76. El cuervo de las alas de acero, Masamune.

— ¿Qué se supone que hagamos con él? —preguntó Ino, mirando al recién capturado Sai. Él tenía una mueca inexpresiva en el rostro, observando como Shikamaru y Choji revisaban sus cosas, incluso habían aventado a un lado el libro de dibujos que tanto quería.

—En Konoha se encargarán de él. —respondió Shikamaru, dando una bocada de aire al cigarrillo que fumaba. —Él es un verdadero traidor de Konoha después de todo.

— ¿Eso quiere decir que Sakura no lo es? —cuestionó Sai, intrigado.

—Todos conocemos las razones que llevaron a Sakura y Sasuke para dejar la aldea. —Shimakaru lo miró de manera fría, prefería dejarlo noqueado antes de lidiar con el comportamiento que ya antes le describió Naruto.

—Es decir que son razones válidas solo porque son sus amigos, ¿eso no es muy egoísta de su parte?

Ino frunció la boca, cruzando los brazos sobre su pecho. Él tenía razón. Pero no importaba que la tuviera, no importaba que se comportaran como un montón de egoístas si eso significaba tener a Sakura a su lado una vez más. Así que se encogió de hombros y tomó con cuidado la libreta que estaba a unos centímetros de Sai, observándola una vez más; ya lo había notado, él tenía reacciones más humanas cuando alguien la tocaba.

— ¿No son todos los humanos egoístas, Sai? —preguntó Ino, devolviéndole la libreta, poniéndola entre sus piernas.

—Ino…—llamó Shikamaru, en modo de reproche.

—Déjasela, no hay nada más que recuerdos en ella. —respondió la chica, dándole la espalda a ambos.

Los tres ninjas de Konoha en automático olvidaron el tema cuando Rock Lee se presentó delante de ellos, pidiendo que atendieran las heridas de ambos Uchiha. Sai entonces contempló la espalda de la rubia que se apresuró en el ninjutsu médico, sin protestar, aun cuando se trataba de un asesino de clase S. Es decir, era obvio que habían tomado medidas para controlarlo, sin embargo, el hecho de que cuando Lee nombró a Sakura, pudo ver el rostro de preocupación absoluta en ella, y a pesar de que parecía querer salir corriendo a donde se encontraba, se dedicó a hacer lo indicado.

Sai sin duda no podía entender a las personas por más que lo intentara. Podían admirarte con toda su alma, pero asesinarte, tal y como Kabuto lo hizo con Orochimaru. Podían traicionarte, romperte el corazón y el alma como Sakura Haruno, y aun así, seguirían apoyándola.

Quería entenderlo. Comprender esos sentimientos que yacían olvidados en su interior. Pero, ¿podría hacerlo antes de llegar a Konoha y demandaran su ejecución? Esperaba que sí, no quería morir con la duda.

Quería al menos sentir miedo de su muerte inminente.

—.—.—.—.—

[Tres años atrás…]

Habían pasado apenas tres días de la partida de Naruto, siendo él quien partió al final, pues Kakashi y Sasuke, aun con las quejas de ambos, no pudieron evitar que Anko se los llevara a rastras de ahí, una semana antes de lo planeado. Naruto sin poder prolongarlo más, partió de igual forma con Jiraya y ahora Sakura se encontraba sola, en esa cabaña donde apenas el día anterior Tsunade le ofreció vivir.

—Sakura, de nuevo estás en tus pensamientos. —Masamune picoteó su cabeza, reprochando el verse ignorado de forma tan directa. — ¿Qué te pasa?

—Me quede pensando en Naruto, Kakashi-sensei y Sasuke. —comentó ella, fingiendo una sonrisa para su cuervo. Masamune aleteó, inconforme con su gesto fingido. — ¿Crees que me extrañen?

— ¿No estás siendo muy codependiente a ellos? —preguntó Masamune, echándose en la mesa. Sus alas se esponjaban, haciéndolo ver adorable. Sakura ladeó su cabeza, sin entender. —Solo han pasado tres días, Sakura. Ellos se irán por tres años, no puedes extrañarlos todos los días en este tiempo, tienes que volverte más fuerte tú también.

—Bueno, es inevitable, son mi familia. —murmuró ella en tono de reproche. —¿Tú no tienes familia, Masamune?

El cuervo se quedó callado, mirándola fijamente.

—No. En el país de los cuervos, Yatagakure, no existe algo como la familia. —explicó Masamune. —Nacemos, nos volvemos fuertes, somos invocación de vida de alguien y morimos sirviéndole.

— ¿Invocación de vida? —preguntó Sakura, confundida. — ¿Es decir que perteneces a una misma persona por siempre?

—Algo así. En cierta manera sí, pero esto puede cambiar; ya sea porque el usuario ha muerto, tenemos que servir a otro amo. Pero también puede ser porque el amo ha renunciado a sus derechos o ha pedido un trato especial con el señor de los cuervos y este lo ha conseguido.

— ¿En qué consiste ese trato especial?

—Es poder compartir la invocación. —dijo Masamune, serio. Esa información le serviría a Sakura en un futuro. —El primer dueño tiene que ceder el alma de cien personas para poder hacer esto, además de una parte importante de la suyo, también hacer un pacto con aquella segunda persona a la que se le busca ceder el control de la invocación, de la misma forma, el cuervo invocado debe aceptarlo y el segundo usuario debe ser capaz de invocarlo.

—Son muchas reglas. —Sakura lo observó sorprendida. —Entonces, el sujeto que te envió a protegerme…

—Así es. Quiere compartir contrato contigo. —afirmó Masamune, de dos saltitos fue a la mano de Sakura, haciéndole un cariño con la cabeza. —Serás mi nueva ama, Sakura.

— ¡Entonces hizo cien…!

—Sus manos ya están manchadas de sangre, un poco más no le hará ningún efecto.

—Masamune. —Sakura lo alzó entre sus manos, observándolo de nuevo con curia. A Masamune le gustaban mucho los ojos de Sakura, siempre proyectaban todas sus emociones y nunca perdían el brillo de la esperanza de que el día siguiente pudiera ser mejor. — ¿Piensas que yo podré hacerlo? ¿Podré invocarte?

—Sí. —y su voz pareció demasiado segura, incluso para él.

— ¿Por qué?

—Porque yo te elegí como segunda ama, Sakura. —contestó él, con una de sus alas tocó el rostro de la chica. —Y yo nunca me equivoco.

—Eso sonó muy engreído para un pajarraco que siempre lleva ramitas a mi cabeza. —protestó ella, haciendo un gesto tan infantil como inflar las mejillas.

Después de concluir la plática, Sakura se puso a cocinar algo de comida para ambos. Masamune que fingía dormir, pues no podía ayudarle mucho a Sakura con las tareas de la casa debido a su tamaño, se dedicó a pensar en aquel día donde Itachi le pidió que considerar un trato con Sakura.

A decir verdad, la primera impresión que le dio la chica no fue que era valiente o admirable por salvar a sus amigos, más bien le pareció una tremenda estúpida por arriesgarse de esa forma. Y de hecho lo siguió pensando por bastante tiempo, hasta que un día, al verla tan lastimada por tratar de defender a una de sus personas más queridas, Naruto, se preguntó por qué se seguía arriesgando tanto. Su vida estaba en jugo. Ella no le debía nada a Naruto.

Y entonces lo recordó.

La tristeza y la soledad de estar mirando aquel sol rojo que siempre estaba en Yatagakure, no había noches, ni amaneceres, solo el tono rojizo, como si nunca debería olvidar las manchas de sangre en su alma. Masamune siempre estaba en la rama de un árbol, esperando ser invocado, mirando al infinito.

No había tenido nada que proteger en mucho tiempo. Incluso Itachi, quién firmó contrato con él por considerarlo el más fuerte, no hizo un lazo demasiado emocional. Hasta que Sakura llegó a su vida.

Usualmente, los cuervos de Yatagakure no recordaban nada de su pasado, es decir, sabían que existieron en otra vida pero nunca recordaban nada por más que lo intentaran. Pero, al verla ahí, tirada, siendo abrazada por Naruto, entendió lo que Sakura quería proteger, porque Masamune también lo hizo en algún momento de su vida pasada.

—Masamune. —Sakura le tocó la cabeza, mostrándole el plato. —Terminé la comida.

—Sakura, ¿cómo le das pollo a un pájaro? —preguntó él, agarrándola a picotazos.

Y mientras lo hacía, Masamune pensó que ahí estaba alguien por quien podía dar la vida.

—.—.—.—.—

"Suena bien."

Mientras se preparaban para el ataque, Sakura no pudo evitar pensar en aquellas palabras dichas por Naruto. Incluso al esquivar los ataques certeros de Kabuto, seguía pensando en ellas, en la aldea que dejó atrás, con las sonrisas y memorias de todos. Una aldea donde podía sonreír, esa era Konoha, pero… no era la aldea en sí, siempre y cuando pudiera estar con las personas que amaba, Sasuke, Naruto, Tsunade, Kakashi, Ino, Lee… Itachi…, entonces cualquier lugar estaba bien.

—Quiero regresar. —murmuró Sakura, al tiempo que Kabuto le enredaba las manos con una serpiente, haciendo que ella de una patada arrastrada por debajo del suelo pudiera darle un golpe justo en el costado, derribándolo con fuerza abrumadora.

Quiero regresar… pero…

Kabuto se lanzó de nuevo a ella, debido a que Deidara apenas les estaba dando un respiro a los otros dos, no podían ayudar a Sakura. Entre explosiones, jutsus y objetos de gran tamaño siendo aventados, Sakura rodó incontables veces por el suelo, más que nada por las explosiones de Deidara.

No tenía tiempo de curar su cuerpo ni el de sus amigos porque Kabuto seguía detrás de ella.

—Sigues siendo una carga para ellos. —dijo Kabuto, tomándola del pie, siendo que Sakura estaba a punto de saltar, se vio balanceada en el aire antes de abruptamente estrellarse con el suelo, rebotando ruidosamente sobre él, escuchó uno o dos huesos romperse en su interior.

La cara de Sakura estaba bañada en agua, barro y sangre, entre la oscuridad apenas era capaz de apreciar a su enemigo, siendo las explosiones de Deidara lo que más ayudaban ver a través de las penumbras.

—Al contrario de ti, yo perfeccioné mis habilidades, las dominé. —Kabuto se colocó encima de ella antes de que Sakura pudiera evitarlo, atrapó sus manos con una serpiente encima de su cabeza, y comenzó a golpearla con fuerza, en todas partes; cara, pecho, estomago. —Siempre he sido más fuerte que tú, Sakura.

No obstante, mientras más seguía golpeándola, su cara se iba pareciendo cada vez más a la Orochimaru. Kabuto se detuvo a medio golpe cuando este comenzó a reír.

—El único que no ha cambiado, eres tú, Kabuto. —dijo Orochimaru, poniéndose de pie, Kabuto retrocedió, incrédulo de que estuviera ahí.

¿Genjutsu…?

—Sigues sin saber a dónde ir, a qué lugar pertenecer. —aquel Orochimaru comenzó a rasgarse la cara, aventando los trozos de carne a los pies de Kabuto y cuando este alzó su cara nuevamente, notó que ahora se trataba de él. De su yo antiguo que participó en los exámenes chunnin.

Kabuto se concentró, quitando los lamentos de aquel ser que comenzó a rodearlo poco, sus culpas, sus debilidades, tenía que olvidarlas para salir de aquel genjutsu.

No obstante, en cuanto se dio cuenta que estaba fuera de él, un puñetazo en medio del rostro fue su recibimiento. Sakura se paró con una pose firme, aun cuando su cara estaba mallugada, su cuerpo destrozado y la sangre seguía emanando de ella, tiñendo esos cabellos rosas en un rojo casi temible.

Kabuto se tambaleó al levantarse, llevaba la nariz rota y se le había reventado un ojo por la intensidad del golpe. La mitad de su cara, por decirlo fácil, estaba destrozada.

Itachi fue un buen maestro, ¿no? —pensó Kabuto, volviendo a colocar la quijada en su lugar de un movimiento. —Pero ese simple genjutsu llevó mucho chakra que no posees. Además… tienes que mantenerlo a él.

—Las serpientes son la comida perfecta para las águilas, sin embargo, para un cuervo, no están nada mal. —decretó Masamune, parado justo detrás de él. Kabuto apenas tuvo tiempo de voltear cuando el cuervo ya había cerrado el pico, con él dentro.

Sakura por un instante sintió que su cuerpo se quedaba inmóvil, pero pronto volvió a concentrarse en Kabuto. Al verlo ser devorado, Sakura sonrió triunfal, ahí estaba terminada su revancha contra Kabuto. Masamune aún de un tamaño de al menos tres metros, aleteó suavemente, ladeando un poco su cabeza al estar delante de ella. Sakura corrió a él, buscando felicitarlo por su excelente trabajo, ahora solo era cuestión de ayudar a Naruto y Kakashi con Deidara, pero parecía que la pelea también estaba finalizando. Bueno, a Sakura le extrañaría que fuera de otra forma, teniendo lo fuerte que eran esos dos.

— ¡Sakura! —al instante en que Kakashi gritó su nombre, se escuchó lejano, rodeando de eco.

Sakura se dio cuenta que la luz de aquella luna rota, no le alumbraba más.

No importaba cuanto sol hubiera detrás de ella, no importaban las noches cálidas que solía alumbrar. Aquella luz se extinguió desde el primero momento que selló aquel trato con Itachi.

Así que con un suave movimiento de manos, hizo el sello liberador.

Kai.

Una lluvia de gotas rojas con olor putrefacto llovió encima de ella, al tiempo en que los ojos verdes de Sakura, capturaban la imagen de tres plumas negras cayendo suavemente delante de ella, ajenas a toda la increíble cantidad de sangre con la que era bañada la tierra bajo sus pies, que a su vez, con la lluvia que seguía cayendo, se volvía más y más.

"Por mi honor… no dejaré que te vuelvas una estrella."

Fue la primera vez que lo escuchó hablar, fue la primera vez que Sakura sintió una conexión así de fuerte con algo tan vano como una invocación. Porque para los ninjas las invocaciones debían tratarse con respeto, pero al fin y al cabo, seguían siendo armas que podían utilizar a su voluntad.

Sakura sintió que algo cálido resbaló por su rostro, al limpiarlo con una mano, solo encontró sangre que se diluyó con la interminable lluvia.

Naruto estaba observándola con dolor, al igual que Kakashi. Intentó buscar a Kabuto con la mirada, pero solo quedaban rastros de la pelea con Deidara. Explosiones que arrasaron con la vida de una gran parte del bosque.

Con la de Masamune.

Ni siquiera lo pudo ver en sus últimos minutos, no pudo decirle adiós. De nuevo no fue capaz de proteger lo que era más importante para ella.

—Sakura…

Ella se agachó, tomando las tres plumas que aún yacían en el suelo, empapadas por la lluvia, ni siquiera mantenían su forma de plumas. Era simples palitos que se terminaron trozando.

—Deidara hizo una explosión que acabaría con todos y… Masamune…—Naruto camino a ella, dándole un fuerte abrazo.

Sakura no se movió ni un centímetro, a extrañeza de Naruto, tampoco sintió lágrimas, quizás por la lluvia, quizás porque no las derramaba.


Masamune esta planeado para morir en el capitulo 60, pero logró colarse 16 capítulos más jajaja. Creo que es principalmente porque se me olvidó que tenía pensado matarlo, hasta que leí mis borradores.

También, nada más para aclarar, Deidadara y Kisame ya se nos fueron (fuera de cámara xD). Todo los detalles, del genjutsu y lo que paso se aclarara en el siguiente capitulo.

¡Muchas gracias por seguir leyendo!