Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.

Escrito en el móvil, errores son sin querer.

Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.

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Capítulo 3 Las personas más importantes en su vida.

El oráculo del imperio levitaba cerca del castillo cuando vio a una persona que no es del todo de su agrado.

-¡Sacerdote!-expresó con falso respeto un hombre con el rostro cubierto.

Eso provocó que hiciera un gesto curioso y se acercara a el con algo de fastidio pues le había arruinado el momento.

-¿Qué sucede Ithnan?

-Gyokuen-sama me ha pedido que le acompañe.

-¿Es necesario?

-A menos que prefiera afrontar las consecuencias.

-Has lo que quieras.

Con semejante declaración echó por tierra todo el buen ánimo que hasta hace segundos tenía, tomaron una alfombra y se pusieron en marcha a Balbad, teniendo vigilante ya no tenía prisa. Se colocó en el objeto mágico que de cualquier manera tenía que manipular. Pues el otro al ser un mago no cuenta con el magoi necesario para un viaje tan largo. Solo alguien como el, un magi puede completarlo sin necesidad de ayuda. Es increíble que siendo un ser tan poderoso no le parezca ser más que una simple herramienta.

...

En Balbad.

Aladdin ha descansado un rato pero le dio hambre, se dirigió al restaurante del hotel y se encontró con el peli morado que le ofreció una hermosa sonrisa.

-¿Quieres comer algo?

-Me gustaría mucho.

-A mi también-dijo la fanalis que le ha seguido en silencio asustando a los otros que ni cuenta de su presencia se habían dado.

Se sentaron en una mesa y Sinbad ordenó Pez Besugo Eumera cocinado con hierbas, especialidad del reino, los ojitos de sus invitados se abrieron desmesuradamente mientras babeaban literalmente. La ingesta de alimentos fue bastante amena y luego de ello el rey de los siete mares conversaba con su visir y los pequeños con Masrur que se unió posteriormente.

-No me gustan los términos que puso Abhmad para abrir el comercio con Sindria, y luego aceptaste detener a la tropa de la niebla, hay algo extraño.

-Estoy de acuerdo, precisamente por eso me interesa. No olvides que le debemos mucho a Rashid, el fue mi maestro y por eso quiero evitar que su pueblo caiga en la desgracia.

-Y supongo que será muy fácil ahora que has perdido tus contenedores.

-Ah ¿qué te digo? Ya veras que pronto los recuperaré.

-Eres tan irresponsable como siempre-da un sorbo a su té mientras se escucha una conversación de fondo.

-Yo también tengo un amigo-el peli azul-deja que te lo presente ¡Ugo-kun! Invocó al djinn soplando su flauta, el albino escupió cual proyectil el líquido que casi atina a su amo que viendo la sorpresa en su rostro viro el propio.

-¡Aaaaaa!

Se puso de pie y se acercó maravillado a los niños.

-Aladdin ¿Tu también eres un magi?

-¿También?

-Hay otros tres en el mundo.

-No sé mucho de ello ¿que significa serlo?

-Mmm, pues algo que si te puedo decir es que esto-toca al gigante de piel azulina-solo lo puede hacer uno.

-¿Conoces a otros?

-En persona a un par, con uno no me llevo muy bien y el otro fue quien me ánimo a conquistar mi primer laberinto.

El niño le miró impresionado.

-¿Quién eres ojisan?

-No te sorprendas cuando te lo diga-realizó una pose dramática-me llamo Sinbad.

Los ojitos celestes se abrieron con sorpresa, sus mejillas se tiñeron de carmín y su boquita se curvó de manera tierna.

-Eso...-el hombre ya esperaba la ola de halagos-...debe ser genial ojisan. ¿O no?-ladeaba la cabeza confundido.

-¿Eh? ¿No sabes quién soy?-el infante se encogió de hombros- el hombre que ha recorrido el mundo entero, que obtuvo el poder de siete djinn, y creo un país de la nada.

Por respuesta una expresión aún más confundida.

-¿No lo sabes? ¿Ni aunque seas un magi?

-Creo que Alibaba-kun me platicó algo, pero me daba sueño y me quedaba dormido así que nunca escuche la historia.

Y de esa manera el enorme ego del monarca cayó hasta el suelo, Aladdin sonreía con ternura y los demás guardaban silencio. Platicaron un rato más en el que Sinbad explicó los asuntos que le traían a esa zona del mundo, de como el actual rey les pidió ayuda para eliminar a cierto grupo rebelde y que precisaba su ayuda para detenerles, no estando muy de acuerdo por ello el pecoso considerando que eran solo niños.

Comentaron los planes y que era seguro que atacarian algún hogar de un noble, teniendo dos posibles objetivos, pues ese grupo suele atacar a los ricos para repartir entre los pobres. Luego de ponerse de acuerdo en quien defendería que, se retiraron a sus cuartos a esperar que cayera la noche.

El peli morado trataba de hacer las pases con Jafar que no podía estar más molesto con su actitud. Se metió a su propia alcoba y tomo asiento en el lecho, en donde el otro le siguió sin consentimiento alguno.

-No te enojes, necesito su ayuda ahora que no tengo a mis djinn.

-Eso fue culpa tuya y vas e involucras a unos niños en un problema que puede terminar lastimandolos.

-Tu mismo me lo dijiste alguna vez, que para conseguir lo que deseo tengo que mancharme las manos. Tampoco es que me sienta orgulloso de lo que estoy haciendo pero necesito su ayuda.

El peli blanco suspiró.-Siempre encuentras la manera de escapar de tus responsabilidades.

-¿Eso quiere decir que me perdonas?

No dijo nada y desvió la mirada, pero el mayor le tomo de la cintura y subió su mano por la prenda distintiva de los generales hasta dejar al descubierto los hombros que comenzó a besar. No hay mejor manera de hacer las pases que demostrar cuanto ama a su pareja.

...

En el cuarto del magi.

Este miraba melancolicamente por la ventana.

-Para poder encontrarme con Alibaba-kun debo ayudar a ojisan, el me dijo que cuando detuvieramos a la tropa me ayudaría a buscarlo. No puedo esperar a platicarle todo lo que hice. El viaje ha sido divertido pero no es lo mismo sin mi mejor amigo.

Llegó la hora y formaron dos grupos. En uno estaban Sinbad y Masrur. En el otro Aladdin, Jafar y Morgiana. Los primeros llegaron al sitio que fue atacado por gente del pueblo, al ver las precarias condiciones en que vivían el rey se abstuvo de someterles, tomo la mano de una mujer que se quejaba de no poder alimentar a su bebé que estaba al borde de la muerte.

-Si creen que los impuestos son injustos tomen lo que merecen, pero no asesinen a nadie. La azabache asintío y les dejó ir.

-¿Estas seguro de que es lo correcto?-el pelirrojo.-No los culpo por desear una revolución, quizá ya sea muy tarde para salvar Balbad.

...

Con el magi.

Luego de un rato de estar esperando la niebla comienza a cubrir el lugar, hay varios guardias que el dueño de la mansión contrató para mejorar la seguridad. La fanalis nota que algo raro ocurre y toma al niño en brazos para saltar y subir a un techo.

-¿Qué ocurre Mor-san?

-La niebla es extraña.

No pasaron ni dos segundos cuando los ahí presentes comenzaron a atacarse entre ellos debido al influjo de un hechizo, pero no fue por mucho pues un grupo de rebeldes les rodeo con intención de eliminarlos pero el visir les detuvo, luego de ello también el fue sometido por algunos de los miembros más fuertes. Aladdin al ver la situación invocó a Ugo con intención de amedrentarlos, pues no quería lastimar a nadie. Una persona salió de entre la multitud y pronto le reconoció.

-Alibaba-kun...

-¿Podrías retirar a Ugo?

Consternado y confundido hizo lo que el rubio le pidiera, en espera de alguna palabra de consuelo, explicación o lo que fuera. El mayor se acercó y le tendió la mano, eso le hizo sonreír y alzó la propia pero le pasaron de largo para tocar su hombro por unos segundos.

-Lo siento, no podré cumplir nuestra promesa.

El niño entró en shock. Alibaba es su primer amigo, vivió con el una aventura que le puso al borde de la muerte. Con el tuvo divertidas y ocurrentes experiencias que en su mayoría fueron la primera vez que las hacia. Le había buscado por seis largos meses pensando en el día y noche mientras se preocupaba de si había sufrido algo tan terrible como lo que casi le ocurre con Fatima. Y soportó mil y un penurias con la esperanza de volverlo a ver. Y ahora le ignora sin más, como si no le importara para nada la amistad que tienen.

-¿Es que acaso malinterpreté lo que me dijo? ¿Todo el camino recorrido ha sido en vano? ¿Me dejará atrás? Mor-san se irá al continente oscuro...eso quiere decir que otra vez...¿Me quedarésolo?Su fuerte pero aún pequeño corazón fue incapaz de soportar tan terrible noticia. De la nada le invadió un terrible mareo al tiempo que sentía que sus piernas serían incapaces de sostenerle, y no supo más, se desvaneció con dirección al suelo perdiendo el sentido.

-¡Aladdin!

Gritaron al unísono Morgiana y Jafar, siendo la primera quien le cargó y le llevaron de vuelta al hotel.

...

El general le contó al rey la razón de que hubieran fracasado con la misión, la pelirroja salió con destino desconocido y Aladdin una vez despierto se levantó del lecho donde le habían recostado y miró por la ventana.

-Supongo que Alibaba-kun ha pasado por mucho en estos seis meses, es una lastima quería platicar de muchas cosas con el. Vivir nuevas aventuras, pero supongo que tendremos que hacerlo solos Ugo-kun.

Dijo con voz animada, luego cayó sin más de rodillas, lo que le dejó confundido.

-¿Eh? Que raro...pareciera que no tengo fuerzas.

Bajó la mirada y sintió cada parte de su corazón romperse en miles de pedazos, justo en ese momento entró por la ventana su candidato de manera un tanto curiosa y le saludo con expresión tonta mientras él le miraba con sorpresa. El mayor les contó la situación, el terrible problema que tenía por delante y de su relación con Kassim el líder real de la tropa y dicha conversación era escuchada a detalle por Sinbad y su visir que les espiaban.

-¡Es por eso que no quería verte!

Exclamó el rubio de la nada para luego seguir con decenas de necedades hasta que Aladdin le dio tremendo coscorrón con su mediador.

-¡Duele!

El pequeño le tomo de los hombros y sonrió.

-Tienes razón al decir que es una situación complicada, pero estoy seguro de que si unimos esfuerzos podemos encontrar una solución.

-Aladdin...

El mayor le miraba impresionado, a pesar de su corta edad es alguien maduro y sumamente confiable, por eso no ha podido evitar enamorarse de él, separa los labios lentamente con intención de expresar sus sentimientos. Pero son interrumpidos por una fuerte explosión provocada por la tropa de la niebla que ha ido a recuperar a su líder. Luego de un pequeño enfrentamiento de ellos contra el rey de Sindria y generales. Sinbad decide mostrar su apoyo al grupo y les dice que tomará cartas en el asunto.

...

Al día siguiente los dos chicos de ojos color miel van a una audiencia con el rey de Balbad. Que a pesar de ser consiente de que el joven es su hermano le desconoce como miembro de su familia, e incluso le llama plebeyo y basura de los barrios bajos. Alibaba se desespera y comienza a sentirse ansioso.

...

Aladdin espera afuera del palacio rezando porque todo salga bien. Mira con preocupación el sendero por el que se fue su candidato deseando haberlo acompañado pero es consiente de que en asuntos diplomáticos tiene muy poco si no es que nada que pueda hacer.

Un escalofrío le recorre el cuerpo y de manera instintiva voltea el rostro. Ante sus ojos aparece un joven de largo cabello negro y que emite un aura impresionante, este le mira por un segundo pero le pasa de largo.

-Que sensación tan curiosa, por un momento sentí que ese onisan era como un sol negro. No sé porque pero al mirarlo me dio tanta tristeza. ¿Quién será? Sus pensamientos vuelven con su candidato, aunque no en su totalidad, pues sin que sea consiente también está preocupado por la enorme tristeza que parece emanar de ese joven, deseando tener una nueva oportunidad para hablar con el y hacerse su amigo.

...

El sacerdote del imperio Kou caminaba por los corredores del palacio.

-¿Quién es ese enano? Algo en él llamo mi atención, nah seguro que es su cara de tarado, si eso debe ser. Será mejor que me concentre en lo que debo porque si lo echo a perder esa maldita vieja me castigará otra vez. Y si bien no quiero admitirlo duele mucho.

El sitio estaba tan lleno de gente que no tardó en fastidiarse. En el salón principal se oía una discusión. Lo que llamo su atención, se hizo paso entre dos guardias y sus ojos se posaron en un rostro conocido.

-¡Ey Sinbad!-saludo con una bella sonrisa.

-¡¿Judal?!

La expresión del monarca era todo menos amistosa. Feliz por verle no esta y es más que obvio. Eso le causó malestar aunque fingió que no era así.

-¿Qué haces aquí?-le preguntó como si se sintiera con derecho sobre el.

-Ahora soy el magi del imperio Kou-alardeó para que este se diera cuenta de lo que se estaba perdiendo.

Pero la mirada que le fue dirigida es la misma que se le da a un enemigo, no es lo que el quería. ¿Por qué las cosas siempre tienen que salirle mal? Si no es Sinbad es Hakuryuu, le rechazan como si fuera la peor basura del mundo. El es un mago de la creación, no se supone que las cosas ocurran de esta manera. Herido en su orgullo pasó de largo al peli morado, saludando a Markyo y poniendo mínima atención en el asunto. Desde que el rey le ha tratado de esa manera le ha hecho enfurecer pero donde se meta en asuntos diplomáticos en los que nada tiene que ver y de los que poco sabe puede darse por hombre muerto. Quizá no tanto pero si le esperaría un castigo ejemplar cuando menos.

Se retiró luego de un rato y se puso a levitar molesto de un sitio a otro. Sentía el enorme deseo de asesinar a la primera persona que se encontrara en el camino. Pero esas cadenas invisibles de la organización le tienen capturado. Se distrae tanto en sus pensamientos que tarda en notar que se está haciendo tarde. La brisa toca su piel. Y le invade el frío a pesar de ser cálida porque Balbad es un reino portuario. La sensación que podría jurar casi le cala hasta los huesos tiene otra explicación: soledad. Se da la media vuelta en busca de Sinbad, no quiere estar solo. Aún si llega con el y termina atravesado por una espada en su corazón estará bien. Ya no soporta este terrible sentimiento. Como magi es consiente de que si luego de hoy no encuentra a nadie que quiera estar a su lado caerá hasta el fondo de la depravación. Y prefiere no ver un mañana a perder lo último que le queda de humanidad.

...

Luego de una audiencia fallida con su hermano, Alibaba ha regresado en compañía de Sinbad. Humillación y derrota son palabras que en este momento le describen e la perfección. Por si fuera poco el pueblo le exige al príncipe un informe del como han ido las cosas. Aunque no lo piden de manera insolente ni mucho menos. Son más bien movidos por el pánico y la desesperación. El pequeño magi trata por todos los medios de darle consuelo, pero esta tan abatido que sus palabras difícilmente llegan a el.

Ante tan desastrozo escenario es el rey de los siente mares quien se dispone a dar la terrible noticia de manera positiva y haciendo promesas de un futuro prospero, provocando que todos le admiren y emitan comentarios como: "Vaya, así debería ser un líder". Lo que provoca un terrible malestar en Alibaba que le llena de vergüenza y frustración.

-¡Ey Sinbad!-grita alguien desde las alturas. Debido a ello es que tardan en darse cuenta de su presencia.

-¡¿Judal?! ¿Qué haces aquí?-emitió el monarca con tono hostil-¿Son órdenes de la organización?

-Nah, esos viejos ni idea tienen de que estoy aquí-bajó suavemente a la altura del suelo y se acercó con la sensualidad y elegancia que le caracteriza.

Entabló una muy breve conversación con el dueño de Baal, pero como siempre no encontró más que rechazo de su parte. Sintió unas terribles náuseas debido al estrés y miedo que le invadía en ese momento. Su vista se nubló, no era algo mucho peor. Estaba cayendo por completo en la depravación. Sonrió de lado. Era algo que ya sabía, solo aplazó lo inevitable. No es como que alguien vaya a ayudarlo o siquiera preocuparse.

Sintió una extraña sensación en su brazo que de manera milagrosa le trajo a la realidad salvandole con sencillez. Miró algo que no creyó ver jamás. Un mocoso le tocaba visiblemente ¿preocupado? No estaba muy seguro, es una expresión que nunca en su vida le ha sido mostrada. El niño le miraba con unos profundos ojos azules que llamaron su atención violentamente.

-¿Estás bien onisan?-le interrogo este con la voz más bella que haya escuchado nunca. E hizo lo que cualquiera haría en una situación así. Se alejó bruscamente y le miró con burla. No quería hacerlo pero la naturalidad del pequeño se sintió como una amenaza. ¿Acaso estaba asustado?

-¿Quién es este enano? El rukh que le rodea es peculiar.

-Es un magi.

-¡¿Aaaah?!;-no disimuló ni un poco su sorpresa-¿Bromeas? Se supone que somos los magos de la creación, seres impresionantes. No puede serlo.

-¿No reaccionaste a el por eso?

Maldito rey idiota le dejó en evidencia con su simple comentario, provocando que Judal le mirará con hostilidad para luego observar al peli azul con una sonrisa que claro era fingida.

-Mucho gusto compañero magi. Me llamo Judal ¿Y tu eres?

-A-Aladdin.

-Oh.

Extendió la mano en señal amistosa, la que el menor aceptó sin pensarselo dos veces, lo siguiente que supo es que era tirado con fuerza de este para atraerle y un beso fue robado de sus labios. Solo pretendía durar unos segundo pues no era más que un juego para el sol negro. Pero hubo algo que este no esperaba. Le gustó, le agradó en demasía la sensación tan suave sobre su boca. Tan delicada y tierna que parecía le llenaría de pecado. Y el con gusto caería. O eso pretendía cuando su cuerpo actuó por voluntad propia y apartó al niño con fuerza, por fortuna su candidato le tomo entre sus brazos. Pero Aladdin no tenía expresión alguna. Estaba en blanco. Con su inocencia y pureza en ciertos ámbitos de la vida. No entiende muy bien lo que ocurrió. Tampoco por qué le recorre esa extraña calidez que casi le hace ponerse de pie para ir con el mayor. Tampoco por qué este le mira tan extraño como si estuviese asustado. ¿Acaso hizo algo malo? Es el único pensamiento que recorre su mente. Ninguno de los dos magi podía estar más confundido y el que la bola de curiosos no apartaran las miradas estupefactas por lo acontecido no ayudaba ni un poco.

-¡¿Qué crees que estas haciendo Judal?!-el rey.

Que ahora si fue ignorado magistralmente. Para el azabache era menos que polvo en ese momento. No acabó de procesar las cosas en su mente cuando alzó su varita y lanzó decenas de lanzas de hielo que hicieron correr a todo el mundo. Quería causar una conmoción pero ni el entendía la razón. Jafar, Sinbad y Masrur intentaron detenerle, pero al no tener los poderes de los djinn nada pudieron hacer. El dueño de Amón se dispuso a atacarlo pero en un descuido provocaron una fuerte explosión debido a la colisión de energías. Provocando que el pequeño magi aún en estado de shock y sin que nadie pudiera hacer algo para evitarlo terminara por estrellarse contra un muro y perder el sentido. Ante una frustrada fanalis que estuvo a milímetros de cogerlo para que no se hiciese daño. Corrió para ir en su ayuda pero fue demasiado tarde. El oráculo había empleado su magia y le secuestro ante decenas si no que cientos de testigos.

...

El sacerdote llevaba al niño en brazos pudiendo apreciar un agradable aroma que se le hacia familiar. ¿Durazno? No, manzana, aún no entendía muy bien lo que estaba sintiendo pero tenía ganas de agarrarlo a mordidas. De probar cada centímetro de el. ¿Desesperación? No, ha vivido mucho tiempo en ella y no es ni de cerca lo que le parece en este momento.

-¡Maldición! ¡¿Qué carajo me hiciste?!

¿Es que acaso el mocoso es posedor de una magia que incluso el gran magi de Kou desconoce?

Al fin llegó al sitio que le es destinado como su habitación durante el tiempo que se quedará en Balbad. Es medianamente lujoso para no llamar la atención, pues el va como un infiltrado o algo así. Ni de cerca es alguien que logre mantenerse en el anónimato y para variar es terriblemente caprichoso. Pero entiende que en donde alguien le descubra le hará pagar su falta. Por eso entra sigilosamente y tal parece que la suerte le sonríe. Una vez seguro en la casi oscuridad de su cuarto a excepción de la luna que brilla tenue recuesta a su víctima accidental sobre el lecho. Con sus manos recorre la pequeña cabecita buscando alguna señal visible de herida o contusion. Pero se siente extrañamente aliviado cuando corrobora que no es así, se ha desmayado y nada más. Se pone de pie y da vueltas inquieto preguntándose que hará una vez el infante despierte. ¿Qué espera de el? ¿Por qué se lo llevó? ¿Por qué tuvo miedo de la sensación que le embargo al besarlo? Porque vaya que al menos el si entiende lo que hizo, aunque su intención no fuera distinta a molestarlo. Lo que ha resultado contraproducente y agradable en partes iguales.

Luego de unos cinco minutos en los cuales parecía que el oráculo le haría un hoyo al piso de tanto caminar, la que por cierto no es una actividad común en el, advierte que el pequeño emitió un ligero gemido ocasionado seguramente por el dolor luego del golpe recibido, por fortuna es un magi así que ya debería estar mejor.

El peli azul se sienta desorientado en la cama y frota con ternura sus ojitos, luego se estira como si acabase de despertar de una buena noche de sueño. Vaya actitud ante un secuestro.

-¿En dónde estoy?-le pregunta a su captor.

-En mi habitación.

-¿Por qué?-cuestionó tranquilo.

-Te rapté-admitió cínicamente.

El contrario ladeó la cabeza confuso.

-¿No sabes que es?

Asintío.

-No tengo mucho en este sitio.

-Te he privado de tu libertad. ¿Eso si lo entiendes?

-Pero no tengo cadenas.

-¿De que rayos hablas?

-Alibaba-kun dijo que las personas a las que no se les permite ser libres son llamados esclavos y les ponen unas. ¿Me converti en el tuyo?

-Solo que fuera sexual-bromeó.

Aladdin recordó a detalle las palabras de Fatima. Ese hombre perverso que tenía la intención de venderlo precisamente como uno. Temblo en el lecho y en un acto-reflejo se pegó lo más que pudo al respaldo mirando con terror al otro. Trato de invocar a Ugo pero sus extremidades no obedecían orden alguna. Estaba perdido. No tenía ni la menor idea de lo que ese chico de mirada perversa le haría. ¿Acaso fue ingenuo al momento de preocuparse cuando le vio rodeado de rukh oscuro?

-¿Qué te pasa?-preguntó el mayor.

-Y-yo, no quiero-comenzó a llorar-no quiero ser un esclavo sexual-sus mejillas se pusieron rojas debido al sollozo.

-¡Es una broma idiota!

-¿Enserio?

-¡No soy como el cerdo de Kouha!

-¿Quién?

-Uno de mis candidatos a rey.

El menor le miró intrigado.

-¿Tienes?

-Soy un magi ¿o no?

-¿Podrías platicarme de ellos?

-¿Te interesa?

-Si-sonrió radiante.

El sacerdote se sintió halagado. Nunca nadie quiere escuchar lo que tiene que decir, salvo algunas excepciones. Pero que un completo desconocido se lo pidiera sin más le ha hecho muy feliz. Se sentó con pose infantil a su lado y comenzó a narrar todas sus aventuras, cuantos y quienes eran sus elegidos, como habían conquistado los laberintos y demás.

-¡Lo hubieras visto! Kouen frunció tanto el ceño que creo que por eso se asustó la criatura y se dejó matar. ¡Eso fue genial! Salvo por el hecho de que termine cubierto de baba, eso si que fue asqueroso.

-¡A mi también me pasó!

-¿Enserio?

-Si, cuando entramos a Amón me sentí débil y uno me tragó. Alibaba-kun me salvo pero termine todo mojado, era muy viscoso.

-¿Verdad que es horrible?-dijo entretenido-no puedo creer que nos haya pasado casi lo mismo. No es algo común, es como si tuviéramos algún tipo de conexión...si claro, seguro sonó estúpido.

-No es así, pensaba lo mismo.

-¿Hablas enserio?

El menor movió su cabeza para afirmar de manera tan violenta que le invadió un mareo, el contrario le sujeto entre sus brazos.

-No seas idiota, no hagas esos movimientos. Te diste un fuerte golpe y aún no te has recuperado...lo siento, no fue mi intención herirte.

-Fue un accidente no te preocupes-no pudo evitar quejarse por la incomodidad.

-¿Duele mucho?

-Un poco.

El oji escarlata suspiró.

-No te va a gustar nada lo que voy a hacer. Y antes de que pienses algo raro. No, no eres mi esclavo sexual solo quiero arreglar la estupidez que hice. Ahora que si quieres seguir sufriendo por mi no hay problema.

-Confío en ti, somos amigos ¿o no?

-Vaya que eres simple.

-¿Es algo malo?

-No lo creo. Al menos por eso me has dado la oportunidad de hablar. Ahora cállate y déjame ayudarte.

El niño no dijo más, fue tomado de los hombros por el azabache que retiró su chaleco y beso cada porción de piel que estuvo a su alcance, no le despojó de más prendas porque no quería que la situación se prestara a malos entendidos. Cuando es más que claro que eso puede ser más que factible. Rozó con sus labios la delicada espalda, pecho y abdomen de Aladdin que notaba el dolor disminuía no así el rubor en sus mejillas que le hacia pensar que era víctima de fiebre. Judal no fue capaz de contenerse con ese delicioso sabor y realizó una pequeña succión en la espalda dejando de esa manera una coqueta marca. Sonrió por su pequeña travesura. Continuó brindando magoi para curarle al tiempo que recorría ese tierno cuerpo con sus labios. En un principio fue algo que hizo con la pura y sincera intención de ayudarle, pero bastó con que sintiera ese dulce y embriagante sabor en sus papilas gustativas para que fuera incapaz de detenerse. En este punto se sentía un completo aprovechado, para su fortuna no es de los que sienten remordimientos.

-He cambiado de planes enano, si no quieres que te haga nada lucha. Eres un magi ¿o no? Tu bastón esta a un lado y no te voy a impedir el tomarlo si es lo que quieres. Así que yo haré lo mismo.

-No entiendo ¿de qué...?

Un beso, el segundo que le diera el mismo día le silenció, separó un poco sus labios pues le agarró a traición mientras intentaba decir algo. Así que sin perder la oportunidad Judal adentró su lengua entrelazandola con la pequeña que tímidamente le rehuía buscando un lugar en donde esconderse sin poder encontrarlo. El menor era atacado sin piedad, el rubor se incremento ante ese cálido y húmedo contacto que le hacia sentir extraño. Deslizó su mano hasta colocarla a solo centímetros de su mediador, pero fue incapaz de tomarlo. Y no porque fuese detenido ni mucho menos. Poco entendía de lo que estaba pasando y todo gracias a Fatima. Pero algo es seguro y dentro de sus intenciones no esta el detenerle. Cuando le dijeron lo que es un esclavo sexual se aterró, pero su captor le ha informado que no es el caso e incluso le ha dejado una vía libre de escape. Claro en caso de que quisiera hacerlo. Pero misteriosamente siente que si es su nuevo amigo todo esta bien. En sus manos se siente especial. Con toda su inocencia decide dejarse llevar por en momento. El mayor le coloca sobre las almohadas muy cerca del respaldo y le despoja por completo de la ropa en movimientos dulces y desesperados queriendo hacerlo suyo cuanto antes. El hace lo mismo. Los dos se observan en completa vulnerabilidad aunque uno con mucho mas pudor.

-¿Te gusta lo que ves?-preguntó el oráculo con tono sensual y orgulloso de su muy trabajado cuerpo.

-No lo sé. ¿Y a ti?

Vaya, no se esperaba esa respuesta que le provocó una ligera risa.

-Me encanta. Eres algo puro, limpio y virgen. Quiero teñirte de mi color favorito.

No comprendio sus palabras como la mayor parte de lo que dice. Así que simplemente asumió que algo tenía que ver con el acto.

El azabache tomo la trenza contraria y le colocó a un lado para que no estorbara su visibilidad. El pequeño cerraba las piernas con fuerza para no permitir el otro viera de más. Ignorando que es una parte muy importante del asunto pues siendo sincero entendió la mitad si bien le va de las palabras de Fatima.

El sacerdote deslizo sus manos por todo el torso y se detuvo a la altura de sus botones dando caricias circulares ayudado de sus pulgares en los rosados pezones del niño.

-Ungh...

Intentó cubrir su boca pero el mayor le detuvo, se acercó a su oído el cual lamió, Aladdin pudo sentir claramente el aliento sobre su piel.

-Quiero escuchar.

Fue lo único que dijo el mayor para bajar besando su cuello sin soltar lo que sus manos tocaban con fuerza y desesperación. Luego de un rato el peli azul sentía un ligero ardor en sus botones debido a la atención incesante del que eran víctimas, pero no se quejó, se sentía bien. ¿Es normal pensar así? Aunque en realidad es algo que su pareja no considero. Lo que hace no esta pensando en alguien de tan corta edad con una piel mucho más sensible y delicada que la de él. Oh si porque si bien Judal nunca ha hecho el amor se ha tocado a si mismo decenas de veces y más que nada por curiosidad pero igual siempre termina aburrido. Retira sus manos para darse cuenta de que están más rojos de lo que esperaba.

-¿Te duele?

-Algo.

-Te daré un poco de alivio.

Lámió sus labios y aprisionó un pezón humectando con su saliva para disminuir un poco el malestar que sin intención el mismo ocasionó. Lo dejó firme y mojado, luego pasó con el otro. Cuando terminó con el trabajo los observó con lujuria notando que estos brillaban un poco debido a la saliva sobre ellos, eso solo hizo que la temperatura en su cuerpo incrementara. Si no tenía intenciones de detenerse ahora menos. Y peor aún cuando el niño cierra sus ojos completamente avergonzado. Eso provoca que desee ser un poco malo con el. Besa el suave abdomen del niño y luego le recorre con su lengua como si fuera el más delicioso caramelo que en su vida haya probado, el menor no deja de gemir y Judal siente algo despertar en su parte baja pero pretende seguir jugando, el miembro del niño aún no hace su trabajo. Seguramente debido al miedo y la pena que le invade, el oji escarlata sonríe con maldad y toma una de las manos de Aladdin que coloca sobre su propio miembro, provocando que este abra los ojos con sorpresa y de un pequeño salto.

-¡¿Qué haces Judal-kun?!

-La pregunta es ¿qué quiero que hagas?

El peli azul se sintió turbado. Jamás se había tocado a si mismo. Es más, por su mente jamás pasó la posibilidad que incluso se le hizo algo retorcido, lo que el otro intuyó y sonrió sin retirar la mano que tenía apoyada sobre la pequeña.

-No tienes porque tener miedo. Es algo de lo más normal.

-¿Enserio?

-Si. Deja que te enseñe como hacerlo.

El oji celeste asintío tímidamente. Su mano recorrió su propia hombría con suavidad pues temía hacerse daño, pero el otro le obligaba a imprimir más fuerza sin llegar a ser salvaje. Le rozaba de inicio a fin, de extremo a extremo una y otra vez. Siendo invadido de una irreconocible ola de placer.

-Ah aaaaa~

-¿Te gusta?-asintío-¿quieres más?-afirmó-bien.

Su mano fue dirigida cada vez con más velocidad y luego de un rato sin que pudiera darse cuenta lo hacia solo. El oráculo tenía ya mucho tiempo deleitandose, observando el placer que el niño se daba a si mismo y que aprendió gracias a él. Aladdin continuaba con los ojos bien cerrados. Incrementando la velocidad como en un frenesí.

-¡Aaaa~!

Un gemido que se antojo más a grito y que dejó salir una sustancia caliente. Al no saber lo que era lo miró asustado, tenía una apariencia curiosa y ahora estaba sobre su mano.

-También es normal enano, ahora continúa.

-¿Eh? ¿Aún hay más?

-No piensas dejarme así ¿o si?-haciendo hincapié en que su miembro estaba más necesitado que nunca.

-Oh ¿quieres que te haga lo mismo?

-Claro que no idiota, podría hacerlo yo y no me parece divertido. Te enseñare una manera más interesante de acabar con el problema, pero no voy a hacer todo el trabajo. Tendrás que hacerlo tu.

-¿Y qué hago?

El mayor suspiró pesadamente y sostuvo la mano con la sustancia lo que le avergonzó, pronto le llevó a la virginal entrada.

-Introduce con mucho cuidado uno de tus dedos.

-¡¿Q-que haga qué?!

-Bueno si prefieres que entre con esto-señalando su entrepierna-sin estar preparado muy tu problema, pero hasta donde sé duele como el demonio.

-¿A ti te duele cuando pasa?

-¿Estas loco? Nunca dejaría que alguien tocara o viera mi cuerpo de esta manera.

-Pero yo lo veo.

-Eres diferente y ni me preguntes por qué que no lo sé. Así que has lo que te dije o lo meto a la fuerza.

-¡Espera ya lo hago!

Así por las buenas cualquiera. Aún así dudó. Nunca imaginó que sus dedos pudieran estar ahí adentro. Fastidiado el sacerdote y un poco dolido en su zona baja al contenerse tomó la mano del niño y le obligó a introducir eso si con mucho cuidado uno de ellos, este comenzó a llorar ligeramente.

-D-Duele...

-Siempre ocurre, ya pasará.

-Pero dijiste que no sabías...

-Ah no, yo dije que nunca he estado con alguien. No tengo problemas con hacerlo por mi cuenta aunque dudo que sea lo mismo. Y si, siempre me lastima quizá porque no lo hago muy seguido. Solo es para matar el rato.

-¿Es lo que hacemos en este momento?-preguntó algo dolido.

-Oh si, enseñarte las cosas que ya deberías saber me mata de diversión, no sabes. Ahora continúa que a mi también me lastima. Claro a menos que quieras explicarle al poderoso imperio Kou porque se murió su magi.

Mintió de la manera más descarada pues algo así no le llevaría al más allá...o eso espera. El peli azul intentó acostumbrarse a la sensación.

-¿Y ahora que hago?

-Muevelo.

-¿En qué dirección?

-¿Y yo que sé? Por ahí donde te guste. Búscate tu.

Que forma más hostil de decir las cosas y no es que no tuviera intención de ayudar. Es solo que en verdad no sabía que zona le agradaría más, cada cuerpo es distinto al igual que el punto de más goce. Luego de unos minutos solo vio placer en el rostro del pequeño y le pidió de manera un poco más amable que se tocara con otro y uno más. El niño estaba apenado por decir lo menos, casi se infartaba. Era todo tan extraño, nuevo...¿emocionante? Si, lo era.

-Mmm ah~

Sonidos que hacían aún más difícil al oráculo el contenerse, pero que no podía dejar de mirar el rostro colorado y ojitos llorosos de Aladdin que luego los cerró. Cuidadosamente retiró la mano del menor y se poso entre sus piernas.

-Voy en entrar.-dijo casi como una orden aunque no fue del todo su intención.

El peli azul se cubría lo mejor que podía. No siendo mucho en realidad. Fue tomado de la cintura con suavidad y poco a poco sintió como el miembro contrario invadia su interior provocando una ligera sensación de cosquilleo húmedo y cálido. El roce le hizo sentir tan bien que abrió los ojos sorprendido, notando que Judal le ha mirado todo el tiempo. Frente a frente, en un rudo movimiento la espalda del menor termina golpeandose contra la cama.

-Enano idiota, has resistencia o te vas a terminar desmayando.

Alzó los brazos y se tomo de los hombros del sacerdote, este por su parte lo hizo de la cadera con fuerza para evitar que hubiese un nuevo accidente. Realizó movimientos cada vez más certeros e intensos. Entraba y salía deslizandose con soltura, provocando que el menor contrajera su entrada debido al nerviosismo.

-Ung mmm...

En esta ocasión fue el mayor quien no pudo contener el sonido.

¡Oh por dios! No sé que rayos hizo pero se sintió tan bien. Ahora soy el que tiene dudas. ¿Cómo le hago para que lo vuelva a hacer? Nah si no sale pues no y punto.

Dejó su mente en blanco. Quería que todo fluyera con naturalidad.

Presionó aún más el cuerpo del oji celeste al respaldo sobre las almohadas, tomándole de una pierna para hacerse de más espacio siempre teniendo la precaución de no lastimarlo. Movía su cadera en un vaiven lujurioso pero lleno de misterioso cariño. Como si desde que se miraron algo se hubiera conectado, como si estuvieran destinados a compartir sus vidas. Sintió el impulso de pellizcar un pequeño pezón. Aladdin apretó los ojos y desvío el rostro hacia un lado en una expresión que denotaba malestar cuando siente todo lo contrario. Por fin el pequeño siente toda la longitud de este en su interior tocando algún punto que casi le hace perder el conocimiento.

-¡Aaaa~!

No quería gritar pero le fue imposible, le tomo por sorpresa. Jamás imaginó que pudiera sentir con más intensidad. El azabache sonrió con malicia y se propuso tocar esa zona una y otra y otra vez. El sudor recorría sus cuerpos otorgandoles un brillo erótico. Los movimientos se volvieron cada vez más veloces. Las manos del oráculo pasaron de la cadera a su trasero atrayendo aún más al niño. Como si no tuviera suficiente con llegar hasta el fondo, queria más. Lo desea todo. Que sus poros transpiren su aroma. Se ha perdido en el momento y deja de lado toda sutileza si es que alguien tan intenso como el puede serlo alguna vez. Ataca con tal intensidad que incluso levanta el pequeño cuerpo que parece flotar en el aire y que al igual que su amante es incapaz de razonar. Sus respiraciones y gemidos se hacen mutua compañia como si de un coro se tratara. El climax llega y el infante siente un líquido cálido recorrer sus paredes internas, seguido del mayor que retira su miembro y se tira pesadamente sobre la cama. Aladdin cierra las piernas con fuerza para no dejar salir la esencia del azabache. No sabe si es bueno o malo que lo haga pero quiere conservar este lindo momento lo más que pueda. Al final se tira sobre el otro e intentan normalizar su condición. Resposan alrededor de cinco minutos y se miran directo a los ojos que brillan llenos de emoción a la vez que el rubor cubre sus rostros.

-Nos vamos-dijo el mayor.

-¿Eh?-desconcertado.

-No te puedes quedar aquí. Las personas buenas no existen en el mundo, pero en este sitio habitan las peores. Ahora no están pero si te encuentran podrían hacerte lo mismo que a mi y no quiero eso.

-Podrías escapar conmigo.

-No tengo a donde ir.

-Podríamos pedirle ayuda a Sinbad-ojisan. Es alguien importante creo y es una buena persona.

-Me odia. Te aseguro que quiere verme muerto. No soy un ser puro. Si te quedas a mi lado vas a sufrir. Quiero que seas libre, que tengas las oportunidades que yo no.

-No quiero-sus ojos se llenaron de lágrimas-no me alejes de tu lado por favor.

-¡Yo tampoco quiero! Pero no tenemos opción. Escucha, no se lo que siento por ti y no entiendo por qué carajo fui incapaz de contenerme, pero esto no es algo que haga con cualquiera. Como lo mencioné tu eres mi primera vez. Haz sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Por fin sentí que alguien me...

-¿Te?

El joven lanzó la ropa al niño haciendo lo propio para vestirse.

-Nos vamos.

Aladdin no insistió con el tema. Por esta vez lo dejaría pasar pues tenía la impresión de que sería contraproducente. Salieron del sitio el peli azul en brazos ajenos quedándose dormido debido al cansancio.

...

Sinbad, Alibaba, Jafar, Masrur y Morgiana buscaban al secuestrado por todos lados pero no le hallaban. El miedo comenzó a invadir sobre todo a los mayores que no dejaban de hacerse una y mil ideas de lo que ese maniático podría hacerle a tan indefenso ser. Siendo la tortura y la muerte algunas de ellas. Al menos es una posibilidad real en sus mentes.

-¡Ey!-alguien llama la atención del monarca.

-¡Aladdin!-exclamó al ver al par de magis.

La indiferencia del oji miel no logró herirlo como de costumbre. No, ni siquiera le importó. Se acercó lo suficiente para lanzar al bello durmiente a los brazos del otro en un aparente descuidado movimiento aunque no lo fue.

-No permitas que se lo lleven así de fácil. A menos que quieras que termine en manos de Al Thamen.

-Tu sabes mucho de eso ¿o no? ¿Qué le hiciste?

-No tengo porque responder tus preguntas rey idiota. Y mejor me largo antes de que se me pegue tu estupidez. Y más te vale no ponerle un dedo encima al enano, no es una de tus muchas zorras y se de sobra que eres un cerdo. Si lo tocas te aseguro que la familia real de Sindria terminara contigo porque te voy a privar de tener hijos.

-¿Por qué te importa lo que le haga?

-¿Qué te hace pensar que quiero responder? No confío para nada en ti. Pero por desgracia eres la única opción.

-¿Me estas pidiendo un favor?

-Sueña.-sonrió de lado y se elevó más alto-me da igual si lo dejas a su suerte, he terminado de jugar con el.

Y se fue con la esperanza de que el dueño de Zepar sea el idiota ingenuo que a veces parece ser. Regreso al sitio donde se aloja luego de robar algunos duraznos para recobrar energía. Caminaba con normalidad por uno de los pasillos cuando un hombre con el rostro cubierto le bloqueo el paso.

-Buenas noches oráculo.

-¿Qué quieres? Que yo sepa hoy no tengo que realizar ningún trabajo para ustedes.

-¿Me puede explicar que significa el rukh rosa que le rodea?

-¿De qué...?

Miró con más atención notando tres mariposas de ese tono. Palideció, no era algo bueno que lo hayan visto. No podía dejar testigos. Ya se encargaría de las odiosas avecillas. Tomo su varita para eliminar al incordio. Pero en lugar de ello sintió que alguien golpeó su nuca, seguido de un dolor increíble y sin más perdió el sentido y se desplomó al suelo.

Cuando volvió en si se encontraba encadenado de las muñecas a unos treinta centímetro del suelo.

-Tenemos que borrar la impureza que corrompe al magi caído.-dijo un sujeto.

-Debemos borrarla-le secundaron muchos más.

Ithnan se acercó a el. Judal cerró los ojos asustado, ya sabe lo que le espera.

-¡AAAAAAAAAAA!

Fue incapaz de suprimir un grito en cuanto el dolor se hizo presente en cada partícula de su cuerpo.

...

Por la mañana Aladdin despertó desorientado y con un leve dolor de cadera y trasero al que no quiso darle la mayor importancia. Cuando abrió los ojos notó que Alibaba, Morgiana, el rey y sus dos generales le miraban alterados.

-¡¿Estas bien?!-el rubio.

-¿Estas herido?-el albino.

Pues si esta un poco mayugado pero no por razones que se atreva a admitir, lo más sencillo fue negar.

-¿Seguro?-la mirada interrogante del rey le hizo sentir incómodo, algo sospecha.

-Deja de molestarlo Sin. Yo le creo, no quieras meter más presión al trauma que seguro tiene.

-Es verdad lo siento.

-Estoy bien, gracias a todos por preocuparse. Solo pasamos el rato juntos. Judal-kun no es una mala persona.

-No te dejes engañar Aladdin.-el rey.

-¡No es así! Es solo que nadie le ha dado la oportunidad...

-No pienso retirar mis palabras, ese hombre destruyó cosas que eran muy valiosas para mi. Jamás podré perdonarlo.

-Entonces creo que no me puedo quedar aquí. No puedo darle la espalda a alguien que sufre.

El peli morado suspiró.

-Estas cansado, hablaremos después. Fuiste secuestrado, es normal que te sientas confundido.

Se retiró en compañía de su visir que no dejaba de regañarlo. Sus amigos se quedaron a hacerle compañía y entablaron conversación con entera normalidad.

Cuando les dio hambre fueron a comer uniéndose a ellos Sinbad, Jafar y Masrur. En un ambiente un poco tenso por lo ocurrido, pero que pronto fue aligerado por algunas ocurrencias del peli azul, que hacia la mejor parodia del sol negro, no podía pensar en nadie más. El solo recordar lo que hicieron le provocaba una pequeña más tranquilos platicaron para ponerse de acuerdo en que hacer. La audiencia con Abhmad no fue exitosa, tendrían que arreglarlo. Acordaron discutirlo por la noche con el pueblo para no levantar sospechas a plena luz del día. Cuando dicho instante llegó el rey de los siete mares se propuso dar uno de los clásicos discursos que mueven masas. Impresionando a los presentes que fueron deslumbrados por su aura e imponente presencia que de nueva cuenta hizo sentir menos al tercer príncipe de Balbad.

-No se preocupen, aún si las cosas no salen bien y son desterrados puedo darles asilo en mi país-sonrió.

-No tenemos la infraestructura necesaria para tanta gente-le reprendió el pecoso en voz baja. Pero este le ignoro y continuó el monólogo.

-La alianza de los siete mares...

-¿Ya estas con tus mentiras? ¿No te cansas de utilizar y engañar a la gente?

-¿Judal?

Ver al sacerdote levitando le produjo un deja vu.

-¡Judal-kun!-articulo el niño emocionado dando algunos pasos para ir a su encuentro, pero una lanza de hielo se interpuso en su camino y estuvo a nada de clavarse en su pierna. No podía creer que el oráculo le atacara. Pero fue aún más increíble la mirada que este le dirigió. Tan fría y a la vez tan llena de odio. Difícilmente podía reconocer en él al chico con el que hizo el amor por primera vez. Pero no tuvo oportunidad de ordenar sus pensamientos, pues el azabache reunió una gran cantidad de agua que transformó en su especialidad: la magia de hielo. Lanzó decenas de cuchillas con intención de asesinar a todos los presentes. Lleno de pánico Aladdin invocó a Ugo no para atacarlo, detenerlo y evitar que alguien saliera herido era su prioridad.

-¿Qué pretendes Judal?-el rey.

-¿Acaso no es obvio? Guerra.

¿En dónde quedó el tierno y amoroso joven de anoche? Es algo que el niño se pregunta con desesperación mientras un intenso dolor estruja su corazón con sadismo, si fuese una herida física esta seguro de que no sería capaz de frenar la alarmante hemorragia. ¿La herida que ahora tiene puede llevarle al mismo destino? ¿Puede hacerle morir? Porque es así como se siente en este instante. Aún así se niega a rendirse y mueve sus pies para quedar en el campo de visión de su amado.

-Judal-kun...

Solo espera que sus sentimientos puedan llegar a el, lo cual le queda claro no será así, le ha atacado y si no hubiera sido por Morgiana que le salvó del peligro en este momento estaría muerto. Titubeó unos segundos pero si quiere tenerlo de vuelta no puede permitirse la duda. Aprieta con fuerza el objeto metálico entre sus manos y se da un gran enfrentamiento entre ellos, por desgracia es más que evidente la diferencia en habilidad y no porque Aladdin tenga menos poder, le falta experiencia. Pronto se ve superado y a pesar de que sus amigos intentan ayudar terminan heridos por el sacerdote que esta fuera de control. La pelea se vuelve peligrosa para todos los presentes y Sinbad les indica que se resguarden. Ugo tiene por todo el cuerpo infinidad de lanzas clavadas. Producto de proteger al pequeño que le mira aterrado y le ruega se detenga. Pero deliberadamente ignora las suplicas. No pude ser peor ni más irreal. El infante es testigo de que las dos personas más importantes en su vida buscan matarse el uno al otro. Nadie le escucha, su voz no llega a ellos. La frustración le invade, lanza algunos ataques con su magia que ni siquiera les hicieron voltear en su dirección. Los golpes del gigante se volvieron sumamente violentos asustando incluso a su contrincante.

-¡Estas haciendo trampa! ¡Tiene rato que dejaste de darle magoi! ¡No te pertenece!

El azabache pronto se vio rodeado por las enormes manos del djinn que tenía la firme intención de aplastarle. Alcanzó a protegerse con su borg por poco. Pero poco o nada fue capaz de hacer, su barrera se rompió en miles de pedazos, fue tomado de la pierna y estrellado contra el suelo.

-¡Ungh!

Un grito agudo y dolor por todo su cuerpo. Sintió como la sangre se acumulaba en su boca, la escupió con desdén y le apuntó con rabia. Pero fue detenido por un puñetazo y otro y otro. Más parecía que Ugo buscaba convertirlo en papilla. Aturdido fue solo capaz de lanzar un ataque a ciegas que por pura suerte atravesó el estómago del djinn que seguro estaba muerto debido a ello. Y aún así fue capaz de moverse invocando una poderosa magia de calor de la cual el peli negro apenas era capaz de protegerse con su barrera.

-¡No es necesario que continues Ugo-kun!

Imploraba de rodillas. Temía que alguno de los dos muriera.

Una gran explosión tuvo lugar, su mirada quedó clavada en Judal mortalmente herido, estaba inconsciente y eso considerando que estuviese vivo. Algo complicado de asegurar tomando en cuenta su penoso estado. El djinn ordenó al rukh se concentrara en un potente ataque para acabar con la existencia del sol negro. Aladdin advirtiendo la intención corrió lo más rápido que pudo para intentar protegerle. Pero todo movimiento se detuvo al presenciar como una gran lanza de agua atravesaba a su amigo hasta hacerle desaparecer.

-¡Ugo-kun!

Ante ellos se mostró un curioso grupo que decía venir del imperio Kou. Tomaron a Judal en su poder y emplearon magia para curar sus heridas. Pero el niño era incapaz de dejarle marchar. Su amado se ve distinto y esta seguro de que ellos tienen que ver. Se arma de valor, sube a su turbante y lanza varias esferas de fuego con dirección a la chica que se presenta como Ren Kougyoku, octava princesa del breve lucha se da entre ellos hasta que Sinbad les detiene. La peli rosa ruborizada se retira del sitio y ellos hacen lo propio buscando auxiliar a los múltiples heridos.

...

Fuera del lugar en donde están tratando a los pacientes se encuentra el pequeño magi abatido. Tiene rato que introduce magoi a la flauta y no logra ver a Ugo. Se resiste a creer que esta muerto. El malestar invade su cuerpo después de un rato. Ha sobrepasado su limite y siente la debilidad que le invade, al igual que la terrible sensación de ser herido con miles de agujas, pero no se quiere rendir. Sus ojos pronto dejan de percibir las cosas a su alrededor e incluso es incapaz de sentir su propia respiración. Sin darse cuenta termina por desplomarse sin haber conseguido resultados.

El sonido de su pequeño cuerpo al caer llama la atención de las personas que le rodeaban y estos a su vez de su candidato que le toma entre sus brazos y remueve con fuerza al ver que no despierta.

-¡Aladdin!

Pero su voz no fue escuchada por el infante. Que aún habiéndose desmayado lloraba.

-Ugo-kun...Judal-kun...

En solo unos minutos perdió a las dos personas más importantes de su vida.

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.

.

Notas finales.

La verdad no planeaba poner lemon Judala tan rápido, pero tiene tanto que no escribo uno detallado de esta pareja que me encanta que no pude resistirme y eso me hace pensar que hizo más doloroso lo que pasó después ;^;. El lemon de esta ocasión esta inpirado en un dj sinju que me encontré alguna vez, en este Judal se recuesta a un lado de Sinbad y creyendo que esta profundamente dormido se autocomplace. Dejando escapar algunos gemidos que despiertan al monarca y si bien Judal niega lo que hizo en su mano ha quedado la prueba, luego de ello Sinbad le hace el amor. Y me dije pues nunca he visto a Aladdin hacer algo así en un fic, aunque su personalidad me parece más tierna y así quedó. Además de que me comienza a gustar ese amor ligeramente retorcido de Juju con el, porque bien que no le quitaba la mirada de encima. Lo ama y le encanta verlo sufrir (? Es oficial ya me dañe XD. Nos vemos la próxima y yo me voy a dormir que a estas alturas no recuerdo ni mi nombre, aunque si que el Judala es mi OTP :).

Black soul99.-Oh muchas gracias! Me hace muy feliz que guste ;^; oh si con esta historia me tardo un poco porque los capítulos son más largos de lo que comúnmente los hago. Oh muchas gracias! No se que decir, me hace tremendamente feliz que te parezca buena mi manera de narrar las escenas aunque aún me falta mucho, sobre todo con la acción, pero espero que poco a poco salgan mejor XD. Oh pues muchas gracias! Seguro que escribes genial! Además la práctica es la mejor ayuda así que ánimo! :). Espero que te guste la continuación! Oh si, eso de la borrachera será muy cruel. También lo opino pero será de un personaje al que considero capaz de hacer algo así y estoy segura de que ya imaginan quien es! Gracias por el apoyo y suerte para cuando escribas tus historias! :)