¡Sorpresa, sorpresa! Aquí traje otro capítulo, ya que la verdad es que cuando olvido algo me queda la sensación por un tiempo largo, pero muy largo si no lo compenso y con este capítulo deberíamos quedar al día, mi consciencia, ustedes y yo... so... yeah. Enjoy!
4567890'0987654321234567890'¿
Crombs logró llegar a su oficina, estaba cansado de caminar, ahora entendía por lo que hizo pasar a los Russo...Pero valió la pena. Después de ordenar a alguien que revisara y arreglara rápido la fuente de poder avisó al consejo de la posible nueva amenaza. Se dejó caer en su asiento y respiró profundo, ya no estaba en edad para hacer todo esto. La puerta de su oficina se abrió y se encontró con Ingerman
Crombs: (acomodándose en el asiento) Matt, que bueno verte, espero que ya te hayas enterado no quiero repetirlo otra vez
Ingerman: (asiente) No se preocupe señor, estoy al tanto, pero hay alguien que necesita hablar con usted
Crombs: (suspirando) No tengo tiempo para visitas ahora
Ingerman: (bajando la voz) Tiene tiempo para esta, mucho en realidad
Antes de que Crombs pudiera preguntar a qué se refería, un hombre no criatura apareció detrás de Ingerman.
Crombs: (levantandose) ¡Lorf! ¿Qué haces aquí? ¿Y por qué no te disfrazas?
Lorf: (se cruza de brazos) Vine por dos cosas (hace entrar a Ingerman y cierra la puerta) La primera es porque me gustaría saber la razón por la cual repentinamente quedé atorado en una biblioteca pública de mortales sin poder "disfrazarme"
Crombs: (rodea el escritorio) Alguien saboteó la fuente de poder mágico, la cobertura de tu escondite debió quedar sin energía
Lorf: (da un paso al frente) Es bueno saberlo, pensé que me habían despedido
Ingerman: (frunciendo el ceño) Usted vino aquí hace poco, parece tener bastante influencia y hacer bien su trabajo ¿por qué lo despedirían?
Lorf: (sonríe) Gracias por el cumplido y muy buena pregunta, tengo una conjetura y eso me lleva a la segunda razón… (mira a Crombs directo a los ojos) ¡¿Dónde está ese chico ingrato?! ¡Confié en él y él hace que lo olvide! ¡Ni siquiera me dió un spoiler de su novela antes de eso! ¡Y por si no fuera poco me va a visitar sólo para llevar a su papá! ¡¿En serio?! ¡Me sentí usado!
Crombs: (parpadea) Supongo que conoces a Max
Lorf: (se desinfla) Yo pensé lo mismo
Ingerman: (se aclara la garganta) No sé de qué están hablando, o quién es Max, pero creo que debemos enfocarnos en averiguar quién hizo esto
Lorf: (se tira en el sofá) Eso es sencillo, seguí el rastro que me pidieron el otro día y no adivinarán dónde se encontraban justo antes de que atacaran la fuente de poder
Crombs: (levanta la mano) Tomando un café
Ingerman: (suspirando) En la fuente de poder, profesor, estaban en la fuente de poder
Lorf: (mete la mano en la barba del profesor) En realidad los dos tienen razón, el rastro terminó en una tienda de comida en Weverly, pero la mitad de él hizo su camino dentro de una ventana mágica, creo que les dicen portal
Mientras acariciaba su barba, el profesor Crombs vió al guardián sacar un cubo de palomitas y tomar asiento. Eso era interesante, todo se conecta siempre con los Russo, deben tener alguna especie de maldición familiar o algún hechizo de localización salió mal. Dejó escapar una pequeña sonrisa, Justin se habría reído de su broma… Volviendo al caso. ¿Cómo encontraron la guarida? ¿Por qué les interesa el caso del juez Herbert? ¿Cómo saben de la magia? El rastro era claramente mortal, o pararrayos según Lorf… Pobre Lorf se veía triste ¿tendrá algo que ver con el hechicero que lo engañó hace años? ¿Para qué lo engañó? Ahora que lo piensa ¿Qué ocurrió exactamente? Los archivos de ese incidentes siempre fueron vagos al respecto y el juez Herbert se negó a contarle... A quien le contaba todo era a Ramírez, que lástima que perdió la memoria ¿Lorf recordará al juez? Debería el le dijo algo sobre un libro… No dormir siempre lo hace tener mala memoria
Crombs: (pensativo) Lorf ¿Recuerdas al juez Herbert?
Ingerman: (alza las cejas) ¿Acaso vamos a ignorar el cubo de palomitas? ¡La magia podría haber vuelto!
Crombs: (resopla) Claro que no, es solo mis palomitas de reserva (mira al guardián) Lorf necesito que respondas
Lorf: (gime y tira las palomitas) ¡Bien! Si, lo recuerdo pero me cayó gordo y ni hablar de su ayudante, como le dije ayer le pedí un favor, uno, y jamás regresó (patea el cubo) Dicen que la tercera es la vencida, pues el chico me venció, o como sea que se diga
Ingerman: (atento) ¿Qué favor le pidió a Ramírez?
Crombs: ¿Y por qué le cayó 'gordo' el juez?
Lorf: (con un puchero a Ingerman) No puedo decirles, es un secreto
Ingerman: (colocándose recto) Pues lamento informarle que nos encontramos en alerta máxima, cualquier información que nos pueda ser útil deberá será entregada de forma inmediata, aunque esté prohibida, sin importar quien haya dado la orden con anterioridad. Y, como jefe del departamento de criaturas mágicas, me veo en la obligación de obtener esa información por el bien de las criaturas a quienes juré proteger, ya sea por las buenas o por las malas.
Lorf: (parpadeando) ¿Y cómo por qué cree que será de alguna utilidad?
Ingerman: (da un paso al frente) No escapa a mi memoria el hecho de que el rastro que se le solicitó analizar provenía de individuos que extrajeron información vital respecto al caso JH 265, caso encargado de determinar al agresor del Juez Herbert y responsable de su fallecimiento, razón por la cual cualquier pista que pueda obtenerse nos ayudará a entender sus relaciones interpersonales y profesionales, permitiendo caracterizar a el o los posibles responsables de su muerte y, en menor medida, posibilita la obtención de información respecto al atentado sufrido hace menos de una hora ¿me explico?
Crombs: (con una amplia sonrisa) ¡Sabía que te conservé por una razón Matty! ¡Buen chico!
Lorf: (deja caer su mirada) Bien, solo deja de ser tan… ñeh… El juez Herbert me robó un hechizo prohibido, jamás lo usó, pero si se usó. Fue hace como 14 o 15 años, no creo que importe ahora
Ingerman: Si mi memoria no falla, la ex esposa de Ramírez realizó un hechizo prohibido hace como 14 o 15 años
Crombs: (inclina la cabeza) ¿Cómo lo recuerdas? Yo lo olvidé (mira a Lorf) Además debe haber un error, el juez jamás haría algo como eso, era algo escalofriante, pero me enseñó todo lo que sé
Ingerman: (aparta la mirada) Solo lo tenía en mente desde hace unos días
Lorf: (levanta la mirada) Si bueno el chico decía tener nivel 7, cuando tenía como nivel 15. Y como ya le dije ayer, tal vez usted lo conoció mejor
Ingerman: (sacude la cabeza) Por lo que entiendo ya hablaron de esto, ayer. ¿No lo recuerda profesor?
Crombs: (con una mano en la cabeza) No dormí bien, y debí golpear mi cabeza al caer con la explosión. Sin embargo, creo recordar mejor. Lo que no sé es para qué era el hechizo
Lorf: (incómodo) Yo sé para qué sirve, pero no les va a gustar…
Damren sobrevoló el laberinto. Pasó años encadenado a esa roca, pero nadie conocía ese lugar mejor que él. Dormir cerca de esa puerta le permitió adquirir ciertos conocimientos que no debería, y, a pesar de eso, no lo recordó hasta ahora. La única razón que se le ocurre es que Max esté cerca de esa puerta. La información siempre fue un susurro vago, hasta que ese chico apareció aquel día. De cierta forma todo esto es su culpa, él lo obligó a quedarse y permitió que se convirtiera en el títere de ese par. Dejó escapar un bufido. No servía de nada concentrarse en eso ahora.
Por el rabillo del ojo vió al resto del grupo avanzar por el laberinto, la cantidad excesiva de gente estaba poniendo a prueba a la cueva, sobretodo cuando esa gente estaba tan motivada. De un túnel más atrás vió emerger una figura negra que se le acercó, era un murciélago, ahora que lo piensa la pareja de ese chico molesto sabelotodo era un vampiro, curioso. Sacudió la cabeza para despejarse y le hizo una seña a la vampireza a su lado. El murciélago movió su cabeza y regresó con su grupo.
Una vez solo, Damren buscó en vano la conexión con Max. Sin el vínculo era muy difícil, pero el chico podría escucharlo. Por favor que me escuche
Damren: (viendo a lo lejos el centro de la cueva) Chico, ¿estás ahí? Porque si estás ahí y me ignoras te juro que te rostizo vivo, así es conocí a un par de dragones que harían el trabajo… Solo contesta (ve a todos cerca de la meta) Contesta de una vez. ¡Demonios chico! ¡Por una vez te permito ser metiche y te atreves a respetar mi privacidad! ¿Por qué me odias tanto?... Bien no me quieres escuchar pensar Entonces me escucharás rugir
Max se paró frente a la puerta, estaba nervioso, podría jurar que escuchó palabras entre todo el zumbido, lo tranquilizaba, pero no podía concentrarse en eso. Había algo electrizante y atrayente en esa puerta. Tal vez solo sea porque ahora estaba cerca y a punto de abrirla o quizá el deseo no sea suyo. A su lado vio a su abuelo, sonriendo orgulloso ¿pero de qué? Él aún no hacía nada para que lo estuviera.
Max: (traga saliva) ¿C-cómo la abro?
Nathan: (le muestra su lengua) ¿Cómo crees? ¿A cabezazos? Ni siquiera tu cabeza es tan dura
Cornelious: (golpeando a su amigo) Ignoralo, cuando se entusiasma no es la mejor compañía. Solo recuerda la desventaja es el color de tus iris y la…
Max: Y la ventaja que tu afinidad favorece el instinto
Max respiró profundo. Después de un año de insistencia abriría la puerta y le explicaría todo a su familia, claro si le permitían acercarse. Él no los dejaría si hubieran hecho lo que él hizo. Cerró los ojos y se concentró. Sintió como la roca se resistía a moverse, casi como una advertencia, algo dentro de la habitación despertó y de repente, él también quería esto. Empujó más fuerte, la roca intentó resistir, pero era como si alguien más lo estuviera guiando, como en su sueño, él solo podía mirar. La roca cedió al fin y un crujido se escuchó, sintió la roca moverse frente a él, y también sintió algo dentro, ahora más intenso, casi demasiado sofocante. No abrió los ojos, el zumbido aumentó, como si se concentrara en este lugar, un sello ¿para qué?
Un estruendo lo hizo abrir los ojos, pero nada más. Estaba anclado a su lugar.
Nathan: (mirando a la criatura frente a él) Mira quién decidió regresar Cornelious. La vieja mascota de la familia. ¿Acaso no entiende que si nos mudamos sin tí no es por error?
Damren: (respirando fuerte con su nariz) Jamás fui su mascota, y jamás me fui
Cornelious: (alza las cejas) Vaya, no sabía que ya hablas inglés decente. En cuanto a jamás irte, creo que mi nieto podría dar buenos argumentos en contra
Los caminos detrás de Damren se abrieron todos a la vez y la familia emergió de los pasajes, con ligeros rasguños, pero muy cansados. Mason notó a los hombres y mostró sus dientes, no le agradaban, ni siquiera un poco. Julieta, al otro extremo del grupo, compartía el sentimiento
Theresa: (endereza su ropa y se acerca) ¿Dónde está mi hijo?
Nathan: (rodando los ojos) Cornelious, no sabía que tu hija fuera tan estúpida
Jerry: (se para junto a la mujer) ¡Hey! ¡Más respeto con mi esposa!
Cornelious: (entrecierra los ojos) Jerry Russo, que disgusto verte
Jerry: (levanta la barbilla) Puedo decir lo mismo, ahora ¿Dónde está mi hijo?
Alex: (camina frente a su padre) Aguarda ¿lo conoces?
Jerry: (asiente) ¿Recuerdas la historia que les conté sobre una antigua raza?
Justin: (junto a Alex) Pero papá, eso no puede ser cierto, ellos ya… tu sabes
Cornelious: (sonriendo) ¡Vaya! Veo que al menos no le ocultas cosas a tus hijos
Nathan: (riendo) Aunque por la cara del lagarto, se lo oculta a todos los demás. Por cierto no me sorprende en absoluto ver que te aliaste con tales alimañas, deben ser idiotas si confían en tí
Damren: (cubre con su cola a sus guardianes) No los metas en esto ¿Dónde está Max?
Megan: (junto a Harper y Zeke) ¡Si! ¿Dónde está mi sobrino? Intento de villano de caricatura de décima mano
Cornelious: (gruñendo) No te metas
Cornelious lanzó un rayo en su dirección, pero se desvió en último momento golpeando a Harper en el brazo. Todos se quedaron en silencio, hasta que Zeke corrió al anciano con un grito de guerra
Zeke: ¡Nadie lastima a la chica que amo!
Nathan se paró frente a su amigo y recibió el golpe, pero no se quedó ahí, enfurecido se transformó en un gran ave escamoso, similar a un dragón, y se lanzó al chico. Zeke chilló asustado y corrió hacia sus amigos. Julieta y Mason, entraron en acción de inmediato y se enfrentaron a la extraña ave.
Alex y Justin vieron a el otro tipo, al que su padre conocía lanzar un rayo en su dirección. Instintivamente tomaron sus varitas
Alex/Justin: Tre metrus mobetrus
Suspiraron aliviados cuando vieron a sus padres aparecer tres metros a su derecha. El rayo impactó en el suelo frente a ellos un segundo después
Justin: (riendo) ¡Nuestros poderes! ¡Regresaron!
Cornelious: (preparando otro rayo) No por mucho, esta cueva es muy especial
Jerry: (miró al resto de su familia) Eso es cierto, ¡dispérsense y piensen en algo!
Max escuchó todo esto, aún si poder momerve. Intentó enojarse con su abuelo, pero muy en el fondo sabía que algo como esto pasaría. Su abuelo y Nathan estaban muy resententidos luego de tantos años y su padre fue parte de la razón de su caída. ¿Por qué tuvieron que venir?. Sintió una presencia tímida acercarse a la entrada de la cueva, en algún momento atravesó la puerta sin notarlo y al parecer su viejo amigo se percató
Damren miró frenético toda la discusión. Estaba asustado por la seguridad de su nueva familia, pero también por su amigo, no lo podía ver. Miró hacia la izquierda de su antigua jaula y notó la puerta abierta. Cuando escuchó al sabelotodo más viejo gritar que se separaran no perdió tiempo. Los media sangre ayudarían a Clarisse y Kelbo por él mientras, o sino se los devoraría, sin importar lo asquerosos que supieran. Caminó a la habitación y al mirar adentro vio a su amigo de espaldas a él. Intentó entrar, pero la hendidura en la pared era muy pequeña
Damren: (con la cabeza dentro) Max, muchacho ingrato, ven a saludar a tu viejo amigo
Max: (viendo el patrón en la roca frente a él) No, puedo. Esto es más grande que yo, pero me alegra que admitas que eres mi amigo
Damren: (inquieto) No admito nada, ese es solo un apodo, jerga callejera sin importancia que aprendí. Ahora ven aquí
Max: (con la voz inestable) Te dije, n-no puedo. ¿Acaso no los escuchas? El zumbido es diferente aquí dentro, más fuerte, más armónico
Damren: (moviendo su cola sin parar) Te mostraré un rugido armónico si no vienes ahora
Max: (cerrando los ojos) Lo lamento, amigo. No puedo moverme, me está llamando y también a ti
Damren observó a Max acercarse lento a la roca extraña. Los símbolos eran idénticos al apestoso juguete que llevaba a todos lados. Recordó esas noches en las que se quedarían despiertos hasta tarde, mientras el chico intentaba practicar un truco a espaldas de su abuelo y le contaría historias de su familia. Entre ellas estaba la historia de su juguete y de los símbolos que no lo dejaban dormir. Max sabía exactamente qué hacer y eso lo inquietaba, todo esto ponía en alerta sus instintos, como aquella vez que regresó de las afueras de la aldea, con esa herida en la espalda sin querer que se le acercara. Su amigo, no su hermano, se haría daño y no podía evitarlo. Reuniendo toda la fuerza que pudo, dió un último tirón y rodó hasta detenerse cerca de Max.
Damren: (apoyándose en sus cuatro patas) Max, te voy a sacar de aquí, solo déjame…
Entonces lo escuchó, las voces que por años parecían un ligero riachuelo a lo lejos, lo rodearon y se engancharon en su interior como balas. Su cuerpo ya no era suyo para controlar y su ira ya no era suya para dirigir.
Max sintió el cambio repentino en su amigo, y le dolió verlo en ese estado, su ojos no podía verlos, pero un paseo por su mente le permitió imaginar el cambio, el paso de cálidos y acogedores ojos avellana a fríos y duros ojos castaño oscuros, casi negros. Un rayo pasó cerca de la entrada y escuchó el grito de su familia. Esto era peor que su pesadilla. Llegó justo frente a la roca y el zumbido aumentó, como si atravesara una pared que le impedía entenderlo antes. El pequeño control que le quedaba de su propia razón la usó para tocar los símbolos, tal como lo hizo tantas veces con su juguete. Casi quiso reír al pensar que esto le mostraría otro video de sus verdaderos padres y que toda la preocupación hubiera sido en vano.
Presionó el último y, al igual que su juguete, su entorno cambió. El cuarto se llenó de ese fondo espacial. Damren estaba a su lado, agachado en señal de respeto y fue entonces cuando notó al oscuro Gorgo que tenía frente a él. Era intimidante y tenía una mirada escrutadora que lo hizo estremecerse y querer imitar a su amigo. Cuando el pensamiento cruzó su mente, el Gorgo sonrió de forma siniestra y otro pensamiento llegó a su mente
"Tal y como se dijo hace años. Un anciano enojado me da la fuerza y un niño perdido me da la libertad. Jamás pensé que uno de mis captores liberaría a mi pueblo, pero bueno no todos tenemos lo que queremos. Será mejor que se preparen chicos, ustedes me serán muy útiles"
Ambos Gorgos desaparecieron, dejándolo solo frente a la pantalla que conocía más que bien. Se acercó y en su reflejó no vio nada diferente. Frunció el ceño
-Oye ¿te enojaste o algo? ¿Por qué no apareces? Es el momento de la crisis de pánico que hemos estado reservando… Vamos apúrate que se van a acabar, solo dura diez minutos-
No hubo respuesta. Sabía que no era lógico esperar una, pero desde que recuerda ha jugado este juego de su mejor amigo imaginario cuando necesita pensar ¿por qué no funcionaba ahora?
Max: (tocando la pantalla) ¿Dónde estás? Necesitamos arreglar lo que hicimos mal. ¡Responde! ¡Raimundo responde!
Al decir su nombre la pantalla se encendió y lo mostró ¿a él? Estaba junto a Damren y el Gorgo anciano. Saliendo del cuarto hacia el grupo que peleaba allí fuera. El corazón de Max comenzó a latir rápido, sus puños se apretaron y sus ojos se abrieron.
Max: No, esto no es posible ¿qué estoy haciendo?
La pantalla le respondió mostrando a todo el mundo detenerse y observar al trío. Su abuelo dejó caer el rayo en sus manos y sonrió, el Gorgo oscuro dijo algo y su otro yo dió un paso al frente, con una mirada similar a Damren, alzó la los brazos. Su familia habló, todos a la vez, probablemente llamando su nombre, pero su otro yo no escuchó o solo los ignoró. Observó a sus hermanos, los más cercanos a él, mirar sorprendidos su rostro. Desventaja: Cambio de color del iris. Para su sorpresa y horror, su otro yo movió los brazos y una nube de polvo cubrió la cueva. Cuando la imagen se aclaró vió un cráter en el lugar donde su familia, toda ella, excepto por Damren estaban hace unos segundos. ¡Los atacó! ¡Él los atacó! ¡Max lo hizo!… ¡No, no no Raimundo lo hizo!…. Porque él era Max ¿verdad?...
