NOTAS DE MERO: ¡Saludos, mis súbditos! ¡Su Magnífica y Todopoderosa Emperatriz, Meroune Lorelei, está de vuelta!

Parece que mi persuasivo método de motivar a Flake-san ha rendido frutos y él ha terminado este capítulo a velocidad aceptable. Bien, esas lascivas clases con Rachnera se han pagado solas. En fin, sin más preámbulos, he aquí un nuevo capítulo de esta historia. ¡Disfruten y arrodíllense!

Monster Musume no Iru Nichijou es propiedad de Okayado-san. El mundo es propiedad de la Gloriosa Emperatriz Absoluta Meroune Lorelei. Esta historia fue hecha con el simple propósito de entretener, creada sin fines de lucro. ¡Jura lealtad a la Gran Sirena!


NO ES FÁCIL SER UNA ARACHNE

CAPÍTULO 26


¡Aaahhh!

Los oídos aún me campanean después de que Cetania nos demostrara sus habilidades vocales. Yo se que ella no es un ave canora, eso ya quedó en evidencia, pero sus pulmones poseen una capacidad inimaginable para contener oxígeno y su garganta debe ser extremadamente resistente para soportar el uso rudo. Gran Arachne, si una simple persona es capaz de gritar tanto, no quiero imaginar el escándalo que el vocalista de una banda de rock puede crear. Ni siquiera disparar un arma me parece tan ruidoso.

– "¡Te amo, Aria! ¡Te amo tanto!" – Declaró la arpía dándome el cuarto abrazo entusiasta del día. – "¡Jamás pensé que alguna vez vería a Iron Maiden en vivo! ¡Gracias, gracias!"

– "Sabes que te aprecio, pajarita." – Le sonreí tratando de ignorar el zumbido en mi cabeza. – "Pero… ¿Podrías soltarme, por favorcito? No soy anaeróbica."

– "Oh, discúlpame, flaquita…" – Me liberó de su firme agarre. Medio segundo después, volvió a aprisionarme con su cuerpo. – "¡Pero no quiero hacerlo! ¡Te amo tanto, mujer! ¡AAAHHH!"

No hay héroe que me salve de esta bestia alada gritona. Incluso Yuuko abandonó el cuarto, con las manos en las orejas y clamando que necesitaba algo para la cabeza. Yo intentaría pedirle un poco también, pero los chillidos de la emplumada ahogan todo lo que salga de mi boca. Afortunadamente, sus ánimos regresaron a una relativa normalidad, pero su amplia sonrisa no desaparecía por nada. Era hora de retirarme y la rapaz me acompañó a la puerta.

– "Y entonces, ¿Cuándo nos vamos?" – Preguntó la castaña camino a la salida.

– "Cuando desees, solo hay que procurar arribar treinta minutos antes de la función."

– "Me iría de inmediato ahora, pero necesito arreglar varias cosas primero. ¿Te parece bien si partimos mañana temprano?"

– "Claro. Pasaré a recogerte a las nueve y tomaremos el tren de las diez, ¿vale?"

– "Nueve, sin falta." – Confirmó ella. – "Y de nuevo, muchísima gracias, Aria."

– "Es un placer, Cetania." – Le guiñé tres ojos. – "En fin, voy a preparar mis cosas también y a tomarme una aspirina. Nos vemos mañana, escandalosa."

– "Oh, flaquita." – Sonrió maliciosamente. – "Esto no es nada. Mañana voy a dejar sordas hasta a las mandrágoras."

– "Eso es lo que me temo." – Me reí. – "En fin, ¡Auf Wiedersehen!"

La arpía se despidió con otro salto y clavando otra muestra de afecto en mis labios. Ya han sido muchos de su parte este día, pero no me quejo. Después de todo, es para una buena causa y para persuadirla. Y porque me gustan los besos de la americana; Saben a fresitas silvestres.

– "Ya nunca podrás deshacerte de mí, Jaëgersturm." – Susurró la rapaz con mi rostro en sus alas antes de un beso final.

No repliqué, solo disfruté del ósculo. Con un guiño, la castaña cerró la puerta. Pasados unos segundos pude escuchar estruendosa música resonar detrás de esta. Bueno, parece que Yuuko también tendrá su concierto personal. Lo siento, Fräulein Honda, no pretendía liberar al demonio volador que residía en su inquilina. Debería traerle algo del viaje como disculpa.

Si primero vuelvo con vida…

Bien, sin contar la perturbadora reacción de la emplumada, considero que la primera parte del plan resultó como esperaba. Ahora a volver a casita y disfrutar de la paz y de mi nueva habitación con cierta irlandesa. ¡Scheisse! ¡Había olvidado que aún tengo que discutir este asunto del viaje con Lala! Confío en que la segadora no me parta en dos con su guadaña cuando se lo mencione. Sé que ella es comprensiva y hasta paciente, pero ahora me he metido en aguas profundas y dudo que Tique me sonría tan seguido como para salir fácilmente de esta. Si tengo suerte, solo me hará dormir en el sofá por un mes. ¡Argh, y yo que quería probar la resistencia de la cama esta noche!

– "¡Ya volví!" – Anuncié al pasar por la puerta. – "¿Pasó algo en mi ausencia?"

– "Papi murió." – Dijo despreocupadamente Rachnera leyendo en la sala.

– "¡¿Qué qué?!"

– "Murió de aburrimiento porque no tenía a nadie con quien jugar."

– "¡No me espantes así, Rachnee!" – Le reclamé con la mano en el pecho. – "¿Y qué acaso su gemela gelatinosa se fugó o algo así?"

– "Suu está limpiando la casa."

La limo apareció en la periferia. Estaba hecha una bolita con solo sus redondos ojos y su probóscide como rostro. Se arrastraba por el suelo y observé como la basura se juntaba en su interior para compactarse y luego ser expulsada en el depósito más cercano. Por más curioso que una aspiradora viviente pudiera ser, no me explico por qué ella está aseando a esta hora.

– "Es su castigo por andar de juguetona." – Habló la tejedora como si me hubiera leído la mente. – "Miia quería seguir probando su suerte en la cocina, quiso calentar un poco de agua que luego derramó sobre ella cuando la limo andaba cerca y… Ya sabes."

– "Ya me imagino." – Hice mueca de disgusto. – "¡Espera! ¿¡No se atrevió a…?!"

– "Tu amada Penélope se encuentra a salvo, Ulises." – Respondió sin interrumpir su lectura. – "Suu no le tocó ni uno de sus blancos y puros cabellos."

– "Das ist gut." – Suspiré. – "¿Otro incidente del que deba estar informada?"

– "Cerea sigue pensando a qué dedicarse y Querido sufrió algo de indigestión por lo que Miia le obligó a probar de más; Aparte de eso, sin novedad en el frente."

– "Gracias por el reporte, soldado."

– "Bitte sehr, Hauptmann." - Hizo un saludo militar desganado. – "¿Y cómo va tu plan de formar el ménage-à-trois con la rapaz?"

– "¿Eh? ¿Pero cómo…?"

La tejedora se levantó y tomó una pluma atrapada en el cuello de mi camisa, colocándola en mis manos.

– "Alemania también intentó luchar en dos frentes, cazadora..." – Susurró antes de darse la vuelta y retirarse al ático.

Antes que procesar sus palabras, cierta ave azul se hizo presente y me dio un abrazo de bienvenida. Al menos nuestra voladora residente no me salta encima ni me estruja como boa constrictora.

– "¡Aria-nee! ¡Vamos a jugar Immortal Kombat!" – Sugirió la pequeña. – "¡Ya desbloqueé a Chango Tsung y me aprendí los fatalities!"

– "Ah, claro, Papi. Demuéstrame lo que aprendiste."

– "¡Voy a arrancar muchas tripas!" – Exclamó alegre ella.

Lo que sea para despejar la mente y disfrutar el ocio. Diablos, estos días he estado tanto tiempo sin mucho que hacer que quisiera estar atrapando más terroristas solo para mantenerme ocupada. Me propiné una bofetada mental por pensar en tremenda estupidez. Gah, debe haber algo mal conmigo si estoy tan desesperada por trabajar de nuevo en lugar de disfrutar la tranquilidad.

Luego de jugar con Papi y Suu, quien cumplió con su castigo satisfactoriamente, llegó la hora de cenar. Miia se mostraba radiante a pesar de su anterior chasco con la limo y volvió a darnos una muestra de su poder con chuletas y ensalada. Con la carne y hasta las verduras quemadas, la lamia nos recordó que aún le falta un largo tramo por recorrer; Pero al menos ya no nos hace devolver el estómago al final del día.

– "¿Estás bien, A chuisle?" – Cuestionó Lala al verme algo distraída.

– "¿Uh? Oh, sí, estoy bien. No es nada."

– "De acuerdo." – Prosiguió tratando de masticar el achicharrado pedazo de comida. – "Me encontraba arreglando algunas cosas en el cuarto. Puse tus pertenencias aparte cuando lo remodelaron en la mañana y no las he tocado para que las acomodes como desees."

– "Danke, Spatzi." – Besé su mejilla. – "Me preocupaba que los trabajadores se llevaran mis bragas."

– "Hablando de ropa…" – La irlandesa miró nerviosa hacia el otro lado. – "Me temo que deberás comprar más en el futuro."

– "¿Eh? ¿Por qué?"

– "Bueno, en mi afán por expandir mis horizontes sobre, uhm, manutención casera…" – Juntó sus dedos. – "Me parece que mis predicciones respecto a tales habilidades no resultaron satisfactorias."

– "¿Uh?"

– "Tu Spatzi trató de lavar tu vestimenta, incluyendo tus pantis, y acabó dañándolas en la lavadora." – Se burló Rachnera. – "Espero cuentes con repuestos, cazadora."

– "¿Qué?" – Miré a la segadora. – "Es cierto, Lala?"

La aludida solo se sonrojó y escondió su cabeza debajo de la mesa. Rachnera soltó una risotada y pude observar a las demás voltear la mirada, aguantando sus ganas de reír. Solo Kimihito mantenía la relativa seriedad con una mirada comprensiva.

– "No te preocupes, linda." – Masajeé su hombro. – "Hasta a la mejor cocinera se le rompen los calzones."

– "Lo lamento, A chuisle." – Contestó la apenada la peliblanca. – "Solo trataba de ser una mejor pareja."

– "Aww, te quiero, Spatzi." – Abracé su cuerpo decapitado. Que tétrico suena eso. – "Tranquila, nadie es perfecta. Ni la poderosa Hija del Abismo."

Es lindo ver que la irlandesa quiere convertirse en un ama de casa total, aunque es obvio que una no puede sobresalir en todo. Fue un gesto que le agradezco de todas maneras. Terminamos de cenar y luego de asearnos, era momento de admirar la obra que los talentosos obreros hicieron con nuestro nidito de amor. Ella abrió la puerta y observé el impecable trabajo del lugar. Muebles nuevos, un librero ligeramente más grande y un pequeño florero en la mesita de noche eran las nuevas adiciones, sin contar la enorme cama con suficiente espacio para mi vasta persona y la dullahan. Claro, aún no podría extender mis larguísimas piernas a placer, pero al menos mi chica no dormirá sobre dura quitina.

– "En verdad luce como el de una casa recién construida." – Opiné sobre la labor realizada. – "¿Por qué las paredes verdes?"

– "Azul y amarillo crean verde, A chuisle."

– "Detallista como siempre, bonita." – Besé su mejilla. – "¿En verdad soy amarilla?"

– "Ligeramente ocre, pero diría que sí."

– "Bueno, entonces a terminar de acomodar mis cosas."

Mis pertenencias estaban guardadas en cajas. Mi preciada gorra y la cruz de hierro habían sido conservadas con especial cuidado.

– "Procuré que tu gorra no se llenara de polvo y guardé la Eisernes Kreuz en esta caja transparente." – Indicó la segadora. – "Espero no te importe el tomarme la libertad de manipular las antigüedades familiares."

– "Lo mío es tuyo y viceversa, Spatzi." – Le afirmé mientras ordenaba mi guardarropa. – "Además, yo sé que sabes tratar las cosas con delicadeza. Hasta cuando dormimos eres cuidadosa de no dejarme calambres al descansar sobre mis piernas."

– "Como digas, A chuisle."

– "Bien, ahora a ver si la cama soportará nuestro constante asedio amoroso." – Me reí. – "¿Cómo lograron meterla por la puerta?"

– "Vino en partes. Me aseguré de solicitar que estuviera hecha de un material resistente."

– "Bien pensado, azulita." – Alcé mi ceja con curiosidad. – "¿Qué les dijiste cuando preguntaron la causa de los daños?"

– "Que intentaba deshacerme infructuosamente de un molesto invertebrado blatodeo."

– "¿Todo ese desastre por una cucaracha? ¿Cómo se lo creyeron para empezar?"

– "Parece ser una razón muy común entre la población."

– "Je, al menos sabemos que no somos las únicas que sacudimos la tierra cuando andamos calientes." – Le guiñé. – "Hmm, ¿No te parece muy chillón el verde? Es casi color limón."

– "¿Cuánto tiempo más seguirás evadiendo el tema, Aria?"

– "¿Eh?"

La peliblanca me observaba entre preocupación y seriedad. Esa estoica expresión que dejaba de usar cuando estábamos solas había regresado y sus dorados ojos me miraban fijamente.

– "¿D-de qué hablas, Lala?"

– "Tienes algo que decir, pero sigues distrayéndote para evitarlo."

– "Claro que no."

– "Tu mano izquierda toma esa posición en la cintura y el dedo índice te tiembla cuando intentas guardar un secreto."

– "E-es solo un tic nervioso."

– "Te encuentras a la defensiva e intentas quitarle el seguro a un arma que no posees."

– "Yo…"

– "No podré leer la mente, pero te conozco lo suficiente, Aria. Huir nunca ha resuelto nada, ¿recuerdas?"

Suspiré. Ella tenía razón, solo trataba de darle largas al asunto.

– "Sabes que eres la más hermosa, ¿verdad, Lala?"

– "Correcto, por eso confío en que irás directo al grano y no insistirás en elogiarme innecesariamente como ahora." – Aseveró. – "Solo manifiesta lo que tengas que decir, Jaëgersturm."

Diablos, no sé por qué trato de escapar a su sentido común en primer lugar.

– "Invité a Cetania a un concierto en Tokio. Solo nosotras dos. Partiremos mañana temprano y estoy segura que regresaremos al día siguiente." – Admití con la mirada al suelo. – "Y antes que preguntes, es para convencerla de una vez por todas de que se una a MON."

Fue el turno de la irlandesa para suspirar.

– "¿Sabes, Aria? No ha sido sencillo aceptar que yo, una descendiente del Eterno Vacío, esté enamorada de una mortal, especialmente una arachne tan excéntrica como tú." – Confesó sentándose en la cama, con la vista en el techo. – "Soy un ser imperecedero, al cual el tiempo le es nimio. La existencia perpetua es un concepto que solo una Abismal puede realmente comprender y que convierte cualquier clase de acción por parte de ustedes como irrelevante.

Pero, por alguna razón, decidí ignorar la supuesta intrascendencia de tu vida para permitirme desarrollar una relación sentimental contigo. Entregar mi devoción a alguien que solo será un efímero parpadeo en mi existir parecerá una tontería, pero opté por hacerlo, porque al final de cuentas yo te amo. Te amo con todo lo que mi inmortal persona pueda ofrecer. Esos fugaces momentos en lo que compartimos una simple mirada, me iluminan el interior como el resplandor de mil soles. Cada breve beso es una dicha y cada caricia es un momento inolvidable. Me haces feliz, Aria, absolutamente feliz.

Luchaste para obtener mi afecto. Derrochaste sangre, sudor y lágrimas para conseguirlo. Decidiste abrirme tu corazón y revelar tu doloroso pasado. Lentamente, fuiste ganándome, a pesar de los obstáculos, sin rendirte. En consecuencia, hice lo recíproco y con el tiempo, acepté tus intenciones hasta finalmente entregarme apasionadamente a ti en cuerpo y alma. Cada abrazo, cada beso, cada caricia era genuina. Jamás detecté un ápice de mentira en tus palabras cuando proclamabas quererme. Y aún sigues sonando sincera hasta el día de hoy.

Entonces, no sé por qué en nombre de la Oscuridad Infinita, vuelves a las alas de esa arpía. Opté por ser paciente, comprensiva y hasta tolerante. He ignorado como tus ojos brillan y tu boca sonríe sutilmente cuando mencionan a esa maldita peste voladora. Ese mismo brillo y sonrisa que siempre creí eran exclusivos para mí. Tu corazón late con fuerza en su presencia, siento la felicidad que emana de ti a su lado."

La segadora se incorporó para tomarme del cuello de mi camisa y acercarme a su rostro.

– "¿Qué demonios tiene ella que yo no te haya ofrecido ya? ¿Por qué, a pesar de haberme conquistado, aún continúas persiguiéndola? ¿Acaso no soy más que un pasajero instante de placer? ¿Solo soy capricho de tu corazón?

Y lo más importante, ¿Por qué me obligas a dudar de ti? ¿A cuestionarme si todo este tiempo no he sido más que una ingenua soñadora? ¿Por qué insistes en confirmar que tengo razón al desconfiar? ¿Por qué, Aria, dime por qué?"

Ella me soltó, aún con esa mirada inquisitiva. Aquella negra esclerótica resaltaba aún más lo amenazador de sus ojos. Y aún así, a pesar de su evidente enojo, podía percibir esa pequeñísima pizca de amor que la irlandesa aún reservaba en su interior para mí.

– "No lo sé, Lala…" – Logré articular, cubriendo mi cabeza con ambas manos. – "No lo sé…"

– "¿Cómo has dicho cosas tan francas en el pasado, cuando tu corazón está tan confundido todo el tiempo?"

– "Nunca te he mentido. Siempre te he dicho nada más que la verdad." – Le afirmé entre mi voz quebrada y sollozos. – "Pero… Aún no tengo idea de por qué sigo haciéndolo. Quiero… quiero amarte a ti y a ella, aunque sé que no puedo. Y no sé por qué quiero creer lo contrario."

Me estaba hiperventilando de nuevo. Las lágrimas ya recorrían mi cara y esa jaqueca ante la indecisión se hacía presente.

– "¿Qué es lo que te atrae de ella?" – Cuestionó la segadora, con la voz igual de triste. – "¿Su cuerpo? ¿Sus ideas? ¿El riesgo de probar una relación ilícita?"

– "Ni yo misma lo sé. No fue un descubrimiento lento, como sucedió contigo. Cetania fue… igual que una explosión." – Expliqué. – "Después de ese primer beso, es como si algo hubiera despertado dentro de mí. Como si un botón se hubiera oprimido y de repente abriera los ojos. Tan repentino como esos atentados. Fue en ese momento que me di cuenta de lo enamorada que estaba de ella."

– "¿Has pensado que solo es porque ella confesó desearte primero? ¿Qué quizás solo pretendes regresarle el favor para estar a mano, sin quererla en realidad?"

– "No." – Disentí con la cabeza. – "Lo sé dentro de mí. No es lujuria o deseo de retribuirle algo. En verdad la amo."

– "¿Cómo puedes afirmarlo con tanta seguridad con el torbellino de dudas en tu alma?"

– "Porque de la misma manera sabía lo que sentía por ti, aún cuando me empeñaba a negarlo. Mi corazón no miente, Lala. Y sabes que yo tampoco cuando te digo que a ti te amo también."

– "A veces creo que no conoces el significado de esa palabra." – Miró hacia arriba.

– "¿Qué es amar, entonces, segadora? ¿A cuántas mujeres más has dedicado tu devoción absoluta? ¿Cuántas A chuisles han pasado por tu vida?"

Ella no contestó, solo siguió admirando la reluciente superficie del techo.

– "Me humillé en la mesa, contando esa embarazosa anécdota frente a todos, para demostrarte algo, Aria: Confío en ti." – Afirmó la irlandesa, volteando a mi dirección. – "Mostré un lado vulnerable y me arriesgué a hacer el ridículo porque me siento protegida a tu lado. Ni siquiera junto a mi matriarca podía encontrarme segura del todo. Eres mi escudo, mi fortaleza, mi castillo inexpugnable. Si yo también fuera una mortal, encomendaría mi vida en tus manos.

Y es por eso que confiaré en ti una vez más, Jaëgersturm. No te impediré realizar ese viaje junto a esa arpía y no me quejaré por pasar un día completamente solas."

– "Lala, yo…" – Me callé cuando la peliblanca colocó un dedo en mi boca.

– "Jura…" – Lo retiró. – "Jura que mis temores son infundados, que podrás verme a los ojos con seguridad después de esto. Garantízame que mi corazón al descubierto no será apuñalado por la traición, Aria."

– "Te lo juro, Lala." – Declaré con firmeza, colocando mi puño en el pecho. – "Mi lealtad hacia tu persona nunca flaqueará. Lo prometo por mi propia vida."

Sonriendo, se dejó vencer al llanto.

– "Gráím thú, Aria."

– "Ich liebe dich, Lala. Für immer."

– "Abrázame…" – Ordenó. – "¡Abrázame y nunca me dejes ir!"

Le obedecí y sentí sus lágrimas cálidas sobre mi cuerpo. Ella también palpó las mías en su espalda. Acaricié su cabeza y la pegué aún más a mí. Lala nunca será un simple placer carnal, un fugaz romance caprichoso; Ella es LA mujer de mi vida, por toda la eternidad. Al separarnos, nos miramos por varios segundos y nos unimos con un suave beso. Adoro a esta dullahan y jamás me atrevería a traicionarla. Ni el propio Mefistófeles podría tentarme a hacerlo.

– "No puedo obligar a tu corazón a dejar de amarla…" – Mencionó la irlandesa, sosteniendo mi barbilla. – "Pero puedo recordarle el porqué debe permanecer conmigo."

Con otro profundo beso, la segadora empezó a deshacerse de su ropa. Sin romper la unión de nuestros labios o lenguas, hice lo mismo con la mía. Prontamente, nuestra vestimenta acabó en el suelo y nuestros encendidos cuerpos desnudos en la cama, poniendo a prueba su resistencia. Degusté el sabor de mi pareja y recorrí su figura con mi boca, al igual que ella. Nos encerramos en un vigoroso frenesí de lujuria y pasión, disfrutando el calor de nuestro romance entre caricias atrevidas, besos húmedos y ardientes palabras de afecto. A esto se refería la dullahan cuando dijo que me recordaría el porqué le pertenezco, por qué nunca podré dejarla, por qué es a quién le debo lealtad absoluta: Nosotras no tenemos sexo…

Hacemos el amor.

Muy a mi pesar, tuve que levantarme a la mañana siguiente y despegar mi cuerpo de la suave figura irlandesa que lo acompañaba. Tratando de no despertar a la bella princesa durmiente, me dirigí al baño a ducharme. Me preparé el desayuno, asegurándome de cocinar algo que proveyera suficientes proteínas. Hoy me esperaba un largo día con una muy entusiasmada americana y necesitaría toda la energía posible para soportarla. Le di los buenos días a la segadora antes de que ella fuera a asearse, contoneando sus caderas en el camino. Esas gloriosas caderas que tuve la magnífica dicha de poseer anoche. Y para cerrar con broche de oro, la cama resistió perfectamente la guerra que desatamos en ella.

Mientras mi mente remembraba aquella ardiente sesión pasional, el timbre de mi teléfono llamó mi atención. Después de confirmarle a Cetania que pasaría por ella, terminé mi desayuno. Tomando ambos comprobantes y dándome unos últimos retoques, ya estaba lista para el viaje. Opté por no llevar mi gorra, no quisiera perderla en la gran capital y menos en un concierto.

– "Sigo sin estar de acuerdo a que pases el día junto esa peste alada, A chuisle." – Opinó la dullahan mientras me acomodaba el cuello de la camisa. – "Pero tampoco voy a hacer que faltes a tu palabra con ella."

– "Te agradezco la confianza, Spatzi. Tranquila, Cetania está más interesada en desgastar su cuerdas vocales que en tratar de seducirme."

– "De todas formas, te reitero que no caigas en la tentación. Lo prometiste."

– "No hay de qué preocuparse, linda." – Besé su frente. – "Soy un Jagdtiger alemán con doscientos cincuenta milímetros de blindaje anti-pajarracas."

– "Un tanque no es rival para la superioridad aérea, Jaëgersturm."

– "Pues entonces soy un Flakpanzer. No me arruines las metáforas bélicas, Spatzi." – Le saqué la lengua juguetonamente. – "¿Sabes? Yo estoy más preocupada por sobrevivir a Tokio. Es decir, es la capital del país y nunca he estado ahí."

– "Solo apégate al plan de asistir y volver. No es necesario distraerse en otras amenidades."

– "Lo sé y es lo que pretendo. Cumplir la misión y regresar al cuartel. No te preocupes." – Revisé mis bolsillos. – "Rayos, ahora mismo desearía tener una tarjeta de crédito, no sé como portar todo este dinero."

– "Usa mi bolso, Aria." – Me ofreció el accesorio mencionado. – "Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío."

– "Es demasiado fino y podría dañarlo."

– "De hecho, es bastante ordinario. Parece que el exorbitante valor monetario ha provocado un efecto placebo sobre la percibida elegancia de tan corriente producto."

– "Elocuente manera de decir que me vieron la cara con el precio." – Suspiré. – "Danke, Spatzi. Prometo regresarlo sano y salvo."

– "Solo me importa tu bienestar, A chuisle." – Sonrió abrazándome. – "Por favor, no demores tu regreso."

– "Sigue pareciéndome inusual verte tan afectuosa, Lala." – Acaricié su cabeza. – "Cuando nos conocimos, difícilmente cambiabas esa estoica expresión neutral y ahora traes los sentimientos a flor de piel."

– "Cuesta creer que una nación capaz de producir personas tan cultas y talentosas se haya decantado alguna vez por la barbarie genocida total."

– "De acuerdo, ya entendí, mujer. No comencemos con golpes bajos."

Ella sonrió jactanciosamente. Touché, dullahan. Ignoro si se refiera a Alemania o Sparassus, pero aplicaría perfectamente en ambos casos. Gran Arachne, su lengua es más afilada que su guadaña. Morir decapitada sería menos doloroso. Pero es por eso que la adoro tanto.

– "Cuídate, Aria. Te amo."

– "Yo también, Lala." – Le di un beso. – "Te traeré algo bonito."

– "Solo regresa intacta. Y no olvides recordarle a esa peste alada quien es la dueña de tu alma, Jaëgersturm."

– "Jawohl, meine Kaiserin." – Saludé militarmente. – "Dale de comer a tu guadaña tres veces al día y no invoques fantasmas cochinos en el baño durante mi ausencia, ¿vale?"

– "Ya vete, tonta." – Rió dándome un golpecito en el brazo. – "Y nada de ósculos prohibidos con la hija de Taumas."

– "¿Ni siquiera uno en el cachetito?"

– "Ninguno."

– "¿Me regalas unos cuantos para compensar?"

– "Me siento magnánima."

Luego de un par de besos más y apretar sus suaves glúteos para darme suerte, fui al encuentro con la castaña.

– "Aria, ¿saldrás a algún lado?" – Preguntó Miia, al verme en la salida.

– "Síp. Misión extraoficial para asegurar el correcto reclutamiento en las filas de MON. Regreso mañana temprano, a más tardar."

– "¿Eh? ¿Te vas de viaje por un día entero? ¿A dónde?"

– "Un concierto en Tokio. Dale la noticia y mis disculpas a Herr Kommandant por no avisar previamente. Esperaba hacerlo ayer en la cena pero por alguna razón lo olvidé. Mero ya sabe."

– "Oh, ya veo. Bueno, le informaré a Cariño y las demás. Buena suerte, Aria."

– "Danke schön. Y cuida de mi Lala mientras no estoy, ¿de acuerdo?"

– "Je, por supuesto. ¡Bye bye!"

– "¡Auf Wiedersehen!"

Apenas puse cuatro piernas afuera, regresé.

– "Uhm… ¿Miia?" – Pregunté a la pelirroja.

– "¿Sí, qué sucede?"

– "¿No escuchaste… ruidos raros anoche?"

– "Para nada, ¿por qué?"

– "Ah, nada, nada. ¡Nos vemos!"

Bueno, ya estoy mucho más calmada. Desconozco si engrosaron las paredes o si ya aprendimos a controlar nuestros gemidos, pero me tranquiliza que ya no anunciemos nuestros asuntos privados como silbato de tren. Llegando a la residencia Honda, fui recibida por Yuuko y su amiga Mio.

– "Selamat pagi, Aria." – Saludó la humana castaña. – "Cetania está en su cuarto y bajará enseguida."

– "Guten Morgen, Yuuko. Danke." – Hice una reverencia. – "Guten Morgen, Fräulein Aizawa."

– "Hola, Aria. Llámame solo Mio." – Respondió la chica de pelo azul. – "¿Vas a taladrarte los tímpanos con algo de heavy metal?"

– "Ugh. Ni me lo recuerdes, Mio. Si la música no me deja sorda, entonces será Cet-"

– "¡Aria! ¡Ya estás aquí!" – Me abrazó la rapaz de repente. – "¡Hoy es el día, flaca! ¡El mejor de nuestras vidas!"

La falconiforme se había arreglado de manera impecable y lucía muy diferente a la triste halcón del día anterior. Con el pelo reluciente, la mirada avispada, una ajustada camiseta roja y unos jeans que esculpían su sensual figura, la chica estaba como para romper corazones en el camino y no dejar sobrevivientes, todo sin necesitar maquillaje. Mi pulso se aceleró al verla.

– "¡Ah! ¡Gusto en verte también, pajarita!" – Sonreí intentado liberarme de su fuerte agarre. – "¿Ya tienes todo listo?"

– "¡Estoy más que preparada! ¡Llevo mi mochila extra-grande por si las moscas!" – Mostró el accesorio en su espalda. – "¡¿Qué estamos esperando?! ¡Iron Maiden nos espera!"

– "De acuerdo, no te apresures, ¿quieres?" – Le calmé. – "Despídete primero de tu casera, urraca hiperactiva."

– "¡Oh, claro!" – Rápidamente abrazó a su hospedadora. – "¡Cuídate, Yuuko! ¡Vuelvo mañana, si no, es que ya me fugué con Aria! ¡Adiós a ti también, Mio! ¡Bye!"

La arpía tomó mi mano y me arrastró enérgicamente a la salida. Me despedí Honda y Aizawa al ser acarreada a fuerza por la castaña. Suspiré; Como en 1944, los británicos y americanos ya estaban de nuevo preparando un asalto masivo a los alemanes. Este será el día más largo, sin duda. Llegamos a la estación de Asaka. Puntualmente, el tren nos recogió a las diez y abordamos el vagón.

– "Ferrocarriles Tobu les agradece su preferencia y les desea un excelente viaje…" – Anunció la voz femenina del parlante.

Era la primera vez que tomaba un tren. Bueno, claro que los usé en Sparassus, pero era mi primera vez en Japón. Desde que llegué aquí, solo he usado autobuses y demás transportes de cuatro ruedas, sin contar el barco que me trajo. Pero mi inexperiencia con los ferrocarriles nipones no era el problema, sino las miradas curiosas de los demás pasajeros. Hasta ahora, Asaka parecía uno de los lugares más tolerantes respecto a la convivencia humano-liminal. Ignoro como reaccionen en la gran capital.

Cuando la población de un país es tan homogénea como la nipona, es normal esperar que cualquier "extranjero" sea visto de otra forma. La xenofobia ya no es un problema tan grande como el pasado, pero las viejas costumbres difícilmente mueren y es fácil saber cuando la gente te observa con sospecha. Bueno, no puedo culparlos por ver raro a una araña parlanchina y su compañera arpía, especialmente con los sucesos recientes, pero no deja de ser algo incómodo. Aunque, para ser sincera, en Sparassus también hacemos lo mismo.

– "¿Eres tú, verdad?" – Me preguntó una infantil voz. Volteé a todos lados hasta bajar la mirada.

– "¿Uh? ¿Sí?"

– "Soy Saukki."

Una pequeña niña de cabello rubio y vivaces ojos azules me había extendido su mano. Tuve que agacharme y usar solo tres dedos para saludarla de vuelta. Era muy linda, pero eran sus facciones liminales lo que realmente la hacían resaltar. Con esas orejitas peludas, las extremidades mamíferas de un castaño claro y esa colita animal haciendo juego, todo indicaba que la chiquilla era una nutria. Vestía un lindo vestido rojo acompañado de un moño en su cabello del mismo color.

– "Ah, hola, Saukki. Soy Aria."

– "Lo sé." – Afirmó la pequeña. – "Y tú eres Cetania."

– "Veo que nos conoces bien." – Le tomó la mano mi amiga. – "¿Qué deseabas, nutria bonita?"

– "Quería saludar a quienes tanto he visto en los medios. ¿Me puedo sentar con ustedes?"

Sin esperar confirmación, la mustélida tomo asiento entre nosotras. Balanceaba sus piernas en el aire mientras nos examinaba detenidamente.

– "Heteropoda venatoria." – Mencionó ella mientras seguía observándome. Se volteó en dirección de la rapaz. – "Y tú… Falco… ¡femoralis! ¡Eso es!"

– "¿Cómo sabes todo eso?" – Le pregunté sorprendida por acertar nuestra clasificación científica.

– "Se llama escuela, Sparassidae." – Replicó inclinando su cabeza. – "Y… ¿A dónde se dirigen? ¿Su luna de miel?"

– "¡E-eso no es tu asunto, niña insolente!" – Le reclamé sonrojada. – "¡No hagas esa clase de preguntas a tus mayores!"

– "¡Que mayores ni que nada!" – Se quejó la nutria. – "¡Tengo veintiuno! ¡No me traten como una mocosa!"

– "Tranquila, Saukki. No te exaltes." – La arpía colocó su ala en su espalda. – "Vamos a Tokio a una reunión importante."

– "¿En serio? ¡Yo también!" – Declaró la rubia. – "¿Les parece si recorremos el lugar juntas?"

– "De hecho, preferiríamos estar solas." – Expliqué. – "Y no queremos que te nos pierdas."

– "¿Perderse? ¡Ja! ¡Buen chiste, araña!" – Se jactó la joven con las manos en la cintura. – "¡Tokio es mi ciudad, patas largas! ¡Y la intrépida Saukki Nukka se ofrece a ser su guía por la gran capital nipona!"

– "Te lo agradecemos, pero me parece que…" – Traté de negar su ayuda.

– "Aceptamos." – Dijo la americana.

– "¡Cetania!" – Regañé a mi compañera.

– "¿Qué? No conozco el lugar y no quiero llegar tarde por no saber donde andamos."

– "Sí, pero… Agh, de acuerdo." – Me resigné. – "Solo porque yo tampoco he estado ahí antes."

– "¡Erinomainen!" – Exclamó la chica mamífero. – "¡Pero les costará mi almuerzo!"

– "¡¿Qué?! ¡Nein, nein, nein! ¡Nada de eso, orejas peludas!" – Negué de inmediato.

– "Está bien, Aria. Yo pagaré." – Me calmó la falconiforme. – "Y dime, Saukki. ¿Dónde está tu casero?"

– "Muerto." – Contestó sin inmutarse.

– "¡¿Qué?!" – Me asusté.

– "Muerto de aburrimiento por esperar a que llegue. De hecho, voy a verlo después de hacer unas cosas en la ciudad."

Suspiré aliviada. ¡¿Por qué todo el mundo hace esa clase de bromas?!

– "Y por si se lo preguntan, tengo pase independiente." – Mostró su cámara digital. – "Soy reportera del Shameimaru Shinbun; Las noticias más jugosas en toda Asia, antes que nadie."

– "Gracias por el comercial, rata acuática." – Dije con sarcasmo. – "Y entonces, ¿vas a hacernos una entrevista o algo así?"

– "Pfff… Ustedes ya no le importan a nadie, fósiles." – Gesticuló para dejarlo claro. – "Además, estoy de vacaciones. Eso no significa que olvide cargar mi fiel herramienta de trabajo."

– "Viva…" – Repliqué con desgano.

– "¿Y de dónde eres, Saukki? Tu acento no es de por aquí." – Preguntó Cetania.

– "Antes de mudarme a Tokio, viví en Nagoya, después de emigrar desde Finlandia."

– "Interesante. ¿Por qué residir en Japón?"

– "Esta nación tiene una enorme industria pesquera. Y a mí me encantan los mariscos." – Respondió con un pulgar arriba. – "Además, estaba harta de tener la cola congelada por el frío. Aquí es mucho más cálido. Ahora, ¿Qué tal si responden a unas cuantas preguntas?"

– "¡Creí que estabas de vacaciones!" – Vociferé a la mustélida. – "¡Incluso nos llamaste noticia antigua!"

– "¿Y qué si estoy descansado? Eso no significa que no quiera cumplir mi trabajo." – Sacó una videograbadora y su celular. – "Como sea, ¿podrías sostener esto por mí, araña? No la rompas o te mato, ¿sí?"

Me entregó su filmadora al tiempo que ella sacaba un trípode plegable de su equipaje. A pesar del constante movimiento del vagón, el aparato se mantenía firme y Saukki colocó el grabador de video en este. Encendiéndolo, lo ajustó hasta quedar satisfecha. Con un micrófono en mano (¿Qué tanto guarda en esa mochila?), se paró frente a la cámara.

– "¡Hola, queridos amigos! ¡Esta es la bella Saukki Nukka, la reportera estrella del Shameimaru Shinbun informando desde un vagón en la línea Tobu Tojo con dirección a Tokio!" – Anunció la finlandesa.

– "¿Vas a transmitir desde aquí?" – Cuestioné.

– "Bienvenida al siglo XXI, abuelita." – Continuó. – "¡Hoy me encuentro con un par de señoritas que ya deben de conocer, a menos hayan estado en coma durante estos tres días! ¡Así es, me refiero a la arpía Cetania y la arachne Aria Sturmjaëger!"

– "Jaëgersturm." – Le corregí también la pronunciación. – "Yegar-sturm..."

– "Jaëgersturm…" – Rectificó. – "Con quienes tengo el placer de viajar hoy. Les recuerdo que pueden enviar sus cuestiones a nuestra dirección web y nuestra página oficial de Facebook. No olviden sintonizar nuestro stream en vivo de YouTube y manténgase al momento con el sitio en Twitter. Ahora, ¡que empiece el interrogatorio!"

Checando su teléfono móvil, la nutria comenzó a laborar.

– "Yu1Luv5Ph03n1x de aquí en Japón nos pregunta: Cetania, soy solo una humana, ¿cómo le hago saber a mi amiga arpía que me gusta?"

– "¿Qué clase de cuestiones son esas?" – Solicité saber yo. – "¿Qué clase noticias son estas en primer lugar?"

– "No cambies el tema, Aria. Ya llegará tu turno." – Dijo Nukka. – "¿Y bien, Cetania? ¿Cuál es tu respuesta?"

– "Hmm… Que simplemente se lo diga. A nosotras nos encanta cuando nos sorprenden con una confesión." – Afirmó la rapaz. – "Y si todo falla, un buen beso inesperado siempre estará al alcance de los labios."

– "¡Excelente idea, amiga voladora!" – Se rió la joven mamífero. – "Ahora, Wehraboo88 de Holanda nos dice: Aria, me encanta la cultura de Sparassus y me gustaría saber que necesito para visitar la isla."

– "Uhm… Me temo que es imposible. Los humanos no se permiten en Sparassus, excepto diplomáticos. Es una de las más antiguas leyes y dudo que cambie en un futuro. Lo siento." – Encogí los hombros.

– "Bueno, eso es triste." – Opinó Saukki. – "PenaNieto16 de México pregunta: 'Señorita Cetania, ¿quién descubrió América?"

– "Mi abuelita." – Replicó la falconiforme. – "Todo este tiempo estuvo bajo su cama."

Las tres nos reímos. La nutria prosiguió.

– "SukaBlyatPizda de Rusia nos envía: Aria, ¿no es irónico que una Nazi ahora sea considerada una heroína?"

– "No soy una Nacionalsocialista." – Aclaré con seriedad. – "Nuestra cultura estará fuertemente inspirada por la germana, especialmente la militar, pero no compartimos los ideales radicales que Hitler y su grupo de psicópatas proclamaban. Soy alemana, no una genocida."

Sparassus será una dictadura, mi abuela fue esposa de un piloto de la Luftwaffe y habrá sido medio racista, pero nunca alcanzaremos los niveles de esos enfermos mentales. Aunque admito que sus uniformes me parecen estupendos. La reportera regresó a su trabajo.

– "Sauron88 de México quiere saber lo siguiente: Jaëgersturm; ¿Qué haría si hallara a una linda dragonewt en medio de la guerra?"

– "Me hago bolita." – Contesté al recordar a esa demente wyvern que casi me come viva. – "Luchamos contra las especies dracónidas en el pasado y no creo que nos tengan mucho afecto."

– "El infortunio de los errores del ayer." – Saukki meneó la cabeza. – "Pajarita, esta es para ti, de parte de Nutriampico86 de Tamalandia. Por cierto, un saludo a todos nuestros seguidores latinos, que andan muy activos en Twitter el día de hoy. ¿Sabían que una vez fui a las playas de Venezuela y una sirena tiburón me quiso morder las na…?"

– "¿Y la pregunta es…?" – Le recordó Cetania.

– "¡Ah! ¡Cierto! Veamos... ¿Es verdad que su madre intentó comprometerla con un joven humano?"

– "¿Cómo demonios saben eso en primer lugar?"

– "Bienvenida a la generación del Internet, halconcita. Tienes suerte que aún no conozcan tu número telefónico."

– "Bien, pues…" – La castaña hesitó un poco antes de responder. – "Es verdad; Ella lo intentó, pero su plan falló completamente. Es todo lo que diré."

Puse mi mano en el hombro de mi compañera. Ella me sonrió.

– "Una para las dos, del mismo usuario: ¿Cuál es su postura respecto a las múltiples reformas para cambiar los estatutos en las leyes de convivencia liminal-humano?"

– "Honestamente no tengo conocimiento sobre tales cambios." – Fue mi contestación. – "Pero confío en que llevará a un mejor futuro para ambos bandos."

– "Yo solo quiero que modifiquen los criterios para declarar un hogar no apto para vivir." – Propuso la americana. – "Mi antiguo casero no era malo, pero no deseaba seguir residiendo ahí y el gobierno no me dejaba. Por suerte ahora cuento con una buena y comprensiva hospedadora, a quien quiero mucho. ¡Besito a ti, Yuuko!"

– "Aww, que bonito." – Mencionó Nukka. – "Aprovecho para enviarle un abrazo a mi Satoshi, que debe extrañarme. En fin, otra más: ¿Creen que el Reino Sirena del Pacífico, específicamente la reina Du Neptune y asociados, sean un peligro latente por su creciente carrera armamentista?"

– "¿Cuántas preguntas ha hecho esa persona?" – Cuestioné.

– "Oye, no menosprecies a nuestros usuarios, piernas locas." – Me reclamó la reportera.

– "No tengo opinión alguna." – Dijo Cetania.

– "Ignoro a que peligro se pueda referir." – Opiné yo. – "Las sirenas han sido aliadas de Sparassus desde hace siglos y son parte vital de nuestra industria pesquera y petrolera. Yo conozco personalmente a una que es una auténtica dama y excelente persona. Las sirenas son amigas, no comi… Digo, enemigas."

Y que además me ahorró 22,000 yenes. A veces pienso que besaría a Mero por su bondad… Luego recuerdo que no me gusta el pescado y se me quita. Ay, mamá; Ahora ando pensando en tonterías. ¡La prensa siempre me desconcentra!

– "Para ti, araña: ¿Qué te orilló a reaccionar de esa manera en contra de los terroristas?"

– "Mi deseo de proteger a quienes más me importan." – Contesté con firmeza. La rapaz tomó mi mano al oírme decir eso.

– "Muy noble de tu parte, 'Aria McClane'." – Bromeó la nutria. – "¿Es verdad que eres la responsable del incidente de las cucarachas sueltas en Kentucky Fried Harpy?"

¡¿Cómo es que todavía se acuerdan de eso?!

– "Uhm… Bueno…" – Jugué nerviosa con mi vestido. – "Quizás tuve algún percance relacionado con insectos rastreros en una de sus sucursales, pero no lo recuerdo bien. ¡Pero juro que no esperaba liberar tantos!"

– "Ya confesaste todo, patas largas." – Volvió a reír Saukki. – "Creo que guardaré esta para el final… Ah, esta también viene de parte mía: ¿Quién es Rachel?"

– "El nombre de mi próximo bocado." – Entrecerré mis ojos. – "No diré más."

Cochina saltarina, ya me las pagará. Revisé la hora en mi celular, aún quedaban al menos veinte minutos más de esta tonta sesión periodística. Además, dudo que esta perrita de agua en verdad sea una reportera profesional. ¡Y ahora me está entrevistando con boberías! ¡Argh, odio la fama!

– "Continuemos, señoritas…" – Siguió la corresponsal. – "A ver… Esta ya la hicieron, esta otra está en coreano, esta ni siquiera es para ellas, esta es para adultos… ¡Ah! ¡Excelente! Nuestro amigo Funner de Black Marsh nos envía otra carga de interrogantes. Para ambas: ¿La violencia que demostraron en los atentados, es debido a los videojuegos?"

– "A menos que jugar Pokémon en un Game Bollo me vuelva la siguiente dictadora, dudo que mis acciones se deban por influencia del entretenimiento electrónico." – Repliqué.

– "Yo mato zombis virtuales, nunca gente de verdad. Aunque se lo merezcan." – Afirmó la americana.

¡Pero aún recuerdo a ese desgraciado Mewtwo! ¡Siempre hacía trampa y derrotaba a mis Squirtles! ¡Como desearía arrancarle la cola y hacerle comer sus propios sesos con…! ¿En qué estábamos?

– "Otra para la voladora: ¿Te sientes una descendiente de los dinosaurios?"

– "¡Soy un dinosaurio! ¡Rawr!" – Rugió la emplumada. – "Y les recuerdo a todos que donde pisa Tiranosaurio castaño, no deja huella Gallimimus azul."

Cetania hizo una mueca burlona y me guiñó el ojo. Ignoro que esté insinuando ella, pero no suena amable.

– "Ustedes dos: ¿Cual es su opinión sobre la desacreditación de la teoría de la fosa marina profunda por la interpretación de la colonización de serpúlidos en conchas de amonoideos?"

Solo hubo silencio ante eso. ¡Soy soldado, no una… paleontolo… lalalogia… eso de los fósiles! ¡Que se lo pregunten a las sirenas! Al menos las chicas compartían mi desconcierto.

– "¿Han planeado viajar a otro país recientemente?" – Prosiguió la joven. Finalmente, algo normal.

– "Deseo ir a Alemania alguna vez. Para conocer mis raíces." – Revelé. – "Pero eso será en un futuro lejano."

– "Yo voy a donde esta flaquita vaya. Probar esas salchichas germanas suena delicioso." – Declaró la rapaz. La mustélida reanudó.

– "Plumitas, esta es tuya: ¿Cuál traje le quedaría mejor a Jaëgersturm? ¿Enfermera o prisionera?"

– "¡¿Qué qué!?" – Me ruboricé. La castaña solo reía.

– "Enfermera, definitivamente." – Respondió la falconiforme alzando sus cejas. – "A ella es la única a quien dejaría inyectarme las nalgas."

– "¡Cetania!" – Le amonesté sonrojada.

Ambas se carcajeaban y yo alcanzaba nuevas tonalidades de la vergüenza. ¡El Internet está lleno de locos y pervertidos! ¡Y estas dos están de acuerdo con ellos!

– "También nos preguntan si hemos visto a un par de dragonas, así que ya envié la alerta al departamento de servicios sociales. Como sea, aquí hay más para la halconcita: ¿A qué velocidad puedes volar?"

– "Máxima de 130 kilómetros por hora en vuelo horizontal, máxima de 250 en picada." – Replicó ella sin titubear. – "Sería más rápida si tuviera un cuerpo plano, pero la naturaleza me dio gloriosas curvas."

Algo que agradezco. Cetania es brutalmente atractiva. Juro que sus pechos desean reventar el sostén y que esos pantalones aprisionan demasiado sus bellos glúteos. Me detuve al notar la baba escurriendo de mi boca.

– "Sí que eres veloz, avecita." – Mencionó la finlandesa. (¿O ahora será tokiota?) – "¿Pasatiempos favoritos?"

– "Leer y escuchar buena música. Pero lo que realmente adoro es ejercitarme persiguiendo algo, como toda cazadora." – Ella se acercó a la cámara. – "Y nunca me rindo."

– "¿Alguna vez te has comido a alguien?"

– "No, pero un día voy a darme un festín de araña germana." – Guiñó.

– "¿Sabes a pollo?"

– "Hmm… No lo sé." – Volteó a verme. – "Aria, ¿Cuál es mi sabor?"

– "¡¿Y yo q-que sé!?" – Exclamé avergonzada. Ella reía.

Pero si sus besos son evidencia, Cetania es deliciosa.

– "Unas cuantas para las dos: ¿Qué se siente ser heroínas? ¿Se sienten seguras después de lo ocurrido?"

– "Los héroes reales están ahí afuera; Curando enfermedades, combatiendo incendios y el hambre." – Respondí. – "Yo solo soy una tonta con suerte. ¿Si me siento a salvo? Bueno, se que contamos con elementos necesarios para hacerle frente a la adversidad, así que supongo podría sentirme protegida."

– "Yo tampoco me considero una heroína. Eso solo podrán afirmarlo las generaciones futuras." – Dijo mi compañera. – "Comparto la opinión de mi amiga en cuanto a seguridad."

– "Entiendo." – Sonrió de manera comprensiva. – "¿Les han dado una medalla por sus acciones?"

– "La sonrisa de las personas que saben que pueden vivir tranquilas es condecoración suficiente." – Alcé la mirada.

– "Completamente de acuerdo con ella." – Aseguró la rapaz.

– "Admirable." – Afirmó con la cabeza la nutria. – "Aria, las siguientes son para ti; ¿Las quieres responder?"

– "Feuer frei."

Una sonrisita se presentó en el rostro de la periodista.

– "¿Ha sido fácil ser una arachne en Japón?"

– "Nunca lo será. Si no son las empusas o las serkets, serán los humanos quienes nos miren con desprecio. He conocido gente muy buena y tolerante a quienes les agradezco profundamente su apoyo; Pero estoy segura que no todos nos tienen mucho aprecio." – Suspiré. – "Yo solo quiero que se me juzgue por el presente, no el pasado."

– "Perdón por inmiscuirme." – Acotó Cetania. – "Pero sé exactamente lo que mi amiga quiere decir. Como estadounidense, siempre hay alguien quien me recuerda lo terrible que hemos tratado al mundo, especialmente a Japón. Sus razones son completamente válidas, pero no deseo ser odiada por los errores de unos cuantos. Ellos no representan lo que soy ni lo que creo."

– "Me parece que ese es el caso para muchos otros liminales también." – Se unió Saukki. – "Los prejuicios siempre se interponen ante la razón, por desgracia."

Los actos extremistas siendo el ejemplo más claro que pueda haber. Luego de casi medio minuto de silencio, la reportera prosiguió.

– "¿Pasatiempos preferidos?"

– "Cualquier cosa mientras me mantenga ocupada, pero adoro leer sobre la historia militar universal."

– "¿A qué sueles tenerle miedo?"

– "A dejar de importarle a quienes amo."

– "¿Mudas tu exoesqueleto?"

– "Una vez cada seis meses hasta llegar a la adultez. Daba mucha comezón."

– "Nos acaba de llegar esta por parte de Scharfschutze1942, en Alemania: Aria, menciona tu arma, tanque y uniforme favorito de la Segunda Guerra Mundial."

– "Karabiner 98 kurz, Panzer VI Tiger y los uniformes negros de la Allgemeine-SS." – Contesté sin pensarlo dos veces.

Cetania y Saukki me vieron raro por un momento. ¿Acaso mencioné algo ma…? Ay, mama; Acabo de decir que me gusta el traje de la jodida Schutzstaffel. ¡Demonios, que no soy una Nazi! ¡Activar control de daños ya!

– "Uhm… M-me agradan los atuendos, no la ideología que representan." – Aclaré tímidamente. – "¿S-siguiente, por favor?"

– "Oh… Erm… De acuerdo…" – Resumió Nukka. – "¿Quién es tu héroe de la infancia?"

– "La legendaria Erika Kriegtochter. Mi peinado es en su honor."

– "¿Algún familiar que desees saludar ahora?"

– "¡Hola, mamá!" – Agité mi mano.

– "¿Son ciertos los rumores de que guardas un traje hecho de piel de empusa en tu armario?"

– "Actualmente, es humano. Son más fáciles de degollar."

– "Lo confirmo. Y me está cosiendo uno a mí también." – Mencionó la arpía. – "Hacemos entregas a domicilio."

Las tres reímos a pesar de la tétrica broma. Y espero el público sepa que es una broma.

– "Ah, creo que vas a adorar esta, Aria." – Sonrió maliciosamente la periodista. – "Jaëgersturm, eres huésped en la residencia Kurusu y también lesbiana; ¿A cuál de sus chicas le robarías el corazón?"

¡Lo repito y lo reitero! ¡¿Cómo demonios se entera la gente de estas cosas?! ¡¿Me espían?! ¡¿Hablo dormida o algo así?!

Bueno, al diablo; Hora de revelarle al mundo a quien le pertenece mi corazón. Con una mirada seria y juntando todo mi valor disponible, tomé el micrófono de Nukka con una mano, la otra la empuñé en mi pecho y encaré la lente de la videograbadora.

– "Yo, Aria Jaëgersturm, quiero confesar…" – Suspiré antes de continuar. – "Que amo con toda el alma a Lala, dullahan e hija de la Segadora del Leinster, Laetitia… Y algún día ella será mi esposa."

De nuevo, silencio. La nutria se mantenía estupefacta y la rapaz me observaba con los ojos entrecerrados y la boca medio abierta. Yo me debatía entre seguir viendo fijamente a la cámara y ocultarme apenada. El sudor se hacía presente entre más pasaba el tiempo. La periodista tomó el micrófono y la palabra entonces.

– "¡W-woah! Eso… Sí que fue directo. Bueno, creo que eso invalida la siguiente cuestión, pero es la que más nos solicitan que respondamos, así que la haré: Chicas, ¿hay alguna relación sentimental entre ustedes dos?"

– "¡¿Qué qué?!" – Exclamé sonrojada. ¡¿Por qué siempre preguntan eso?!

– "¿Estamos en vivo?" – Solicitó saber la americana.

– "En televisión, radio e Internet. Somos muy populares." – Confirmó Saukki mostrando la transmisión en su celular. – "Nuestras noticias tardan al menos treinta minutos en aparecer en otras cadenas."

– "¿Cuál era la pregunta de nuevo?"

– "¿Hay alguna relación sentimental entre tú y Aria?"

Cetania contestó a eso clavando un profundo beso en mis labios. Oh, Arachne mía…

Esto se va a poner feo.


NOTAS DE MERO: Todo de acuerdo al plan… [Pequeña risa] ¡Todo de acuerdo al plan! [Risa malvada]

¡Oh! ¡S-siguen aquí!

Erm… Gracias por acompañarnos, queridos lectores. Los invito a dejarnos sus opiniones y reseñas, que ya saben que las adoramos. Ignoren esa pequeña carcajada de mi parte, solo me acordé de una jocosa anécdota.

Agradecemos profundamente a Arconte-san (Funner), Paradoja el Inquisidor-san (Nutriampico86) y Onix Star-san (Sauron88) por enviarnos sus preguntas para ser contestadas en este episodio. También a Alther-san, cuya historia fue referenciada. Siempre es un placer contar con su amable ayuda, mis vasall- Err… amigos.

En todo caso, espero hayan disfrutado la lectura. Nos vemos hasta la próxima. ¡Su Emperatriz Absoluta, Meroune Lorelei, se despide de ustedes y les recuerda que los quiere mucho! ¡Auf Wiedersehen!

Todo de acuerdo al plan…