77. A la espera de la oscuridad.

Masamune, ¿qué es esto? preguntó Sakura, observando el pergamino. Al comenzar a leerlo, un destello de alegría apareció en sus ojos, alegrando al cuervo.Es…

Mi contrato. respondió Masamune, acercándole con la cabeza la tinta a Sakura. Coloca tu nombre y entonces serás capaz de invocarme.

Pero…

Falta una semana para que regreses a Konoha. dijo él, serio. Pueden enviarte a una misión en cualquier momento, Itachi ya ha dado la autorización, todo está en orden y sé que eres lo suficientemente fuerte ahora para invocarme. Necesito que lo firmes antes de que te vayas con él.

Masamune… Sakura rascó su cabeza, algo preocupada por las últimas palabras de él. Si te tengo a mi lado, sé que estaré bien. Además, Itachi-san, no dejará que nada me pase, ¿verdad?

Él es un buen tipo en realidad. comentó Masamune. Uno que hace a un cuervo viejo, trabajar cuando ya está a punto de retirarse.

Sakura escribió su nombre sin más titubeos, haciendo que el pergamino desapareciera justo al final.

Cuando esto acabe… e Itachi-san y Sasuke se reúnan… y pueda salvar a Naruto. Sakura observó a su amigo, acariciándole las plumas en un toque lleno de cariño. Te llenaré de lujos y comodidades, tanto que pasaras el resto de tus días sin volver a ver una mancha de sangre, Masamune.

Sakura…

Te prometo por todo el amor que te tengo, que vivirás feliz hasta el último de tus días. sonrió ella, alegrando el corazón contrario.

Masamune nunca lo dijo, y nunca lo diría: que el solo hecho de estar al lado de esa chiquilla, no importaba que día muriera, si en su último aliento de vida podía contemplar de nuevo aquellos ojos verdes, dirigiéndose a él, su alma iría en paz al mundo de los muertos.

Así que al momento en que notó que Sakura se encontraba atrapada en un genjutsu, por nada más y nada menos que Tobi, quién se mantenía oculto entre las sombras, Masamune supo que sus días llegaron a su fin. Entendió que vivió momentos inolvidables a lo largo de su vida, algunos en guerras, otros ayudando a un montón de idiotas en busca de poder, y se arrepentía de muchas cosas, pero de las pocas que mantenía como recuerdos felices, era conocer a Itachi Uchiha, porque le permitió conocer a Sakura Haruno.

Porque le permitió sentir eso que llamaban humanidad, una vez más.

Por lo que, mientras que Kabuto se marchaba casi volando de ese lugar, pues entendía lo que estaba a punto de hacer Deidara. Y Kakashi junto a Naruto corrían rumbo a Sakura, llamándola a gritos para despertarla, Masamune notó con gracia que ella hacía el sello liberador del genjutsu.

Kai.

Masamune emprendió vuelo en picada, absorbiendo una enorme cantidad de chakra de Sakura, creció de un enorme tamaño y se tragó a Deidara justo al momento donde este no pudo hacer nada para parar su jutsu. El cuervo de las alas de acero, que no podían ser traspasadas por nada, el cuervo sanguinario que un día asesinó a tantos que ya no podían ser contados, reveló su debilidad al instante en que la chica de ojos jade abrió los ojos.

"Hasta siempre… Sakura. Te veré cuando te conviertas en una estrella."

Y explotó.

—.—.—.—.—

Cuando Sasuke despertó, notó que el fuego iluminaba una sombra contraria, proyectándose en la cueva. Unos murmullos se escuchaban afuera, voces que reconoció unos segundos después, Shikamaru, Ino y Naruto, parecían estar peleando por algo. A su buena suerte ya no sintió ninguna herida demasiado punzante y la resequedad en su garganta incluso se había ido.

Sintió frío, pero haló un poco más la manta y se acercó al fuego, aun sin cruzar palabra con la otra persona.

—¿Dónde está él? —preguntó al fin, observando las ondas del fuego alzarse y diluirse entre este mismo.

—Kakashi-sensei y Yamato-san se han encargado de aprisionarlo. —respondió Sakura, sin algún tipo de expresión en su voz. Sasuke le dio una mirada rápida que volvió a su lugar en cuestión de nada. —Aunque todos somos consientes que no le costaría mucho trabajo liberarse después de recuperar sus energías. Igual es lo que está esperando.

— ¿Por qué no me mató? —preguntó Sasuke, agarrándose el cuello. —Era cuestión de romperlo, no le habría costado más de dos segundos hacerlo.

—Porque eres su querido hermano menor . —respondió Sakura, igual de inerte. —Itachi jamás podría matarte.

—Si vas a defenderlo…

— ¿Por qué querría yo defenderlo cuando ha estado a punto de quitarte la vida? —cortó Sakura, clavando la mirada en él. Sasuke se percató entonces, que el rostro de la chica estaba sucio por la lluvia, por barro y por sangre, al igual que su cabello y ropa. —Incluso si Itachi quiere mantener el secreto hasta la tumba, yo nunca prometí que lo guardaría.

— ¿De qué hablas? —Sasuke agitó la cabeza, sin entender. —Más importante, ¿él te ha hecho esto? ¿fue Kabuto? ¿estás herida?

—Los que mandaron a matar a tu clan, fue Konoha. —sentenció Sakura, ignorando todas sus preguntas.

Hubo silencio, solo el fuego meciéndose continuamente, con el olor a leña, a tierra mojada y a sangre intensificándose. Sasuke la contempló expectante, Sakura no tenía rastros de duda en su rostro, no se le veía la intención de querer salvar a Itachi con esas palabras, mucho menos que le tuviera compasión. Ella solo lucía agotada, como si su límite ya hubiera sido sobrepasado hace mucho y ahora solo quedaba esperar a que la bomba se detonara.

— ¿De qué estás hablando, Sakura? —preguntó Shikamaru, quién al igual que Ino, Naruto y Kakashi, al escucharla hablar se metieron a la cueva.

— ¿Sakura? —Naruto la observó preocupado, desde lo de Masamune no había dicho nada en toda la noche.

—Esto es algo que solo le concierne a Sasuke. —dijo de inmediato ella, plantándole cara a Shikamaru. Él rascó la parte de su nuca, fastidiado por como se estaba tornando todo. —Por favor. —y luego miró a Ino.

Ino entonces con empujoncitos, se llevó a Shikamaru del lugar. Naruto se quedó sentado, con una mirada determinada de que nadie lo movería de ese lugar. Kakashi suspiró y decidió que ya había abandonado demasiado a sus estudiantes con sus propias emociones, no lo haría de nuevo.

Sakura miró a Sasuke, pidiéndole permiso para continuar, a pesar de que ella confiaba en Naruto y Kakashi, no sabía que si Sasuke quería escuchar eso con ellos ahí. Sasuke en cambio parecía más concentrado en saber lo que le diría, por lo que prosiguió.

Ella entonces comenzó a relatar la misma historia que Itachi le contó unos años atrás, aunque ahora uniendo más detalles que conocía de Danzo, Itachi y Konoha.

—Cuando fui tomada como rehén de Danzo, él quería que le dijera donde estaba Itachi. —explicó Sakura, sin darle la cara a ninguno. No quería ver sus rostros de sorpresa. —Aunque en ese momento no entendía cual era mi relación con él, Danzo buscó cualquier tortura para que hablara, desde los golpes hasta…—Sakura apretó los puños sobre sus piernas. Dio un suspiro, y continuó. —, …torturó también a Masamune, no obstante, recuerdo que él solía decir que los Uchihas solo traían problemas y que se haría de todos ellos. Hizashi solía repetirme que el destino de Sasuke sería el mismo que el de Shisui-san. Del cual no me enteré hasta que volví a entrar en un genjutsu de Masamune que me conectaba con Itachi, ahí me contó lo que pasó en realidad con su querido amigo.

Sakura dio un respingo grande, queriendo que sus pulmones se llenaran de aire puro, pues los sentía como un pantano, se le estaba dificultando respirar.

—Itachi fue un espía doble de Konoha y los Uchiha. —prosiguió, sin querer guardarse nada dentro. Ya no soportaba la carga. —Cuando se dio cuenta que una guerra se avecinaba por parte de los Uchiha, accedió a hacer la masacre, aunque él nunca me dijo quién fue la otra persona que lo ayudó. Al único que no pudo matar, fuiste tú, Sasuke.

Un viento frío golpeó la espalda de Naruto, quién se encontraba de espaldas a la entrada de la cueva. Y cuando Sakura lo sintió, alzó por segundos la mirada, notando fugazmente una sombra que rápidamente se escondió entre la oscuridad. No pudo reconocerlo, pero estaba segura que aquello era una señal de advertencia por parte de los Akatsuki.

—Itachi quería salvarlos a todos, pero en el proceso terminó perdiendo todo. —concluyó ella. —Esa también fue una de las razones por las que decidí venir, más que por el pacto que teníamos o por el contrato compartido de Masamune, quería que Itachi te contara la verdad, que te hiciera saber que fue lo que realmente pasó, Sasuke.

Al finalizar, incluso Kakashi estaba en un silencio aterrador. Sus cuerpos se sentían tensos y la respiración se les volvió pesada. La aldea que tanto querían, había planeado algo tan aterrador como la eliminación de un clan entero. Sakura se puso de pie segundos después, e ignorando el fuego que seguía avivándose en la fogata, comenzó a marcharse rumbo a la salida de la cueva.

"Un poco más."

Cuando Shikamaru la vio salir, notó que iba a donde Guy quién seguía cuidando a los capturados. Aunque realmente no era así, mejor dicho, Sasori y Lee habían accedido a ponerse las esposas y estar en silencio todo el rato. El único realmente atrapado había sido Sai, pero a él no parecía importarle mucho que estaba ocurriendo en ese lugar. Mientras que del otro lado, se encontraba Yamato, cuidando la prisión de madera que le hicieron hacer para Itachi.

A Sakura le habían dado libertad de movimiento, gracias a la intervención de Naruto y Kakashi, pero Shikamaru estaba dudoso de ella. ¿Por qué se notaba tan tranquila a pesar de todo? Uno de sus amigos murió, siendo la Sakura que él conocía, mínimo hubiera llorado hasta el amanecer.

No entendía muy bien, así que puso a trabajar su cerebro antes de que aquella niña se le adelantara.

—Guy-sensei. —llamó Sakura. Él volteó a mirarla. —Estoy lista para lo que tenga.

Hinata y Neji que se encontraban cerca de él, cuidando también a los prisioneros, la miraron sorprendidos. Justo cuando Neji pensó que Guy golpearía fuertemente a Sakura, él solo llevó las manos a la cintura y suspiró.

— ¿Qué se supone que quieres que te haga, Sakura? —preguntó él, negando con la cabeza. —No voy a golpearte. Tampoco a gritarte, mucho menos a matarte.

—Usted dijo que tenía un sermón para mí, lo escucharé hasta el final. —se apresuró a decir Sakura, firme.

Guy sonrió. —No tengo algo como eso. —contestó, sentándose justo delante de Lee y Sasori, el primero había cedido ante el cansancio y quedó dormido después de algunos golpes proporcionados por su sensei. —No hay nada que puedas hacer para cambiar el pasado, y aunque pudieras hacerlo, estoy seguro que Lee siempre te seguiría.

—Y yo habría dejado que lo hiciera. —afirmó Sakura, sentándose a su lado.

Sasori se quedó callado, observando a ambos con genuina curiosidad. Mientras que Hinata y Neji decidieron hacer de oídos sordos.

—La primera vez que Lee te mencionó estaba completamente exhausto, pero extrañamente feliz. —comentó Guy. —Dijo que tenía un secreto, pero él es tan transparente que lo terminé descubriendo al instante, de hecho todo el equipo lo hizo. Ten Ten solía burlarse haciendo comentarios que lo hacían sonrojarse. Aunque no fue hasta los exámenes chunnin que te conocimos.

Sakura miró con cariño a Lee, se veía tan pacifico durmiendo, como si no tuviera ningún problema y así debería ser. Lee no debía cargar más con ella sobre su espalda.

—Por supuesto que el camino de Lee siempre ha sido ser un ninja, uno que siga sus propias convicciones. —siguió el sensei, orgulloso. —Que se haya ido de Konoha por seguirte no es una traición a sus principios. Incluso si eso significaba que jamás pudiera volver a Konoha, él se dio cuenta, en cuestión de segundos, que nosotros estaríamos bien. Que Ten Ten, Neji y yo, nos teníamos los unos a los otros, pero que si tú te marchabas, no tendrías a nadie, ni un hombro donde llorar. Por más que le agradaras a Itachi, por más que Masamune te cuidara. Nadie iba a entender el sufrimiento de dejar a esos queridos amigos atrás. Rock Lee no quería dejarte pasar por eso sola.

—Lo sé. —Sakura cerró los ojos. —Por eso dejé que se quedará conmigo.

Shikamaru que se encontraba recargado en la pared de la cueva, escuchó dentro las palabras consolantes de Naruto a Sasuke. Este último no emitía palabra. Y la prisión de madera seguía muy tranquila. La única que estaba moviéndose era Sakura, de un lado a otro, enfrentando los problemas que dejó, contando la verdad de lo que sabía que debía ser contado.

Ni siquiera se detuvo a consolar a Sasuke. Incluso si quería apresurarse antes de llegar a Konoha, ella debería saber que les tomaría al menos una semana poder regresar, sobre todo por la cantidad de prisioneros y personas que llevaban.

Y entonces su cerebro le dio la respuesta.

Casi por inercia, Shikamaru miró la prisión de madera, Yamato tenía una mueca extraña en el rostro, entre confundido y temeroso.

—Guy-sensei. No olvidaré el favor que Lee me ha hecho. —dijo Sakura, sonriendo al mirar a Lee dormir. —Nunca.

— ¿Humm?

—A Lee le queda una chispa de flor de juventud muy grande, ¿no? —preguntó Sakura, acercándose a Lee, le acarició el cabello con cariño. Sasori siguió contemplándola, no fue hasta que Sakura le dio una mirada rápida, que lo entendió. —Me aseguraré de mantenerla viva por siempre.

— ¿Sakura?

—Lee me dijo: "Si regresas, te daré mi vida una vez más." Pero yo ya no la puedo tomar, Guy-sensei.

Entonces la prisión de madera se incendió en un fuego negro, mientras un pálido Itachi comenzaba a salir por ella. Shikamaru maldijo por lo bajo y los que se encontraban en la cueva, sobre todo Sasuke, salió corriendo al encuentro de su hermano.

Sakura se puso de pie, observando a Itachi que no tardó en conectar miradas con ella.

—Se te da fantástico lo de ser un villano, Itachi. —alabó Sakura, dándole una media sonrisa. Él notó con gracia que el honorífico ya no estaba.

—Itachi.

Lo que sintió Sasuke entonces fue una mezcla de emociones llegar abruptamente a él, entre tristeza, llanto, enojo y dolor. Quería abrazar a su hermano pero al mismo tiempo golpearlo.

Sakura entonces se puso en medio de todo, impidiendo que atacaran a Itachi. Sasuke dio un paso a ellos e intentó retrocederlo, pero Sakura se apresuró a tomarlo de la mano con fuerza, de la misma forma en que Sasuke sostuvo su mano mucho tiempo atrás en la tierra de las olas.

—Y-Yo…—por primera vez, escucharon la voz de Sakura titubear. —Sé que va a sonar como una locura, pero… dejen ir a Itachi y a Sasori.

Sakura soltó la mano de Sasuke, con solo mirarlo a los ojos, pudo obtener el valor para lograr lo que estaba a punto de hacer.

— ¿Qué estás diciendo? —reclamó Yamato. —Son asesinos de clase S.

Naruto observó sorprendido a Sakura, sin entenderla. Ahora compendia un poco más su relación con Itachi, pero… ¿Sasori? En cambio Kakashi, comprendió las acciones y los motivos que llevaron a su querida alumna a tomar aquella decisión, no quería perder a nadie más.

—Sakura. —llamó Itachi, su respiración era entrecortada. — ¿Qué…?

Ella respiró profundo. Tenía que aguantar más, no había tiempo para derrumbarse.

—Voy a entregarme a Konoha.

No había tiempo para llorar.

.

Faltan tres meses para la ejecución publica de Sasuke y Sakura.