Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.

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Merida.

—Sé que estás despierta, levántate —ordenó con seriedad—. Tenemos que hablar.

"Así que mi atento esposo se ha ido".

Merida rodó los ojos, su plan había sido desechado a la basura; se incorporó con cansancio, puso varios mechones de fuego tras sus oídos y resopló.

—Que sea rápido, porque estoy muy cansada.

—¿Cuándo vas a dejar de comportarte como una mocosa? —inquirió el castaño con molestia—, tienes veinte años por si no te has dado cuenta.

—¿Me estoy comportando como una mocosa? —lo encaró—. Encuentro a mi esposo en la cama con la mujer anterior a mí y ¿Cómo se supone que debo actuar? ¿Acepto la disculpa de Astrid y felices todos? —Hiccup abrió la boca, pero Merida no lo dejó hablar—. Tengo dignidad, Hiccup, algo de lo que Astrid carece desgraciadamente.

Se quedaron en silencio por varios segundos.

—Acepto que la mayor parte del comportamiento de Astrid es culpa mía, pero no puedo controlar como actúa —trató de cogerla de la mano, pero ella se aferró a las sabanas para evitarlo—. Por favor, Merida, me abandonaste dejando nuestra habitación, no me diriges la palabra a menos que sea estrictamente necesario y huyes de mí, ya pasaron dos meses y yo te necesito…

—Así que de eso se trata —Merida soltó una carcajada sarcástica—, te da totalmente lo mismo si lo que pasó me lastimó o no, lo único que te interesa es que ya no tienes quien te caliente la cama por las noches.

Hiccup apretó los dientes, cabreado.

—Eso no es…

El castaño empezó a debatir, pero se quedó callado cuando su mujer, riéndose con coquetería, se sentó a horcajadas en su regazo y trazó un camino desde el cuello hasta la mandíbula con la punta de la nariz.

—Merida… —musitó Hiccup mientras paseaba las manos por las caderas femeninas con suavidad.

—Si Astrid puede ir y venir por Berk creyendo que tiene algún tipo de derecho sobre ti —el aliento cálido de la pelirroja en su oído mezclado con el tono sensual evitó que Hiccup pudiera discernir el significado de lo que decía, la muchacha comenzó a mecerse con lentitud encima de él—, y yo que soy tu esposa ¿No puedo darme el lujo de hacer lo que se me dé la gana?

Atrapó el labio inferior del castaño con los dientes para evitar soltar un suspiro cuando lo sintió crecer debajo de ella, dio toquecitos con la lengua y finalmente rozó los rosados labios con los de Hiccup, pero sin llegar a besarlo.

—Claro que a ti no puede importarte menos.

Hiccup abrió los ojos de golpe cuando ella se apartó bruscamente, se bajó de su regazo, tomó las mantas y se tapó hasta la barbilla; sonrió cuando lo escuchó bufar y trató de dormirse rápidamente, ignorando el calor en el vientre bajo.


Hiccup.

Lo primero que vio cuando despertó fue a su esposa sentada frente al tocador únicamente vestida con una delgada túnica de baño, un par de gélidos ojos azules le regresaron la mirada por el espejo.

—Vístete, juro que escuché como te rugía el estómago —masculló la joven mientras se recogía los abundantes rizos pelirrojos en un moño alto.

—No he comido nada desde que llegué aquí, te recuerdo que vine a buscarte en cuanto mi madre me dijo que te habías ido…

—No te pedí que lo hicieras —espetó la muchacha.

—Pues hazle como quieras, pero desde ya te digo que vamos a volver a casa…

—Yo ya estoy en casa —declaró, se acercó a Hiccup para susurrarle al oído—. Tú hazle como quieras, pero voy a quedarme aquí esta semana.

Se apartó del castaño, alcanzó un vestido del armario y se sacó la bata de baño delante de él, Hiccup se levantó bruscamente de la cama y se encerró en el baño. Estaba seguro que de seguir más tiempo viéndola, no sería capaz de detenerse.


Merida.

Evitó rodar los ojos cuando Hiccup se sentó junto a ella en el desayuno y le besó la mano con una sonrisita astuta que sus padres― encantados con él― no pudieron ver, Robin carraspeó con incomodidad fingiendo que se ahogaba, los trillizos no disimularon el disgusto por su cuñado.

—¿Cuándo vuelven a Berk? —preguntó su madre.

—Merida quiere que nos quedemos toda la semana —contestó Hiccup antes que ella pudiera decir nada—. Yo hago lo que mi reina quiera.

—Bien dicho, muchacho —felicitó Fergus.

Merida apretó los dientes y se llevó a la boca una cantidad generosa de carne para no decir nada, después su mirada chocó con la de sus hermanitos, no se lo pensó mucho antes de aceptar con un asentimiento de cabeza a la propuesta silenciosa que ellos le hacían.

Se moría de ganas por ver lo que le harían a Hiccup.


Hiccup.

Fingió que estaba concentrado en la plática con sus amigos mientras paseaba la mirada, buscando a Merida entre el gentío de la plaza del reino, se levantó con la excusa de ir a buscar whiskey, pero Brutacio no le permitió irse.

—Eres el marido de la hija del rey de este lugar —lo apuntó con la cuchara—, pídele a alguien que te lo traiga y pon tu culo en la silla de nuevo.

El castaño abrió la boca con la intención de dar otro pretexto, no hizo falta porque los hermanitos de Merida― tres pelirrojos que para tener doce años eran bastante altos― se acercaron a ellos.

—¿Necesitan algo? —preguntó el rey dragón con amabilidad.

No había tratado mucho con los trillizos, pero le constaba que su esposa los quería bastante, tenerlos de su lado sería una ventaja con ella.

—Queremos ver a los dragones —contestó uno de ellos.

—¿Quién es quién? —preguntó Brutilda, Hiccup le agradeció en silencio por aquello.

—Hamish.

—Hubert.

—Harris.

"Ya tendré tiempo para distinguirlos" pensó.

—Entonces… —comenzó ¿Hubert?

—Sobre los dragones… —siguió ¿Harris?

—Merida dijo que podíamos preguntarte —añadió rápidamente ¿Hamish?

Hiccup asintió de inmediato.

—Vamos, vamos —empezaron a alejarse de sus amigos, entonces Snotlout lo cogió del brazo para detenerlo.

—Como decía mi anciana abuela —le susurró al oído—: Agradarle a la familia política no es obligatorio, pero sin duda es un punto a tu favor.

El castaño asintió con solemnidad.


Merida.

Soltó una carcajada cuando Robin resbaló en una de las rocas y se dio de bruces cayendo al lago, se detuvo cuando el muchacho pelirrojo la salpicó.

—¿De verdad vas a irte el fin de semana? —preguntó cuándo salió del agua.

—Soy la reina de ese lugar —contestó con un fingido tono de aburrimiento mientras se echaba el caraj a la espalda— y estoy casada, así que tengo que volver con mi esposo.

Robin rodó los ojos.

—Perdona mi atrevimiento, pero si algo he visto es que en este momento no estás muy feliz con tu flamante marido.

—Tenemos seis meses de casados, el primer año es el más difícil… o eso dice mi madre.

—Suenas como una señora —el pelirrojo soltó una risa burlona—. Tus padres lo adoran.

—Su padre era el mejor amigo del mío —explicó mientras ambos se encaminaban hacia sus caballos—, hubo una estúpida guerra…

—Mi padre los apoyó —recordó Robin.

—Bueno, el difunto rey Estoico salvó a papá, y él en uno de sus arranques emocionales le prometió que unificaría los reinos… ya te imaginarás cómo.

—Una boda.

Merida asintió.

—Lo peor de todo es que lo hizo frente a todo el mundo, no podía zafarme… además, me sentía agradecida porque gracias a su sacrificio mi padre estaba a salvo —se trepó en Angus—. Y aquí estoy, casada con el rey de los dragones.

—No, él está casado con la reina de la arquería —Merida sonrió ante ese comentario.

—¿Una carrera?

—Por supuesto —se pusieron en posición—, es tú turno de comerte mi haggis.

—Eso está por verse —contestó la muchacha, ambos espolearon sus respectivas monturas y atravesaron el bosque velozmente.


Hiccup.

Silbó cuando cayó al suelo… de nuevo.

—Lo siento —musitó ¿Harris? desde el lomo de Chimuelo.

—No pasa nada —se obligó a contestar, poniéndose de pie—, pero no vuelvas a rascarlo ahí, ya te dije tres veces que le molesta.

—Es corto de aprendizaje —se burló ¿Hamish?

—Claro.

—Tengo una idea —anunció el otro—. ¿Por qué no vamos a buscar a mi hermana?

Hiccup parpadeó.

—Sí —dijo Hamish, estaba seguro—, para que vea que nos ayudaste con el dragón como quería.

—¿Dónde está? —preguntó casualmente, acariciando a Chimuelo.

—Se fue con Robin al bosque —informó Hubert… sí, Hubert—. Desde que llegó aquí se desaparecen todas las tardes.

Hiccup se giró bruscamente hacia sus cuñados.

—Ahora que lo dicen, ya está oscureciendo, vamos a buscar a Merida —hizo que treparan de inmediato sobre la espalda del Furia Nocturna.

Al igual que con Merida, Chimuelo había aceptado a los pelirrojos con facilidad.

—¿Listos?

—No tienes idea de cuánto —contestó Harris, el tono burlón y la travesura pintada en sus ojos azules provocaron que Hiccup se arrepintiera de aquello.


Merida.

No pudo contenerse y soltó una estruendosa carcajada cuando Hiccup entró a la habitación, los ropajes de cuero estaban llenos de barro, el cabello castaño estaba enmarañado, varias ramas y hojas sobresalían de él mientras la capa de piel parecía estar mojada y tenía la cara tiznada.

—¿Qué te pasó? —preguntó entre risas.

—¿Qué me pasó, dices? —se apuntó a sí mismo—. ¡Tus hermanos me pasaron! —se encaminó hacia el baño y se detuvo antes de entrar para girarse hacia ella—. Dijeron que iríamos a buscarte, despegaron a Chimuelo, me colgaron del pie e hicieron que planeara sobre el agua, después me arrastraron por el lodo y finalmente me dejaron caer en los arbustos. Tuve que volver caminando.

Merida estalló de nuevo y no se detuvo a pesar que el estómago le dolía por las risas.

—¡No te estés burlando! —gruñó, ella paró de inmediato.

—¡Y tú no me estés gritando! —respondió de la misma manera, Hiccup le lanzó una mirada molesta y se encerró en el baño.

Merida volvió a reírse.


Hiccup.

Se deshizo de sus ropajes con molestia, la tina estaba llena de agua y procedió a asearse, se lavó el cabello y quitó el barro seco del cuerpo.

"Ya me la pagarán, mocosos" se dijo mientras tomaba la toalla de lana seca que colgaba de un perchero, se cubrió con ella y se encaminó a la puerta; estaba por abrirla cuando recordó lo que su esposa le había hecho la noche pasada. La muy… listilla se atrevió a calentarlo y dejarlo como si nada.

"Este juego podemos jugarlo los dos" pensó en tanto abría la puerta.

Merida estaba sentada en la cama― en su lado de ésta― cubierta únicamente con una túnica ligera que en su molestia no notó cuando había llegado a la habitación, tenía las largas y lechosas piernas flexionadas, incitándolo a encontrar lo que se escondía entre ellas, el húmedo cabello pelirrojo estaba sujeto en un descuidado moño que pedía a gritos que lo deshiciera y pasara sus dedos por ellos.

Tragó duro, por un momento pensó que su plan se iría al trasto, entonces recordó el pequeño paseo con sus cuñaditos y eso le dio fuerza, dejó caer la toalla de lana y se paseó delante de Merida, quien levantó la vista del arco que tenía en las manos.

—¿Qué crees que haces? —inquirió, Hiccup no pudo entender su tono.

—¿Qué? ¿Ahora vas a decirme que no puedo estar desnudo frente a ti? —se acercó a ella—. Estamos casados, no tengo nada que no hayas visto ya.

Merida rodó los ojos, se recorrió hasta estar en su propio lado e Hiccup se trepó en la cama, ahuecó la almohada y cerró los ojos, fingiendo trataba de conciliar el sueño.

—¿Vas a dormir desnudo? —se abstuvo de sonreír cuando la escuchó.

—No será la primera vez —abrió los ojos, sonrió ladinamente mientras arrastraba una de sus manos por la pierna de la muchacha— y tampoco la última.

—Ya —puso el arco bajo la cama y trató de alejarse de él, pero el castaño ejerció presión sobre la pierna y la jaló para recostarla—. Para de una vez.

Hiccup la ignoró, se subió encima de ella y comenzó a repartir pequeños besos por el cuello femenino, la mano derecha se dedicó a recorrer una de las piernas y la izquierda se coló bajo la túnica para masajear uno de los pechos lechosos, el castaño sonrió cuando la escuchó suspirar.

—Vamos a irnos a casa pronto —susurró mientras le mordisqueaba el lóbulo de la oreja—, y volverás a nuestra habitación.

La pelirroja jadeó deliciosamente cuando Hiccup comenzó a frotar el miembro contra su centro por encima de la ropa, en todo momento mantuvo su mente ocupada mientras la tocaba para no caer en la tentación, depositó un beso en la comisura de la boca femenina.

—¿Crees que vas a dominarme con esto? —musitó entre jadeos—. Si quieres irte a Berk, hazlo, pero yo me quedo…

El castaño mordisqueó la garganta para que ella dejara de hablar, volvió a su oído para susúrrale.

—¿Irme? —soltó una risita ronca que hizo que la muchacha se estremeciera—, loco tendría que estar para dejarte aquí sola —ejerció presión ligeramente en el pecho—. Estás muy equivocada si piensas que voy a permitir que te pasees muy campante con el desabrido de Hood.

Detuvo sus caricias de golpe, se alejó de ella y le sonrió inocentemente; la pelirroja se incorporó para fulminarlo con la mirada y se enredó con las sabanas.

—Buenas noches, esposa mía.


―REVIEWS―

Ladi Jupiter: Muchas gracias por seguir aquí comentando, lol tranquila, no le desees tantas cosas buenas a nuestro pequeño Hiccup; ojalá que esta actualización sea de tu agrado. Ya estoy emocionada por leerte de nuevo. Harry.

Daga Uchiha: Lamento mucho haber tardado, preciosidad, pero ya estamos aquí de nuevo. Sí hehe, esos chiquillos son de cuidado, espero que te guste esta actualización ¿nos leemos?, Harry.

Karypriscilla: Me encanta que el pasado capítulo te haya encantado, ojalá que este llene tus expectativas de nuevo. Lamento haber tardado, pero espero que puedas comprender que a veces no dispongo del tiempo necesario para escribir un capítulo decente. Btw ¿nos leemos?, Harry.

A Frozen Fan: Tus reviews son deliciosas notificaciones que me alegran el día, muchas gracias por tus comentarios, lamento tardar, pero tu mejor que nadie comprende que escribir es todo menos fácil. Pues como dices ¡se prendió! espero de verdad que sea de tu agrado. Nos leemos y saluditos queridita, Harry.

PS: prometo que los trillizos comienzan a hacerle la vida de cuadritos a Hipi en 3… 2… 1…

Debs-1229: Muchas gracias por comprender, pequeña alma del señor, espero con ansias tu comentario. Yo no sé tú, pero digo que hay que seguir leyéndonos ¿te parece?, Harry.

Wand: Mi corazón se apretó al leer aquello, pensé que estabas sumergiéndote en el pecaminoso mundo de wattpad, pero aquí estás, vagando por las cálidas calles de FanFiction. Pues nada corazón, disfruta de la actualización y dime qué opinas. Harry.

Guest: Muchas gracias por seguir aquí, nos leemos. Harry.


Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.

Harry.