NOTAS DEL AUTOR: ¡Saludos, queridos lectores! ¡Este es Tarmo Flake!
Estos días el trabajo se ha puesto pesado y la exhaustiva jornada me deja con poco tiempo para escribir. Pero mi atareado horario no evitará que siga trayéndoles nuevos episodios. Como sea, suficientes excusas para justificar mi pereza. Sin más preámbulos, disfruten de este capítulo y acompáñenlo con un buen plato de mariscos, que esto se puede poner sirenoso.
Monster Musume no Iru Nichijou es propiedad de Okayado. El mundo es propiedad de la Gloriosa Emperatriz Absoluta Meroune Lorelei. Esta historia fue hecha con el simple propósito de entretener, creada sin fines de lucro. ¡La Gran Sirena exige sacrificios en su honor!
NO ES FÁCIL SER UNA ARACHNE
CAPÍTULO 28
Ugh, necesidades fisiológicas matutinas.
Desperté temprano, como es costumbre en mí. Luego de bostezar, sonreí al ver dormir plácidamente a Cetania junto a mí. Me tranquiliza que mis ronquidos no le causaran insomnio. Quizás tantos años escuchando música rock ya le acostumbraron a mis sonidos nasales. En todo caso, necesitaba ir al baño y tomar una ducha. Me aseguré de ser tan cuidadosa como pudiera para evitar despertar a la pacífica arpía. No pude pasar por alto la oportunidad de besar su mejilla, causando una muy sutil sonrisa en ese angelical rostro. En verdad que es hermosa.
Quitándome la ropa, dejé que el agua de la regadera recorriera mi cuerpo mientras pensaba en todo lo sucedido ayer. La actitud de la rapaz me ha sorprendido y complacido al mismo tiempo. Su nueva postura respecto a obtener mi afecto era sin duda, evidencia de que ella, a pesar de pertenecer al cielo, tiene los pies en la tierra. Ha madurado en más de una forma. Me alegré por ella y por mí.
Por nosotras.
Pero aún faltaba la pieza más importante: Lala. Suspiré. ¿Qué haré con la dullahan? Es decir, ¿cómo tomará ella la nueva actitud de la falconiforme? Demonios, ¿aceptará siquiera que la americana continúe buscando mi corazón? La irlandesa jamás aprobaría que yo mantuviera una relación más allá de la platónica con la castaña. De hecho, ella no desearía cualquier clase de contacto en primer lugar.
¿Y qué hay con esta tonta idea de que la segadora también vea a la halcón con ojos de amor? Maldita sea, ¿por qué pensé en tal cosa, para empezar? Es obvio que Lala aborrece a la arpía y jamás se inclinaría por tan descabellada proposición. Si no fuera por su sagrado juramento de no matar, la dullahan ya hubiera clavado su filosa guadaña en el cráneo de mi compañera. Y de paso, me decapitaría a mí.
En verdad que soy una idiota optimista. Ignoro cómo pude formular tal ridiculez en mi cabeza. En Sparassus, aquello nunca fue bien visto. Las arachnes solo cuentan con una pareja de por vida, por esa razón solemos ser meticulosas con tan importante decisión. Fui criada con tales valores y aún así, aquí estoy, debatiéndome sobre compartir el amor entre tres personas. Tallé mi frente, confundida. ¿Acaso solo un capricho para satisfacer mi subconsciente deseo de rebelarme? ¿No eran esta clase de ideas las que siempre le atribuí a alguien como Rachnera? Y sin embargo… ¿En verdad realmente incorrecto? ¿Es inmoral?
¿Desde cuándo amar es pecado?
Volví a tallar mi sien. Sólo intentaba justificar un egoísta deseo. Por supuesto que nunca funcionaría, únicamente estaba engañándome. Y aún así, parte de mi corazón me seguía alentando a perseguir aquel osado sueño. Tal vez, tal cosa sea realizable, si me empeño en conseguirla. Quizás… ¡Argh, no de nuevo! ¿Por qué insisto en razonar algo tan improbable? ¡Debería desistir!
Una relación polígama con Lala y Cetania es imposible.
Scheisse, nuevamente me parto la cabeza con estratagemas absurdas y fantasiosas conjeturas. Tales maquinaciones no son viables y en lugar de proseguir con tales ridiculeces, debería concentrarme en apreciar lo que ya tengo asegurado. No deseo perder el amor de la irlandesa por un simple arrebato del corazón. Y si la rapaz de alguna manera me conquista en el futuro, que así sea. No puedo pertenecerle a más de una mujer.
Por más que desee lo contrario.
Suspirando, terminé mi aseo y me arropé con prendas prestadas de la castaña. En verdad necesito planear mis viajes con más cuidado, ¿cómo demonios pude traer sólo una muda para vestir? Ugh, si no puedo organizar mi guardarropa, mucho menos podré concretar un trío. Me propiné una bofetada mental por idiota al tiempo que la americana se levantaba de la cama, estirando su agraciada figura.
– "Good morning, Blondie." – Me saludó la halconcita con un bostezo. – "¿How're ya doin'?"
– "Guten Morgen, Süsse. Mir geht's gut." – Acaricié su barbilla. – "Espero no te moleste que haya tomado algo más de tu ropa."
– "Descuida, flaquita. Sólo asegúrate de regresarla lavada."
– "¿Tienes hambre?"
– "Síp. Vayamos a desayunar después de que me duche. Vi un comedor camino aquí, parece asequible."
– "Sehr gut."
Mientras ella se aseaba, traté de llamar a casa pero nuevamente la línea parecía estar muerta. Diablos, espero Herr Kommandant no haya olvidado pagar el recibo telefónico. Ignoro si el gobierno también cubra tal tarifa, pero no está de más estar al corriente con las deudas. Recuerdo que a mis vecinos en Weidmann casi le embargan la casa cuando… ¡Oh, un mensaje de mi ex-jefa! Bueno, eso sí es sorpresivo.
El contenido consistía en una foto con el texto 'Comprando vestido', mostrando una jubilosa Pin sosteniendo un atuendo de novia junto a una ligeramente sonriente Winona. Oh, Eros, cómo me gustaría asistir a su boda. Me pregunto si algún día estaré en su misma posición, probando el níveo vestuario que mejor me quede. ¿O quizás yo sería la de traje oscuro? Hmm… Lala y Cetania lucirían completamente divinas en un vestido blanco tan puro como ellas, cargando un hermoso ramo de flores en sus manos. Oh, Arachne mía, ¿aún sigo con esta tonta idea de desposar a las dos?
El amor puede compartirse entre tres…
¡Argh! ¡Salte de mi cabeza, Meroune! ¡No importa lo mucho que concuerde contigo! ¡Largo, pescado rosado!
– "¿Viste a un fantasma, rubia?" – Habló la falconiforme, habiendo salido del baño. – "¿Por qué tan agitada?"
– "¿Eh? ¡Oh, nada, nada!" – Reí nerviosamente. – "Ah, mira lo que mis anteriores jefas me enviaron."
– "Lindo vestido. ¿Cuál de ellas contraerá nupcias?"
– "Ambas. Las pingüinas resultaron ser de nuestro equipo, pajarita."
– "¿En serio?"
– "A mí también me sorprendieron. Lo revelaron en mi último día de trabajo."
– "Bueno, al menos no seré la única a quien también le sucedió algo similar."
– "¿De qué hablas?"
– "Yuuko es lesbiana. La encontré besuqueándose con Mio el otro día cuando entraba a la sala."
– "¿De verdad?"
– "Yep. Se asustaron tanto apenas me notaron que mi casera por poco y se queda sin televisión por torpe." – Rió ella. – "No se atrevieron a mirarme a la cara hasta que les expliqué que yo igual prefería la compañía femenina. Y aún así pensaron que bromeaba."
– "Je, a veces creo que somos un imán sáfico, plumitas. Atraemos a las mujeres al lado oscuro."
– "Perfecto, pronto nuestro malvado plan de crear nuestra utopía yurista dará frutos, flaca."
– "La apoyo, general." – Saludé a modo de broma. – "¿Qué tal si llenamos el estómago antes de la conquista universal, meine Kaiserin?"
– "Excelente sugerencia, camarada." – Alzó su ala apuntando hacia adelante. – "¡Where eagles dare!"
Imitando una exagerada risa malvada, tomamos nuestras cosas y nos dirigimos a la salida. Aproveché entonces para sacarme una duda que me ha carcomido desde hace días.
– "Uhm… ¿Cetania?"
– "Dime, Aria."
– "Aria…"
– "Tienes razón, ese chiste es pésimo." – Torció la boca. – "¿Qué deseas?"
– "Bueno… ¿Puedo ver tus orejas?"
– "¿Eh? ¿A qué se debe tan extraña solicitud?"
– "Nunca las he visto y me dio curiosidad."
– "Estoy segura que es para satisfacer uno de tus raros fetiches, pero de acuerdo."
La rapaz hizo a un lado su largo cabello, dejando en evidencia sus puntiagudas orejas. Lucen bonitas, como para morderlas suavemente. Bien, un objetivo completado en mi lista de misterios sin resolver.
– "¿Satisfecha, araña anormal?"
– "Claro. Danke, Cetania."
– "¿Otra inusual petición? ¿Quieres saber si soy castaña natural?"
– "¡P-por supuesto que no, tonta! ¡¿No se supone que ibas a cesar tales provocaciones?!"
– "Soy flexible con mis promesas." – Guiñó. – "Dije que me abstendría de coquetear, pero aún estoy dispuesta a complacer tus deseos si así lo deseas, guapa."
– "No tienes remedio, pervertida." – Disentí con la cabeza, sonriendo. – "Pero gracias por la oferta."
– "Anytime, Blondie."
Tampoco es que esté interesada sobre ese tema. Además, estoy segura que al igual que yo (Y Rachnera y Lala), la pajarita es lampiña; A menos que las aves tengan plumitas ahí abaj-¡¿Por qué estoy pensando en esto en primer lugar?! ¡Argh, mi cerebro siempre divaga con bobadas! ¡Cambiemos de tema!
Como la voladora había previsto, los precios del restaurante eran aceptables y servían excelentes platillos. Eran alrededor de las nueve de la mañana y procuramos ir a la estación apenas finalizáramos de desayunar. Les envié mis felicitaciones a las arpías polares y nos encaminamos a regresar a casa. Con suerte, no habrá más nutrias fastidiosas reportando cosas que no deben. Y hablando de eso, me pregunto si volveremos a ver a Saukki de nuevo; A pesar de su latosa actitud, la mustélida es buena persona. Incluso la contrataría para cubrir mi hipotética boda.
Escúchenme ahora, todo el día cavilando sobre relaciones poliamorosas y bodas. Parezco una adolescente de algún manga barato.
Antes de llegar a la estación, aprovechamos para comprarles algunos recuerdos a nuestras familias. Mi amiga consiguió un lindo adorno en forma de clamidosaurio, esos reptiles con collares de piel, para su casera, alegando que Honda siempre quiso uno de pequeña. Yo opté por alegrar los paladares de la residencia Kurusu con una variada selección de dulces; Algo simple pero que nunca falla. Para mi querida dullahan, no solo seleccioné chocolates de calidad, sino también un pequeño pin metálico redondo con la imagen de una guadaña, mientras yo me hice con uno en forma de araña. Estas tiendas de conveniencia tienen de todo en estos días.
Tomamos el tren de las once con destino directo a Asaka. Durante el recorrido, le pedí a mi compañera que compartiera las canciones de Iron Maiden a mi teléfono. Me afirmó que empezara con una recopilación de sus mejores éxitos, antes de 'ascender' a la discografía completa. Yo sólo quiero volver a oír The Trooper en su versión original y recordar ese beso en el concierto. Afortunadamente, todo transcurrió sin incidentes finlandeses. El transporte arribó a nuestra ciudad y sentí un alivio al bajar, era bueno estar de vuelta en casa. Pasamos por un centro comercial, admirando las vistas familiares de nuestra querida ciudad.
– "Home, sweet home." – Declaró la americana, estirando sus pasos. – "Sigo opinando que hubiera salido más barato si me hubieras dejado transportarte en mis garras, flaca."
– "Imagina; La gente no sabría si están siendo invadidos por arañas marcianas voladoras o si están grabando el próximo blockbuster del verano."
– "Ambas ideas suenan geniales."
– "Si tú lo dices. Por cierto, gracias de nuevo por prestarme tu ropa. Te la devolveré lavada y planchadita mañana."
– "Cuando quieras, Blondie. Y que sea a mano, no confío en las lavadoras. La última vez, la que usa Yuuko me destrozó tres pares de pantis."
– "Je, algo simil-¡CETANIA, CUIDADO!"
Con apenas un centésimo de segundo para reaccionar, mi amiga y yo logramos esquivar el sorpresivo ataque dirigido a nuestras personas. Dando un salto hacia atrás, observamos una borrosa figura pasar entre ambas. Antes que pudiera hacer sentido de lo ocurrido, otro impacto fue evitado por los veloces reflejos de la falconiforme. Yo intentaba ordenar mi cabeza y descifrar qué demonios pasaba, pero nuestro atacante, sea quien fuere, era demasiado rápido. El sujeto superaba la agilidad de mis sentidos arácnidos y no hallaba forma de discernirlo entre esa oscura niebla que lo envolvía.
Un momento, ¿acaso esa es…?
– "¡Lala!" – Exclamé estupefacta al darme cuenta de la identidad de la agresora.
La dullahan, de alguna manera, había aparecido repentinamente con su guadaña en mano y ahora se concentraba en blandirla en contra de la arpía. La llamé de nuevo por su nombre, pero me ignoró por completo. La rapaz eludía el mortal filo con celeridad a pesar de la casi inexistente ventana de tiempo que la ágil hoz Abismal le ofrecía. Aquella armadura que la irlandesa cargaba no le impedían raudos movimientos, errando el herir por escasos milímetros la piel de la castaña. Solamente pude pensar en una cosa.
Hermoso.
A pesar de que Lala intentaba lesionar seriamente a Cetania con su arma, no pude dejar de admirar la inhumana gracia con la que ella se desplazaba. La mirada encendida y fija en su objetivo, los brazos sosteniendo firmemente la peligrosa guadaña, impulsando el extremo de esta con minuciosa precisión y brío. Cada vez que la dalla impactaba el suelo, dejaba un profundo cráter, sin importar si era tierra o concreto. La segadora estaba haciendo lo que su estirpe, la de la rapaz y la mía han hecho por los eones: Cazar.
Lala era en este preciso momento, una auténtica cazadora persiguiendo a su presa. Esta intentaba escapar y la irlandesa no le daba tregua, dirigiéndola con astucia hacia un lugar cerrado para negar su habilidad de volar. La americana intentaba contraatacar con sus filosos talones, pero sus intentos eran frustrados por la repentina transformación de la dullahan en negra niebla. Yo estaba al tanto de las inusuales habilidades de una Abismal y conocía el sobrenatural origen de la peliblanca, pero no imaginaba que literalmente volverse intangible fuera una de sus cualidades. Tan impresionante exhibición de fuerza, gracia y determinación me hipnotizaba por completo.
De nueva cuenta, la segadora arremetía su falce contra la falconiforme, dañando el tronco de un árbol en el proceso, tarea nada sencilla debido al grosor de este. Aún así, la irlandesa no tuvo problemas para desfigurar la endurecida madera. Lala estaba furiosa y su hirviente sangre inmortal le daba una fuerza excesivamente devastadora. Y yo no podía dejar de verla, a esa gloriosa ejecutora, desplazándose con la gracia de una diosa.
Entonces los gritos me devolvieron a la realidad.
¡¿Qué rayos estoy haciendo?! ¡Nada, absolutamente nada para ayudar a una compañera en peligro! Reaccionando, me apresuré a seguirlas, usando toda mi agilidad de Sparassidae. Llamé sus nombres en repetidas ocasiones, ambas hallándose enfrascadas en una fiera lucha. Logré alcanzar a la segadora, pero su incorpórea forma me impedía tocarla, escapándose de mis manos. No respondía a mis imploraciones de cesar la batalla, tampoco la rapaz. Lo peor, su litigio amenazaba con lastimar a los aterrorizados transeúntes que intentaban huir del peligro.
– "¡Lala, Cetania, alto!" – Volví a suplicar, siendo ignorada. – "¡Por favor!"
No obtenía resultado y la inagotable energía de la irlandesa empezaba a fatigar a la arpía, quien se rehusaba a huir del reto. Finalmente, con un audaz giro de su arma, la dullahan impactó el costado de la voladora, haciéndole caer. Con su víctima en el suelo, la peliblanca le apresó el pecho con su rodilla y aprisionó su cuello amenazadoramente con el cortante borde de su guadaña. Los áureos ojos de la mensajera de la Muerte no perdían su colérico brillo y su cuerpo todavía despedía esa lóbrega neblina Abismal.
– "Throd… fm'latgh… ¡N'gha!" – Exclamó Lala con gutural voz. – "Hlirgh…"
– "No entiendo…" – Respondió Cetania con dificultad. – "Qué rayos intentas decirme… Demente azul."
– "Aléjate… de Aria. ¡Bug Syha'h!"
– "Sobre mi cadáver."
– "Eso podemos arreglarlo…" – Aseveró alzando su dalla.
¡Maldita sea, no!
– "¡Detente, Lala!" – Le imploré tomándola del hombro. – "¡No te atrevas a hacerlo, por favor!"
– "¡Aléjate, mortal!" – Vociferó encolerizada. – "¡Ahora!"
– "¡No! ¡Tú no eres así, mujer! ¡¿Qué sucedió con tu promesa de no matar?!"
– "¡Voy a romperla! ¡Y todo gracias a esta peste alada!"
– "¡Con un demonio, alto!"
– "¡Largo, Aria! ¡Es imposible detenerlo!"
– "¡Esto no es lo que Eve hubiera querido!"
– "¡Nunca te atrevas a usarla de esa manera!"
– "¡Entonces no me obligues a hacerlo!"
– "¡Te dije que largo!"
La irlandesa me empujó con fuerza usando su herramienta. Sin desistir, continué con mi objetivo de pararla.
– "¡Por los dioses, desiste de una vez!" – Supliqué interponiéndome frente a ella. – "¡No te conviertas en lo que tu madre deseaba!"
– "Aria, déjala…" – Dijo la americana. – "Permítele matarme."
– "¡Cetania, no digas eso!" – Rogué a mi amiga.
– "Si muerte exiges, muerte te brindaré." – Declaró la segadora. – "¡Hai n'ghft!"
– "¡Eso! ¡Dame el gozo infinito del descanso eterno y comprueba que yo siempre tuve razón!" – Exclamó la rapaz. – "¡Vuélvete el monstruo que eres realmente! ¡Hazlo!"
– "¡Tus días están contados, mortal! ¡Tus acciones me han herido!"
– "¡Y las tuyas lastimarán a quien más amas!" – Gritó con fuerza la arpía.
Hubo un momento de pausa. La dullahan aún alzando su arma, yo queriendo detenerla infructuosamente y la castaña mirando a su ejecutora con firmeza a los ojos. El tiempo parecía congelarse.
– "Jamás dejaré de amar a Aria, segadora." – Aseveró Cetania. – "Pero si crees que con asesinarme asegurarás su afecto, estás muy equivocada. ¿Por qué no dejas de ser tan narcisista y miras a tu alrededor?"
Alzando la vista, Lala se dio cuenta que no solo yo la miraba completamente preocupada, sino que el resto de las personas congregadas también se hallaban en el lugar. Liminales, humanos; Todos contemplaban con temor la fatídica escena frente a ellos. La falconiforme prosiguió.
– "Precisamente. Al igual que la de ellos, la confianza que Jaëgersturm tiene en ti se verá destrozada con un sólo movimiento de tu guadaña. ¿Tanto vale el egoísta placer de la sangre, dullahan?"
– "Tú… tú no puedes excusarte por tu execrable comportamiento, usurpadora."
– "Tienes razón, no puedo. Pero tú tampoco esperes perdón por este agravioso acto. Y no hablo de mí, sino de la atemorizada arachne a quién declaraste amar a pesar de que ahora la ignoras."
Otro momento de silencio. Sus ánimos regresaban lentamente a la normalidad.
– "El día de ayer, esa misma arachne me demostró, con sus bondadosas acciones, que no he sido digna de merecer su cariño." – Aclaró la emplumada. – "Ella me recordó que si deseo esa felicidad que tú has dado por sentada, debo trabajar duro por conseguirla. ¿No lo entiendes, tonta? Ganaste la batalla, el corazón de Aria es tuyo."
– "¿Te rindes?" – Cuestionó la irlandesa.
– "¿Acaso tú lo harías?"
– "Entonces seguimos en guerra."
– "Correcto. Todavía anhelo el afecto de Aria, la quiero para mí; Pero ya no continuaré con mis tontos coqueteos desesperados para lograrlo. Si conquisto su amor, será por actos meritorios y no con sucias artimañas, por más efectivas que estas puedan ser. Me uniré a MON y le demostraré a ella, a ti y al mundo entero de lo que está hecha la gran Cetania. Y, con algo de suerte, pondré en evidencia el porqué soy la mejor opción para estar a su lado."
– "¿Por qué el repentino cambio en tu osada actitud, hija de Taumas?"
– "Porque no quería esto en primer lugar. No deseaba minar tu relación con Jaëgersturm de manera tan deshonesta. Intenté ser directa, seducirla desvergonzadamente y robarme su cariño. ¿Funcionaba? Por supuesto, ¿pero a qué costo? El precio era dañar a quien más adoro."
Lala volvió a echar un vistazo. Yo estaba casi al borde de las lágrimas, observando petrificada como las dos mujeres que yo amaba luchaban entre sí. La arpía continuó el habla.
– "Míranos, luchando en medio de la calle, como un par de celópatas crónicas. No sé qué demonios fue específicamente lo que te obligó a actuar así, pero estoy segura que yo tengo la culpa de ello. Y lo admito, no me comporté como una orgullosa ave de presa debería. Me avergüenzo de mis acciones. Pero, ¿Qué hay de ti, azul? ¿También deseas caer tan bajo como yo? ¿Partir en dos el alma de Aria sólo por el gozo de ejecutarme? Tú eres mejor que eso, dullahan."
– "¿Acaso me estás adulando?"
– "Parcialmente. Te aplaudo que me hayas superado hasta ahora, pero prefiero seguir viviendo y dejar que el tiempo me dé la razón que obtener el éxito instantáneamente pagando con mi existencia. No me sirve de nada el ser una mártir."
– "¿Piensas que te dejaré libre?"
– "Sí, porque sabes que de lo contrario, perderás a tu chica." – Afirmó la rapaz. – "Como mencioné antes, obtendré su aprecio demostrándole que soy meritoria a este. Tienes toda la ventaja en este caso, ¿rechazarás tan excelente oferta?"
– "¿Por qué propones tan aparentemente bondadoso trato, siendo mi rival?"
– "Porque me encanta la idea de triunfar cuando las probabilidades están en mi contra. Y estoy tan segura de mi éxito, que me atreví a declararte la guerra explicando mi plan. Cuando gane, la victoria será en extremo dulce."
– "Te equivocas. No habrá victoria para ti, vástago de Electra." – Aseveró la irlandesa estrechando el agarre de su guadaña. – "Despí-¡GAH!"
De la nada, una difusa figura apresó a Lala por completo, liberando a la castaña. Mientras esta se incorporaba, la misteriosa captora de la peliblanca reveló su verdadera forma: Doppel.
– "¡En el nombre de nuestro Oscuro Padre! ¡¿Qué crees que haces, hermana?!" – Se quejó la segadora, intentando zafarse de la doppelgänger.
– "¡Eso es lo que te pregunto a ti, idiota!" – Le respondió la integrante de MON. – "¡Peleando en medio del distrito comercial! ¡Casi matas a alguien con esa maldita dalla! ¡¿Quieres crear pánico después de lo que sucedió hace días?!"
– "¡Esto no te incumbe, hija del Caos Reptante!"
– "¡Claro que sí, cabeza floja! ¡Mi trabajo es neutralizar a dementes violentas como tú! ¡Ahora detente o te regreso a tu jodida aldea en Wicklow en pedazos!"
– "¡No entiendes! ¡Estoy protegiendo lo que me pertenece!"
– "¡Al igual que esos terroristas protegían a la humanidad con matanza! ¡¿Quieres ser una de ellos?!"
Eso tuvo un efecto profundo en la irlandesa, quien dejó de protestar de inmediato. Quise ir en su dirección, pero una mano en mi hombro me detuvo.
– "No interrumpas, Jaëgersturm." – Me advirtió Smith con voz firme. – "Suficiente han hecho ustedes dos."
– "¡Cesa tu rabieta ahora, Leinster-oth y deja de causarme problemas!" – Continuó advirtiendo la chica flotante. –"¡Como tu superior, te lo ordeno! ¡Wgah'n gnaiih!"
Haciendo un breve intercambio de miradas, la dullahan, con una exhalación, desistió su lucha.
– "Ya kadishtu…" – Musitó Lala, viendo al piso. – "Aplacaré mis ímpetus, hermana."
– "Bien." – Replicó satisfecha Doppel. – "Nog, bug Kurusu-agl, Laetitia gof'nn."
– "De acuerdo."
Incorporándose, ambas se acercaron a nosotras. Lala se mantenía con la mirada al suelo. Cetania se quitó el polvo y las siguió.
– "Llevaré a esta revoltosa azul a su casa." – Nos informó la cambiaformas. – "Ya sabes el protocolo, Kuroko. Ep."
– "Gracias, Doppel. Ep." – Le sonrió la agente, despidiéndose. – "Yo me quedaré para charlar con estas señoritas. No tardes, ¿vale?"
– "Sí, sí." – Respondió ella en la lejanía. – "Que bueno que somos inmunes al amor, ¿cierto, Kuroko?"
Smith rió ante eso, volteándose y dirigiéndose al aún estupefacto público reunido.
– "¡Tranquilos, señoras y señores! ¡Esto tan sólo fue una maniobra de entrenamiento para el equipo especial MON!" – Aseguró la coordinadora, ofreciendo una amable sonrisa. – "¡Pueden regresar a sus actividades cotidianas! ¡Y por favor, disculpen las molestias! ¡Que tengan un excelente día!"
Con la gente calmada y todo volviendo a la normalidad, la agente se giró y nos encaró con una tajante expresión en su rostro. Incluso detrás de esas oscuras gafas, la arpía y yo podíamos observar claramente la ira en sus ojos. Sin decir nada, nos indicó que entráramos a la parte trasera de la furgoneta de la agencia, cosa que obedecimos. Confirmando con la cabeza a su compañera, Zombina se retiró del asiento del conductor y cerró la puerta, dejándonos solas con su superior. Antes de hablar, esta se deshizo de sus lentes de sol para tallar su nariz. Luego de acomodárselos, ella tomó un diario y lo colocó frente a nuestras caras.
– "¡Por el Eterno Abismo!, ¡¿En qué demonios estaban pensando ustedes dos!?" – Nos reprendió la furiosa coordinadora agitando el periódico en nuestras caras. – "¡Actuando tan descaradamente! ¡¿Obtienen un poco de fama y de repente pretenden transformar todo en un maldito circo?!"
Ay, no. ¡Scheisse, no!
La fotografía de Cetania besándome en aquel vagón se ostentaba en primera plana, a todo color y con una resolución tan clara como el agua de manantial. El sensacionalista encabezado resaltaba con letras grandes nuestros nombres y proclamaba una innegable relación amorosa entre nosotras. ¡Maldita sea! ¡Había olvidado que no solo esa nutria era la única con una cámara! ¡Maldita, maldita sea!
– "¡Smith, no es lo que crees!" – Traté de excusarme.
– "¡¿De verdad?! ¡Porque hasta dónde puedo ver, tú y tu novia emplumada son las nuevas protagonistas de esta ridícula comedia amorosa!" – Replicó la mujer, arrojando el diario al suelo. – "¡¿Acaso creen que su estatus de celebridades de quinta les da derecho a comportarse de esa manera?!"
– "¿Las demostraciones públicas de afecto están prohibidas?" – Cuestionó la rapaz.
– "¡Me importa un carajo si las dos se la pasan follando las veinticuatro horas!" – Vociferó la agente. – "¡El problema es lo que su pequeño teatro le hace a la imagen de nuestra institución! ¡Somos una dependencia seria, no una jodida novela romántica! ¡Deténganse de una maldita vez!"
Irritada, Kuroko le propinó un fuerte golpe a la pared vehículo, haciéndolo sacudir a pesar de tener a tres personas, una arachne incluida, en su interior. Amansando su hiperventilación, la mujer del gobierno se acomodó sus gafas para proseguir.
– "Escuchen; No me opongo a su noviazgo o lo que sea que tengan. Lo que ustedes hagan o no en privado es cosa suya. No han hecho nada malo en sí." – Explicó Smith. – "Pero ustedes ya deben saber cómo actúa la prensa y lo desleales que pueden ser, especialmente estas publicaciones amarillistas. Ahora mismo estamos hasta las narices de ocupados en la oficina y hasta ha habido rumores de un corte de presupuesto. Tengo las manos llenas y para colmo ustedes abren otra caja de Pandora con ese condenado beso."
– "Lo sentimos, Kuroko." – Se disculpó la halcón mirando al piso. – "Todo es mi culpa."
– "La culpa es del sensacionalismo que permea al periodismo, Cetania." – Opinó la agente. – "Pero no estamos aquí para discutir la moralidad de los medios, sino para recordarles que ahora tienen una reputación que mantener: La nuestra. Aunque oficialmente aún no pertenecen a MON, se han vuelto gran parte de nuestra imagen pública. La opinión de la población hacia nosotros se ha enfocado en sus acciones y el proceder de estas es más delicado que antes."
– "No era nuestra intención cargar con todo esto en primer lugar." – Dije ofreciendo una mueca de arrepentimiento. – "Hubiera sido mejor haber escapado de esos psicópatas en lugar de enfrentarlos."
– "El hubiera no existe, Aria." – Respondió Smith. – "Y te recuerdo que hay decenas de familias que siguen vivas gracias a ustedes dos. Nunca podré agradecerles lo suficiente por lo que hicieron, pero al menos tengo derecho a pedirles que moderen su conducta frente a las cámaras. Se los suplico."
– "Procuraremos abstenernos de tales despliegues, coordinadora." – Habló la castaña.
– "Me alegro de oír eso." – Suspiró la consejera. – "Ahora, si no es molestia preguntar, ¿en verdad están saliendo?"
La falconiforme y yo nos miramos por un momento, sin saber que contestar. Estamos enamoradas, de eso no hay duda, pero no puedo corresponderle a mi amiga. Aún no.
– "¿Viste la entrevista completa?" – Inquirí a la agente.
– "Por supuesto, y en vivo. Apenas las vio en la Red, Tio nos llamó a todas en mi oficina. Las captamos cuando les pedían su opinión respecto al Reino Sirena."
– "Entonces ya debes saber que mi corazón le pertenece a Lala."
– "No tengo idea a que te refieras, Jaëgersturm."
– "Hablo de mi confesión casi al final de esta. Tomé el micrófono y le dejé saber a todos lo que siento por la irlandesa."
– "Lamento seguir ignorando sobre eso, Aria. No recuerdo nada similar."
– "Espera… ¿acaso tal parte no fue transmitida?"
– "Quizás." – La líder de MON me facilitó entonces una tablet. – "Si quieres, revisa las grabaciones en Internet."
Sin dilación, comencé una búsqueda en los sitios de videos, tratando de hallar el momento justo de mi declaración. La americana estaba también interesada. Encontré incontables versiones de diferentes fuentes, pero la mayoría sólo contenían el famoso ósculo que compartí con la rapaz. Finalmente di a parar con la original que Saukki grabó y rápidamente inicié mi pesquisa de ese crítico momento.
– "No está…" – Dije al no localizarlo. – "Scheisse, en ningún lado lo encuentro."
– "¿Ya probaste con StreamLeaks?" – Sugirió la arpía. – "Generalmente tienen copias fidedignas de las transmisiones en vivo."
– "Tampoco. Simplemente parece que ese pedazo fue borrado." – Le repliqué. – "Diablos… ¡Smith, necesito hacer una llamada!"
– "Si estás pensando en lo mismo que yo, te advierto que no permito largas distancias." – Contestó la coordinadora. – "Pero tampoco te negaré ayuda; Ten, no demores mucho."
– "Danke, Kuroko." – Le agradecí tomando el teléfono. – "¿Podrías buscar el número del Shameimaru Shinbun, por favor? ¿Y desde cuándo llamar de Asaka a Tokyo es larga distancia?"
– "Ya conoces las malditas tarifas de las compañías, Aria. Ah, aquí está."
Dictando el número, marqué hasta las oficinas centrales del mencionado lugar. Luego de un par de segundos, una melodiosa voz femenina me contestó.
– "Habla al diario Shameimaru Shinbun, habla Maki Himekaidou, ¿en qué puedo servirle?"
– "Hola, necesito hablar urgentemente con Saukki Nukka."
– "Ugh, Nukka…" – Respondió con obvio desgano. – "¿En verdad es necesario?"
– "¡Por supuesto que sí! ¡Insisto!"
– "Agh… Bien, espere un momento… ¡Oye, nutria asquerosa, te habla otra a quien seguro le debes!"
– "¡Vete al diablo, Maki! ¡Métete una piña por la raja!" – Le replicó en la lejanía la inconfundible voz de la mustélida, quien tomó el auricular. – "¡¿Hola?! ¡Si es por lo del negocio, ya dije que primero me das el dinero y después elimino al objetivo!"
– "¿Eh? ¡No, tonta! ¡Soy yo, Aria!"
– "¡Ah, Jaegerjaquez! ¿Cómo estás, patas largas?"
– "Nada bien, gracias a ti. Y es Jaëgersturm."
– "Sí, sí. Espera, ¿a qué te refieres?"
– "Hablo de que tu maldita grabación, la parte donde confieso mi amor hacia mi chica, ya no aparece por ningún lado."
– "Ese beso con la pajarita está por todos lados, ciega de seis ojos. Y eso que yo no lo grabé."
– "¡No, idiota! ¡Hablo de lo que dije justamente antes de eso!"
– "¡Oh, claro, ya me acordé! Una tal Lela o algo así…"
– "Lala. ¿Y bien?"
– "Bueno, ¿recuerdas que estábamos transmitiendo desde un tren en movimiento?, pues resulta que en el preciso instante de tu revelación, la señal se interrumpió por entrar en una breve zona sin cobertura. Esta se restableció cuando inicié la pregunta final. Que coincidencia, ¿no crees?"
– "Aún así, estoy segura que la versión completa quedó grabada en tu cámara."
– "Correcto… Excepto que luego aventé dicho aparato a un pobre felino, dañando parte del video. Precisamente ese pedazo al cual te refieres."
– "¡¿Dices que entonces mi declaración se ha perdido para siempre?!"
– "A menos que alguien más la haya capturado, me temo que la respuesta es positiva. Lo siento, Aria."
¡Por el casco de Ares! ¡Esto no puede ser! ¡Vaya suerte la mía! Sin despedirme, terminé la conversación y entregué el celular la agente. Dejé caer mi cuerpo y coloqué mi mano en mi cara. Maldita jaqueca.
– "Lamento que las cosas no resultaran, Aria." – Me confortó la consejera. – "Espero esta mala experiencia no te desanimé a unirte a nuestra fuerza. Ni a ti tampoco, Cetania."
– "¿Aún planean aceptarnos después de este chasco?" – Cuestionó mi amiga.
– "Ignoro si es solo suerte, pero aunque tuvimos opiniones muy contrastantes sobre a su afectuosa demostración pública, también recibimos apoyo de la comunidad LGBT, especialmente las lideradas por extraespecies." – Mostró una página con nuestra foto en su aparato portátil. – "Consagraron su icónico beso como la prueba del auténtico amor entre personas del mismo sexo. Las redes sociales las consideran las indiscutibles heroínas del movimiento lésbico y estoy segura que la Internet está deleitándose creando incontables historias sáficas inspiradas en ustedes."
Lo que imaginaba, más fama. A este ritmo terminaré estelarizando mi película en la pantalla grande y recibiendo ofertas para crear peluches con mi imagen. Y protagonizando cientos de relatos eróticos, como predije. Al menos espero sean de buen gusto.
– "Así que, aunque mis superiores y yo no aprobamos del todo su expresivo método…" – Prosiguió Smith. – "La positiva recepción de este no nos deja más opción que continuar con nuestra oferta. Además, ya las hemos anunciado como futuras integrantes por demasiado tiempo y el público nos arrojaría a la hoguera si lo decepcionáramos. En todo caso, cuando estén listas para dar ese paso, las estaremos esperando con los brazos abiertos."
– "Gracias, Kuroko." – Le agradecí. – "Ahora, ¿podrías llevarme a casa? Tengo que explicar muchas cosas a una muy furiosa dullahan."
– "No hay problema, casanova. Pero en serio, ¿intercambiaste saliva con Cetania y luego me dices que estás enamorada de Lala?"
– "Es complicado." – Disentí con la cabeza. – "Entre menos trates de comprenderlo, mejor."
– "Ni yo lo entiendo a veces, Smith." – Se unió la rapaz.
– "Que bueno que mi corazón es tan frío como un iceberg, así tales sentimientos nunca me afectarán." – Se rió ella. – "Y Jaëgersturm, ¿Qué hay de ese asunto con la tal Rachel?"
– "¿Qué hay con eso?"
– "Rachel Elise Tzeranth, la conozco, también soy la coordinadora de esa saltarina. Excéntrica pero nunca me pareció sospechosa. Incluso es Sparassediana como tú."
– "Bravo…"
– "Que bueno que me apoyes, señorita sarcasmo." – Entrecerró los ojos. – "Porque gracias a tu bocota ahora tengo a la prensa, a la Asociación Anti-Difamación de las Salticidae y a la compañía "The Gambler" fastidiándome a cada rato por tus declaraciones. Dime, ¿Crees que ella esté envuelta en todo este embrollo de los extremistas o algo así?"
– "¿Eh? Oh, no, nada de eso. Solo fue un pequeño malentendido. No quise insinuar nada grave sobre la chica. Aunque recomendaría no aceptar la comida que te ofrezca."
– "Bien, porque ya estoy harta de arachnes. Contigo, esa escandalosa asociación y la tontería esta de la tarántula macho que medio mundo me reporta, juro que no quiero escuchar otra vez de seres con ocho patas." – La agente suspiró. – "Pachylene tenía razón, ustedes sí que son problemáticas. Joder, ni siquiera Erin fue tan fastidiosa."
– "Te agradezco el aprecio, Kuroko. ¿Ya nos vamos?"
– "Sí, sí." – Salió del vehículo. – "¡Zombina, se acabó el recreo, nos vamos! ¡Mueve ese lindo trasero muerto!"
La aludida se apresuró a abordar el transporte y arrancó el motor.
– "¿Estás bien, Cetania?" – Le pregunté a la castaña. – "¿Lala no te lastimó mucho?"
– "Tranquila; Aunque no lo creas, hasta cuando intenta matarte, la chica es cuidadosa."
– "Concuerdo con eso. Es tan suavecita que se siente como ser atacada por algodón." – Me reí. – "Y siento que ella reaccionara así. Créeme, nunca la había visto tan violentada."
– "Fue mi culpa, lo merezco por andar de atrevida. Relájate, era cuestión de tiempo para que alguna explotara de esa manera." – Sonrió levemente. – "Al menos nadie salió herido."
– "Todo estos problemas solo porque me amas. No deberías hacerlo, amiga."
– "Vale la pena luchar por ti, flaca. Por eso me uniré a MON, para protegerte de todo rufián y posible novia celosa."
– "Hablando de eso, si logro salir viva de todo esto, te avisaré para reclutarnos juntas, ¿vale?"
– "Sounds good to me, Blondie."
Miré la ventana delantera de la furgoneta, pensando en cómo resolver la situación con la dullahan. Con ese beso difundido y sin la grabación de la nutria, no tenía coartada alguna para ampararme. Tique, dame tu bendición. El vehículo se detuvo frente a la residencia Kurusu.
– "¿Aria?" – Me habló la americana.
– "Dime."
– "Prometo recompensarte por todo esto."
– "No es necesario, Cetania."
– "Lo es. Esto también es parte para demostrar lo que valgo, insisto."
– "De acuerdo." – Le sonreí. – "¡Auf Wiedersehen!"
– "¡Bye bye!"
Despidiéndome de las chicas, me encaminé a la entrada. Suspiré antes de cruzar la reja, que los dioses me amparen. Abriendo la puerta, fue Papi quien me recibió con un abrazo.
– "¡Aria-nee! ¡Volviste!" – Exclamo la alegre arpía azul, acompañada de una sonriente Suu. – "¿Cómo estuvo el concierto de Slayer?"
– "Es Iron Maiden. Y estuvo fantástico, gracias por preguntar. ¿Qué tal ustedes dos, pilluelas?"
– "¡Miia hizo comida y le salió mejor! ¡Esposo incluso pidió una segunda ración!" – Se desprendió ella, dando pequeños saltitos. – "¡Y Rachnera se puso verde después! ¡Y Mero se cayó de espalda en su silla! ¡Y luego le hice un fatality a Suu, y le arranqué la cabeza, y…!"
Mientras la emplumada seguía su parloteo, la limo me observó por unos segundos en silencio. Me extrañé un poco al verla alargar su probóscide y tocar mi cabeza. De repente, sentí como si una inofensiva pero evidente descarga eléctrica recorriera mi cuerpo. Por un muy breve periodo de tiempo, experimenté una conexión con la acuosa joven, como si ella estuviera dentro de mi cabeza. No era doloroso; De hecho, palpé un sentimiento de ligera calma, pero sin duda fue extraño. Un par de segundos después, su apéndice se desprendió de mi sesera y regresó a su tamaño normal. Suu mantenía una expresión preocupada en su verdiazul rostro. En silencio, la limo me abrazó con ternura, usando varios tentáculos para acariciar suavemente mi espalda.
– "No le has fallado, Aria-nee." – Dijo ella. – "Yo te creo."
Dejé escapar un par de lágrimas.
Suu y yo nunca tuvimos la mejor relación, e incluso aún puedo decir que no somos realmente apegadas; Pero ahora, la gelatinosa niña había comprendido perfectamente lo que me agobiaba. Acaricié su suave cabecita, agradeciendo su apoyo. Sabía de su capacidad de leer la mente, pero nunca le tomé importancia. Y pensar que alguna vez vituperé en contra de este pequeño ángel limoso. Perdona, Suu, no sabía lo que decía en ese entonces. Alcé la mirada y noté al resto de la familia. Les ofrecí una sonrisa.
– "¿Disfrutaste el viaje, Aria?" – Habló Kimihito.
– "Ah, claro, Herr Kommandant, fue estupendo." – Comencé a buscar en mi bolso. – "Les traje unos dulces como recuerdo. Merecen algo mejor pero no tuve mucho tiempo para andar de compras."
– "Oh, gracias, Aria. Es un buen gesto de tu parte." – Tomó las cajas en sus manos. – "Lo importante es que volvieras sana y salva."
– "¡Aria-nee! ¡¿Trajiste también para nosotras?!" – Preguntó Papi con un brillo en sus ojos.
– "¡Por supuesto!" – Le entregué un paquete de gomitas de arañitas. – "¡Sabor a fresita, espero les guste!"
– "¡Sí! ¡Muchas gracias, Aria-nee! ¡Donkey… Digo, Danke!" – Me proveyó otro fuerte abrazo y un beso en la mejilla. Adoro su ternura. – "¡Rachnee, mira! ¡Esta se parece a ti!"
Hurgando el resto del bolso, me topé con un par de objetos especiales. Una dorada caja conteniendo finas confituras a base de cacao y un pequeño broche, ambos regalos para mi irlandesa.
– "¿Dónde… está Lala?" – Cuestioné. Todos guardaron silencio, seguramente ya conociendo lo que sucedió.
– "Aria…" – Tomó la palabra Miia. – "¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué tú…?"
– "Miia, por favor." – La tomó del hombro Rachnera. – "Ahora no. Deja a la mujer descansar primero, apenas acaba de regresar, ¿sí?"
– "De acuerdo…" – Aceptó la lamia. – "Lo siento, Aria."
– "Descuida, Miia." – Le repliqué. – "Voy a tomar un baño. Con su permiso."
Con la cabeza baja, me dirigí a ducharme. Ya adentro, me deshice de la ropa prestada y le permití al agua lavar mi cuerpo. Sin embargo, nunca podría lavar mis pecados. Suu cree en mí y le atesoro tal confianza, pero aún no sé si la segadora pensará lo mismo. La regadera fue perfecta para camuflar mi sutil llorar.
Finalizado el aseo, hallé una muda de ropa limpia sobre la lavadora. No estaba doblada de la forma habitual. Parece que la peliblanca no quiso rendirse en su afán de expandir sus habilidades y decidió darle una segunda oportunidad a lavar mi atuendo. Yo era indigna de vestir algo que ella limpió con sus manos pero no contaba con otra vestimenta disponible. Salí del lugar y me dirigí a la terraza. Ya ahí, dejé que el tibio sol invernal terminara de secarme mientras meditaba como salir de ese profundo fango en el cual me había metido. Al no hallar respuesta en el lejano barullo citadino, volví adentro.
Decidí que entre más pronto encarara la situación, más pronto esta se resolvería. Inhalando y reuniendo valor, me encaminé hacia la habitación que compartía con la irlandesa. Me daba ánimos mentalmente para evitar flaquear. Abrí la puerta sin tocar primero, no necesitaba hacerlo para pasar a mi propio cuarto. Podía hacerlo, solo necesitaba hablar y ella me escucharía. Y consecuentemente, ella me perdonaría. Debía pensar positivamente, ¡Soy la gran Aria Jaëgersturm!
Mi suerte siempre me lo recuerda.
Lala estaba sentada en la cama, viendo al suelo y cruzada de brazos. Una gran caja conteniendo mis objetos personales yacía a su lado. Lo comprendí de inmediato. Sentí un excesivo dolor en mi alma al razonar la situación. Este cuarto ya no era mío, no me pertenecía, al igual que el corazón de la dullahan. No habría diálogo, no habría discusión, no habría opiniones.
No habría perdón.
Alea jacta est. Sin decir una palabra y haciendo un monumental esfuerzo para no quebrarme en llanto frente a ella, cargué el contenedor en mis manos y, en silencio, me retiré de la recámara. Le di un último vistazo a la dolida segadora, como si esperara un milagroso cambio repentino de parecer y esta corriera a indultarme. Por supuesto, tal cosa nunca sucedería. Cerrando con delicadeza la puerta, me encaminé al ático, evitando desplomarme en el trayecto. Subí la escalera plegable y toqué la entrada, siendo recibida por su residente.
– "¿Tienes…?" – Gimoteé. – "¿Tienes espacio para una completa estúpida?"
– "Siempre." – La tejedora me sonrió comprensivamente.
Haciéndose a un lado, pasé y deposité mis cosas junto a la conocida cama, dejándome caer en el colchón. Me sentía peor que fatal, todo el maldito mundo estaba de cabeza. Me esforcé por no decepcionar a la mujer de mi vida y al final, sin importar cuánto me esforzara, terminé perdiéndola. Esto era el infierno en vida, la condena de los absolutos idiotas que faltaron a su palabra. Podría culpar a Cetania, a Saukki y toda la desgraciada prensa sensacionalista, pero en realidad la responsabilidad es mía. Yo decidí hacer ese viaje en primer lugar y ahora las consecuencias me han alcanzado. El único chivo expiatorio seré yo misma. Maldita sea mi suerte. ¡Maldita sea!
– "¿Quieres hablar, cazadora?" – Sugirió Rachnera, colocándose junto a mí.
– "En realidad, quiero estar sola." – Le respondí con mi cara en la almohada.
– "Lo haría, pero temo que te hagas algo drástico si me alejo de ti."
– "Ahora estoy tan muerta por dentro que ni una bala en la cabeza podría ser peor."
– "De cualquier manera, me gustaría saber qué demonios te llevó a terminar en este estado. ¿Podrías iluminarme respecto al tema?"
– "Jodí todo." –Repliqué secamente. – "Destruí todo lo que amaba. Lo arruiné como la patética imbécil que soy."
– "Siempre que te degradas a ti misma, me das pena y rabia, mujer. ¿Sabes por qué? Porque es tu manera de seguir cayendo en la inopia y no actuar." – Aseveró la tejedora. – "Eres una soldado, deberías ir hacia el objetivo, no huir de él."
– "Mi objetivo se perdió para siempre. No puedo huir de algo que ya no existe."
– "Lo único existente aquí eres tú y ese maldito complejo que creí ya habías superado. No lo resolverás autocompadeciéndote, sino externándolo como una persona civilizada. ¡Por el amor de Arachne, Aria, sólo habla de una maldita vez!"
Suspiré. Ella tenía razón, sólo estoy huyendo.
– "Antes que nada…" – Inicié. – "¿Qué opina el resto sobre ese infame beso?"
– "Lo mismo que Lala: Eres una idiota."
– "¿Incluso tú?"
– "Especialmente yo."
– "¿Crees que sirva de algo decir que momentos antes de eso, declaré públicamente mi amor hacia la dullahan? ¿Y que por una infortunada serie de eventos, tal suceso se ha perdido para siempre?"
– "No es del todo inverosímil, pero creo que las acciones de esa arpía dicen más que cualquier explicación, alemana."
– "¿Cuando se enteraron?"
– "Tu azulita se apoderó del televisor con la esperanza de que la cobertura sobre ese grupo de rock arrojara información sobre tu paradero actual." – Relató la tejedora. – "Cambiando de canal, te hallamos respondiendo preguntas absurdas a una nutria. No necesito decir que ella perdió literalmente la cabeza cuando te observamos propinando ósculos desvergonzados con tu querida rapaz en diferentes ángulos cinematográficos."
– "Intenté llamarlos por teléfono."
– "Previendo que la prensa no nos dejaría en paz desde tu ascenso al estrellato, mi Querido fue a la compañía a solicitar un cambio de número con anterioridad hace unos días."
Pobre Herr Kommandant, siempre teniendo que molestarse por mi culpa.
– "Demonios, todo lo que les hago pasar por mis tonterías." – Expresé volviendo a hundir mi cara en la almohada.
– "Por eso no te quería decir, para evitar que te sintieras mal. Supongo iba a informarte hasta que decidiste irte de improviso. Si te sirve de consuelo, Miia y Cerea aprovecharon esa oportunidad para dar un alegre paseo con él."
– "¿Crees que aún puedo ser perdonada?" – Me puse boca arriba.
– "Por las demás, claro. La peliblanca será más difícil, pero no imposible. Lala te ama, no lo olvides."
– "Estoy aquí porque ella dejó de hacerlo, Rachnee."
– "No, estás aquí porque tu decidiste rendirte antes de siquiera dialogar. Lo sé porque ya hubiéramos escuchado su discusión desde hace un rato."
– "¿E iniciar otro pleito? Suficiente tuvimos hace unas horas."
– "¿Y entonces la mejor solución es quedarte aquí y llorar toda la noche hasta que todo se arregle por arte de magia? Me decepcionas, Sparassediana."
– "Siento no satisfacer tus expectativas, Arachnera." – Espeté sardónicamente. – "¿Vas a dejarme sola o seguirás fastidiando?"
– "De acuerdo, me iré. Pero antes contéstame algo, sabionda: ¿Cómo rayos planeabas que tu anhelado trío diera frutos en primer lugar?"
– "¿De qué hablas?"
– "No finjas, Jaëgersturm, sé que deseas tener una relación polígama con la irlandesa y la rapaz."
– "¿Y qué si lo deseaba? ¿Vas a llamarme ilusa por tan descabellada fantasía?"
Rachnera se rió. Ignoro donde estaba la gracia.
– "¿Acaso crees que soy tan hipócrita, Aria?" – Sonrió burlonamente ella. – "Te apoyo completamente en tu osada meta."
– "¿En verdad?" – Inquirí incrédula. – "¿No vas a mofarte de que apenas tengo veinte y ya estoy planeando un matrimonio poliamoroso?"
– "Aria, ¿tú crees que mi Querido va a elegir solamente a una de las chicas para casarse?"
– "Ese es el objetivo del aventurado plan de Smith."
– "No, su plan es demostrar que las relaciones humano-liminal no tienen que limitarse a la amistad. Querido es su mejor apuesta."
– "Algo innecesario tomando en cuenta la enorme cantidad de parejas con extraespecies que he conocido en mi corta estancia en este país."
– "Cierto, pero casi todas son monogámicas. Un harén es mucho más impactante y prueba irrefutable de que esa absurda ley que prohíbe amarnos debe ser abolida."
– "¿Ahora trabajas para Kuroko o algo así?"
– "Ni en sus sueños. Sólo que conozco lo que esa astuta zorra quiere lograr con nosotras. Debes admitir que tiene los ovarios bien puestos."
– "Felicidades, estás enamorada." – Mascullé con sarcasmo. – "¿Cuándo es la boda, futura señora Smith?"
– "El mismo día que la tuya. ¿No entiendes, tonta? Comparado con mi Querido, tu pequeño ménage-à-trois es tan común como el aire. Y sinceramente, me encantaría verte realizarlo; Opino que las tres harían una disparatada pero linda unión."
– "Gracias por el apoyo, ¿pero cuál es el punto?"
– "¿Cómo rayos esperabas que tal idea fuera exitosa, para empezar? Es decir, ¿crees que dejarán sus diferencias de la nada sólo para compartirte?"
– "Bueno…"
Scheisse, la tejedora tiene un punto importante. Olvido que la castaña y la segadora se odian a muerte, siendo su riña anterior la mayor evidencia. Carajo, ¿cómo puedo ignorar algo tan obvio?
– "¿Sabes, Aria? Desde hace mucho que necesitábamos esta clase de charla, pero la continué postergando porque pensé que necesitabas hallar las respuestas por tu cuenta." – Explicó Rachnera. – "Cuando te confesaste a Lala y regresaste absuelta de tu cargos después de los atentados, me sentí orgullosa de verte madurar. Lejos estaba esa insegura arachne de largas piernas que llegó de improviso a esta casa. Admiré como te desenvolviste en el agitado ambiente del Japón y lograste, en relativamente poco tiempo, alcanzar metas que antes te hubieran sido completamente inimaginables. Eres realmente única, Jaëgersturm.
Pero, entonces sucedió lo que temía: Diste tu relación con la dullahan por sentada y olvidaste que al corazón también se le debe cuidar. Te enfocaste tanto en perseguir a esa yanqui que desatendiste, sin darte cuenta, la confianza que tanto te costó obtener de la irlandesa. Quise intervenir a la primera señal de tu negligencia, pero preferí dejar que descubrieras por ti misma las consecuencias de tus acciones."
Quise refutarle, pero ella alzó su mano en señal de alto.
– "Escucha, cazadora. Que esa ave de presa te guste y viceversa es fantástico, y sé qué nunca fue tu intención el defraudar a Lala, pero tu descuidado proceder fue acumulándose hasta desembocar en esto. Tampoco quiero señalar culpables, aunque debes admitir que el atrevimiento de tu amiga emplumada aceleró el inminente cataclismo. Y con los medios a la vuelta de la esquina… Bueno, ya comprendiste.
En cualquier caso, lo hecho, hecho está y no tiene sentido conjeturar en cómo pudimos prevenirlo. Ahora, deberías enfocarte en enmendar tus errores con tu amada Abismal y recordarle lo que le hizo perder la cabeza por ti en primer lugar. Simplemente habla calmadamente con ella e intenten resolverlo de manera pacífica. Suena trillado pero el sentido común suele ser muy poco frecuente cuando nos encontramos tan alterados emocionalmente."
Me sentí como una niña por tremendo sermoneo, a pesar de que Arachnera tenía toda la razón. Mi involuntaria desidia nos orilló a esta situación y era mi deber el redimirla.
– "¿Debería hacerlo ahora?" – Le cuestioné. – "¿Hablar con ella?"
– "Espera hasta más tarde, cuando su enojo disminuya. La chica no ha comido desde la mañana y un estómago vacío es pésimo consejero. Dale un poco de tiempo."
– "Lo que digas, Rachnee." – Le sonreí débilmente.
Aprestándome a su consejo, dejé que los minutos transcurrieran. La peliblanca no se apareció en el almuerzo ni en las horas consecuentes. Para la cena, era más que obvio que ella no iba a presentarse. Mi ánimo decaía pero Rachnera se encargaba de subírmelo. Nadie hizo mención del tema, pero pude sentir que aún me creían culpable, incluso el amable Kimihito. Solo la tejedora, Papi y Suu me consideraban inocente. Meroune mostraba un ligero brillo en sus ojos, pero preferí no indagar más en ello.
Terminados de comer y dando las buenas noches a los presentes, me aseé para intentar dialogar con la segadora. Estaba aterrada, pero no desistiría. Sabiendo mis intenciones, Suu usó su probóscide para calmarme con palmaditas en la espalda. Esta pequeña me ha ayudado mucho el día de hoy y siempre le estaré agradecida por creer en mí. Le di un beso en su gelatinosa cabecita antes de que se retirara a su habitación. Ya sola, inhalé un par de veces y decidí encarar de nuevo a la hija del Abismo. Abrí la puerta para encontrarme con ella, aún sentada en la misma estoica posición. Sin embargo, su mirada estaba fija en mí, con el dorado iris en sus ojos penetrando profundamente hasta mi alma. La dullahan no requería de niebla sobrenatural o su pesada falce para lucir absolutamente intimidante.
– "Lala…" – Tomé la palabra. – "Comprendo que estés furiosa. Sé que todo apunta a que falté a mi palabra, pero te aseguro por lo que más quieras que los medios se equivocan."
– "Te prohibí el contacto bucal con la hija de Electra, mortal." – Replicó la segadora con voz cortante.
– "Lo sé y en verdad que lo lamento. Nadie esperaba que Cetania reaccionara de esa manera. Créeme, nunca quise que tal cosa sucediera. Incluso, momentos antes, confesé frente a las cámaras que te amaba profundamente."
– "Mientes. Siempre me has mentido."
– "¡Jamás te haría eso, Lala! ¡Tienes que creerme! ¡Lo que te digo es la más absoluta verdad!"
– "No."
– "¡Te lo suplico! ¡Confía en mí!"
– "¿Confiar…?"
Ella se levantó y caminó hacia mí sin romper contacto visual. A pesar de ser más baja que yo, logró tomarme del cuello de mi camisa.
– "Confié en ti, mortal… Y me traicionaste." – Espetó encolerizada. – "Te brindé cariño y jugaste conmigo como si fuera una muñeca de trapo. Abrí mi corazón, solo para recibir una sucia puñalada con tus mentiras. Lo entregué todo porque creí que yo te importaba; Ahora veo que solo fui una estúpida ilusa."
– "¡Te equivocas!"
– "¡Exactamente, mortal! ¡Me equivoqué al creer que eras diferente! ¡Al pensar que tú, una vituperable arachne, podría amarme con sinceridad!" – Apuntó acusadoramente con el dedo. – "¡Me engañaste con tus falacias y promesas de utópicos intangibles sentimentales! ¡Y de alguna manera, yo me tragué tus patrañas! ¡¿Quieres perdón?! ¡Búscalo en las plumas de esa maldita arpía!"
– "¡Lala, por favor! ¡Escúchame!"
– "¡No, mortal; Escúchame tú! ¡He tolerado suficiente, he sido paciente y sobre todo, he ignorado demasiado! ¡Ya no hay nada que discutir! ¡Sólo vete!"
– "T-te lo imploro… Tienes que creerme… Bitte…" – Me hinqué destrozada en llanto. – "Yo te amo…"
– "¡Estoy harta de tu mendacidad, araña embustera! ¡Aléjate de mi vida! ¡Te odio!"
– "Lala…"
– "¡TE ODIO!"
La segadora golpeó la pared tan fuerte que provocó una oquedad en esta. La oscura neblina emanaba de su cuerpo y sus áureos ojos me contemplaban con tanto desprecio que parecían acuchillarme como un millón de dagas al mismo tiempo. La mujer frente a mí ya no era la hermosa irlandesa de quien me enamoré; Esta se había transformado en una singularidad de abismal animadversión que amenazaba con destrozarme viva si no me largaba de ahí inmediatamente. Salí de su cuarto tan rápido como pude e ignoré a los demás inquilinos que se habían reunido debido a nuestra ruidosa disputa.
El corazón y el alma se me desgarraban a cada segundo y mi visión estaba opacada en su totalidad por las lágrimas. Logré llegar hasta el ático y corrí a los brazos de una compasiva Rachnera, quien me ofreció su hombro donde descargué amargamente mi dolor. Lo que más temía había sucedido, aquello que me atormentaba en mis pesadillas finalmente se hizo realidad: La perdí. Perdí a Lala. Podría llorar hasta dormir, pero quisiera ya no despertar nunca más. Porque soy una idiota, la más grande idiota que pueda existir. Destruí todo por lo que trabajé y mi mundo entero arde en las llamas de mi estupidez.
Ya no quiero vivir.
Ya no…
NOTAS DEL AUTOR: Meine göttin; Creo que hemos elevado la escala Merótica hasta la exósfera. ¿Cómo lidiará nuestra pobre arachne contra esta adversidad?
Espero hayan disfrutado de este lacrimoso episodio y los invito, como siempre, a dejar sus comentarios y reseñas. Aprovecho también para enviar un saludo a los compañeros Alther, Endelstadt y Arconte, cuyas historias fueron referenciadas en este capítulo.
En fin, muchas gracias a todos mis lectores por seguir mi humilde historia. ¡Hasta la próxima! ¡Auf Wiedersehen!
¿Quién soltó a las sirenas?
