NOTAS DEL AUTOR: ¡Saludos, queridos lectores! ¡Herr Tarmo Flake ist hier!
Por la Gran Sirena, ya llegamos al capítulo cuarenta. Cuatro decenas de episodios llenos de tonterías salidos de mi incomprensible mente y aún quedan más boberías cocinándose en la caldera cerebral. No tendrán buen sabor, pero son gratuitas.
No hubiera logrado llegar tan lejos si no fuera por su constante apoyo, mis lectores, así que acepten esta humilde reverencia de mi parte, mi eterno agradecimiento y este largo episodio para celebrar tantas inolvidables entregas sobre la vida de la arachne más (des)afortunada en el universo conocido. ¡Disfruten!
Monster Musume no Iru Nichijou es propiedad de Okayado. El universo es propiedad de la Gloriosa Emperatriz Absoluta, Meroune Lorelei. Esta historia fue hecha con el simple propósito de entretener, creada sin fines de lucro. ¡La Gran Sirena niega ser la señora de las cuatro décadas!
NO ES FÁCIL SER UNA ARACHNE
CAPÍTULO 40
Meine geliebte Lala:
¡Guten Tag, Spatzi! ¿Cómo te encuentras? Yo espero que bien. Ojalá la paloma mensajera te haya encontrado a tiempo, confío en que las colúmbidas sean más competentes que el resto de las arpías comunes. Y que mi caligrafía te sea aceptable; Ya sé que escribo peor que un paciente con mal de Parkinson y mis letras parecen que andan borrachas, pero estas manoplas que tengo por manos no son precisamente las más adecuadas para el fino arte de redactar. ¿Qué cómo estoy yo? Bueno, digamos que ni siquiera tú podrías reclamar mi alma ahora.
Pero antes de comenzar, te ruego y suplico me perdones el no haberme comunicado contigo en estos dos días. Créeme, cada momento si ti es una eternidad, pero sólo deberé esperar unos días más para regresar a tu lado. Revisé mi celular por si tenía llamadas perdidas o algún mensaje, pero no había alguno. Quiero pensar que eso se debe a que consideras que me encuentro terriblemente ocupada y no deseas interrumpir mi entrenamiento; Y si bien tienes algo de razón, te aseguro que jamás de los jamases me atrevería a negar el responderte, sea cual sea el momento.
Ahora, te preguntarás por qué no te contacté anteriormente. Pues eso se debe a que, como mencioné ya, me hallo más que muerta. '¿Por qué, precisamente?' Cuestionarás, y yo responderé que Titania, nuestra particular instructora y gnómida del demonio, en su infinita e infernal sabiduría, decidió que tomáramos un curso nocturno sorpresa. Pero antes de eso, déjame te informo desde el principio.
Luego de despedirme de tu hermosa persona y volver a Tokio, pasamos a recoger a Cetania. Oh, Arachne mía, debiste ver lo abochornada que terminó la rapaz después que Yuuko le sermoneara como a una niña. Estoy segura que tú hubieras disfrutado del schadenfreude, pero no deberías alegrarte por su infortunio, Spatzi. Sin embargo, confieso que no evité reírme de la pobre pajarita. No te preocupes, le calmé con un reconfortante abrazo. Sí, ya sé que no te gusta que mantenga contacto físico con tu rival, pero me conoces, amor; Mi corazón es imparcial y equitativo. Además, sin mi dullahan, ¿a quién voy a demostrarle todo el cariño que mi gigantesco exoesqueleto alberga? ¿A Dyne? ¿A la doctora Redguard? ¿A Smith?
Tú tranquila, guapa, que cuando regrese te daré unos arrumacos legendarios que compensarán cualquier achuchón a la americana.
En fin, como iba relatando, luego de pasar con la falconiforme, la buena de Zoe (Zombina) me permitió pasar a recoger a Mugi, para llevarla a mi recamara y meterle mano. Deberías conocer a Mugi, es tan linda. No tanto como tú por supuesto, tú eres perfecta; Pero hay que admitir que ese oscuro y esbelto cuerpo teutón también tiene su encanto. Es algo tragona y devora a la velocidad de la luz, pero aún así la quiero. En todo caso, luego de ayudar a la pajarita a decorar su habitación, ella hizo lo mismo con la mía.
Y sí, se puso verde como cotorro de envidia al ver tu glorioso retrato enmarcado. Debiste verla, hasta las plumas se le erizaron de los celos, pero opina que en verdad ese uniforme te queda excelente, incluso juró que algún día usaría uno para competir. ¿Ves? Hasta tu adversaria reconoce el buen gusto.
Ahí, ella reveló que su casera le obsequió un bonito collar en forma de corazón, con espacio para un par de fotografías pequeñas. Voy a darle una mía, para que me resguarde siempre ahí. No te molestes, Spatzi, es únicamente una imagen dentro de un recipiente de plástico, tu Edelweiss es mucho más impresionante.
Luego de eso y ya a solas con Mugi en mi cuarto, sólo había una cosa por hacer… Exacto, quitarle todo y hacerle una revisión profunda. No objetó cuando la desnudé y retiré el seguro para introducir en su cavidad el alargado objeto que tenía preparado para ella. Y créeme, después de tanto tiempo si tener acción, estoy segura que a ella le encantó, especialmente porque fui muy delicada. No era su primera vez, ya había sido rota con anterioridad y le dejó una mala experiencia, así que apreció el sensible trato que le proveyeron mis dedos. Fue hermoso, debiste estar ahí. Una vez terminada de limpiar su férreo cuerpo y acariciarla suavemente, le di un gigantesco abrazo y un titánico beso. También deseaba dormir con ella, pero desgraciadamente, las delgadas paredes no saben guardar secretos y una iracunda empusa griega me conminó a guardar reposo, cosa que acaté a regañadientes.
¡Oh, pero que descortés de mí! ¡Lo siento, Spatzi, sólo me dejé llevar! Mugi es mi ametralladora, la Maschinengewehr 3 que necesitaba los repuestos que me llegaron por correo, ¿recuerdas? Pues como acabas de leer, la dejé preparara y ahora ella está más que lista para combatir a los malos. Cuando regrese a casa, te la presentaré a ti y a Seely. Así es como llamo a tu guadaña, viene de Seelenverkäufer y significa Segadora de Almas. Ya sé, nombre genérico, pero me pareció muy mono. ¿Te gusta? Espero que sí.
Dormí bien, con tu foto cuidándome a lado de la cama. Me gustaría halagarte diciendo que soñé contigo, pero no deseo mentirte. En realidad, ni siquiera recuerdo que sucedió en el reino de Morfeo, sólo remembro vagas memorias de tentáculos, dientes y ojos tapizando el espacio infinito. Creo que las miradas de esa cambiaformas me causan pesadillas. En fin, fui despertada de manera… inusual por nuestra instructora y una desatada ametralladora MG4. Será un arma soberbia, pero no la cambiaría por mi querida Mugi. Espero tal abrupta forma de darme los buenos días no se vuelva costumbre; En serio, pierdo como diez años de vida por cada demente plan que esa gnómida conjetura. ¡Y para colmo, dejó toda mi cama agujereada!
Y bueno, ese día fue especial por una razón; ¡Tuvimos la oportunidad de entrenar directamente con MON! Si bien esa desgraciada de Jättelund no es mala tutora, no se compara con la sensatez de Zoe. En verdad, aprecio a esa muerta viviente y su severo, pero lógico método de adiestramiento. No te aburriré con los detalles intrínsecos de tal faena, pero como has de imaginar, no fue nada sencillo. ¿Recuerdas los moretones que me curaste? Pues estos fueron reemplazados por otros más grandes. Mis hematomas se fusionaron para crear una súper-equimosis corporal y ahora sesenta de mí persona es color púrpura. De todas maneras, logramos superar tal entrenamiento y si bien no salimos ilesas, logramos acabar milagrosamente la tarea con vida. No me darán medallas, pero sí que obtuve mucha experiencia.
Lo mejor de todo, es que le encontré una compañera a Mugi: Hummel. Es una pistola P226, honestamente con un feo diseño, pero las cosas no deben juzgarse por las apariencias. Eso lo sé muy bien, de lo contrario, nadie se hubiera fijado en este horror caminante de ocho patas, especialmente alguien tan hermosa como tú. ¡Espera! ¡No estoy insinuando que tuviste mal gusto al elegirme! ¡Al contrario! Significa que tu bondad fue capaz de ver más allá de este duro caparazón quitinoso y revelar a la mujer en su interior. Por eso te quiero tanto.
Y hablando de cosas bonitas, la colección de armas de Zoe es simplemente beatífica. La habitación de la pelirroja es prácticamente un museo bélico y sus posesiones son espectaculares. ¡Incluso ha adquirido material genuino de la Segunda Guerra Mundial! ¡Y me invitó a probarlo una vez me gradúe! ¡¿No es fantástico?! No necesito decir que ella y yo nos hemos vuelto grandes amigas, y como mi superior, la admiro por ser tan sencilla en el fondo. Ella me recordó que MON no es sólo una división de la justicia, sino una gran familia, y ellas me han aceptado en esta.
Así como tú me aceptaste en tu corazón.
Pero ya me explayé demasiado, mejor me salto la parte donde la heterocromática me enseñaba algunas cosas en su cuarto y donde esa mexicana del demonio nos interrumpió en medio de nuestra ardua labor. No es de importancia en primer lugar.
– "¡Hey, Roja! ¿Has visto a esa maldita araña marima…?" – La híbrida jötunn se detuvo a mitad de su diálogo al abrir la puerta y vernos a las dos. – "¿Puedo preguntar por qué demonios están ustedes prácticamente desnudas?"
– "¡Ah, I-instructora!" – Reaccioné ruborizada. – "¡B-b-bueno…!"
– "Joder, Enana." – Se quejó Zoe con un gruñido. – "¿Podrías tocar antes de entrar?"
– "Aún no respondes a mi pregunta, cadáver. ¿Acaso interrumpí tu ritual de apareamiento?"
– "Oh, no me fastidies, liliputiense. Solamente estamos lustrando nuestras armas, ¿algún problema?"
– "No, pero necesito a esta machorra patona de inmediato." – Se dirigió a mí. – "El uniforme, Jaëgersturm, ahora."
– "¿Eh? ¿Por qué, Instructora?" – Pregunté levantándome y ajustándome la ropa. – "Ya es casi hora de descansar."
– "La justicia no duerme, alemana. Y el crimen tampoco." – Aseveró. – "Practicaremos ejercicios nocturnos."
– "¿Así es como le llaman ahora?" – Provocó Zombina. – "¿Van a besarse bajo la luz de las estrellas?"
– "Lo único que estos tomates besarán será el suelo al terminar, occisa." – Retrucó la gnómida. – "Jaëgersturm, ¡¿Por qué carajos sigues aquí y sin tu maldito atuendo preparado?! ¡Muévete o te pongo mamada!"
– "¡Ah! ¡J-jawohl!" – Me apresuré a salir, tomando a Mugi y Hummel. – "¡Gracias por todo, Zoe! ¡Continuaremos en otra ocasión!"
Esa desgraciada Titania, nos dejó a medias. Pero ya tendré tiempo de pasar tiempo en el cuarto de la pelirroja en otra ocasión. Sorpresivamente, nuestro uniforme ya se encontraba lavado y preparado en nuestras habitaciones. Seguramente obligaron a las encargadas de la lavandería a trabajar horas extraordinarias, y espero les recompensen el trabajo extra. Ya vestida y armada, seguí a la rapaz y la empusa hasta la furgoneta a paso acelerado y sin dilación, la entrenadora nos llevó de vuelta, a velocidad supersónica, hasta el Campo Asaka. Ahí, nos tenían preparadas un par de sorpresas.
– "Cetania." – Cuestionó Jättelund, arrastrando una gran caja metálica con rueditas. – "¿Qué tan buena es tu vista de noche?"
– "Mejor que el de las arpías comunes pero inferior a las nocturnas, Señora."
– "¿Y tu destreza con tus extremidades?"
– "Considero que excelente, aunque mis torpes dígitos nunca serán tan precisos como un par de manos."
– "En ese caso, necesitarás esto." – Afirmó la gnómida, abriendo el contenedor. – "Diseñados por y para arpías en conjunto con la compañía The Gambler. Esos tipos hacen de todo."
Dentro de la maleta, se encontraban una especie de gafas especiales, evidentemente para condiciones de escasa iluminación. Era un aparato creado en polímero oscuro y poco voluminoso, esto último siendo algo novedoso, considerando que no usaba dos sino tres lentes de cristal color verde, que le daban la apariencia del extremo de un microscopio óptico. Se ajustaba perfectamente y permitían alzar la parte frontal. La instructora los colocó en la cabeza de la arpía y le indicó que los encendiera, haciendo que el artilugio emitiera un pequeño sonido agudo, como la carga del flash de una cámara y los lentes brillaran ligeramente con esos espejuelos esmeraldas. El diseño me recordó tanto a un personaje de los videojuegos que Papi suele disfrutar que por un momento creí que era una pieza de cosplay.
El segundo aditamento fue una especie de guantes color negro. Excepto que poseían la tétricamente realista forma de extremidades humanas, como las de un maniquí. Titania se los invitó a probar y la falconiforme obedeció. La emplumada descubrió lo increíblemente flexible que era el material y, desafiando a las limitaciones que la naturaleza ha tratado de imponer a su especie, la rapaz ahora gozaba de manos y diez dedos con absoluta destreza motriz.
– "Requerirás algo de tiempo para aprovechar tus manos substitutas, así que ahora nos concentraremos en las gafas." – La mexicana se dirigió a la mantis y yo. – "También tengo unas para ustedes, al igual que algo para sus armas."
Ella abrió un segundo contenedor y nos mostró otros aparatos de visión nocturna, uno de ellos de diseño regular, más sencillo que el de la halcón, parecidos a goggles de natación. El otro estaba adaptado a mi peculiar configuración ocular. Básicamente era una máscara con siete lentes; Tres a cada lado y uno en medio, aunque los vidrios de estos eran rojos. De la misma manera, nos entregó miras holográficas EOTech, con puntos rojos en medio iluminados por un diodo láser. Ya que la batería interna alimentaba la retícula, la luz no afectaría el reflejo y eran excelentes para las misiones nocturnas. Como extra, nos proveyó con luces tácticas y silenciadores para cada una de nuestras armas, incluso para la escopeta de Dyne y mi MG3.
Aquí deseo hacer un paréntesis, porque las películas y los videojuegos se han encargado de esparcir el mito de que los tan famosos silenciadores básicamente transforman el ruido atronador de un fusil en susurros fugaces. Nada más alejado de la realidad. Una bala es escandalosa como un concierto de Iron Maiden en vivo (pero la única melodía es dolor), y el supresor apenas lo reduce a escucharlos en un sistema de audio de seis bocinas. La efectividad es actualmente menos satisfactoria que en la ficción. En todo caso, tales instrumentos si pueden ser de utilidad en las condiciones adecuadas y por supuesto que íbamos a usarlos. Y sí, los supresores para ametralladoras en verdad existen.
Ya sé que te debo estar aburriendo con toda mi verborrea técnica, Spatzi, pero cuando se trata de armamento, soy más nerd que un otaku en la Comiket. Además, así conocerás lo bien equipadas que estamos y despejarás toda duda sobre cómo podemos hacerle frente a los percances. Somos MOE, las mejores, las más salsas, la élite.
– "¡Ustedes no son más que unos pinches tomates rellenos de estiércol!" – Vociferó Titania. – "¡Un jodido elefante sería más discreto que las tres! ¡Pueden oírlas desde Ciudad Juárez hasta la selva Lacandona!"
– "¡Lo sentimos, Instructora!" – Me disculpé, tallándome los impactos en mi brazo.
– "¡Jaëgersturm! ¡¿Por qué chingados cargas esa ametralladora si al final usarás tu pistola?!"
–"¡Creo que la MG3 no sería muy silenciosa que digamos!"
– "¡Por eso te exhorté a que fueras fusilera, araña estúpida!" – Respondió la iracunda gnómida, golpeando mí ya adolorida extremidad. – "¡Nikos, se supone que eres la líder! ¡¿Por qué carajos no revisas las esquinas antes de entrar a otra zona?! ¡Y quita el dedo del gatillo!"
– "¡Perdone, Señora!" – Obedeció la empusa. – "¡Lo lamento!"
– "¡¿Y en donde está esa maldita urraca?!"
– "¡I'm so sorry!" – Se excusó la estadounidense por radio. – "¡Aún me cuesta adaptarme a estas gafas! ¡Está todo verde!"
– "¡Pues yo te dejaré morados hasta los ovarios si no te coordinas mejor, gringa estúpida!" – Zahirió la mexicana. – "¡De nuevo, gusanas de mierda! ¡De putos tomates a jodidos diamantes!"
Si bien combatir trasnochadas y recibir nuevamente esas execrables balas de pintura es lacerantemente sádico y sanguinario, me alegra reportar que pudimos aprobar, si bien apenas dentro del pequeñísimo límite de lo aceptable, después de cuatro bárbaras horas. Confieso que nuestros nuevos aditamentos son geniales, me sentí toda una agente de la GSG9 o la SWAT recorriendo los pasillos con miras láser y visión nocturna en silencio. Que se muera de envidia Big Boss, aquí llegó la Araña Sólida. No disparé a Mugi en toda la sesión, deseo darle su bautismo de fuego en una ocasión más memorable. Al menos Hummel es increíblemente precisa, por muy fea que luzca.
Ahora, debes estar cuestionándote cómo demonios logré escribir esto si la mayoría del tiempo estuve ocupada. ¡Pues lo hice poquito a poco entre descansos! Así es, querida; Me traje papel y lápiz al entrenamiento y desde el viaje hasta la base, los recesos entre sesiones y el traslado de regreso, he estado redactando esta misiva. La manos, al igual que el resto del cuerpo, me duelen y hasta tuve que pedirle prestado su bolígrafo a la instructora cuando mi lápiz fue destruido por un proyectil furtivo, por ello verás que las letras cambian de grafito a tinta a la mitad, pero aún así me las arreglo para finalizar el recado.
El transporte está cada vez más cerca de llegar a su destino, tengo una jaqueca Abismal y después de darme una ducha, dudo mucho que tenga fuerzas para continuar hasta la mañana siguiente, así que me temo que es hora de despedirme. La pobre Cetania está tan exhausta que le presté mi hombro como almohada para evitar que se desplome en el piso. También necesito conseguirme un reloj de pulsera, revisar la hora sería más cómodo que en el celular, el cual no puedo usar durante el adiestramiento. Pero suficiente de quejarme.
En todo caso, fue un auténtico Dia D para nosotras, con asaltos en la mañana, como los Rangers en Pointe Du Hoc e incursiones nocturnas, como la Aerotransportada en Sainte-Mère-Église. Aún así, con todo y heridas subcutáneas tapizándome la figura, me siento orgullosa de estar aquí, de ser parte de esto. Y espero tú también lo estés, porque tú me das ánimos, me das fuerzas para continuar, para alzar la cabeza con determinación, ya sea con tus tiernas palabras o tu simple imagen detrás de una delgada placa de vidrio.
Porque te amo.
No es necesario que me respondas, linda. Sé que tú también has de estar ocupada no sólo con el empleo, sino con ayudar en la casa. Por favor, diles a todos que me encuentro a salvo, que no los decepcionaré, que les agradezco el haberme acogido y que trataré de recompensarles algún día todo lo que han hecho por mí. Y lo más importante, cuídate, mi hermosa Spatzi, porque tú eres la mayor razón para no darme por vencida. Te envío mil abrazos y el doble… ¡No, el triple de besos! ¡Auf Wiedersehen!
Eternamente tuya:
Aria Jaëgersturm.
P.D: Perdona la letra tan movida y las manchitas de pintura. No es fácil escribir en una furgoneta.
P.P.D: Mugi y Hummel lucen geniales con sus aditamentos. Me la pasé un rato haciendo figuritas con sus apuntadores láser.
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Meine geliebte Lala:
¡Spatzi, Guten Tag! Ojalá te encuentres bien de salud. Ya sé que eres básicamente inmortal e inmune a virtualmente todos los agentes patógenos en este plano existencial, pero no puedo dejar de preocuparme por tu bienestar. Digo, ya eres azul, ¿Qué tal si un día despiertas roja como fresita por la gripe?
La abuelita Yamato me regaló un lapicero nuevo con dibujos de ballenitas. Esa gatita es tan adorable que dan ganas de abrazarla como a un peluche. Mi caligrafía sigue siendo espantosa, pero me hago entender.
Yo estoy bien…. Bien cansada. ¿Por qué? Pues te tengo dos noticias buenas y una mala: La primera de las positivas es que finalmente tuve oportunidad de levantarme al ritmo con la musiquita del Panzerlied de mi despertador, le daré un besote a Cetania por habérmelo regalado. La segunda es que Zoe volvió a ser nuestra tutora en los ensayos de hoy. Prefiero mil veces a la pelirroja que la enana gritona. Nos entiende, apoya y siempre está dispuesta a responder nuestras dudas. Nadie creería que debajo de esa fría epidermis se halla una persona tan comprensiva, diferente a la irresponsable imagen que su personalidad pudiera indicar. Incluso me contó una graciosa anécdota sobre ella, Tionishia y unos tontos queriendo hacerse los rompecorazones con Manako y cómo la cíclope les pateó el trasero hasta la luna. Las apariencias engañan, ¿cierto?
Como decía, esas fueron las positivas. La negativa es que antes de estudiar con la muerta viviente, primero tuvimos otra sesión de Titania, la cual consistió en descender por una cuerda hasta la zona de ataque desde un helicóptero. No me pareció fuera de lo regular, aunque nada de este disparatado adiestramiento lo sea para empezar, ya que cualquier escuadrón especializado moderno necesita dominar el arte de las infiltraciones aéreas. Además, el UH-60JA Blackhawk es un aparato soberbio, muy confiable, duradero, estable y de amplio espacio para albergar a esta araña tan patona.
Sí, ya sabes que le tengo miedo a las alturas, pero no te preocupes, Spatzi, porque sin importar que la jötunn sea una cruel dictadora en miniatura y yo padezca de acrofobia, tu valiente cazadora se mantuvo más firme que Yakov Pavlov defendiendo su edificio de los asaltos de la Wehrmacht. Me habré hallado en las alturas, pero mantenía los pies en el suelo.
– "¡Ay, mamá araña! ¡Voy a morir! ¡Voy a morir!"
– "¡Jaëgersturm, maldita inútil! ¡Déjate de estupideces y baja por esa puta cuerda de una vez!" – Ordenó la furiosa latina. – "¡Y ya suéltame, que no soy tu pinche madre!"
– "¡No quiero! ¡Tengo miedo, tengo miedo!"
– "¡Óyeme bien, insecto rastrero! ¡O te arrojas por esa soga a la cuenta de tres o te meto tu ametralladora por el culo!"
– "Eso le gustará." – Se burló Dyne.
– "¡Voy a patearte fuera de aquí y me vale madres si te mueres! ¡Ya, largo!" – Amenazó la mandamás.
– "¡Nein, nein, nein!" – Negué.
– "¡Una…!
– "¡Con un demonio, Aria!" – Protestó la rapaz. – "¡Son únicamente treinta metros de altura!"
– "¡Lo dices como si fuera cosa de todos los días!" – Reclamé.
– "¡Dos…!" – Siguió contando la mexicana.
– "¡No te pasará nada, flaca!" – Insistió la arpía. – "¡Escucha, yo lo haré primero y tú me seguirás! ¿De acuerdo?
– "Pero… Tú puedes bajar volando, Cetania." – Le dije a mi compañera. – "No es necesario que lo hagas."
– "Somos una unidad, nos apoyamos entre todas sin importar que suceda." – Afirmó con sus alas en mis hombros. – "Nunca te dejaré sola, Aria. Recuérdalo."
– "Danke, Cetania…" – Sonreí. – "Tienes razón, siempre puedo cont-AAAHHH!"
– "¡Te lo advertí, pendeja!" – Gritó la instructora mientras yo caía libremente.
Es una suerte que la castaña sea capaz de maniobrar rauda y equilibradamente a pesar del intenso viento creado por las aspas del helicóptero, porque no ahorré lo suficiente para un ataúd tamaño jumbo. Ignorando el hecho que casi me convertí en un manojo de sangre y quitina en el piso, continuamos el ejercicio, practicando todo lo aprendido en días anteriores. Si bien bajarse del helicóptero continuaba provocándome vértigo, poco a poco lo fui dominando. Después de todo, cuando lentamente te has acostumbrado a que la piel te arda por tantos impactos de munición falsa, caerse de un vehículo volador suena menos doloroso. Luego de terminar con Titania, vinieron los ensayos sobre desarme y combate cuerpo a cuerpo con Zoe. Afortunadamente, mis técnicas de pelea sin armas fueron excelentes para tal objetivo.
– "¡Ay! ¡Auch! ¡Ay!"
– "¡Oh, vamos, Jaëgersturm! ¡Ni siquiera te pegué tan fuerte!" – Declaró la heterocromática. – "¡Y se supone que yo soy la muerta!"
– "Auch… Perdona, Zoe." – Tallé mi frente. – "No esperaba ese movimiento con tu codo."
– "Debes estar siempre preparada para bloquear todo lo que tus manos no puedan abarcar, tomatito." – Explicó. – "Tus pedipalpos pudieron fácilmente mantener alejado mi cuerpo y evitar que doblara mi brazo, mientras tus piernas me podrían obligar a ponerme de rodillas. Recuerda, usa todas las herramientas a tu alcance."
– "Sí, entiendo, Comandante."
– "¡Aquí voy!"
Neutralizar al enemigo disparándole siempre funciona, pero como fuerza de policía, aún estamos sujetas a las leyes civiles y es preferente usar métodos no letales para anular la capacidad combativa del adversario. Una de las mayores ventajas que contamos como liminales, es el efecto psicológico que ejercen nuestras intimidantes apariencias. Aunque nuestros oponentes en las prácticas son soldados entrenados, aún podemos infligirles miedo si sabemos jugar correctamente nuestras cartas. Al final del día, soy una araña gigante con manos tan cortantes como cuchillos, seis ojos tan rojos como el infierno, una dentadura compuesta exclusivamente de afilados colmillos, una enorme ametralladora con doscientos cincuenta cartuchos y me visto como un miembro de la Schutzstaffel. Si eso no provoca pesadillas, al menos paralizará al malhechor común por tiempo suficiente para apresarlo.
Hablando de eso, la zombi era muy flexible y no sufría por el rigor mortis que caracteriza las uniones de los revividos. Además, cuando puede arrancarse las extremidades para zafarse del agarre de su captor, hay que improvisar de inmediato o ser castigada con un contundente puñetazo.
– "¡Te tengo!" – Exclamé a mí contrincante, arrinconándola por completo en el suelo. – "¡No hay escape!"
– "Parece que me atrapaste, tomate." – Felicitó la pelirroja. – "Pero… uhm… ¿Es necesario agarrarme el trasero?"
– "¿Eh? ¡Oh, dioses!" – Me sorprendí al descubrir que tenía mis manos en sus (acolchaditos) glúteos – "B-bueno, yo…"
– "¡Por el amor de Hécate, arachne!" – Alzó la voz Nikos, luchando contra la falconiforme. – "¡¿Tienes que transformar todo en un jodido espectáculo sáfico?!"
– "¡L-lo lamento, Comandante!" – La dejé libre y me apresuré a hacer infinidad de reverencias. – "¡N-no era mi intención faltar respeto a su espacio personal de esa manera! ¡Discúlpeme!"
Habiéndola soltado, ella me recordó que aún estábamos en entrenamiento y logró asestarme una doble patada furtiva.
– "¡Auch!"
– "Te distrajiste y liberaste a tu oponente en medio de la lucha, tomate." – Dijo la heterocromática, incorporándose. – "La pelea no termina hasta que el rival se rinde. ¿De acuerdo?"
– "¡Por supuesto, Comandante! ¡Perdone mi descuido!"
– "Está bien, hagámoslo de nuevo." – Flexionó su cuerpo e hizo una mueca burlona. – "Por cierto, me sostuviste las pompis de manera firme pero delicada. Se sintió bien, de hecho. ¿Has estado practicando con las de tu preciada dullahan?"
– "¿Eh? ¡N-no diga eso, Comandante!"
– "¡For fuck's sake, Blondie!" – Vociferó la americana. – "¡Hasta a Zombina le manoseas las nalgas y a las mías ni las pellizcas! ¡Comienzo a creer que no me quieres!"
– "¿Es verdad eso, araña?" – Provocó la muerta viviente, disintiendo con la cabeza. – "Que malvada eres con tu novia. Dale una buena nalgada a la pajarita o te repruebo."
– "¡Zoe, detente!" – Me quejé.
– "Ah, ah. Nalguéala." – Reiteró. – "Con fuerza. Que haga eco por todo el archipiélago nipón."
– "¡Zoe!" – Volví a protestar, ruborizada al máximo.
– "Anda." – Guiñó su ojo verde. – "Y puede que te deje hacerlo conmigo."
– "¡Aaargh!" – Bramó encolerizada la mantis, alzando sus cuatro extremidades al aire. – "¡Estoy rodeada de pervertidas!"
Puede que haya habido algún… erm… roce algo cercano con la figura posterior de nuestra tutora. ¡Pero fue completamente inofensivo y totalmente involuntario! ¡Que se muera la empusa si estoy mintiendo! Por suerte, esa fue una clase privada. Después de eso, regresamos el doble de cansadas que días anteriores. Únicamente dormimos como cuatro horas y al llegar a los cuarteles, comimos, nos bañamos y después de escribir esta carta, no despertaré hasta mañana. Por eso espero perdones que la misiva actual sea tan corta, Spatzi, simplemente tengo menos energía que esas pilas marca pirata que usé para mi despertador. Un millón de besos. ¡Auf Wiedersehen!
La que te amará por siempre:
Aria Jaëgersturm.
P.D: El pollo en salsa agridulce de la cafetería se ha vuelto mi favorito. Deberías conseguir la receta, estoy segura que les fascinará a todos en el Aizawa.
P.P.D: Mugi sigue sin ser usada. Conservaré su virginidad hasta que sea el momento adecuado.
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Meine geliebte Lala:
¡Hola, Spatzi! ¿Qué cuentas? Confío en que sean cosas buenas. Yo estoy entretenida jugando a la doctora con Cetania y Dyne.
Literalmente, porque el entrenamiento del cuarto día fue Búsqueda y Rescate con un aderezo de Primeros Auxilios. No somos únicamente una fuerza anti-terrorista, sino servidoras públicas de la soberana nación japonesa que han de proteger la vida de sus ciudadanos. La capacidad de auxiliar a la población en peligro no se limita únicamente a detener células criminales, también hay que conocer las técnicas de apoyo médico en caso que necesitemos evitarles el abordar la barca de Caronte o por si alguna otra Mensajera de la Muerte quiere robarte el papel de Segadora Abismal. Además, eso significa que hoy no habrá balazos ni dolor corporal con proyectiles polícromos.
La doctora Saadia Redguard nos acompañó personalmente. Ella siempre ha estado presente en nuestro adiestramiento, siguiendo y anotando nuestro progreso, sin importar la hora o momento. Eso quiere decir que no sólo hay que agradecerle su dedicación y profesionalismo, sino que también hay que evitar disgustarla o corremos el riesgo de obtener pésimas calificaciones en caso de errar en nuestro cordial trato. Jamás creí tener que volver a apelar a la compasión de nuestra profesora desde mis días en la escuela. Al menos puedo confiar en que Sandy no me obligará a cazar un jabalí para recuperar su favor. Aunque, conociendo lo excéntrica que es la matasanos, me temo que perseguir bestias salvajes es una opción mucho más civilizada.
Esa insoportable gnómida igual estaba presente, pero sólo como observadora y consejera, puesto que quedamos bajo la tutoría de la egresada del MIT y una integrante de MON. Nos transportaron en un gigantesco helicóptero CH-47J Chinook y por un momento me sentí como una Marine en las húmedas y mortales selvas de Vietnam durante la infame guerra. Temí que Jättelund nos sorprendiera con un entrenamiento inesperado y un montón de soldados nos atacaran como el Vietcong apenas aterrizáramos. Por suerte nada de eso pasó y después que la afroamericana nos diera algunos consejos, tuvimos que descender por la cuerda hasta auxiliar a nuestra voluntaria de práctica: Tionishia. Honestamente, no entiendo a quien se le ocurren tan incoherentes decisiones. Tio es, en toda la extensión de la palabra, enorme. Hubiera preferido que fuera Zoe, Manako o hasta Titania quien se ofreciera, pero fue la ogresa quien deseaba el papel de la dama en peligro. Luego de bajar del aparato de hélices rotatorias, rápidamente las tres integrantes de MOE comenzamos las maniobras para colocar a la titánica rubia, la cual fingía estar desmayada, bajo la camilla reforzada. Cosa nada sencilla; Después de tres días de castigo, hasta respirar continúa doliendo.
– "¡Aquí vamos, equipo!" – Habló Nikos, sosteniendo las piernas de la mujer de un solo cuerno. – "¡Alcen, alcen!"
– "¡Con fuerza!" – Dijo la rapaz, tomando los arneses alrededor del cuerpo de la chica en sus garras.
– "¡Hnnng!" – Exclamé al intentar levantarla de su brazo izquierdo. – "¡Por el amor de Atlas! ¡Como pesa!"
No lo hice con maldad, pero no debí hablar de manera tan desconsiderada sobre la masa corporal que conformaba a la sensible ogresa en su presencia. La expresión de ella rápidamente se tornó triste ante mis descorteces comentarios y pequeños gemidos empezaron a salir de su boca, aunque tratara de seguir pretendiendo estar inconsciente.
– "¡Jaëgersturm, imbécil!" – Bufó la pelinegra. – "¡Ya la hiciste llorar, papanatas de ocho patas!"
– "¡Ah! ¡N-no es lo que piensas, Tio! ¡No insinué que tu peso se excediera de la cantidad aceptable!" – Traté de excusarme. – "¡Tu aparentemente descomunal tamaño es completamente natural!"
Quizás debería practicar mis elogios. ¡Pero era únicamente la verdad! Un poco cruda y con poco tacto, ¡pero no es que estuviera siendo deshonesta!
– "¡Aria!" – Me regañó la castaña. – "¡¿Cómo puedes ser tan cruel con la pobrecita?! ¡¿Qué te ha hecho ella?!"
– "¡Demonios, lo siento! ¡Mil perdones, Tio! ¡De verdad!"
– "¡Al menos intenta finalizar el ejercicio, idiota!" – Ordenó la griega. – "¡Deja de hacer tantas reverencias y súbela!"
– "¡Ah, claro!" – Volví a la carga, usando todas mis fuerzas. – "¡Nghh! ¡Scheisse!"
– "¡Un poco más!" – Indicó la arpía. – "¡Ya casi! ¡Eso es!"
Con dificultad, logramos trasladar a la rubia hasta la camilla y enganchamos los arneses a la cuerda. Confirmando que era segura, jalé de la soga y entonces la grúa mecánica en el helicóptero emprendió a elevarla con firmeza. Sonreí al haber completado la tarea y haberme liberado de la físicamente extenuante mujer de un cuerno. Fue un trabajo bien hecho.
– "¡Aaahh!"
Hasta que notamos que nos faltó asegurar los candados de los amarres y los soportes cedieron con todo y Tionishia al suelo. Afortunadamente fueron solamente cinco metros.
– "¡AY!" – Reaccionó la mencionada al impactar de espaldas al piso. Se incorporó, tallándose. – "¡Auch, auch! ¡Eso no fue nada amable!"
– "¡Holy fuck!" – Manifestó la falconiforme, horrorizada. – "¡Tionishia, lo lamentamos profundamente!"
– "¡Satán bendito!" – Exclamó preocupada la doctora Redguard por la radio. – "¡You fucktwats! ¡Malditos tomates podridos! ¡¿Cómo se atreven?!"
– "¡Lo sentimos mucho, Sandy!" – Ofrecí disculpas. – "¡Fue un error! ¡Perdónanos, Tionishia!"
– "¡Lo que van a sentir será mi mano arrancándoles la tráquea, retrasadas!" – Vociferó Vanessa.
– "¡Grandísimas pendejas! ¡¿Acaso quieren matarla?!" – Fue el turno de la gnómida de imprecarnos. – "¡Ahorita van a ver! ¡Piloto, aterriza esta mierda, ahora!"
Las tres temblamos como gelatinas al observar al pájaro metálico descender a unos diez metros de nosotras. Decir que estábamos aterradas era poco. Tan pronto el Chinook tocó tierra, una muy furiosa estadounidense y una fiera mexicana se dirigieron con celeridad en nuestra dirección. Tragué saliva y recé mentalmente a los dioses.
– "¡¿Quién fue?!" – Interrogó Titania. – "¡¿Quién fue la ramera que se ganará un escopetazo en la raja por cometer tan monumental estupidez?! ¡Confiesen!"
La instructora buscaba culpables, esa sería yo; Mi deber era comprobar que el soporte estuviera firmemente unido y fallé al hacerlo. Con la cabeza baja, di un paso hacia adelante y me preparé para aceptar el ineludible castigo, pero alguien decidió que esta homóloga de Espartaco necesitaba ser salvada.
– "Yo fui." – Se inculpó la mantis primero, alzando la mano y encarándolas. Cetania y yo quisimos intervenir, pero la ojiverde se interpuso. – "Soy la responsable. Lo lamento, Señora."
– "Carajo, Nikos, eres la líder del escuadrón." – La latina meneó la cabeza. – "Me decepcionas, mantis."
– "Siento haber errado en mi labor, Señora."
– "Lo errores no se admiten en situaciones delicadas, tomate. Si esto hubiera sido una emergencia real, estaríamos hundidas en mierda legal por tus equivocaciones."
– "Mi arrepentimiento es infinito."
– "Demonios." – Suspiró. – "¿Cómo la amonestamos, Redguard?"
– "Que lave las letrinas al final de la faena." – Aseveró la aludida de brazos cruzados. – "Después de un par de vueltas enteras a la base."
– "Como ordenen." – Se resignó la Lesbia. – "De nuevo, perdonen mi irresponsabilidad."
– "Bien." – Jättelund se dirigió a la ogro. – "Tionishia, ¿te encuentras mejor?"
– "Sí, estoy bien. En realidad no fue nada, sólo dolió un poquito." – Sonrió la susodicha. – "Estoy segura que las chicas no lo hicieron a propósito y me gustaría que volviéramos a repetir el entrenamiento."
– "¿Segura que confías en estas torpes?"
– "Claro." – Afirmó alegre, viéndonos a las tres. – "Somos del mismo equipo, después de todo."
– "Como digas, tú eres la de mayor rango aquí." – Se volteó la gnómida en dirección al helicóptero. – "Vamos, tomates, de nuevo y no quiero idioteces."
No entendí en ese entonces por qué la empusa decidió volverse la apedreada de la situación.
– "Dyne, ¿por qué lo hiciste?" – Le cuestioné a la mencionada. – "Sabes que es mi culpa."
– "Es mi trabajo." – Contestó ella, yendo al Chinook. – "De prisa, el tiempo apremia."
– "Gracias, Dyne." – Dijo la rapaz. – "Sentimos meterte en problemas."
– "Con ustedes, ya estoy acostumbrada. ¡Muévanse!"
No logro comprender la enigmática personalidad de la helénica. En ocasiones, es tan distante y reservada que pasa desapercibida, pero en el fondo, como ella demostró, tiene un alma noble y está dispuesta a sacrificarse por nosotras. Por un momento, me recordó a ti cuando recién te conocía, Spatzi. No sé si eso te parezca un cumplido después de todo lo malo que te dije de ella, pero estoy segura que Nikos desea hacer el bien tanto como nosotras. Ella es una buena persona.
Luego de eso, proseguimos cultivándonos el arte de los primeros auxilios, esta vez con vehemente precaución de nuestra parte para evitar chascos como el anterior. Me alegra informar que no hubo más incidentes de tal calibre y, gracias a los dioses divinos, disfrutamos de una muy didáctica y tranquila tarde con la científica convertida en médico. Logré comprender mejor el kit de emergencia que siempre cargamos en nuestro bolsillo dedicado. Yo tenía conocimientos de medicina en el campo de batalla, como toda militar debería, pero confieso que las clases en la academia no eran tan informativas como las de Saadia. Además, esa materia generalmente se reservaba para las Saltarinas, quienes son reconocidas en todo Sparassus por ser nuestras más versadas galenas.
Y sorpresivamente, fue Cetania quien demostró una gran aptitud en tal asignatura. Carecerá de manos en sí y sus dígitos no poseen tanta destreza, pero sin duda era veloz para aprender y aplicar lo visto. Ella explicó que la curandera su tribu conocía varias técnicas y medicinas usando plantas de la región de Montana y la pajarita solía ayudarla en ocasiones cuando no estaba practicando su clases de caza. No estoy afirmando que ella sea una prodigio, pero comparada con la pelinegra y esta torpe arachne, la halcón es la más hábil del grupo. Ella sería nuestra médico de campo si no fuera por su fobia a las jeringas. Con suerte ella logrará vencer ese miedo, así como yo aprendí a soportar las alturas. Eso no significa que esté curada, aún me aterra despegarme tanto del suelo. Sigo deseando tener un férreo espíritu de piloto como mi abuelo Wolfgang.
Practicamos más formas de rescate, incluyendo descender por una cuerda a rapel, usando el edificio de cinco pisos como pared. Me sentí como una tejedora usando su tela para bajar, mientras Cetania tuvo que improvisar un buen agarre con sus guantes-mano. Si bien ella puede volar, en ocasiones alguien podría encontrarse en un lugar que impidiera el uso de sus alas, explicó Titania. Y aproveché para admirar su glorioso trasero mientras descendíamos.
Seguramente debes estar preguntándote si tuvimos que realizar maniobras de resucitación, como compresión de pecho y respiración boca a boca, y yo contestaré que en efecto, eso fue parte del adiestramiento. Por suerte, tal sesión fue practicada con un maniquí de ensayo que la doctora proveyó. Viniendo de alguien como Sandy, aquello resulta completamente insólito, pero aquí es cuando agradezco a Kuroko por haber insistido en usarlo y hacer que Tio se cerciorara que fuera utilizado como era debido. Estoy segura que Vanessa hubiera aprovechado para poner en práctica alguna lasciva técnica suya con nosotras. Aunque si lo pienso bien, no me negaría a darle el beso de la vida a la rapaz o masajear su agraciado pecho para reanimarla, si se ofreciera como voluntaria. Y descuida, linda, que a ti te daré unos tremendos besucones y te masajearé de pies a cabeza cuando regrese; Eso te lo prometo.
Ni Smith, Manako, Doppel o Zoe estuvieron presentes esta vez. Todas se hallaban ocupadas en la oficina, tanto que ni podrían unírsenos en la cena, nos informó la ogresa. Seguramente era la venganza de Redguard por haberle dejado todo el papeleo los días anteriores. Bueno, es una lástima no practicar con la zombie, pero ya tendremos otro día para ello. En todo caso, como los ejercicios médicos duraron relativamente poco, pasamos el resto del tiempo repasando ensayos con Titania, despejando ese condenado edificio de cinco plantas una vez más. Justo cuando creímos que nos salvaríamos de esas malditas balas falsas, la jötunn nos muestra el dedo medio y nos arroja a la hoguera de cartuchos multicolor. La vida es dolor.
Y como prometió la latina, al final de la faena, una empusa se encontró corriendo alrededor del campo para empezar a pagar su sentencia. Tomando en cuenta que la base tiene alrededor de un kilómetro cuadrado de diámetro, la mantis no la tendría fácil. Parecerá poco, pero tal dimensión cansa, especialmente después de una extenuante sesión de batalla. La griega debió sentirse como una condenada en el nivel más profundo del infierno de Dante, recorriendo de manera solitaria las pistas de asfalto y tierra, cargando su equipo completo, empapando por completo su magullado uniforme y cuerpo de sudor mientras el sol vespertino le quemaba la piel.
Al menos, hasta que una arachne y una arpía se le unieron poco después de haber iniciado su primera vuelta.
– "¿Qué ustedes dos hacen aquí?" – Indagó la mujer de ojos esmeralda. – "El castigo es para mí."
– "Es nuestro trabajo." – Repliqué sonriendo. – "Y un placer."
– "Nunca abandonamos a una compañera, nunca estamos solas." – Acotó la castaña. – "Somos una unidad, un equipo."
– "Somos una familia." – Completé. – "Somos MOE."
Nikos disintió con la cabeza, debatiéndose si escarmentarnos por ser tan estúpidas, o por ser tan idealistas. Pero no se detuvo, y con una discreta mueca de alegría, continuó liquidando su sanción bajo el cielo de la tarde junto a sus aliadas que le recordaban que siempre estaríamos a su lado, apoyándola incondicionalmente. Finalizadas nuestro trayecto doble, las tres nos hicimos con limpiadores, cubetas y trapeadores y nos encaminamos a las extensas letrinas. Apenas entramos, nos detuvimos de inmediato, mirando hacia la nada. Saliendo del shock, supimos que habíamos caído a las fauces del Abismo.
– "¿Teníamos que elegir el día en que sirven comida mexicana en el cuartel?" – Pregunté, atónita.
– "Síp." – Replicó la falconiforme.
– "¿De la más picante y reactiva?"
– "Yep."
– "¿Y precisamente en medio de una epidemia de infecciones estomacales?"
– "Correcto."
– "¿Esa cosa en la pared acaba de moverse?"
– "Yup."
– "Te odio, Jaëgersturm." – Comentó Dyne.
Por mi salud mental y la tuya, Spatzi, no te contaré lo que vimos… No te contaré lo que definitivamente no debimos ver. Simplemente puedo decirte que la frase 'Vivir en un mundo de porquería' se volvió demasiado literal que aún provoca pesadillas. Fue una suerte que no hubiéramos comido todavía, puesto que nuestro estómago se hubiera vaciado oralmente apenas el nauseabundo aroma de la desesperanza llegara a nuestros pulmones. Si las difuntas moscas en el suelo no son suficiente prueba para enfatizar el monstruoso hedor que aquellos retretes de porcelana amarillenta y café despedían, quizás la nula vida vegetal y los incontables cadáveres de las cucarachas alrededor del inmueble sean lo necesario para imaginar el peligro biológico en el que nos habíamos metido. Juro que preferiría consumir las aberraciones que Miia solía preparar que imaginarse qué clase de vituperable forma de vida podría ser capaz de concebir tan repugnante y fétida masa amorfa con su estómago y luego esparcirla en el techo.
No nos permitieron ducharnos en la base, por miedo a desatar alguna pandemia. Cuando terminamos, la doctora Redguard fue quien se ofreció a conducir la furgoneta, mientras Titania acompañaba a Tio en la segunda unidad, ya que Saadia era la única que podía estar sin respirar y no morir por nuestra pestilencia en todo el trayecto. Eso no evitó que ella usara una máscara anti-gas. Tan pronto arribamos a los departamentos, nos encerramos en las regaderas y pasamos tanto tiempo en el agua que casi desarrollamos dishidrosis por la humedad. Ignoro cuanto jabón usamos, pero la pobre señora Yamato terminará corriéndonos por acabar con las existencias. Creo que las reservas de agua potable mundiales han reducido significativamente su cantidad después de esto. Y tanto la rapaz como la empusa quieren matarme.
Comimos algo ligero para no morir de inanición y lo acompañamos con agua simple. Como mencioné únicamente Tionishia y la gnómida eran las presentes y no sucedió nada fuera de lo común en resto del día. Regresé a mi cuarto, descansé un poco e iba empezar a redactar esta carta, pero el hambre me regresó y se me antojó algún aperitivo. Fui a la máquina expendedora para hacerme con unas frituras cuando me encontré con la nieta mayor de la señora Yamato, cargando una canasta con nuestros olorosos atuendos.
– "Por todos los cielos…" – Murmuraba ella, alejando su nariz de las malolientes prendas. – "¿Qué demonios hacen estas locas con su ropa? ¡Ni siquiera los calzones de un orco hieden así!"
– "Uhm, disculpa…" – Tomé la palabra. – "¿Necesitas ayuda?"
– "¿Eh? ¡Ah, n-no!" – Se desconcertó al verme. – "Estoy bien, sólo llevo a lavar sus uniformes, agente. Lo dejaré listos para que pueda usarlos mañana, no se preocupe."
– "Ah, entonces eres la encargada de asearlos de noche." – Comprendí su rol. – "Siento mucho que debas trabajar constantemente en nuestros atavíos, amiga."
– "Está bien, tampoco es que sea mucho trabajo usar la lavadora. Ya estoy más que acostumbrada a la incesante labor de mantener en perfecto estado los trajes de MON."
– "Y te lo agradecemos profundamente." – Hice una ligera reverencia. – "Pero me siento mal por entregártela en tan… erm… odorífero estado. Pero en verdad, ¿no quieres que te ayude? Es mi culpa, después de todo."
– "Descuide, agente, tengo todo bajo control." – Afirmó el agarre del cesto. – "Además, ya tengo a su amiga empusa, Dynesaurio o algo así, asistiéndome en el cuarto de lavado."
– "¿Eh? ¿Dyne?"
– "Sí, ella. Se ha ofrecido a auxiliarme de noche."
– "Bueno, me gustaría también ser parte de tal tarea. Insisto."
– "Usted sí que es testaruda, agente."
– "Por eso sigo entrenando a pesar del dolor… Y el olor." – Reí. – "¿Te acompaño, entonces? Yo cargo la canasta."
– "Vale, si insiste." – Me la entregó y me ofreció la mano. – "Por cierto, soy Kohran."
– "Aria." – Devolví el gesto. – "Ahora, ¿me permites agregar una persona más, para aligerar aún más tu trabajo?"
– "No se detendrá hasta que acepte, ¿cierto, Aria?"
– "Terca como mula." – Me reí.
– "Supongo no tengo opción." – Suspiró.
Escuchar que la mantis estaba ayudando en las labores cotidianas me motivo a llamar a la rapaz para que se nos uniera. Toqué a su puerta y ella se extrañó por la petición, pero confirmó su asistencia y las tres fuimos hasta el primer piso, donde residía la lavandería. Ahí hallamos a la griega, agregando detergente a una lavadora cargada. Se sorprendió al vernos, pero ofreció otra de esas muy sutiles sonrisas y prosiguió con su actividad. Kohran nos dio un curso rápido de enjuagado, enjabonado, blanqueado y hasta planchado. La nekomata era una enciclopedia sobre aromatizantes, detergentes y demás productos de limpieza. ¿Sabías que un poco de bicarbonato de sodio, peróxido de hidrógeno y detergente para platos son sumamente efectivos para remover al apeste del zorrillo?
La castaña aprovechó para practicar con sus manos protéticas y ya mostraba un buen avance. También deseaba dejar impoluto mi uniforme, pero la felina insistió que aún no contábamos con el nivel necesario para tan minuciosa tarea y nos relegó a practicar con nuestra ropa regular. No objetamos, ella era la experta después de todo. Ya terminadas, nos agradeció la ayuda y nos retiramos a nuestros cuartos a finalmente reposar. Le di un beso a la falconiforme (en la mejilla, Spatzi, no te alteres), le pellizqué el trasero (de acuerdo, altérate) y me di a la tarea de escribir mi misiva diaria. Me hubiera gustado hablar con la pelinegra y felicitarle por ser tan servicial, pero ella se había encerrado en su recámara y seguramente no deseaba hablar con nadie.
En todo caso, eso ha sido todo por hoy. Quizás el día más tranquilo desde que me metí a este manicomio. Cierto, no me salvé de una buena regañada, balazos falsos y habré terminado más emporcada que un cerdito en el lodo veraniego, pero sin duda resultó mucho más pacífico. Seguramente la gnómida y Smith nos tienen preparadas desagradables sorpresas para los próximos dos días. La calma antes de la tormenta, como dicen. Pero no me rendiré, Spatzi, porque si algo aprendí perfectamente hoy, es que siempre puedo contar con mis compañeras para salir adelante. Pronto, este endeble tomate será un brillante y sólido diamante.
O al menos una patata, lo que sea más factible.
Sin más que agregar, me despido. Cuídate, amor. Únicamente unas cuarenta y ocho horas más y pronto volverás a verme. ¡Te envío más besos que tanques combatieron en Kursk! ¡Ich liebe dich! ¡Auf Wiedersehen!
La araña que más te quiere en este mundo:
Aria Jaëgersturm.
P.D: Le recomendaré a Herr Kommandant que compre suavizante de telas Myrtenaster; Deja la ropa pachoncita y con buen olor.
P.P.D: Mugi continúa sin usarse. Eso no evita que le propine mantenimiento diario y le recuerde lo linda que es. Además, siempre duerme a lado de Hummel. Creo que se gustan. ¿Las armas podrán contraer matrimonio?
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Meine geliebte Lala:
¡Spatzi, Guten Tag! Espero te halles en excelente estado, porque yo no. Pero antes que tomes a Seely (el nombre se queda) y trates de decapitar a nuestras instructoras, necesitas escucharme. (O leerme, tú me entiendes)
Quinto día en el Tártaro y me siento peor que Prometeo encadenado. Y al igual que el Titán que fue castigado por entregarle el fuego a la humanidad, una cruel ave de presa me ha estado atormentando todo el día. Sin embargo, en lugar del vástago de Equidna y Tifón, es la descendiente de Electra y Taumas. Quizás ésta rapaz no se coma mi hígado, pero de la misma manera, me ha flagelado el cuerpo con sus garras y calzado de electrochoques. Y en verdad duele.
¡Espera, Lala! ¡Suelta tu guadaña, que seguramente ya debes tener más que lista! ¡No es culpa de la pobre Cetania! De hecho, ella tampoco está muy de acuerdo con lacerarme de tan electrizante manera. Todo se debe a que la enferma mental de Titania tuvo la infausta idea de practicar a campo abierto. En otras circunstancias, aquello no me molestaría; Las arachnes somos tanques vivientes y al igual que los blindados, nuestro fuerte reside en largos espacios para maniobrar y perseguir al objetivo sin descanso, sin darle oportunidad de escapar. Pero al igual que un panzer en la batalla de El Alamein, el mayor peligro, además de la artillería y las minas, eran los cazabombarderos. Y ahora, un P-40 Tomahawk emplumado era quien se había encargado de aplacar a este pobre Marder III teutón.
– "¡Aarghh!" – Grité al sentir la brutal descarga y desplomarme al suelo. – "¡Carajo, pajarraca! ¡Vas a terminar causándome una arritmia cardiaca!"
– "¡Ya le bajé al selector de voltaje, flaca!" – Afirmó la halcón, soltándome. – "Créeme, esto tampoco es agradable para mí. Perdóname, linda."
– "Sabía que nuestra relación era intensa, pero no de esta manera." – Quise bromear para amenizar el dolor. – "Scheisse, hasta la risa me lastima."
– "¿No se supone que debes dispararme para evitar que te agarre?"
– "¿Y acaso piensas que abriré fuego contra la mujer que amo?"
– "También te quiero, Aria, pero ordenes son ordenes." – Acarició mi hombro con su ala. – "También soy una guerrera, puedo soportar uno que otro proyectil."
– "Jamás me atrevería a herirte, Cetania."
– "Opino lo mismo, pero aquí estamos y no podemos retractarnos." – Mimó mi barbilla. – "Hazlo, rubia, no hay problema."
– "De acuerdo, lo intentaré. Disculpa si te hago daño."
– "Relájate, guapa." – Guiñó. – "Me gusta que seas agresiva."
– "Usaré a Hummel. Mugi te haría añicos y se sentiría mal por eso."
– "Ay, dioses; Creo que tantas electroconvulsiones ya te frieron el cerebro. Las armas no tienen sentimientos, ¿sabes?"
– "¡No comprendes la conexión que tenemos!"
Sé que adorarás leer lo siguiente y para tu sádico deleite, disparé mi P226 contra la americana para detener sus ataques en picada. Pero yo no lo disfruté para nada, Lala. Aunque fueran balas de pintura y ya nos hubiéramos acostumbrado a sus punzantes impactos, lesionar a mi amada arpía me era en extremo difícil. Cada vez que la tenía en la mira, desviaba la pistola y disparaba al aire, dejando que el taser en su calzado continuara castigándome repetidamente. Me importó un bledo si Jättelund me sermoneaba por mi ineficiencia, yo no lucharía de esa manera contra la rapaz. Jamás le haría daño a ella, o a ti. Finalmente, tan absurdos ejercicios cesaron y nos movimos a la siguiente fase: Identificación y neutralización de trampas y demás artefactos peligrosos.
Reconocer las distintas amenazas que el enemigo pudiera usar contra nosotras era primordial para un grupo de infiltración, especialmente si debíamos combatir a sujetos tan dementes como los terroristas. No éramos un escuadrón anti-bombas o demás unidades especializadas, pero podríamos hacernos cargo de evitar y desactivar los diversos artilugios de engaño, como minas antipersonales y explosivos ocultos, siempre que estén dentro de nuestras capacidades. Vivo con una tejedora, así que conozco perfectamente la efectividad que una trampa bien puesta puede llegar a tener. Pero en lugar de apresarnos y dejarnos a merced de una lasciva arachne, nos volaría algún miembro o nos quitaría la vida.
Manako fue nuestra tutora. Siendo una francotiradora experta, trabajo donde la paciencia y la precisión son lo más importante, ella era la mejor adiestrada para el ejercicio. Su habilidad natural de observar detenidamente era de gran ayuda al notar las casi imperceptibles anomalías que evidenciaban la presencia de peligro. También era oportunidad perfecta para conocer su faceta seria, difícil de imaginar cuando la mayoría del tiempo se comporta tan tímida. Bueno, el tirador profesional requiere ser frío de corazón y tener nervios de acero, algo que la joven cíclope parecería no poseer, pero su puesto como la cazadora a larga distancia estrella de MON siempre nos recordaba que la chica de un solo ojo no había obtenido su trabajo por mera suerte. Y lo mejor, ella era la más amable de las instructoras.
– "Alto, escuadrón." – Ordenó ella, alzando la mano. – "¿Aria?"
– "Diga, Señora."
– "¿Puedes notar algo diferente en esa pared a diez metros, a la izquierda?" – Preguntó. Ella deja de usar sus honoríficos habituales cuando estamos en la misión. – "¿Ves la protuberancia en los ladrillos contiguos?"
– "Hmm… Creo que sí." – Miré detenidamente, usando mi habilidad de captar luz ultravioleta. – "Sí, definitivamente. Noto indicios de huellas de zapatos que llevan a un pequeño hoyo."
– "Correcto, Aria." – Se dirigió a mi compañera alada. – "Cetania, ¿Qué más puedes decirnos?"
– "Hay polvo café en el suelo, cerca del agujero. Poco, pero presente." – Contestó la mencionada. – "Ya que el cuarto es en su mayoría gris, tal suciedad es irregular."
– "Buen análisis, amiga." – Se volteó hacia la helénica. – "Dyne, es obvio que hay algo detrás de esa pared. ¿Por qué dejar tanta evidencia si se desea encubrirlo?"
– "Porque es una distracción, Señora." – Replicó la mediterránea. – "La verdadera trampa se encuentra más cerca de lo que pensamos."
– "Excelente deducción, compañera." – Asintió la cíclope. – "Ahora, si fueran tan amables de mirar al suelo frente a nosotras, señoritas."
– "Demonios, ¿es eso un cable?" – Cuestionó la castaña. – "Y perfectamente camuflado, además."
– "Así es, Cetania. De haberse acercado a investigar ese agujero tan sospechoso…" – Señaló al techo. – "…Hubieran activado una mina u otro artefacto explosivo en su posición. Ahora, ¿podrías ser tan gentil de prestarme tu USP, aprendiz?"
Deseando comprobarnos algo, la estadounidense le facilitó su arma a la instructora y esta disparó dos veces hacia arriba, a un metro de ella. Los proyectiles tuvieron suficiente fuerza para atravesar el aparente concreto y un chorro de agua escurrió de los hoyos. De haber sido una bomba real, el estallido nos hubiera calcinado.
– "Siempre sigan la regla básica: Si luce sospechoso, entonces el peligro se encuentra ahí." – Le regresó su herramienta a la castaña. – "Si luce muy sospechoso, es un señuelo."
– "¿Y si no hay aparentemente prueba alguna pero aún se siente inseguro?" – Interrogué.
– "Entonces definitivamente el peligro está cerca." – Aseveró la chica de cabello púrpura. – "Mantengan los ojos alerta y muévanse siempre con cautela para minimizar el riesgo."
– "¿Cómo sabremos cuando es seguro y cuando no?" – Solicitó saber la falconiforme.
– "No pueden saberlo, eso es lo que lo hace tan peligroso." – Admitió nuestra superior. – "Por ello la comunicación constante, el reconocimiento, la prudencia y la confianza entre ustedes es extremadamente importante. Confíen en sus instintos y aliadas y podrán salir bienaventuradas."
La francotiradora nos instruyó en las diferentes cantidades de ingeniosas y mortales maneras que un criminal podía usar en nuestra contra. Granadas conectadas a una puerta, bombas activadas a control remoto, entre ellas las famosas minas M18 Claymore cuya letalidad y bajo precio las han vuelto un fastidio para las fuerzas de seguridad. Esta vez fue la Lesbia quien mostró una familiaridad con tales artilugios, incluso ofreciendo diferentes opciones para deshacerse de estos. Ella alegó que la Guardia Costera siempre lidia con esta clase de amenazas. Bueno, al menos ya tenemos a una miembro con experiencia.
– "Tus métodos suenan plausibles, amiga Nikos, pero me temo que debo recomendar que no detonen ningún fulminante a menos que sea absolutamente necesario." – Aconsejó Manako. – "No sacrifiquen su cobertura y alerten al enemigo."
– "¿Qué hacemos entonces al toparnos con alguno de esos cacharros, Señora?" – Tomé la palabra. – "¿Debemos abandonarlo?"
– "Márquenlo, informen al escuadrón y den un rodeo alrededor de ellos. No lo olviden, las trampas casi nunca se encuentran en los lugares que el enemigo suele concurrir. Vigilen los sectores abandonados o lugares que deseen proteger a toda costa."
– "Como si fuera una fortaleza de las leyendas." – Rió la rapaz. – "Pero en lugar de fosos con estacas, paredes móviles y dragones guardianes, desapareces en millones de pedacitos."
– "¿Qué pasa si nos encontramos con una bomba mayor? De las verdaderamente peligrosas." – Cuestionó Nikos.
– "Lamentablemente no podemos hacer nada con esas cosas. Necesitaríamos al equipo experto y sus herramientas especializadas para situaciones tan delicadas." – La cíclope se cruzó de brazos y se sentó. – "Asegúrense de evitar que el enemigo tenga acceso a estas y resguárdenlas. Y lo más importante, no traten de ser heroínas, chicas. Esto no es como en las películas, donde todo se arregla cortando el cable rojo. No intenten tonterías, las necesitamos vivas y de una pieza."
– "Entendido, Señora." – Asentimos las tres al unísono.
El resto del día transcurrió normalmente, con Titania tomando las riendas y dándonos su ya familiar pero aún detestable tratamiento de balas falsas, esta vez combinadas con las trampas. Gas, explosiones de pintura y granadas cegadoras fueron nuestras peores adversarias en el entrenamiento. Y ya que estamos en la recta final, las sesiones se extendieron más de lo esperado, terminando hasta las nueve de la noche. Fue un infierno y seguir detallando más sobre aquello sería redundante. Nos dispararon, vapulearon y acabamos exhaustas; Lo de siempre, por desgracia. Apenas regresamos y salimos de bañarnos, devoramos con ahínco en la cena (que ya estaba preparada y algo fría de tanto reposar) y nos desplomamos en la cama. Al diablo con lavar la ropa, que Kohran que se encargue de su trabajo.
Por supuesto, la falta de energía y el dolor corporal no me impidieron hacerte esta carta, meine Liebe. Tendré el brazo derecho adolorido, pero por suerte soy zurda. Y ya que mañana será el gran final, ignoro que suceda o a donde nos lleven, y posiblemente me sea imposible redactar otro mensaje hasta la mañana siguiente. Espero comprendas si no logro contactarte por un día entero, Spatzi.
De todas maneras, sólo me queda una prueba más y entonces volveré a tus brazos como una flamante agente oficial de MOE y guardiana de la justicia. Aún me parece impresionante que esto en verdad esté pasando, que el destino me haya ofrecido tan extraordinaria oportunidad en la vida, jamás imaginé que fuera posible. Mis sueños más osados y utopías imaginarias palidecen ante la afortunada realidad.
Y no hablo de pertenecer a esta exclusiva unidad de élite; Me refiero a ti, Lala.
Nunca creí que encontraría a la mujer perfecta, con quien deseara pasar el resto de mi existencia en su compañía. Quien jamás ha cesado de apoyarme y me ha proveído más felicidad de la que cualquier mortal pudiera anhelar. Has sido lo mejor que me ha sucedido en mi corta existencia y siempre te estaré profundamente agradecida por ser parte fundamental de esta. Gracias por continuar a mi lado y soportar a esta simple arachne de piernas largas. Una torpe e ingenua aldeana que de alguna manera se encontró con las personas más compresivas del mundo, los amigos más confiables y con la dullahan más hermosa y fascinante que el universo pudiera concebir. Te adoro, te venero, te necesito…
Te amo.
La tonta y sentimental alemana que ha jurado amarte y protegerte por toda la eternidad:
Aria Jaëgersturm.
P.D: Soy terriblemente cursi escribiendo mis sentimientos, ¿cierto?
P.P.D: Mugi también te envía saludos. Creo que se enamoró de tu foto y Hummel se puso celosa. Descuida, ya se le pasará.
P.P.P.D: Spatzi, no vas a creerlo, pero creo que te amo más que hace un momento.
P.P.P.P.D: Lo sé, eso fue pésimo. Pero en verdad te quiero. ¡Auf Wierdersehen!
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Suspiré al agregar el último carácter en el papel. Cuatro cartas, cuatro misivas, cuatro muestras físicas de mi progreso aquí, escritas en indeleble tinta azul, como el color de piel del amor de mi vida. Admiré la hoja por unos segundos, observando la uniformidad del matiz de las letras, preguntándome si hice bien en enviarlas en idioma germano o si mis prácticas para mejorar mi alemán que tomé de noche cuando estaba en casa dieron buenos frutos. El idioma teutón de Sparassus difiere del usado en el país europeo, gracias al aislacionismo, la mezcla de las diferentes culturas y la evolución natural del lenguaje. Por ende, me di a la tarea de aprender la manera correcta de hablar y escribir la lengua natal real de mi patria étnica. Espero lo haya hecho correctamente y que incluso una políglota sobrenatural como la irlandesa sea capaz de entender mi escritura amateur.
Satisfecha con mi trabajo, doblé la hoja con cuidado para meterla en el sobre color crema. Pasando mi lengua por la banda adhesiva, aseguré el envoltorio y después de agregar el sello rojo, le di un tierno beso, con todos mis buenos deseos para mi bella segadora. Es una suerte que la señora Yamato me haya proveído con un pequeño escritorio para poder redactar, declarando que no era necesario que le devolviera el favor, puesto que la idea de comunicarme de esta manera con la persona amada se le hacía sumamente romántico y le recordaba los viejos tiempos cuando lo hacía con su difunto esposo. Juro que un día le regalaré algo a esa buena anciana por todo lo que ha hecho por nosotras. Colocando el bolígrafo cubierto en imágenes de cetáceos a un lado del sobre, estiré mi cuerpo, ignorando el dolor que aún pululaba mi entidad física.
Miré el retrato de mi Lala y me acerqué para ofrecerle otro suave ósculo a su rostro detrás del vidrio. Un día más, pensé, veinticuatro horas más de sufrimiento y seré recompensada con su presencia, sentir sus dulces labios en mi boca y suaves brazos rodeando mi arácnido ser. El corazón me palpita y la alegría se apodera de mi alma únicamente con recordar a esa azulada diosa de níveos cabellos que me robó el aliento desde que mis globos oculares color escarlata se cruzaron con esos áureos ojos rodeados de negra esclerótica. Oh, Arachne mía, misericordiosa madre, humildemente te imploro protejas a ese tesoro irlandés en mi ausencia.
Protege a todos, que yo haré lo mismo.
Golpeando el centro de mi pecho con mi puño, empecinada a no rendirme, le ofrecí una reverencia a la dullahan en la pared y salí de mi habitación. Mañana limpiaré mis armas para celebrar mi graduación. ¡Porque voy a graduarme, maldita sea! ¡Aún así sea lo último que haga! Dejando a un lado mi impetuosa voluntad, me dirigí al balcón de la cafetería. Deseaba meditar por un momento bajo la luz de las estrellas. Caminé por el calmado pasillo, sin un alma alrededor y apenas acompañado por el tenue zumbido de la iluminación artificial, hasta llegar a mi destino. Ahí, me encontré con una conocida y solitaria persona. Parece que tuvo la misma idea que yo y decidió admirar el cielo nocturno para despejar su mente. Apoyada con sus brazos en el barandal metálico e iluminada por el resplandor de los astros en el firmamento, la mujer se hallaba en completo silencio, sin despejar su vista de la enorme luna menguante. Me acerqué lentamente, intentando ser lo más cortés posible y esperando no interrumpirle su momento a solas.
– "Buenas noches, Dyne." – Saludé a la empusa.
– "Jaëgersturm…" – Dijo la pelinegra, apenas volteando su cabeza en mi dirección. – "¿Qué haces aquí?"
– "Deseaba un momento para cavilar un poco." – Me detuve. – "Espero mi compañía no te incomode."
Ella no mencionó nada y lo tomé como su aprobación. Colocándome a un metro de la empusa, a su izquierda, coloqué mis miembros superiores sobre la balaustrada y miré al rostro plateado del astro selenita. Una suave brisa refrescó el mío.
– "Mañana se decide todo." – Comenté. – "¿Te sientes nerviosa?"
– "¿Qué tal tú?" – Preguntó, quitar los ojos del satélite natural terrestre.
– "Estoy aterrada." – Confesé, riendo ligeramente. – "Es decir, a pesar de haber estado en el averno durante una semana, la idea de ser parte de algo tan grande, es abrumadoramente sobrecogedora."
– "¿Crees estar a la altura?"
– "Claro que sí." – Aseveré, afirmando mi agarre en la barandilla de hierro. – "Las personas que amo creen en mí, todos mis amigos también, sin contar al propio MON. No puedo decepcionarlos."
– "Ya veo."
– "¿Qué hay de ti, Nikos? ¿También tienes fe en mi éxito? O mejor dicho: ¿Nuestro éxito?"
– "Sí."
– "Gracias." – Le ofrecí una sonrisa. Dudo que la haya visto.
– "De nada."
Nuevamente, guardamos silencio y proseguimos contemplando el espectáculo que la Vía Láctea ofrecía a las altas horas de la noche. Las vastas galaxias en el imperecedero espacio resplandecían perennemente, verdaderas sobrevivientes de los eones, veneradas e inmortalizadas por las civilizaciones de diferentes maneras, pero todas con el mismo grado de arrobamiento y respeto. Auténticas estrellas, tanto literal como metafóricamente. Quizás algún día nosotras también brillemos como ellas.
– "Dyne…" – Rompí el silencio. – "Sé que no te agrado y que no hablamos mucho. Creo que tú y el mundo saben más de Cetania y yo que nosotras de ti. Y no puedo culparte si piensas que soy una completa idiota, porque tendrías toda la razón. Sin embargo, te considero una buena persona, alguien que cree exactamente lo mismo que esta arachne. Tal vez te parezca pretencioso de mi parte, pero no dudaría ni un segundo en llamarte mi amiga y compañera. Yo confío en ti, Dyne. De verdad."
– "Complaciente adulación, ¿Cuál es la pregunta que realmente deseas hacerme, arachne?" – Respondió de manera seca y sin voltear.
– "Bueno… Yo sinceramente, aún no entiendo porque, si tanto me detestas, te atreviste a cubrir mi error en el ensayo de rescate. Tú sabías que fue mi responsabilidad, o mejor dicho, la falta de esta lo que provocó ese percance. Incluso me has ofrecido leves, pero sinceras sonrisas cuando estuvimos ayudando a las nietas Yamato."
– "Lo hice porque probaste ser útil."
– "¿Útil en qué?"
– "En auxiliar. Has demostrado que estás dispuesta a asistir y cumplir tu deber. Incluso ese accidente te lo perdoné porque has comprobado que deseas ayudar."
– "¿Únicamente por eso?"
– "Por supuesto, Jaëgersturm." – Finalmente volteó en mi dirección. – "Es lo único que importa."
– "¿Por qué lo dices?"
La mantis suspiró. Incorporándose, se acercó a mí y se cruzó de brazos, mirándome fijamente.
– "Jaëgersturm, voy a hacerte una prueba sencilla." – Informó. – "Voy a mencionar unos cuantos nombres y tú me contestarás lo que estos significan."
– "¿A qué viene eso?"
– "Sólo hazlo. ¿Lista?"
– "Uhm… De acuerdo."
Inhaló antes de empezar.
– "Zombina." – Mencionó.
– "Comandante." – Repliqué.
– "Titania Jättelund."
– "Instructora."
– "Manako."
– "Francotiradora."
– "Saadia Redguard."
– "Doctora."
– "Tionishia."
– "Guardaespaldas."
– "Kuroko Smith."
– "Líder de MON."
– "Bien. Otra."
– "Agente del gobierno."
– "¿Qué más?"
– "Coordinadora del Programa de Intercambio."
– "¿Algo que agregar?"
– "Nuestra jefa."
– "Perfecto." – Asintió. – "Sakura Yamato."
– "Dueña del inmueble."
– "Dyne Nikos."
– "Compañera."
– "¿Y?"
– "Aliada."
– "Ese es un sinónimo, otra cosa."
– "Uhm… ¿Empusa?"
– "Precisamente."
– "No entiendo."
La griega sonrió sardónicamente.
– "Jaëgersturm, ¿notaste que con excepción mía, todas tus respuestas fueron la ocupación de esas personas?"
– "Bueno, todas las mencionadas tienen un empleo o función que desempeñan."
– "Lotería." – Alzó el dedo, sonriente. – "Desde una agente gubernamental hasta una sencilla casera, todas ellas poseen un cargo. Es lo primero que la gente recuerda y lo que representan para esta. No mencionan que son humanas, liminales, o el color de su cabello o su género. Sus profesiones son contestaciones instintivas y no dudaste en ofrecerlas a la primera oportunidad. Al contrario de mí."
– "¿Dices que no eres importante?"
– "No, digo que mi función no es tan importante como la del resto de las mencionadas."
– "¿Piensas que no vales tanto?"
– "¿No compartes tal opinión?" – Preguntó, con sus manos detrás de espalda.
– "Negativo, te considero tan significativa como cualquiera de las aludidas."
– "¿Por qué? ¿Porque trabajamos juntas?"
– "No, debido a que tienes talento, eres una buena líder, eres responsable y ayudas a otras personas. Eres útil para todos, Dyne."
La helénica comenzó a aplaudir lentamente.
– "Ni yo puede haberlo dicho mejor." – Rió con mueca jactanciosa. – "Me aprecias por lo que hago, por lo que le brindo a otros. Seré una solitaria gruñona que te frunce el ceño todo el tiempo y no compaginaremos más allá de la tolerancia, pero aún así insistes en que puedes confiar en mi persona. Deberías detestarme, rechazarme, incluso estando en el mismo equipo, como lo demostraste la primera vez que me conociste. Porque soy útil, tengo una o varias funciones de las que tú y las demás pueden beneficiarse. Y no puedes rechazar algo que te sirve.
Dime, araña, ¿Te has preguntado por qué demonios alguien tan aparentemente irresponsable como la doctora Redguard sigue siendo nuestro médico de cabecilla? ¿Cómo una adicta a la cafeína que usa cualquier excusa para evitar el trabajo está al mando de un grupo tan selecto como MON y otros puestos importantes? ¿Y porque una entrenadora tan cruel y demente como Titania está a cargo de adiestrarnos, a pesar de sus brutales métodos?
Si quieres, iré más allá de aquí y me extenderé hacia algo más universal: ¿Por qué las compañías petroleras siguen proliferando sus ganancias a pesar de que son empresas abiertamente avaras, inhumanas y destrozan el medio ambiente, todo ello con pleno conocimiento público? ¿Por qué carajos el comercio de armas continúa lucrando con el sufrimiento del mundo entero que es abatido por los artilugios que ellos distribuyen, si se supone que es tan perjudicial?
¿Deseas un ejemplo sobre un tema que conoces perfectamente? ¡Con gusto! Contesta, ¿Quién imaginaría que los abiertamente capitalistas Estadounidenses se aliarían con la comunista Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial?
¡Porque el mundo los necesita! El petróleo es primordial para el combustible de nuestros transportes. Los gobiernos tanto legítimos como ilegales requieren de los servicios que cualquier traficante de armamento provee, por mucho que deseen negarlo. Los Aliados debían unir sus fuerzas o corrían el riesgo de que toda Europa y Asia cayeran bajo el yugo del Eje. La doctora Redguard es experta en su campo, Titania obtiene resultados y Smith es capaz de cargar con todas esas responsabilidades magistralmente. Todos tienen algo que pueden ofrecer y continúan comprobándolo con sus actos.
Porque al mundo sólo le interesa lo que puedan obtener de ti, que les sea de provecho. Qué sea útil. Un escritor sólo importa cuando escribe algo para deleitar al público, un artista únicamente cuando entretiene y un chef existe al alimentarnos. No somos más que herramientas.
¿Eres una buena persona, leal, fiel, cariñosa y noble? Olvida esas fruslerías, ¿qué demonios le puedes ofrecer a la sociedad? ¿Buenos deseos? Eso no ayuda, ¿qué carajos sabes hacer? ¿Dices que nada? Entonces largo de aquí, gusano inservible. Y así es en todos lados, Jaëgersturm. Si no eres productiva, si no posees habilidad o cualidad alguna que ofrecer, entonces no eres nadie. No eres nada. No tiene que producir dinero o ser algo agradable, pero debe beneficiar a la gente.
Alguien te dispara y acabas desangrándote en el suelo, necesitas un especialista para extraerte la bala inmediatamente o corres el riesgo de morir; ¿En quién confiarías para auxiliarte? ¿En un tipo que ama a sus hijos, cuida a su esposa y hasta ayuda a los ancianos a cruzar la calle, pero no tiene idea alguna para realizar una cirugía? ¿O en un mujeriego homófobo racista que abandonó a su familia, pero sabe exactamente como operarte y salvarte la vida?
No necesitas responder, ya sé tú verdadera respuesta. Todo el jodido idealismo se viene abajo cuando la realidad nos golpea.
Es por eso que me diriges la palabra en primer lugar y viceversa. Si yo no estuviera aquí, demostrando mi maldito talento, lo que puedo ofrecer, ni siquiera te dignarías a verme. Y antes que contestes que me saludarías al toparte conmigo en la calle, pregúntate: ¿En verdad te importaría mi existencia, si tú no me conocieras, no estuvieras enterada de lo que puedo hacer y no afectara en lo absoluto tu vida con mi presencia? ¿Acaso te sientes mal cuando algún desconocido sufre algún percance? ¿Acaso pasaron por tu mente todos esos niños muriendo de hambre en África hasta que te los recordé en este momento?
Claro que no.
Porque la cosas sólo existen cuando nos importan, y nos importan cuando nos afectan, y estas afectan porque ahora existen. Maldita sea, además de Cetania, ¿sabías siquiera los nombres de las personas que salvaste durante los atentados? No, porque ellos no significaban nada hasta que los ataques sucedieron. Y puedo asegurar que tu objetivo no era protegerlos, sino salvaguardar a la arpía. Los afectados son actores que entraron a tu vida por las circunstancias, no porque tú deseabas que lo hicieran. Incluso el amor es así. Amamos porque nuestra pareja nos brinda felicidad, apoyo, compañía o simple placer. ¿Crees que alguien se fijaría en ti si no pudieras satisfacer tales necesidades sentimentales o físicas?
Jamás lo olvides, araña, a nadie le interesan tus sueños, metas e ideas; Sólo y únicamente lo que haces. No eres nada si no compruebas que vales la pena. Siempre ponte a hacer algo y nunca seas irrelevante para la sociedad, un peso muerto para el mundo, un vacío de existencia.
Una jodida inútil."
Para cuando la mujer acabó su extenso soliloquio, el centro de mi pecho me dolía por tantas veces que su dedo índice se había apoyando en este. Nikos sonaba como una sociópata negativa, pero sus palabras, por crudas y frías que sonaran, cargaban algo de verdad. Me mantuve afásica por varios segundos, sin eludir contacto visual, hasta que rompí la afonía ambiental.
– "No." – Repliqué.
– "¿Qué?"
– "No." – Reiteré. – "Dyne, no es así."
– "¿Aún te niegas a aceptar la realidad?"
Disentí con la cabeza.
– "No pretendo negar nada. De hecho, comparto varios puntos contigo. Yo crecí precisamente en ese tipo de sociedad, una donde lo que nos atañía era lo que aportábamos a esta. Debíamos desempeñarnos en algo o el mundo nos rechazaría. La vagancia era inaceptable y el desempleo jamás existió porque no había función que nadie pudiera realizar. Mi abuela estaba vieja y enferma, pero aún así jamás dejó de trabajar en la oficina de propaganda local. Y ella siempre me obligó a ayudar con los quehaceres o a los vecinos cuando no me encontraba estudiando. Por esa razón no puedo estar sin hacer algo o me siento incómoda.
Quizás sea verdad, tal vez todo esto de la amistad y el cariño sean solamente ilusiones que nos permiten sobrellevar la dureza de la despiadada exigencia de la naturaleza social. A lo mejor no somos más que simples herramientas reconocidas únicamente por el papel que desempeñamos. Admito que no esperaría que alguien deseara simpatizar con una araña gigante que se viste como una Nacionalsocialista si no fuera la tan anunciada futura integrante de MON o si no trabajara o ayudara a quienes me rodean.
¿Pero sabes? Tu propia especie me ha comprobado que aún hay esperanza para ese vaso que tanto te has esmerado en afirmar que está medio vacío. Fue una pequeña empusa, muy joven, no más de unos cuatro años de edad. Estaba saliendo de la escuela, siguiendo a sus amigos, despreocupada y sin prejuicio alguno. La niña me vio y yo a ella. No me conocía, no tenía edad para saber quién era yo o sobre lo que había hecho, ningún logro, sin contar que lo que fuera que me pasara antes o después, a ella no le afectaría en lo más mínimo. Yo sólo era una extraña, una don nadie, otra actriz que desparecería tan fugazmente como llegó al escenario de su teatro de la vida. No había razón para que mi presencia tuviera valor alguno.
Y ella me saludó.
Puedes recurrir a tu huraña filosofía y afirmar que fue el encuentro de nuestras miradas lo que provocó tal reacción, pero sus ojos no mentían la sinceridad en su gesto. Porque no puedes fingir tal inocencia, tal bondad, tal honestidad.
Tal realidad.
Así que adelante, impreca tus perniciosas palabras a mi persona y llámame una idiota, una imbécil, una ilusa soñadora. Me importa un bledo. ¿Y sabes por qué incluso tú, con esa actitud tan antisocial y esa personalidad tan aislada, sabes que no crees en tus propias palabras?
Porque detrás de cada cínico, hay un idealista fracasado.
Tú alguna vez fuiste como yo. Y aunque detestes aceptarlo, lo sigues siendo. Porque dudo mucho que hayas deseado arriesgar tu pellejo y tú estadía en este lugar que tanto te costó luchar para obtener cuando aceptaste la responsabilidad de mis errores si no tuvieras fe en algo. Ya sea que vieras en mí a tu antigua ser o que quisieras que yo continuara demostrando mi plusvalía, jamás pondrías tu permanencia en juego por alguien que difícilmente te importa. La que niega la realidad aquí, eres tú, Nikos.
Y aunque no fuera así, ¿piensas que voy a aceptar tales patrañas verbales y darte la razón? ¡Me haces reír! No, yo voy a callarte esa maldita boca suelta con resultados, no palabras. Me convertiré en parte de este equipo y pasaré cualquier jodida prueba que osen imponerme, porque no llegué hasta aquí para que un miserable grillo desfachatado desee bajarme los ánimos. Voy a arrollarte con mi triunfo, a aplastarte con mi éxito como un poderoso tanque destroza a un pájaro de mal agüero. Porque soy una laureada guerrera alemana, una orgullosa soldado Sparassediana, una gloriosa e inmaculada arachne.
Soy Aria Jaëgersturm."
Fue el turno de la griega de quedar con mi índice en su pecho. Toda su verborrea no tuvo el efecto deseado en mí, sino al contrario. Mis ojos estaban encendidos, mi voluntad se encontraba ardiendo y mi corazón latía con determinación. Ella se mantuvo inerte, muda, sin atreverse siquiera a parpadear.
Y sonrió.
– "Eso es, Aria." – Respondió, sorpresivamente usando mi nombre. – "Esa es la actitud que deseaba escuchar de ti."
– "¿Eh?"
– "Nunca dejes que el mundo destruya tus sueños. Si la vida te golpea, te levantas y sigues avanzando. Y sí insiste en querer humillarte, demuéstrales de que carajos estás hecha." – Afirmó tomando mi mano. – "Tus enemigos desean verte caer, pero tú los derrotarás probándoles que es imposible cortar tus alas cuando tu espíritu es más fuerte que un diamante. Conquístalos con tu éxito y destrúyelos con tu victoria, Jaëgersturm. Porque eres digna de la gloria."
– "Espera, ¿me estás apoyando?"
– "Por supuesto."
– "¿Aún con todo el idealismo ciego?"
– "Precisamente por eso."
– "¿Empezarás a llamarme por mi nombre?"
– "No veo problema, Aria."
– "¿Entonces, somos amigas?"
– "Aliadas y compañeras."
– "Sinceramente no logro entenderte, empusa del demonio."
– "No lo hagas." – Guiñó. – "Podrías enamorarte."
Ambas reímos y nos abrazamos. Me alegraba que ella se mostrara tan honesta, muy a su manera. Pero lo más importante, es que en verdad podía contar con la griega. Más allá de su puesto, en realidad veía en la pelinegra una auténtica amistad. Y las dos tenemos la misma meta: Ser alguien en este miserable mundo. Con mis ánimos en buen estado, decidí terminar un asunto que aún quedaba pendiente.
– "Dyne…" – Le hablé. – "¿Quieres pelear un poco?"
– "Ahora soy yo la que no te entiende."
– "La última vez me humillaste porque no estaba dando lo mejor de mí." – Troné mis dedos. – "Quiero la revancha."
– "¿A esta hora y en este lugar?"
– "¿Qué? ¿No puedes demostrar lo que vales en la lucha cuerpo a cuerpo?"
– "Jamás exclamé tal cosa." – Estiró sus cuatro extremidades. – "Pero te advierto que las protegidas de Hécate somos más fuertes de noche."
– "Las descendientes de Arachne lo somos las veinticuatro horas del día." – Doblé mi cuello. – "¿La apuesta sigue en juego?"
– "Como desees." – Giró su cuerpo. – "¿Cuál será mi recompensa?"
– "El equivalente en efectivo de la mía." – Golpeteé el suelo con mis pedipalpos.
– "Hecho." – Chocó sus pinzas. – "Molon labe…"
– "Über alles…"
Haciendo a un lado las mesas y asientos, tratando de no hacer mucho ruido, preparamos el campo de batalla. Entonces, con celeridad nos enfrascamos en una briosa lucha, y por extraño que suene, amistosa. Ambas intercambiamos puñetazos, patadas y demás clase de ataques físicos, pero nunca dejamos de sonreír. Mis técnicas en el pugilato eran mejor que la vez anterior, al igual que las de la helénica. Por cada golpe que yo bloqueaba, ella me propinaba otro en el momento menos esperado. Y aún así, no cesamos en nuestro afán de querer superar a la adversaria. No seré la mejor luchadora, pero me esforcé en dominar a Nikos, ya sea haciéndole retroceder con una certera trompada o desviando magistralmente sus miembros espoloneados. En un momento de descuido, logré alzarla y apresarla en el suelo, estampándola en el piso.
Quedamos cara a cara. Nuestras ropas se encontraban completamente empapadas de sudor, este se deslizaba por mi rostro, concentrándose en mi barbilla y cayendo sobre el de la mediterránea. Nuestra respiración era entrecortada y el corazón bombeaba fuertemente por el trabajo físico y la adrenalina en nuestras venas. Ahí, en ese balcón solitario, con el cuerpo adolorido y nuevos hematomas impregnándoles la epidermis con su púrpura paleta, se hallaban un par de guerreras con sus figuras resaltando bajo la luz de la inmensa luna en el cielo. Y con el astro selenita sonriéndoles con su luminiscencia, una de ellas no pudo evitar notar algo interesante en la otra.
– "Dyne… ¿Sabías que tienes unos ojos muy hermosos?" – Declaré honestamente.
– "¿De qué hablas?" – Cuestionó la mantis, extrañada por el repentino comentario.
– "Son de un verde sublime. Parecen brillantes esmeraldas."
– "Y-ya d-detente, Jaëgersturm" – Se sonrojó. Primera vez que eso sucedía. – "No estoy para bromas."
– "Lo digo en serio, tus ojos son preciosos."
– "N-no me mires, araña…" – Volteó su cara, ruborizada totalmente. – "S-sólo intentas distraerme."
– "Jamás te mentiría, amiga. En verdad me parecen bonitos."
Varios segundos de silencio siguieron. Yo proseguía mirándola y ella evitando hacer contacto visual, con las mejillas tan rojas como los tomates que éramos. Quizás ella jamás estuvo acostumbrada a recibir cumplidos más allá de los agradecimientos por sus habilidades o amabilidad, algo con lo que puedo simpatizar perfectamente. Yo nunca tuve una opinión muy alta de mi misma, difícilmente me sentía apreciada y por ende me costaba aceptar un halago o poder reaccionar apropiadamente. Pero yo no estaba mintiendo, sus globos oculares eran realmente bellos.
– "¿A-Aria…?" – Musitó la colorada pelinegra.
– "Dime."
– "¿C-c-crees…? ¿Tú crees que…?" – Titubeó. – "¿T-te parezco… atractiva?"
– "Sinceramente… Sí, Dyne." – Confesé. – "Eres muy guapa."
– "G-g-gracias." – Divisé una diminuta sonrisa en sus temblorosos labios. – "¿Q-qué otra cosa, además de mis ojos, c-crees que son atrayentes?"
– "Bueno, ese negro tan uniforme de tu sedoso y largo cabello es realmente llamativo." – Usé mi mano derecha para acariciar levemente el pelo que se escapaba a los costados de su espalda. – "Resalta perfectamente tu piel y contrasta con esas verdes ventanas del alma en tu bien delineado rostro. Y ni hablar de tu perfectamente conservado cuerpo, digno de ser inmortalizado como las impolutas estatuas que alguna vez pulularon el Partenón de Atenas."
– "T-tus lisonjas son exageradas."
– "Quizás, pero también honestas." – Aclaré. – "Con esa personalidad tan fiera que posees, cualquier persona caería rendida ante tu indomable espíritu. Pero, ¿Sabes que es lo me parece más encantador de ti?"
– "¿Qué?"
– "Lo fantástica que luces cuando sonríes."
Ella perdió el habla y nuestros ojos se encontraron de nuevo. La tonalidad carmesí de las mejillas de la helénica logró superar el espectro visible y alcanzó niveles físicamente inimaginables ante mis proclamaciones. Los latidos de mi corazón enmudecieron comparados con los de la azarada griega. Lentamente, la liberé de mi aprisionamiento y nos incorporamos, sin separar la distancia.
– "A-Aria… ¿Podrías…?" – Hesitó antes de seguir. – "¿Podrías acercarte un poco? Quiero decirte algo…"
– "Por supuesto." – Obedecí. – "¿Qué sucede, Dyne?"
– "Lo que dijiste… ¿Es verdad?"
– "Totalmente."
– "Ya veo… Uhm, ¿puedes acercarte un poco más?"
– "De acuerdo." – Lo hice.
– "Arrima tu oreja, deseo susurrarlo…"
– "Entiendo." – Pegué mi oído a ella. – "Puedes hablar con confianza…"
– "Bueno…" – Tragó saliva. – "Aria… Tú… Tú eres…"
– "¿Sí?
Ella inhaló profundamente.
– "Tú eres… ¡UNA IMBÉCIL!"
– "¿Eh? Oye, eso es ofen-¡Ay, ay! ¡Dyne, ya no me patees! ¡Ay!"
– "¡DEJA…!"
– "¡Ay!"
– "¡DE…!"
– "¡Ow!"
– "¡SER…!"
– "¡Auch!"
– "¡TAN…!"
– "¡Mis pedipalpos! ¡Ay!"
– "¡JODIDAMENTE…!"
– "¡¿Por qué usas botas a estas horas?! ¡Ow!"
– "¡LESBIANA…!"
– "Pero no pued-¡Auch!"
– "¡TODO…!"
– "¡Ya para!"
– "¡EL…!"
– "¡Esa es mi entrepierna! ¡Ow!"
– "¡MALDITO…!"
– "¡Ese moretón ya había desparecido! ¡Ay!"
– "¡…TIEMPO!"
– "¡Aaarghh!"
Al día siguiente, todo el mundo se preguntaba por qué había una arachne inconsciente desangrándose en el piso de la cafetería.
NOTAS DEL AUTOR: ¡Uf! Un episodio algo largo, pero increíblemente entretenido de escribir.
Decidí usar la narrativa en forma de cartas porque eso es algo que una soldado crecida en un ambiente tradicionalista haría. El romanticismo de la correspondencia en tiempos de guerra es algo que deseaba plasmar alguna vez y aproveché este capítulo para ello. Aria no estará en medio de una ofensiva militar, pero sin duda se encuentra luchando por su vida y sufriendo los ataques que la vida le arroja sin dar tregua. Y porque es una araña cursi, déjenla ser.
También deseaba, no, más bien, necesitaba exponer la filosofía tan contrastante de las dos mujeres. El cinismo de Dyne es la perfecta antítesis del idealismo de Jaëgersturm. Y a pesar de estar en lados ideológicamente opuestos, sus dispares puntos de vista sólo son la dicotomía del mismo pensamiento. Las dos desean probar de lo que son capaces y no planean rendirse. Son tan diferentes y tan parecidas que al final, se complementan impecablemente y por ende, funcionan; Desacuerdos e insultos aparte.
Oh, y finalmente pude usar los goggles de visión nocturna y las manos artificiales para arpías que debutaron en el manga. Si se preguntan sobres las inusuales apariencias de la gafas, debo decir que para las de Cetania me basé en las usadas por el personaje Sam Fisher, de la saga Splinter Cell. No me gustan sus juegos, pero el diseño es genial. Para nuestra protagonista principal, me inspiré en el casco especial de Widowmaker, del juego Overwatch. Admito que tampoco he probado tal título. Dyne usa exactamente los mismos que aparecen en el manga.
Y sobre la violenta conclusión del relato… Bueno, ¿Qué sería de esta historia sin algo de humor y yuri, a costa del bienestar físico de la araña? ¡Está en el contrato!
En todo caso, espero hayan disfrutado el leerlo y los invito a dejar sus comentarios, que siempre son bienvenidos. Muchas gracias a todos los que siguen a bordo de este barco. Sé que el capitán no es el más hábil, se duerme en horas inconvenientes, los esclavos no reman mucho y no tenemos ni un miserable salvavidas funcional, pero en verdad que me honra que continúen en este turbulento viaje. ¡Garantizo que no chocaremos con un iceberg! (Pero no puedo asegurar nada acerca de los tiburones asesinos y el Kraken que nos acecha desde las profundidades. ¿Saben nadar? Yo no, pero tengo a Mero…) Saludos al compañero Alther, a cuya historia le hice un pequeño guiño.
¡Nos vemos hasta la próxima! ¡Auf Wiedersehen!
