[Título inspirado en el lema del Partido. Libro 1984. Por George Orwell.]


90. Danzo: La libertad es esclavitud.

—Es suficiente, Sakura. —pidió Tsunade. La mirada verdosa de Sakura subió al rostro de su maestra. —No necesito que eches a perder todo tu entrenamiento.

—Tsunade-sama.

—Estaré bien. —sonrió, tocándole el rostro. —Tú debes enfocarte en los demás ninjas. Ese es el deber del ninja médico. —comentó. —Recupera tus energías.

—Pero-

Su maestra sonrió, desmayándose al instante en que Sakura asintió con la cabeza. La chica vio borroso por unos segundos, le quedaba suficiente chakra y gracias al cielo no tuvo que utilizar su reserva, sin embargo, a como estaban las cosas en ese momento. Dudaba poder curar a todos. Además, todavía estaba Naruto solo… y la preocupación por Sasuke, aunque disminuyo gracias al cuervo a su lado, seguía presente. Se mordió el dedo, pensando en que hacer; Kakashi estaba bajo el cuidado de Iruka por lo que estaría bien, aun así necesitaba medicinas para poderse estabilizar correctamente.

—Tengo que ir a los escombros del hospital, —dijo, a nadie en concreto. Los ANBU ahí presentes ya estaba resguardando a la Hokage. —Kakashi-sensei despertará pronto, no dejen que haga ningún movimiento brusco ni que use alguna de sus técnicas. Su cuerpo estará inmóvil, pero sentiría un dolor insoportable, hasta que vuelva, consigan un ninja médico. Él sabrá que hacer.

—Sakura. —Iruka estaba a punto de decir algo cuando una ráfaga de chakra llegó hasta ellos, a todos se les erizó la espalda por semejante poder.

Sakura volteó atrás, a donde estaba Naruto, se veía claramente la formación del Kyubi. Ella pasó saliva, atónita. Naruto había perdido el control. Eso significaba todavía más destrucción de la que ya había en la aldea, pero luego una explosión volvió su mirada a las montañas de Konoha, ahí eran donde Danzo y Sasuke estaban.

— ¿Qué fue…?

—Iruka-sensei, creo… que será necesario evacuar toda Konoha. —comentó Sakura, temblando. —A las afueras…

— ¿De qué hablas?

—No podemos hacer eso, Sakura. —Shikamaru venía apoyado en su padre, parecía lastimado del pie. Al estar más cerca, le enseñó el papel que contenía la información dejada por Jiraya. —Pain está siendo controlado, en las cercanías de Konoha, no sabemos si tiene más ninjas. Centrar a toda nuestra población en un solo sitio tendrá como consecuencia muchas más bajas.

Ella se mordió los labios.

— ¿Entonces? ¿Tenemos que buscarlo?

—Un equipo fue enviado… pero… —Shikamaru bajó la cabeza, frunciendo la boca. —Ino no se ha puesto en contacto.

Sintió como si le dieran una bofetada en la cara. Sakura traspilló hacía Shikamaru, tomándolo de los hombros. — ¿Dónde? —el aliento de Sakura pegó suavemente en la cara del muchacho.

—Al este.

Sakura entonces se giró al cuervo, quien expectante esperaba sus indicaciones. —Cuervo, ¿qué tan rápido eres?

—Yo no estoy jubilado. —comentó él, extendiendo sus alas, volviendo a incrementar su tamaño, solo lo suficiente para que Sakura volviera a trepar en él. Sus plumas eran ásperas a comparación de las de Masamune, Sakura se mostró incomoda al treparse en él, tenía que abrir mucho las piernas y se sostenía a duras penas. El cuervo emprendió vuelo, en la dirección señalada.

"Confía en ellos. Confía en que podrán con esto."

Se pidió, ignorando los estragos que dejó atrás. Recordó la sonrisa de Sasuke, las miradas de Naruto. Debía concentrarse en lo que podía hacer, como salvar a su querida amiga.

No obstante, poco le duró el gusto de ir a donde ella. Pues mientras pasaba por encima de la pelea del kyubi de seis colas y Pain, notó a unos ninjas, demasiado cerca para que fuera una coincidencia. Estaban rodeando algo, hasta que pidió a Cuervo disminuir su velocidad, notó que se trataba del equipo de Guy. Lee miró al cielo y al instante en que ambos se vieron, Sakura no dudo ni un segundo en ordenar a Cuervo descender, brincando a pocos metros de llegar a ellos.

Lee se vio envuelto en los brazos de la chica, en un fuerte y cálido abrazo. Rock Lee la separó con suavidad y Sakura comenzó a buscar heridas rápidamente en él.

—Estoy bien, Sakura.

Ella pareció aliviada. —Tenía muchas ganas de verte. —admitió. —Hoy era el día…

—Lo sé.

—Sakura. —llamó Neji, molesto de que ambos chicos estuvieran inmersos en su burbuja. —Es Hinata.

Sakura se giró a ellos, al ver a Lee todos los demás habían quedado olvidados. Caminó hasta ella, parecían heridas muy graves, Hinata estaba ahogándose en su sangre por lo que con mucho cuidado volteó su rostro, para liberar el líquido que Hinata estaba conteniendo. Su pecho estaba traspasado por completo, necesitaría más sangre y reconstruir el tejido destruido. Lo cual significaba que se tardaría al menos una hora ahí. Maldita sea, Ino podría estar en la misma situación que Hinata y al estar ahí, no podría salvarla.

—Pensé que iríamos al este. —comentó Cuervo, dando saltitos. Lee lo miró asombrado.

— ¿Masa…mune? —murmuró, agachando la mirada cuando notó que, en efecto, no se trataba de él.

—Si me voy, Hinata morirá. —Sakura arrugó la nariz, emanando chakra de sus manos. —Pero también necesitamos movernos de aquí, Naruto perdió el control del Kyubi, Pain aun no es derrotado. Estamos en medio de la batalla y vamos a morir si nos quedamos aquí.

— ¿Dónde está Sasuke? —preguntó Ten Ten.

—Con Danzo.

— ¡Pero…!—Lee preocupado dio un paso al frente.

—Itachi está con él. —comentó Sakura, limpiándose con el antebrazo el sudor que comenzaba a correr en su frente, manchándose con sangre. —Ahora, no se preocupen por Sasuke, me pidió que confiara en él, así que eso haré. —farfulló. —Necesitan encontrar a Ino. Neji, Lee, estén conmigo. Guy-sensei…—y el pareció entender que era el único a quien podía pedírselo.

— ¿Y Tsunade-sama? ¿Kakashi?

—Estarán bien.

—No necesito escuchar más. —haciéndole una seña con la cabeza a Ten Ten para que lo siguiera, subieron a Cuervo que ya los esperaba.

—Vuela de prisa, Cuervo. —ordenó Sakura. —Vuela y tráela conmigo lo más pronto que puedas.

Las alas de Cuervo levantaron bastante polvo a su alrededor, Lee observó a su maestro y compañera marcharse sin mirara atrás. Neji al lado de Sakura observaba la curación, sintiéndose impotente de poder hacer nada. Debió quedarse con Hinata, cuidarla.

— ¿Cómo la moveremos de aquí? —preguntó Neji, nervioso. La pelea de Naruto y Pain estaba en el clímax.

—Se desangrará si no tenemos cuidado. —comentó Sakura. —Necesitamos transportarla en un sitió donde yo todavía pueda seguirle aplicando el tratamiento médico. Y necesito un trasplante de sangre, no sobrevira mucho sin ella. Pero el hospital está en ruinas, cualquier instrumento está sepultado en miles de escombros.

—Los ninjas médicos deben tener consigo, ¿no?

—Es probable, no sé… quizás no les haya dado tiempo de estar preparados. —respondió Sakura. Al ver que Neji comenzaba a impacientarse, agregó: —Ahora lo importante es salir de aquí.

Un estruendo resonó por toda Konoha, Sakura apenas pudo descifrar si se trataba de Sasuke o Naruto porque, aún cuando Nej y Lee se pusieron delante de ambas, queriendo disminuir el impacto, los cuatro chicos salieron arrastrados por la intensidad del ataque. Sakura se golpeó violentamente contra el suelo, rodando hasta chocar contra una enorme roca que le abrió una gran herida en la espalda, los harapos que llevaba estaban envueltos en tierra, sangre y sudor. Abrió poco a poco los ojos, notando una enorme esfera de tierra en el cielo; una gota de sangre resbaló por su ojo derecho. Lee corrió a ella, tomándola entre sus brazos, comenzó rápidamente a irse del lugar; Neji del mismo modo, aunque algo más lento que Lee, lo seguía de cerca, con Hinata en sus brazos, tosiendo chorradas de sangre que empapaban la ropa de su primo.

El pavor llegó al rostro de Sakura cuando notó que la forma que emergía de esa masa de tierra, portaba ocho colas.

—.—.—.—.—

Sai estaba contrariado. No mucho después del ataque de Pain, Danzo llegó a él, a suerte Ino fue llevada por su padre, para realizar una misión de búsqueda. Danzo no estuvo demasiado tiempo ahí, ya que parecía dispuesto a ir a buscar a Sasuke Uchiha y acabar de una vez por todas con eso. La orden que le dio, fue rápida y sencilla.

Eliminar a Sakura.

Entre la conmoción y el caos sería algo sencillo. Mientras no hubiera testigos todos pensarían que habría muerto por el ataque a la aldea de la hoja. Sai podría irse de nuevo a la guarida de los ANBU, estaría a salvo y los demás, si se acordaban de él, pensarían que habría muerto o escapado.

No sería extrañado por nadie.

Miró la silla ahora completamente deshecha a un lado, junto a los escombros de la cabaña. Sería demasiado difícil reparar todo eso.

¿No temes que escape? le preguntó Sai, antes de que se marchara. Ino se paró de golpe. No somos amigos para que confíes en mí.

El rostro de Ino mostró que estaba preocupada por todo menos por ello. Y Sai sintió malestar dentro de él.

No tengo intenciones de decirte que hacer. comentó Ino, su padre a lo lejos le estaba ordenando que se diera prisa. Escucha, Sai. No tienes porque sufrir tu solo. Puedes tener compañeros en los cuales confiar, como lo hiciste una vez con tu hermano.

Yo…

Esa persona tan especial para ti, mantenla en tu mente por siempre, Sai. dijo Ino, volviendo a darle la espalda. Dispuesta a alcanzar a su padre. Llévala siempre contigo y te dará el consuelo que nadie más puede. Ino se giró a él, guiñándole el ojo. Si te quedas o te vas, me encantaría poder charlar contigo otra vez, en el futuro.

Y había desaparecido.

Sai tomó el libro de su hermano, aun estaba incompleto. Tomando uno de los pinceles que Ino el día anterior le llevó, diciendo que le enseñara a pintar, pues quería regalarle un dibujo a Sakura, Sai comenzó a mover su mano sobre el lienzo en blanco, terminando de una vez y para siempre ese libro.

Debía irse.

Sin embargo, se sintió sorprendido cuando su cuerpo comenzó a correr rumbo al campo de batalla.

Notó un montón de destrucción a su alrededor. Los ninjas que pasaban se encontraban ayudando a los civiles, buscando zonas que no estuvieran a punto de derrumbarse para mantenerlos a salvo. Entre todo el caos, intentó buscar la cabellera rubia de Ino o a Shikamaru, cualquiera que le dijera que la chica que tanto le sonreía estaba bien.

No obstante, lo único que se topo fue a Sakura, buscando mantener la vida de alguien. Había unos cuantos ninjas médicos rodeándola, suministrándole artículos médicos. Ella parecía tan concentrada en lo que estaba haciendo, era un blanco bastante fácil desde esa posición.

Sai miró alrededor, más allá, por las montañas salía un humo que le hizo pensar que la batalla de Danzo también había terminado.

— ¡Hinata! —llamó Neji, al ver que la chica comenzaba a recuperar la conciencia.

Danzo habría ganado seguramente. Le mataría si lo veía ahí, perdiendo el tiempo y dejándola vivir.

Alguien pasó corriendo al lado de Sai, chocándole por completo. Sai traspillo, sorprendido de no haberse percatado. Era un chico casi similar a su altura, de cabello castaño y acompañado de un perro, al parecer estaba siendo retenido por alguien a sus espaldas porque escuchó un resoplido y una queja, aunque el sujeto de la capucha, también parecía aliviado de ver a la tal Hinata despertarse.

Kiba abrazó a la chica con fuerza, recibiendo reclamos de Sakura y Neji para que tuviera cuidado. A él no pareció importarle. Hinata estaba sorprendida, escuchaba el llanto abierto de Kiba, preocupado por ella. Alzó una mano, pidiendo que pararan los reproches de Sakura y Neji, y hablándole también a Shino, los abrazó a los dos con las pocas fuerzas que tenía. Contenta de volverlos a ver.

Sai alzó la mirada al escuchar el aleteo de un ave, que levantó tierra a su alrededor. Trepados en ella, Ino junto al demás equipo, Guy y Ten Ten, llegaban. El muchacho sin sentimientos sintió como las comisuras de sus labios se levantaron al verla, estaba herida pero no parecía grave. Cuando dio un paso, notó que Sakura corrió a ella con todas sus fuerzas, derribándola al instante en que se lanzó, Ino la atrapó con un gesto doloroso y ambas se fueron de lleno al suelo.

De esa forma te alegrabas cuando veías a tus seres amados vivos, tan contento a pesar de tanta destrucción.

Quería experimentarlo otra vez.

Aun así, se dio la vuelta y comenzó a marcharse de ahí, sabiendo que su lugar no correspondía junto a ella. Debía escapar de Danzo y comenzar a buscar el verdadero sitio donde pertenecía.

— ¿A dónde vas? —Ino puso una mano en su hombro, deteniendo su partida.

—.—.—.—.—

Sasuke mentiría si dijera que no se sintió cohibido al ver lo malditamente peligroso que era Danzo. Llevaban alrededor de veinte minutos de pelea y este apenas parecía tener un rasguño encima, mientras que el llevaba ya un brazo roto e Itachi, quien era el menos dañado de los dos, seguía peleando a puño limpio con él. Su hermano de pronto salió volando contra el suelo, por lo cual, barriéndose sobre este mismo, logró parar la caída de Itachi, sosteniéndolo con fuerza. Ambos hermanos Uchiha se despegaron de inmediato en cuanto Danzo hizo uso del Futon: Shinku Gyaku. La tierra bajo los pies de ambos comenzó a derrumbarse.

Itachi hizo un movimiento rápido de manos, invocando a un enorme cuervo que los mantuviera en flote a ambos, para evitar una caída trágica al abismo.

Danzo pareció estar absorbiendo aire, preparando otro movimiento. Al ver la onda de viento cortante, Itachi pegó un salto, seguido de Sasuke, alcanzando la tierra firme y desapareciendo la invocación. Sasuke en un intento burdo de matar a Danzo se lanzó contra él, con la espada que Itachi le había dado antes de iniciar la pelea, buscó rebanarle la cabeza con esta.

— ¡Sasuke! —Itachi no pudo llegar a él a tiempo, Danzo ya lo tenía apresado por el cuello.

El mayor de los Uchiha miró por todos lados, en busca del sujeto que había hecho que soltaran a su hermano menor. Danzo había parecido perder el brazo, no obstante, fue a la ilusión que tuvo que recurrir si no quería perderlo de verdad. Itachi chasqueó la lengua, furioso. Madara estaba cerca, más de lo que quisiera.

— ¿Por esta pequeña escoria decidiste traicionar tus votos, Itachi? —preguntó Danzo, tomando del tobillo a Sasuke y con una fuerza abrumadora lo estrelló contra el piso, frente a él. Sasuke escupió sangre ante el impacto, sintiendo que al menos dos huesos más dentro de él estaban quebrados. —Eras un excelente ninja. Y lo dejaste de lado por dos niños estúpidos.

¡Amaderatsu!

El fuego se propagó, dividiendo una línea entre Sasuke y Danzo. El menor de los Uchiha vomitó sangre.

—No me interesa lo que creas de mí. —replicó Itachi, ayudando a su hermano a ponerse de pie. Sasuke observó la mano extendida y sin dudarlo más, la tomó con toda la fuerza que pudo. —Desde que ella vino a mí, me mostró cosas que no logré entender en ese entonces. El dolor que le causé a mi hermano, no es nada comparado con todo lo que hice antes.

Sasuke supuso entonces que se refería a Sakura.

—Y estoy aquí para intentar remediarlo.

—Sakura, ¿eh? —se burló Danzo. —Esa pequeña idiota que tanto se esfuerzan en proteger, solo es un accesorio para fingir que te liberas de tus pecados. Ella acabará muerta, igual que ustedes dos. No, incluso si no lo hace, incluso si ustedes dos logran matarme…no podrán tener esa familia que tanto desean de nuevo.

Itachi crispó una ceja, sin comprender. Sasuke se limpió la sangre de la barbilla, tomando su espada de nuevo; debía comenzar a liberar el poder de Orochimaru, canalizarlo tal y como Anko se lo había enseñado, de esa forma, quizás podrían tener una oportunidad.

—No pronuncies el nombre de Sakura. —gruñó Sasuke.

—Debió quedarse como hombre. —siguió Danzo, afilando su mirada hacía Sasuke. Itachi dio un paso delante de su hermano, sabiendo que buscaba provocarlo. —Después de todo, ya no sirve como mujer.

— ¿Qué…?

Danzo sonrió, Sasuke parecía descolocado. No tardó nada en procesar las palabras, recordando las veces donde Sakura contó cuando fue capturada por La Raíz, solía tocarse el estómago, pero sin decir nada. No tenía sentido, pero en realidad sí que lo tenía. ¿Por qué no iba Danzo a atacar lo único que Sakura había luchado tanto en obtener? ¿Por qué sabiendo que afectaría a Itachi y Sasuke al mismo tiempo… la iba a dejar sonreír otra vez?

Sasuke se quedó por un segundo en blanco, observando a Danzo, estaba lleno de superioridad.

La marca de Orochimaru comenzó a emanar de él, las alas amorfas se extendieron a su alrededor e Itachi lo contempló preocupado. Necesitaban acabar con eso de la forma más rápida que pudieran antes de que Sasuke acabara consumido por completo. En un instante, con chidori activado, se encontró Sasuke detrás de Danzo. Este mismo buscó golpear de nuevo a Sasuke, dado a la velocidad del mismo tuvo que brincar sobre Sasuke, activando el Fuuton: Shinkuu Gyaku, una de estas atravesó de lleno una de las alas de Sasuke, sin embargo, casi al mismo tiempo, Sasuke pudo rozar con el chidori el brazo de Danzo.

Itachi a pesar del dolor y agotamiento que comenzaba a sentir, activo de nuevo el amaderatsu, incendiando todo el cuerpo de Danzo. El hombre no pareció verse afectado, había logrado contrarrestarlo deformando la realidad con la enorme cantidad de Sharingan que portaba.

Mientras Danzo le daba la espalda, Sasuke lanzó su espada en dirección de Danzo, alcanzando casi la misma velocidad de esta descendiendo cuando dejó que la caída libre hiciera lo suyo. Danzo se volvió a él, con el sello de manos ya hecho, Sasuke tomó la espada que ya había alcanzado.

Fuuton: Shinkuu Renpa!

Las ráfagas sucesivas lo golpearon violentamente, mandándolo varios metros lejos y haciéndole estrellarse con los árboles que le rodeaban. No obstante, Sasuke formó una sonrisa al ver que su hermano había alcanzado a tomar la espada, y al mismo tiempo, entonces Itachi activó el Kamui. Remplazando a Sasuke en la desastrosa caída y haciendo que tomara su lugar al atacar a Danzo. El hombre se vio lento cuando buscó recrear lo mismo que el mayor de los Uchiha, pues Sasuke logró clavarle la espada el pecho, mandando a través de la espada, una corriente de rayo que deslumbró todo por varios segundos.

Sasuke se apartó al sentir la espada quebrarse, debido a que la espada Kusanagi aún estaba entre sus pertenencias, seguramente bajo las ruinas de la prisión. La espada proporcionada por Itachi se quebró a pesar de buena hoja.

— ¡Sasuke, a tu espalda! —el grito de Karin resonó, dándose a relucir, oculta entre los pocos arboles que quedaban.

Él volteó de inmediato, recibiendo la estampida del enorme hibrido que había invocado Danzo, el Baku. Sasuke buscó volar, no obstante, el sello estaba llegando a su límite. La trompa del Baku lo mandó a revotar de forma estruendosa en el suelo, Karin e Itachi notaron con horror que Sasuke no parecía tener intenciones de querer levantarse, el sello estaba desecho y el sangraba vigoroso, creando un charco de su propia sangre.

Katon: Goukyakuu no jutsu!

El fuego que emanó Itachi de su boca pegó directo con la del Baku, quién lo recibió directamente debido a que momentos antes se encontraba buscando absorber a Sasuke para devorarlo por completo. El Baku comenzó a incendiarse de adentro hacía afuera, y mientras Danzo lo observaba sorprendido, Itachi no perdió la oportunidad de lanzar un nuevo ataque, el Suiton: Suiryūdan no Jutsu. Un enorme dragón de agua impactó a Danzo, devolviendo al instante todo el daño causado a su hermano menor.

Danzo quedó en el suelo, sin una de sus piernas y tosiendo sangre.

—Sasuke. —Itachi le sintió el pulso, era lento pero no parecía estar en total peligro. De igual forma el desactivo el mangekyo, volviendo al sharingan de tres aspas. El chakra utilizado estaba al tope, se sentía sin energías.

—Muerde. —Karin llegó a su lado, enseñándole el cuello mientras ella tomaba a Sasuke y abriendo su boca, provocaba que le mordiera cerca del brazo. Itachi jadeó, notando la sangre fluir de Karin. —¡Hazlo! ¡Tardará nada en levantarse!

Itachi gruñó bajo, tomando el otro brazo que sostenía la cabeza de su hermano y mordiendo a la Uzumaki. Ella gritó de dolor.

De nuevo algo atrajo la atención de todos, Danzo parecía estar teniendo un momento difícil con las células de Hashirama. Su cuerpo no se estaba regenerando como era de suponerse y aunque uno de los ojos seguía activo, Itachi soltando rápidamente a Karin, se puso enfrente de los chicos. Sasuke comenzó a despertar, aún adolorido por todos los huesos rotos.

Justo cuando Danzo estaba a punto de quitarse la venda, él apareció.

La realidad pasó a ser deformada y atrajo consigo a un asesino de sangre fría, quién arrancó el corazón de Danzo antes de que pudiera reaccionar. Itachi, Sasuke y Karin se quedaron mudos, mientras Tobi reventaba el corazón en su mano y se salpicaba de sangre.

—Madara.

—.—.—.—.—

Cuando Sakura fue llevada a La Raíz, se encontró atada por varios días, con los brazos hacía arriba, sostenidos con grilletes y sosteniendo todo el peso de su cuerpo como podía. Kizashi la iba a visitar todos los días, aunque él no proporcionaba ni los golpes ni los cortes. Solo miraba desde las sombras como su hija era torturada. Realmente los ANBU estaban haciendo un trabajo esplendido, sin embargo, ni ella ni el cuervo parecían querer hablar.

Así que cuando Danzo se presentó por primera vez delante de Sakura, la chica sintió todo el terror esparcirse dentro de ella. Fue soltaba bruscamente, lastimándose la pierna al caer de semejante altura. Dos de los ANBU la tomaron de los brazos, sometiéndola contra el piso.

He investigado cosas sobre ti. dijo Danzo, indiferente. Pudiste ser un gran ninja, ¿sabes? Si hubieras estado al cien por ciento con los Haruno, habrías sido recompensada cuando llegara al puesto de Hokage.

Un Hokage como tú, sería lo peor que le podría pasar al mundo. escupió Sakura, recibiendo una patada en la cabeza que la hizo ver borroso por parte de otro ninja.

Te deshiciste de tu clan para buscar eso que llamas libertad, ¿no? cuestionó Danzo, casi divertido. Para poder vivir de la forma en la que naciste, como una mujer. En algunas aldeas dicen que no es importante ser hombre o mujer, en el mundo ninja da igual lo que seas, ¿para qué forzarte a dejar de lado algo que no importa?

Sakura murmuró por lo bajo una maldición.

—Responde.

—No quiero vivir siendo algo que no soy…—graznó ella, queriéndose levantar. —quiero demostrar, que en efecto, no importa si soy hombre o mujer… igual puedo proteger lo que amo.

— ¿A Itachi Uchiha?

—Yo… no le conozco. —barbulló Sakura, harta de decir siempre la misma respuesta, sabiendo que no le creerían.

Danzo se quedó callado un minuto, contemplando a la niña sometida. Con un movimiento de mano apartó a los ANBU, sabiendo que ella no tendría la suficiente fuerza para emprender una huida. Sai, oculto entre las sombras, observaba a la chica siendo martirizada.

—Déjame decirte uno de los lemas de La Raíz. —comentó Danzo, tomándole el mentón a Sakura. —La libertad es esclavitud.

— ¿Qué?

—Esa falsa libertad que te imaginas, esta atada a estigmas sociales que la gente quiere que cumplas. ¿No? —preguntó Danzo, soltándola. —Puedes hacer lo que quieras, pero si eso significa un peligro para los líderes mundiales, entonces se eliminan tus ideales. Si quieres revolucionar al mundo con una idea nueva, los conservadores se interpondrán entre tu objetivo. ¿Dónde está la libertad en esto? Incluso ahora, en las aldeas ocultas, los Kages priorizan sus necesidades antes que las de sus ciudadanos. Y, sin embargo, les hacen creer que todo es por ellos y para ellos. Así que cuando los aldeanos se acostumbran a ello, dado a que no conocen otra realidad, se sienten libres.

Sakura lo contempló con las cejas fruncidas.

— ¿Es esa la libertad que quieres, Sakura Haruno?

—Yo…—ella agachó la cabeza, encogiendo sus hombros. —quiero poder estar con mis amigos y ser feliz junto a ellos.

—Buscas ser lo que una mujer, ¿no? —las preguntas de Danzo martillaban la cabeza de Sakura. —Quieres casarte, llenarte de hijos y vivir en esa falsa libertad. ¿Cierto?

— ¡No! ¡Quiero una verdadera libertad! —se apresuró a decir ella.

Danzo formó una sonrisa, ladeando el rostro, dos ANBU que practicaban el ninjutsu médico, se acercaron a la niña. Sakura pataleó sin fuerzas, estaba demasiado débil para seguir luchando.

—Entonces, Sakura, te daré la libertad que tanto anhelas.

— ¡Suéltenme!

—Sin estigmas sociales, sin necesidad de cumplir tu rol como mujer. Eres un ninja. Los géneros no importan, mientras puedas cumplir con tus misiones. —comentó Danzo. —Es mi presente para ti. Te libero de lo que te ha martirizado toda la vida, el ser mujer.

Los ninjas médicos comenzaron a abrir el estómago de la chica, ante el inmenso dolor, Sakura quedó desmayada. No obstante, antes de sucumbir por completo a la oscuridad, escuchó las palabras finales de Danzo, mientras Masamune, era traída a su lado.

—Dale mis saludos a Itachi Uchiha.


Creo que me quedó algo fuerte la escena final. Pero era necesario, no sé si se habrán dado cuenta, pero cada que mencionaban a Danzo dentro de la historia, describía a Sakura haciendo gestos que expresaban lo que pasó. Cabe aclarar que no fue una violación, por si se entendió eso (como dijo Sai, todo lo que denotara sentimientos o deseos fue suprimido de los ANBU de la Raíz). Lo que pasó aquí, por si alguien no entendió, Sakurita bb no puede tener hijos. ¿Razón? Le sacaron la matriz. Que sería lo que "te caracteriza por ser mujer" entre los Haruno. Danzo solo lo hizo para provocar a Itachi, aunque Sakura nunca se lo dijo.

Dude mucho si incluir esto o no, hace unos capítulos todavía estaba recia en no ponerlo. Pero al final, me ganó el echo de ver a Sakura sufrir un poquito más.

A veces siento que soy muy cruel con mis personajes favoritos, dammit.

Pero bueno, haciendo este capítulo, me di cuenta de algo: ¿Qué onda con los personajes de Naruto? Tienen tantos poderes que se me ha revuelto la cabeza por mencionarlos. ¿Por qué no simplemente se agarran a trancazos como buenos ninjas? Estoy agotada.

Ya no quiero narrar más peleas de aquí hasta la Guerra Ninja.