NOTAS DEL AUTOR: Hola humanos y liminales encubiertos, Tarmo Flake regresa con un nuevo episodio de Las trágicas desventuras de una pobre arañita; Quiero decir, No es fácil ser una Arachne. Espero les agrade.

Monster Musume no Iru Nichijou es propiedad de Okayado. Este es un fanfic hecho con el simple propósito de entretener y creado sin fines de lucro.


NO ES FÁCIL SER UNA ARACHNE

CAPÍTULO 8


– "Bienvenido a Kentucky Fried Harpy, ¿en qué puedo servirle?"

– "¡CUARTO DE LIBRA CON QUESO EXTRA!"

– "Disculpe, pero no necesita gritar, además que aquí vendemos poll-"

– "¡Y EL DOBLE DE PAPAS!"

– "Señor, le recuerdo que..."

– "¡Y QUE LAS PAPAS TAMBIÉN LLEVEN QUESO EXTRA!"

– "Pero…"

– "¡Y UNA CAJITA ALEGRE!"

– "Eso es para niños… Y no vend-"

– "¡CAJITA ALEGRE! ¡DE PRISA!"

¡Zeus en el Olimpo! ¿Qué hice para merecer esto?

Cierto, le pedí a Smith que me buscara un trabajo. ¡Pero no me refería a esto! No solo tengo que vestir este ridículo uniforme, incluyendo un estúpido gorro en forma de arpía chillona, aceptar una paga debajo del mínimo humanamente posible o estar todo el día en una cabina increíblemente pequeña, sino que también debo soportar las incoherentes exigencias de los clientes que creen que podemos cumplir todos sus absurdos caprichos.

¡Y para colmo la comida que se vende aquí es horrible!

– "¿Todo bien, Jogertrum?" – Preguntó un hombre a mi lado.

– "Es Jaëgersturm. Y sí, jefe, estoy bien." – Respondí al sujeto que resulta ser mi superior.

– "Bien. Necesitamos más salsa secreta, pon la mayonesa al sol."

Siempre creí que eso solo sucedía en la televisión, pero la realidad es peor que la fantasía. No me quejo, al menos pude salir de esa diminuta cabina y estirar mis piernas. Lo necesitaba, casi tenía mis pedipalpos pegados al estómago de lo apretada que me encontraba. Me dirigí a la bodega a sacar las reservas de esa horrible mayonesa artificial. Ignoré las cucarachas que huyeron cuando encendí la luz y salí por la puerta trasera para dejar los envases a merced del astro rey. Ignoro cómo un poco de radiación ultravioleta puede mejorar el sabor de la mayonesa rancia, pero no es que me importe.

– "¡Jugerstar, se nos acaba la soda de dieta! ¡Deja de perder el tiempo y ponle más mostaza al agua!" – Ordenó mi jefe repentinamente.

– "Estoy checando la mayonesa."

– "¡No me salgas con excusas, apresúrate o te despido!"

¡Argh! ¡Lo que daría por arrancar su tráquea! Pero antes de continuar con este ridículo teatro de dolor, es mejor regresar al principio de esta infeliz tragicomedia a la que llamo mi vida.

Después de que Lala y yo por fin arregláramos nuestros problemas, mi felicidad estaba en su ápice y nos dirigimos a la cocina para hallar algo que comer. Todo iba de maravilla hasta que la puerta abriéndose anunció el inicio del horror.

– "¿Dónde está Cariño-kun?"

Esa abominación antropomorfa bípeda conocida como Kuroko Smith irrumpió en la casa como si se tratara de la suya, exigiendo cafeína de inmediato para llegar a tiempo a lo que ella aseguraba ser trabajo. Dudo que un parásito como ella realmente haga algo más que holgazanear y abusar de su estatus para holgazanear aún más. Naturalmente, la presencia de tan vituperable ser provocó que mi sonrisa desapareciera, algo que la dullahan a mi lado emuló perfectamente.

– "¡Bruj- digo, Smith! ¡¿Qué diablos haces aquí?!" – Cuestioné de la manera más cordial que pude a la agente.

– "Uy, que genio tienes en las mañanas, Aria. Solo quiero un poco de café para despertarme. Llego tarde al trabajo, ¿sabes?" – Respondió la mujer.

– "¿No sería más fácil comprar uno en el camino?"

– "¿Pero porque conformarse y pagar por un brebaje barato cuando tengo a Cariño-kun disponible?"

– "Kimihito aún se halla dormido."

– "Pues ve a despertarlo, ¿quieres? No tengo mucho tiempo."

– "Por los dioses, Smith, ¿no tienes vergüenza?"

– "No sé de que hablas, Aria. Y le dices que lo quiero sin azúcar."

– "Du nervst."

– "No estoy para adivinanzas en alemán ahora, mujer. Solo ve a buscar al dueño de esta casa."

– "Me niego a despertarlo para complacer tus caprichos. Y aunque lo hiciera, los víveres se gastaron, incluido el café."

La agente se horrorizó ante eso. ¿En verdad, Smith? Es como si le hubieran informado de la muerte de alguien cercano. Bueno, aunque me cuesta ver a Smith como una persona con sentimientos hacia algo que no sea su adorado café.

– "Vaya tragedia." – Replicó suspirando. – "La vida es dolor."

Mis cejas solo se arquearon más al oír eso.

– "Si, si, tu existencia es una agonía, blah blah. ¿Ya te vas?" – Espeté fastidiada.

– "Oh, Aria, después de todo lo que he hecho por ti, aún me tratas con tanta hostilidad."

– "Si, soy una desalmada, mua-ja-ja-ja..." – Dije con el tono más sarcástico posible. – "Ahora, si no te importa…"

– "En fin, ya que estoy aquí, podemos discutir sobre el asunto de hallarte empleo."

– "Adio-¿Uh? ¿Dijiste empleo?" – Pregunté confundida.

– "Así es. Aún estás interesada en un trabajo, ¿cierto?"

– "Bueno, sí, pero…"

– "Pues justamente hay una vacante abierta para uno de medio tiempo. El puesto se lo dimos primero a una nekomata pero esta lo rechazó. Si aceptas puedo tramitar tu pase independiente para que puedas salir por tu cuenta sin problemas."

– "Eso… suena demasiado benévolo viniendo de ti." – Opiné desconfiada de la inusual generosidad de la agente.

– "Oh, vamos, Aria, no soy una villana de caricatura. Solo quiero ayudar a mi arachne favorita."

– "Uy, que afortunada soy. Como sea, si aceptara, ¿Cuándo empezaría?"

– "De hecho, podrías hacerlo desde esta tarde. Ya tengo tu expediente y demás datos, así que el proceso debería ser muy breve, además que el contratista está dispuesto a emplear a cualquiera sin importar su especie mientras tenga ganas de laborar."

– "Uhm…" – Musité con mi mano en la barbilla. – "¿Cómo sé que no terminaré como rehén de algún secuestrador o algún otro incidente similar?"

– "Me sorprende tu desconfianza, arañita." – Contestó Smith con un gesto exagerado. – "¿Acaso crees que una agente del gobierno podría caer tan bajo?"

– "Sí." – Respondí secamente.

– "Ouch, eso duele. Pero te equivocas esta vez, Jaëgersturm, es un trabajo común y corriente. No es precisamente de paga elevada pero tomando en cuenta que eres primeriza, te sentirá bien."

– "Aún no sé siquiera de que trata."

– "Serías una empleada especializada en trato personal al cliente y manejo de utilidades netas de una cadena internacional dedicada a venta de productos alimenticios derivados de aves de corral." – Afirmó la agente. La longitud de su respuesta hizo que hasta Lala girara los ojos sardónicamente.

– "¿Una cajera de un restaurant de comida rápida de pollo frito? ¡¿En serio?!" – Exclamé.

– "Si lo deseas llamar de manera tan simplona… Pero sí, precisamente."

– "Ugh, honestamente esperaba algo más a mi nivel. Fui policía en mi país, ¿recuerdas?"

– "Las leyes de Japón no son las mismas de Sparassus. Aunque tu experiencia es útil, no podemos ofrecerte un puesto en cosas relacionadas con la seguridad sin antes haber probado que eres una ciudadana pacífica."

– "No te preocupes Smith, si algún día inicio una matanza desenfrenada, TÚ serás la primera en saberlo." – Aseveré. Claro que se enteraría… ¡Cuando le abra el cráneo con mis propias manos!

– "Es bueno saber que me estimas." – Pestañeó sus ojos rápidamente. ¿Intenta ser linda o solo burlarse de mí? – "Pero aún así, me temo que debes empezar desde abajo. Tómalo como una prueba, si todo resulta bien te conseguiré algo más apto para una arachne de tu clase. ¿Trato hecho?" – Dijo ella ofreciendo su mano.

– "Uhm…"

Medité por unos momentos. Si bien no sonaba a un trabajo glamoroso (o digno), era un empleo honesto al final de cuentas. No confío en Smith, pero tampoco es que tenga otra opción. Decisiones, decisiones.

– "Tal vez no me sea de mi incumbencia, mortal, pero me parece que obtendrías beneficios con esta proposición." – Opinó Lala poniendo su mano en mi hombro.

– "Oh, ¿De cuales estás hablando?"

– "El pase independiente te sería útil. Aún si el trabajo no te fuera afable, podrías hallar otro por tu cuenta. Además, estoy segura que tu naturaleza de cazadora se sentiría sumamente restringida si no hallas actividad en que ocuparte."

Agradecí mentalmente la preocupación de la dullahan. Tenía razón, el pase independiente me sería de gran utilidad; No solo podría hallar otro empleo si deseara, también me daría oportunidad de volver a mis ejercicios matutinos en el exterior. Bueno, si ella opina que está bien, entonces lo hare.

– "Es un trato, agente." – Ofrecí mi mano a la pelinegra.

– "Me alegra que aceptes, Aria. Vendré por ti alrededor de las tres de la tarde con los documentos necesarios. Bienvenida al mundo laboral del Japón." – Contestó estrechando la suya. – "Cualquier duda, llámame."

– "Lo haría, pero el celular que me diste no tiene tarjeta SIM o siquiera un mísero adaptador de corriente."

– "¿Qué todo lo tengo que hacer yo? Bien, te traeré ambos cuando venga a buscarte. En fin, debo irme o llegaré tarde."

– "De acuerdo. Nos vemos, Smith."

La mujer se despidió y aceleró a toda velocidad en su vehículo. Oh Arachne mía, había olvidado que Smith conduce como la bruja psicópata que es. Los flashbacks regresan, el horror se apodera de mi almita. Esto ya es mala idea desde el principio.

– "Siento que he cometido un terrible error." – Me dije para mí.

– "Confío en que lo harás bien." – Expresó Lala.

– "Si tu lo dices." – Suspiré. – "Como sea, aún tengo hambre y no hay nada para desayunar. ¿Se te ocurre algo?"

– "Lamento no tener sugerencias en este momento."

Afortunadamente Kimihito hizo su aparición.

– "Buenos días, chicas. Me pareció oír la voz de la agente Smith hace un momento."

– "Guten morgen, Herr Kommandant. Es correcto, Smith estuvo aquí pero acaba de irse." – Saludé a Kurusu. Lala hizo una reverencia.

– "Ya veo, ¿ella deseaba algo?"

– "Un poco de cafeína, lo usual. Además de ofrecerme un empleo, el cual acepté."

– "Oh, me alegro por ello, Aria." – Sonrió dándome la mano.

– "Danke, Herr Kommandant." – La estreché también.

– "Bueno, voy a darme un baño y después de encargaré de preparar el desayuno."

– "Me temo que los víveres se han agotado. Lala y yo planeábamos cocinar el nuestro de hecho."

– "Imposible, yo recuerdo haber comprado suficiente para la semana." – Contestó el muchacho extrañado. Fue a la cocina a investigar. El abrió el enorme refrigerador y lo demás compartimentos que guardaban los alimentos para descubrirlos vacíos.

– "Se lo dije, Herr Kommandant, ni siquiera un frijolito."

– "¿Revisaron el segundo compartimento?" – Preguntó el chico.

– "¿Uh? ¿Segundo compartimento?" – Contesté confundida. – "¿Sabes algo de eso, Lala?"

– "Negativo." – Respondió la dullahan.

Kimihito entonces nos mostró una puerta en el suelo. La abrió y un ligero aire helado salió de esta. Era otro refrigerador, lleno de comida. A su lado, se hallaban cajas con otros víveres. Admito que tal puerta estaba muy bien camuflada y ni Lala y yo sospechábamos de ello.

– "Puede parecer extraño poseer una hielera en el suelo." – Explicó el muchacho. – "Pero cuando remodelaron la casa, pensaron que así se ahorraría más espacio. Es excelente para guardar las raciones de emergencia."

– "Inusual pero práctico diseño." – Admití. – "Si no le molesta, Herr Kommandant, me gustaría ayudarle a preparar los alimentos."

– "Por supuesto, Aria, no hay problema. La ayuda siempre me es bienvenida."

– "Uhm." – Interrumpió Lala. – "Yo quisiera… ayudar también."

– "Claro que sí, Lala. Me alegra que desees unirte." – Sonrió el casero. – "Voy a tomar una ducha. No se molesten en esperarme, pueden empezar sin mí, chicas."

– "Jawohl, Herr Kommandant." – Dije saludando a usanza militar.

El se retiró, mi compañera y yo pusimos manos a la obra. Ahora con la mayor selección de ingredientes, deberíamos poder hacer algo bueno.

– "Uhm… No me decido que preparar." – Confesé pensativa. – "¿Alguna idea, Lala?"

– "B-bueno, si no es molestia… q-quisiera volver a probarte… ¡Digo, probar tu sekihan!" – Expresó la irlandesa ruborizada.

– "Oh, bien, no hay problema. ¿No importa que el primero haya sido un desastre?"

– "Planeo aconsejarte para obtener un mejor resultado." – Respondió algo más calmada.

– "Sehr gut. Manos a la obra, chef."

Verla desempeñarse en la cocina era inusual. A pesar de eso, ella mostró conocimientos respecto a los platillos como condimentos, mezclas de sabores y temperatura. La experiencia de su niñez como granjera le ha sido útil después de todo. Se suponía que solo iba a ayudarme con el sekihan pero al final terminó cocinándolo casi ella sola. No me quejo, su habilidad es superior a la mía, además que verla contenta me es suficiente.

¡Porque hacer felices a las personas es el deber de cada uno! ¡No es que me interese personalmente en Lala o algo así! ¡Lo juro!

Ehem… Kurusu había terminado de asearse y nos acompañó. Pregunté a Lala si ella deseaba tomar una ducha pero ella contestó que su piel raramente requiere aseo, siendo una Abismal y eso. Las siguientes en despertar fueron Centorea y Meroune. Ambas se extrañaron de ver a Lala en la cocina, haciéndola sonrojar. Je, es graciosa verla tan tímida. Mientras la centauro se excusó para tomar un baño, la chica sirena (quien no necesita ducharse por obvias razones) solicitó degustar un platillo hecho por la dullahan, puesto que era la primera vez que esta se interesaba en tales quehaceres. Si bien Lala se sentía algo incómoda por tanta atención recibida, mis palabras le calmaron.

Papi y Suu nos dieron los buenos días. Me puse un poco nerviosa por la presencia de la limo, después de todo el asunto de insultarle y hacerla sentir mal. Traté de despejar mi mente de tal asunto y actué como si nada. Rachnera hizo su aparición y al saludarnos noté una pequeña sonrisita de complicidad al vernos a mí y a la dullahan. Miia fue la última en levantarse y su primera reacción fue abrazar a su "Cariño". Tuvimos que llamar su atención para evitar que terminara quebrando las costillas del pobre muchacho. Ya listas todas, nos sentamos en la mesa; O al menos todas, excepto Rachnera, Centorea y yo. No es fácil tener cuerpos tan grandes.

Le ofrecí a Meroune el primer sekihan que Lala terminó, como ella había solicitado. Resultó ser de su agrado.

– "Lala-san, desconocía su dotes para la cocina. Me hubiera gustado haber probado estos manjares desde antes." – Declaró la chica de cabello rosa al degustar el arroz.

– "N-no es nada." – Musitó con timidez la dullahan.

– "Mi Querido Señor, esto no significa que sus obras maestras tengan menos valor para mí. Usted sigue siendo el mejor chef que he conocido." – Dijo la sirena a Kimihito.

– "Está bien, Mero, no necesitas halagarme tanto." – Respondió el chico rascando su cabeza. – "A mí me agrada que Lala desee involucrarse más con nosotros. No lo tomes a mal, Lala, pero a veces creía que no te agradaba nuestra compañía."

– "Es solo mi manera de demostrar mi satisfacción con las condiciones de vida en esta morada, mortal." – Manifestó la chica azul. Volteó a verme pero rápidamente apartó la mirada. – "N-no es por t-tratar de probar nada."

– "Bueno, en cualquier caso, me gusta esta nueva faceta tuya." – Contestó Kimihito, sonriendo.

– "Debo confesar que estoy algo sorprendida por este inesperada revelación de tu parte, Lala." – Declaró Centorea, degustando su ensalada vegetariana. Aunque había más zanahorias que demás vegetales. . – "Pero admito que estoy intrigada. Si no es molestia y si me permites hacer una petición, me gustaría probar también uno de tus platillos."

La irlandesa se ruborizó y se movió nerviosa en su asiento. Demasiada atención en una sola mañana no le era fácil de procesar. Mi miró de nuevo, pidiendo silenciosamente consejo. Y asentí con la cabeza en señal de apoyo. Aquello la tranquilizó.

– "Si es tu deseo degustar el exquisito placer culinario de la Gran Segadora Abismal, entonces será mi objetivo complacerte, guerrera centauro." – Aceptó pomposamente la dullahan.

– "Te lo agradezco, segadora." – Dijo la rubia e hizo una reverencia. Lala sonrió levemente al ser reconocida por tal título.

– "¡Yo también! ¡Yo también!" – Exclamó enérgicamente Papi. Suu se unió a la solicitud.

– "Chicas, chicas, no abrumen a Lala tan de repente. La van a asustar." – Pidió Kimihito, calmando el ánimo de las inquilinas.

Uno siempre puede contar con el carismático Kurusu para dominar la situación.

– "¡No es justo!" – Vociferó Miia repentinamente. – "¡¿Cómo es que su comida es mucho mejor que la mía?! ¡¿Acaso intenta hacerme ver mal?!"

Honestamente, Miia, tus celos lo hacen por si solos.

– "¡Jum!" – Bufó la lamia. – "¡Entonces yo les prepararé el almuerzo, no me voy a quedar atrás!"

Todos los presentes perdimos el color al oírla. ¡No! ¡Por todos los dioses Olímpicos y los Titanes, no le permitan cumplir su palabra!

– "M-Miia, no es necesario." – Opinó nerviosamente Kimihito.

– "Pero Cariño, ¿Qué tal si intenta ganar tu corazón a través de tu estómago? ¡No me quedaré de cola cruzada mientras esa loca se roba a mi Cariño!"

– "Siento interrumpir tus infundadas declaraciones, mujer serpiente, pero mi interés en este mortal es meramente laboral. No deseo perseguir alguna clase de relación sentimental con él, así que debo insistir en que detengas tales injurias hacia mi persona." – Anunció Lala cruzada de brazos y con un tono autoritativo.

– "Bien… No bajaré la guardia de todas maneras." – Masculló la pelirroja.

Kimihito suspiró. Estos altercados ya deben serle muy comunes, pero no por eso tolerables.

– "Sinceramente, Miia, no todas pasamos las veinticuatro horas del día pensando en cómo ganar el corazón de mi Querido." – Habló Rachnera cortando un trozo de carne. – "Algunas de nosotras ni siquiera estamos interesadas en los hombres." – Mencionó esto último guiñándome tres ojos. Me puse roja como una grana. El timbre de la puerta sonó, proveyendo una buena distracción.

– "¡Yo contesto!" – Me ofrecí rápidamente y me levanté a atender a quien tocaba.

Diablos, Rachnera, no digas esas cosas tan despreocupadamente, aún no estoy lista para salir del clóset. De por sí no fue sencillo revelárselo a ti y a Lala. Abrí la puerta y un joven hombre con un paquete apareció. Creí que le sorprendería un poco el ser recibido por una arachne pero parecía no afectarle.

– "Uhm, veamos… Monsuta-cho seiscientos sesenta y seis… ¿Es esta la residencia Kurusu, cierto?" – Preguntó el muchacho.

– "Así es." – Le confirmé.

– "Oh, perdón por preguntar, pero generalmente es una centauro o una arpía quien me atiende. No la había visto a usted antes. Si no le molesta, ¿podría firmar de recibido, por favor?"

– "Por supuesto." – Contesté firmando en el papel que me mostró.

– "Excelente. Gracias, señorita." – Se despidió el joven.

– "Auf wiedersehen." – Me despedí también.

Hmm, el paquete dice para una tal Du Neptune. ¿Acaso será Meroune?

– "¿Quién era, Aria-nee?" – Preguntó Papi.

– "Un chico con un paquete. Dice que es para la señorita Du Neptune."

– "Oh, entonces es para mí. Gracias, Aria-san." – Respondió la sirena. Eso responde mi duda.

– "Bitte sehr. Si no es molestia, Mero-san, ¿Puedo preguntar de que se trata?"

– "Es solo algo de ropa que pedí por Internet. Nada fuera de lo común." – Aclaró ella.

Ah, compras en línea. Confieso ser una neófita en asuntos de tecnología informática. De hecho, parte de la razón por la cual no he usado el celular que Smith me obsequió es debido a que ignoro cómo manejarlo y me da algo de pena admitirlo. Si Lorelei está acostumbrada a tales aparatos entonces quizás le pida algunos consejos en privado.

– "No sabía que los gastos de la ropa también estaban cubiertos por el gobierno. El Programa de Intercambio es muy generoso en ocasiones." – Opiné. Claro que tal generosidad no siempre resultaba ser honesta, siendo Smith prueba suficiente.

– "Oh no, Aria-san, esto lo pagué con mi propio dinero. No me gusta la idea de tomar ventaja de la bondad del Programa de Intercambio para satisfacer un capricho personal." – Corrigió Meroune.

– "Ya veo. No sabía que poseía fondos personales para tales casos, Mero-san."

– "¡Mero puede comprar lo que sea porque es una princesa! ¡Ella tiene mucho dinero!" – Exclamó Papi con entusiasmo.

– "¿Uh? ¿Una princesa?" – Cuestioné sorprendida.

– "¡Sí! ¡Su mamá es la reina de una castillo enorme!" – Prosiguió la arpía con brillo en sus ojos. – "¡Ahí conocimos a una chica pulpo y luego su mamá nos quiso ahogar!"

Suena a una típica visita familiar. Si tu familia es un grupo de asesinos seriales, por supuesto.

– "Te dije que sería Papi." – Sonrió Rachnera triunfante y extendiendo su mano a Miia. Esta le dio de mala gana algunos billetes.

– "Oh, Papi-san…" – Suspiró la chica acuática.

– "Entonces, fräulein Meroune-san, ¿en verdad es usted una miembro de la realeza?" – Pregunté intrigada. Debía solo ser una exageración de Papi.

– "Me temo que sí, Aria-san." – Confesó la sirena con una débil sonrisa de resignación. – "Soy la princesa del Reino Lorelei, el imperio Sirena oriental. Mi madre es la reina y yo su heredera."

– "Oh…" – Contesté.

Esperen… ¡¿Qué?!

– "¡¿U-una princesa?! ¡¿En verdad?! ¡P-pero…!" – Tartamudeé de la impresión. – "¡¿Qué hace un miembro de la nobleza en un lugar tan común?! D-digo, sin ánimos de ofender, Herr Kommandant." – Me disculpé apenada.

– "Sé que parece ilógico que alguien de mi estatus resida en un hogar humilde, pero le aseguro que tal elección fue completamente voluntaria. Yo deseaba conocer el mundo humano como una simple visitante, no una distinguida y petulante soberana." – Se apresuró la sirena a aclarar. – "Además, es aquí donde mis sueños tienen mayor posibilidad de hacerse realidad. Tendré sangre azul, pero mi corazón es como el de cualquier mujer." – Se ruborizó ella, robando miradas breves a un igualmente sonrojado Kimihito.

– "Ya veo…" – Fue lo único que se me ocurrió decir. Aún me resulta difícil de digerir tal revelación.

– "Aria-san, le ruego no me trate diferente ahora que conoce mi estirpe, se lo pido como un gran favor. Insisto en que tampoco cambie su actitud respecto a mi nombre, llámeme solo Mero"

– "D-de acuerdo, fräul… Mero-san."

– "Se lo agradezco, Aria-san." – Esbozó una sonrisa sencilla pero con ese toque noble que la caracterizaba.

Este hogar está lleno de sorpresas. Tengo demasiadas preguntas que hacer, pero ahora prefiero continuar con saciar mi hambre. Todo transcurrió de manera normal. Kimihito se despidió para ir a su trabajo, Miia estrujando el frágil cuerpo del pobre muchacho como despedida. Papi y Suu iniciaron su sesión de videojuegos y las demás se dedicaron a los quehaceres de la casa. Me ofrecí a lavar los platos, cosa que Lala también imitó. Apreciaba estos pequeños momentos de tranquilidad.

– "No hay nada como un poco de paz para relajar la mente, ¿cierto, Lala?" – Mencioné mi compañera dullahan mientras enjabonaba los trastes.

– "Concuerdo contigo, Aria, tal serenidad es bienvenida." – Respondió la mujer azul. Me sigue gustando la forma en que pronuncia mi nombre. – "¿Te sientes nerviosa pensando en tu nuevo trabajo?"

– "Un poco, sí. Es la primera vez que tengo un empleo en tierras humanas, ignoro como reaccionen las personas ante una araña gigante. Es decir, cuando huí de aquí, no fue precisamente una agradable experiencia."

– "En eso comparto el sentimiento, mi apariencia difícilmente sienta bien entre los habitantes de este país." – Afirmó la dullahan.

– "No solo eso, también desconozco si mi desempeño será aceptable. Es decir, me crié como soldado, no tengo experiencia en comida rápida. Digo, ¿qué tal si lo arruino? ¿Si me pongo nerviosa y confundo alguna orden y…" – Me pausé.

Estaba más que nerviosa; Estaba aterrada. La cultura de Sparassus no tolera errores y en Weidmann eran especialmente estrictos en ese sentido. El adoctrinamiento de mi hogar nunca abandonó mi persona.

– "Tranquilízate, descendiente de Arachne. – Propuso Lala poniendo su mano en mi tembloroso brazo. – "Tu personalidad no es desagradable y has hecho un buen trabajo con la limpieza de esta morada. Estoy segura que cumples con los requisitos básicos."

Admiro su manera de apaciguarme con simple lógica.

– "Sí, creo que tienes razón." – Suspiré. – "Gracias, Lala." – Agradecí sonriendo. – "Me alegro que seas mi amiga."

– "N-no hay problema, m-mortal. ¡S-solo intento que la paz reinante no se interrumpa por tus inseguridades!" – Tartamudeó ruborizada la dullahan.

– "Je, eres tan adorable cuando haces eso, Lala-chan." – Le provoqué revolviendo su cabello.

– "¡D-d-d-detente, en este i-instante m-mortal!"

– "Si me sigues llamando de tal manera, menos voy a detenerme." – Bromeé despeinándola aún más.

– "¡N-no p-prosigas con esto, mujer arácnida!"

– "Te lo advertí, azulita." – Y acto seguido tomé su cabeza. Intentó retenerla con alguna especie de poder, pero en sí la unión con su cuerpo era demasiado débil.

– "¡Waaah!"

– "No te soltaré hasta que me llames como es debido." – Aseveré con una mueca maliciosa.

– "¡M-me rehúso a ceder a tus caprichos, m-mortal!"

– "Siempre tan desafiante, ¿cierto?" – Dije mientras la acercaba a mí.

Me tomó un momento realizar lo que estaba haciendo. Demonios, no empezaré a descontrolarme de nuevo, ¿verdad? Sería extremadamente estúpido después de todo lo sucedido estos dos días. Me detuve antes de que mis instintos me dominaran. Suspiré y volví a colocar su cabeza en su lugar.

– "Perdóname, Lala. No era mi intención repetir mi idiotez anterior." – Me disculpé arrepentida. – "Casi pierdo la razón de nuevo."

– "Trata de controlar tus ímpetus, Aria. Me sentiría incómoda si debo cuidarme la espalda en tu presencia." – Respondió ella acomodando su cabello.

– "Lo sé y lo siento en verdad. Es solo que no pude resistirme al verte tan sonrojada. Te veías tan linda y apetecible."

Santa Arachne, ¿Qué diablos estoy diciendo?

– "¡Es decir… lucías… bien…!" – Traté de corregir, solo para meter la pata aún más profundo. – "¡No hablo de que me pareciera atractivo verte tan ruborizada o algo así! ¡No, espera! ¡Quiero decir…!"

No puedo ser más patética en este momento. Que alguien me rocíe insecticida.

– "S-si, entiendo." – Contestó una muy, muy avergonzada dullahan.

– "Bien… V-volvamos al t-trabajo, ¿sí?" – Tartamudeé.

– "D-de acuerdo."

– "E-entonces, ¿P-podrías besarme…? ¡Quiero decir; ¿p-podrías PASARME la-la esponja?!" – Balbuceé como la idiota que soy.

– "¿Uh? ¿Eh? Oh, c-c-claro…" – Contestó la irlandesa poniendo el utensilio en mi mano, sin darme la mirada. Yo también evité la suya.

– "G-gracias."

– "D-dejé el otro sekihan en mi habitación, voy a buscarlo." – Se excusó Lala.

– "No te preocupes, m-mejor yo voy a tocarte…"

– "¡¿Q-qué?!"

– "¡E-es decir, voy a tu cuarto!"

¡Scheisse, scheisse, scheisse! ¡Rápido, Jaëgersturm, piensa en otra cosa!

Suaves glút…

¡Con un demonio!

Esto era en extremo embarazoso. Mi corazón latía con la fuerza de un tambor de batalla y todo mi cuerpo temblaba ante el hormigueo que mi estómago experimentaba. Los pimientos rojos de la cocina no se comparaban con el color nuestros rostros.

– "Ah, qué bello es el amor joven." – Manifestó una muy repentina Rachnera detrás nuestro.

– "¡Rachnera! ¡¿De dónde saliste?!" – Exclamé. Mi pulso casi se detiene del susto.

– "Oh, no se detengan, chicas, esto apenas se estaba poniendo interesante."

– "¡N-n-no sé de que hablas! ¡S-solo estamos lavando los platos!" – Refuté de la manera menos convincente existente.

– "Claro, claro. Pero les sugiero hacer tales coqueteos en privado. A menos que el ser observadas las excite." – Rió burlona la tejedora.

– "¡Te dije que solo estamos lavando!" – Grité molesta.

– "De acuerdo. Las dejo solas." – Dijo la arachne dándose la vuelta. – "Al menos no deben preocuparse por usar protección."

– "Du bist ein idiot!" – Vociferé a la tejedora quien solo seguía riéndose.

Cuando calmé mi enojo, Lala había desaparecido. La comprendí, y en parte lo agradecí porque igual necesitaba un tiempo a solas. ¿Qué rayos fue todo lo anterior? ¿Por qué confundí tanto las palabras?

Argh, solo debo distraerme con otra cosa; Los platos ya están limpios, quizás barrer, pintar el techo, ¡lo que sea! Me puse a buscar algo en que ocuparme.

– "¡Aria-nee, ven a jugar Smash Brutals con nosotras!" – Sugirió Papi desde la sala.

Bleh, ¿Por qué no?

Acompañé al dúo plumas-limo en su sesión de juegos. Ver a mi personaje ser vapuleado hasta la muerte por un par de elfos espadachines era suficiente para despejar mi mente. Una vez terminada la actividad, Papi y Suu acompañaron a Centorea, al parecer era hora de sus lecciones escolares caseras diarias. Una buena idea aunque algo curiosa ya que tanto la arpía como la limo son (al menos en el caso de Papi) ya adultas. Supongo la edad física no siempre va de la mano con la mental. Diablos, Smith ya es prueba de ello.

Sin actividad alguna por haber, preferí probar la programación televisiva. Me preguntaba que maneras de entretenimiento solían disfrutar los humanos cotidianamente.

– "Pequeña damphira asesina a sangre fría a inocentes Cait Sith y wyvern después de un ataque de celos en…"

Basura violenta amarillista. Cambié de canal de inmediato.

– "Se destapa infidelidad de famoso hombre de negocios, incluidas especies liminales, entre ellas una lamia y una arpía…"

Más basura. ¿Qué no hay nada más interesante?

– "¿Te sientes solo? Llama a la línea caliente de colegialas nekomatas y haremos todos tus sueños…"

No, solo más y más basura. Apagué el aparato y regresé a mi habitación, al menos ahí podré leer un libro y evitar que mis neuronas continúen muriendo. Faltando una hora para que Smith llegara, me encontraba almorzando con las demás. Lala prefirió comer en su habitación. No la culpo, seguramente Rachnera hubiera continuado molestándonos con sus bromas. Pasado el tiempo, escuché el distintivo sonido de cierta furgoneta. Oh Arachne mía, protégeme de toda Smith.

Como esperaba, Kuroko apareció, buscándome. No dije que tocó la puerta primero porque… bueno, es Smith.

– "Buenas tardes, Aria. ¿Lista para irnos?" – Preguntó la agente mientras Kimihito le servía una taza de café. Ni siquiera tuvo que ser pedido, servir tal líquido a la mujer era casi un contrato implícito entre los dos.

– "Supongo que sí. Solo deja voy a tomar unas cosas a mi cuarto."

Volví a mi habitación, nerviosa por ser mi primera vez, solo espero no arruinarlo. Acomodé mi cabello y mi ropa. Me puse mi gorra militar, al menos sentiría que me traería suerte. Exhalé un poco y me dirigí a acompañar a la coordinadora. Bajando las escaleras, me encontré con Lala. Ocultaba la mitad de su rostro con su bufanda y era fácil notar sus rojas mejillas.

– "Deduzco que es tiempo de tu prueba, arachne." – Dijo la dullahan.

– "Así es. No sé que me causa más terror; Fallar en mi trabajo o acompañar a esa loca de nuevo."

– "Confío en un resultado favorable. Mantén la cabeza en alto, Aria."

– "Danke, Lala." – Sonreí con un ligero suspiro. – "Nos vemos después."

– "Go n-éirí an t-ádh leat!" – Se despidió de mí la irlandesa. Desconozco el gaélico pero estoy segura que me deseó buena suerte.

Smith me recibió acompañada de una joven y delgada cíclope de cabellos lila. Si, ya recuerdo, ella estaba en la foto grupal en la oficina de Kuroko. Si mal no recuerdo, su nombre era…

– "Esta es Manako. Te parecerá increíblemente tímida pero es la mejor francotiradora que he conocido." – La presentó Smith.

– "H-hola, soy M-Manako. Gu-gusto en conocerte." – Tartamudeó la chica de un solo ojo. Tímida es una palabra muy pequeña, la cíclope literalmente estaba temblando. Ofreció su mano, igual de trémula.

– "Aria Jaëgersturm. Es también un gusto, Manako." – Estreché la suya. Su manita lucía diminuta en mis garras de cazadora.

– "Como te lo prometí, aquí tengo tus papeles y tus accesorios para tu teléfono." – Habló Smith mostrándome la carpeta y una pequeña bolsa. – "Sube, no querrás llegar tarde en tu primer día."

Tragué saliva al ver tan familiar e infame parte trasera del vehículo. Dioses del Olimpo, no me abandonen ahora. Sobreviví una vez, puedo hacerlo de nuevo. Si no lo logro, al menos Lala tendrá una excusa para aceptar su papel de segadora de almas.

– "Mana-chan será nuestra conductora hoy." – Aclaró Kuroko.

– "¡¿E-en serio?!" – Pregunté esperanzada. ¿Acaso las deidades se apiadaron de mí?

– "Bueno, no puedo comer tranquilamente mientras conduzco. O eso dicen todos, pero siempre les demuestro lo contrario."

Te creo, Smith, tu respeto por las leyes es absolutamente nulo.

– "En fin, acelera, Mana-chan, los peatones de verde valen puntos extra." – Dijo la agente de manera burlona.

– "S-Smith-san, no es hora de hacer esas bromas." – Respondió la cíclope.

– "Si, si. Vamos, que se hace tarde."

Afortunadamente, Manako era la antítesis de la loca mujer del gobierno. Conducía solamente a la velocidad permitida y respetaba las señales al igual que a los demás conductores y peatones. Incluso se detuvo cuando un grupo de patitos cruzó la calle. Estoy segura que su jefa los hubiera atropellado y luego volvería a regresar para asegurarse que ninguno quedara con vida. Tanta normalidad me parecía alienante. ¡Qué horror! Dos días aquí y lo común empieza a parecerme una locura. Ojalá sea temporal.

Llegamos al lugar. Me revisé antes de bajar para asegurarme que todo estuviera en su lugar. Por suerte no estaba muerta y lo anterior no fue un sueño, así que me tranquilicé y admiré lo que sería mi nuevo empleo.

– "¿Kentucky Fried Harpy? Bromeas, ¿cierto?" – Cuestioné confundida por tan políticamente incorrecto nombre. Estoy segura que no consumen arpías fritas, pero las implicaciones resultan ofensivas.

– "Sé que el título puede parecerte de mal gusto, pero de hecho las fundadoras de tal cadena fueron un par de hermanas arpías; Rapaces, para ser específicos. Son de Estados Unidos, así que debe ser alguna loca costumbre occidental." – Aclaró Kuroko.

Bueno, los estadounidenses causan tonterías a medio mundo, así que no me extraña. Y hablando de ellos, Smith siempre me pareció algo americana, con su estatura y esos ojos redondos, no tan rasgados como las demás japonesas. Eso explicaría mucho realmente. ¡Malditos americanos, primero la bomba atómica y luego Smith!

– "¡Ah, agente Smith, la estaba esperando!" – Habló un hombre con un gran bigote. – "¿Es esta jovencita Aria Jugoestum, mi nueva empleada?" – Preguntó refiriéndose a la tímida cíclope.

– "Lo siento, Sr. Niwatori, pero Mana-chan es la mía. Su flamante trabajadora es esta amigable señorita." – Corrigió la agente apuntando hacia mí.

– "Oh… ¿Y no muerde?"

– "Solo si no le pagan."

Ambos se rieron de tan insultante 'chiste' mientras yo me esforzaba por no demostrarles lo que una arachne hambrienta puede hacer. Manako sostuvo mi brazo, haciendo un gesto para indicarme que ignorara tal discurso. Soporté otro par de terribles bromas a mi expensa y luego el tipo me indicó entregó mi nueva indumentaria.

– "Ponte esto, es tu uniforme. El baño está ahí atrás. No tardes mucho." – Ordenó mi nuevo jefe.

– "Jawohl." – Contesté.

– "En ese caso, es hora de irnos. Adiós, señor Niwatori, gracias por ser parte del programa de empleo extraespecies." – Partió Smith. – "Y Aria, buena suerte."

Solo agité mi mano como despedida. Le sonreí a Manako y ella hizo lo mismo. La chica no habla mucho pero al menos es civilizada y agradable. Necesitamos más como ella y menos coordinadoras psicópatas adictas a la cafeína.

– "¿Has tenido experiencia antes en restaurantes, Jigerslum?" – Preguntó el señor Niwatori.

– "No realmente, yo era policía en mi país, Herr Direktor." – Respondí ignorando mi mal pronunciado apellido.

– "¿Jerre qué?"

– "Oh, perdón, soy mitad alemana y suelo usar palabras en el idioma."

– "¿Alemania? ¿Qué no los derrotamos en la Tercera Guerra Mundial?"

– "Fue en la Segunda, y de hecho, éramos aliados de Japón."

– "¿Si? Bueno, no uses frases raras aquí; Suficiente tengo con esos ejecutivos americanos hablando inglés y demás. Esto es Japón, maldita sea, hablamos japonés."

– "Si, entiendo, Herr- Jefe."

Ya cambiada a mi horrible uniforme y después de unas indicaciones básicas por parte de mi jefe, procedí a meterme en la minúscula cabina de autoservicio que me asignaron. Sería más sencillo introducir un elefante en un auto compacto; Esta prisión de cristal y concreto es increíblemente incómoda. Tuve que guardar mi disgusto cuando el primer vehículo apareció por el camino del restaurante.

Vamos, Aria, es sencillo; Solo mantente serena, usa una voz amable y el cliente también lo será. El especial de hoy son las fajitas Spicy Chikinz con salsa barbecue, no lo olvides. Aquí viene, ¡prepárate!

– "Bienvenido a Kentucky Fried Harpy, ¿en qué puedo servi-?"

– "¡CUARTO DE LIBRA CON QUESO EXTRA!"

El horror… El horror…

Antes de terminar mi faena, mi patrón me llamó para darme los resultados preliminares de mi evaluación.

– "¿Sucede algo, señor? Aún no acaba mi turno."

– "Siéntate, Jengerum, debemos hablar."

Obedecí y me paré frente al escritorio de mi superior, ya que no había sillas para mi abdomen.

– "Escucha, Juggerpum, después de un cuidadoso análisis, he llegado a la conclusión de que tu desempeño el día de hoy no es satisfactorio." – Aseveró Niwatori.

– "¿Qué? Pero… ¿En que se basa para declarar tal resultado, jefe?" – Cuestioné de brazos cruzados.

– "Para empezar, no les ofreciste el platillo especial de hoy a los clientes. Ahora necesitamos deshacernos de todos esos sobrantes para mañana, Jugoazul."

– "Nunca hubo oportunidad de sugerirlo y ninguno lo pidió."

– "No solo eso, también recibimos quejas de que ciertos clientes no recibieron la comida que solicitaron, los informes mencionan específicamente un alza en la demanda de 'cuarto de libra con queso' que nunca fue atendida."

– "Pero nosotros no vendem-"

– "Y por si fuera poco, dejaste la mayonesa demasiado tiempo al sol. Perdimos mucha de nuestra salsa secreta y no creo que tu paga sea suficiente para cubrirlo."

– "¡Un momento, eso fue su idea en primer lugar!" – Reaccioné enojada.

– "No toleraré faltas graves de nuevo, Joggerslug, otra queja más y serás despedida."

– "¡Y es Jaëgersturm, Dummkopf!

– "¡Hey, te advertí sobre seguir usando tus palabrerías en ese idioma del demonio, no me hagas expulsarte, araña!"

– "¡No se moleste; Renuncio!" – Vociferé llena de rabia.

Salí rápidamente de la oficina y me deshice de mi ridículo atuendo. Antes de volver, me dirigí a la bodega y saqué una enorme caja del cuarto de conservas. Estaba pesada y hacía ruido, era la indicada. La llevé al comedor principal, llamando la atención por completo de todos los clientes y trabajadores. Sin decir una sola palabra, dejé caer la caja al suelo.

Los gritos de horror de todos los presentes se manifestaron cuando un ejército de cucarachas salió de las piezas de pollo podrido a toda velocidad. Miles, millones de insectos blatodeos recorrieron cada parte y rincón del lugar, buscando un escondrijo donde ocultarse, incluyendo las ropas de los clientes. Me di la vuelta y me puse en camino a casa. No me molesté en admirar el caos que se desataba a mis espaldas, la cacofonía de voces aterradas eran todo lo que necesitaba para darme por satisfecha.

Seguramente Smith me dé algo más que una severa llamada de atención. No me importa. Prefiero ser deportada a que pisoteen mi dignidad, y menos por el salario mínimo. Llegué a la residencia Kurusu y no hallé a nadie, aunque tampoco es que quisiera hablar. Seguí de largo por la casa y salí hasta el balcón del segundo piso. Necesitaba un momento a solas.

– "Scheisse…" – Dije meditando todo lo sucedido.

Supongo aquí acaba todo. Para mañana estaré en un barco de regreso a Sparassus, con mi nombre en alguna lista junto a otras liminales non gratas en Japón. Bueno, tampoco es que vaya a extrañar mucho el lugar. Adios trabajos injustos, adiós Smith, adiós Suu…

Adiós Lala…

Diablos. Después de todo, creo que echaré de menos a la azulita. Es la primera persona en años con quien me compartí algo más que amistad. Ni siquiera Rachnera, una arachne, tenía tal conexión conmigo.

Suspiré, lo hecho, hecho está. Y nada puede cambiarlo. Al menos, desearía hablar con alguien más antes de partir, aunque creo que todas están ocupadas y aún no sé cómo explicarles que fracasé indecorosamente en mi primer día de trabajo. De repente, una figura surgió en el cielo. ¡Es un pájaro! ¡Es un avión…!

¡No, esperen, sí es un pájaro! ¡Y no cualquier pájaro; Es una arpía!

¡Y se dirige directo hacia mí! ¡Ay, mamachita!

– "Un momento, ¡si eres tú, arañita! ¡No pensé encontrarte aquí!" – Exclamó una familiar voz.

Volteé a ver a la alada mujer frente a mí. Ese largo cabello castaño, esos ojos alerta, esos afilados dientes, esas enormes garras… Ese bien formado trasero. Sin duda era ella.

– "¡Cetania!"


NOTAS DEL AUTOR: ¡Suspenso! ¡Empleos mal pagados! ¡Cucarachas! Adoré escribiendo este capítulo. Honestamente, creo que me inspiro más cuando hago pasarle malos ratos a la pobrecita Aria. A veces me pregunto si Mero me controla en secreto.

En fin, siempre estaré agradecido con todos mis lectores. Es su apoyo lo que me anima a continuar. Ojala hayan disfrutado tanto al leerlo como yo al escribirlo. Nos vemos en el siguiente capítulo. Auf wiedersehen!

*Agradecimiento especial a Paradoja el Inquisidor y Aleksast, cuyos fics fueron referenciados en este episodio. Espero no me demanden. O se venguen en sus respectivas historias.