NOTAS DEL AUTOR: Hola, Tarmo Flake aquí. El trabajo y la vida personal dificultan la escritura pero al final aquí está un nuevo capítulo. Gracias a las personas que me leen y también a las que dejan reseñas, se los agradezco infinitamente. Disfruten
Monster Musume no Iru Nichijou es propiedad de Okayado. Este es un fanfic hecho con el simple propósito de entretener y creado sin fines de lucro.
NO ES FÁCIL SER UNA ARACHNE
CAPÍTULO 3
Era una mañana fría y tormentosa…
Por más trillada que la frase anterior pudiera sonar, es la descripción más precisa sobre el estado actual del clima el día de hoy. Las nubes de ayer se congregaron para formar una lluvia matutina.
Me levanté temprano, habiéndome rendido al sueño más rápido de lo que esperaba la noche anterior; Lo agitado del viaje y los eventos que le siguieron agotaron mi energía y arrojarme a los brazos de Morfeo fue cuestión de solo cerrar los ojos unos minutos.
Rachnera seguía durmiendo en su hamaca de seda, no habiendo usado su cama en lo absoluto. Quizás tal mueble no es tan cómodo como parece, aunque al menos se nota que lo mantiene ordenado a pesar de su poco uso.
Dormir sobre una pequeña colchoneta de viaje (que no es más que una alfombra glorificada, debo admitir) no me molestó, me acostumbré a tan sencilla pieza para reposo en mis días como guardiana en Weidmann.
Salí del ático tratando de no despertar a mi compañera de cuarto, estiré un poco mis extremidades y me dirigí al cuarto de baño para el aseo matutino. Es una lástima que el clima actual no me permita mi rutina habitual de ejercicio, aunque dudo que pueda dar una caminata por la manzana sin un permiso especial de todas formas.
Al asegurarme que estaba vacío y poner seguro a la puerta, me metí a la ducha y tomando la regadera portátil, me di un algo frío, pero necesario baño.
Hay una tina lo suficientemente grande para alojar al menos dos liminales de mi tamaño, pero ya que nuestros pulmones principales se hallan en nuestro abdomen, sería como ahogarse. Claro, podría recurrir a respirar por la boca y nariz de mi parte humanoide, pero sería una incomodidad innecesaria y al final prefiero estar fuera del agua que dentro de ella.
Noté que hay una reducida cantidad de jabones de diferentes tamaños y colores, acompañados de shampoo similares; Supongo las chicas comparten los productos higiénicos y Kimihito tiene los suyos apartados. Yo traje los míos conmigo, prefiero mis pertenencias personales para tales casos, además que mi jabón especial para exoesqueletos difícilmente le serviría a alguien más aparte de Rachnera.
Al terminar de asear mi cuerpo y cepillar mis dientes (nota mental: Conseguir un nuevo enjuague bucal y asegurarme que no sea uno en descuento, ahora entiendo el porqué lo compré a precio tan bajo…) acepté que la lluvia no cesaría la mayor del día y decidí buscar algo en que mantenerme ocupada.
Hallando una escoba y un recogedor en un pequeño cuarto de limpieza, me dispuse a barrer la cocina. Pude haber tomado la aspiradora, pero es muy ruidosa y la última vez que usé una, el aparato estalló y tuve que limpiar de nuevo toda la suciedad que dejó.
Barrer era una actividad simple pero satisfactoria, al menos para mí; Las cazadoras necesitamos estar haciendo algo o nos sentimos incómodas, no hay cosa más desesperante que no hacer nada.
Además, no me sentaría bien el holgazanear como un parásito, aunque el gobierno cubra los gastos de manutención.
Continué hasta la sala, limpiando los espacios entre habitaciones. No tardé mucho, la casa en si se mantenía muy limpia.
Una vez terminado, tomé un sacudidor y empecé a quitar el polvo. Kimihito apareció poco después, vestido con un impermeable y un paraguas en su mano.
- "Buenos días, Aria, no esperaba verte tan temprano." – Saludó el chico.
- "Guten morgen, Herr Kommandant. Es una vieja costumbre el iniciar las actividades a primera hora."
- "¿Dormiste bien anoche? ¿Rachnera no te dio problema alguno?"
- "Sin novedad en el frente. Gracias por la preocupación."
- "Me alegro. El clima es terrible pero la tienda donde trabajo abre sin importar el tiempo y volveré hasta más tarde. Lamento no prepararles el desayuno pero mi supervisor siempre exige que llegue aún más temprano."
- "No se preocupe, Herr Kommandant, estaremos bien."
- "En ese caso, me despido. Siéntete libre de tomar lo que necesites de la cocina, esta es tu casa ahora, Aria."
- "Danke, Herr Kommandant. Usted también cuídese."
Kimihito se despidió y tomó una caminata hasta la próxima parada de autobuses. Yo volví a mi actividad al tiempo que Lala hacía su aparición. No quiero que el día se torne menos ameno, así que por ahora me abstendré de proseguir con nuestro pequeño antagonismo.
- "Buenos días, Lala." – Saludé. Lo hice de la manera más despreocupada posible.
- "Mortal…" – Respondió ella, un poco sorprendida. Quizás esperaba estar sola a esta hora.
- "Mi nombre es Aria, creo que eso quedó claro ayer…"
- "Ayer quedó claro que tu higiene bucal no es la más ilustre entre los habitantes de esta morada."
Hice un legendario esfuerzo para no arrojar el plumero a su cara. A veces no sé si terminaré con úlceras estomacales por tanta bilis que me hace producir esta mujer.
- "Pero ahora no estoy aquí para hacer hincapié sobre tus aparentes defectos, mitad invertebrado." – Continuó ella. – "He decidido madrugar para admirar la precipitación provista por la condensación de las formaciones gaseosas presentes en la atmósfera."
- "En términos simples, querías ver la lluvia." – Respondí monótonamente. ¿Cuál es su afán de tan rebuscado léxico?
- "Tus deducciones son correctas, descendiente de Arachne." – Contestó ella tomando asiento junto a la ventana.
- "Es de suponer; La melancolía de la atmósfera se relaciona con la muerte y todo eso, ¿cierto?" – Dije desinteresada, era algo que esperaba de alguien como Lala.
- "Tus suposiciones no son acertadas, mortal." – Replicó la chica, noté ligera indignación en su voz. – "La lluvia solo es presagio de dolor si excede su comportamiento regular, pero generalmente trae sustento a la vida animal y vegetal, es parte primordial de la existencia celular de este planeta."
Lala hablando con lógica, ¿Se acerca el fin del mundo?
- "Además…" – Pausó ella por un momento, mirando las gotas estrellarse contra el vidrio. Sus ojos me miraron y rápidamente volvieron a observar la lluvia ¿Acaso ella, está sonrojándose? – "Me recuerda a mi hogar…"
Tan inesperada revelación de normalidad y sinceridad en la confesión de la dullahan me tomó por sorpresa. No solo el hecho que de todas las personas, Lala sonara tan humana (por así decirlo), sino que, al igual que yo, aún seguía pensando en su lugar de origen. Qué pequeño es el mundo.
- "Y-ya veo." – Respondí, aún saliendo de la impresión. – "¿Llueve mucho en el Inframundo entonces?"
- "…landa…" – Replicó la chica en voz baja.
- "¿Perdón?"
- "Ir-Irlanda… Soy de Irlanda..." – Dijo ella, sonando muy tímida. El sonrojo en sus mejillas se intensificó.
- "Oh. Si, entiendo. Siempre creí que provenías de algún lugar sombrío, siendo una dullahan y eso… Je." – Solté una risa forzada. Rayos, aún no me acostumbro a esta nueva faceta de la chica azul.
- "Soy producto del Eterno Abismo, es verdad." – Pausó un segundo, tomando su hoz. – "Pero me crié como humana en tierras irlandesas."
- "Eso es… actualmente interesante, Lala. Nunca lo hubiera imaginado." – Conteste con sinceridad mientras trataba de sentarme cerca de ella. No hay muebles de mi tamaño, así que solo bajé mi cuerpo un poco para estar al nivel de la dullahan.
- "N-no es gran cosa. Las dullahan siempre pasamos nuestra juventud como humanos, es solo cuando el Abismo despierta en nosotras que acudimos a su llamado." – Declaró nerviosa. Jugaba con el mango de su hoz, haciéndole dar vueltas. Es interesante verla tan diferente a su dramática actitud cotidiana.
- "Debe ser difícil. Ser una niña azul con una cabeza removible no es muy común que digamos." – Opiné acercándome un poco más a ella, ya que hablaba en voz muy baja.
- "Lucimos como cualquier humano antes de la pubertad..." – Respondió. Uhm, ¿Soy yo o sus mejillas parecen tomates? – "Nuestra cabeza se desprende y nuestra piel se torna de este color una vez llegamos a cierta edad."
- "¿Cómo explicabas tal transformación a quienes te rodeaban?"
- "Mi aldea se hallaba algo alejada, al pie de las montañas. Las personas emigraron a las ciudades conforme avanzó el tiempo hasta que solo quedamos unos pocos. Solía pasar el tiempo sola y mi contacto con otras personas era esporádico, así que pude mantener mi apariencia en secreto con relativa facilidad."
No noté que ella había dejado su trabajado lenguaje mientras conversábamos.
- "¿Y tus padres?… Digo, tenias padres o al menos tutores, ¿correcto?"
- "Mi matriarca…" – Noté que su expresión se tornó melancólica – "Ella…"
- "¡Ay no, está lloviendo…!" – Interrumpió una aguda voz.
- "Oh, buenos días, Papi, buenos días, Suu." – Saludé a las jóvenes. Estaba tan concentrada con la dullahan que no las oí llegar.
- "¡Buenos días, Aria-nee!" – Respondió la pequeña arpía. ¿Aria-nee? Parece que ella ya me considera su hermana mayor y solo llevo un día aquí. No es que me desagrade tal idea. Suu hizo una reverencia como respuesta. – "¿Qué estás haciendo tan temprano?" – Preguntó la pajarita.
- "Limpiando la casa y charlando un poco con Lala." – Entonces observé que la mencionada no se encontraba. Debería trabajar como espía.
- "¿Uh, Lala? No la veo… ¡Oh, está lloviendo!" – Volvió a exclamar Papi, su déficit de atención siempre recordándome que no todas las arpías son como Cetania.
- "Si, lo está. Parece que el tiempo estará así al menos hasta entrada la noche."
- "No es justo, Suu y yo queríamos jugar afuera."
- "¿Les permiten salir, chicas?"
- "¡Si, jugamos con varios niños, es muy divertido! ¡Y Esposo no se entera, así él no se preocupa!"
Me preocupa más que rompa las reglas, aunque estoy segura que aunque la atraparan con las alas en la masa, volvería a quebrarlas a la siguiente oportunidad.
- "¡Aria-nee, tu también deberías venir con nosotras, jugaremos mucho!"
- "Gracias, Papi, pero por ahora voy a seguir con el quehacer."
- "Aww… ¡Ya sé, encendamos los videojuegos!"
La enérgica arpía corrió hasta el televisor donde la consola de juegos se encontraba. Yo continué con mis labores pero no pude evitar notar a una preocupada Suu observando el torrencial.
- "¿Pasa algo, Suu?" – Le pregunté a la limo.
- "El agua… me derrite… No me gusta la lluvia…" – Respondió, la probóscide en su cabeza emuló el entristecido estado de ánimo.
- "Ya veo. ¿Por eso llevas ese impermeable?"
- "Esto, me lo regaló mi Amo. Me protege, pero no del todo."
El agua es su debilidad al parecer. Admito que desconozco todo sobre las limos, de hecho solo escuchaba rumores y hasta que conocí a Suu supe de su existencia.
Esta sería una buena oportunidad de aprender más y conocer mejor a la gelatinosa chica.
- "Dime, Suu. ¿Qué te gusta?"
- "¡Me gusta mi Amo!" – Exclamó jubilante.
No es la respuesta que esperaba, pero es lindo saber que se preocupa por Kimihito.
- "Aparte de eso. ¿Qué te gusta hacer?"
- "Mmhh… Jugar con Papi."
- "Si, noto que ustedes son inseparables."
- "También jugar con las demás."
Ya veo, Suu es básicamente la hermana menor de todos, lo mismo que Papi, a juzgar por sus juveniles intereses, aunque sé que la arpía es una adulta.
- "¿Tu quisieras jugar conmigo también?" – Preguntó la verdiazul.
- "¿Uh? Claro, no veo el problema."
La limo sonrió, aunque algo en su sonrisa me parecía… inquietante. Quizás es mi imaginación.
- "¡Aria-nee, Suu, ya encendió la Juegosfera; Vengan! – Anunció Papi de repente.
Bueno, no hay nada de malo en un poco de relajación. Una excelente oportunidad para socializar, además.
Ellas se sentaron en el sofá y yo me puse detrás de este. Ya estoy acostumbrada a estar parada, la idea de sentarse en muebles es desconocida para las arachnes.
- "¿Aria-nee, quieres retarnos en Mayro Kratt 8?" – Preguntó la arpía.
- "En realidad no conozco ninguno de estos juegos."
Teníamos sistemas de entretenimiento en Sparassus, pero eran muy diferentes, con gráficos sencillos y música monoaural. El único videojuego que recuerdo haber probado fue Pokémon para el Game Bollo Color y solo porque una de mis amigas extrajeras me lo prestó.
Esta "Juegosfera", como le llamaban, parecía más avanzada y con controles que jamás había visto. Diablos, ya me siento vieja.
- "¡No hay problema, ten, te enseñaremos!" – Declaró con entusiasmo la peliazul. Puso una especie de volante portátil en mis manos. – "Aprieta el botón para acelerar, con este frenas, con este arrojas tus ítems…" – Continuó explicando ella, aunque yo estaba más confundida que nada.
Una vez que logré entender lo básico, procedí a seleccionar el avatar que representaría mi jugador. Uhm, estoy segura haber visto a estos personajes antes….
Veamos; Un plomero gordo, un plomero verde, una princesa… ¿No hay arañitas? Supongo que me conformaré con este gorila gritón.
Estos controles son poco prácticos, sin contar que no están diseñados para mis duras garras de arachne.
El plástico es tan débil, no me sorprendería si termino quebrándolo.
Papi podía sostenerlo sin problemas a pesar de no poseer manos y Suu usaba extremidades extra que creó usando su acuoso cuerpo.
- "¡Es fácil, tu podrás hacerlo, Aria-nee!" – Me animó la pajarita.
- "Danke, Papi. Ahora veamos que puede hacer este simio."
A pesar de que ser una novata, mi desempeño fue ligeramente mejor al esperado. Claro que, las habilidades de la arpía y la limo eran absolutamente superiores, en especial Suu, cuyos apéndices le permitían tomar el control sin siquiera mover sus manos.
Los carismáticos personajes y colores brillantes escondían un juego sumamente competitivo y violento; No solo debía acelerar endemoniadamente, sino que igual debía atacar sin descanso a mis oponentes usando variedad de objetos, todo esto mientras mi gorila aplaudía alegremente cada vez que un rival era impactado por alguno de sus despiadados ataques y viceversa.
Una bonita pero violenta celebración a la irresponsabilidad al volante y al exceso de velocidad. Ahora entiendo cómo debe sentirse Smith al manejar.
Ugh, no debería pensar en ella en este momento, no quiero que los flashbacks regresen…
- "¿Quién diría que estas dos hallarían una nueva víctima?" – Habló alguien de repente.
- "¿Uh, Rachnera?" – Volteé a ver la tejedora, recién habiendo salido de darse un baño al parecer.
- "¡Rachnee, buenos días!" – Saludo la arpía, Suu imitándola.
- "Buenos días, chicas. Sean gentiles con Aria, es su primera vez…"
- "Guten morgen, Rachnera. Sé a qué te refieres, este condenado juego puede llegar a ser despiadado."
- "No hay ganadores en Mayro Kratt, cazadora, solo supervivientes."
- "En especial si compites contra el dúo plumitas-gelatina." – Bromeé refiriéndome a Papi y Suu, ambas concentradas en el televisor. – "En cualquier caso, creo que por hoy fue suficiente."
- "¿Aww, tan pronto? Aún faltan 16 pistas más…" – Protestó la peliazul.
- "Lo haremos otro día, Papi."
- "Promete que terminarás el torneo Champiñón la próxima vez. Jura con el dedo chiquito."
- "Lo juro, lo juro." – Reafirmé mostrando mi meñique.
- "¡Ok! ¡Vamos, Suu, aún quedan 8 copas más!"
Mayro Kratt, creando adictas a la velocidad una carrera a la vez.
- "Bien, ¿ahora podrías ayudarme con algo, Aria?"
- "Claro, ¿que se te ofrece, Rachnera?"
- "Sígueme."
Obedecí a la tejedora y la seguí hasta la cocina. Tal vez quiere ayuda para preparar el desayuno.
- "¿Haremos la comida?" – Pregunté a mi compañera. Ella solo hizo un chasquido con sus dedos.
Mis sentidos se agudizaron en ese momento y como si el tiempo transcurriera en cámara lenta, detecté como un grupo de finos hilos sedosos se acercaban peligrosamente hacía mi abdomen a gran velocidad.
Haciendo un movimiento de casi 90 grados, mis garras los interceptaron, cortándolos.
Si bien la seda de arachne puede llegar a ser tan fuerte como el acero, necesita estar agrupada para obtener su mayor resistencia, por lo que mis endurecidas extremidades pudieron neutralizar las delgadas hileras sin problemas.
Mi otra mano de deshizo del segundo grupo que se dirigía hacia mi parte frontal, todo esto a velocidad de centésimas de segundo.
- "Impresionante." – Reaccionó Rachnera, legítimamente asombrada.
- "Mi destreza es mi orgullo." – Proclamé algo soberbia y golpeé ligeramente mi pecho. Hey, evitar una trampa de tejedora no es tarea sencilla, déjenme presumir un poco.
- "Muy diferente a tu desempeño la noche anterior."
- "Ayer no estaba en mi mejor forma, pero el descanso fue suficiente para revigorizarme."
- "Excelente, significa que deberé mejorar mis trampas con mayor eficiencia. Serás una perfecta práctica, Aria." – Dijo la tejedora, sonriendo.
- "¿Gracias… supongo? Es broma, ¿cierto?"
- "Yo no bromeo con estas cosas."
- "Oh… ¡Un momento! ¡Yo no estoy pidiendo ser tu conejillo de indias!"
- "¿Y quién lo está pidiendo? Solo lo haré y listo."
- "¡No, nada de eso! ¿Qué sucedió con respetar nuestro espacio?"
- "Te estoy permitiendo el acercarte al mío de esta manera." – Contestó, sonriendo. Admiro a Rachnera por ser mayor que yo y eso, pero ahora su actitud es muy cínica. – "De una arachne a otra, deberías sentirte afortunada." – Continuó, tomando mi rostro y volteándolo hacia el suyo. No sé si su expresión es seductora o intimidante. Quizás las dos.
- "N-no me molesta querer ser más cercanas, pero no de esta manera…"
- "¿Quieres que seamos más cercanas? O jo jo, eso podemos arreglarlo…"
- "¡N-no me malinterpretes!"
- "¿De qué manera prefieres nuestro acercamiento, cazadora? ¿Bondage ligero? ¿Algún raro fetiche que te avergüenza admitir?" – Cuestionaba ella al tiempo que se acercaba cada vez más a mi rostro. Admito que es bella, pero ahora difícilmente podría ser atraída por tan amenazadora actitud. – "¿Oh quizás, deseas saltar directamente al plato principal?" – Dijo, relamiéndose los labios y presionando sus agraciados pechos contra los míos. – "Eres una niña muy, muy mala, Aria…"
Tal vez esté lloviendo fríamente afuera, pero ahora siento que la temperatura aumenta con rapidez. Estoy paralizada, la mirada intensa de la arachne me hipnotiza, o quizás es miedo. No estoy segura, pero mi respiración se entrecorta y mi rostro calentarse. ¿Por qué no puedo desistir ante su descaro?
El repentino sonido de utensilios cayendo al suelo nos hizo voltear.
- "M-mil d-disculpas, no era mi intención interrumpir su… diálogo amistoso c-con mi infortunada presencia." – Decía una muy nerviosa y roja Centorea. Gracias, reluciente centauro caballero, me salvaste el exoesqueleto.
- "No hay problema, Cerea. Si deseas… puedes unirte…" – Sonrió maliciosamente la tejedora.
- "¡M-m-me niego rotundamente a ser parte de tan depravado acto! ¡Soy una centauro honorable y no permitiré que tus perve-AAAAHHH!"
Una segunda trampa atrapó a la centauro rubia de inmediato, una trampa que no pude detectar debido a la falta de movimiento de esta. Ahora me doy cuenta que Rachnera me tuvo a su merced todo este tiempo.
Ella es tan admirable como terrorífica, definitivamente no debería subestimarla.
- "¡Libérame de inmediato, pérfida mujer araña! ¡Exijo detengas tu osadía en este prec-Mff mff...!" – Centorea fue silenciada por Rachnera con su seda, una imagen familiar a lo sucedido la noche anterior.
- "No, no, no… No se permite tal comportamiento, Cerea. Ahora deberé castigarte." – La tejedora volteó a verme. – "Y a ti también…"
Mi ropa interior ya no es blanca, estoy segura.
- "Ahora… ¿Quién gemirá mas fuerte? ¿La centauro amarrada, o la cazadora dominada?" – Se jactaba ella con una lujuriosa pero peligrosa expresión. Rachnera es una dominatrix absoluta, mi cuerpo no trata de liberarse a pesar de estar libre de ataduras. - "Habrá que descubrirlo…"
Arachnera tensó los amarres de Centorea, provocando ahogados gritos de la avergonzada mujer centauro. ¿Así lucía yo anoche?
Incluso con el cuerpo mitad caballo de la rubia, la seda la sostenía sin problemas, inmovilizando todo movimiento. Rachnera prosiguió haciendo el agarre más intenso, incitando más sonidos indecentes por parte de su víctima.
El incesante forcejeo de la centauro aumentaba pero su captora solo ajustaba su sedosa prisión, deteniéndola. Era una batalla que la rubia no podía ganar.
La ajustada seda en torno a sus pechos los hizo sobresalir; Si bien ya eran increíblemente enormes, ahora lucían titánicos, a punto de liberarse de tan pequeñas ropas que las aprisionaban.
Fue también en ese momento que finalmente noté que Centorea no llevaba sostén alguno, como evidenciaban sus resaltados pezones presionando contra su blusa, casi perforando la tela.
El sudor, resultado de su lucha contra los hilos captores, transparentaban su indumentaria y permitían observar sus atributos casi al descubierto. Puedo entender su decisión sobre el evitar usar tal prenda, teniendo en cuenta su agraciada parte frontal, hallar ropa resistente de su talla debe ser difícil, pero…
¿Por qué no puedo apartar mi vista de tal escena? ¿Por qué estoy sudando también? ¿Y por qué continúo sin intentar escapar?
- "¡Aahh! ¿¡Pero qué…!?" – Exclamó Rachnera de repente.
Si lo anterior era indecente, esto ahora es completamente obsceno.
Como un monstruo salido de algún manga para adultos, Suu se había lanzado contra Rachnera quien no pudo combatir contra el amorfo cuerpo de la limo. Los numerosos apéndices que la chica verdiazul había creado se internaron bajo la ropa de la arachne, recorriendo con ahínco sus atributos.
Decir que la tejedora estaba a completa merced de la limo era poco, Suu literalmente la había envuelto casi por completo.
- "¡Suu, no, ahora n-Blurgh!" – La arachne dejó de hablar cuando un acuoso tentáculo invadió su boca, sus únicos sonidos siendo ahogados gemidos.
Pero la limo no estaba satisfecha con su asalto a Rachnera y nuevamente más tentáculos salieron de su cuerpo, esta vez dirigiendo su lujurioso ataque a la indefensa centauro.
Los ojos se Centorea se abrieron por completo cuando los escurridizos miembros de Suu se internaron debajo de su vestimenta, dándole el mismo pervertido tratamiento que a la tejedora.
Era una escena de lo más eróticamente aterradora, en especial porque durante todo este tiempo la calmada y tierna expresión de la limo no cambió en absoluto. Era imposible de creer que tan inocente mirada albergara un monstruo de tal magnitud.
Lo peor, es que ella volteó a verme y ahí supe que debí haberme quedado en Weidmann. Esos ojos, ese brillo demoniaco de sus ojos; Miré al abismo y el abismo me miró de vuelta, no hay salvación alguna.
- "Scheisse…"
Siempre me pregunté que se sentiría tocar a una limo, ahora me arrepiento de saberlo. Sin nada deteniéndome, traté de escapar pero un pegajoso tentáculo capturó una de mis piernas y traté en vano de liberarme solo para ver como Suu se cernía sobre mí como un ominoso fantasma, un muy, muy ominoso y pervertido fantasma.
- "¡Detente, por favor!" – Supliqué a mi atacante. Quizás se compadeció de mí, su manoseo (¿tentaculeo?) se detuvo y acercó su rostro al mío.
- "No…" – Fue su única respuesta.
Su ataque hacía mi inocente figura prosiguió, sus apéndices recorriendo mi exoesqueleto, acariciando impunemente mi abdomen. Ella debió tener mucha práctica con arachnes, porque halló rápidamente mi punto más sensible con rapidez. Tuve que usar toda mi voluntad mental para evitar gemir.
Agh, frío y pegajoso. Mi pureza no debería ser tomada así, ni siquiera hay velas tenues y música romántica para amenizar el ambiente.
Los tentáculos envolvieron mi parte superior, reteniéndome inerte. Este es el fin, ¿cierto?, mi inocencia será devorada por una limo lujuriosa quien disfrutará dándose un pervertido festín con mi virginal cuerpecito.
Bueno, al menos perdí mi virginidad antes que muchas de mis amigas.
¡Diablos, no es para enorgullecerse!
Cerré los ojos y esperé lo peor, hasta que algo muy frío y mojado chocó contra mí.
- "¡Aaahh! ¡¿Pero qué…?!" – Exclamé cuando realicé que no era Suu, sino un chorro de fría agua lo que me había impactado.
¿Pero de donde salió? ¿Los bomberos? ¿Un maremoto? ¿Aquaman al rescate?
- "¡Lala!" – Grité al reconocer a la dullahan con una manguera en sus manos. Si esto fuera un anime, una fanfarria heroica la acompañaría.
Por supuesto, Suu no se quedó inmóvil ante tal ataque sorpresa y volteó a observar hacia la mujer azul quien la desafiaba de la misma manera con la mirada. Una batalla de limo y muerte estaba por comenzar.
Suu dio marcha a sus tentáculos para atrapar a la dullahan, pero esta dio vueltas a su hoz mientras que con la otra mano sostenía la manguera para arrojarle agua haciendo que su arma esparciera el líquido a especie de barrera, la cual era muy efectiva para neutralizar los apéndices de la limo.
Suu se pausó y dejó libres a sus presas, ahora su atención estaba completamente sobre Lala.
Haciendo un impresionante uso de su aqua-barrera improvisada, la dullahan mantenía a raya cada probóscide que Suu enviaba para atraparle al tiempo que se acercaba hacía mí empapado pero agradecido ser.
- "Ven conmigo si quieres vivir…" – Declaró Lala al ofrecerme su mano, arrojando la manguera al suelo.
- "¡No solo estás siendo irónica para ser una mensajera de la Muerte, también infringes leyes de derechos de autor!"
- "¡Solo toma mi mano, sabionda!" – Replicó. Obedecí y estreché sus dedos con los míos, huyendo hacia un lugar seguro.
Bueno, eso me gustaría decir, pero las cazadoras somos algo pesadas para una simple dullahan.
- "Ugh… Ahora entiendo cómo se siente el mismo Atlas…" – Se quejaba la peliblanca.
- "¿Me estás diciendo gorda?" – Respondí indignada.
- "La disparidad entre nuestras masas corporales es muy obvia."
- "¡Al averno con esto, déjame lo hago yo entonces!"
Cogí a Lala entre mis brazos y huí tan rápido como mis piernas lo permitieron. Cargar con su hoz entre mis pedipalpos no hizo la tarea sencilla, esa cosa es pesada.
Suu nos perseguía a toda velocidad por la casa, nuestra frenética carrera no hallaba final, ¿Dónde podríamos estar a salvo de una limo tan agresiva, después de todo?
Mi mente se encendió como la llama del Olimpo y esquivando un tentáculo furtivo, Lala y yo atravesamos la ventana hacia la seguridad que la lluvia torrencial proveía. Aterrizamos relativamente con suavidad, ignorando el vidrio y agua alrededor nuestro.
Suu solo pudo observar desde adentro, sin atreverse a mojarse. Regresó a su forma humanoide original, con una mueca de tristeza y se retiró de la ventana. Buen intento, pervertida, no me dejaré engañar por esa falsa inocencia.
- "Creo que estamos a salvo. ¿Te encuentras bien?" – Pregunté a la dullahan entre mis brazos.
- "S-supongo… ¿P-po-po… puedes…?" – Balbuceó la susodicha.
- "¿Qué sucede? Te pusiste roja de repente."
- "Tu mano… está tocando…"
No solo estaba sosteniendo a la chica, sino que una de mis manos sujetaba con fuerza sus glúteos; Sus suaves glúteos.
- "¡L-lo lamento!" – Me disculpé sorprendida. Sin fijarme, dejé caer a Lala contra el mojado piso.
- "¡Ay!" – Se quejó ella al impactar.
- "¡P-perdón! ¿¡Estás bi-Aahh!?"
El agua redujo la fricción de mis piernas y me hizo resbalar, cayendo yo encima de la dullahan. Sus brazos habían quedado sujetos por los míos en una pose comprometedora.
Nuestras miradas se encontraron y nuestras mejillas compartieron el mismo rojo intenso durante los tensos segundos que nos tomó reaccionar.
Tan pronto nos separamos tratamos de retomar el aliento. Lala perdió literalmente la cabeza durante el ajetreo y la sostenía entre sus piernas.
No sé que me preocupa más; La embarazosa situación de hace unos momentos o el tener su sección transversal a simple vista.
Cosas bonitas, Aria, piensa en cosas bonitas.
Suaves glúteos…
¡Nein! ¡No me refería a eso!
- "Ehem… S-sugiero emprender regreso a nuestra morada, mortal." – Dijo Lala acomodando su cabeza al cuerpo, evitando contacto visual.
- "N-no quiero lidiar con Suu de nuevo…" – Respondí, sin voltear a verla también.
- "Tengo optimismo en que sus salvajes ímpetus han cesado por el momento; Admito que los altercados de tan única naturaleza son frecuentes y por ende puedo afirmar que no corremos peligro alguno por ahora."
- "¿¡Frecuentes!? ¿¡Y pretendes que me tranquilice viviendo junto a esa limo degenerada!? No gracias, azulita. Regresa tú si lo deseas, yo dormiré bajo un puente como un troll si es necesario pero de ninguna manera volveré ahí adentro." – Exclamé furiosa. ¿Acaso ella se había resignado a soportar tal trato por parte de Suu?
- "N-no… pero…"
- "¿Pero qué?"
- "¡T-tu compartes habitación con una sádica arachne! ¡Y yo he soportado sus lascivos juegos antes que tu persona!"
- "¡Rachnera es diferente!... Sus métodos son… algo fuertes… ¡Pero no tan enfermos como los de esa limo!"
- "Una degenerada es una degenerada…"
- "¿¡Por qué estamos discutiendo esto en primer lugar!? ¡Mi decisión está tomada, me largo de aquí!" – Y acto seguido emprendí camino hacía cualquier parte. Luego me las arreglo para reclamar mis cosas.
- "Las decisiones rápidas son decisiones inseguras…" – Citó ella al tiempo que caminaba tras de mí.
- "La peor decisión es no tomar ninguna."
- "No dejes que la soberbia nuble tu mente, mortal. Piensa, luego existes."
- "¿Pretendes ser mi libro de citas andante? ¡Te dije que puedes regresar!"
- "No si estás ausente."
- "¡Por el martillo de Hefesto, creí que ya habías superado tu fase de acosadora!"
- "Declaré mi eterna vigilancia sobre tu persona, mortal. Aún cuando tu juicio te lleva a una muerte segura y me permitiría reclamar tu alma, sería una victoria banal."
- "¡Agh, eres peor que la sarna!"
Pausé mi marcha, retomé un poco de aire antes de voltear a verla.
- "Escucha… Gracias por lo de hace un momento, en verdad te lo agradezco… Pero no vine hasta este país con la idea de vivir en constante peligro, así que por favor, no insistas en que vuelva." – Expliqué tratando de calmar mi agitada voz. – "No sé como lo soportas, pero no comparto tu optimismo, no malgastes tu tiempo conmigo."
- "Aún puedes retractar tu palabra, descendiente de Arachne. Quizás hallemos una solución a nuestro predicamento… juntas." – Esto último mencionado en voz baja.
- "¿En verdad piensas que esa limo nos escuchará?"
- "Tal vez no a nosotras… Pero el mortal, dueño de la misma vivienda, podría ser más receptivo a nuestros consejos y por consiguiente detener los actos de la infractora."
Suspiré. En parte Lala tenía razón, tal vez hablar con Kimihito sería lo que se necesita para arreglar las cosas. Al menos, ahora que lo veo, es mejor que huir.
- "Supongo vale la pena intentarlo." – Dije exhalando un último suspiro.
- "Aconsejo tratar el asunto de igual manera sobre tu compañera de cuarto."
- "Hablaré con Rachnera personalmente. Podría usar los asaltos de Suu como coartada para formar una alianza."
- "La paz solo es posible cuando dos individuos poseen un enemigo en común."
- "Tristes palabras, pero muy ciertas…"
- "Tomemos camino de vuelta, entonces."
- "Aún no entiendo porque insistes tanto en que regrese…"
- "E-es simplemente para a-asegurarme que estaré presente para llevar t-tu alma al Abismo, m-mortal…" – Tartamudeó la dullahan.
- "Creí que la mensajera de la Muerte me hallaría sin importar el lugar…"
- "Prefiero evitar la fatiga."
- "Solo eres una dullahan floja… ¡Achú!" – Estornudé. Diablos, no había notado lo frío que estaba afuera.
- "Y tú una arachne resfriada."
- "Si, si. Volvamos rápido, mi temperatura corporal es más baja en mi exoesqueleto."
Caminamos de regreso, la lluvia había bajado en intensidad, pero aún confiaba en resguardarme en ella si por alguna razón Suu quería continuar lo anterior.
Volteé a ver a mi compañera, su cabellera mojada, sin ese mechón enorme que le daba apariencia poco seria, la hacía lucir ligeramente diferente.
- "Oye, Lala…"
- "¿Si?"
- "Tu trasero está pachoncito."
El enorme chichón en mi cabeza me recordará siempre que a veces debería cerrar mi gran bocota.
NOTAS DEL AUTOR: Gracias por leer, espero les haya gustado. Mas Ariaventuras en camino. Dile no a las limos pervertidas (a menos que eso te guste) y cuéntaselo a quien más confianza le tengas. Come frutas y chatarra.
