Biología para niños.

A pesar de todo, Levi no estaba siguiendo su propio cronograma.

Básicamente, porque el experto en la ciencias sociales no era él. Era Erwin, pero el rubio era la persona más sarcástica y petulante cuando le daba por joder.

Tembló cuando el timbre volvió a sonar y dio el inicio de vuelta a clases, después de dos años, de dos largos años, que parecieron catorce, volvería a ver a Eren.

Erwin y Hanji habían hecho un chillido patético y gay a los ojos de Levi. No mintieron cuando dijeron que jamás experimentaron algo así, estaban realmente emocionados por primera vez asistir como personas normales a la escuela.

Hasta habían comprado libros.

Salieron adelante, dejando a Levi atrás meditando como actuar de ahora en más, y en como acercarse a Eren después de dos años. El muchacho posiblemente ya habría olvidado su existencia y hasta… eso sería lo mejor, así podría acercarse nuevamente y volver a Eren a su grupo de amigos, al fin y al cabo, también tenían una persona en común, y esa era su hermanita Mikasa.

Posiblemente Hades sonriera hoy para él.

Entro, tarde como siempre. No golpeo a la puerta, solo se metió interrumpiendo una estúpida explicación. Todos los ojos se posaron sobre él, pero se limitó a entrar con las manos metidas entre los bolsillos; hasta que su profesor se aclaró la garganta.

-Señor Ackerman. –Dijo reprobatoriamente. El nombrado se encogió de hombros.

-¿Lo siento? –Dijo sin pizca de vergüenza o arrepentimiento.

El profesor no respondió nada, ya era una escena que se repetía por varias ocasiones.

Volteo a mirar por primera vez a los mocosos de su salón; Estaba Mikasa, un rubio con cara de niña, otro que parecía usar esteroides, un niñita que parecía vomito de unicornio de lo putamente dulce que era, otra que mantenía una mala cara constantemente, un calvo, una con nariz de pájaro y otra comiendo en plena clase, entre muchos otros. Hizo una cara de asco al verlos.

Hasta que sus ojos localizaron al castaño, sintió un leve vaho de adrenalina en su estómago. Más Eren era el único quien no posaba sus ojos en él, miraba a su lado derecho, lejos de la ventana en la cual quedaba su puesto.

Se detuvo cerca de cinco segundos, mirando únicamente al castaño, pero al verse ignorado solo por él, continuo hasta sentarse en su lugar. Se encogió de hombros y miro atentamente a su profesor explicando un tema que aprendió desde los tres años y resoplo. Genial.

La razón por la cual Eren no volteo a ver a Levi cuando entro era realmente sencilla. Siempre que lo hacía una leve frustración se extendía en su pecho y se molestaba consigo mismo, odiaba sentir aquello, pues solo tenía la mera intención de olvidarse del todo del Ackerman. Para jamás en su vida volver a ese lapsus de drogadicción que era la interacción del pelinegro.

Habían pasado cerca de dos horas y media, media más y saldrían por ese día, media hora más y cumpliría con su misión del día, no voltearlo a ver ni en una sola instancia.

Aunque estuviera muerto de ganas ya que no lo había hecho en todas las vacaciones.

Se mordió el labio inferior. No lo haría claro que no, por supuesto que no.

Ahora Eren era más fuerte que hace un año. No cedería tan sencillo.

Un minuto más y gimió quedito.

Se maldijo, a solo 10 minutos de salir no pudo contener las ganas de voltear y ver nuevamente ese perfil blanco y caricaturesco que no veía desde hace ya unos meses.

Y cuando lo hizo, nuevamente, quedo helado.

Quedo helado como lo hizo hace dos años. Pues al voltear, los ojos plata, azul y olivo de Levi estaban posados sobre él, solamente mirándolo a él.

Creyó que deliro, posiblemente sería a Heichou, pero no era posible, él estaba echado a sus pies.

Sudó frío. Después de dos años, Levi le veía nuevamente, a él y solo a él, y ante sus ojos abiertos de forma exorbitante, en el momento que chocaron. Levi sonrió, una sonrisa pequeña y algo sincera, una sonrisa de completa satisfacción. Más Eren por su lado abrió sus labios intentando coger aire.

En el minuto que el timbre solo, tomo sus cosas y casi corriendo, escapo de allí, frustrando la oportunidad de Levi de acercarse.

Salió con el corazón acelerado a mil, escuchando los llamados de Mikasa tras él, más no se detuvo sino hasta llegar a la entrada. Puso sus manos en sus rodillas y tomo aire, Mikasa y Armin llegaron tras él.

Extrañados, le miraron.

-¿Qué te paso Eren? –Pregunto Armin algo preocupado. A lo que Eren miro a Mikasa.

-T-tu hermano. –Le dijo. –Es un maldito enfermo. –Ella se encogió de hombros sin saber muy bien que responder a eso. No era mentira lo que decía Eren, pero no entendía porque lo hacía hasta ahora.

Más lo que Mikasa no era capaz de preguntar, Armin sí.

-¿Te ha hecho algo? –Pregunto, era verdaderamente extraño, Levi no solía si quiera dirigirle una mirada a Eren. Pero admite que hoy se ha comportado más raro de lo normal, le extraña que el Dr. Ackerman se hubiese quedado mirándolo hoy durante la primera clase.

Eren se sonrojo. Puede y hasta que de verdad lo hubiese delirado. Sacudió con fuerza su cabeza antes de inventar una mala excusa para Armin.

-Yo, pue-

-¡Experimento 4822! ¡Esperaaaa! –Un grito cerca de ellos, salvo a Eren de ponerse en descubierto. -¡Te he extrañado un montón!

-Hanji, por favor.

En ese momento, los tres amigos pudieron notar como los mismos sujetos de esa mañana, se presentaban ante ellos. Esos mismos que habían armado tanto jaleo hace solo un par de horas.

Cuando estuvieron al frente, Heichou se tiró a los brazos de la castaña, la cual saco un poco de arena fina de su bolsillo y le dio. Erwin se acercó también y acaricio la cabeza de uno de los mejores inventos de su colega. Aunque, claro, él mismo se atribuía un poco de crédito.

Eren quedo pasmado. Heichou era casi tan desagradable como el propio Ackerman, odiaba que la gente lo tocase, ¡si duro más de tres semanas para hablarle a él! Su frustración creció aún más cuando comenzó a señalar un par de cosas con sus manitas robóticas.

Hanji y Erwin rieron, al parecer había dicho un chiste.

Sintió celos. Simplemente a Eren no le caían nada bien ese par de sujetos.

-Emm, disculpen. Pero él es mío. –Interrumpió con vos segura. Ante lo cual Erwin torció los ojos.

-Lamentablemente, lo sabemos. –Dijo, poniendo más atención a lo que seguía diciendo la mutación. –Ya veo… -Murmuro el rubio antes de tomar a la criatura y comenzar a caminar hacia el comedor.

Eren gruño.

-¡Les dije que es mío! –Le grito antes de correr tras ellos. Armin, extrañado, y Mikasa, indiferente, caminaron tras Eren. -¡Oigan! –Les dijo volviendo a ser ignorado. -Maldición, los denunciare. –Se dijo a sí mismo.

Cuando entro a la cafetería, los vio sentados en una mesa, atacando a su preciado amigo con una extraña máquina que no había visto anteriormente. Casi y entro en pánico, pero en lugar de ello, corrió hacia ellos con la clara intención de golpear a ese mastodonte rubio.

A punto de hacerlo cuando la seca voz de Mikasa lo detuvo.

-Déjalos, Eren. –Pidió ella, a lo que se volteó molesto, dispuesto a replicar. –Son amigos de mi hermano. –Dijo con simplicidad como si con ello explicara todo.

Eren solo ardió más en ira.

-¡¿Y?! ¿Importa eso? –Le reclamo molesto. Mikasa se armó de paciencia como siempre lo hacía a la hora de lidiar con el explosivo genio de mejor amigo.

-Ellos ayudaron a la creación de 4822-

-Heichou. –Le interrumpió Eren. Mikasa resoplo.

-Heichou, -Repitió. –Conocen su funcionamiento además que 48- "Heichou" también los conoce de sus primeros meses de creación.

-Vaya, -Intervino Armin. –Deben ser bastante listos si están a la altura de tu hermano.

Nuevamente Mikasa se encogió de hombros restándole importancia; gesto que le pareció a Eren demasiado similar al de Levi.

-Para resumir, todo lo que dijeron esta mañana es verdad. Antes creo que omitieron algunas cosas.

Eren y Armin se miraron al cohibidos. Estaban tratando con monstruos iguales o peores que el mismo Ackerman. Tragando la saliva en su boca, Armin pregunto; -Pero de ser así… ¿Por qué están aquí?

-Eso mismo me pregunto yo, solo veían una vez a la semana. Pero repentinamente, duraron tres semanas aquí, una en nuestro cuarto, otra en el laboratorio y otra durmiendo… Ahora hay un avión que trae las cosas de Erwin y Hanji, vivirán con nosotros. –Y ocultando su rostro en su bufando, continuo. –Solo sé que es un mal presagio.

-Pero… ¿De qué trata todo esto? Tienes que tener alguna idea, estuvieron una semana en tu cuarto.

-Cuando ellos llegan papá y Levi dicen que es mejor que me quede temporalmente en el cuarto de visitas. Al laboratorio de Levi casi nunca entro.

Armin la miro asombrado, mil y un preguntas más naciendo en sus labios pero detenidas por el farfullo molesto del castaño.

-¿Y eso qué? –Volvió a decir. –Nadie toca a Heichou, si le sucede algo que sea tu hermano quien lo mire, tal y como lo ha hecho los últimos años.

Camino con decisión hasta ellos, Mikasa no lo detuvo más, por lo menos Eren ya no iba a golpearlos.

Se aclaró la garganta cuando estuvo frente a ellos.

-¿Qué rayos creen que hacen? –Pregunto con molestia. Erwin levanto sus azulados ojos hacia él y Hanji un par de segundos después imito su acción.

-¡Mika, hola! –Saludo efusiva la mujer de gafas. –No te he visto desde nuestra última visita, ¿Dónde te habías metido?

-Estuve ahí todo este tiempo. –Dijo algo incomoda. El rubio mayor fue igualmente amable y le saludo con una leve inclinación de cabeza, luego de ello, siguieron trabajando en 4822.

Eso saco de quicio a Eren, quien gruño con frustración. ¡Lo estaban ignorando! Se aguantaba que Levi lo hiciera, pero no hasta el punto de que hasta sus amigos también lo hicieran.

-¡No me ignoren! –Les grito. -¿Acaso que no escuchan que les estoy hablando? –Dijo visiblemente molesto.

Ante ello Erwin y Hanji se tensaron y dejaron cualquier actividad que estuvieran haciendo, pero aun así, no levantaban la mirada. Erwin dejo el pequeño cambia-formas sobre la mesa, mientras Hanji suspiraba y limpiaba las gafas que repentinamente se habían empañado.

-No te estamos ignorando. –Dijo el rubio, sin darle cara. –Solo evitamos mirarte demasiado y saltar asesinamente sobre ti. –La voz fría y amenazante de Erwin había dejado de puntas hasta a la misma Mikasa.

Y sin más retomaron su actividad.

Cuando Eren fue a estallar nuevamente en gritos, Mikasa le toco la espalda, pidiéndole que se callara, así fuera por solo un rato.

-¿Y bien? –Dijo Eren después de casi diez minutos de silencio.

Aun en contra de su propia razón, Hanji le respondió, evitándole al igual que Erwin.

-Experimento 4822 necesita mantenimiento, algo está fallando en su sistema, pero a pesar de todo lo que sabemos, no somos nosotros los especialistas en física y mecánica. Tendremos que esperar a que Levi llegue y lo repare.

Eren hizo una mueca de malestar al escuchar que tendría que esperar hasta que Levi llegara hasta donde estaban ellos, realmente, aun no quería verlo. Quiso golpearse mentalmente y correr hasta su casa, pero no podía ser egoísta y no pensar en el "mantenimiento" de Heichou.

De todas formas, pensó, debió haber delirado en clase. Levi ni siquiera lo notaría cuando llegara.

-¿Le has mandado un mensaje ya diciéndole dónde estamos? –Consulto Erwin solo por pura curiosidad, pero la risa incomoda y forzada de Hanji le decía algo totalmente distinto a lo que planeo escuchar. -¿Hanji? –La nombrada volteo la cara.

-El llamaría si no nos encuentra. –Le restó importancia.

-A menos de que hubieras puesto el celular en silencio durante la clase y se te olvidara cambiarlo.

Con rapidez saco el celular para encontrar varios mensajes por su Whatsapp y un par de llamadas perdidas. Las manos le sudaron.

-Dejo audios. –Le dijo a Erwin.

-No quiero escuchar la voz de Satán tan temprano, ignóralos y envíale el mensaje.

Hanji tecleo con rapidez teniendo una respuesta casi inmediata.

-Llegara en cinco. –Dijo la castaña antes de revisar el resto de su buzón.

Eren nuevamente tembló, al igual que lo hizo Armin. Uno por excitación y el otro por terror. Nadie de allí se acostumbraba a la presencia del Ackerman mayor, sin importar cuanta curiosidad llegara a despertar en ellos.

Cuando el rubio quiso correr, Mikasa lo detuvo, jalándole del saco que llevaba; y cuando las manos del castaño comenzaron a sudar, ambos amigos se acomodaron a sus costados, dándole apoyo.

Cinco minutos exactos, unos pasos comenzaron a resonar, haciendo eco por el vacío lugar.

Se había hecho un silencio atenuante.

El Ackerman se detuvo un momento al ver al castaño allí, al lado de sus amigos. Y al ver la forma agazapada en la que ambos le evadían, temió por su seguridad y la de todo su proyecto.

Paso al lado de los tres menores sin saludar, solo estirando su mano para acariciar el cabello de su hermana. Se sentó al lado de Hanji y procedió a revisar a 4822.

-Dame un resumen rápido por favor, Erwin. –Pidió, con voz cansada. -Estoy harto de escuchar tanta mierda en un solo día. Necesito vacaciones.

El rubio había reído un poco. Más los tres menores se mantuvieron expectantes.

-Tiene una delimitación casi imperceptible en las partes que unen sus extremidades. Codos, hombros, muñecas, falanges, etc. No es muy obvia pero ya comienza a dolerle.

-Espera, explica eso.

El rubio resoplo.

-A eso iba. Parece que el líquido "natural" de debería soltar para que no se oxiden sus articulaciones, está fallando. No se está lubricando.

-No es posible, yo mismo lo diseñe para que lo hiciera. –Dijo Levi enmarcando una ceja.

-Es cierto. Lo he revisado y no encuentro otra explicación. –Intervino Hanji. –Ha comenzado a deteriorarse.

Eren sintió un pinchazo doloroso al escuchar aquello y aunque se impulsó a intervenir, la presencia de Levi lo contuvo.

Tomando la linterna que tenía Hanji hace unos momentos, comenzó a inspeccionar.

-¿Tienen el cambia-formas ahí?

Sin prisa, Erwin estiro la mano dándole el objeto a azabache. En poco, la criatura volvía a estar como nueva, el dolor había cesado y se encontraba restregándose contra la mejilla de Hanji.

Eren sonrió, sobre todo al pensar que por fin se irían.

-Quieto, Experimento 4822. –Ordeno. –Aún tengo que revisarte.

La linterna fue pasada por toda la extensión de su cuerpo, donde el objeto alumbraba dejaba ver el interior del animal. Eran de rayos x.

-Tú… le has dado chocolate, ¿no es así, Eren?

La voz de Levi resonó en sus oídos, dejándole levemente en shock. Esa voz cansada, acariciando su nombre le supo a dulce de canela. Su sistema nervioso se relajó por completo y cerró los ojos para disfrutar el momento.

Hasta que cayó en cuenta de la realidad, Levi le estaba hablando. Podía fingir que la mirada de esta tarde era una farsa, pero no ese llamado.

Con rapidez abrió sus ojos y los centro en el cuerpo del Ackerman, mirando algo extrañado.

-¿Yo? –Pregunto.

Levi rio muy bajito antes de levantar la vista hacia los orbes verdes de Eren y responderle socarronamente: -Sino, ¿Quién más?

Realmente Levi le estaba hablando. Todos los presentes entraron en estupor, hasta Hanji y Erwin aunque en menor medida.

Levi estaba notando por primera vez la presencia de alguien fuera de su círculo en dos años.

Aun con los ojos abiertos, Eren respondió.

-Bueno, sí, con eso lo alimento.

No se quitaron la mirada de encima por varios segundos, lo que tardo Levi en responder.

-El chocolate daña su sistema y acorta su tiempo de vida. –Ante ello, Eren termino de perder el color de su rostro. Pero Levi volvió a sonreírle. –No te preocupes, lo mantendré bien para ti. –Le dijo viendo como Eren se destensaba visiblemente. Pero no se detuvo allí. –Solo me ofende un poco que trataras así algo que yo te he regalado. –Le reclamo.

Una oleada de diferentes sentimientos se apodero de él, por un lado sentía culpa por lo que llego a pasarle a Heichou, pero por otro, se sentía indignado, ¡¿Tenía la osadía de reclamarle después de tanto tiempo ignorándolo?!

Molesto se cruzó de brazos, rompiendo el contacto visual para mirar hacia un lado.

-Usted no quiso ayudarme en todo este tiempo aunque le pedí en varias ocasiones que lo hiciera. –Dijo con un tono entre amargo y grosero.

No escucho respuesta del Ackerman mayor por varios segundos.

-Les juro que cuando le conocí hace dos años, era mucho más lindo y tierno. –Dijo finalmente con malicia a Erwin y Hanji que, por fin, se animaban a mirar al castaño.

-¿Enserio? –Siguieron el juego. –Porque hace un rato iba a golpearnos. –Dijo el rubio indignado.

-Pues a mí me parece una monada –Chillo Hanji. –Una monada que casi asesina nuestro primer gran, gran experimento, pero una monada.

Eren gruño por lo bajo, hasta Mikasa y Armin se estaban conteniendo unas risitas.

-¡No es realmente mi culpa! –Alzo la voz el castaño. –De verdad, le pregunte y usted no me respondió. –Le reclamo a Levi sin mirarlo.

-Recuerdo haberte dicho que le preguntaras a 4822 o en caso de no saber, le dieras polvo estelar, muchas veces le di frente a ti.

-¡Y eso hice! Heichou me escribió que comía chocolate. –Explico.

Los tres mayores quisieron omitir por el momento las burlas por el nuevo nombre de 4822.

-Además, hermano, no creo que a Eren le sea muy sencillo conseguir polvo estelar. –Abogo Mikasa. –Ni siquiera creo que sepa que es.

-Mikasa tiene razón, las primeras semanas compro de esos polvitos que explotan en la boca. –Agrego Armin.

Levi por primera vez volteo en su dirección.

-¿Nitroglicerina? –Dijo confuso.

-Son dulces, Levi. –Le aclaro Erwin.

Levi asintió. –Por cierto, ¿Quién eres tú? –Dijo sin despegar sus ojos de Armin.

-Err, yo…

-Armin Arlet. –Comenzó Hanji. –Cuarto grado, quince años, sus padres murieron cuando era niño, su abuela durante el fenómeno climático llamado "La gran tormenta". Vive con su abuelo en un barrio de los suburbios, a ocho minutos 32 segundos de acá. Heredo una gran suma de dinero que alcanza cerca de los 1.000'000.000 de dólares. Es vecino del suj- Eren desde la infancia y amigo de Mikasa desde hace cuatro. Tiene notas e IQ por encima del promedio, pero nada relevante. A pesar de ello, tiene una inteligencia de tipo analítica, de la misma naturaleza de Erwin. Puede convertirse en un problema. –Hizo una pausa, lo último lo había dicho al oído del Ackerman. –Tengo más información si necesitas.

Levi negó.

-No por ahora.

Eren y Armin estaban asombrados.

-Sabe más de ti que yo. –Dijo Eren.

-Y que yo. –Dijo el propio Armin.

-Retomemos. –Corto Erwin. -¿4822 te dijo que se alimentaba de chocolate? –Eren asintió.

Los tres se miraron por varios segundos y resoplaron.

Hanji había tirado una bolita de papel a la cabeza de la criatura. –Pero que idiota. De verdad creía que sería más fuerte.

-Igual yo. –Apoyo Levi.

-"Lo débiles tienen lo que se merecen"-Recito Erwin a Tucídides.

-¿A que se refieren con ello? –Pregunto extrañado Eren.

Ante la pregunta de Eren, cargada también de preocupación, Levi se levantó de su lugar y camino hasta situarse frente a él. Sonrió pequeño y relajo su ceño.

-No te preocupes. –Menciono con voz tranquilizadora pero profunda, a lo que a Eren le tembló la totalidad de su cuerpo. –Es una historia larga y tonta sobre un proyecto de ciencias sociales. –Sin ser muy consiente estiro su mano para tocar al castaño, pero se detuvo a medio camino.

Los colores se habían subido a la cara de Eren y respiraba agitadamente ante la cercanía de Levi, de esa voz que le arrullaba y tantas veces soñó con volver escuchar… A esos ojos que pensó nunca jamás volverían a existir para centrarse únicamente en él. Recordó, esporádicamente, la escena similar que ocurrió hace dos años, con la diferencia de que ahora Levi no cerraba el espacio entre ellos y el castaño era más alto.

Pero el ansiado contacto no llego. Hizo su mano un puño y le dio la espalda a Eren.

-Solo no le des chocolate y llévalo a revisarlo diariamente, conmigo, Hanji o Erwin. –Eren no era capaz de escuchar, aun así asintió a su espalda, con su mejilla aun levemente roja. –Yo personalmente les enseñare el cuidado que deben darle así que –Se detuvo un momento. –"Heichou" estará bien.

Camino hasta la mesa y comenzó a guardar sus cosas, los otros dos le imitaron. Ya era hora de que se fueran.

-Mikasa, ¿vienes? –Pregunto cuando ya caminaba rumbo a la salida. Ella negó lentamente.

-Acompañare a Armin y Eren a casa.

Despidiéndose con rapidez, los dos nuevos salieron. Levi no había dicho más, solo encamino su cuerpo a la salida.

Pero, dudando un poco, se detuvo un momento antes de agregar.

-Te veré mañana, Eren. –Y salió sin esperar respuesta.

Una vez a fuera, caminaron a casa, en relativa paz pues Erwin no dejaba de verle mal.

-¿Tenías que hacer todo ese teatro? –Reclamo refiriéndose al modo de acercarse.

-No lo sé, -Dijo Levi simplemente. –Fue puro instinto.

Nuevamente se sumergieron en silencio.

-¿Qué les pareció Eren? –Aminoro Hanji.

-Lindo. –dijo Erwin.

-Muy lindo. –Corrigió Levi. –Y lo era mucho más hace algunos años. Ahora parece que quiere golpearme a cada nada. –Y, haciendo un mohín, añadió. –Y no era tan alto.

Sus amigos rieron.

-Tuve que utilizar todo mi autocontrol para no clavarle un cuchillo en la garganta. –Hanji aún se quitaba algunas lágrimas de sus ojos causadas de tanto reír. Erwin apoyo.

-Aun no me creo haber visto la clave principal de este proyecto mirando de mala manera. Es como haber visto a la virgen… Es nuestra esperanza. –Analizo el rubio.

Ante esas palabras volvieron a quedar en silencio, aun consideraban todo ese enredo, su plan de siete años por fin daba señales de tener vida.

-Y que precisamente la muerte de 4822 este tan cerca es un verdadero milagro. –Añadió Hanji.

-Buenos rezos, mierda, muy buenos. –Festejo el Ackerman.

-Los hice en latín, -Se burló Erwin. –O llegaban o llegaban.

-Tendremos que poner una vela en el laboratorio. –Dijo Hanji entre risas.

A un par de cientos de millones de kilómetros más allá, la tierra comenzaba a rotar su posición lejos del sol; el ocaso, era más lindo que de costumbre. El naranja chillón había desaparecido para darle paso a un suave lila.

El camino a casa fue, sencillamente, ameno.

Nota: ¡Muchas gracias por leer esta historia! Espero y les haya gustado. También agradezco los reviews, fav y follow que tiene. Un saludo :).