Relatos de Preadolescentes.

A pesar de lo que dicen todos en la ciudad, Levi tiene muy buenos amigos. Y muy en contra de lo que dice ese enfermo doctor, en su puta vida lo consideraría su amigo.

El nacimiento de estos rumores, como el de todos los demás, radica en la particular forma que posee el Ackerman para crear lazos sociales. Su simpatía es nula, casi tanto como su interés, es demasiado ególatra y espeluznante. Pero eso no es nada comparado con lo complicado que es que el Dr. Levi comience a entablar una conversación fuera de una mirada de superioridad y, cuando lo hace, sus comentarios acerca de cómo nadie está a su nivel sin siquiera llegar a comprender mínimamente sus ideales, se hacen terriblemente groseros.

Quien querría juntarse con él.

Lo que más sacaba de quicio a las personas del pueblo es que, básicamente, a Levi Ackerman no le importan esos comentarios y sigue creyendo que toda esa manada de idiotas atrapados en el siglo XVII, son algo más que escoria, y cree algún castigo de la vida tener que convivir con ellos. No contento con eso, no los tacha solo como algo más bajo que escoria sino también como poco colaboradores y malas personas.

Ahí radica el inicio de su espiral antisocial.

Aunque en la NASA hay buenas personas y muy colaboradores.

Erwin es uno de ellos.

Pero Levi disfruta de las multitudes y varias veces ha escuchado que tres son una, ¿no?

Hanji es genial. Es una Hacker de la cual ha aprendido casi todo lo que sabe. Una cuatro ojos, bastante lista y loca.

Puede que ellos no comprenden del todo la genialidad de ideas de Levi, pero, le llegaron a enseñar un par de cosas. Y eso es algo que él aprecia.

-Eres un maldito Ackerman. –Chillo Hanji.

-Lo es. –Apoyo Erwin.

Erwin y Hanji viajaban a esa ciudad por lo menos una vez a la semana, principalmente, para compartir experiencias y estrategias de sugestión y Marketing.

-Debes decirnos como es que recuerdas toda tu vida, desde que tenías dos minutos de nacido. –Exigió Hanji.

-Es sencillo. –Se encogió de hombres. –Solo recordando, como recuerdas que comiste ayer o a qué hora lo cagaste… -Hanji hizo una mala cara, no entendía. -espera, demasiado para ti. Como cuando recuerdas todo el tomo 6 actualizado de física general de Oxford.

Hanji chillo.

-¡Ya entiendo!

Erwin rio un poco.

-Creo que yo también. –Dijo lentamente el rubio- Así que tienes el hipocampo más desarrollado.

-Así es. Aunque no logro recordar nada en el vientre de mamá. –Les contesto. Y, haciendo una cara algo compungida, agrego -Puede que no fuera tan malo.

-¡Yo quiero hacer lo mismo, Levi! No es justo que la evolución solo te favorezca a ti. Yo la quiero mucho más que ustedes, par de tarados. –Hanji les saco la lengua. –Tanto a la evolución como a la ciencia.

-Soy un ser más desarrollado, supéralo loca. –Se mofo Levi.

-Hablando de ello. –Interrumpió Erwin. – ¿Lograste algún avance para auto retroceder al vientre de la señora A?

-No he podido avanzar más allá de 0,0008 milisegundos.

-Vaya. ¿Probaste psicología normal? Básica. Hay algunas terapias para viajar a los recuerdos del inconsciente. –Aporto Hanji.

Levi pateo la pata de su cama.

-Lo he hecho, pero no ha servido de una mierda. Solo me muestra sentimientos que tenía durante ese tiempo. No es algo que no sienta…. Es una basura. Es como sentir todo en un espeso sueño. En mi caso una pesadilla.

Erwin y Hanji se miraron un par de segundos antes de rodear a Levi con sus brazos al mismo tiempo. Claro, ambos se tuvieron que agachar.

Era una escena algo macabra, tanto el rostro de Erwin como el de Hanji cambiaron a facciones de pena, similar a esos cuadros de la virgen María durante la crucifixión, esos que siempre decoran las oscuras y grandes iglesias, principales exponentes del arte gótico de finales de siglo.

Por su lado, el Ackerman, no movió un solo musculo, esa era su forma de mostrar afecto. Ni siquiera parpadeo los segundos que duro el bizarro abrazo.

Cuando se separaron, sus facciones volvieron a cambiar. A una que, dentro de sus avanzados conceptos, podías decirse normal.

-¿Aun la extrañas, Levi? –Grito repentinamente Hanji mientras trepaba en la cama de Mikasa. En la litera de arriba.

-Está muerta, no recuerdo haber compartido nada con ella en esta vida. Así que no mucho. –Respondió con resequedad. A ellos Levi jamás mentía.

-Pero en otra sí. Aun tienes sentimientos extraños hacia ella y esos recuerdos. –Chisto Erwin, lo conocía mejor que él mismo.

-Podría revivirla para asesinarla de nuevo. –Dijo lacónico.

-No suena nada mal.-Apoyo Hanji. –Pero ella debe saber algo, ¿no? La única obsesión de nuestro Levi.

-No es la única. –Corrigió Erwin. -¿Dónde dejas al señor Burton? Con 17 años y Levi aun viste con pantaloncillos de tiras.

Tanto Erwin como Hanji se rieron de él.

-Tsk. Idiotas.

Al poco Hanji saco una tableta y comenzó a revisar un cronograma. Luego cambio a un texto de código de computadora algo extraño. Comenzó a teclear. Era sorprendente ya que aunque las computadoras más actuales del mundo utilizaran solo dos dígitos, código binario, Hanji había logrado un sistema de casi cinco.

Aun así no dejaba de prestar atención a la conversación de Levi y Erwin.

-Dentro de poco cumples la mayoría de edad. ¿Qué harás? Creo que lo mejor es que salgas de esta ciudad. Puedes vivir en un departamento, hay uno viejo y tenebroso detrás de una isla nudista en Florida, pero está muy limpio. Puedes vivir con Hanji y –Erwin tosió un poco. –conmigo, claro.

Levi sonrió de lado, con agradecimiento, le idea le gustaba bastante. Aun así, no era el momento.

-Kenny tiene un estilo genial, cada año está más loco. –Dijo, tanto, Hanji como Erwin sabiendo como terminaría eso.- Juro que pronto comenzara a asesinar, me emociona. No le dejare solo por ahora.

Les dedico una leve expresión de agradecimiento a lo que ambos voltearon al unísono, Hanji hacia la pantalla y Erwin a la ventana.

-¿Tanto has avanzado con él? – Chismorreo el rubio, un poco sorprendido.

- No sé de qué hablas, es su personalidad real, la otra estaba arruinada por mamá. Hubiera pasado algo similar conmigo. –Se encogió de hombros.

- Tal vez por eso la vida no quería que nacieras, porque sabía que la señora A moriría. –Conjeturo Hanji.

-No es muy alocado. –Apoyo Erwin.

-No, no lo es. –Esta vez, Levi.

Erwin tomo uno de los frascos de ensayo de azabache, dentro tenía un bicho mutante muerto.

-Tal vez por eso no quieres revivirla.

-No es por eso, cejon, no voy a dejar que me manipule. Solo no quiero hacerlo, además no es tan sencillo. Ni siquiera sé dónde está el resto de su puto cerebro.

-No mientas Levi… Sé que has buscado algún tipo de ADN que sea compatible. Hasta en animales. Y quien sabe que más. –Dijo Hanji frunciendo levemente el ceño.

-Deja de joder, loca. Sabes que no he encontrada nada similar. Además solo quería experimentar nada más. –Levi hizo una pausa. –Aun si hubiera uno similar, no hay en este planeta la energía suficiente para intentar siquiera el experimento. –Levi movió la mano como si espantara algo, restándole importancia al comentario.

-¿Si? Pues que lastima… -Erwin sonrió, y sonreía cada vez más a medida que hablaba. –Porque la NASA encontró una gran, gran fuente de energía y no una que se nutre de otra como el sol… Pero si no quieres, pue-

-¡¿Qué?! –Chillaron Hanji y Levi al tiempo.

La razones por las cuales Levi hacia ello, eran desconocidas. Para Erwin y Hanji era un proyecto inmenso y sus razones dobles y ocultas no ameritaban nada bueno.

Sabía el Ackerman que ellos también buscaban venganza.

Había sido desde que eran muy niños, a pesar de que Erwin fuera mayor, sus edades eran muy similares, solamente Hanji era recientemente mayor de edad con propia facultad legal sobre sus bienes, obligaciones y derechos; cuando se conocieron, la pantalla de LOL los había saludado, los tres eran enemigos. Y, a pesar de que jugaban con expertos de todas partes del mundo, las habilidades de los tres genios cibernéticos de la NASA eran fuera de cualquier lógica.

El equipo de Erwin iba a la cabeza. Seguido por el monstruoso equipo del Ackerman. Al final, Hanji.

Pero, a poco de acabar la partida, los resultados cambiaron drásticamente: El equipo de Erwin y Levi, casi parejos, habían sido literalmente aplastados por Hanji.

Había hecho trampa.

Desde allí comenzó su amistad, claro, después de un par de sucesos más. Y sus dos amigos siempre estuvieron al tanto y completamente a la disposición de este proyecto. Un proyecto que con el tiempo había dejado de ser una esporádica idea del Dr. Ackerman, para convertirse en una razón para vivir.

Las manos de Hanji temblaron, su corazón se aceleró y sus gafas se empañaron. Mientras que Levi quedo completamente en shock, su corazón, literalmente, se detuvo. Su pálida piel de muerto, tomo aspecto de fantasma.

El rubio sonreía.

-Je… ¿Saben a qué velocidad y fuerza van las tormentas en Neptuno?

¿Cómo no lo habían pensado antes?

Las risitas de Hanji fueron la banda sonora perfecta para la sonrisilla cada vez más bizarra de Levi.

-Solo falta la máquina. –Dijo Erwin. –Y el ADN.

-¡De la maquina me encargo yo! –Grito Hanji. Luego, hizo una breve pausa. –Aunque el enano puede hacer un par de cosas. –Susurro casi sonrojándose.

-Admite que no puedes hacerla sin mí. –Se burló Levi. Ante lo cual Hanji lanzo un par de cuchillas ocultas bajo la almohada de Mikasa.

Levi las esquivo con éxito.

-¿Y el ADN? –Cuestiono Erwin.

-Ni siquiera el mío tiene 15% de compatibilidad. Y soy su hijo.

Los tres se quedaron un rato pensando en ello, mucho más allá de la merienda traída por el ama de casa Kenny.

El hombre había aprendido un montón de experiencia en lo relevante a ese tema, no era sencillo criar a dos hijos algo locos. Menos si uno era el ser más macabro e inteligente que la tierra hubiese conocido. Detectaba el veneno en lo panecillos de chocolate desde los tres años.

Finalmente el tema entre los tres amigos cambio a chismorreos del trabajo y, claro, el mundo en general.

-Rusia planea crear otro cohete, esta vez cargado de Plutón. –Dijo Levi.

-Son unos idiotas si creen que con eso van a conseguir más energía destructiva que Estados Unidos. –Apunto Hanji.

-¿Y contra que piensan estrellarlo esta vez? –Pregunto Erwin.

-Aun no deciden. Pero supongo que será contra una estrella de protones o una súper nova.

-Genial, quiero verlo. –Hanji estaba emocionadísima.

-¿Sabes que puede hacer una explosión que destruya hasta el sistema solar? –Bufo el Ackerman.

-¿Desde cuándo nos importa el sistema solar? –Rebatió.

-Hanji tiene razón.

-Tsk. Dementes.

-Calla y acepta que tu chisme fue malísimo. –Se burló Erwin.

-Yo tengo uno mejor. –Hanji era la Hacker más importante de la NASA incluso más que Levi, aunque no fuera más inteligente que él, ella tenía un don referente a la electrónica y la computación. –Estuve espiando el correo personal de nuestro amigo Tim…

Con ello, había ganado toda la atención del joven Ackerman. Por momentos Levi sintió que su corazón casi muerto latió con fuerza.

-Hay rumores de una nueva película, es más, un musical. Tal como el barbero de la calle Fleet.

La cara sorprendida de Levi lo decía todo.

-Tengo que hacer el casting. –Sentencio, muy seguro de sí mismo. Un poco desesperado, comenzó a caminar por el recinto y a calentar su voz. Rezando. El mismo rezo largo que sabía de memora, cada vez más rápido y bajo: "Hay un hoyo en el mundo, una fosa negra. Y la escoria del mundo la habita. Con una moral de gargajo de cerdo, y es conocida como… Londres…"

-Yo haría perfectamente el papel de Miss Lovelett.

-Te callas, mujer. –Bramo Levi, deteniendo su extraño cantico. –Puedo hacer perfectamente el papel de ella también, no te necesito. Tim no te necesita. Además Miss Lovelett es perfecta.

-Si ya terminaste con tus irracionales celos contra cualquiera que ose nombrar a Tim, ¿quieren escuchar mi chisme? –Dijo Erwin.

-Calla cejon, Hanji ya gano.

-¡Woo! –Festejo la nombrada.

-Puede que sea interesante. –Dijo cantarinamente.

-Bien, habla de una buena vez. –Lo cierto era que entre Levi y su amor por Tim nadie se metía. Hasta casi se planea salvarlo en caso de que se aburra y destruya la tierra.

-Escuche por el pueblo que hay un adolecente gay. –Soltó.

Levi bufo.

-Si no soy yo, que no lo soy, es mentira. Este puto pueblo parece atrapado en el ciclo XVII ya hubieran matado al pobre mocoso.

-Pues aunque no lo creas, es verdad. Solo que es hijo de la pareja más querida, además de que es un rumor de colegio. Pero estoy seguro de que pronto lo echaran de acá.

-Puta, no te creo, Erwin. –Grito Hanji. –Este maldito lugar es como un infierno. La gente es extraña, parece como si fueran de otro mundo.

-Debe ser a causa de que Levi vive aquí…

-No puedo imaginar a nadie. A ver di nombres. –Alego Levi.

-Seria en vano Levincito, ignoras la existencia del 90% del pueblo.

-Hanji tiene razón… porque es alguien de tu clase.

-¿De la clase de los mocosos? Increíble. Eso es muy interesante. ¿Cómo se llama?

Erwin volvió a sonreír, si el chisme de Hanji no fuera tan bueno, él hubiera ganado.

-Eren Jeanger.

-¿Eren Jeanger? No lo conozco… A ver dime como es su aspecto.

-No lo sé, no lo he visto. Pero si es hijo de Carla debe tener el mismo color de su cabello, investigue su genética.

-¿Quién coño es Carla?

Hanji se rio a carcajadas. –Ríndete Erwin, lo hemos perdido.

-Eren, Eren, Eren… -Levi caminaba en círculos intentando recordar. Ese nombre le sonaba de algún lado, algo que posiblemente era importante hasta que… se detuvo en seco. –Esperen par de idiotas.

Levi casi corrió a los anuarios de hace dos años que, por alguna razón, aún no los había botado. Hanji se tiró de la cama y junto a Erwin lo siguieron.

Cuando Levi tomo el anuario en sus manos, se apresuró a poner la página de su curso. Allí estaba varias fotos de cientos de mocosos que jamás había visto en su vida y Mikasa. Hasta que llego a una página que le llamo la atención.

Estaba la foto de un muchacho algo bronceado y cabello revuelto y castaño. Alrededor de él había un circulo grueso y basto hecho con plumón rojo y una nota que ocupaba casi toda la página: "Nombre: Eren Jeanger. Tarea: Adquirir su ADN. Nota importante: NO OLVIDARSE DE LA EXISTENCIA DE EREN."

-Eres increíble. –Dijo Erwin.

-Quieres callarte, por favor.

Fue justo después de que Levi notara por primera vez su existencia. Ese mismo día donde obsequio para él, y solo para él, uno de sus mejores amigos y su posesión más preciada.

Los rumores fluyeron como cascada.

La verdad es que Eren aun no alcanza a comprender que llevo a Levi a olvidar nuevamente su existencia. Solamente, al día siguiente, cuando intento agradecerle por el obsequio, Levi fue esa misma persona que le vio por primera vez con intensidad.

Por momentos, nuevamente, el mundo para Eren se derrumbaba.

El Ackerman mayor caminaba por los pasillos, con esa misma aura amenazadora pululando alrededor de él y de todos aquellos que se atreviesen a mirarlo o acercarse más de lo debido. Pero como efecto contrario, el corazón de Eren se aceleró hasta sonar en sus oídos.

Camino con la cara gacha y sus dedos constantemente luchando por distraer sus nervios. A la primera que Levi le vio, casi no le reconoce, pero al escuchar el suave llamado de Eren, le recordó. Era el mocoso de la pregunta.

Comenzó a balbucear un montón de frases sin coherencia. Ni siquiera el mismo entendía que decía o que quería expresarle. El ceño fruncido de Levi se acentuó e hizo el mayor esfuerzo de su privilegiado cerebro para entenderlo. Aunque casi fracasando.

Eren llego a sentirse levemente intimidado, en completo Levi era intimidante, pero un poco más cuando se frustraba o no lograba comprender algo porque, para resumir, no existía algo que Levi no fuera capaz de comprender.

Al minuto, el sonrojo llego hasta su cuello, pues la vergüenza no cabía en su joven cuerpo. Quiso huir, pero entendió que eso sería aún peor y más vergonzoso que quedarse enfrentando los ojos inquisitivos del Dr. Ackerman.

A cambio de cualquier desenlace que la mente del castaño pudiera recrear, Levi relajo su gesto, comprendiendo totalmente aquello que Eren quiso decirle.

Algo similar a una lúgubre ternura, fue el espectáculo que Eren contemplo.

-Hola, Eren. –Dijo él.

Y Eren no fue capaz de contestar, solo paso una espesa saliva que se había acumulado en su boca.

-¿Qué te ha parecido el obsequio que te di? Espero que te haya gustado. –Nuevamente, la forma suave con la que hablo, era desconcertante. Levi sonrió y en su rostro apareció un sonrojo casi fingido. –Me alegra que este en tus manos y no en las de cualquier enfermo de la genética.

Las palmas de las manos de Eren sudaron.

-Y-yo… Este… Señor Levi, quería agradecerle, ya sabe, por eso. –Dijo, agachando la mirada intermitentemente.

Levi le miro por un par de segundos antes de invadir un poco más su espacio personal, justo en medio del pasillo, en cambio de clase; Rodeados por casi todo el instituto.

-Eren… -Susurro Levi sobre su oído.

Y el joven intento mencionar un simple "Qué" infructuoso.

-No importa. –Le dijo, llevando sus blanquecidas manos alrededor de la bronceada piel de Eren, acunando su rostro. –Quise hacerlo.

El remolino de emociones que la simple acción despertó en todo su cuerpo, le cuesta describirlo. Eren había sentido un calor abundante recórrele desde su vientre hasta casi alcanzar su garganta, se sumó a ello un delicioso temblor que nunca antes hubo experimentado, un placentero calor.

Al final un suspiro escapo de sus labios.

-Solo quería ver tus ojos brillar.

Si más que eso y un leve roce de la nariz de él con su mejilla, Levi se marchó.

Paso casi una semana más, si Eren no saludaba al Ackerman, este lo hacía, no sin antes fundirse en un espeso silencio que envolvía sus corazones, y sus penetrantes miradas acribillaban cualquier elemento extraño y ajeno a sus presencias. Y el estómago de Eren revoloteaba con cada una de ellas.

No pasaron más de diez días. El noveno fue el último, en realidad.

En el décimo, fue el turno de Eren para saludarle, pero Levi ya había entrado nuevamente a otro mundo y su presencia vuelta a ser olvidada.

Continuo, infructuosamente, intentando llamar la atención del Satánico Doctor Levi Ackerman, pero la frustración que crecía dolía más de lo que pudo llegar a imaginar.

Eren no oculta para sí mismo la cantidad de veces que estuvo a punto de llorar por el desprecio del Ackerman, llego hasta creer que no era suficiente para ganar su atención y su autoestima bajo por los suelos. Claro, en esa ocasión Merlina llego a su rescate; solo con un muy simple: "-Él es así."

Para Eren fue casi suficiente.

El rumor que se esparció fue bastante obvio: Levi y Eren eran pareja.

Millones de veces el castaño trato de desmentirlo, al igual que tratar de no derrumbarse cuando un montón de chicos de su clase y años mayores le decían cosas crueles y denigrantes. Y aunque sospecha que por el lado de Levi fue exactamente igual, el don de no notar a absolutamente nadie a su alrededor solo cansaba a los que trataban de burlarse de él.

Y era, según palabras de la propia Mikasa, que Levi no determinaba un miligramo de atención en quien no valiera la pena. Y para Levi nadie con un coeficiente intelectual por debajo de 180 o tendencia maniáticas valía la pena. A él no le gustaban las personas vacías o simplonas o sin nada que aportar durante una leve conversación.

Nadie estaba a su nivel.

Excepto, por obvias razones, Johnny Deep. O mejor dicho, Johnny Deep actuando en las películas de Tim Burton.

Rápidamente el rumor cambio; ya no era la pareja del Sádico Doctor, sino solo Eren, el chico gay de la clase 2-A.

Por dos años seguidos continuo. Era solo un rumor que cada vez cobraba más fuerza.

Y, a pesar de las burlas o la marginación social, Eren no era lo suficientemente fuerte para hacer contra ese chisme… sobretodo porque ni siquiera él estaba muy seguro de que fuera solo un rumor.

Al fin y al cabo, en el corazón no se manda… Se supone que así debería ser. Y aunque Eren quisiera dominar el suyo, no podía dejar esa horrible costumbre de mirar esporádicamente tres lugares a su izquierda, a esa mata de cabello negro durmiendo en el pupitre o a esos ojos perdidos en otra dimensión; una dimensión no apta para simples mortales, para aquellos seres de clase media, llenos de errores e imperfecciones, esos seres que no eran capaces de comprender el funcionamiento minino de cualquier célula ósea; desde sus microscópicos ojos observando materia, hasta convertirse en pensamiento y acción, por instinto.

Ese mundo sobrenatural, que traspasa la metafísica y la astrología, que es completamente consciente de los latidos del viento y alaridos del mar en calma. Ese mundo casi perfecto donde absolutamente todo crea resonancia con absolutamente todo.

El mundo de la mente de Levi Ackerman.

Un mundo donde Eren no lo puede alcanzar.

Nota: De nuevo, agradezco cada review, follow y fav 3 Casi que son lo más bonito de escribir :3 Y tanto "Lolita" como "Gonza" aprecio mucho sus reviews. Gracias por dejarlos :')