Nuestro hermano mayor no se equivocó en sus palabras:

"Será la luz que nos acerque"

La pregunta es: ¿Cuánto durará esa luz que te envuelve?

A veces parece infinita, a veces parece irse, a veces… no esta

Capítulo 5:

Los meses pasaban en el castillo del rey de los vampiros. Sus príncipes, aun presas del tiempo, seguían creciendo. Un año más para todos había pasado. Los cumpleaños de cada uno de los hijos varones de Karl, por una vez se celebraron en armonía, la pequeña princesa se había encargado totalmente de eso. Su cumpleaños, igualmente que los varones, también se pasó en armonía.

Poco a poco, la niña se había ganado el amor y cariño de todos. Beatrix estaba encantada con la compañía de Yumi a la hora en la que tomaban el té. Christa, a la que antes se le notaba casi todo el tiempo con la mirada perdida y triste, ya sonreía un poco más seguido de lo que realmente sonreía.

Sin embargo, para Alexandra las cosas se estaban complicando. Ya no poseía tanto miedo como al principio, sabía que los hermanos de Yumi la protegerían. Lo que le preocupaba era su enfermedad. Cada día se hacía más fuerte los dolores, a veces no lograba levantarse de la cama. Karl Heinz siempre se encontraba lejos del castillo. De vez en cuando les hacia una visita, sobre todo a Yumi, a la cual consentía en todo. Era más que conocido que ella era la Princesa de aquel castillo, la única princesa.

Hablando de nuestra princesa consentida, esta se encontraba en el jardín justo delante de un rosal de rosas rojas. Se acercó a una rosa y se la llevó a la nariz. Aspiró suavemente su aroma, llenándose de él. Yumi había cambiado también: Su corta cabellera rubia había crecido demasiado, ahora le llegaba a la mitad de la espalda. Seguía siendo la niña curiosa, pero algo más calculadora. Ahora usaba vestidos visctorianos. (Recomiendo el vestido de Miku de Cantarella cuando ella era pequeña, el de Poison of Blue)

–Mocosa–La voz melosa, pero molesta, llegó a sus oídos.

Volteó su cuerpo hacia la derecha, ya sabía quién era. Cordelia la observaba molesta, con los brazos cruzados bajo su gran pecho. Su hermoso cabello púrpura caía hasta la mitad de sus pantorrillas, degradándose hasta convertirse en lila. Poseía una mirada seria. Yumi sonrío.

–Buenos días, Cordelia-sama–Saludó la niña ignorando la fría mirada de la mujer– ¿A que le debo su atención?–

–Eres una molestia–Le expresó con disgusto a Yumi, la cual simplemente volvió su vista a los rosales.

–Lo tomaré como un cumplido–Se acercó aún más a los rosales y aspiró su aroma–Las rosas son hermosas, desprenden un exquisito olor dulce que llegaría a embriagar a cualquiera, ¿pero sabe algo, Cordelia-sama?–La de cabellos purpura le dirigió la mirada–Bajo su hermosura esconden espinas capaces de dañar a cualquiera que ose siquiera tocarla–Acarició los pétalos de una de ellas–Siempre me han parecido que son como los demonios–El ejemplo causó curiosidad en Cordelia.

– ¿Demonios?–

–Sí, demonios–Dejó de acariciar la rosa–Esconden su verdadero ser bajo una apariencia hermosa, cuando en realidad poseen defectos crueles y dolorosos, estas serían sus espinas–Se volteó hacia Cordelia–Como usted–

Cordelia arrugó el entrecejo molesta–Niña insolente–Esa niña le había dicho en la cara que era hermosa, pero sus defectos le restaban completamente la misma– ¡¿Cómo te atreves a insultarme?!–Cordelia levantó una mano en señal de golpear a la pequeña la cual sonrió.

–Yo usted no lo haría, Cordelia-sama–La mujer se detuvo en su ataque mirando a la niña completamente enfadada–Si padre se entera se va a poner muy mal–Dijo mientras arrancaba una rosa roja.

Cordelia suspiró. Observó a la niña incrédula. Es pequeña e insignificante semi-humana se le había revelado de la peor manera posible. Había caído vencida en el juego de la niña, y eso la carcomía. Le había ganado una simple mocosa.

–Disculpe mi descortesía, pero debo marcharme–Tras un reverencia se acercó a Cordelia y le mostró la rosa.

La mujer de bellos ojos verdes sabía que la niña quería que ella cogiera la rosa. Apretó los puños indignada. Esa niña era un arma de doble filo, al principio la veía muy inocente y todo eso. Pero ahora… Se recordó a si misma cuando pequeña, tan inocente y frágil, sin saber nada de lo que sucedía fuera del castillo. Como ella también desafiaba a su padre y a sus maestros. Alargó el brazo y cogió la flor con sumo cuidado de no cortase. La alzó a la altura de su pecho para después observar a Yumi, la cual le sonrió gustosa. La niña volvió a hacer una reverencia y se marchó del lugar, dejando a Cordelia completamente sola con la rosa en la mano.

Observó la rosa a la vez que sus fracciones se relajaban. Era cierto lo que aquella mocosa rubia le había dicho, y eso fue lo que más le molestó: La cruda realidad. Ella era hermosa, lo sabía. Muchos hombres se lo profesaban. Pero incluso, cuando ella se miraba al espejo, sentía asco de sí misma. Se adentró al castillo y llegó a su cuarto para depositar la flor en un florero que siempre estuvo vacío. Esa niña iba a ser un vampiro bastante interesante.

-o-o-o-

Yumi se encontraba caminando por los largos y laberinticos pasillos del castillo. De una habitación vio salir a Ayato con cara de angustiado. Se acercó cuando este la divisó con una sonrisa.

–Buenos días, Ayato–Saludó Yumi a su hermano.

–Buenos días, Yumi–Igualmente, el de cabellos rojos le sonrió– ¿Qué estabas haciendo?–Ayato volvió a abrir la puerta por donde había salido.

–Nada en especial–Ayato le indicó que entrara.

El pelirrojo entró después de haberle dicho a una sirvienta que quería algo de comer y que se lo trajera a la habitación. Yumi se sentó en la cama de Ayato. Este hizo lo mismo entrecruzado sus piernas y sentándose en el centro de la cama.

– ¿y tú Ayato–Le preguntó Yumi– ¿Qué estabas haciendo?–

Ayato resopló–Estudiando–Dijo mirando su escritorio.

–Debes de saber mucho–Comentó Yumi.

Se pasaron el rato hablando y jugando en la habitación de Ayato. El mismo le había explicado lo que estudiaba. Comieron los pasteles que le habían traído a Ayato a la vez que se hacían cuentos entre sí.

Ayato le confesó el terror que le tiene al agua y sus celos por sus dos hermanos mayores, a los cuales su madre le prestaba más cariño que a él. Pero al parecer al que más le tenía celos era a Raito, el cual siempre dormía con su mamá. A Yumi ese hecho le pareció normal, ella también dormía con su madre de vez en cuando. Lo que ella y los demás no se imaginaban que detrás de esa puerta ocurría algo insano, desequilibrado e impuro.

–No deberías de tenerles celos Ayato–Le regañó Yumi–Son tus hermanos–

–Pero ellos pueden jugar y yo no–

–Ayato, me parecen tonto tus celos–Expresó su opinión.

– ¡¿Pero porque ellos no tienen que estudiar tanto como yo?!–Casi le gritó.

– ¿Eres el heredero de Cordelia-sama?–Le preguntó. Ayato asintió–Ella solo quiere que seas el mejor y, seguramente, el orgullo de nuestro padre–Yumi suspiró–No lo hace de la mejor manera que digamos, pero eso es lo que siento–Le sonrió. Ayato quedó unos minutos en silencio, como que analizando sus palabras–Cuando quieras salir a jugar solo tienes que buscarme–

–Madre me dijo que me alejara de ti–Yumi sonrió aún más amplio.

–Tranquilo, te dejará–Sacó desde sus largas mangas un silbato pequeño de oro en forma de luna menguante.

Ayato la observó confundido y curioso. Yumi sonrió y se llevó la pequeña luna hasta unos centímetros de la boca. Sopló levemente en el orificio de entrada. Un hermoso sonido salió de los otros cuatro orificios de lo que sería el lomo de la luna menguante. Ayato quedo embobado con tal sonido. Parecían los cantos de un ruiseñor. Yumi se la entregó y este la agarró entre sus manos, la curiosidad lo mataba. La mirada de Yumi lo incitó a probar él también el instrumento. Ayato logró hacer el mismo sonido que Yumi había emitido en el objeto sonriendo con satisfacción.

–Cuando quieras jugar conmigo o necesites ayuda en algo, solo tienes que soplar el silbato–Yumi se levantó de la cama–Llegaré enseguida–Le sonrió sinceramente.

Ayato asintió contento–Lo haré, Yumi–Le sonrió de igual manera.

Yumi se acercó a él y le dio un beso en la mejilla, dejando al de ojos verdes atónico por la reacción de su hermana, la cual salió de la habitación dejándolo solo. Se llevó una mano a la mejilla antes besada, notando que estaba algo caliente, estaba sonrojado.

Su corazón latía rápido, podía jurar que se le saldría del pecho en cualquier momento. ¿Qué era aquello? Nunca había sentido algo parecido. Tenía ganas de saltar y reír por todas partes

"Felicidad"

Se acostó en la cama observando su pequeño regalo. Lo apretó contra su pecho quedándose dormido.

Raito apareció poco después cuando Yumi bajaba las majestuosas escaleras. El mayor de los trillizos observaba por la puerta con algo de odio en sus ojos. Sus fracciones eran serias, demasiado serias. Cosa que atrajo la curiosidad de Yumi.

–Raito–El nombrado se volteó de un brinquito de sorpresa que le causo risa a la niña– ¿Qué estás haciendo?–Le preguntó a la vez que el de cabellos castaños miraba de reojo a los jardines.

–Observaba a mi mamá–Respondió.

Se asomó por la puerta para ver a Cordelia algo alejada, sentada junto Ritchard en una mesa, la misma donde Beatrix acostumbraba a sentarse para tejer y beber el té. Ritchard tenía agarrada su mano y hablaba con ella, mientras esta poseía una mirada coqueta y de falsa felicidad.

– ¿Ese no es nuestro tío?–Yumi se preguntó más a si misma que para Raito, quien la miró sorprendida.

– ¿Lo conoces?–La rubia asintió.

–Una vez en la noche salí de mi habitación a comer algo a la cocina y los vi aquí–Bajo la mirada sin saber decirle o no–Ellos…

–Se besaron–Terminó Raito.

Lo observó sorprendida. Se notaba enojado, era obvio que lo estaría, su madre estaba engañado a su padre con otro hombre, y nada más ni nada menos que con el hermano del mismo. Eso era lo que pensaba ella, pero en el interior de Raito, la rabia que sentía eran los celos. Cordelia le pertenecía solo a él, ¡ella lo amaba! Entonces ¿Qué hacía con ese tipejo? Tenía ganas de destrozar algo. De ir a decirle a Ritchard lo ridículo que era al pensar que Cordelia le amaba, quería gritarle que ella lo amaba a él solamente. Ella era su amante, una mujer que le dio a luz, pero su amante.

Raito ya había perdido la noción de que Cordelia era su madre, ahora la veía como una mujer hecha y derecha, la miraba como un hombre miraba a una mujer: Con deseo. Le importaba un carajo que Cordelia engañara a su padre. Pero la quería solo para él, eternamente para él. Apretó el marco de la puerta con tal fuerza que quebró parte de la misma, asustando un poco a Yumi. Este se dio cuenta de su error y le ofreció una disculpa con una sonrisa.

–Deberíamos irnos de aquí–Dijo la rubia al ver como Cordelia y Ritchard se dirigían hacia acá.

Raito asintió y cogiendo la mano de Yumi, salieron corriendo hasta que llegaron a un gran salón con un piano de color negro. Yumi lo observó entusiasmada a la vez que se acercaba y rozaba sus dedos con las teclas blanquecinas del piano.

– ¿Sabes tocar?–Le preguntó Raito a la vez que se acercaba el también al piano.

–No–Negó–Siempre he querido aprender–

Raito se sentó en la banca de negro frente al piano y le indicó que se sentara también. Se sentó cuidadosamente y acomodó su vestido. Raito deslizó su mano por el piano y comenzó a tocar una melodía. Tal vez ella no supiera tocar piano, pero eso no era impedimento para que no supiera la canción que su hermano tocaba. Sonrió mientras cerraba los ojos.

–Scarborough Fair–Pronunció la rubia suavemente mientras Raito asentía con una sutil sonrisa.

–Are you going to Scarborough Fair?–La voz de Kanato llamó la atención de la rubia, hallándolo frente al piano abrazando a su oso con ternura y una sonrisa–Parsley, sage, rosemary and thyme–El sonido del violín complementándose con el piano la hizo voltear con una sonrisa hacia Shu, quien también se encontraba de pie mirando por la ventana tocando el instrumento de cuerdas–Remember me to one who lives there–De pronto, todos sus hermanos estaban ahí, en aquella sala, con las fracciones relajadas y sonrisas en sus rostros–For she once was true love of mine–

–Tell to make me one cambirc of shirt–La voz de Yumi se unió a la de Kanato–Parsley, sage, rosemary and thyme–Alexandra, la cual pasaba por ahí, entró al oír el canto de su hija, y vaya fue su sorpresa al ver a todos los hijos de Karl reunidos, pero su sorpresa fue remplazada por una sonrisa–Without sewings, or needlework. Then she will be a true love of mine–

–Tell to meet me an acre of earth–Alexandra junto a Christa se unieron a la comitiva–Parsley, sage, rosemary and thyme. Between the salt water and to sand of sea–Alexandra se acercó a Yumi acariciandole los cabellos mientras tanto Beatrix como Cordelia aparecían en la habitación–Then she will be a true love of mine–

–Tell to whittle by sickle of leather. Parsley, sage, rosemary and thyme. And to the reap together in an bunch of heath…Then she will be a true love of mine–

Are you going to Scarborough Fair?

Parsley, sage, rosemary and thyme

Remember me to one who lives there

For she once was true love of mine

Diabolik Lovers es propiedad de Rejet. Los OC son de mi completa autoridad.

¡Hola, Hola! Ya estoy devuelta criaturas de la luz y la oscuridad!–Agité mis flaquitos brazos– ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Siglos?–

Unos dos meses–Dijo Beatrix concentrada en terminar su costura.

Gracias, Beatrix-sama–Hice una reverencia.

Al fin subes un cap. –Llegó Ayato–Ya pensábamos que nunca lo harías, ¡¿que no ves que nos aman?!–Me gritó.

¡Ya cállate tomate!–

¡Tú también tienes el pelo rojo, menstruación andante!–

Ahí van de nuevo–Dijo Raito sentándose junto a Reiji y Kanato.

No deberías sorprenderte–Reiji volvió a fijar su mirada en el libro.

Parecen hermanos gemelos–Dijo Kanato–Ambos tienen el pelo rojo–

No queda de otra–Yumi se sentó frente a la computadora–Yo responderé los comentarios–Les sonrió.

Skarllet Northman: Gracias, me alegra saber que te gusta, espero sigas leyendo y ¡que le hagas preguntas a mis pequeñines!