Hola, sólo quería decir que mi internet es una mierda, aun así aprovecharé para actualizar en los momentos que llegue el internet y tenga algo listo, este es el penúltimo capítulo, estoy escribiendo el final y el epílogo de esta historia. Gracias por leer y comentar.
-Un hijo tuyo-
Capitulo 5
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Lo mejor para salir de dudas era hablar con la otra implicada, así que la pelirosa tomó la decisión de ir a buscar a Shion. Su excusa para verla era darle la bienvenida a la aldea, pues se conocían de aquella misión hace tanto tiempo.
Shion la reconoció apenas abrió la puerta, pero no recordaba el nombre de la pelirosa, y algo en la expresión de la rubia se lo dijo.
—Hola, ¿cómo estás?, soy Sakura Haruno un día...
Shion la interrumpió,—te recuerdo, estoy bien, pasa, ¿cómo estás?, ¿en qué te puedo ayudarte?
Haruno entró a la elegante habitación, ya tenía una conversación previamente armada en su cabeza, —sólo venia a darte la bienvenida a la aldea, ahora que vas a vivir aquí, vengo a ofrecerme como guía turística por si quieres conocer mejor la villa.
Shion sonrió mientras servía dos tazas de té y tomaban asiento en el cómodo sofá blanco —gracias, pues si me interesa la idea, aunque no vine para quedarme.
Sakura frunció el ceño —¿cómo?, no entiendo.
—Sí, mis negocios aquí ya están por quedar listos.
—Oh, entiendo, sólo van a casarse y luego te irás. —comentó extrañada de que Naruto aceptara algo así.
Shion se sorprendió, —¡Naruto-kun te dijo de mi boda!
Una tonta sonrisa de enamorada se formó en los labios de la rubia, Sakura tuvo que reprimir las ganas de llorar.
—Pues sí, me dijo que se casarían pronto porque quieren tener hijos rápido.
Shion se ruborizó levemente, —si, la verdad es que soy yo la que quiere tenerlos, Gaara-kun esta algo indeciso, piensa que no podrá ser un buen padre, estoy intentando convencerlo de lo contrario.
Haruno arrugó la frente.
—¿Gaara-kun?, ¿no vas a casarte con Naruto?
Shion soltó una carcajada, —para nada, ¿por qué piensas eso?
Sakura comenzó a temblar de la rabia, Naruto se había burlado de ella.
—Seguro entendiste mal.
No, no había entendido mal, Naruto la había hecho creer que se casaría con Shion sólo para hacerla aceptar su idea de casarse con él, él había jugado sucio y se las pagaría.
—Él dijo claramente que se casaría contigo. —miró a la mujer con atención.
La rubia ladeó la cabeza intentando comprender, —no entiendo por qué diría algo así.
—Yo sí, —sonrió con maldad, —necesito tu ayuda para algo.
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El Hokage caminaba de un lado al otro mientras frotaba sus brazos e intentaba calmarse, había citado a Sakura para contarle la verdad y temía por su vida, una hora más tarde se dejó caer en su sillón y respiró aliviado porque creía que ella ya no vendría.
Eran las once de la mañana cuando Sakura se digno a aparecer en su oficina, asomó la cabeza por la puerta —¿puedo pasar?
El séptimo tragó el nudo en su garganta y la miró con temor. —pensé que no vendrías.
Ella sonrió, —también tengo asuntos que atender y tu situación no es por trabajo, ¿o sí?, además no te luce esta cara de amargado, mira lo que te traje.
Haruno abrió una bolsa y el olor fue toda una delicia, Naruto casi babeó.
—¡Ramen!, —se levantó enseguida, —¿es esto acaso un tipo de soborno? —replico con los ojos iluminados viendo el envase.
—Es que necesito un favor tuyo.
—¿Que favor?
—Primero come y luego te digo. —propuso ella sentándose frente a él.
Él abrió el envase y cogiendo los palillos de madera dio el primer bocado, siempre tenía espacio en su estomago para otro ramen, se lo comió en menos de tres minutos.
—Y bien, ¿cuál es ese favor?, no me puedo negar porque ya me has alimentado. —sonrió sobándose el estomago.
—Hace tiempo que tengo ganas de nadar, entonces recordé que tú tienes una gran piscina en tu mansión, hoy es mi día libre y pensé en pedirte permiso de usarla esta tarde.
Naruto tenía que decirle la verdad, pero ahora con esta petición de ella las cosas se complicaban, no quería dañarle ese momento, porque obviamente Sakura-chan se enfadaría mucho con él cuando le dijera que había mentido sobre Shion.
"Se lo diré después" decidió el séptimo.
—Puedes ir y usarla cuando quieras.
Escribió una nota y se la dio para que se la entregara a los ninjas que custodiaban la casa y la dejaran entrar sin problemas.
—Gracias. —se despidió con un beso en la mejilla. —cierto, ¿que querías decirme?
—Luego hablamos de eso, tengo que seguir trabajando.
Sakura le guiño el ojo y antes de que abriera la puerta para salir esta se abrió sola, Naruto palideció cuando Shion entró en la oficina, —¡amor! —exclamó Shion saludando a Naruto con un abrazo.
El Hokage abrió los ojos ampliamente, no entendiendo que estaba pasando con Shion para tratarlo de esa manera, Sakura seguía allí viéndolos, Naruto apartó con delicadeza a la mujer, —¿qué haces aquí?
La rubia sonrió, —vine a verte, Sakura-san me contó de su deseo de tener un hijo tuyo, —Naruto tragó fuerte, —hablamos y las dos llegamos a un acuerdo.
—¿Q-que?, ¿qué acuerdo? —se pasó una mano por la cabeza asustado.
—Ella quiere tener bebé contigo y yo también, así que nos turnaremos para compartir la cama contigo.
—¿QUE? —gritó Naruto incrédulo. —¿y Gaara?
Shion se encogió de hombros. —aparentemente no quiere tener hijos, así que tú me ayudarías con eso, no habrá problemas con Gaara-kun, él lo entenderá, porque lo que le aterra es criar un hijo propio, me ama, sé que me aceptara si sabe que tu eres el padre.
—¡No!, ¡eso no está bien! —chilló dando vueltas por la oficina.
—No hay porque ser egoísta, —intervino Sakura. —por mi está bien.
Naruto abrió ampliamente los ojos, —¿lo sabes?, —la pelirosa asintió, el ninja se apresuró a disculparse, —Sakura-chan, perdona, fue una bromita que se me salió de las manos, iba a decírtelo.
Sakura se cruzó de brazos —una bromita de muy mal gusto, pero te daré la oportunidad de ganarte mi perdón.
—¿Que tengo que hacer?, —se apresuró a decir, —lo que sea, sólo dímelo.
—Ya te lo había dicho, quiero un hijo tuyo, un lindo y hermoso bebé. —afirmó Sakura.
—¡Yo también! —insistió Shion.
Naruto las miró como si ambas estuvieran locas, de repente sintió que sus intestinos se retorcían, Sakura habló nuevamente, —¿o vas a decidirte por una de nosotras?
Naruto corrió al baño, las dos mujeres comenzaron a reírse y chocaron palmas, —¿qué le pusiste a su comida? —le preguntó la rubia.
Haruno sonrió, —un poco de laxante.
—¡Las estoy escuchando! —chilló desde el baño, —oh, dios, mi barriga duele.
Volvieron a reírse.
—Sin rencores Séptimo, merecías un castigo. —dijo Shion entre risas, —espero verte en mi boda.
—Vámonos, esto apesta. —añadió Sakura.
Se fueron dejando a Naruto ocupado en el baño.
