Alex y Justin llegaron a casa pensando en todo lo ocurrido. Era la hora de cierre de la tienda y Jerry notó la angustia de sus hijos, por lo que le encargó el cierre a su esposa y se les acercó
Jerry: Chicos ¿están bien?
Justin: Si, solo que vimos algo extraño hoy y no sabemos qué fue
Jerry: ¿Fue extraño o extraño?
Alex: (se sienta frente a la caja registradora) El segundo extraño, aunque no sé por qué hablamos en código si somos los únicos aquí
Theresa: (contando el dinero) En eso tiene razón Jerry, pero ¿dónde está Harper?
Justin: (actuando preocupado) Durmiendo en el departamento de Mason
Theresa: (cierra la caja y se apoya en el mesón alzando una ceja) ¿Por qué tan preocupado por eso? ¿o acaso estás celoso?
Alex: (riendo) Sería tan divertido que ahora fuera él el acosador
Justin: (infla las mejillas) Pues no lo sería, además no llegaría al extremo de un sueter de su cabello
Alex: (tratando de calmarse) Claro que no, no sabes tejer. Además disfrazarías tus muñecas como Harper y jugarías con ellas
Justin: (pisando fuerte el piso enojado) Alex no digas eso, tengo novia (desvía la mirada) Además son figuras de acción del Capitán…
Alex: (poniendo los ojos en blanco) Capitán No-me-interesa, lo sé
Jerry: (se mira con Theresa intrigado por su comportamiento) ¿Están seguros de que están bien?
Alex: (saca su teléfono y habla sin apartar la mirada de él) Sí, ¿por qué lo preguntas?
Justin: (se sienta a su lado en la barra y le quita el teléfono) Porque claramente estás actuando inmadura, Alex
Alex: (lo fulmina con la mirada) No lo hago. Solo reviso que mi amiga esté a salvo de un acosador controlador y reviso mi correo de la universidad (agita su varita y recupera su teléfono) Y esto es mío
Justin: (agita su varita y el teléfono desaparece) Puedes hacerlo más tarde, no soy un controlador y claramente olvidaste mi superioridad en la magia sobre tí
Alex: (agita su varita pero no pasa nada) ¡Justin! ¡¿Qué hiciste con mi teléfono?!
Justin: (sonriendo con suficiencia) No te molestes, hermanita, no sabes el hechizo que usé, así que no podrás recuperarlo a menos que yo lo traiga de regreso. (estira las manos unidas frente a él y se apoya en la barra) Jaque y mate.
Theresa: (se para entre los hermanos) ¡Ya basta ustedes dos! Ambos están siendo inmaduros. Justin trae el teléfono de tu hermana
Justin: (lo mira horrorizado) Pero mamá, Alex no está siendo madura, yo sí. Solo lo hice para que prestara atención
Theresa: (lo mira enojada) Puedes pedirlo civilizadamente y sin magia (se gira a la chica que le está sacando la lengua a su hermano) Y tú Alex dejarás tu teléfono en paz hasta que nos digan qué ocurre o yo me encargaré de quitartelo
Justin: (le regresa el teléfono) Mamá sabes que eso es inútil, con magia podrá traerlo otra vez. Yo podría esconderlo por tí. Ya tengo el lugar perfecto en mente
Alex: (guarda su teléfono en su bolsillo) ¡Ni que estuviera loca!
Justin:(la mira "evaluadoramente") No sé si loca, pero definitivamente no en tu mejor juicio
Theresa: (agitando sus manos en el aire) ¡Eso es suficiente! Diganle a su padre lo que sea que haya pasado que involucre su magia, pero no podrán usarla por el resto de la noche. Varitas
Justin: (abraza su varita y coloca un tono lastimero) ¡No otra vez! La última vez me sentí taaaaan vacío
Alex: (le imita) Además de que es injusto. No estamos haciendo un duelo de magia o algo, tan solo discutimos un poco
Justin: (asiente) Y si no recuerdo del todo mal, cosa que no hago, durante nuestras vacaciones de hace unos años, te entregamos nuestras varitas y terminamos destruyendo a nuestra familia ¿de verdad quieres eso, madre?
Jerry: (colocando su mano en el puente de la nariz) Solo haganle caso a su madre, chicos. Recuerden que esta vez no será por mucho tiempo. Además no hay piedra de los deseos o varita de la familia y ambos son hechiceros completos por si algo como eso vuelve a ocurrir.
Theresa: (los mira firmemente) Lo será si no me entregan sus varitas ahora mismo (se las entregan a regañadientes) Bien, iré a hacer la cena. Disfruten de lo que sea que hagan
Con eso Theresa desapareció por la escalera. Jerry miró a sus hijos enfurruñados en sus sillas, mirando en la dirección de su esposa y suspiró. Desde hace mucho que no les castigaba sin magia o los castigaba en absoluto, algo les debe haber alterado esta noche para actuar de esta forma
Jerry: Chicos, será mejor que hablemos en la guarida
Los tres caminaron hacia la guarida y tomaron asiento, pero no hablaron por unos minutos. Jerry decidió romper esta tensión
Jerry: ¿Me contarán lo que ocurrió?
Justin: (Despejando su cabeza regresando a la normalidad) Claro, papá… ¿Cómo empezar?
Alex: (también regresa a su auto normal del último año) ¿Qué tal con lo del video de hoy?
Justin: (asiente) Eso suena bien (mira a su padre) No podemos hablarte del caso en el trabajo, por razones confidenciales, pero creo que no estaría de más pedirte tu opinión al respecto
Jerry: (los miró confuso) ¿Es sobre un caso del trabajo? ¿Qué caso?
Alex: El del Juez Herbert
Jerry: Pensé que habían robado la información de ese caso
Alex: Lo hicieron, pero hoy obtuvimos información de la testigo y al parecer hay mucho que nadie había notado
Justin: Si, en resumen. La testigo escuchó lo que parecía la discusión entre el Juez y su asesino, y el asesino la vió y la reconoció
Jerry: (sorprendido) Entonces esa chica está en peligro
Alex: (niega con la cabeza) Le quitamos el recuerdo, así que ya no se encuentra en peligro inmediato. Aunque ella no sabe quién es y el asesino lo sabe de alguna forma, el asesino también parece saber lo que ocurre en el mundo mágico, o ya habría hecho algo cuando la encontró en el bosque.
Jerry: (respirando aliviado) Eso es una buena noticia (hace una mueca) Y a la vez mala, en cierta forma
Justin: Así es, lo que quería preguntarte es si sabes de alguna guerra o algo que hayan tenido los hechiceros, estando a cargo del Juez
Jerry: (pensando profundamente) Ninguna muy importante, excepto por una que aniquiló toda una especie particular de magia
Justin: ¿Especie particular?
Alex: ¿No muy importante?
Jerry: (asiente con el ceño fruncido) Es la única forma que se me ocurre para describirlos, sin embargo hay algo que me molesta, como si no debiera hablar de eso
Justin: (saltando de su asiento) ¡Eso es todo! También tengo esa misma sensación, pero con distintas cosas y personas, incluso con recuerdos anteriores al último año
Jerry: (lo mira intrigado) ¿Lo haces? ¿por qué no lo dijiste antes? (mira a su hija expectante) ¿Y tú Alex? ¿También te pasa? Porque tu madre está igual, tal vez nos hayan arrojado un hechizo para olvidar
Alex: (se mordió el labio inferior) Si, también me pasa. Y a Harper y Mason. Creo que Julieta también. Incluso el profesor Crombs, aunque no me lo ha dicho directamente
Jerry: Eso es bastante extraño. Si fuéramos solo nosotros, podríamos explicarlo como un hechizo familiar o tal vez alguien alterando la línea de tiempo de nuestra familia, pero si no somos los únicos esto podría ser más grave
Alex: O una coincidencia
Justin: (mirando irritado) Una coincidencia es que Raimundo pueda ganarme en un partido de ajedrez. Esto es algo sospechoso
Jerry: (colocandose serio) Coincidencia o no, es algo de qué preocuparse. Si esto evita que recordemos cosas importantes, podría ser muy peligroso
Alex: (se para y sacude las manos y cabeza) Eso no importa ahora. Lo que importa es que lo extraño de lo que hablamos era sobre el Juez. (mira a Jerry seria) Nos dirías lo que sabes sobre esa aniquilación
Jerry: Claro. (intentando recordar) Hace unos años el Juez nos convenció de que la especie de los Hache, era peligrosa y tenían un resentimiento contra los hechiceros así que nos pidió obtener información sobre ellos. No me enorgullece decir que fui un espía, pero eso era. Tenía un amigo, que casualmente era un Hache. Era muy reservado al respeto, igual que el resto de ellos. Nunca supe lo que podían hacer, pero no era magia en sí. Tenían un dialecto único que no conocí realmente, ya que siempre me habló en inglés, y la criatura de la cueva de sombreros estaba relacionado con ellos
Justin: (recordando) ¿La criatura de la cueva? Recuerdo que algo pasó y tuvimos que ir, fue una horrible experiencia porque estaba lleno de trampas y no pude usar mi magia. También había alguien más, creo. No estoy seguro. No recuerdo exactamente cómo salimos de ahí o porque estaba tan preocupado al regresar
Alex: Yo estoy igual. Recuerdo lo horrible que fue llegar a verla y que tuvimos que hacer un hechizo para liberarla, pero era tan fuerte que tuvimos que hacerlo juntos. Algo más que no sé, es por qué me preocupa lo que ocurriera después
Jerry: (asiente) Recuerdo cuando fueron, que al otro día tenía que ir a hablar con el profesor Crombs y que algo pasó que me irritó mucho, aunque también fue inquietante. Yo hablé con alguien que conocía. Creo que fue Ramírez, pero de qué o por qué, no lo sé. Toda esa tarde fue una gran laguna
Alex: (arrugando la nariz) Bueno, tal vez fue sobre algo importante, porque ese tal Ramírez también era un testigo
Justin: (acariciando su barbilla) Tal vez tengas razón Alex, pero hay algo que no me cuadra en todo esto
Alex: (mira a su padre algo enojada) A mi lo que no me cuadra es ¿por qué aniquilar una especie no parece "muy importante"?
Jerry: (incómodo ante esa mirada) Eran un pueblo bastante pequeño que vivía en el bosque, lejos de la sociedad. Además técnicamente no los aniquilamos, los dejamos en peligro de extinción, tal vez. El Juez era el único que sabía su situación real. Nos dijo que se encargaría de los restantes, quizá hizo algún tipo de reserva para ellos
Justin: Eso podría explicar por qué fue al bosque solo, a lo mejor iba de camino a visitarlos cuando se encontró con alguno fuera de ella que estaba planeando algo peligroso
Jerry: Podrías tener razón, Justin. Pero sería mejor no hacer conclusiones apresuradas hasta encontrar al asesino
Alex: (resoplando) Y por supuesto que el asesino nos dirá toda la verdad sobre eso, como cualquier delincuente
Justin: (mira severo a su hermana) Quizás nos mienta, pero sus recuerdos no lo harán
Alex entendió el mensaje, si era necesario harían el mismo hechizo de esta tarde para saber lo ocurrido. Debía prepararse para eso. No sabemos qué podría haber en la mente de un asesino.
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El día era brillante, el sol en el cielo iluminaba todo a su alrededor, sea donde sea, el sonido de un ave familiar le hace levantar la cabeza hacia la copa de un árbol que lo protege de los rayos solares. En una de las ramas altas está el ave, quien lo mira ladeando la cabeza. De repente el ave se oculta dentro de su nido y un instante después sale volando del lugar, azotando las hojas del árbol con su alas y ocasionando que la luz del sol le llegue directo a los ojos. Parpadea unos momentos para ajustarse a la cantidad de luz y sigue el vuelo del ave. Algo en sus patas le llama la atención y entrecierra los ojos para poder distinguirlo
"Aún no entiendes ¿verdad?"
Salta ante la voz repentina, mira su entorno, pero no hay nadie a la vista
"Tenemos que hacerlo o nos arrepentiremos"
Más voces, pero nadie aún. El ave voló en círculos sobre su cabeza y dejó caer lo que tenía en sus patas.
"Es peligroso"
El objeto parecía caer en cámara lenta, mientras la brisa, antes relajante y cálida, ahora se tornaba violento y helado. El paisaje también comenzaba a parpadear
"Es más peligroso dejarlos continuar"
El objeto cayó en el suelo frente a él, al verlo de cerca descubrió lo que era su juguete. Se inclinó para tomarlo, pero un relámpago lo interrumpió. Dirigió su mirada hacia el cielo, pero ya no estaba en el exterior, estaba en la cueva donde vió a Damren por primera vez, específicamente frente a la puerta de piedra, pero ¿Y el relámpago?. Su respuesta fue contestada cuando el ave de antes apareció volando de la nada, iba en picada hacia él, casi lo alcanzaba, pero un rayo de luz detrás del ave le hizo cubrirse el rostro. Al descubrirlo el ave no estaba, solo había una pequeña nube de humo viniendo del suelo. Siguió el camino y su vista aterrizó sobre su juguete, claramente el rayo de luz le había golpeado, sin embargo contrario a sus pensamientos, su juguete no se destruyó solo brilló intensamente en los mismos lugares de siempre.
Un sonido pesado le hizo alzar la cabeza. La puerta de piedra frente a él crujía casi esperando ser abierta. Posó su mano sobre ella, pero no se movió ni siquiera un milímetro. Ahora un sonido distinto, más agudo, vino desde la puerta, o mejor dicho, desde lo que sea que estuviera detrás. Acercó su oído para escuchar mejor, pero solo se encontró con el silencio. Sintió que golpeó algo con su pie y recordó su juguete. Aún brillaban los mismos símbolos. Lo tomó y comenzó a presionarlos uno a uno, pero cada uno traía distintas imágenes a su cabeza, difusas, cubiertas en niebla, pero familiares. Antes de presionar la última escuchó el grito que lo aterrorizó durante todo su tiempo en el bosque, incluso más que el de el Juez. Era el grito de terror de sus hermanos cuando caían hacia lo desconocido.
Su cuerpo se puso rígido, todo excepto la mano que sostenía su juguete por su vida. La niebla comenzó a rodearlo, provenía del cuarto, pero no podía correr, solo quedarse a escuchar ese grito -que le hiela la sangre cada vez peor- repetirse una y otra vez, más fuerte y más doloroso. Su respiración comenzó a fallar, pero no importaba. Su juguete comenzó a lastimarle la mano, pero tampoco importaba, lo único que importaba era detener esos gritos y no sabía cómo. Unas voces se entremezclan con los gritos, pero su atención estaba totalmente en la imagen que ahora llegaba de esa guerra. Su cuerpo, por otro lado, reconoció la falta gradual de oxígeno y le hizo comenzar a flaquear. Sus músculos aún rígidos también se agitaban desesperados, pero su cerebro no lo procesaba.
Un pesado golpe resonó sobre su cabeza. Un rayo había caído sobre la cueva y a lo lejos se escuchó el ave chirriar de manera estridente haciéndolo consciente de su entorno. Sintió el dolor intenso en su mano, el último símbolo brillaba casi tanto como el rayo de hace rato, pero aún así apenas lo distinguía. Su pulmones ardían por la falta de oxígeno, al igual que sus músculos, y a pesar de eso se mantenía de pie como si nada ocurriera. Los gritos comenzaron a resonar en las paredes, cada vez más cerca. El único lugar en relativa calma era el origen de la niebla. Tal vez si abría la puerta podría ocultarse dentro.
Acercó su dedo hacia el último símbolo, y con cada segundo los gritos eran peores, como si le exigieran apresurarse o tal vez que… Otro chillido estridente. Sacudió la cabeza intentando bloquear su entorno. Su visión era cada vez peor por la falta de oxígeno. Cuando finalmente presionó el símbolo restante, la puerta se agrieto y al fin pudo reaccionar. Cayó sobre sus rodillas, intentando rasgar su garganta con su mano libre, en un intento desesperado por conseguir el aire que se le escapaba. Con su otra mano apretaba el juguete tan fuerte que los bordes le hacían más daño que el intenso calor que irradiaba de los símbolos, pero se negaba a soltarlo, era, después de todo, su única vía de escape segura y su única conexión con sus padres. Al momento en que la puerta estalló, el sonido de la explosión fue opacado por todo lo demás. Gritos, sonidos agudos, el chirrido del ave, los rayos, su propio corazón acelerado y la sangre que corría por sus oídos tan rápido debido a eso. No tuvo tiempo de ver el interior del cuarto, ya que en cuanto la niebla se alejó, su conciencia también y solo vió negro.
El negro se prolongó por unos momentos, era como si estuviera suspendido en ella. Aún era consciente del dolor en el que se encontraba, pero ahora solo podía escuchar un pitido. Lo único que se le ocurrió fue que el exceso de sonidos lo había provocado, o tal vez estaba muerto por la falta de aire… Sea como fuere al fin logró detenerlos, o al menos no escucharlos más. Decidió cerrar los ojos para mitigar el dolor y solo tal vez que todo esto acabara de una vez, estaba cansado de luchar.
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Harper despertó en una cama ajena y se asustó, hasta que los eventos de la tarde anterior le regresaron. Se sentó en la cama, tal vez de Raimundo o Mason, y se estiró bostezando. Miró la decoración del cuarto, o mejor dicho la falta de ella y se encogió de hombros. Había sido un buen descanso después de ese hechizo. Si le hubieran dicho que terminaría así de cansada, no se habría ofrecido de voluntaria… Bueno tal vez si, después de todo Alex y Justin eran como sus hermanos y no podía darles la espalda si la necesitaban. Se levantó y vió la hora en su teléfono. Aún era temprano, no tenía clases hasta las once. Caminó fuera del cuarto al mismo tiempo que Mason emergió del cuarto contiguo. Definitivamente era el cuarto de Raimundo. Se sonrieron a modo de reconocimiento, pero antes de que pudieran abrir la boca para hablar, escucharon un sonido ahogado provenir del sofá de la sala. Ambos se acercaron cautelosos sobre lo que podrían hallar, pero no estaban preparados para ver a ese extraño y simpático muchacho estar en un estado similar a la asfixia, encogiéndose en los cojines
Harper: (rodeando el sofá apresurada) ¡Debemos hacer algo!
Mason: (se arrodilló a su lado) Intentemos despertarlo, tal vez sea solo un sueño.
Harper puso alerta cuando el chico pelinegro se quedó quieto un momento y pareció relajarse, sin embargo sus respiración seguía siendo mínima. Se les acababa el tiempo, si despertarlo no era la solución, podrían perderlo. Respiró profundo para gritar lo más fuerte que pudiera, pero repentinamente el chico despertó, sentándose de golpe, sujetando su pecho con una mano y tratando de recuperar el aliento
Raimundo: (mira a los chicos y les muestra una sonrisa forzada) Fue solo un sueño, solo un sueño
Mason: (le mira sospechoso) ¿Estás seguro? Porque puedo oler algo de sangre ¿qué ocurrió realmente?
Raimundo: (trata de sentarse sin hacer una mueca) Fue un sueño, en serio. No podría decirle si fue otra cosa. Pero a veces mis sueños son muy reales, y este fue uno de esos
Harper: (lo mira más de cerca y se cubre la boca sorprendida) ¡Raimundo te hiciste daño! Tu cuello está cubierto de arañazos
Raimundo: (da una risita y se frota el cuello con su mano con el juguete) Les dije que pueden ser muy reales 'Y parece que mi mano también está herida' -Después de ese sueño, no lo dudo-
Harper: (frunció el ceño y se colocó de pie) Reales o no, ahora me dejarás curar esas heridas antes de que se pongan peor
Mason: (algo asustado le susurra al chico) Deberías hacerle caso, como está podría hacerte daño si te niegas Casi me recuerda a Alex, no es muy buena influencia en las personas tímidas como esta chica
Raimundo: (nota la contracción de la ceja de la chica ante el comentario) No digo que vaya a negarme, pero ¿qué tal si me preparo para la escuela y me remiendo las heridas, yo solo, y luego tú las chequeas?
Harper: (escudriñando en busca de mentiras) Tienes diez minutos, mientras haré el desayuno y luego me dirás sobre tu "sueño" Aunque pesadilla es lo que parece
El chico asintió y fue su cuarto. Mason asintió contento de que la ira de la chica no se desatara, aunque su sonrisa cayó al voltear hacia la cocina, donde la chica aplicaba un poco más de fuerza de la necesaria para hacer el desayuno. Creo que también tengo que prepararme para la salir. Se enciende un fogón bruscamente. Y creo que lo haré justo ahora.
