Diabolik Lovers no me pertenece, son de Rejet.
Recomiendo que para leer esta historia, utilicen de música de fondo Bad Apple (Music Box) esencialmente para las partes donde Yumi aparece (Será su Theme). Gin no Bara (Music Box) para las partes… ¿Cómo decirlo?... ¿chulas? Bueno, en momentos felices con los Sakamaki.
Sin más preámbulos, ¡a leer!
-o-o-o-
¿Los ángeles existen?
Claro que sí. Después de todo, te estaba viendo con mis propios ojos.
¿Hay mejor prueba que eso para demostrar que existen?
Capítulo 1:
Los trillizos corrían por los alrededores del castillo tratando de atrapar a los murciélagos que se habían escapado de la jaula de Kanato. Pero desgraciadamente estos lograron huir. Kanato comenzó a llorar desenfrenadamente.
–No llores Kanato–Raito intentaba calmarlo.
–Así es, Kanato, su majestad los volverá a atrapar para ti–Ayato le habló convencido de que así sería.
Cuando iban a volver a comenzar a correr con la intención de conseguir más múrcielos se detuvieron al huir el sonido de los trotes de los caballos. Vieron a su madre acercárseles con una sonrisa malévola.
–Vuestro padre parece haber regresado–Fue lo único que dijo para pasarles por al lado como si nada.
Ayato apretó la varilla que llevaba en la mano, su madre le inspiraba miedo. Raito la miraba de manera morbosa, le encantaba su madre, al igual que Kanato. Un carruaje parqueó justo en la entrada. Los trillizos se acercaron a una distancia prudente de su madre.
Cordelia miró enfadada a su derecha para encontrar a una mujer de cabellos rubios oscuros, vestida con un vestido rojo, Beatrix, cerca de ella los dos mayores de la familia, Shu y Reiji. Sintió otra presencia a su izquierda, Era Christa, quien venía acompañada de su hijo Subaru, el último.
La puerta del carruaje se abrió y de éste bajó un joven muy apuesto, de cabellos largos color blanco y ojos rojos, se trataba del mismo Rey de los Vampiros, Karl Heinz. Cordelia iba a saludarle pero se detuvo al ver como este se volvía a voltear al carruaje y extendía su mano. Todas las esposas de Karl le miraron confundidas, pero pronto la curiosidad fue asesinada al ver como una mano salía del carruaje y agarraba la de Karl.
Del carruaje salió una hermosa joven, de aparentemente 28 años, de cabellos largos hasta los tobillos de color verde y ojos esmeraldas, vestida con un hermoso vestido de vuelos blancos. La joven miró al frente para encontrar a dos mujeres, una de cabellos morados y otra de cabellos blancos como los de Karl, quienes le miraban con odio. Miró a su izquierda y encontró a una mujer de cabellos rubios quien la miraba indiferente, como si se lo esperara. Miró a los pequeños, todos confundidos y tres de ellos sonrojados. Los sonrojados eran el peliblanco, el pelirrojo y el rubio. Ella les sonrió complacida de que la vieran hermosa.
– ¡¿Qué significa esto?!–La inconfundible voz de Cordelia hizo que el silencio se rompiera– ¡¿Quién es esta y que hace aquí?!–Hizo cierto énfasis en la palabra "esta".
Karl le sonrió–Esta, querida–El mismo énfasis–es mi nueva esposa–Aclaró.
– ¿Qué?–Esta vez fue Christa quien habló, tras haber salido de su estado de Shock– ¿No te basta conmigo?–Dijo tristemente.
–Por supuesto que no–Cordelia se acarició el cabello– ¿Quién querría estar con una loca como tú?–
– ¿Cómo te atreves?–La personalidad de Christa empezaba a cambiar, a lo que Subaru miraba preocupado a su madre, no sabía cómo podía reaccionar.
Beatrix suspiró y se acercó a la joven de cabellos verdes.
–Disculpa los malos modales que te has de haber llevado al llegar–Miró a Cordelia y a Christa indiferente, logrando que estas pararan su disputa–Nos presentaremos como es debido–Beatrix miró a Cordelia–Ella es Cordelia, la primera esposa–Cordelia se cruzó de brazos–Yo soy Beatrix, la segunda esposa–Miró en dirección de Christa–Ella es Christa, la tercera esposa–
Karl miraba orgulloso a su segunda esposa, siempre serena, calculadora, comprensible, ¿Por qué las demás no podían ser así?
Beatrix siguió mirando a sus dos pequeños–Ellos son mis hijos–Miró con amor y ternura a los mismos, observó al rubio–Él es el primogénito, Shu, de 10 años–El rubio hizo una reverencia–El segundo hijo, Reiji, de 9 años–Imitó a su hermano. Beatrix miró a los trillizos–El tercer hijo y mayor de los trillizos, Raito, de 8 años–el de cabellos castaños le sonrió–Kanato, el cuarto–El de cabellos purpuras se escondió tras su peluche– Ayato, el quinto–El pelirrojo sonrió orgulloso.
–Te permitiré que me digas ore-sama (su majestad) –Fue lo que dijo el mismo.
Se dirigió al peliblanco–Y el último de los hijos, Subaru, de 7 años–El nombrado solo asintió. Beatrix pestañó lentamente a la vez que volvía su mirada a la joven–Es momento de que te presentes–
La joven sonrió–Alexandra, yo sería la cuarta esposa–Se escuchó un ruido dentro del carruaje, a lo que Karl se acercó volvió a extender la mano, que fue agarrada por una más pequeña.
Del carruaje salió una niña rubia de ojos azules, vestida con un vestido de tiras blanco y vuelos azules, su frente era adornada por una tiara que en la esquina izquierda llevaba una hermosa rosa color azul. Las tres esposas miraron a la pequeña, que se hacía cierto aire a Karl.
–Supongo que ahora Subaru no será más el último–aclaró Karl al cargar a la pequeña quien enredó sus pequeños brazos alrededor del cuello de este. Miraba a todos desconfiada y confundida.
–Ella es la última de los hijos–Continuó Alexandra–Su nombre es Yumi, de 7 años–La niña se acurrucó más a su padre sonrojándose por las múltiples miradas que recibía de sus ahora hermanos.
–Es un placer–Fue lo que respondió la niña ganándose un sonrojo de Subaru, quien pensó que era tierna.
–Primero vienes casado, y ahora resulta que tienes una hija de 7 años–Cordelia estaba realmente enfadada– ¿Cómo crees que voy a creerme que esa es tu hija de verdad? ¿Y si no es tuya?–
–Primero que nada–Karl comenzaba a desesperarse, Cordelia lo llevaba a las casillas–Sí es mi hija y de sangre–recalcó lo último–y eso es lo único que debería de importarles–Dejó la niña en el suelo y esta se escondió tras el vestido de su madre–Y esto es una advertencia–Miró a Cordelia–No la toquen, o la pasaran mal– Con solo la advertencia, a Cordelia se le erizó la piel, iba en serio.
Cordelia miró a la niña confundida, Karl tenía seis hijos varones, seis herederos, y por lo que veía, tenía a la niña bastante consentida. La rabia la consumía por dentro. Ella quería a Karl solo para ella, y ahora venía a aparecer otra enemiga más. Alexandra notaba la mirada de Cordelia, pero optó por ser prudente y dejarla pasar. Sintió una punzada en su pecho, se llevó la mano al mismo. Karl la observó.
– ¿Otra vez?–Preguntó el rey vampiro.
–Es una leve punzada, no pasa nada–Pero su mirada decía lo contrario.
–Bueno, ya está todo dicho–Karl dejó pasar el dolor de su nueva esposa, ya después vería que era. Cogió la mano de Yumi–Vamos a ver sus habitaciones–Yumi sonrió complacida.
Karl comenzó a caminar al igual que su hija y tras estos Alexandra. Al pasar por al lado de Shu, Karl le regó los cabellos ganándose una risita del mismo.
La familia entró al imponente castillo siendo recibidas por los sirvientes de la misma. Karl soltó a su pequeña y miró a un mayordomo de edad mayor, quien se inclinó levemente en señal de respeto.
–Llévala a su habitación–Yumi miró a su padre confundida y miedosa. Todo era nuevo para ella–,vas a estar bien, dentro de poco estoy ahí, así que no salgas–Fue la respuesta que le dio su querido padre para dejarla sola con el mayordomo y desaparecer con su madre tras una puerta.
–Señorita Yumi–La voz del mayordomo la trajo a la realidad–Por aquí–Le señaló unas grandes y majestuosas escaleras que se elevaba hasta un descanso donde había un gran ventanal y estas se dividían en dos hacia ambos lados.
Yumi asintió y siguió al mayordomo por las escaleras, doblaron por la escalera derecha. Llegaron a un gran y largo pasillo, todo era azul oscuro. Le gustaba el color, pero prefería el claro. Pasaron unas cuantas puertas y llegaron a una adornada con bores en dorado. El mayordomo abrió la puerta y se hizo a un lado para que la niña pudiera entrar.
Al entrar pudo observar una amplia habitación, de color azul claro, su favorito. Una gran cama con sobrecama azul claro almohadas blancas y un mosquitero azul. Un gran armario de caoba con grabados en oro. Una alfombra en azul y blanco y una coqueta dorada, con todo lo que debe tener una niña de su edad: Cepillo de cabello, Cremas, perfumes y adornos para el cabello.
–La dejaré sola, señorita–La joven asintió y el mayordomo cerró la puerta tras de sí.
Yumi se acercó a la cama y la acarició, era suave y sencilla, como le gustaba. Por suerte era grande, pues a ella le gustaba moverse. Sobre la cama había un paquete envuelto en papel brillante. Para cogerlo, tuvo que subirse en la cama, pues aún era pequeña. Al cogerlo vio que este llevaba una etiqueta con su nombre. Lo abrió con cuidado y encontró una cadena de oro, de esta colgaba una hermosa gema de color azul, brillaba con fuerza.
– ¿Te gustó?–La voz de su padre se hizo presente. Volteó su rostro a la esquina de la cama, donde se encontraba sentado Karl.
Yumi asintió sonriente–Brilla mucho–Karl le sonrió.
–Se llama Zafiro–Le aclaró a su hija, quien miró la joya–Pero aún no debes ponértela–La niña le miró confundida.
– ¿Por qué?–Preguntó, Karl volvió a sonreír, le gustaba esa actitud de su hija.
–Quiero que te lo pongas cuando cumplas 15–La niña se encogió de hombros.
–Falta mucho–Se ganó una risita de su padre.
–Hazme ese favor ¿Si?–Rogó su padre a lo que ella se lanzó hacia él y le abrazó.
–Si papá lo pide lo haré–Le dio un beso en la mejilla.
Karl correspondió el abrazo de su hija y después comenzó a jugar con ella. Ella era su única hija hembra, claro que la consentía, era su princesa.
Yumi era mitad vampiro-mitad humano, pues Alexandra era humana. Su hija sabía sobre esto y de la verdadera raza de su progenitor. Tras el embarazo, Yumi comenzó a restarle fuerza vital a su progenitora, provocando que la misma tuviera una extraña enfermedad en el corazón. Él no sabía nada de la existencia de su hija, pues su ahora esposa, no se lo había hecho saber, se vino enterar hace cuatro años atrás.
Al principio se sorprendió de que su hija no hubiera sido un varón, pero después de analizarlo, sus dudas fueron aclaradas por su genio: La madre es un ser humano, ha de ser por eso.
Tras un rato de risas y cosquillas, la niña se quedó profundamente dormida. Karl la acomodó bien en la gran cama, le quitó la tiara, le cambió el vestido por un ropón de dormir y le quitó los zapatos, la arropó con las sabanas y le acarició el cabello.
Amaba a su hija, la quería tener cerca de él para siempre, pero también tenía miedo, pues al parecer a una de sus esposas no le agrado la idea, no solo eso, ella es Semi-humana, sus hijos son vampiros puros, podrían morderla y saciar su sed con ella. Debía protegerla, pero al mismo tiempo tenía otros planes futuros para su hija. Tal vez la amaba, pero ella no sería la excepción. Claro estaba, ella no correría ningún riesgo.
–Karl–La voz de Alexandra llegó a sus oídos–Se ha quedado dormida–Dijo con ternura, ella también amaba a la pequeña. Él sabía que Alexandra había aceptado casarse por ella. Pero eso no quiere decir que la peli verde no sintiera afecto hacia él, sino no hubieran estado juntos, eso podía asegurarlo.
–Si–Karl se acercó a su esposa–Es hermosa–
–Si–Alexandra sonrió mirando a su hija dormitar–Pero tengo miedo–
– ¿Por?–Él sabía la respuesta, era obvia.
–Estoy muy enferma, Karl–Se separó del mismo–Lo más seguro es que no me quede mucho tiempo, quizás mis años están contados, –La mirada se volvió triste–me iré algún día–miró a Karl desesperada–Karl, protégela por mí–
–Tranquila, la protegeré–
–Siento que algo oscuro y tenebroso le sucederá–Las palabras de Alexandra llegaban a los oídos de Karl como cuchillos afilados. Nadie, absolutamente nadie tocaría a su princesa, él se encargaría de eso.
Sin embargo, las palabras de las madres son sabias y adivinas. Pues en un futuro, la princesa de los Sakamaki se vería en un oscuro y tenebroso destino del cual no podía huir.
– ¡Hola Hola! A mi parecer, esta es una de las mejores historias que he creado de Diabolik Lovers. Espero que a ustedes también les guste. ¡Sigan leyendo! ¡Y dejen comentarios, porfa, porfa, porfa! ¡Acepto críticas!–
–Al principio es un poco como que suave, pero les va a encantar, lo juro. Para aquellas personas que ya me conocen y se leyeron mi Fic: Kiss Mark, quiero agradecerles por seguirme apoyando, son muy especiales para mí–
– ¡LOS QUIERO A TODOS!–Les grité.
– ¡No grites!–Me regañó un pequeño Reiji de 9 años enfadado–Que falta de modales–Se acomodó los lentes para sentarse muy tranquilamente y seguir leyendo.
Yo con ojitos de cordero y lágrimas–Mua, fui regañada por Reiji-chan–Este me fulminó con la mirada.
–Yo también quiero que me llames así, Carmison-hime–Me dijo un Kanato de 8 años apretando a su osito con una sonrisa.
– ¡Claro que sí! Kanato-chan–Dije mientras le acariciaba los cabellos–Tu también me puedes llamar Carmison-chan–Asintió enérgicamente.
–Oye, humana–La vocecita de un Ayato de 8 años junto con su gran sonrisa apareció–Ore-sama quiere takoyaki–Me dijo a la vez que uno de sus tirantes se le caía de los hombros.
–Ya voy, Ayato-chan–Me volteé hacia ustedes–Chicos, me tengo que ir, el tomate andante me está pidiendo comida–
– ¿Tomate?–Me miró confundido para después mirar su cabello.
–Supongo que seré yo quien responda los comentarios–Reiji dejó su taza de té y cogió una carpeta amarilla donde incidían un pequeño bulto de papeles:
Guest: Gracias! Me alegra saber que hay mucha gente que le ha gustado este fic tanto como a mi me a gustado escribirlo. Me he dado cuenta que lees muchos mis historias, ojala me sigas leyendo!
Dango: SI te gusto el prólogo, te gustaran aun mas los cap XD!
hiralyangell: La continuaré, no te preocupes. Lo interesante aun no ha comenzado, a medida siga la historia, se tornará mas oscura...buajaja!
