Glóbulos rojos con granos de café.
Al día siguiente Levi había fallado, más Erwin y Hanji asintieron con normalidad a clases.
Y Eren seguía sintiendo rencor para con la presencia de ambos mayores. Aunque tenía algo de que agradecerles: gracias a sus bizarras presentaciones y sus afectivos lazos con el Ackerman, la atención general estaba sobre ellos y, momentáneamente, habían dejado de molestarlo.
A pesar de ello, estaba molesto.
Va a golpearse porque le duele haberse ilusionado con ver nuevamente a Levi hoy. La razón es sencilla, tiene una pesadez que cala en lo más profundo de su alma, le duele, principalmente, que sin tener un motivo lo suficientemente fuerte, esta prendado a Levi. No es algo especial, solo diferente.
Diferente como un chocolate en invierno bajando lento y dolorosamente por toda la extensión de la tráquea; como ese último pedazo de pastel, demasiado dulce, que aunque sabe bien la incomodidad de estar empalagado resulta asquear; Diferente como el último capítulo, deseas verlo y lloras haciéndolo.
Diferente como el sol de lluvia.
O una tormenta eléctrica. Así era Eren en relación con Levi: una carga desorbitante de energía golpeando tan fuerte y veloz contra la tierra, que se adelantaba al sonido… a su voz y cordura, al orden natural de las cosas.
Cuando se diera cuenta de que todo se había ido al infierno, sería muy tarde.
Arde, con un fuego azul. La vibración de sus partículas le recuerda una sobrecarga eléctrica. La excitación es tal que nubla momentáneamente su mente y no sabe en qué momento dejo de pensar con claridad.
Tu…
Tu Levi Ackerman…
No puedes ser más cruel.
¿A que juega? A romperlo lentamente, a darle esperanza e ilusión para que viviera unos días más, un par de meses hasta agosto. Hasta que un viento demasiado terrorífico trajera un leve recuerdo del ácido olor de su perfume, hasta que el huracán que se acerca al muelle se asemeje a la tormenta en los ojos de Levi, a ese profundo gris azulado, a ese profundo azul grisáceo. Hasta que la explosión posterior al completo vació le recuerde la razón de la existencia del pelinegro.
Ese caos.
Ese antónimo de la paz y felicidad que espera buscar.
Su cabeza da vueltas, quiere golpear a Levi y mañana, si el azabache se atreve a dirigirle palabra, lo hará. Chasqueara la lengua y sus verdes ojos brillaran con tanta rabia que la ilusión de la luz los hará ver de un dorado fuerte; cuando lleve atrás su codo para tomar impulso, la inmaculada y fantasmagóricamente blanca piel se pintara de un rojo furioso hasta que con los días se volverá un feo morado.
Un morado que romperá la hermosa simetría de su rostro.
Pero a Eren no le importara, pues ello será su forma perfecta de desfogue. Para demostrarle su rabia por ser ignorado; para demostrarle que no todos lamian el suelo por dónde camina y que no es tan especial como se cree. Para demostrarle las centenas de días que tuvo que salir diez minutos antes para que los mayores no se mofaran de él, lo insultara y menospreciaran; para demostrarle el dolor de los moretones que adornan su cuerpo y la marginación social.
Así le diría lo mucho que odiaba el día que poso sus ojos en él y el día siguiente a eso, y los días siguientes y los meses y los años. Y esa frustración que ya se ha convertido en una pequeña piedra de su personalidad.
Pero, claro, con ello esperaba no decirle que, verdaderamente, invoco involuntariamente su nombre en cientos de ocasiones, por acción del destino, porque deseaba su amistad. Y el hombro que tenía predestinado conocer. No sabía, sin embargo, que sus almas crean resonancia, de una manera más pura y profunda, más de lo que los libros explican, pues es el contra. Pero Levi es muy idiota para notarlo, que su verdadera naturaleza existe para con él y que él mismo es el punto culminante de cualquier inicio, ese punto de deliciosa cotidianidad, ese que no es empalagosamente feliz ni tampoco explosivamente caótico.
Estable.
Una profunda cotidianidad, esa monocromía que es anhelo ultimo del hombre, que oscila entre el caos y felicidad, lo suficiente para finalizar con los males.
Resoplo, había sonado el timbre del recreo y no había prestado ni la mínima atención. No quería reprobar o quedarse, nuevamente, en semanas de refuerzo y recuperación en vacaciones y a fin de año.
Gimió desde su lugar, viendo como Armin, junto a Mikasa, le llamaba desde la puerta para que salieran a descanso.
Después de un rato salió tras ellos, en poco también Sasha, Connie, Jean y Marco, se reunieron los alcanzaron.
Eren había optado por comprar un sándwich con café para ese día, se justificó diciendo que no había desayunado. Era verdad, pues los nervios que le despertó el doctor desde el día anterior, hacían que cada vez que probaba bocado, quisiera vomitar. Ahora –Si ha de sacar algo positivo del asunto- podía comer con tranquilidad y sana paz.
Algo así.
-Eren, suelta el Sunday. –Pidió Mikasa después que el castaño hubiese terminado de comer y ahora se embutiera su tercer Sunday. El primero de chocolate, el segundo de chocolate y el tercero… también.
Heichou intentaba no morir. Deseaba desesperadamente comer algo así.
El día anterior Eren lo había obligado a que le dijera realmente que era lo que comía, que fuera sincero… más la criatura, renuente al principio, le explico que odia para lo que fue fabricado para comer. Eran minerales, más específicamente arena fina, tierra fértil, arcilla y un montón más de cosas poco ricas y asquerosas. Exceptuando, claramente, polvo estelar. Tenía un sabor a chispas y vainilla. Pero el pobre Eren, después de que se hubo enterado que era "polvo estelar", llego a la conclusión de que no podía conseguirlo.
Pero Eren no se había quedado con ello, pidió también a Heichou que le contara más acerca de su creación y también la razón por la cual le había mentido diciéndole que se alimentaba a base de chocolate. El bichito se había encogido de hombros, le escribió –Aun con su pésima ortografía- que había un montón de cosas que no podía contarle, aparte de que existen detalles demasiado complejos que la creación no es capaz de recrear.
El asunto del por qué no podía comer chocolate y le había mentido, resulto ser algo macabro y cruel. Le había dicho que el día que fue creado, hace dos años, estaban los tres genios; Levi, a propósito, había gritado imitando al Doctor Frankestein, esa es la primera visión que tuvo Heichou, aparte de un par de recuerdos que tenía de sus antiguas mentes. Le comento que la risa de Hanji era tenebrosa, que la mirada demasiado amable de Erwin solo le produjo desconfianza. Levi, por otro lado, era la personificación del dios del caos.
Esa fue la primera vez que Eren escuchó ese apodo del Dr. Ackerman.
Hubo millares de detalles que la criatura omitió y, sonrojándose un poco, procedió a contarle el primer experimento que probaron en él. Una larga y aburrida historia de ciencias sociales, como había dicho Levi el día anterior. Dijo –e hizo un emoticón de una carita triste- que era su culpa todo lo que le pasaba, por ser débil y Eren no debería sentirse mal. Continuo diciendo que para ese tiempo, debatieron hasta qué punto podría llegar la evolución de 4822, el experimento había sido dopado y llevado al laboratorio donde Erwin presentó un cruel proyecto. Al día siguiente, su creador se había sentado frente a él y suavizado el ceño de una forma tan amable que fascinaba.
-Quiero que de todos estos elementos, me digas cuál es el que más te gusta. –Explico señalando la mesa tras ellos. Sobre ella había desde químicos peligrosos como plutonio y uranio hasta diversos tipos de comida pollo, carne y algodón de azúcar. 4822 levito hasta quedar sobre la mesa y comenzó a probar todo, algunas con más asco que otras, le comento a Levi que odiaba la totalidad de esos alimentos. Luego Levi llevo arena fina hasta él, al verla la criatura sonrió, pues por naturaleza ese elemento tenía los componentes necesarios para la existencia de su sistema. La sorpresa que se llevó al probarla, fue grande.
La arena ahora sabía asqueroso, todos los alimentos necesarios para su bienestar, lo sabían. Se quejó preocupado con Levi, pero este solo saco y le mostro una gran barra de chocolate Suizo. Solamente el olor estimulo su sistema y cuando lo probo fue la sensación más magnifica de su vida, fue sencillamente hermoso.
-Se llama chocolate. –Le dijo Levi. –Este en especial es de las barras más deliciosas que existen. –La criatura prestaba poca atención a lo que el Ackerman decía. El doctor se había quedado en silencio un par de momentos antes de continuar. –Deberías estar preguntándote que experimento aplicamos ayer el día anterior. –Continúo; más el experimento, abstraído en las maravillosas sensaciones del chocolate, lo ignoraba. –Es muy sencillo.
Levi en ese momento había sonreído, aún más cuando la criatura comenzó a gemir de dolor.
-Hemos puesto en tu sistema la necesidad de comer chocolate. Es lo que causara tu máximo placer. –4822 tenía sus facciones de hilo contorsionadas por el dolor. –Pero también es dañino para tu sistema, te deteriorara y acortara tu tiempo de vida. En pocas palabras, si comes chocolate morirás. –Como cualquier criatura pensante, la idea de morir para el experimento 4822 era aterradora. Pregunto a Levi que si era así, ¿Por qué le había dado a probar chocolate? De nuevo el Ackerman se encogió de hombros. –Así sabrás lo que experimentas al probarlo y será casi imposible que te mantengas lejos, pesaras en esa sensación en todo momento. Por eso mismo me he tomado la molestia de buscar el más delicioso del planeta y por ello mismo siempre habrá chocolate a tu alcance. Sera cuestión de voluntad. –Y sonriendo, agrego. –Agrádeselo a Erwin, es su proyecto de ciencias sociales porque ¿sabes? Tú eres lo más parecido a un humano que existe, tu cerebro es capaz de razonar y evolucionar como una persona casi promedio.
Desde allí comenzó la lucha contra sus propios instintos y deseos. Era desesperante. Casi que sentía que valía la pena morir pero Hanji, Erwin y Levi eran amables –irónicamente- y le guiaban para que no comiera el delicioso producto.
Cuando consiguió su primera semana si probar, sufría diferentes problemas anímicos, por esa razón decidieron premiarlo aminorando su castigo; nuevamente le doparon y modificaron la parte más profunda de su cerebro y papilas gustativas, al siguiente día ya no sintió asco al comer sus alimentos y Levi extrajo algo de polvo estelar para alimentarlo, hasta llego al punto de que el chocolate no le doliese cada que lo probara, pero no quitaron sus horribles efectos secundarios. Era alguna clase de droga y según uno de los informes de Erwin, llego a enmarcarlo como un drogadicto y llegaba tiempo en que no comer así fuese un poco de cacao, le causaba graves periodos de ansiedad.
Era casi completamente capaz de controlar ello cuando Levi lo dio a Eren, pero dudo en último momento y mintió. Aun así le explico que por su propia salud mental no podía dejar de consumirlo, aunque si en menor medida, tal y como si tratase con un drogadicto. Con el asunto de sus funciones deterioradas podían acudir a Levi.
Eren lloro al terminar el relato, pudo creer a Levi una persona cruel pero el mismo experimento 4822 le comento lo mucho que apreciaba a su creador, lo bueno que solía ser y la admiración que tenía para con él. Además ya los había perdonado hace mucho tiempo, solo atribuía algo de culpa a Erwin y a sí mismo, porque por el rubio tampoco sentía rencor.
Eren intento convencerse de muchas cosas, empezando que la culpa había sido del rubio gigante y no de Levi y que, a pesar de todo, el Ackerman había mostrado benevolencia.
Sin embargo –y teniendo en cuenta los acontecimientos del día anterior- Heichou le pidió a Eren que se cuidara cuando estuviera con ellos.
Pero nuevamente Eren solo lo asimilo a la presencia de la gafufa y el rubio.
Básicamente eso había motivado la decisión de Eren de evitar que alguno de esos dos tocara al experimento y a ese no le quedó otra más que obedecer. Cuando Hanji se acercó a ellos, Eren no le hablo, fue Mikasa puente comunicador entre los dos. Molesta Hanji le había dicho en voz muy baja y mirándolo mal, que era un estúpido pero Erwin la jalo de allí antes de que pudiera decir algo más.
Los demás amigos quisieron omitir ese pequeño inconveniente. Y Eren lo agradecía.
-He sabido que han dejado de molestarte. –Dijo tiempo después Marco.
-Un poco, sí. –Respondió Eren antes de echarse a correr nuevamente en círculo, lejos de Mikasa que lo perseguía.
-Suéltalo. –Exigió Mikasa, más Eren solo le saco la lengua.
-Solo comes tantos Sundays cuando estas decepcionado. ¿Paso algo? –Pregunto Armin. Eren tosió con fuerza antes de alejar el helado y dárselo a Mikasa.
-Nada en lo absoluto. –Respondió con rencor. Y se sentó en el suelo, en el lugar de antes.
Mikasa, un poco extrañada, termino el producto.
-Es bueno que ya no te molesten. –Festejo Sasha comiendo algo de paquete. Más Eren hizo una mueca antes de responderle.
-No creo que sea por mucho. –Dijo con sinceridad. –Me han dejado tranquilo por el asunto de que los nuevos encabezan la lista de chismes. Pero dentro de poco…-Hizo un leve silencio. - Aparte ni siquiera dejan de llenarme el casillero de cosas.
Sus amigos hicieron mala cara antes de seguir.
-Así que aun te dejan notas… -Continuo Jean, a pesar de que era un idiota y buscaba cualquier razón para hacer sentir mal al castaño, odiaba profundamente la forma injustificada por la que molestaban a Eren, todo por culpa del Ackerman. -¿De que esta vez?
Eren se echó en el pasto mirando al cielo que, gracias a que Levi había fallado ese día, volvía a estar completamente azul.
-El asunto con los italianos. –Dijo.
Armin, Jean, Sasha y Mikasa fruncieron el ceño. Pobre Eren.
-Sigo insistiendo que vayas a quejarte con el director, yo personalmente puedo acompañarte. –Marco había sonreído de una manera demasiado profunda, característica de su condición de santidad, pero Eren tuvo que rechazar su oferta.
-Será lo mismo de siempre. El viejo ese también cree que lo soy, me mira con asco… Le cree más a esos estúpidos de cursos mayores que a mí, además cree que es peor mi presunta homosexualidad al maldito acoso de esos idiotas. –Mantuvo el ceño fruncido a lo largo de su relato. –Pero como se dice por ahí: "Para los ricos no hay ley".
Armin había reído.
-Eren tu eres rico. –Y ante la mirada socarrona de Jean, quien tendía a malinterpretar todo, Armin se sonrojo. – ¡Me refiero a que eres adinerado! –chillo haciendo que el resto de sus amigos estallaran en carcajadas.
-Deberías ser tú al que molesten. –Se mofo Jean, pero el comentario tuvo un pésimo efecto, Eren volvió a sumergirse en la melancolía de sus malos días de escuela. Sus manos se cerraron en puños y la ira contenida le hizo apretar con fuerza la mandíbula. Era el mismo niño de siempre, ese que siempre camuflaba su dolor con enojo.
Heichou se percatado de ello, se acercó a él demostrando su característico apoyo, tomo la mano de su dueño e intento deshacer el puño para relajar tensiones. Eren al notar el esfuerzo de la criatura se sentó nuevamente y sonrió agradecido, levanto su mano y acaricio la cabeza plumosa del "animal". 4822 se alejó avergonzado y gruñendo del contacto de su dueño.
Sin embargo no se detuvo allí. Pronto sus manos robóticas comenzaron a moverse formando diferentes figuras, algunas complejas y otras más bien simples. Eren supo que intentaba comunicarse por leguaje de señas. Eren solo arrugo su frente intentando concentrarse. No entendía ni una mierda.
-Dice que deberías dejar de preocuparte tanto por ello y disfrutar estos días que han parado de molestarte.-Intervino Mikasa con suavidad -A cada día su problema. Además si te pones así será lo mismo que si esos idiotas te molestaran. –Eren miro a Heichou que asentía con fervor ante cada traducción de Mikasa.
Un par de lágrimas quisieron desbordar de sus ojos pero sonriendo Eren no lo permitió.
-Gracias Heichou, Gracias Mika. –Los dos nombrados también sonrieron. Sus demás amigos también sonreían hacia él.
-Animo Eren. –Dijo Marco con ternura.
-Si, Si, nosotros te apoyamos. ¿No es así, Sasha? –Pregunto Connie, la castaña con su boca llena de comida asintió.
-Chicos… -Los amigos de Eren habían sido una gran motivación para continuar con su vida y seguir disfrutando de esta a pesar de todas las malas pasadas de su escuela. Cuando las lágrimas volvieron a amenazar con salir, Mikasa le abrazo.
-Estamos contigo, Eren. –Y el muchacho tenía la certeza que así era.
-¡Ya, paren de una vez! No te comportes como señorita, Jeanger. Si esos cabrones te siguen molestando, solo ve y dales una paliza como el buen bastardo suicida que eres. –A pesar de que Eren odiaba ese apodo sonrió agradecido ante las palabras de Jean, era un idiota pero un buen idiota.
-¡¿A quién llamas bastardo suicida, cara de caballo?! –Grito Eren de mejor ánimo.
-Pues a ti baka-Jeanger*. –Sonrió altivo para luego ponerse rojo de ira. -¿A quién llamas cara de caballo?
Eso fue más que suficiente para aminorar el tenso ambiente y desatar un par de risas entre el grupo de amigos.
El timbre de regreso a clases sonó deteniendo la pelea, los muchachos se levantaron para comenzar a caminar por los largos pasillos devuelta a su salón, Heichou constantemente rondando de aquí para allá entre los amigos; Ya había aprendido a tratar con ellos aunque solamente Mikasa, Armin y Marco entendían el lenguaje de señas; la primera gracias a las enseñanzas de su hermano que intento explicarle al resto de sus amigos, por estos eran demasiado idiotas como para aprenderlo, a excepción de Armin y Marco.
-¡Mierda! –Chillo Eren cuando estaba a poco de voltear a su salón. –Olvide mi billetera en el patio. –Dijo desesperado.
-¿Estás seguro? –Pregunto Armin acercándose a él. – ¿Ya te revisaste bien?
-Sí, siempre la llevo en el bolsillo trasero y no la tengo. Tendré que devolverme, no tardo. –Dijo para comenzar a correr en dirección opuesta.
-¡Espera Eren iré contigo! –Grito Mikasa echando a correr tras él junto a Heichou. Los demás no tuvieron opción que seguir su camino o de lo contrario llegarían tarde.
Afortunadamente el muchacho pudo encontrarla tal y donde estaba sentado hace un momento, el único problema era que ahora iba tarde. Y no solo él, Mikasa también, pero a la muchacha no parecía importarle; más bien aprovecho ese momento para preguntarle algo que rondaba su cabeza desde hace un buen rato.
-¿Qué harás con Heichou? –Le dijo ya cuando iban nuevamente por el pasillo. –Sabes que necesita revisión diaria y dijiste que no querías que Erwin o Hanji lo tocara.
Eren hizo una mueca compungida.
-No lo sé. –Admitió. –Después de que lo que me conto no quiero que se vuelva a meter con ellos, se lo explique pero estuvo en desacuerdo conmigo, pero por lo menos no dejara que esos dos vuelvan a manosearlo con fines "científicos" –Dijo con sarcasmo esa última palabra.
-¿Entonces? –Presionó.
-El problema es que tu hermano ha fallado… Tal vez tendré que esperar hasta mañana.
Mikasa se detuvo de golpe antes de llamar con su voz siempre calma a su mejor amigo. Eren se volteó a mirarla.
-Puede ser aun peor para el estado de Heichou… puede pasarle algo peligroso. –El estado versátil del castaño permitía que sin previo aviso volviera a estar decaído. Mikasa al notarlo, le ofreció una solución. –Puedes ir a mi casa. –Sonrió, puedo llamar a Levi lejos de sus amigos y hacer que lo revise por ti hoy.
A pesar del montón de dudas que lo asaltaron termino sonriendo honestamente, esa era una buena noticia.
-Gracias, Mika. –Dijo con sinceridad terminando de llegar a su salón.
-Estoy decepcionado de ustedes dos. –Regaño el profesor. –Sobre todo de usted, señorita Ackerman. Y yo que pensaba que no las dos manzanas del árbol estaban dañadas.
-Pero le dije que mi billetera se quedó en el patio. –Excuso nuevamente Eren por los dos.
-Aun así hubiera sido preferible que llegara acá primero y me pidiera permiso. –Y haciendo mala cara pidió que se sentaran.
El profesor era tremendamente curioso, algo viejo pero elegante, sus piernas muy largas y flacuchas; traía encima un bigote negro y grande. Usaba siempre un bastón –a pesar de no necesitarlo- y un monóculo. Nunca fallaba ese gran sombrero en copa sobre su cabeza. Su altura hacía que casi rozara el techo del aula, media más de dos metros.
Cuando Eren se sentó, pudo ver sobre su pupitre una nota, al principio la miro algo curioso, pero luego pensado que era de alguno de sus abusadores se tentó a tirarla, más al saber que firmaba con el nombre de Levi. La arrugo, hasta hacerla una bolita y dejarla sobre su puesto; la botaría acabada la clase. Además Levi si quiera había asistido a clases ese día.
-Bueno muchachos, retomaremos la clase pasada. ¿Alguien que quiera contextualizarnos con el último tema? –Pregunto el profesor más el silencio había reinado. Eren rogo porque no le llamaran a él. –Bien, entonces yo escogeré. ¿Qué tal usted, Ackerman? Háblanos un poco de Isis.
Eren suspiro aliviado cuando el profesor escogió a Mikasa, pero volvió a ponerse pálido, mucho más que antes, al notar que no era de ese Ackerman del que hablaban.
Levi se había aclarado la garganta antes de responder.
-Son unos hijos de puta. –Dijo con simplicidad. –ISIS son un grupo armado al margen de la ley de oriente, del estado islámico para ser exacto. Pero alejándome de la mierda superficial, son un claro ejemplo de bazofia de gobierno que es la fachada Estadounidense; los muy cerdos financiaron ese grupo para crear revueltas y luchar contra el socialismo durante la guerra fría; les dieron armas y promovieron sus absurdos ideales mezclados con una mierda de religión ilusoria. Ahora lo cabrones dicen que solo fue un asunto que "se les olvido" mientras ISIS decapita mocosos de doce años. Aun así no los juzgo, conozco un par de cabecillas… hemos tenido conversaciones. Financie monetaria y armadamente algunos de sus actos genocidas. Claro, a cambio de localización de yacimientos de petróleo tanto en Vietnam como en Arabia. Además de tener buenas relaciones públicas. Son unos malditos que no le temen a dios, a satán o a la muerte. –Y cerro encogiéndose de hombros.
Sus compañeros hicieron un silencio profundo tratando de asimilar esa crítica política a su gobierno. Una total ofensa, pues eran demasiado nacionalistas.
-Excelente comentario, señor Ackerman. –Felicito el profesor a lo que Levi inclino la cabeza con autosuficiencia. –Pero estamos en una clase de historia antigua y desde la clase pasada comenzamos a analizar la cultura Egipcia. Hablo particularmente de la diosa Isis, hermana de Set y esposa de Osiris. Según los antiguos egipcios, Set quiso tomar venganza contra Osiris por tener el trono en lugar de él, por lo que descuartizo a su cuñado y esparció sus partes por el mundo…
Levi chasqueo la lengua en voz baja, ¿Qué mierda era ello? ¿La diosa Isis? ¡Debe ser una maldita broma! Se reclino más en su puesto y se dispuso a releer un documento en francés de química cuántica.
-¡¿Está escuchando, señor Ackerman?! –Regaño su profesor.
-Lo hago, lo hago. –Le restó importancia. –Está hablando de la mierda Egipcia… apuesto a que pronto comenzara a hablar de las pirámides y su relación con alienígenas.
El hombre excesivamente alto ario en ira. De dos largas zancadas llego hasta el puesto del azabache e inclinado casi la totalidad de su tórax para mirar mal al genio.
-Sé que su IQ está al nivel de los más grandes genios de la historia. Pero más le vale que preste atención o terminara hablando de teoría molecular en mi próxima clase. –Dijo rapándole el libro.
El genio de Levi se disparó por las nueves, pensó en sacar allí mismo el arma calibre 42 que siempre cargaba dentro de su uniforme y cometer asesinato, saliendo impune gracias a sus contactos dentro del gobierno. Pero al pensar en la presencia del castaño, respiro hondo y acato con sumisión; volteo a ver a Eren en el preciso momento en que sus ojos chocaron, todos lo veían por la reciente confrontación y Eren no era la excepción… el azabache se había perdido en ese rostro sonrojado.
Cuando se vieron, fue obvio que los colores en la cara de Eren, brillaron con fuerza. Levi casi disculpándose por el percance anterior, se encogió de hombros en su dirección. Más Eren no tenía ni la mínima importancia en ello. Paseo sus ojos de forma acelerada entre el amable rostro del azabache y la notita que había hecho una bola arrugada anteriormente, cayendo en cuenta de lo que estuvo a punto de hacer.
Con afán sus manos la tomaron y sus dedos se movieron con ansiedad sobre ella, tratando de desdoblarla y leer su contenido.
"Eren, ¿Te gusta el café? –Levi".
Eren repaso varias veces más la nota antes de mirarla incrédulo. No había nada más, pero la intención era bastante clara. ¿Por qué lo hacía justo ahora?
¿Para qué? ¿Humillarlo? ¿Volver a ilusionarlo? ¡Que le den! A pesar de ello, sus manos sudaban más de lo normal, el latir de su corazón simulaba una taquicardia y su rostro ardía de vergüenza.
Estaba cayendo nuevamente en el juego de Levi.
Arrugo la nota y la guardo en su bolsillo y frente a la mirada incrédula de sus compañeros, tomo sus cosas y salió de allí. Claro que tendría posteriormente que afrontar sus consecuencias, pero por ahora no quería seguir siendo blanco de juegos de juegos.
Entonces, ¿Por qué deseaba volver, tomar su mano larga y huesuda, explotar en una sensación irreal al sentir esos suaves falanges y rozar esos callosos dactilares, para jalar y salir de allí con él? Posiblemente porque deseaba que un Mocaccino resbalara espesamente por su garganta y lamer el bigote que dejaría… posiblemente porque quería saber cómo prefería Levi el café, si dulce o amargo, si en cambio prefería la leche con chocolate o el té amarillo.
Posiblemente porque ansiaba saber que expresión pone al beber o como sonríe si le satisface el sabor. Porque quiere verlo reclinado elegantemente sobre la mesa y mover casi como tic los dedos; y saber cómo ve a la mesera, cómo ve a los comensales…
Preferiblemente porque desea con todo su pecho alborotado, ver como Levi esconde una sonrisita tras la taza de café amargo… mientras posa sus ojos, permanentemente, en los verdes propios.
Chillo al imaginarlo.
Definitivamente, Levi es un sádico.
Nota: Muchas gracias a las personas que siguen, comentas y le dan favorito a este fic. Espero y les siga gustando cada vez más.
*En esta parte Jean hace referencia Bakayaro, pero con el apellido de Eren. La broma no es propiamente mía, la primera vez que la escuché, fue en una escena de One Piece, cuando Franky le dice a Iceburg Baka-Burg, que suena similar. La verdad, no es muy gracioso.
