96. El opaco sol.

Sasuke emitió un pequeño respingo, poco o nada durmió por la noche, por lo que se sentía cansado de más, incrementando la frustración que tenía encima. La noche anterior con Sakura había estado maravillosa, perdiéndose en ella, y así quería pasar cada día de su vida, no obstante, la idea de ver a su mejor amigo sufriendo le causaba un inmenso malestar en el pecho. Porque Naruto no merecía eso. Él merecía al mundo, y estaba seguro de que Sakura pensaba igual. Lo que menos querían eran volver a lastimarlo.

Itachi se sentó al lado de su hermano menor, observándolo con preocupación.

— ¿Sucede algo malo? —preguntó. Sasuke lo observó de reojo. —Podemos hablar… si quieres.

Hubo un tono de vacilación en Itachi, pensando que quizás sería rechazado por Sasuke. Y de hecho, el menor de los Uchiha sí lo pensó; no obstante, la sensación de que su hermano se seguía preocupando por él, le hizo sentirse reconfortado, como si no hubiera un mal que no pudiera superar.

Al ver la confusión de Sasuke, Itachi sintió una pequeña decepción; si bien lo merecía, esperaba que su hermano menor pudiera confiar en él como tiempo atrás.

— ¿Es por Sakura? —indagó, y de inmediato supo que era la respuesta. — ¿Ocurre algo malo? ¿Peleaste con ella de nuevo?

— ¿De nuevo? —Sasuke alzó una ceja, sin saber a qué se refería.

—Anko no ha parado de hablar de ello.

Esa entrometida. —gruñó Sasuke en su mente, haciendo una mueca de fastidio. —No sé que te haya dicho, pero puedes olvidarlo.

—Dijo que le preocupaba que Naruto, Sakura y tú no pudieran ver más allá de ustedes mismos. —declaró Itachi, tomando una posición más cómoda. Sasuke lo miró indagando. —Anko dijo que ustedes solo se preocupan por los tres, realmente no hay mucho más que el pequeño circulo que han formado.

—Eso es una estupidez.

—Para Sakura y Naruto sí. —cortó Itachi. —Sakura tiene a Rock Lee, a aquella chica rubia, a Kakashi y a su maestra. Naruto tiene muchos amigos también. ¿Y tú, Sasuke?

Su hermano menor crispó una ceja ante la pregunta.

—Solo tienes a Naruto y Sakura.

—No necesito más. —rechistó. —También tengo a Kakashi, y aunque no me guste, a Anko.

—Si peleas con Naruto y Sakura, ¿con quién contarás?

Sasuke se puso de pie, harto de esa conversación. En primer lugar Itachi no tenía derecho de reprocharle eso, era por el motivo de la venganza que no pudo interactuar demasiado con las personas; ¿qué esperaba? ¿Qué se llenara de amigos y de pronto el amenazara con matarlos o llevárselos como hizo con Naruto y Sakura?

—Sasuke.

—Ya dije que no necesito a nadie más. —escupió molesto, marchándose del lugar.

¿En qué estaba pensando? Si Sakura y él se hacían pareja traería mucho más sufrimiento a su mejor amigo. Debía dejar de ser tan egoísta para seguir prefiriendo lo de él antes de lo de Sakura y Naruto. Con verlos felices era suficiente, no necesitaba más.

Aunque la sonrisa de Sakura no pudiera ser por siempre suya, la cuidaría como si lo fuera.

—.—.—.—.—

Estaba extraño. Naruto estaba extraño. Cada que pasaba la joven Hyuga, este se ponía como idiota, buscando cualquier cosa que hacer para que Hinata no pudiera acercarse a él, y para mala suerte de ella, había un montón de cosas que realizar, por lo que era una excusa totalmente valida.

Sakura percibió ese comportamiento, mientras con ayuda de Naruto cambiaba las vendas de Kakashi.

— ¿Hinata está molesta contigo? —preguntó Sakura sin tapujos; Naruto se ruborizó al instante en que le llegó al pregunta a los oídos.

—N-no. No es eso. —se apresuró a aclarar, envolviendo el brazo de Kakashi en una venda.

Sakura lo miró, insistente.

—No es nada, Sakura. —respondió Naruto, cohibiéndose. La kunoichi no quiso seguir presionando debido a lo incomodo que se notaba.

La segunda vez que vio que Naruto se ponía nervioso con la presencia de Hinata fue cuando la chica comenzó a hablar con los jefes de los clanes, y debido a que Naruto ahora era el héroe de Konoha, requirieron su presencia, al igual que la de Sakura como representante del equipo médico.

—Sakura, ¿Cuánto crees que aguanten los suministros? —preguntó Hinata, preocupada. Sakura apartó la mirada de Naruto de inmediato, dirigiéndose a la representante momentánea del clan Hyuga.

—No pasaran de hoy. —decretó, seria. —Han sido muy pocos los que hemos rescatado. Además, el equipo médico no ha dejado de trabajar, están exhaustos. A menos que la ayuda llegue hoy, mañana morirán varias de las personas que tenemos en la carpa de intensivos.

Hinata se mordió la uña, buscando una forma de alentarla. Ino dio un paso adelante.

—Los ANBU no deberían de tardar más de otro día.

Shikamaru fue quien se alzó en nombre del clan Nara, a petición de su padre. —Se tardarán más. Al menos dos días en la mejor de las especulaciones, no solo viajan los ANBU, el equipo médico de las aldeas vecinas no será fácil de transportar, por más que lleguen primero ninjas de élite, si no saben ninjutsu médico o no traen artilugios médicos, se hará realidad el escenario que Sakura plantea.

—Podríamos mandar ninjas. —comentó Ten Ten. —Guy-sensei y Lee son los más rápidos de Konoha, seguro que si van acompañados de grandes ninjas como Sasuke y demás podrán transportar más rápido las cosas médicas que se necesitan.

Sakura negó con la cabeza al igual que Ino. —Entre las cosas que hemos pedido se encuentran órganos para realizar un trasplante, algunos de ellos se deben manejar con sumo cuidado, y ni hablar de varios químicos que podríamos necesitar. La rapidez solo podría servir para los suministros embotellados, que son para los menos esenciales o que se encuentran en un nivel medio de gravedad.

— ¿Y qué hay de…?

—Llegaran hoy por la noche. —la voz de Itachi cayó a todos a su alrededor; algunos seguían mirándolo con recelo, siendo cuidadosos de él. Sasuke que se encontraba al lado de su hermano, lo miró confundido.

— ¿Cómo lo sabes? —se metió Guy, desconfiado.

—Envié a alguien en cuanto vi la destrucción de Konoha. —explicó. —Incluso si no son en grandes cantidades, priorizamos los artículos más urgentes como trasplantes, medicinas y equipo medido.

Kakashi que estaba apoyado en una muleta al lado de Sakura, miró a su excompañero del equipo ANBU. No era de extrañar que Itachi pudiera mover todos los hilos a un ritmo veloz, confiaba en su palabra, sobre todo porque veía esperanza en los ojos de Sakura.

— ¿A quién mandaste?

Sakura cerró los ojos, frunciendo las cejas. "No digas Sasori, no digas Sasori… no sigas Sasori."

—Eso no importa. —espetó Itachi. —Lo importante aquí es que pueden mandar a algunos ninjas para comenzar a adelantarse. Será más fácil de transportar en una distancia más cercana.

—A una distancia cercana podríamos utilizar invocaciones, por lo que sería más seguro transportar todo lo que Sakura nos está pidiendo. —se metió Sasuke. — ¿No es verdad?

—Sí.

Kakashi sonrió al ver que todos comenzaban a trazar un plan; sus tres alumnos estaban moviendo la conversación en la reunión. Recordó entonces la primera vez que los vio; sintió que no llegarían demasiado lejos si seguían por ese camino de soledad que cada uno tenía, no obstante, después de tres años, podía ver que ellos crecieron a un ritmo agigantado, tanto que no tardarían mucho en superarlo.

Estaba orgulloso de ellos.

—.—.—.—.—

Cuando Naruto estaba dispuesto a ir con Hinata para aclarar de una vez sus sentimientos, fue interceptado por Sasuke. Quien haciéndole una seña con la cabeza, le pidió ir a charlar. Sakura debía encontrarse con el equipo médico, por lo que no podría interrumpirlos.

Naruto lo alcanzó luego de trotar unos segundos; mientras lo veía correr, Sasuke notó que de verdad parecía un sol en movimiento, con todo ese esplendor y esa sonrisa que era dirigida a él, iluminaba todo a su alrededor. No quería que se perdiera y menos que él fuera el causante de ello.

— ¿Qué pasa, Sasuke? —preguntó Naruto, inclinándose para poder mirarlo mejor.

Llegaron cerca del lago, los aldeanos terminaban de llevar agua al campamento por lo que se retiraban sin dar mucha importancia a ambos ninjas que se dirigían a ese lugar. La tarde caía sobre Naruto y Sasuke, junto al viento frío que se dejaba correr; algunas luciérnagas comenzaron a alumbrar el lago, dándole un aspecto increíble. Aunque no tan hermoso como aquel lugar donde llevó a Sakura cuando regresó de la aldea.

—Naruto.

—Me estás dando repelús. —rechistó él, haciéndose para atrás. — ¡Ah, no me digas que es por lo de Hinata! —declaró, apuntándole con el dedo. Sasuke alzó una ceja. —Déjame decirte, que aún con todo eso,… a mí siempre Sakura me va a gustar.

Siempre.

—Lo sé. —olvidando lo primero, Sasuke dirigió sus palabras solo a lo último que había dicho Naruto. El rubio se enderezó, poniendo una cara de confusión. —Por eso, antes de que esto avance más, me estoy dando por vencido.

— ¿Eh?

Sasuke se llevó una mano al cabello, revolviéndolo con molestia al no saber expresarse. —Me doy por vencido con Sakura, es lo que intento decir. —al voltear a verlo, notó que Naruto seguía mirándolo con una expresión de sorpresa que poco a poco comenzó a ser sustituido por seriedad. —Sakura y tú ahora puede-

El Uchiha cayó al suelo con fuerza al recibir el puñetazo de Naruto, quién desde arriba, lo observaba con unos ojos vacíos, nublados por sus palabras. Toda esa alegría que cuando lo llamó desprendió, se fue por completo, dejando un sol sin vida.

— ¿Por qué…?

—Cierra la boca, Sasuke. —decretó Naruto con voz opaca.

— ¿No deberías estar feliz?

— ¿Qué son mis sentimientos de Sakura para ti? —escupió, tomándolo de camiseta. — ¿¡QUÉ SON TUS SENTIMIENTOS POR SAKURA, IMBECIL!?

Sasuke secundó el puñetazo, derribando ahora a Naruto.

— ¡Mis sentimientos son lo de menos! ¡Sakura te ama!

— ¡Y también te ama a ti! —reclamó Naruto, poniéndose de pie. — ¿¡Se te ha olvidado todo lo que ha sufrido por ese amor!?

— ¡Claro que no!

—Entonces, ¿por qué haces esto? —gritó Naruto, volviéndole a dar un puñetazo que fue respondido por Sasuke de inmediato. Naruto se quedó un momento parado cuando Sasuke no le contesto, el Uchiha solo agarró su mejilla y desvió la mirada. —Lo haces… ¿por mí?

—Eres el héroe de Konoha, yo el hermano de un traidor, es obvio quién le dará más honor a Sakura.

Naruto sintió que el agua fría del lago le caía encima, despertándolo por completo y trayendo su irá con ello.

—Tú… ¿de verdad piensas que eso le importa a Sakura? ¿A nuestra Sakura? —chillo Naruto, sin poder creerlo.

—Por supuesto que no.

— ¿Entonces?

—Pero a la gente sí.

— ¿¡Y desde cuando te importa que piense la gente sobre ti, Sasuke!?

— ¡No me interesa que piensen sobre mí! ¡No quiero que por ello Sakura y tú sufran! —estalló Sasuke, dejando pasmado a Naruto. — ¡Ustedes dos son tal para cual! ¡No hay manera que…!

Naruto lo derribo en el suelo, subiéndose sobre él, golpeó con fuerza su mejilla, al menos tres veces antes de que Sasuke pudiera quitárselo de encima con un cabezazo. Ahora ambos sangraban del rostro.

— ¿Dejarás a la mujer que amas con otro?

—No es otro, —Sasuke se limpió la sangre que le escurría del labio y sonrió. —eres tú.

Una mueca se dibujo también en el rostro del rubio, quien se volvió a poner de pie casi al instante que Sasuke. —Si crees que te voy a dejar rendir tan fácilmente, estás equivocado. —Naruto se colocó en posición de pelea, dispuesto ir a puño limpio.

—Me niego a pelear contigo, tarado.

—Tú mismo lo dijiste, idiota.

— ¿Qué?

—No te perdonaré si no das tu mejor esfuerzo.

—.—.—.—.—

Sakura comenzó a remover con fuerza las rocas, aventándolas al lugar donde sabía que no estorbarían en su búsqueda. Algunas de ella se destruían por completo, alzando una capa de humo que dificultaba la visión. A su suerte, o mejor dicho, a su mala suerte, el sujeto que la acompañaba y ella, lo último que querían era verse.

Aunque a decir verdad, la única que podía hacerlo era Sakura.

Kizashi Haruno remilgó por lo bajo al oler el polvo. Ojalá esa niña dejara de ser tan estruendosa, impedía el trabajo que ambos tenían que realizar.

Había sido mera coincidencia, a Sakura le mandaron a buscar más artilugios médicos en donde antiguamente estaba el hospital, mientras que a Kizashi le ordenaron buscar los pergaminos del mismo lugar. Al verlo Sakura sintió más ira de la que ya traía, maldijo a cualquier Dios existente por arrebatarle la vida a personas inocentes y no a ese maldito bastardo.

Estaba enojada.

¿Por qué Shizune estaba muerta y no ese bastardo? Sakura gruñó, dándole una gélida mirada a su padre.

— ¿Vas a atacarme? —preguntó con descaro. — ¿Ahora que no están esos amigos tuyos, vas a terminar el trabajo que no pudiste hacer en aquel entonces?

La chica quiso ignorarlo, pero debido al enojo, poco pudo hacerlo.

—Vete a la mierda, ¿qué hace un ninja al que ya no le queda nada aquí? —escupió ácidamente. —Tu clan murió, tus mujeres y niños murieron, tu señor murió…—y se sintió estúpida al revelar que Danzo estaba muerto.

—Lo sé.

— ¿Lo sabes?

—Vine aquí justamente por eso, Sakura.

— ¿Qué?

—No voy a pedirte perdón.

—No estaba esperándolo. —contratacó de inmediato, poniéndose de pie. —Ya me has quitado suficiente, ¿qué demonios quieres de mí?

Kizashi negó con la cabeza. —Nada en absoluto.

— ¿Entonces…?

—Reconstruiré al clan Haruno dentro de un castillo feudal. —Kizashi al fin le dio la cara a Sakura, llevaba su máscara de ANBU por lo que no podía verlo directamente a los ojos. —Después de lo que pasó en la fortaleza ANBU, fui sacado de Konoha gracias a Danzo-san, conocí a uno de los señores feudales y me comprometí con una de sus mujeres, a cambio de darles ninjas poderosos.

—Eres una reverenda mierda. —escupió Sakura, asqueada por todo eso. Entrecortó su respiración para detenerse de matarlo ahí mismo.

—Jamás has tenido otra opinión de mí. —declaró.

—No necesito otra.

—Te convertiste en un gran ninja. —soltó de pronto, dejando sin palabras a la que alguna vez fue su hija. —Incluso siendo una mujer.

Sakura arrugó la nariz, no quería saber nada más de él. Le daba ganas de vomitar el solo pensar que estaba respirando su mismo aire.

—Y no fue por mí. —hubo melancolía en su voz, como si extrañara aquellos días donde ambos solían entrenar juntos.

Ella ya no respondió, comenzó a apilar de nuevo las rocas, olvidando toda clase de sensación agria. Ya no le daría esa satisfacción de hacerle sentir algo por él, desde su enfrentamiento, se juró olvidar que un día tuvo una relación cercana. Lo odiaba, le deseaba la muerte cada que respiraba, sin embargo, gracias a Naruto, Sasuke y sobre todo Kakashi, aquellos sentimientos comenzaban a desaparecer poco a poco.

—No te necesito, nunca te necesite. —escupió Sakura, sacando todo el veneno de su ser. —Eres la peor cosa que me pudo pasar en toda mi vida y vivirás con la culpa de lo que me hiciste cada día de tu vida.

Kizashi no dijo nada.

—Tengo una familia que me ama como tú nunca pudiste amarme. —remarcó. Los vientos agitaban los cabellos de ambos, y Sakura lo estaba mirando fijamente, sin rastro de duda en su voz ni de ningún otro sentimiento. —Dime Kizashi, incluso con todo eso que me acabas de decir, ¿no estás completamente solo? ¿hay alguien… que quiera estar contigo?

El hombre mayor se dio la vuelta, había finalizado la plática.

—Por supuesto que no lo hay. —Sakura tomó la mochila donde había colocado todo lo que alcanzó a rescatar y sin mirar atrás se marchó del lugar.

Aquella noche, un hombre marchó a las montañas, y a pesar de su posición, de sus lujos y de la nueva familia que acababa de formar, nunca nadie supo que se arrebató la vida, en compensación de haber arruinado la de su hija.