98. Todo lo que se acaba esta noche.

—Naruto. ¿No vas a despertar?

El ruido de la mañana comenzó a penetrar los oídos de Naruto, los pájaros cantando y las personas pasando por la calle, con el ajetreo diario. Él se talló el rostro, descubriéndose en un casa que jamás había visto; confundido se incorporó sobre la cama, sintiendo las cobijas rozar su piel, estaba desnudo. Miró a ambos lados y se encontró con cuatro paredes de madera, con artículos femeninos y masculinos, varios de ellos regados en el suelo, entre ellos, ropa que supuso que era suya.

Cuando comenzó a vestirse siguió mirando la habitación, deteniéndose particularmente en las fotos que estaban en la repisa a lado del espejo, junto a un montón de libros de medicina. Con los pantalones únicamente puestos, se dirigió a estas, tomando la primera entre sus manos: la del equipo siete gennin. Una sonrisa se plantó en su rostro, rememorando con nostalgia aquellos días; luego tomó la de al lado, una foto más actualizada del equipo, con la misma posición pero los rostros mucho más grandes y todos sonreían.

La última fue la que le hizo bajar corriendo las escaleras, al punto que rodó en ellas y se golpeó la cabeza al llegar al suelo.

— ¿Estás bien? —preguntó Sakura, colocando el segundo plato en la mesa.

Naruto se alzó sobre sí mismo, quedando sentado en el suelo, pese a que una vaga sensación de dolor apareció, esta desapareció al momento de mirar a la chica que tenía enfrente.

—S-Sakura.

— ¿Te golpeaste muy duro la cabeza? —preguntó al verlo tan confundido. Después miró el atuendo que llevaba. — ¡Naruto! ¿A qué hora piensas cambiarte? ¡Tsunade-sama no te permitirá llegar tarde!

— ¿Eh?

—Nada de "eh" —Sakura lo imitó, haciendo una mueca burda en el rostro. — ¡Ayer dijiste que estarías listo si yo…! —un suave sonrojo se apoderó de ella. Naruto se quedó contemplándola en silencio, logrando incomodarla mucho más. —Como sea. ¡Hoy es tú día!

— ¿Mi día? —balbuceó sin comprender.

— ¡No te hagas el idiota conmigo! —gritó perdiendo la paciencia. Naruto iba a protestar que no sabía que estaba pasando, cuando Sakura lo tomó de la espalda y por detrás de las rodillas, cargándolo.

— ¿¡SAKURA!?

— ¡Si piensas que llegarás tarde el día que has esperado toda tu vida, estás muy equivocado! —reprochó ella.

Al subir las escaleras, Naruto pudo contemplar mejor a Sakura, estaba convertida en una hermosa mujer. Y también llevaba un pequeño collar de un cerezo en el cuello.

— ¿Dónde he dejado la capa del hokage? —preguntó al entrar a la habitación. Dejo a Naruto en la cama y comenzó a rebuscar en el closet, dejando volar las prendas por todos lados.

Naruto en ese momento volvió a mirar la foto que antes le había hecho correr; él estaba cargando a Sakura, ambos sonriendo gustosos y aferrándose el uno al otro. Era la foto del día de su boda.

— ¡Aquí está! —celebró Sakura, sacando la capa blanca y dándole vueltas. —Ahora vístete, te he preparado un buen desayuno, no puedes saltártelo. ¡Y por la noche habrá un festín en la aldea!

— ¿Y Sasuke…? —murmuró Naruto, como si el nombre de su mejor amigo pudiera quebrar todo a su alrededor.

—Estará ahí, junto a Kakashi-sensei e Itachi-san. —comentó Sakura, sin comprender. Luego formó una sonrisa divertida en su rostro. — ¿Por qué? ¿Quieres burlarte de él un poco? —y le picó con el codo, de manera cómplice. —Él dijo que seguro Tsunade-sama te acababa antes de que pudieras llegar a ser Hokage.

— ¿No está molesto conmigo? —preguntó, preocupado.

— ¿Molesto contigo? —Sakura alzó una ceja, sin entenderlo. — ¿Le hiciste algo?... Ah, por todos los cielos, Naruto, ya te dije que los cupones de los pueblos vecinos siempre dan comida caducada. —protestó Sakura. —No me extraña que tengas cara de tener indigestión.

—No, no… —Naruto alzó las manos, buscando excusarse. —por… estar contigo, ¿no está molesto por eso?

Sakura se ruborizó.

—Eso ya lo hemos dejado atrás, tonto. —suspiró ella, cruzándose de brazos. Luego le dedicó una mirada dulce a Naruto, su esposo. —Además, tú eres la persona que más amo en este mundo y en los que sigan.

Naruto se puso de pie de un salto, sorprendiendo a Sakura que luego volvió a mirarlo con reproche. El rubio entonces la tomó con cariño de las caderas, pegándola a él; ella con las manos sobre su pecho le dio una suave sonrisa, cálida, brillante, que le hacía pensar en cuanto la amaba. Sostenerle la mirada le quemaba las entrañas. Su estomago contenía un montón de mariposas revoloteando.

Y sin pensarlo demasiado, la besó con todo el amor que le podía dar.

—Sakura.

— ¿Sí? —los ojos de ella brillaron, provocando que Naruto se derritiera de amor por ella.

—Este no es nuestro destino, ¿verdad?

—No… Naruto.

Naruto se aferró a ella con toda la fuerza que pudo, pero ya no sintió que el abrazo fuera correspondido, simplemente se quedó sosteniendo aire en una infinita oscuridad.

—.—.—.—.—

— ¡Itachi no haría eso! —gritó Sakura, sin poder creer que a Sasori no se le ocurriera una idea peor. Sasuke estaba pasmado frente a ellos, negándose a creer lo escuchado, al igual que Sakura.

—No estoy mintiendo, ¿qué ganaría con hacerlo? —espetó Sasori, con el usual desdén, retiró la mirada del Uchiha y se concentró en Sakura. —Itachi me dijo que si iba a Sunagakure, informando lo que pasaba en Konoha, podría quedarme contigo. La ayuda está aquí y fue difícil conseguirla, incluso traje a otra aldea; en ambas estuvieron a punto de matarme los respectivos Kages. Deberías estar más agradecida.

Sakura se encorvó, subiendo los hombros y bajando la cabeza. Era mentira. Itachi jamás le haría eso.

—Mientes. —siseó con rabia. —Pensé que habías logrado cambiar un poco, pero no.

—Un asesino no cambia de la noche a la mañana. —rechistó Sasori, ahora serio. —La única razón por la que te seguí, era para obtener la respuesta a la pregunta que me hice; también porque me interesa obtener tu cuerpo para hacerlo una de mis marionetas.

—Entonces, ¿vas a matarme? —Sakura escupió a un lado, se puso recta y fue su turno para mirarlo con desdén.

Sasori pareció dudar. —Si te mato… —y miró a Sasuke, que le correspondió, furioso, incluso había activado el sharingan. —no me lo quitaré de encima. Ni a él, ni a todos tus pretendientes.

Sakura se encogió en sus hombros, avergonzada por la última frase.

—Tengo una propuesta para ti. —dijo Sasori; Sakura captó un pequeño destello de interés en sus ojos. —He pensado que quizás sirves más viva que muerta.

—Que considerado. —Sakura rodó los ojos, cruzándose de brazos.

—Trabajarás conmigo, cuando lo pida y como lo pida. —ordenó Sasori, con dos de sus dedos logró mover ambos brazos de Sakura, separándolos con delicadeza y cuando intentó ponerlos alrededor de él, Sasuke detuvo sus movimientos, poniendo un brazo alrededor de la cintura de Sakura y con la espada apuntando directo a Sasori.

—Solo inténtalo. —rechistó. —Y estarás muerto antes de que salga el sol.

—Es el mejor trato que tendrás de mí. —Sasori lo ignoró, aunque de todas maneras detuvo sus movimientos.

— ¡Mi cuerpo no te pertenece! —rechistó ella. —Yo no hice el trato contigo.

—Pero ocuparas la ayuda, ¿no es así? —Sasori entrecerró los ojos con una retorcida diversión que hizo a Sakura echar humo por lo enojada que estaba.

— ¿Y qué harás si no puedes obtener lo que quieres? —espetó, sintiéndose superior por un momento. —La ayuda no la puedes deshacer.

—Puedo eliminarla. —y el aire se volvió cortante. —Aún tengo conmigo la marioneta del tercer kazekage, Sakura. La arena de hierro.

—Podría acabar contigo ahora mismo. —se volvió a meter Sasuke.

— ¿A qué costo? —declaró sin intimidarse. — Antes de que tú logres si quiera tocarme, ¿Cuántos no morirán por la llovizna de hierro? ¿Con la recolección de hierro: clavo de cinco soles? ¿A cuántos podrás salvar? ¿Cuántos podrá salvar Itachi que no sean los que estén a su alrededor? Sus alas de acero se han ido.

Sasuke y Sakura supieron entonces que no tenían demasiadas cartas que jugar. Estaban acorralados entre el tiempo y los muertos. Ambos se miraron con inseguridad, Sakura se aferró al pecho de Sasuke, sin querer despegarse ni un segundo de él.

— ¿Significa que me tengo que ir contigo? —murmuró Sakura, sin mirar a Sasori, con la mirada oculta en el pecho de Sasuke.

—Aún no. —contestó Sasori. —Pero lo haremos un día.

Sasuke la abrazó con más fuerza, viendo la retorcida sonrisa amable de Sasori. Era casi escalofriante. Odiaba que Sakura tuviera que acceder a eso, al igual que Itachi, pero seguro que al igual que su compañera, no tuvo otra opción contra ese lunático. Sin embargo, por mucho que Sakura aceptara el trato, buscaría una forma de redimirla de él; no volvería a perderla nunca más.

Sakura se sintió asqueada al momento en que asintió con la cabeza, las lágrimas querían brotar de sus ojos pero se contuvo, no le daría la satisfacción de verla llorar. Sasori volvió a ocultarse en el bosque, no sin antes darle una mirada rápida a Sakura; su anhelada libertad, había cerrado de nuevo la puerta en su cara.

—No te preocupes. —murmuró Sasuke, inclinándose a su oído por si el marionetista aún seguía rondando por ahí.

— ¿Cómo no podría hacerlo? —Sakura arrugó la ropa de Sasuke, al aferrarse con más fuerza a ella. —No me quiero volver a ir.

—Ya te lo dije. No soy más ese príncipe idiota que hace promesas débiles que no puede cumplir. —Sasuke le tomó el rostro, limpiando las lágrimas que le escurrieron a Sakura. —Quiero protegerte de verdad, como Sasuke Uchiha, el heredero del clan Uchiha. Y está vez no será con palabras, será con acciones.

—Sasuke…

Sasuke se acercó a ella, pegando su frente a la suya, luego ladeó un poco el rostro, para poder sellar su promesa con un casto beso, que borró de Sakura todas las dudas que pudiera tener.

Al salir del bosque le llegó todo el barbullo de la gente que recibía a los nuevos salvadores. Sasuke se marchó para ir en busca de Itachi y pedir explicaciones; Sakura no tuvo las energías para enfrentarse a un nuevo problema.

Todos parecían bastante contentos y Sakura lamentó no poder compartir su alegría, incluso cuando una anciana le tomó las manos y le dijo que todo estaría bien, debía tener muy mala cara para que ella hiciera eso.

—Sakura, te he estado buscando. —reprochó Ino, con las manos en la cintura. Sakura con una mano se limpió rápidamente el rostro, fingiendo un bostezo.

— ¿Qué pasa, Ino?

—Llegó el equipo médico, tú eres de las pocas que sabes cómo utilizarlo. Necesitamos realizar la mayoría de las operaciones. —dijo la rubia, tomándola de la mano. Sakura iba a decir que no era necesario que la llevara a rastras, hasta que vio que Sai las estaba siguiendo.

— ¿Y este qué? —gruñó, dándole una mirada de desprecio. Sai la ignoró.

—Viene conmigo, me ha estado ayudando con el ninjutsu médico… bueno, a pasarme los materiales que se necesitan y a lavarlos. —sonrió Ino, señalándolo. —Es muy rápido.

—Humm…—Sakura volteó a ver a Sai nuevamente, y por puro instinto, decidió que era buena idea aferrarse al brazo de Ino.

— ¿Sakura?

—Andando. —farfulló sin detenerse.

—.—.—.—.—

—Hinata-sama, terminará exhausta si no descansa un poco. —dijo Neji, poniéndole una mano en el hombro. —Sé que está preocupada, pero ha llegado equipo para ayudarnos. Gaara-sama nos ha pedido descansar para poder movernos de mejor forma mañana.

—S-Solo un ratito más, hermano Neji. —pidió Hinata. Su voz sonaba opaca. —Puedes adelantarte, iré en cuanto termine aquí.

Neji la observó en silencio, preocupado por ella.

— ¿Ha pasado algo con Naruto? —preguntó. —Kiba me ha dicho que has hablado antes con él.

Hinata se apresuró a negar con la cabeza, no obstante, al ser movimientos torpes, Neji no tardó nada en darse cuenta que sí pasó algo. Neji se arrodilló junto a ella, observándola de reojo; Hinata estaba sonrosada, con lagrimillas en los ojos y un rastro seco de lágrimas en sus mejillas. Odió verla de esa manera. Ella estaba intentando sobrellevar eso sola, lo cual era extraño, Hinata solía apoyarse en todos.

—Hinata-sama.

—Ya lo sabía. —suspiró ella, sintiendo su boca temblar. —Lo sabía mejor que nadie, incluso más que Naruto.

Un ninja no debería estar triste por cosas tan banales, es lo que seguramente Neji niño habría pensado. No obstante, al ver a su querida prima con el corazón roto, hacía que el propio se estremeciera y quisiera golpear a cualquiera que hubiese provocado que Hinata llorara. La tristeza era normal, Hinata debía sacar todo de su interior para que no fuera consumida por ella.

—Pensé que estaba preparada para ello. —Hinata jugó con la tierra en sus manos, dibujando un camino en esta. —Y no fue así.

Neji se sintió nervioso, no sabía que decir.

—Estaré bien. —dijo Hinata al ver la cara de pánico de Neji. —No tienes que preocuparte más por mí, hermano Neji. Suficientes molestias te he dado.

— ¿Qué está diciendo? ¡Claro que no! —reprochó molesto.

—Naruto. —Hinata sintió un cosquilleo en sus labios al pronunciar el nombre de la persona que le había roto el corazón. —Estoy contenta de haberme enamorado de él.

—Hinata-sama…

Hinata se sentó y contempló la cálida luna que caía sobre ellos esa noche. Tomó la mano de su primo por encima, apretándola con suavidad, quiso contener de nuevo todo el llanto que se había guardado, pero cuando Neji correspondió el apretón, no pudo evitar soltarlo por completo.

Su primer amor, su único amor por más de cinco años, había terminado.

Kiba y Shino detrás de uno de los edificios la escucharon llorar en silencio. Shino puso una mano en el hombro de su amigo, queriendo tranquilizarlo.

—Sé que quieres ir con ella, pero por hoy, déjalo. —pidió. Kiba apretó los dientes con fuerza, al igual que sus puños.

—Sí.

¿Por qué las personas creían que podían ser felices sin lastimar a nadie?


¡Hola!

Quiero informar que estaré actualizando una semana sí y una semana no (intentaré actualizar al menos cuatro veces a la semana), esto debido a que como las versiones (SasuSaku y SasuSakuNaru) se están separando, es un poco más difícil escribir los capítulos debido a que hay otras escenas que describir y muevo las tramas de manera diferente. Ya intente actualizar a la par de ambas, pero no me funcionó, me confundo demasiado y no avanzo (solo es copy-page) así que por eso la decisión.

La otra noticia es que esta es la despedida del NaruHina (como ya habrán leído), no me convenció meterlo; siento que Hinata merece que alguien de todo por ella, ya ha esperado demasiado por Naruto y ha crecido como persona para darse cuenta que eso no es del todo sano. Al momento de la votación muchas se inclinaron por el SasuSaku debido a que se sentían mal porque "Hinata se iba a quedar sola", eso me hizo sentir un poco triste, debido a que yo a lo largo del fanfic, he querido transmitir que la felicidad solo depende de nosotros mismos. Así que a mi parecer, Hinawawa no necesita a Naruto para ser feliz.

En fin, ¡muchas gracias por leer!