**Un hijo tuyo**
Capitulo 3
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Con los pies sobre el escritorio Naruto se equilibraba en las dos patas traseras de la silla, se le notaba bastante alegre pues acababa de recibir una grata noticia, una que no esperaba pero que le hacía feliz, dentro de un mes podría salir de Konoha y tomarse una semana libre. Estar encerrado la mayor parte del tiempo en esa oficina lo estaba hartando y de seguir así terminaría renunciando a su cargo, cosa que no lo hubiera imaginado nunca en su infancia cuando soñaba con ser Hokage.
La puerta de su oficina se abrió de repente y Naruto tuvo que equilibrarse para no caer de espaldas, nadie le anuncio sobre la nueva visita, luego recordó que él había ordenado que cuando se tratara de Sakura podían dejarla entrar sin preguntarle.
—Hola Sakura-chan, ¿qué te trae por aquí?
La cita de hace cuatro días atrás había ido bien, pero no tanto para ella quien no logro engatusar al Séptimo.
—Vi a Shion caminando por la aldea, ¿qué hace aquí? —le preguntó extrañada.
Naruto sonrió internamente, cruzó los dedos sobre el escritorio y la analizó de pies a cabeza, siempre le pareció bonita, pero ahora que usaba el cabello largo hasta la mitad de la espalda se veía completamente hermosa, sus ojos verdes brillaban con más intensidad.
—¿Por qué crees que está aquí?
Naruto lo pensó rápidamente, podía usar la visita de Shion a su favor, al menos para ver como Sakura se comportaba.
Ella vacilo un momento antes de responder, —no sé, ¿asuntos políticos?
El Kage negó con la cabeza, —vino para hacerme cumplir una promesa que ya había olvidado.
Sakura arrugó la frente, —¿Cuál promesa?
—Quiere que sea el padre de sus hijos.
—¿QUEEE? —gritó escandalizada, —¿estás bromeando verdad? —preguntó clavando sus ojos verdes en el Hokage.
De hecho si habían hablado sobre eso, Shion lo había asustado con eso antes de hablarle sobre el verdadero motivo de su visita, demás estaba decir que la rubia se había reído a costillas del Séptimo por un rato.
El Kage negó despacio con un movimiento de cabeza, estaba más serio que nunca.
—Entonces Shion se volvió loca, —declaro intentando calmarse —supongo que le dijiste que no.
El rubio se rascó la nunca. —¿porque estaría loca?, tú también quieres un hijo mío.
Ante esa respuesta Haruno había quedado sin palabras, era verdad, pero las cosas eran diferentes, o al menos así lo veía Sakura, es decir, ella pensaba que tenía más derecho a tener un hijo con Naruto que una mujer que conocieron hace muchos años y nunca más vieron, ¿con que derecho venia a pedirle un hijo a Naruto?
—¿Vas a casarte con ella? —preguntó tratando de ocultar su molestia.
El rubio negó con los ojos cerrados, Sakura podía ver que el muy idiota estaba sintiéndose muy especial por el hecho de que dos mujeres quisieran tener hijos con él, estaba de los más presumido sentado como un rey en su trono —no necesariamente tengo que casarme con ella para darle lo que quiere. —contestó en tono de broma. —le he dicho que tu también quieres un hijo mío.
—¡Te volviste loco!, ya sabes lo malcriada que era, tus palabras seguro le han dado esperanzas, ahora cuando la rechaces será algo muy descortés. —le explicó en tono de regaño.
Naruto se cruzó de brazos y mirando hacia la pared dijo con voz seria, —hace años ella me lo pidió, antes que tú, si di mi palabra la tengo que cumplir, —hizo una pequeña pausa mientras acomodaba varios papeles en su escritorio —además la idea de tener a una mujer bonita que viva conmigo no me desagrada, hace más de un año que no toco a una mujer y tú no quieres casarte conmigo.
Sakura enfureció, —¡no hagas esto!
—No estoy haciendo nada, sólo digo la verdad. —se encogió de hombros, —lo pensé bien y yo creo que está mal que te presionara para que te cases conmigo, así que no lo haré más.
La pelirosa parpadeó sin entender, —¿me ayudaras a tener un bebé sin que nos casemos?
—No, eso no estaría bien, dejaremos las cosas como están y hablaré con Shion para ver cuando podemos casarnos. —lo dijo sin mirarla a la cara, estaba reprimiendo las ganas de reír.
Sakura se levantó totalmente indignada, —¡No tienes ni una pizca de consideración!, me pediste una cita y te la di, estaba en proceso de convencerte y ahora de la nada tiras todo mi esfuerzo a la basura, ¡no es justo!
Uzumaki ahora la miró con interés, —no te alteres, aun no decido nada, todavía puedes convencerme de que eres una mejor elección.
Ella lo miró fijamente y Naruto tragó con dificultad, acaso podía leerle la mente, parecía que estuviera leyéndole el alma, Haruno se llevo ambas manos a la cintura y dijo.
—Eres un idiota, cásate, haz lo que te dé la gana, ¡no me importa!.
¿Qué?, eso no era para nada lo que el Séptimo esperaba escuchar.
Sakura salió azotando la puerta.
—Que complicada es Sakura-chan, no debí jugar con eso, espero que no vaya a preguntárselo a Shion.
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Sakura se fue directo a casa de su maestra en busca del apoyo moral que necesitaba, Tsunade había decidido quedarse a vivir en Konoha ya que toda la gente que apreciaba estaban allí, además Shizune ya no podía ser su compañera de viajes ya que Naruto le había pedido que trabajara para él, lo cual le parecía perfecto porque su pupila era muy buena en la administración, pero sobre todo tenía mucha paciencia, trabajar con Naruto debía ser mas desesperante que trabajar con ella, reconocía que fue bastante perezosa, pero Naruto era una caso especial.
La pelirosa arrugó la frente al ver a su sensei fumando en el patio trasero, estaba cansada de siempre recordarle los peligros de fumar cigarrillos, pero esa mujer era terca como una mula, y aunque sus pulmones estaban fallando no paraba de fumar, decía que de algo tenía que morir, Sakura contraatacaba su argumento respondiéndole que el caso de vivir era tratar de vivir sanamente alargar la vida, no acortarla.
—¡Tsunade-sama! —le gritó desquitando la rabia que sentía contra Naruto, —¿es que no le importa morir?
Aquello era un alago para la ex Hokage, se sentía dividida respecto a ese asunto, por un lado le gustaba que Sakura se preocupara por ella, porque la sentía y quería como a una hija, pero por otro lado le fastidiaba que saboteará su momento de relax.
—¡¿Cómo puede hacer algo que sabe que daña sus pulmones y su cuerpo?!, —seguía desquitándose con la rubia, —¡sabe perfectamente que los jutsus médicos no hacen milagros!, —caminaba de un lado para el otro bajo la mirada de su maestra, —¡se está matando lentamente y a usted no le importa!
—Sakura. —trato de hablar la rubia.
—¡No, Sakura nada! —Gritó a punto de llorar, —si no le importa tener otra recaída a mi sí, no quiero verla pegada a una maquina.
Comenzó a llorar de pura impotencia, Tsunade boto el cigarrillo, caminó hacia la mujer pelirosa y la hizo sentarse, —Sé que estás preocupada por mí, pero también te paso algo mas, ¿qué sucede?
Sakura se secó las lágrimas con el borde de su suéter —Naruto se va a casar, ¿puede creerlo?.
—Por tu reacción debo asumir que no es contigo con quien va a casarse.
A ella nadie la engañaba, sabía que Sakura llevaba unos cuantos años enamorada de Naruto pero era demasiado cobarde para aceptar sus propios sentimientos e intentar tener algo con él.
—Se va a casar con Shion, —su voz sonaba temblorosa, frunció el ceño y gruñó, —pero no me importa, ¡por mi puede hacer lo que le dé la gana!
Tsunade no recordaba quien era esa tal Shion, pero había algo raro en todo eso, pues sabía que Naruto no tenía a nadie, era un hombre que pasaba todo su tiempo trabajando para que todo en la aldea marchara bien.
—¿Entonces si no te importa cuál es el problema?, ¿estás interesada en él como hombre?
Sakura no quería decirle todo su plan de tener un hijo con él.
—Hable con él por favor, explíquele que un matrimonio no es cosa de juego, no conoce a Shion como para atar su vida a ella. —le pidió en tono de suplica.
—Sakura, ese baka merece ser libre de elegir con quien quiere estar.
Haruno se desespero ante la negación de su maestra, —¡ella no le está dando a elegir!, lo está obligando a cumplir una tonta promesa.
Finalmente la ex Hokage le prometió hablar con Naruto y Sakura se marchó más tranquila, después de todo una boda necesitaba de tiempo para organizarse, de camino a la aldea paso frente a una tienda y al escuchar la voz de Naruto se detuvo y su ojos buscaron rápidamente al dueño de la voz, a través del vidrio de la vitrina vio algo muy doloroso, era una tienda de maternidad y Naruto estaba allí con Shion, con su risa alegre el rubio le mostraba a elegir a Shion entre dos ropitas de bebés.
Sakura creyó que estaba en una pesadilla.
