NOTAS DEL AUTOR: Saludos, Tarmo Flake aquí. El siguiente capítulo es algo más serio que los anteriores, pero espero lo disfruten de igual manera.
Monster Musume no Iru Nichijou es propiedad de Okayado. Este es un fanfic hecho con el simple propósito de entretener y creado sin fines de lucro.
NO ES FÁCIL SER UNA ARACHNE
CAPÍTULO 4
La vida es dolor.
Huí de mi nación, ganándome el rechazo seguro de mi familia para llegar a un mundo donde soy aún más extraña, casi muero a manos de una loca al volante, voy a pescar un resfriado, la cabeza me está matando y mi nuevo hogar está habitado por masoquistas y acosadoras, una de ellas más peligrosa que las anteriores y dispuesta a tomar mi pureza.
Y ahora conozco la comida de Miia. La vida es dolor.
- "¿Entonces, que te pareció, Aria? ¿Crees que le guste a mi cariñito?" – Preguntó jubilosa la lamia, optimista de su éxito.
- "Gaaahh…" – Fue la única respuesta que mis sentidos pudieron articular, mi alma hace mucho que abandonó este cuerpo.
- "Agregué hongos rojos y pimientos extra para acentuar el tono al arroz."
- "Miia-san, no soy experta en las artes culinarias humanas, pero estoy segura que el sekihan no requiere tales ingredientes para su elaboración…" – Opinó Meroune.
- "¡Pero se llama arroz rojo! ¡Y qué mejor que ingredientes del mismo color para hacer juego!" – Contestó la mujer serpiente.
- "Aauughh…" – Contestó el débil sonido que salió de mi boca al oír tan disparatada lógica. Estoy segura que su idea de sabor explosivo es agregar dinamita a la sopa.
- "¿Alguna vez has probado tu propia comida, Miia?" – Cuestionó Rachnera.
- "¿Eh? Bueno, no, pero… ¡Es receta secreta de familia y está hecha con mi corazón, no puede ser tan mala!"
Si su corazón es una abominación llena de horrores Lovecraftianos, entonces está en lo correcto. Siento las voces de la oscuridad en mi estómago, todas ellas se lamentan al unísono en una orquesta compuesta por la cacofonía del sufrimiento eterno.
Genial, ahora sueno como Lala… Y hablando de ella, ¿Dónde está?
- "A pesar de los intentos de la ofidia por arrebatar la existencia de esta mitad invertebrado, su alma aún no está lista para el viaje hacia el Abismo." – Dijo la persona sosteniéndome. Oh, ahí está ella.
- "De acuerdo, no soy la mejor cocinera, pero tampoco es para que exageren…" – Reclamó la lamia. No Miia, no eres la mejor cocinera, pero serías una excelente asesina.
- "Jaëgersturm no luce nada bien y no hablo solo de ese chichón, en verdad necesita ayuda médica." – Aconsejó Centorea.
Danke, mujer caballero, aún no deseo morir.
– "Por eso me tomé la libertad de llamar a la agente Smith..."
¡Retiro lo dicho! ¡Mátenme! ¡MÁTENME!
- "La decisión de solicitar apoyo de un practicante profesional en medicina es más lógica, centauro." – Opinó Lala.
¡Por Zeus, jamás creí decir esto, pero estoy de acuerdo con la dullahan!
- "No creo que algún doctor de esta ciudad tenga conocimientos sobre los cuidados de una liminal. Al menos la señorita Smith tiene mayor posibilidad de poseer contactos que sean útiles en esta situación. ¿No lo crees así, Aria?" – Me preguntó la rubia.
- "Uuughh…"
- "¿Lo ves? Me apoya."
¿Cómo es que mi vida se tornó en una tragedia griega en menos de veinticuatro horas? Ugh, mejor relato lo acontecido minutos antes. Una vez entrado a la casa después de empaparnos, Lala y yo, después de asegurarnos que no había limos a la vista, decidimos tomarnos un baño.
Yo entré primero, a insistencia de que ella era más resistente a las enfermedades respiratorias. Los estornudos y la mucosidad que colgaba de su nariz no me convencieron de tales declaraciones.
Después de una ducha caliente, la dullahan tomó su turno y yo fui a la cocina, aconsejada por el gruñido de mi estómago. Aún debo hablar sobre los problemas con Suu y charlar con Rachnera. Miia apareció, algo temblorosa, mientras yo buscaba algo que preparar.
- "Guten morgen, Miia. Fría mañana, ¿no?" – Saludé a la pelirroja.
- "Buenos días, Aria. Oh, ¿Y ese chichón?"
- "Me di un mal golpe."
- "Ya veo. En fin, si, tener sangre fría tiene sus desventajas en esta época del año. ¿Qué hay de ti, no son las arachnes afectadas por estas temperaturas?" – Contestó al tiempo que puso sus brazos alrededor.
- "Soy ectoterma hasta cierto punto, mi metabolismo produce suficiente calor para moverme con rapidez." – Expliqué. - "Las cazadoras somos más activas y por ende nuestro cuerpo evolucionó para generar mayor energía. Ahora, ¿Son las lamias completamente poiquilotermas? Te he visto sudar, tienes glándulas sudoríparas, estaba segura que la temperatura no debería molestarte tanto."
- "Solo mi parte humanoide produce calor, mi cola no." – Respondió ella indicando su enorme posterior escamoso. Entiendo, ni siquiera las arachnes mas grandes se comparan con el tamaño de una lamia. Debe necesitar mucho calor para mover todos esos músculos.
- "Ya veo. ¿Bueno, que te parece si preparamos el desayuno? La estufa nos amenizará el ambiente." – Sugerí.
- "Ah, excelente idea. ¿Sabes? He estado pensando en prepararle un manjar a mi cariñito y me gustaría que me ayudaras."
- "Claro, no hay problema, dime qué hacer."
- "¡Vamos a hacer sekihan!" – Declaró la pelirroja. ¿Arroz con frijoles rojos? No está mal para un comienzo.
- "Je, estoy segura que a Herr Kommandant le encantará. Se lo merece después de todo."
- "Así es, pero no será un sekihan normal… ¡Será un platillo hecho con todo mi amor para mi Cariño!" – Anunció Miia con un brillo en sus ojos. – "¡Con esto me ganaré su corazón y tomaré el puesto indiscutible de ser su chica número uno!"
- "Erm… ¿De acuerdo? Ahora empec-"
- "Mis intentos anteriores fueron considerados inaceptables, pero obviamente las demás solo estaban celosas y evitaron a toda costa que mis milagrosos manjares llegaran a la boca de mi Cariño…" – Interrumpió ella, apretando sus puños. – "¡Pero ahora no podrán detenerme! ¡Les demostraré a cada una de las usurpadoras de esta casa que solo la gran Miia es digna de desposar a mi Cariño!" – Anunció aún mas exaltada.
- "Uhm… Si, muy bien, pero…"
- "¡Aria! ¿¡Tú me apoyarás, cierto!?" – Cuestionó la lamia poniéndome contra la pared. ¡Ay no, esta mujer también está loca!
- "S-sí, pero sería mejor si me solt…"
- "A menos que… seas otra rival…" – Dijo esto con una mirada sumamente amenazadora y siseando su lengua bífida. – "Digo, no puedo culparte porque… ¡Cariño es tan bueno, y hábil, y hermoso, y perfecto y cualquier mujer, liminal o humana, caería rendida antes sus encantos!" – Decía juntando sus manos y mirando al cielo, fantaseando. Volvió a mirarme, expresión completamente diferente, mismos ojos endemoniados. Ni siquiera una Gorgona misma causaría tal terror. – "No estás interesada en quitarme a mi Cariño, ¿verdad, arachne?"
- "¡N-nein, nein, nein! ¡Por la espada de Ares, te juro que no!"
- "¡Muy bien!" – Sonrió ella como si nada. De repente, esos ojos de reptil se enfocaron en mí una vez más. ¿Por qué casi todos en este país tienen tendencias psicópatas? – "Tampoco eres como esa traicionera sirena e intentas ser la amante de mi lindo Cariño, ¿O sí?"
- "¡Demonios Miia, no tengo interés en Kimihito!" – Vociferé enfadada. ¿¡Qué mosca le picó a esta culebra bipolar!?
- "¡Oki doki! Hagamos un poco de arroz entonces, ¿vale?" – Volvió a sonreír. Diablos, ahora debo cuidarme la espalda, no quiero terminar con un cuchillo en mi garganta por un ataque de celos de esta yandere ofidia.
Ignorando los repentinos cambios en el estado de ánimo de Miia, ambas nos pusimos a trabajar en lo que sería el desayuno, ella concentrándose en algo especial para su "Cariño".
Mi habilidad como chef no es la mejor, pero se defenderme en la cocina, así que haré cosas sencillas. Había una gran cantidad de carne y Miia me recordó que debía separar algo de vegetales para Centorea. Ahora que lo noto, preparar alimentos para 8 liminales y un humano no es tarea fácil, Kimihito debe tener energía de sobra para soportar tal carga tres veces al día. Pensándolo bien, ocho liminales es demasiado para una sola persona, tanta responsabilidad para el pobre chico lo va a matar. Hmm, estoy segura que Smith tiene algo que ver con esto. Me siento un poco mal por volverme otra boca que alimentar, así que trataré de ayudar a Kurusu en los quehaceres del hogar cuando sea posible.
Hmm, quizás hallar un trabajo sería lo mejor; Kimihito podría usar el dinero y yo mantenerme ocupada. Bien pensado, Jaëgersturm, ahora solo necesito hallar un empleo y…
Cierto, necesitaría un permiso para ello y eso significa tratar con Smith. De nuevo. Ugh, la vida es injusta.
- "¡Aria, la sal!" – Dijo Miia, sacándome de mi trance.
- "¿Uh? Oh, perdón, estaba pensando en otra cosa."
- "Bien, ahora pásame por favor la sal, mi sekihan especial está casi listo."
- "Si, toma."
- "Ahora, un poco de pimientos, hongos rojos, fresas y…"
- "Uhm, Miia, ¿Exactamente qué clase de sekihan planeas preparar?
- "Bueno, es arroz con frijoles rojos, así que agregué algunos ingredientes para hacerlo aún más rojizo."
- "…¿Qué?"
- "¡Gran Neptuno!, Aria-san, esa herida en su cabeza, ¿Se encuentra bien?" – Preguntó una preocupada Meroune, Lala empujaba su silla de ruedas.
- "Guten morgen, fräulein Meroune. Un pequeño accidente, nada grave." – Disimulé, Lala se sonrojó, sabiendo la verdadera razón. Auch, cada vez que lo mencionan como que duele más.
- "Si usted lo dice. Noto que usted y Miia-san están ocupadas con los deberes de la cocina. Lamento no poder ser de mucha ayuda pero mi físico es poco conveniente para mi desempeño preciso con los utensilios." – Se lamentó ella mostrando sus manos palmeadas. Sostener un tenedor debe serle fácil pero podría lastimarse con objetos como cuchillos o la estufa.
- "No hay problema, fräulein Meroune, Miia y yo nos las arreglamos bien. Le recomiendo esperar, el desayuno pronto estará listo." – Dije haciendo una pequeña reverencia. Su aura tan educada exige un trato más formal de mi parte.
- "Se lo agradezco mucho, Aria-san. Pero por favor, llámeme solo Mero, si no es molestia."
- "Claro, Mero."
- "Gracias, Aria-san." – Ella sonrió dulcemente e hizo una disimulada señal con su dedo para que acercara mi oído. – "Y Aria-san, le recomiendo tener cuidado con los platillos que Miia-san prepare. No es por hablar mal de mi compañera, pero usted es muy joven para morir."
- "Err… De acuerdo, tendré cuidado." – Respondí en voz baja. Miia estaba concentrada batiendo algo con fuerza.
- "Me alegro. Lala-san, ¿Sería tan amable de dirigirme a la sala?, deseo ver mi novela matutina." – Preguntó la sirena a la dullahan; Esta solo asintió y dándome una mirada que logré entender como un "Gracias por no decirle lo del golpe", se llevó a la sirena de la cocina.
- "¡Ta-da! ¡Mi sekihan de amor está completo!; Aria, ¿Quieres darle una pequeña probada?" – Declaró Miia con júbilo.
- "Supongo. Espero esté…"
Oh santa Arachne, perdona mis pecados.
- "…deli… ¿cioso?…"
- "Anda, una cucharadita." – Insistió la lamia acercando… eso… a mi rostro.
No, no tengo idea que demonios sea eso que está en el plato. Es como observar las puertas del mismo Tártaro abrirse frente a tus ojos y ver el comienzo de la Titanomaquia misma. No, es peor; Es el Ragnarök, el trágico fin de un kalpa, el Juicio Final condensado en un envase de porcelana.
Su órgano de Jacobson debe estar fallando, porque me sorprende que no le afecte el fétido aroma que su abominable creación despide. Es una baba viscosa, amorfa y con restos de objetos indescriptibles. ¡Por Hécate, creo que incluso la baba me saludó!
- "¿S-sabes? M-mejor termino el d-desayuno para las demás…" – Tartamudeé nerviosamente alejando mi cara de la infausta tragedia culinaria.
- "Pero necesito saber si está perfecta para mi Cariño…"
- "E-estoy segura que la adorará…"
Prefiero ser cómplice en asesinato por envenenamiento que visitar el Éstige prematuramente.
- "No seas tímida, di: ¡Aaahhh!"
- "No por fav-¡BLUGH!"
La vida es dolor.
…
- "Uaaghh…" – Volví a quejarme al recobrar la consciencia. Abrí los ojos y me hallé en el ático. Me pregunté si era el mismo de Rachnera, la enorme cama en la que me encontraba acostada confirmó mi duda. Parece que después de todo sigo viva.
- "Buenas tardes, bella durmiente."
O quizás no. Esa voz, solo escucharla me hiela la sangre y mis pedipalpos tiemblan de terror. ¿Eres tú, Tánatos, que me das la bienvenida al más allá?
¡No! ¡Mucho peor!
- "¡Agente Smith!" – Exclamé sorprendida. ¿¡Por qué no fui hacia la luz!?
- "Hola, Aria. ¿Te alegras de verme?"
Si, como Prometeo encadenado se alegraba de ver al ave rapaz que le devoraba los intestinos todos los días.
- "Err… Claro… ¿Qué haces aquí?"
- "Vine porque te ves linda roncando, por supuesto. Oh, ¿Y ese golpe en tu cabeza?"
Tú te verías más linda con mis manos apretando tu tráquea. Y deja de mencionar mi herida, duele más cuando me lo recuerdas.
- "Pequeño accidente."
- "En fin, estoy aquí por dos cosas. La primera es que quería un buen café y el de Cariño-kun es simplemente celestial. Y además es gratis." – Dijo despreocupadamente dando un sorbo a su taza.
No esperaría menos de ella. ¿Y qué hay con el "Cariño-kun"? Pobre Kimihito, ¿Qué nadie lo llama por su nombre?
- "Y la segunda es porque Cerea insistió en que necesitabas ayuda médica urgente."
- "Gracias, supongo, pero solo fue algo de dolor estomacal (entre otras calamidades que no quiero recordar) y quizás un pequeño resfriado, no debiste molestarte."
- "Al contrario, como la coordinadora de los habitantes de este hogar, es mi deber asegurar el bienestar tanto físico como mental de tales inquilinos. Aria, quizás parezca que no me importa lo que te suceda…"
Pero no parece, lo demuestras sin vergüenza alguna…
- "…En realidad me preocupo. Mi trabajo es extenuante y aún así empleé mi tiempo para asegurarme que estés sana, no lo haría si no tuviera interés en tu salud."
Bien, quizás fui algo dura con la agente, tiene un punto válido después de todo…
- "Además, si algo te pasa, me bajan el sueldo y estoy a poco de una merecidas vacaciones. Y el clima de Hawaii es tan hermoso en esta época del año."
Por supuesto, es Smith, no una persona razonable. Hace mucho que quiero quebrar su cráneo con un mazo, pero en mi estado actual prefiero descansar. Ya tendré tiempo de formular más fantasías de venganza en el futuro.
- "Agradezco la intención, pero creo que ya me encuentro mejor, un poco más de descanso y volveré a lo de siempre."
- "¿Y que sería lo de siempre?"
¿Además de ser acosada, amenazada, envenenada y abusada? Nada que recuerde… O quiera recordar.
- "Uhm… ¿Estar viva?"
- "Impresionante meta, profunda y reveladora." – Rió con sarcasmo. Te detesto, Smith. - "Pero hablando seriamente, vine a tratar sobre tu futuro; ¿Has pensado en algún prospecto para este?"
- "¿Quién eres, mi madre?"
- "No, pero soy tu coordinadora y eres una estudiante de intercambio, es mi trabajo el saber lo que harás con tu vida."
Por más molesta que encuentre a esta humana, ella tiene razón. ¿Qué diablos planeaba hacer yo una vez llegada aquí? Me di cuenta que mi decisión de abandonar Sparassus fue más impulsiva y estúpida de lo que creí. ¡Agh!, pero es muy tarde para arrepentirse, ya estoy aquí y es hora de formular qué hacer.
- "Ahora que lo pienso." – Dije, seria. – "No tengo nada planeado. De hecho, ni siquiera discutimos el tema cuando nos conocimos."
- "Es normal que nuestras estudiantes de intercambio emigren para experimentar algo nuevo, Aria. Unas desean trabajo, otras solo divertirse y algunas incluso hallar pareja. Esta última es más común de lo que crees. Tu caso no era diferente al de los demás."
- "¿Qué sugieres, entonces?"
- "No sugiero nada, solo que pienses detenidamente en que deseas para ti."
- "Entiendo. Ahora estoy en blanco, ¿algún consejo?"
Yo pidiendo consejos a Smith, ese golpe en la cabeza me afectó más de lo esperado.
- "Bueno. Una nueva condición en el Acta de Intercambio permite una relación más… "estrecha" entre liminales y humanos." – Dijo ella, su expresión malévola indicaba que no me gustará lo que sigue. – "De hecho, todas las mujeres en esta casa están prácticamente aquí por la misma razón."
- "¿C-cuál es?" – Pregunté. Odiaré la respuesta, ¿cierto?
- "Volverse la esposa de Cariño-kun, por supuesto." – Respondió la agente sonriendo. – "¿Quieres unírteles?"
- "…"
- "…"
- "¡¿QUÉ QUÉ!?"
- "Ow, no tienes que gritar. Solo pregunté si deseas matrimonio con el dueño de la casa."
- "¿¡Que te hace pensar que quiero casarme!?"
- "Bueno, ya que todas han declarado sus intenciones románticas con Cariño-kun, es natural que…"
- "¿¡Perdiste la razón!? ¡No quiero matrimonio con nadie!"
- "Pero tus problemas serían menores, digo, además de competir posiblemente a muerte con las demás. Ignorando eso, la unión traería muchos beneficios, incluyendo nacionalización, techo, comida y extender la población de arachnes en Japón."
- "¡Te dije que no!"
- "Y pensar que te verías tan bonita en un vestido de novia."
- "¡No, no y NO!"
- "Oh bueno, ¿Qué tal un trabajo, entonces?"
- "¡Eso…! No suena mal." – Respondí calmándome. – "¿Por qué no lo mencionaste en primer lugar?"
- "Quería evitar todo el papeleo de buscarte un empleo, pero ya que te encanta estar soltera y amargada, supongo no me queda opción. Piensa un poquito en mi, ¿Quieres, Aria?"
Tu muerte será lenta, Smith; Lenta y dolorosa.
- "En fin, te daré tiempo para que lo pienses. La oferta de matrimonio sigue en pié, no la desperdicies."
- "¡Por el arco de Artemisa, te dije que no!"
- "Ok, ok. Por cierto, no has confirmado si aún deseas vivir en otro lugar, eres huésped temporal después de todo."
- "¿Uh? Bueno, yo…"
Es verdad, ni siquiera había pensado en ello. Tampoco es que tenga muchas razones para quedarme, siendo el ataque de Suu un muy buen incentivo para evitar mi estadía.
Pero por otro lado, desconozco que clase de alternativas Smith pueda hallarme. Conociéndola, terminaría con una familia de asesinos seriales o envuelta en un grupo delictivo. Además, Kimihito es buena persona y su comida es inigualable. Claro, tampoco es para pensar en volverme su esposa. Si resuelvo los problemas con la limo y Rachnera, sin contar que Lala parece haber recapacitado sobre su actitud acosadora, el lugar sería muy placentero.
Debo estar loca, pero al final creo que me quedaré. Arachne mía, ayúdame que lo necesitaré.
- "Quiero permanecer aquí. Por ahora."
- "Uff, te lo agradezco, Aria, menos papeleo para mí."
Es un placer, bruja cafeinada.
- "Oh, y toma; Llámame cuando tomes una decisión." – Dijo ella arrojando un pequeño aparato en mis manos.
- "¿Qué es esto?"
- "Es un celular. Introduces el número telefónico y puedes comunicarte con las personas a distancia."
- "¡Se lo que es un teléfono!, Pregunto la razón para dármelo."
- "Considéralo un acto de generosidad por parte de tu querida coordinadora."
- "Uy, gracias, su magnificencia, ni siquiera el rey Teseo se compara con su bondad."
- "Tu hostilidad me hiere." – Expresó con una pose exagerada.
- "Siento no ser tan agradecida, pero me cuesta creer que me des esto solo porque sí."
- "En realidad se lo decomisé a un colega que lo usaba en horas de trabajo. Planeaba quedármelo pero esa cosa usa Android y yo soy más de iOS. Y ese modelo es tan del año pasado, no gracias. Le borré toda la información personal, así que puedes usarlo como desees."
¿Cómo puedes ver a la cara a las personas?
- "Danke schön." – Respondí con sarcasmo.
- "Bitte sehr." – Contestó ella. – "Creo que es momento de retirarme, ¿algo más que desees discutir?"
- "No por el momento."
- "Entonces te dejo descansar. Mi número ya está grabado, podemos charlar en otro momento. Auf wiedersehen, Aria."
- "Adiós."
- "Oh" – Dijo al detenerse antes de salir. – "Y no olvides la proposición que te hice. Puedo ser tu dama de honor, si deseas."
- "¡Ya lárgate!" – Exclamé con furia lanzándole una almohada.
- "Uy, de acuerdo, de acuerdo. Ya cásate." – Se burló ella.
¡Por Melínoe, mi jaqueca empeora con solo tenerla cerca! Volví a acostarme de mala gana, golpeándome contra el cabezal de la cama en el proceso. Los dioses deben reírse a carcajadas de mi vida.
Scheisse, mejor me vuelvo a dormir, el mundo onírico es más pacífico, solo debo cerrar mis ojos y dejar que el reino de los sueños cure mis males…
(*gruñido*)
Excepto que mi estómago no opina lo mismo. Es sorprendente que mi sistema digestivo haya resistido el calvario proveído por Miia, yo esperaba ser alimentada por tubos intravenosos u ósmosis si lograba sobrevivir. Ahora la cuestión es hallar algo que no me deje en coma por una semana. Me incorporé, estar acostada me hace sentir rara, sin contar que es incómodo con mi físico arácnido.
Alguien tocó a la puerta de repente.
- "¡Aria-nee!, ¿Estás ahí?" – Preguntó Papi desde el lado opuesto.
- "Ja, adelante, Papi."
La pequeña arpía entró… Junto con Suu. ¡Oh, Arachne mía!; ¿Planea tomar ventaja de mí en este estado tan vulnerable?
O eso hubiera pensado si la limo no estuviera cabizbaja y con los hombros caídos. El impermeable que vestía le ocultaba el rostro, pero podía distinguir que su expresión era triste. Papi se acercó a mí y como era de esperarse, reaccionó al golpe en mi cabeza.
- "¡Oh!, ¿Y ese chichón?" – Ella volteó a ver a su compañera. – "¡Suu!, ¿También le pegaste a Aria-nee?" – Cuestionó ella con tono molesto.
- "No, eso fue mi culpa." – Contesté.
- "Bien. Aria-nee, Suu tiene algo que decirte." – Informó la pajarita. La limo se acercó con sus menos detrás de ella y agachando la cabeza.
- "Lo siento…" – Se disculpó la limo. Esperen, ¿escuche bien?; ¿Acaso esta gelatina viviente del infierno pretende fingir arrepentimiento?; ¡Buen intento!
- "¡Oh, claro!, ¡Me atacaste de improviso, me toqueteaste por todos lados con tus tentáculos y si no fuera por las acciones de Lala, hubieras ido más lejos!, ¡Disculpa aceptada, no hay problema!; ¡Y por si no lo notaste, lo anterior fue sarcasmo!" – Vociferé, perdiendo la calma. Fue rudo, pero no puedo perdonar tan fácilmente a alguien que intentó sobrepasarse conmigo; No importa que tan tierna parezca. Suu retrocedió ante mi furioso temperamento, Papi también.
- "¡Aria-nee, no debes ser tan mala con Suu, ella en verdad lo lamenta!" – Protestó la arpía tomando a una temerosa Suu en sus brazos.
- "Lo siento, Papi. Suu quiso tomar ventaja de mí y este resfriado se debe a que ella no quiso detener su lascivo asalto a mi persona a pesar de mis súplicas. Un simple "Lo siento" no basta." – Refuté cruzando mis brazos.
- "¡N-no la culpes, Suu no puede evitarlo!"
- "¿No puede evitar abusar de alguien?"
- "¡Hablo de hidratarse!, ¡Suu solo quería hidratarse!"
- "¿¡Y cómo iba a hidratarse con mi cuerpo; Succionando el líquido de mi piel!?
- "De hecho, si."
- "¡¿Qué?!"
- "Suu dice que te vio sudar junto con Rachnee y Cerea, y ella tenía sed. ¡No lo hizo con maldad!"
- "¿En serio?, ¡Por que recuerdo haberle implorado que se detuviera y su respuesta fue negativa!; ¡Y luego continuó persiguiéndonos a Lala y a mí como el pequeño monstruo que es!"
- "¡Pierde algo de control cuando se deshidrata, no lo hizo adrede!"
- "¡Esos tentáculos sobre mi cuerpo iban muy en serio!"
La limo abrazó aún más a Papi, quien reciprocó el gesto.
- "Aria-nee… T-tal vez Suu hizo mal, pero ahora está muy triste… Y yo también." – Dijo ella, sus ojos tornándose llorosos. – "¿No podrías perdonarla, por favor?; Prometo que cuidaré que no haga cosas malas de nuevo…" – Finalizó, dejando que algunas lágrimas de deslizaran por su mejilla. Suu no tenía lágrimas, pero su expresión era sin duda de arrepentimiento. Esos enormes ojos verdes que alguna vez me recordaron los horrores de la oscuridad, ahora suplicaban mi perdón.
- "Por favor…" – Imploró Suu. Diablos, no quiero admitirlo, pero esa mirada es efectiva. Lo peor, se siente realmente genuina.
Suspiré. No hice mal, pero ahora me siento una villana. Tomando otro respiro, exhalé para calmarme.
- "Bien, quizás… pueda… perdonarla." – Declaré, volteando la mirada. Soy una débil sentimental después de todo.
- "¿¡E-en verdad!?, ¡Sí!, ¡Gracias, Aria-nee!" – Exclamó Papi con inmensa alegría, dando pequeños saltos y abrazándome.
- "Pero, escucha, Suu…" – Me dirigí a la limo. – "No quiero que tal incidente se repita, ¿Entendido?"
- "Entiendo." – Respondió ella con una reverencia. – "Gracias por perdonarme, prometo portarme bien con Aria-nee." – Finalizando esto, ella me ofreció su mano. Con una pequeña sonrisa, estreché la suya. Papi estaba más que contenta por dar por resuelta nuestra disputa.
- "¡Te dije que ella era buena, Suu!" – Repetía la arpía. – "Pero ahora creo que hay que dejarla descansar. ¡Ven, vamos a jugar a la Juegósfera!; ¡Aria-nee, nos vemos!"
- "Adiós, chicas."
Ambas se retiraron. Volví a suspirar. Yo solo espero Suu mantenga su palabra o necesitará una actuación más efectiva la próxima vez. Pasado alrededor de un minuto, volvieron a llamar a la puerta.
- "¡Komm herein!"
- "Tráthnóna maith duit." – Respondió Lala, entrando con una bandeja en sus manos.
- "Uhm… ¿Qué?"
- "Buenas tardes, en gaélico irlandés. No eres la única que puede jactarse de dominar otra lengua, mortal."
- "Entiendo. Tampoco es que sea experta en alemán, solo conozco algunas expresiones, tradición familiar." – Aclaré. – "Hmm, eso huele muy bien."
- "Nuestro hospedante designado lo envía para saciar tus deseos alimentarios. Él espera que sea de tu agrado." – Explicó ella, poniendo la bandeja en el mueble al lado de la cama. Katsudon, puerco con pollo frito, huevo y algunos vegetales. – "Él también espera que le excuses el no atenderte personalmente, pero esa loc… mujer, Smith, fue explícitamente clara en indicar que el contacto prolongado con una liminal enferma podría desencadenar una peligrosa pandemia entre la raza humana."
Eso es excesivo, pero conociendo a Smith, es casi un buen consejo. Casi.
- "Dale las gracias de mi parte. Y a ti también, por traerlo."
- "S-solo cumplo con la orden que se me fue dada, mortal, solo me interesa tu alma, no lo olvides." – Refutó ella sonrojándose un poco.
- "Lo sé, lo sé." – Contesté mientras probaba el katsudon de mi plato. – "Asombroso, ni Dionisio mismo podría soñar con mayor éxtasis que esta comida."
- "Tus alabanzas indican tu satisfacción con el trabajo culinario de nuestro hospedador."
- "Y tu presencia indica que no podré degustar mi almuerzo en paz."
- "¿Mi persona te es desagradable, mortal?" – Preguntó la dullahan, noté el tono de preocupación su voz. Rayos, la ofendí de verdad.
- "No, no quise decir eso." – Me disculpé. – "Perdón si soné tan hostil. No me desagradas, Lala. Es solo que, a veces nuestras personalidades chocan."
- "¿Algún posible defecto en particular que te sea poco grato?"
- "Bueno, para empezar, tus constantes declaraciones de vigilar mi alma y demás. Dudo que alguien encuentre eso placentero."
- "Lamento que mi misión no te parezca correcta, pero es la tarea que el Abismo ha impuesto sobre mí."
- "Y esa manera tan complicada de expresarte. Es curioso al principio, pero se vuelve pretencioso después de un rato."
- "Un léxico complejo es una cualidad distintiva tradicional de una dullahan."
- "También viajar en una carreta hecha de cadáveres en la noche, pero no te veo haciendo eso, ¿o sí?" – Insinué acercándome a ella.
- "¿E-eso es todo?" – Preguntó desviando la mirada. Hmm, el azul de su piel se torna morado cuando se ruboriza.
- "Diría que no hables más idiomas que no entiendo, aunque también soy culpable de ello. Je." – Bromeé para aligerar el ambiente. – "Pero, tampoco soy alguien como para pedirte que pierdas tu identidad, Lala. Si con alguien estoy molesta, es conmigo misma."
- "¿Por qué?"
- "Por ser una idiota. Fugarme de casa sin pensarlo y luego esperar que todo mejore de repente, para después exigirles a ustedes, quienes han vivido aquí más tiempo que yo, que cambien." – Suspiré, aunque mi experiencia con las inquilinas no fuera del todo placentera, la culpa al final es mía por iniciar tan estúpida osadía. Ignoro por qué me sentí tan emocional de repente, quizás aceptar mis defectos era más duro de lo que pensaba. – "La pretenciosa soy yo. Perdón por insultarte antes, no lo mereces." – Confesé triste, mis seis ojos se tornaron húmedos. Diablos, en verdad me afectó. – "Es decir, ¿Qué necesidad tienen ustedes de soportarme en primer lugar?; Cierto, puedo culpar al pésimo trabajo de Smith y a algunas costumbres que no comprendo de ustedes, pero al final no tengo derecho de insultarlas por ello." – Suspiré de nuevo, me llevé la palma de mi mano a la frente, tratando evitar que las lágrimas me traicionaran. – "Todo esto fue una mala idea; Debería dejar de ser una imbécil, volver a mi hogar y enfrentar las consecuencias."
- "No." – Respondió la dullahan secamente.
- "¿Por qué lo dices?"
- "Regresar al punto de partida sería huir de tus problemas presentes aquí. Habrás desperdiciado la experiencia que buscabas y no ganarás nada al final."
- "Tal vez… tengas razón… Pero tú… Ustedes no merecen que mis problemas los involucren también."
- "Lo merecemos porque nosotros somos parte del problema. No negaré que mi actitud hacía tu persona no ha sido la más aceptable y que la arachne y la limo han ido más allá, así que no pretendo juzgarte por ello." – Declaró la mujer con seriedad, incorporándose. No usaba sus manerismos exagerados, simplemente era alguien expresándose honestamente. – "Admito y reconozco mis faltas; Y estoy segura que las demás también. Te aconsejo que no apresures tu decisión y serenes tu temple, no continúes flagelándote de esa manera."
- "¿En verdad lo crees así?" – Pregunté, alzando mi mirada.
- "Nadie puede estar seguro de nada, pero confío en que las probabilidades nos favorecen." – Dijo ella, sentándose calmada y cruzando los brazos.
- "Je, es la segunda vez en este día que me pides pensar las cosas. Serías buena consejera."
- "Mis habilidades verbales no son tan prominentes en ese campo, Aria, solo es un poco de sentido común y sabiduría milenaria." – Refutó la dullahan girando su cabeza. El rubor de sus mejillas se intensificaba.
- "Lala…"
- "¿Qué deseas?"
- "Me llamaste Aria."
- "¿Eh? ¿D-de verd…?; ¡S-solo fue un pequeño desliz, mortal; Tal error no se cometerá de nuevo mientras yo domine a esta lengua insolente!" – Exclamó dándose media vuelta. Incluso de espaldas podía admirar lo evidente de su sonrojo.
- "Te ves tan linda cuando te ruborizas, Lala-chan." – Dije en tono bromista. Comienzo a comprender a Rachnera, alguien tan avergonzado es sumamente tentador.
- "¡C-c-callad, d-desiste de tus infructuosos intentos de burla en este instante, mujer arácnida!"
- "Aww, me gusta más cuando me llamas por mi nombre. Repítelo, por mí, ¿sí?" – Insistí con mueca de súplica. No tengo irises en mis ojos, así que solo me valgo de mi voz y músculos faciales para lograr una expresión aceptable. No es fácil actuar.
- "¡M-m-me rehúso a aceptar tan frívola demanda!"
- "Oh vamos, Lala-chan, no seas así conmigo." – Hablé con melodiosa voz. Estaba disfrutando esto. – "Estoy enfermita, trátame con cariño…" – Acto seguido me levanté de la cama y puse mis brazos alrededor de ella. La dullahan parecía una lámpara de neón por lo roja que se había puesto.
- "¡S-s-su-suéltame, m-mitad inv-invo-inva…!" – Tartamudeó la chica azul, tropezando con cada una de sus palabras. Eso solo me hizo acercar más mi cuerpo con el suyo.
- "Quiero escuchar mi nombre salir de tus labios…" – Susurré a su oído. – "Una y otra vez…".
Lala estaba sin habla, ninguna frase que tratara de articular lograba salir de su boca. Debo insistir más si quiero oírla repetir mi identidad. Acerqué todo mi cuerpo, pegándolo al suyo, presionando mis pechos en su espalda y rodeando su cadera con mis pedipalpos.
- "Repítelo…" – Ordené susurrando. La dullahan no podía estar más roja en este momento. Acaricié su cabello, deslizándolo entre mis dedos para luego tocar su mejilla. Ella intentó hablar de nuevo, pero no logró hacerlo. La giré lentamente, tomé su rostro en mis manos y lo volteé lentamente hacia mí. Las doradas irises y rojizas pupilas de sus ojos contrastaban agradablemente con su oscura esclerótica, todo en conjunto con su suave piel azul; Una apariencia misteriosa y algo siniestra, pero de alguna manera, atractiva. Cuando nuestras miradas se encontraron, me relamí los labios, provocando que los suyos se separaran; ¿Quizás para protestar?, ¿Quizás para decirlo?, ¿Quizás para… ir más allá?
El sonido de la puerta abriéndose detuvo toda acción. Una inmutada Rachnera nos observó por varios incómodos segundos. Mi consciencia regresó de repente y mis ojos se abrieron de inmediato al realizar lo que acababa de acontecer.
¿¡Qué demonios estoy haciendo!?
Rápidamente solté a Lala y traté desesperadamente de hallar explicación alguna, pero mi mente estaba hecha un caos y mi lengua no respondía. Mi corazón latía como tambor, mis mejillas estaban tan rojas que podría camuflar mis ojos en ellas y no hallaba lugar para esconderme de la vergüenza. La dullahan huyó del lugar lo más rápido que pudo, Rachnera haciéndose a un lado para evitar chocar con ella. La arachne seguía mirándome sin decir nada. Yo solo seguía estupefacta por todo lo ocurrido.
¿Qué hiciste, Jaëgersturm?; ¡Por el amor de Rea!, ¿¡Qué diablos has hecho!?
NOTAS DEL AUTOR: Les agradezco por leer. Sus reseñas y comentarios siempre serán bienvenidos. Nos vemos en el siguiente capítulo. Auf wiedersehen!
