Título: Vamos a divorciarnos

Sumary: A veces el amor no es suficiente para mantener estable un matrimonio, pero si una razón.

Advertencias: Serie de microrelatos/Drama, drama y posiblemente más drama.

Pareja: NaruHina [Of Curse (?)]

Disclaimer: Naruto no me pertenece, todo registro legal y de derechos son de su autor Kishimoto. Y el NaruHina :3

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[Incluso cuando cierro los ojos,

la luz que solía brillar sobre nosotros sigue ahí, todavía...]

I remember|Bang Yong Gook

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Incluso si lo ha notado desde antes, no puede reaccionar, es su hijo y no un enemigo, quizás eso es lo que se ha dicho él mismo, antes de sentir que el aire se le va por completo del estómago y la consecuencia familiaridad con la sensación de ahogo que le impide pensar más allá. Boruto le ha saltado encima del estómago, con toda la intención de dañarle, y tal vez en el fondo, Naruto no está tan lejos de aprobarle y decirle que se merece más.

—¡Eres un idiota! —le gritó, y esta vez no quería replicar, era verdad. Si bien siempre había tenido el don de dar el discurso correcto a otros, cuando se trataba de sí mismo solía perderse en la inseguridad. Boruto, acostumbrado a la invasión de privacidad de la que él sufría, se acercó sigiloso a su rostro, permitiéndole ver por primera vez y apreciar la verdadera preocupación que agriaba su dulce rostro de infante, y esos ojos llorosos que apenas podían contener la amargura y el dolor que cargaba por la separación.

Si bien es cierto que su relación no es la ideal, este ataque parecía más el grito desesperado de un niño enfurecido, que la patada regular llena de desprecio por la ausencia paternal.

Lo siente tomarlo por el cuello de la camisa y acercarle más, dejando notar que a pesar de todo su sufrimiento su determinación puede mucho más. Su corazón latió presuroso al reconocer esa valentía que emergía de sus ojos azules, y la dulce nostalgia del pasado, cuando él solía ser igual.

—¡Si no vas a escucharme nunca vas a reconciliarte con mamá!

—¿Eh? —Pregunta aturdido, sin entenderlo. Boruto tiene una manera de hacer las cosas tan a su propio estilo y ritmo que a veces se cuestiona si un día de éstos no lo matará. No era la misma manera que le usaba en antaño, tampoco era la forma de Hinata, sin embargo, podía ver la mezcla de ambos en su audacia. —Pero si tú y Himawari estuvieron de acuerdo…—masculla, más por confusión que verdadera razón.

Boruto estaba dando todo de sí al enfrentarlo, incluso si era un niño todavía. Pero, ¿y él que estaba haciendo…? ¿Aceptar de mala gana que Hinata lo quería fuera de su vida? ¿Esperar en el fondo a que ella lo buscara? Naruto nunca había sido tan cobarde como hasta ahora.

—Papá… ¿En serio crees que a un niño le gustaría ver a sus padres divorciarse? —cuestiona el infante con seriedad. Esta vez le ha sorprendido de verdad por la madurez con que ha tratado el asunto y la súplica implícita al fondo de sus ojos de un pequeño al que sus padres han dejado herido y solo.

No es que no supiera en el fondo que sus hijos no querrían esto, pero se convenció de que era así para evitar la culpa.

El pequeño rubio suspiró, algo molesto consigo mismo, si bien le había prometido a su hermana que actuaría por el bien de su familia, verlos a ambos en semejante estado lo había impulsado a actuar por la fuerza para unirlos de una buena vez.

Naruto se quedó sin nada que decir. Para ser honesto, ni siquiera estaba seguro de realmente quererlo, todo ese tiempo solo se estaba auto convenciendo de que era lo ideal para ambos, y, por doloroso que fuera, el entendimiento de que esto era lo que ella quería lo dejaba con su orgullo actuando por él para evitar sentirse destrozado. Al final, era el rechazo que siempre había cargado desde niño y la terrible experiencia que dejó la marcha de Hinata la primera vez que le confesó su amor lo que le habían detenido de actuar.

Su sueño siempre había sido una familia, pero tarde había entendido lo costoso que era mantenerla unida, y sin un ejemplo digno había cometido tantos errores que ya no podía remediar. El tiempo perdido, el afecto desvanecido, la indiferencia con la que valoraba lo que tanto le había costado y la frustración de sentir indigno de todo.

Pero, aun así…

Cada que miraba su cuarto vacío se lo cuestionaba. ¿Fue lo correcto?

Boruto sonrió al verlo así. Su hermana había confiado en él para arreglarlo todo, pero al final solo era un chico caprichoso que le gustaba que las cosas avanzaran a su modo, tal como lo fue su papá.

—Le dije a mamá que me dolía el estómago…

—¡¿Qué?!

—Ahora mismo, está buscándome desesperada en medio del parque. Piensa que me he escapado y…

Ni siquiera lo dejó terminar, salió corriendo de inmediato, como siempre debió haber sido, en busca de su mamá.

—Al final, Himawari tenía razón. Somos demasiado simples, papá y yo…

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Notas de Kou: Yo juraría que tenía este capítulo publicado desde hace mucho, y cuando busqué la historia para releer lo publicado y corregir detalles de continuidad en el que sigue, oh sorpresa, ni capítulo y lo que escribí se esfumó en el aire, solo quedaron mis notas y borradores TwT Lamento que sea un poco anti-climático, pero es que Naruto es del tipo de persona que siempre actúa impulsivamente después de hablar con una persona que lo motive, pero mi mejor versión para explicar esto se desvaneció en el aire, lamento si no es tan buen capítulo, pero lo siguiente es mucho mejor, y es el final. Nos leemos pronto.