75. El lugar al que buscamos volver.

A pesar de la sorpresa que conllevó que Kakashi y Naruto estuvieran ahí, apenas se permitieron una respiración antes de que el silencio se volviera sonido, en un eco resonante de kunais chocando contra el otro y patadas que lastimaban la piel y huesos contrarios, Sakura miró a su excompañero de equipo atacar sin piedad a Itachi, quien apenas le podía seguir el ritmo debido a su anterior pelea con Sasuke.

Lo que Sakura encontró más espeluznante no fueron los ataques incesantes a un moribundo Itachi, ni aquellos ojos nublados que opacaban toda la luz que era Naruto; fue el hecho de que el kyubi no estuviera emanando de él. No estaba siendo controlado por el enojo. Estaba siendo Naruto, en todos sus cabales.

¿Desde cuándo había tenido ese cambio? Y más importante, la culpabilidad comenzó a recaer sobre ella una y otra vez.

Era su culpa.

Porque lo había dejado solo. Porque Sasuke la siguió. Porque no pudo protegerlo como debió.

— ¡Sakura! —el grito de Kakashi rápidamente le puso los pies en la tierra, sin embargo, fue derribada en un instante por las enormes serpientes que se le lanzaron encima, mordiéndola en los brazos y piernas.

Lo primero que hizo su antiguo maestro fue sacarle una de esas serpientes de encima al clavar un kunai en la cabeza de esta, la otra fue derribada por la misma Sakura, dándole una patada que logró partir al reptil por la mitad. Sakura se puso de pie en un salto, observando al sujeto que venía acercándose entre las sombras, con la capucha de nuevo ocultándole el rostro y resaltando esos ojos amarillentos, llenos de sed de sangre.

—Fue muy duro tu golpe, Sakura. —se quejó Kabuto, formando una sonrisa tétrica en el rostro. —Casi me rompes el cuello.

—Pues que pena haber fallado. —contestó ella, tomando posición defensiva.

—Supongo que no eres el mismo saco de boxeo que me encontré antes. —él seguía de pie, justo a unos metros de ella, no obstante, sus palabras se sentían como si le estuviera rozando cada milímetro de su piel. —Está vez eres un tronco difícil de romper…

Lo primero que hizo Sakura fue tomar el brazo que en un instante estuvo a centímetros de su rostro, metiendo un potente rodillazo en la base del codo, logró romperlo y que un chorro de sangre saliera a través de él. Kabuto aulló de dolor. No obstante, el cuello de Sakura fue apresado por una pequeña serpiente, y el chico con el otro brazo aprovechó para tomar su cabeza con fuerza e intentar quebrarla contra el suelo. Sakura rebotó contra el suelo, dándole prioridad al hecho de la asfixia, se logró quitar la serpiente y la reventó en sus manos.

Kakashi ya estaba al lado de Sasuke, preocupado por su recuperación, su pecho parecía respirar cada vez más lento, necesitaba el ninjutsu médico de Sakura.

No fue hasta que el cuerpo de Itachi estampó con el de Kabuto que volvieron a prestarles atención a los otros dos. Sakura se levantó del suelo, veía doble debido al golpe pero estaba segura que no le hizo hemorragias internas. En cambio, al alzar la mirada, mientras el primer trueno acompañado de rayo relucía por el cielo nublado que ya guardaba por completo a la luna, notó el cuerpo ensangrentado de Itachi Uchiha.

—Deja que me encargue de estos dos. —ordenó Naruto, caminando a ellos, acompañado de la lluvia que comenzó a caer encima de todos. Las gotas golpeaban continuamente el suelo, haciendo un ruido ensordecedor. —Concéntrate en curar a Sasuke, Sakura.

—Naruto.

Ella seguía observando el cuerpo desfallecido de Itachi y el enojo de Kabuto mientras se aplicaba la curación. Kakashi se puso de pie, alzándose la banda del ojo, liberando el sharingan. Sakura apretó el puño, llenándoselo de tierra; por supuesto que deseaba vengar a Sasuke, el cómo fue maltratado por Itachi le hacía hervir la sangre y al mismo tiempo, al ver a Itachi cubierto de sangre, le recordaba una y otra vez cuando juntos contemplaron las estrellas por primera vez.

Y también estaba el sentimiento de querer derrotar a Kabuto por ella misma. Pagarle con la misma moneda lo que le hizo.

Pero el deseo que más prevalecía, más que querer vengarse, más que querer mirar de nuevo las estrellas acompañada de Itachi, incluso más que pelear al lado de Naruto como su igual, era el deseo de salvar a Sasuke. No podía evitarlo. Quería protegerlo, quería verlo sonreír una vez más, verlo enojado, avergonzado y, sobre todo, vivo. No podía deshacerse de esos sentimientos por más que lo intentara.

Seguía pensando que podían tener un final feliz.

Así que no respondió, sus pies dieron la vuelta casi involuntariamente y emprendió corrida al cuerpo que yacía tirado unos metros atrás. Naruto la observó de reojo, formando una ligera sonrisa que por un segundo trajo de nuevo aquellos ojos llenos de luz. Luz que se oscureció al mirar al frente una vez más.

Debía protegerlos, a Sasuke, Sakura y Kakashi. Ya no quería volver a estar solo.

—El equipo Kakashi está reunido de nuevo, ¿deberíamos ir a comer ramen para celebrar, sensei? —preguntó Naruto al ver que Kakashi se colocaba a su lado.

—Es una buena idea. —afirmó Kakashi. —Pero tengo una mejor.

— ¿Humm?

—No morir. —sonrió.

Naruto lo miró extrañado, no obstante, Kakashi señaló con la cabeza al fondo de la oscuridad, debido a la lluvia apenas pudo visualizar, pero a medida que se iban acercando, sintió algo siniestro recorrer su espalda. Y después un golpe en seco que derribó al menos tres árboles en el proceso; Naruto giró poco a poco hacia atrás, no escuchó un grito, ni siquiera un quejido y, a pesar de eso, entendió lo que había pasado.

— ¡SAKURA!

En el barbullo de la lluvia, observó el cuerpo de Sasuke ser levantado y ser apresado de nuevo por el cuello por nadie más que Kisame, mientras que la silueta borrosa delante de él, dio el primer ataque hacía Kakashi siendo a duras penas esquivado.

—Ya decía el líder que no era buena idea confiar en ellos. —bostezó Deidara, retirándose algunos cabellos de encima. —Incluso el jefe Sasori se ha involucrado en todo esto, perder tres miembros de Akatsuki en una sentada no creo que beneficie a la organización.

—Bueno, ellos se lo han buscado. —dijo Kisame. —Incluso nos han ayudado a deshacernos de los Uchiha, creo que podemos hacernos con el mérito para que se nos pague más.

—El kyubi está aquí. —Deidara se relamió los labios, emocionado. —Me debe una por mi brazo.

Kisame pegó un salto cuando el suelo bajo sus pies comenzó a fracturarse, y tuvo que soltar a Sasuke cuando los tres arboles que antes fueron derribados salieron en su dirección. Sasuke fue tomado en brazos por Naruto, observando a Sakura caminar entre los destrozos y la lluvia, limpiándose la sangre con su mano izquierda, mientras la derecha colgaba como si estuviera rota.

Y de hecho lo estaba, solo que no había suficiente tiempo para curarse. Necesitaba recuperar el cuerpo de Itachi también, así que sin dar alguna señal, corrió a donde Kabuto, siendo detenida por una explosión de Deidara. Sakura echó su cuerpo atrás, rodando por el suelo al no ser capaz de detenerse por completo.

— ¿Quieres a Itachi? —preguntó Deidara, Sakura observó distintos puntos del cielo, donde los rayos iluminaban. Tuvo que sonreír ante el nerviosismo que le causaba toda esa situación. — ¿Me estás ignorando, bruja? —preguntó Deidara, enojado.

Sakura con la mano izquierda bañada en chakra comenzó a hacer su propia curación. Y antes de que Deidara pudiera protestar de nueva cuenta, una ráfaga de viento rebotó el polvo y el agua, llegando a donde Sakura.

—Lo siento, Sakura, me topé con un par de amigos atrás. —murmuró Lee, trayendo consigo el cuerpo de Itachi Uchiha en sus brazos. A sorpresa de Sakura, Lee parecía golpeado y venía sangrando del labio, con la cara hinchada.

—Lee…

—No es momento de preocuparse por mí. —sonrió, dejando con cuidado a Itachi en el suelo. —Tenemos que huir de aquí.

— ¿Qué dices? —preguntó Sakura, consternada. Naruto también se había puesto al lado de ambos, con Sasuke sobre su espalda.

—Esta lluvia… no es natural. —declaró Lee.

— ¿Pain?

—Puede que sí, puede que no. —prosiguió Rock Lee. —Pero no hay que quedarnos para averiguarlo.

—Entendido. —Sakura miró con preocupación a Itachi, aún con la tensión en el ambiente, le dio una tibia sonrisa. —Lee, ¿con quién te encontraste?

—Konoha…, Hinata, Neji, un hombre llamado Yamato y Guy-sensei.

Ahora entendía sus moretones.

—Ve con ellos. —Sakura llevó su mano a su boca, provocando un silbido que atrajo las alas de un cuervo batiéndose en el aire. Masamune se mantenía pequeño todavía, lo suficiente para acomodarse una vez más en los cabellos rosas de la chica.

— ¿Sakura? —llamó Lee, confundido. Estaba loca si pensaba que la dejaría ahí con tres monstruos como ellos, y el rey demonio acercándose.

— ¿De nuevo, eh? —murmuró Naruto, agachando la mirada. — ¿No es cansado rechazarnos tan descaradamente, Sakura?

—Es más cansado soñar con el día que vuelvo con ustedes. —confesó ella. Lee bajó la mirada, mirando a Itachi, no podía dejarlo morir ahí y la única que podía concentrarse en curarlo era Ino, la cual también se encontraba ahí, pero no tuvo el valor de decirle eso a Sakura.

—Cejotas. —llamó Naruto, echándolo para atrás. Pasándole el cuerpo de Sasuke también. —Ahora es tu turno de ser dejado atrás.

— ¿Naruto?

—Es tu turno de confiar en mí, como Sasuke y yo confiamos en ti. —dijo Naruto, mirándolo con una sonrisa. Lee que después de todo ese tiempo sintió que Naruto ya no lo consideraba más un amigo, se sintió en completa felicidad cuando confirmó que fueron falsas especulaciones suyas.

Lee se puso de pie, sosteniendo a ambos hermanos con fuerza.

—Sakura, te estaré esperando, con Itachi-san y Sasori-san. Y si vuelves… —dijo Lee, dándose la vuelta. Sakura lo observó de reojo. —…te daré mi vida una vez más.

—Lee.

Sin mirar atrás, emprendió marcha a toda velocidad, las figuras en los arbustos también se movieron. Neji seguía a Lee, con el Byakugan activado, mientras que Yamato aplicaba un jutsu especial en Itachi para mantenerlo inconsciente por un buen rato.

Mientras escuchó la batalla comenzar, recordó entonces las palabras que Sasori le dijo al momento en que se dieron cuenta que Akatsuki tomaría la cabeza de Sakura y de Itachi.

¿Por qué me dices esto? ¿No sería más fácil deshacerte de mí?preguntó Lee. Había sido encontrado por Sasori y ahora lo tenía preso en hilos de chakra. ¿Por qué no matarme?

Porque aun no lo descubro. declaró Sasori, soltándolo. Lee se quedó extrañado ante sus palabras, por lo que prosiguió.

¿Eh?

Lo que estoy buscando proteger.

No sabía que se traía entre manos Sasori, sin embargo, la única opción que quedaba era confiar en él por el momento.

—.—.—.—.—

Una vez que Lee se marchó, Sakura miró a Naruto y Kakashi con preocupación.

—No deberían estar ayudándola. —habló Kisame. — ¿Por qué lo hacen? Ella no es su familia, no lleva su sangre y traicionó a la hoja por seguir al asesino del clan Uchiha, llevándose a uno de sus valiosos compañeros en el proceso, ¿por qué fingen encontrar en ella oro cuando no es más que pirita?

— ¿Qué no son familia? —preguntó Guy, dando un salto para quedar delante del equipo siete. —No sé que concepto retorcido tengan los Akatsuki acerca de la familia, pero, ninguno es correcto.

—Guy-sensei.

—A decir verdad, Sakura, tengo muchas ganas de devolverte el golpe que me diste en el corazón cuando te llevaste a Lee. —declaro Guy, sin darle la cara. —No obstante, ese chico, nunca vi tanta determinación en sus ojos, buscando aferrarse a lo que él considera importante.

Kisame dio un paso al frente, dando a entender que aquel era su oponente. Deidara rodó los ojos y Kabuto terminó de curarse el brazo.

—Te daré un gran sermón cuando esto acabe, niña. —dijo Guy, concentrándose en el enemigo de enfrente.

—Estaré preparada para ello, Guy-sensei. —afirmó Sakura.

—Bien.

En un momento los dos ya habían arrasado con los arboles del fondo, comenzando una lucha que resonaba en cada poro de los cuerpos que aun yacían ahí parados.

—Supongo que será más fácil acabarlos uno por uno. —sonrió Deidara, observando a sus presas. —Solo por esta vez, te dejaré a la más fácil, Kabuto.

— ¿Estás loco? Yo no recibo ordenes de Akatsuki. —Kabuto concentró sus ojos en Sakura, ella le devolvió la mirada con arrogancia.

Quería darle a entender que no podría derrotarla y él estaba ansioso por hacerle tragar sus palabras.

—Yo me encargaré de Deidara. Ustedes encárguense de Kabuto. —ordeno Kakashi.

— ¿Por qué no se van? —murmuró Sakura, mordiéndose los labios. —Sasuke está en buenas manos ahora, ¿por qué no me dejan protegerlos? Usted lo sabe mejor que nadie, sensei, en el momento que capturen a Naruto, se acabó todo.

—Humm…—Kakashi hizo un mohín pensativo. —Porque Sasuke no es el único al que queremos de vuelta.

Sakura bajó la mirada, queriéndose hacer la fuerte, pero sin poderlo evitar dos lágrimas escaparon de sus ojos.

— ¿Tienes alguna herida en algún lado? —preguntó Kakashi, colocando con tranquilidad una mano en la cabeza de Sakura. Dándole una sonrisa compresiva, casi tierna.

—Kakashi-sensei…

— ¿No hay algún lugar a donde quieras regresar? —sonrió, deslizando la mano en el rostro de Sakura, limpiando las lágrimas.—Todo está bien, Sakura. Seguimos estando contigo.

—Yo…Sensei…

— ¿Deberíamos jugar con los cascabeles una vez que regresemos? —preguntó Kakashi, causando un estremecimiento en ambos chicos.

—El lugar que deseamos volver todos, es aquella villa llena de idiotas. —habló Naruto, limpiándose el agua de la cara. Al irse Yamato, los ojos de Kyubi volvieron a él, al igual que el aura que emanaba. —Quiero volver al lugar donde está Ero-sannin, una vieja que oculta su edad, un sensei que lee libros eróticos de mal gusto, donde están un idiota que es acosado por todas las chicas de la aldea y una tonta que no se da cuenta de mis sentimientos por ella. Esa es la Konoha que conozco…

—Naruto.

—Esa es la única Konoha a la que quiero volver.