NOTAS DEL AUTOR: Hola, aquí Tarmo Flake. Agradezco a todos quienes dejaron su reseña, siempre son apreciadas. Espero disfruten esta continuación.
Monster Musume no Iru Nichijou es propiedad de Okayado. Este fanfiction fué hecho sin fines de lucro.
NO ES FÁCIL SER UNA ARACHNE
CAPÍTULO 2
- "¡No entiendo! ¿¡Quiere decir que a pesar del largo viaje y la interminable espera, todo fue en vano!?" – Grité incorporándome y golpeando mis brazos contra el escritorio de Smith.
- "Sip. Y tienes suerte que mi escritorio sea resistente, no querrás saber cuánto costaría repararlo." – Contestó ella muy tranquila dando un sorbo a su bebida.
Pasaron dos cosas por mi mente; La primera era arrancarle la espina dorsal a Smith y usar su cráneo como taza para café, la segunda fue recuperar aliento y pensar detenidamente en alguna solución pacífica, una que no involucrara actos extremos de violencia contra agentes adictas a la cafeína, aunque esto último fuera muy, muy tentador.
- "Yo… Yo no puedo volver… Simplemente no puedo…" – Suspiré rendida, dejando caer mis hombros y la cabeza en señal de derrota. Si me pagaran por cada decepción en mi vida, sería millo… A quien engaño, incluso me robarían el dinero.
- "Lo lamento, en verdad." – Dijo ella. Esa Smith, casi sonó sincera.
- "¿No podría al menos quedarme con Cetania, la chica arpía? No me molestaría si debo vivir en un nido colgado de un árbol o algo así."
- "Esa chica solo vino a visitar a su familiar y su estancia es temporal, también deberá volver a su hogar original en pocos días."
- "Erm… ¡Soy su familiar! ¡Nuestra madre conoció a una arpía macho, se pasó de copas y estupefacientes y al final nacimos nosotras, fuimos separadas porque la sociedad nunca aceptó la unión entre especies diferentes y si me detiene ahora, jamás podré reconciliarme con mi media hermana perdida!"
- "Ignoro si estás desesperada o solo perdiste la razón, pero no convencerías a nadie ni en un millón de años con esa historia…"
- "Al menos lo intenté…" – Suspiré de nuevo – "Realmente estoy kaput, ¿cierto?"
- "Como mencioné antes, lo lamento. Aunque el gobierno cubre los gastos del programa de intercambio, el asegurar el bienestar del hogar huésped por medio de ampliaciones, remodelaciones, etcétera, consume tiempo y dinero." – Comenzó a explicar la agente, quitándose las gafas – "¡Eso sin mencionar el poco interés que tienen los altos mandos por trabajadoras honradas pero sobreexplotadas como nosotras!"
Esperen, ¿Qué?
- "¿¡Sabes la carga de responsabilidades que conlleva mi posición!?" – Cuestionó de manera excesivamente enérgica – "¡Tratar con las autoridades, sus asociados y los asociados de los asociados, sin contar ser la piedra angular en la diplomacia liminal-humano, encontrar hogares decentes, manejar las finanzas de construcción, los asuntos legales en cuanto a sanidad, educación y posibles embarazos! ¡Trabajo duro, como una esclava, y todo para que mi paga sea una miseria, una insignificante pizca de papel moneda que ni siquiera me alcanza para comprar una cafetera nueva! ¿¡Qué clase de mundo me niega una cafetera nueva!?"
En ese momento ella se arrodilló y usando la pose y expresión más melodramática que haya visto, continuó.
- "¡Mi vida es dolor, y nadie me entiende! ¡Ay de mí, atrapada en un oficio sin recompensa y la eterna sed por falta de buen café! ¡Oh, dioses en el cielo, tened piedad!"
Mi única reacción ante esta horrible, horrible masacre de la buena actuación y la cordura, fue el silencio.
- "Ehem…" – Tosió Smith, incorporándose y tratando tomando asiento de manera ordenada – "Como decía, no hay hogares ni candidatos disponibles para hospedarte. Punto final."
- "E-entiendo…" – Contesté titubeando. Diablos Smith, ni siquiera las tragedias griegas son tan exageradas. Sófocles debe estar revolcándose en su tumba.
- "A menos que… Uhm… Claro, funcionó antes, ¿Por qué no?" – Decía ella mientras que masajeaba su barbilla y su expresión denotaba un plan conjeturándose mientras hablaba.
- "Erm…"
- "¡ARIA!" – Gritó la agente, posiblemente haciéndome experimentar el primer arresto cardíaco en mi vida.
- "¿S-si?"
- "¡Deseas un nuevo hogar, no importa donde sea, ¿correcto?!"
Solo afirmé débilmente con la cabeza. Tengo miedo.
- "¡Entonces sígueme, conozco el hogar perfecto!"
- "U-un momento, a donde…"
No sé si mi cerebro se apagó como medida de protección porque lo siguiente que recuerdo es estar en la parte trasera de una furgoneta, sosteniéndome con todos mis brazos, pedipalpos y ocho piernas para mantener el balance.
Delante de mí había una pequeña ventana en donde observé a una muy eufórica Smith al volante.
No dije "manejando" porque implicaría que ella poseía alguna pizca de cordura.
Entre el constante vaivén del vehículo y la ensordecedora cacofonía que el claxon de los automóviles que rebasábamos proveían como respuesta a la endemoniada velocidad de nuestro transporte, mi corazón bombeaba tan fuerte que podría extraer petróleo, mi piel y pelo experimentaron toda la gama de colores existentes en el universo y estoy segura que mi ropa interior ahora es amarilla.
Preferí observar la ventana trasera, no podía lidiar ver como Smith nos llevaba a la tumba pero podía soportar el ver los destrozos de su descabellada osadía.
- "Arachne nuestra que tejes en el cielo, santificada sea tu seda…"
Después de una eternidad en la que me encomendé a cada deidad de cada panteón conocido y pedir perdón a mis ancestros por ser posible cómplice en incontables accidentes carreteros catastróficos, milagrosamente y por voluntad de algún acto de suprema misericordia divina, el vehículo se detuvo y me permitió recuperar mi aliento, ritmo cardiaco y espero el alma también.
- "Al fin llegamos, baja Aria, conoce tu nuevo hogar." – Anunció la psicóp… Digo, la agente.
Haciendo un titánico esfuerzo para coordinar mis miembros inferiores, salí lentamente del transporte. Hermosa, hermosa tierra firme.
Mis seis ojos trataron de ajustar mi visión pero la nada recomendable odisea de hace unos momentos me lo impedían.
Cuando finalmente logré hacer sentido de lo que mis globos oculares observaban, apenas logré distinguir lo que parecía ser un hombre joven, a su lado una mujer de rojos cabellos que vociferaba un idioma que no pude entender, una mujer en un caballo que hacía lo mismo, una niña de pelo azul y una gelatina azulada de su mismo tamaño mientras una criatura con una hoz empujaba a un pez color rosa en una silla.
Un momento, ¿Criatura con hoz?
- "Oh, ya entiendo, finalmente Caronte ha transportado mi alma al Hades. Ahora puedo descansar en paz."
Lo último que recuerdo es absoluta oscuridad y paz serena. Ahora soy libre.
….
- "Esposo, ¿está muerta?"
- "No digas eso, Papi, solo está inconsciente."
- "¿Incontinente?"
- "In-con-scien-te. Mejor me traes otro vaso con agua, ¿Si?"
- "¡Claro! ¡Vamos, Suu!"
- "¡Agua, agua!"
- "Es obvio que los días de esta débil criatura han llegado a la cuenta final. ¡A un lado, mortales, dejad que mi arma sagrada la libere de la existencia terrenal para que pueda abrazar el éxtasis de la paz eterna!"
- "Lala-chan, sabes que no puedes hacer eso."
- "¡No indignes mi nombre con tales honoríficos, mujer serpiente, y no dudes del poder infinito de la mensajera de la Muerte mis…! ¡N-no, suelta mi cabeza!"
- "Cariño, ¿Por qué Smith siempre nos hace estas cosas?"
- "Dijo que se quedaría temporalmente con nosotros, aunque no dejó muy claro cuánto tiempo es "temporal…"
- "¡Deja mi cabeza en paz! ¡No, no le des vueltas!"
- "¡No es justo, no quiero más competencia por mi cariñito, suficiente tengo con las demás!"
- "Miia, tranquiliza tus impetuosas acusaciones. No conocemos las intenciones de nuestra invitada."
- "¡Me estoy mareando!"
- "¡Tu tampoco confías en ella, Cerea, ni siquiera confías en Rachnee!"
- "¡Mentiras, absurdas mentiras! ¡No insultes mi honor de centauro!"
- "¡Aaaaahhh…!"
- "Chicas, cálmense por favor, ella podría…"
- "¿Dónde… estoy?"
- "…Despertarse…"
- "Aquí está el agua… Oh, ¡si estaba viva!"
- "…Aaaahhh!"
- "Miia, déjala ya."
- "De acuerdo, Cariño."
- "…mimamámemimamimamámeama…"
- "Ehm… ¿Hola? Me alegro que despertaras, te desmayaste y te metimos a la casa. ¿Te encuentras bien?" – Ah, creo que este muchacho se dirige a mí.
- "¿Uh? ¿Qué? ¿Quiénes son? ¿Dónde está Smith?... Esperen, ¿sigo viva?" – Contesté aún confusa.
- "Con calma, con calma. Toma, un vaso con agua."
- "Oh, danke schön."
- "¡Dijo que quiere un colchón!"
- "No, Papi, creo que nos agradeció."
- "Es idioma Alemán, mi Señor, ella dijo "Muchas gracias"".
- "Te agradezco, Cerea, eres muy lista."
- "D-de nada, mi Señor."
- "Cerea, te estás poniendo roja otra vez."
Ah, necesitaba ese trago de H2O. Exhalé, relajando mis músculos y tranquilizando mi cabeza, aún debía saber donde me encontraba, aunque al menos sé que, por ahora, estoy entre buenas personas.
- "No tiene el trasero tan grande como el de Rachnee, debe estar destronada."
Quizás hablé muy pronto.
- "Papi, es desnutrida, y ella es una especie diferente de arachne, no seas grosera."
- "Pero Miia, siempre dices que el trasero de Rachnee es tan grande porque come mucho."
- "¡N-no es verdad, no digas mentiras! ¡Eso fue precisamente lo que te dije que no dijeras! ¿Cómo puedes recordarlo si siempre estás olvidando todo, cabeza de chorlito?"
- "…Cabeza de chorlito."
- "¡Suu! ¡No uses tus poderes para leer mi mente!"
- "Esposo, ¿qué es chorlito?"
- "Después de explico, Papi. Y Miia, deja de decir que Rachnee está gorda."
- "Pero si yo… Bien, ¡jum!"
- "Disculpen, pero, ¿Me podrían explicar que está sucediendo?" – Pregunté haciendo caso omiso a los comentarios de quienes ahora estaba claro que eran una arpía y una lamia.
- "Oh, sí, perdona a las chicas; Suelen discutir mucho, no era su intención." – Respondió el muchacho. Al menos se ve como alguien amable. – "Mi nombre es Kimihito Kurusu, y soy… "voluntario" en el Programa de Intercambio. Esta es mi casa donde se hospedan siete liminales más, además de ti. Mero y Rachnee deben llegar enseguida, por favor, tómate un tiempo antes de presentarte con todos."
- "Danke. Lo agradezco."
- "Es un placer."
Bueno, una parte del misterio resuelto. Agradecería a Smith por hallarme un hogar, pero no sé si aún soy inocente o si aún hay un precio por mi cabeza después de tan extremo viaje. Quizás solo le quiebre ambas piernas, me importa un bledo que me deporten.
- "Si, Smith-san dijo que era nuestra huésped temporal, Rachnera-san. Oh, mire, ahí está ella."
Una sirena en silla de ruedas hizo su aparición, pero lo que me llamó la atención fue la persona que la empujaba.
Cabello lila corto hasta sus hombros, una blusa blanca algo ajustada, seis ojos color rojo escarlata y un exoesqueleto púrpura oscuro con el patrón de una calavera blanca en su abdomen; Sin duda era una Arachnoidea Parasteatodae, una Tejedora.
- "Guten tag." – Fue lo único que pude decir. La saludé moviendo mi mano.
- "Uhm. Hola." – Respondió ella, devolviendo el saludo. Pude notar que también estaba sorprendida de verme.
La arachne empujó la silla de la sirena color rosa hasta el centro de la sala, donde el resto de las habitantes estaban reunidas. Aún seguía mirándome, yo hacía lo mismo mientras estudiaba a la casa.
- "Bueno, ya estamos todos aquí. ¿Por qué no te presentas? – Aconsejó el amable muchacho. Bien, aquí vamos.
Aclaré mi garganta y traté de acomodar mi gorra, aunque noté que no la tenía puesta. Diablos Smith, si le sucedió algo a esa prenda, juro que te ofreceré en sacrificio a algún dios pagano.
- "Ehem. Mucho gusto en conocerlos, mi nombre es Aria Jaëgersturm y soy una Arachnoidea Sparassidae, es decir, una arachne cazadora…"
Proseguí a contar brevemente sobre mí, sobre mis orígenes, mi llegada a este país y lo poco que pude (o más bien, quería) recordar sobre mi interacción con la agente. Creo que jamás podré subirme a una furgoneta sin tener flashbacks post-trauma. ¡Athena te convierta en cucaracha, Smith!
Continuando con las introducciones, cada una de ellas se presentó apropiadamente y mientras las charla continuaba, me permití hacer una lista de datos importantes:
1.- Viajé desde Okayado hasta la ciudad de Asaka. Tomando en cuenta la distancia entre ambos lugares y el hecho que aún falta para anochecer, deduje que Smith rompió innumerables leyes de tráfico y cruzó la barrera del sonido en repetidas ocasiones.
2.- La lamia pelirroja se llama Miia, fue la primera en conocer a Kimihito y estoy segura que me advirtió, entre dientes, mantenerme alejada de él.
3.- La centauro se llama Centorea Shianus pero todos le dicen Cerea de cariño. Por su porte, lenguaje y espada de juguete que carga, deduje que posee entrenamiento de combate. O quizá es una cosplayer dedicada.
4.- Aún quiero matar a Smith.
5.- Papi es una arpía, ella lo dejo claro al repetirlo tres veces y confundirse el doble.
6.- La gelatina es en realidad un limo de nombre Suu. Kimihito me suplicó que nunca me impregne de líquido cuando ella está cerca, ignoro el porqué, si es tan linda.
7.- Mis pertenencias están sanas y salvas, Smith ganó derecho a mantener dos órganos vitales funcionales.
8.- Meroune Lorelei es una sirena tan amable y cortés que podría pertenecer a la realeza. Cuando mencioné sobre como escapé de mi hogar sin avisarle a mis padres, ella comentó sobre como mi vida se tornaba trágica, haciendo alusión a ser desheredada, olvidada y demás fantasías hiper-dramáticas. Era perturbador.
9.- Lala, como la llamaron, es un Dullahan y literalmente pierde la cabeza. Debería sentirme incómoda con observar un cuerpo decapitado pero después de sobrevivir a mi viaje, nada me inmuta.
10.- Mi ropa interior sigue siendo blanca.
- "Soy Rachnera Arachnera. Gusto en conocerte." – Fue lo único que dijo que la tejedora, haciendo una pequeña reverencia. Sonrió, pero algo en su expresión no me pareció convincente. Ignoro si fue solo mi imaginación pero al menos me siento mejor sabiendo que una liminal de mi especie me hará compañía. – "Si me disculpan, debo atender unos asuntos." – Mencionó Rachnera y se retiró de la sala.
- "Bien, parece que todos nos conocemos ahora. De nuevo, bienvenida seas, Aria, espero tu estancia sea placentera." – Se dirigió a mí Kimihito. Si hay medallas a la persona más amigable, este tipo debe haberlas ganado todas. – "¿Se te ofrece algo más?"
Un audible rugido de mi estómago fue la respuesta que él necesitaba.
- "Lo siento, ha sido un largo viaje."
- "No hay problema, la cena será pronto de todas formas, podrás comer con todos en unos minutos, si no te molesta esperar."
- "Claro. Danke."
- "De nanke." – Bromeó el. Je, esa misma expresión solían decirme las saltarinas cuando era niña. - "Chicas, ¿Podrían ayudarme a servir la mesa?"
- "¡Si!" – Gritaron todas al unísono.
Mientras Kimihito se fue a la cocina seguido por el resto de las chicas, la dullahan se quedó en su lugar, observándome de una manera extraña. Sus amarillos ojos rodeados de una negra esclerótica se entrecerraron, analizándome detenidamente. Era perturbador, por decir lo menos.
- "Uhm, ¿Sucede algo?" – Pregunté a la mujer azul.
- "Araña…" – Respondió en voz monótona.
- "Err… ¿Si?"
- "Debes saber que estás frente a la Mensajera del más Allá, la Cazadora de la Muerte, La Ponderada Jinete de la Oscuridad…" – Dijo ella y apretó con más fuerza su enorme hoz. Si no estuviera tan poco cuidada, sentiría miedo.
- "No creo entend…"
- "¡Silencio, mortal!" – Exclamó llevándose su mano derecha extendida frente a su cara, cubriendo todo excepto un ojo. ¿Por qué tan seria? – "¡Comprende que mi presencia no debe ser tomada a la ligera, pues en mis manos reposa el sagrado deber de brindar paz eterna a aquellos que el Abismo señale!" – Continuó proclamando, agitando su arma con ímpetu – "¡Esta temible guadaña es mi Herramienta Divina, el arma predilecta de los Guardianes Inmortales y cuyo infinito poder me ha sido entregado para mi uso exclusivo!" – Ella apuntó su oxidada herramienta a mi persona – "¡Recordad, fémina artrópoda, soy una Dullahan! ¡Mi omnipotencia recae sobre tu frágil alma y cuando mi juicio te alcan-AY, AY!"
Debido a sus constantes y bruscos movimientos, la cabeza de la peliblanca se deprendió de su cuerpo y rodó con poca delicadeza por el suelo hasta desaparecer bajo un sofá.
Su cuerpo decapitado buscaba infructuosamente por el suelo y al no tener el esperado éxito, tomó mis piernas y se hincó en posición suplicante. No sé si su cabeza y cuerpo son entidades individuales pero no puedo a esta (media) chica en tal condición.
Levanté el mueble donde la cabeza de Lala fue a parar; El polvo le había cubierto el rostro e incluso una pequeña araña casera quedó atrapada en su cabello.
Ella tosía con fuerza, tratando de deshacerse de las telarañas que se colaron a su boca. Soplé gentilmente a la pariente de ocho patas para removerla del pelo y con un trapo que se hallaba cerca le quité el polvo a la mujer, a pesar de sus protestas.
No pude evitar sonreír ante tal infortunio; Schadenfreude, Lala.
- "*cof cof* ¡Mortal, te ordeno reunirme con el resto de mi ser de inmediato! ¡Ignora esta orden y el castigo de la oscuridad s-Mff mff mff!" – Interrumpí tan aburrido discurso tapando su boca.
- "Mi nombre es Aria, agradecería que lo usaras cuando te refieras a mí."
- "*cof* ¡Insolente artrópodo antropomorfo, osas desafiar al Terror mism-Mff mff!"
- "Y soy una Arachne." – Tomé su cabeza y la acerqué a mi rostro – "Y no he comido…" – Exclamé con la voz más gutural y la expresión más temible que pude. Sonreí, dándole una buena vista de mis puntiagudos dientes. Mis afiladas manos apretaron más fuerte su cara y mis ojos, rojos como sangre, miraban a los suyos intensamente. – "Así que un poco más de respeto; ¿Verstanden, Lala-chan?"
- "¡Mff mff!"
- "Lo tomaré como un sí…"
Gracias, Cetania, imitarte es muy útil.
- "¡Mff mffa!"
- "¿Aún te resistes? Admiro tu valentía…"
- "Mffa mff…"
- "¿Qué tanto balbuceas, azulita?" – Acto seguido, le quité mi mano para permitirle hablar – "¡Contesta!"
- "Te… huele… la boca…"
- "…"
- "…"
La muerte de Smith deberá esperar.
- "¡Aaaahhh!" – Gritó la dullahan cuando arrojé se cabeza por el aire. No tengo idea de donde haya aterrizado (¡Y no me importa!) porque enseguida busqué entre mis pertenencias para recoger mi cepillo de dientes y pasta bucal.
¡Diablos! Ni siquiera sé dónde está el baño, y no quiero preguntar a alguien. ¡No, no es por mi aliento! ¡Mi aliento es perfecto, esa bruja azul está mal de la cabeza!
- "Aria, ¿Necesitas algo?" – Preguntó Centorea, apareciendo de repente. Rayos, y dije que no quería hablar con nadie.
- "Uhm… ¿Donde... está… el tocador?" – Contesté en el tono más discreto y bajo posible, girando mi cabeza hacia un lado. De acuerdo, quizás si es un poco por mi aliento.
- "Oh, es la ultima puerta al final del pasillo. Tiene un letrero, no puedes perderte."
- "D-danke." – Musité discretamente y seguí el camino indicado. Al llegar a mi destino, toqué la puerta y al no recibir respuesta alguna entré rápidamente a tomar cuidado de mi higiene bucal.
Excelente forma de empezar tu nueva vida, Jaëgersturm. Me aplaudí mentalmente de manera sarcástica.
- "Ah, scheisse, soy una idiota."
- "Admites lo obvio, Sparassidae."
- "¿Pero que…?"
Lala, ¡Lala apareció detrás de mí!; ¿Pero cómo?, ¿Teletransportación?, ¿Aliens?, La respuesta es aliens, ¿verdad?
- "¿C-como llegaste aquí?"
- "Nadie escapa a la Muerte."
Noté entonces que la puerta del baño difícilmente hace ruido al moverse. La simplicidad de la situación era tan absurda que podría haber salido de algún manga de cuarta.
- "Agh… No tengo tiempo para estas cosas. ¿Podrías al menos decirme cuál es tu problema conmigo?"
- "La muerte…"
- "Si, si, la mensajera del más allá, la oscuridad oscura, blah blah blah…"
- "No… Tú escapaste a ella."
- "Si esto es una broma…"
- "Puedo verlo en tus ojos, sobreviviste a algo que debió cobrar tu vida."
- "¿Hablas del viaje que realicé con la agente Smith?"
- "Precisamente. Las probabilidades de salir ilesa a un incidente de tan alto riesgo son extremadamente escasas."
- "Ni que lo digas…" – Un momento, ¿estoy de acuerdo con las boberías que esta loca profesa?
- "Me intrigas, mortal." – Apuntó su hoz hacia mí. ¿Eso se volverá costumbre? – "Te estaré vigilando, descendiente de Arachne, mi Ojo de Balar se posará sobre tu persona para despejar mis dudas sobre si esto es solo una anomalía en el flujo del orden universal o si realmente hay algo más en ti."
- "Uhm… Eso se llama acoso, aquí y en cualquier parte del mundo civilizado."
- "¡N-no intentes desviar el tema, mortal; Deberías sentirte agradecida que la Enviada del Abismo haya tomado interés en tu frágil existencia, el honor de recibir tal privilegio no posee comparación!"
- "Tienes serios problemas mentales…"
- "¡La palabra de una dullahan no debe tomarse a la ligera!"
- "Si, si. Mira, no he comido nada y la jaqueca me está matando, si quieres jugar a la "profeta pocas-tuercas" hazlo en otro lado. Ahora si me disculpas…"
Ignorando otro discurso al salir, me dirigí a la sala pero cambié de dirección cuando un muy agradable aroma inundó mis sentidos. Oh, ¿quizás la ambrosía de los dioses es una realidad tangible?
Mi olfato me guió hasta el comedor principal, donde hallé al resto de los habitantes reunidos y preparados para darse un festín con el variado y evidentemente apetitoso manjar servido en la mesa.
Diablos, casi sueno como Lala, seguramente me pegó sus piojos.
- "Aria, justo ahora iba a buscarte. Siéntate por favor, apenas íbamos a comenzar." – Aconsejó Kimihito.
- "Gracias."
Procedí a sentarme en una silla vacía; No vi a Rachnera, así que supuse que el lugar sin ocupar a mi lado sería su asiento. Excelente, una buena oportunidad para conversar con otra hermana arachne.
Kurusu terminó de servir la comida en sus respectivos lugares y tomó asiento.
- "Creo que falta la presencia de cierta arachne en la mesa." – Mencioné tratando de llamar atención hacia el asiento vacío a mi lado.
- "Oh, Rachnee decidió comer en su habitación, dijo que necesitaba arreglar algo." – Respondió Kimihito. Um, tal vez sus telarañas necesiten mantenimiento, una preocupación común entre las tejedoras.
- "Entonces…"
- "Este espacio está reservado para mí, mortal…"
Arachne mía, ¿Por qué me has abandonado?
No solo no podré charlar con Rachnera como esperaba, sino que también deberé soportar a esta pitufo dramaturga a mi lado.
- "Hola Lala, pensé que no nos acompañarías." – La saludó el muchacho.
- "Decidí honrarlos con mi presencia. La vigilancia de sus almas nunca termina para la Segadora de la Oscuridad."
Esta chica tiene más nombres que patas un ciempiés.
Preferí hacer caso omiso a las frías miradas de la chica azul y puse mi atención en mi plato lleno de carne. Agregué un poco de lechuga, que aunque como carnívora no tengo necesidad, mi crianza me acostumbró a consumirla. Suerte mi sistema digestivo híbrido puede procesarla.
- "Meine göttin… ¡Está delicioso! ¿En verdad preparaste esto tú solo?" – Pregunté al dueño de la casa. Si esto no es alimento de los dioses, está muy cerca de serlo.
- "Gracias. Como mis padres están siempre de viaje, uno debe aprender a valerse por sí mismo. Cocinar para tantas personas ayuda mucho, me mantiene en forma, aunque realmente mis platillos no son gran cosa" – Replicó el, acariciando la parte trasera de su cabeza.
- "No seas tan modesto, es realmente bueno."
- "Je, me sonrojas, Aria."
Repentinamente sentí un escalofrío recorrer mi exoesqueleto; La fuente no era una, sino dos liminales que difícilmente ocultaban sus penetrantes miradas hacia mi ser. No sé qué diablos las provocó, pero Centorea y Miia desprendían llamas de los ojos y apretaban sus cubiertos tan fuerte que doblaron el metal. Juraría que oigo a un coro gregoriano repitiendo un ominoso canto apocalíptico.
- "¡Papi y Suu ayudaron con la sopa!" – Exclamó la pequeña arpía, cortando la tensión en el aire. Gracias, pajarita.
- "Cierto, Papi y Suu merecen crédito por su ayuda. Buenas niñas." – Kimihito dijo mientras acariciaba la cabeza de las susodichas. La atención de la centauro y la lamia se centraron en aquellas dos y yo aproveché para continuar con mi plato.
Todo transcurrió sin incidentes, salvo por algunos comentarios curiosos por parte de Papi y uno que otro regaño a las chicas que usaban a Suu para deshacerse de sus vegetales. Sorpresivamente Lala se mantuvo callada y no me molestó en lo absoluto.
Ignoré el hecho que prefiriera consumir líquidos echándolos directamente a su esófago. Cosas bonitas Aria, ve a tu lugar feliz.
- "Ah, estoy llena. Excelente como siempre, cariño" – Expresó Miia, con un evidente estómago a capacidad máxima.
- "Sus conocimientos de alta cocina son siempre ponderados por mí, mi Señor."
- "Un manjar digno de la corte de Neptunus, mi amado."
- "¡Muy bueno, muy bueno! ¡Esposo alimenta bien a Papi!"
- "¡Suu es feliz, Suu ama a su Amo!"
- "Aceptable ingesta de energía calórica, mortal."
- "Concuerdo con todas, ni los mejores chefs en Sparassus se comparan contigo, Kimihito."
- "Je, gracias, chicas." – Kurusu aceptó las ovaciones que tanto merece, aunque sería mejor si alguna de sus huéspedes le hubiera dejado una ración tolerable para su consumo. Ahora entiendo cómo se mantiene tan delgado. ¡Hey, no me culpen, yo SI necesitaba comer!
- "¡Cariño, la próxima vez yo te ayudo!" – Exclamó con entusiasmo la lamia.
- "¡NO!... Digo, no, no es necesario, Miia…"
- "Pero yo quiero ayudar…"
- "En verdad, no te preocupes… ¡Oh, antes que se me olvide, aún debemos discutir sobre donde se instalará Aria!"
Cierto, aún no hablamos del lugar que será mi estadía.
- "Uhm…" – Pensó el chico con su mano en la barbilla – "El calefactor en el cuarto de Miia no es agradable para una arachne en esta época del año, no creo que haya espacio con Cerea y la piscina de Mero no sería hábitat cómodo. El cuarto de Papi y Suu aún necesita algunas reparaciones…"
- "Tal vez no haya lugar para ella en esta casa y deba pasar la noche a la intemperie… ¡A merced del implacable clima, con nada más que una simple cobija para hacerle frente a la fría lluvia nocturna!" – La excéntrica sirena comenzó a fantasear de nuevo. ¿Es ser fetichista de la tragedia una costumbre en Japón?
- "Mero, no digas eso. Lala, ¿Tal vez tu…?"
- "¡NO!" – Gritamos ambas al unísono. Prefiero vivir las fantasías de Mero que pasar la noche junto a esa demente.
- "B-bueno, pero no se enojen…"
- "Quizás sería una buena idea que compartiera la habitación con Rachnera, creo que me sentiría más a gusto con alguien de mi especie." – Sugerí rápidamente, en parte era verdad, aún no conozco del todo a las demás.
- "Suena lógico, si Rachnee está de acuerdo, no hay problema. Aún debo terminar de checar las cuentas de este mes, puedes hablar con ella en su habitación." – Y apuntó en dirección al ático – "Si me necesitas, estaré en la sala."
- "Por supuesto, danke schön, Herr Kommandant." – Saludé. Ya que él es el jefe de la casa, mi instinto militar me obliga a llamarlo de tal manera.
Hicimos el camino hacia el ático; Y dije "hicimos" porque cierta molestia azul me seguía los pasos.
- "¿Ahora qué? ¿Vas a ofrecer tu cabeza como almohada?"
- "Descendiente de Arachne, si cruzas esa puerta, tu cita con el Perpetuo Vacío será más pronto de lo que esperas."
- "¿Oh, en serio? Mejor no le hago esperar, le traje galletitas a la señora Vacía."
- "¡Has sido advertida, mujer araña! ¡La Eterna Profeta de la Desolación ha hablado!"
- "¡Hey, un nombre que no contiene Oscuridad o Muerte, cada vez vas mejorando, Pitufina!"
- "¡N-no me llames de tan indecorosa manera!"
Bajé la escalera plegable, me metí al ático y cerré la puerta de inmediato. No tengo energía para seguir nuestro mutuo juego de desprecio.
Hmm, para ser un espacio generalmente vacío en cualquier hogar, este lugar está más ordenado de lo que esperaba.
Una cama que luce muy cómoda se halla junto a algunos libros y revistas en una pequeña mesita de noche y una rueda para tejer le hace compañía al lado opuesto. La ventana a un lado es suficientemente grande para dejar que la luz de la luna menguante ilumine perfectamente la habitación. Puedo ver objetos colgados con telaraña, acomodados con precisión. Lo único extraño es que la habitante esperada no se encuentra por ninguna parte.
- "¿Hola? ¿Fräulein Rachnera? Disculpe la intromisión, pero estaba buscando un lugar paraAAAAHHH!"
Por el amor de Perséfone, ¿Acaso la "du-loca-han" tenía razón?
Mi cuerpo se inmovilizó por completo y cientos de hebras de fina seda cubrieron mi figura, Era seda de arachne, ya que pudieron suspenderme en el aire con tanta facilidad.
La invertida posición en que me encontraba me dificultaba el moverme, aunque con cada esfuerzo por librarme de mis ataduras, solo las hacía más ajustadas. No era doloroso, pero tampoco cómodo.
- "A pesar de ser una Cazadora, tus reflejos no son tan agudos…" – Habló alguien en la oscuridad. – "Aún así entraste a la cueva del lobo."
- "¿F-fräulein Rachnera?"
Lentamente una figura se distinguió entre las sombras. No debería sorprenderme que una Tejedora pueda camuflarse en este entorno, pero el hecho que incluso con mis sentidos no haya previsto una trampa así, habla mucho de la habilidad de mi captora.
- "Eres muy joven, pequeña cazadora. ¿Quizás prefieras algo más de experiencia?" – Dijo ella en un tono tanto seductor como amenazador. El que yo estuviera inmóvil e invertida en el aire, lo hacía más efectivo
- "¿Podría a-al menos… aflojar las ataduras?... Están… tocando…donde no deben…" – La tela dificultaba mi habla, mas por el hecho que las cuerdas se ajustaran con precisión alrededor de mis pechos y mi entrepierna.
- "¿Primera vez que experimentas la seda de tejedora? Creí que las conocías desde pequeña."
- "Ellas no… usaban esta técnica…" – Confesé. Las arachnes de Sparassus solían envolver completamente el cuerpo, nada de sadomasoquismo puro.
- "Bueno, puedes usar esto como entrenamiento, pequeña soldado. Estoy segura que puedes librarte de esta." – Declaró Rachnera, realmente le gusta dominar, como toda tejedora.
- "Por favor… fräulein… ahora no…"
- "Tch tch, no malgastes energía hablando, lindura." – Y entonces tapó mi boca con otro poco de su seda.
- "¡Mff mff!"
- "Tal vez necesitas más motivación" – Diciendo esto, las ataduras en mis senos se tensaron. Traté en vano de liberarme del firme agarre.
- "¡Mfff!"
- "¿Deseas más? ¡Podemos arreglarlo!"
- "¡Mff mff!"
Es increíble como una delgada línea de seda en mi entrepierna puede ser tan efectiva, mi concentración decaía a velocidad alarmante. ¡Pelea, soldado, no te rindas!
- "Y un poco más por aquí…"
Mis ojos se abrieron de inmediato, la tela cubriendo mi abdomen hizo su endemoniada magia, mi respiración se dificultó y saliva se escapaba de mi mordaza de seda. Traté de ahogar un ligero gemido, pero estoy segura que mi captora pudo oírlo. ¡Diablos, debo verme sumamente indecente en este momento!
- "Sé que estimular el abdomen de una arachne es hacer trampa, pero verte disfrutarlo vale la pena." – Giró mi cabeza para quedar frente a frente, aquellos 6 ojos brillantes mirando fijamente a los míos. – "Haces honor a tu nombre, Aria; Tus gemidos son música para mis oídos…"
No sé si lo que siento ahora es terror, incertidumbre, vergüenza, excitación o todo lo anterior.
Repentinamente, con un chasquido de sus dedos, mis amarres se aflojaron, la gravedad hizo su efecto y caí al suelo. Por fortuna solo estaba a centímetros de este.
- "Auch… ¿Qué… que fue todo eso?" – Pregunté mientras me incorporaba. Rayos, espero no hayan quedado marcas.
- "Solo deseaba probar si podía dominar a una Cazadora."
- "¿En verdad? ¿Y yo debía ser el conejillo de indias?"
- "No veo a otra Sparassidae por aquí."
- "¿También incluía tan… perversa técnica?"
- "Tómalo como un saludo."
- "No era necesario, un simple "Bienvenida" era suficiente."
- "Demasiado común para mi gusto."
- "Demasiado excéntrico para el mío."
- "Necesitas algo de excentricidad en tu vida, querida, tanta normalidad te va a aburrir."
Replicaría, pero sus palabras fueron precisas como balas. Fue la normalidad lo que me hizo abandonar mi hogar después de todo.
- "De todas maneras, no planeaba excederme de la línea contigo, simplemente no pude resistir a probar mis habilidades con carne fresca. Es casi como un ritual el jugar con cada nuevo integrante de esta peculiar familia, ¿sabes?"
- "Curiosa costumbre. Entonces, ¿no se repetirá?"
- "Por ahora…"
- "Me conformo con eso." – Exhalé un poco – "Je, es como un ciclo, todo esto..."
- "¿A qué te refieres?
- "De niña, solíamos gastarle bromas a las saltarinas, las tejedoras a nosotras, las tarántulas a las tejedoras y, con su reducido tamaño, las saltarinas fastidiaban a las especies grandes."
- "Que pena que no haya saltarinas aquí."
- "Tal vez Suu sea mi nueva víctima."
Rachnera estalló con una carcajada. ¿Teme que la lindura de esa limo sea demasiado para mí?
- "¿Qué es lo gracioso?"
- "Oh Arachne mía… Buena suerte. La necesitarás." – Dijo, limpiándose lágrimas del ojo.
- "En fin; El asunto por el que vine aún sigue pendiente."
- "Oh, eso. Claro, no tengo problema en compartir mi habitación con otra persona, especialmente una arachne. Hay suficiente espacio para las dos. Solo dos condiciones."
- "Nada de juegos de ataduras…"
- "No prometo nada."
- "Bitte…"
- "Aunque podría considerar reducir tales prácticas, siempre y cuando sigas dos simples reglas…"
- "No tengo mucha elección, ¿cierto?"
- "Supongo que no. ¿Aceptas?"
- "Como usted diga, meine Kaiserin." – Saludé a usanza militar.
- "Uno; Deja tales formalidades, nunca me sentaron bien. Llámame solo Rachnera."
- "¿Puedo decirte Rachnee como los demás?"
- "Aún te falta para eso. Dos; Respeta mi espacio y yo haré lo mismo. ¿Capisce?"
- "Suena bastante simple. Es un trato, Rachnera." – Y ofrecí mi mano.
- "Es un placer." – Respondió estrechando la mía. – "Ahora quizás quieras tomar una ducha antes de acostarte, a menos que no te moleste dormir cubierta de sudor."
- "Es tu culpa en primer lugar… Pero tienes razón, necesito uno."
- "Oh, y Aria, una cosa más…"
- "¿Si?"
- "Lávate los dientes…"
- "…"
- "…"
Cuenta la leyenda que los gritos de cierta arachne aún se pueden oír hasta estos días.
NOTAS DEL AUTOR: Gracias por leer. Continuará…
