Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.

Escrito en el móvil, errores son sin querer.

Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.

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Capítulo 7 Lo quiera o no.

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Luego de que el rey de los siete mares les encomendara la misión de tomar a Zagan, los chicos abordaron un barco. Alibaba jugaba con Morgiana con esa actitud tan extraña e infantil que suele tener en compañía de la fanalis. Ahora se encuentran en una especie de competencia culinaria. O más bien el chico alimenta a la pobre como si fuera su mascota. El peli azul les mira entre consternado y preocupado esperando el momento en que su candidato sea golpeado por su carencia de sentido común. Pero dicho instante no parece llegar, a lo mejor el dueño de Amón no es el único con dicho problema. También podría ser que el poco tiempo que lleva en este mundo le haya dotado de escaso conocimiento. Es probable que el juzgue poco comunes actitudes cotidianas. Por más que ha tratado de poner de lado ese tipo de sentimientos no lo consigue. Se ve a si mismo como un extraño en un mundo que no le corresponde. A veces se siente muy solo y es en momentos como este que desearía estar cerca de Judal. Que le tomara entre sus brazos, solo con eso se daría por bien servido. ¿Cuándo volverá a verle? ¿Cuándo sentirá su calidez y escuchará su voz? Ese pequeño dolor que no abandona su alma. Es difícil enamorarse pero lo es aún más cuando no puedes estar con el ser amado. Cuando tienes que ocultar la relación por temor a que le dañen. Pues si bien Hakuryuu y Alibaba están al tanto no pasa lo mismo con otras personas que considera importantes, como Yamuraiha o Morgiana. Su vista se nubla pero no deja de sonreír ni un solo instante. Tiene que ser fuerte, es un magi por lo tanto tiene una responsabilidad, una enorme y que a veces parece pesar más de lo que él soporta. Pero ver a su candidato le hace recordar que hay cosas que valen la pena. Que hay motivos por los cuales pelear porque al final del camino le espera el hombre al que le entregó su corazón.

-Aladdin-dono...

El cuarto príncipe le miraba intrigado, tal parece que tiene rato llamandole y ni atención le ponía por andar encerrado en sus pensamientos.

-¿Qué sucede onisan?

-No he tenido tiempo de hablar contigo luego de lo ocurrido.

-Pensé que me evitabas.-desconcertado.

-Bueno, siendo sincero no estas del todo equivocado. Quiero ofrecerte mis disculpas. No era mi intención lastimarte de esa manera. Ni yo entiendo que me pasó. Somos amigos y no quiero que eso cree distancia entre nosotros, además no quiero ser un patán que haga de cuenta que nada pasó porque no lo mereces.

-No tienes porque pedir perdón. Al menos no ocurrió nada grave. A estas alturas ya debes saber que tengo una relación con Judal-kun.

-Si. Pero aún pienso que no es recomendable para ti.

-Agradezco la preocupación pero no pienso cambiar de opinión, lo amo y por lo tanto confío en el.

Los dos miraron hacia el frente molestos. No es su intención pelear pero nada más sale a relucir entre ellos el sol negro y parece que las cosas se ponen intensas. Como si fuera algún tipo de tabú. ¿Cómo es que luego de ser amigos terminaron así? El azabache suspiró y cerró los ojos un momento para serenar su corazón.

-Estoy agradecido porque salvaste la vida de mi hermana. Hago esto porque me preocupo por ti.

-Ella también lo hizo por mi.

-¿Eh?

-¿No te dijo?-el otro negó-bueno, tenía muy poco que había llegado a este mun...cierto lugar. Así que había muchas cosas que desconocía y todo me daba curiosidad. Así que decidí montar un caballo, en esa época ni siquiera sabía que ese era su nombre-sonrió con un poco de nostalgia-al poco rato perdí el control. Si no hubiera sido por onesan es seguro que habría tenido un horrible accidente, así que estamos a mano.

-Ya veo...

Y de nuevo el silencio se hizo entre ellos. Luego de esa noche incluso el saludarse ha sido incómodo aunque fijan lo contrario. El pequeño vuelve a mirar a su candidato que ha resbalado con la sopa que pretendía dar a la pelirroja, el magi sonrió ligeramente sin mover un solo dedo para ayudar a su amigo.

-Mmm que extraño, tiene rato que notó cansado a Aladdin-dono, incluso me da la impresión de que se ve un poco pálido. ¿Estará enfermo? ¿O no ha dormido bien? Me gustaría preguntarle pero ni soy capaz de cruzar una palabra sin hacerle enojar. Y todo por culpa de Judal, de una u otra manera se mete en mi camino...aunque antes éramos muy buenos amigos. Nunca me pareció que fuera una mala persona, todo lo contrario. Solía sonreír mucho a veces me recuerda a Aladdin-dono. Aunque caprichoso y bastante mimado. Aún así le estimaba, le sentía como un miembro de mi familia. Como mi hermano y luego me enteré de que pertenecía a la organización. Estoy seguro de que solo me engañaba con esa falsa actitud. ¿El también es igual? ¿Será que por eso se entienden tan bien? Aún así quisiera que fuera mi magi pero no lograré llegar a ningún lado de esta manera. No se que hacer.

Con dicho pensamiento sus ojos se posaron en el magi que tocaba un poco el espacio entre su cuello y su hombro.

-¿Te duele?

-Un poco, creo que el entrenamiento con Yam-san ha sido un poco más intenso de lo que esperaba. Estoy preocupado, ahora que vamos a un laberinto no es lo ideal.

-Quiero hacer las pases contigo. Si me das la oportunidad podría ayudarte.

-¿Enserio?

-Si.

-Si no te molesta es algo que agradecería mucho.

-Claro que no. Acompañame a mi habitación.

El niño no estaba muy convencido, natural considerando lo que ocurrió la última vez que estuvieron solos.

-Dejaré mi lanza a un lado y tu podrás tener tu bastón en todo momento, siendo un magi será fácil para ti detenerme.

Para su sorpresa el más joven sonrió con dulzura.

-No, confiaré en ti porque somos amigos.

El peli negro se sintió emocionado. Había pensado que seducirle era el camino más corto para convencerle de ser su magi. Pero luego de estos meses de convivencia se dio cuenta de que es incluso más testarudo que Judal. Si está decidido a no acogerle como su candidato, así será hasta el final sin importar lo mucho que se esfuerze.

Llegan a una de las tantas habitaciones. Una vez dentro Hakuryuu pide al menor se recueste sobre el lecho boca abajo y se retire el chaleco, aunque el sarashi cubre lo importante. Este hace lo dicho al tiempo que el mayor se coloca sobre el con las piernas a los costados y desliza sus manos sobre la delicada espalda.

-Supongo que estas tenso así que esto será de ayuda. Si lo hago con mucha fuerza dime, no es mi intención lastimarte.

-Si gracias.

Los dedos del cuarto príncipe le daban un alivio casi mágico. El estrés aunado al agotamiento es la peor combinación. Sus movimientos son tan distintos a los de la vez anterior, llenos de sentimientos dulces. Cierra los ojos para descansar un momento, pronto siente que el cansancio hace efecto y decide platicar un rato para no bajar la guardia. No es que no crea en el chico pero aún tiene ese pequeño temor de que intente ir más allá así se niegue a aceptarlo.

-Eres muy bueno onisan, ya casi no me duele. ¿Cómo es que aprendiste algo así?

-Mi hermana suele decirme que sin importar que seamos de la nobleza. Debemos instruirnos en diversas áreas.

-Es un buen consejo.

-Pero la verdad, es que siempre quise ser como él.

-¿Eh?

El masaje se detuvo por espacio de algunos segundos para reanudarse.

-Yo...estoy confundido Aladdin-dono...

-Puedes platicar conmigo, para eso son los amigos-sonrió.

El azabache le liberó y ambos tomaron asiento, esto claro luego de que el pequeño se colocará de nuevo la ropa.

-Judal tiene razón...creo que estoy enamorado de mi hermanastro.

-¿Se lo has dicho?

-No, lo nuestro no puede ser.

-¿Por qué son familia?

-En parte, pero también hay una razón mucho más importante. Si te soy sincero no recuerdo muy bien. Pero en mi mente siempre está la imagen de alguien que me dice que debo ser fuerte. Que necesito obtener poder para detener a esa persona.

-¿A quién?

-Yo también me lo cuestiono-tomó su cabello con desesperación-no lo sé. Siento que alguien estuviera jugando con mi memoria. O solo soy un idiota que decidió enterrar un trauma. Quizá no valgo la pena y por eso nadie quiere ser mi magi. A veces siento que incluso Judal lo dice con afán de burlarse. Ya que eres su pareja debes saber lo mucho que disfruta de hacer bromas.

-Pero también soy consiente de lo importante que es su papel de magi. Estoy seguro de que no jugaría con algo así. Eres muy especial en su corazón. Lo viste la otra vez, a pesar de que estaba furioso no te hizo daño.

-¿En verdad lo crees?

-Si.

-¿Y no te pone celoso?

-¿Debería?

-Quizá el me escoja y te abandone.

El peli azul se puso pálido.

-E-espero que no.

-¡Lo siento Aladdin-dono es una broma! Creo que no soy bueno para estas cosas.

-Mi comentario también lo era-suspiró aliviado.

Se miraron para estallar en carcajadas.

-Espero que arregles tu problema con ojisan.

-Lo intentaré, aunque seguro Alibaba-dono tiene una pésima imagen de él.

-¿Eh? ¿Por qué?

El mayor movía las manos nervioso.

-Porque no he dejado de quejarme...casi desde que nos conocimos.

-Uh, bueno Alibaba-kun es inteligente, sabe juzgar adecuadamente a las personas. Seguro que si tiene la oportunidad de conocerlo se lleva muy bien con el.

-Espero que no demasiado.

-Tu si eres celoso.

-Tu también lo serías si supieras lo maravilloso que es...¿por qué será que me confundo con respecto a mis sentimientos?

-A lo mejor el amor es algo muy complicado.

-Ni que lo digas.

-¡Chicos!-irrumpió el dueño de Amón sin un mínimo de delicadeza.

-¡Waaaaaaaaa!-el grito del par al que tomó por sorpresa.

-¡Me asustaste Alibaba-kun!

-¡Eres un idiota Alibaba-dono!

-No fue mi intención Aladdin. ¡Deja de molestar Hakuryuu!

-¿Se te ofrece algo?-el magi.

-Ah si, ya llegamos.

-¿Tan rápido? Tiene solo una hora que salimos de Sindria.-el niño.

-Pero nos dijo que estaba cerca.-el de ojos miel.

-Es hora de ir-el azabache.

...

Los tripulantes les llevaron hasta la costa, informando que el resto del camino tendrían que hacerlo a pie. De esa manera llegaron a un pequeño pueblo en donde habitan personas de la tribu Toran.

-Se supone que debemos pedir permiso porque ellos son algo así como los guardianes del laberinto-dijo Alibaba.

-¿Y cómo lo hacemos?-el magi.

-Quizá preguntando directamente.

-Me parece una terrible sugerencia, ni siquiera sabes quien es el líder. ¿Piensas ir preguntándole a todos? No se ven muy cómodos con nuestra presencia-el hijo de Hakutoku.

-Mmm tienes razón. ¿Por qué será?

-Onisan-una pequeña de como seis años se aferra con fuerza al ropaje del esgrimista, este le sonríe y se arrodilla para poder verla mejor.

-¿Qué sucede pequeña?

-Mis papás.

-¿Te perdiste?-angustiado.

Ante la incógnita la menor negó y señaló temblorosa en dirección a Zagan.

El rubio miró mientras pasaba saliva y un escalofrío recorría su espalda.

-¿Q-quieres decir que fueron por su voluntad a...?

-No-los ojitos se llenaron de lágrimas-Zagan se llevó a papi y mami.

-¿Eh? Creo que no te entiendo.

-Es algo obvio, ¿o no Alibaba? Tan lento como siempre-un hombre de baja estatura.

-¡¿Abhmad-nisan?! ¿Qué haces aquí?

-Es el lugar en donde vivimos. Sinbad nos envió.-otro chico de mayor altura.

-¡Sabhmad-nisan!

-¿Y no tienen problemas de estar tan alejados del resto del mundo?-la pelirroja.

-Con lo ocurrido en Balbad creo que es lo mejor-el de cabello largo-no soy tan valiente como para enfrentar al mundo tal y como lo hace Alibaba.

-No yo...-apenado.

-Además tenemos la importante misión de aprender de ellos, nos cuentan historias de otro mundo.

-¿Enserio?

-Si.

-Onisan, ustedes lo eligieron o...

-En realidad fue Sinbad quien nos pidió el favor.

El pequeño cambió su expresión siempre amable por una mucho más severa. Ya tiene tiempo que su intuición le dice que algo no va del todo bien con el monarca. Razón por la que si bien vive en Sindria ha tomado su distancia con respecto a ese hombre. Es peligroso, aunque no sabe muy bien porque tiene esa impresión.

-¿Sucede algo Aladdin?-su candidato.

-No estoy seguro. En fin, ¿ustedes conocen al líder de la aldea?

-Si, podemos llevarlos si gustan.

-Nos sería de mucha ayuda.

De esa manera les guiaron hasta el líder que les miraba con increíble seriedad. Como si con ello quisiese alejarlos del sitio con todo y que no había escuchado el motivo de su visita.

-Este no es un lugar recomendado para gente tan joven. Deberían apreciar un poco más sus vidas y volver a casa.

-Pero no podemos, tenemos la intención de visitar Zagan.

-¿Qué no han escuchado lo que ocurre? Muchos han entrado, pero nadie regresa. Tal como los padres de la pequeña que les acompaña.

-Tengo una duda ojisan.

-¿Quién eres tú?

-Oh, soy Aladdin, un magi.

El hombre se sorprendió y realizó una reverencia.

-Lo siento, no era mi intención ser insolente.

-¡No se preocupe! ¡Y no haga eso que me pone nervioso!

-¿Qué no acostumbra a que la gente le muestre respeto? Después de todo es uno de los magos de la creación.

-En realidad me da un poco de vergüenza-se sonroja.

-Y de esa manera me siento aún más apartado de todos. ¿Cómo reaccionarian si supieran que ni siquiera pertenezco a este mundo? ¿Me tratarían distinto? Tengo miedo de descubrir que es así. Hay quien podría entenderlo como Alibaba-kun y Judal-kun pero también habrá quien no. Gente que me vea como alguien que no tiene derecho a opinar de un mundo en el que no nació. Por eso debo mantener este secreto. Que difícil me resulta.

-Ya veo. Bueno, pues siendo así les comento. Tiene algunos años que apareció el laberinto. Hasta hace unos meses era como el resto alrededor del mundo. Solo la gente que le tocaba podía entrar. Pero hace poco se lleva a las personas de los alrededores. Como a los padres de esa pequeña, ellos fueron a pescar y en el río fueron secuestrados por así decirlo por Zagan.

-¿Por qué Zagan-kun haría algo como esto? No tiene sentido. No es del tipo de persona que guste de forzar a los demás. ¿Podría ser que luego de todos estos años haya perdido la razón? Espero estar equivocado. No sé lo que haría de ser así. No quiero pelear con él.

-Más razón para ir a investigar-el rubio.

-No quiero ser grosero, pero aún con la ayuda de un magi les será complicado. Nunca intenté entrar a uno. Pero dicen que es muy arriesgado. Solo alguien como Sinbad lo ha conseguido.

-Pero nosotros ya tomamos uno.

-Si claro-con incredulidad.

-No, en serio. Mire-le muestra su contenedor-es Amón.

-Vaya, parece que son más confiables de lo que imagine.

La mayoría en el grupo se sintió ofendido pero guardaron sus comentarios para si. No quieran que por un arranque de inmadurez les prohibiera la entrada. Porque bien saben que de causar problemas diplomáticos es a Sindria a quien involucran. Pues van recomendados por parte de Sinbad, razón de que los ex príncipes de Balbad les fueran a recibir. Luego de una breve conversación consiguieron la aprobación y marcharon rumbo al laberinto. Luego de algunos minutos Alibaba se dio cuenta de que la niña no le había soltado.

-No podemos llevarte-dijo con tristeza.

-Pero papá y mamá.

-Lo entiendo, pero es un lugar muy peligroso. Podría ocurrirte algo.

-Es verdad-el azabache-pero puedo prometer que les buscaré en tu lugar. ¿Nos esperarás?

La castaña asintío no del todo convencida, solo les miraba cada vez más lejos. Continuaron su camino en silencio hasta que el oji miel le rompió.

-¿Por qué dijiste eso?

-No puede acompañarnos.

-No me refiero a eso. Le has mentido.

-¿Qué quieres decir?

-No sabemos si sus padres están en ese lugar. También es muy probable que tenga mucho que entraron. El tiempo transcurre distinto aquí y allá. Si no han vuelto es muy probable que...no podamos encontrarlos.

-No lo sabía. Pero al menos ya no nos sigue.

-¿Y por eso le diste falsas esperanzas?

-Al menos le di algo en que creer. ¿Le hubieras dicho que sus padres han muerto?

-Yo...

-¿Ves? Lo que hice no estuvo bien, pero no es tan cruel como la verdad.

-¡Mentir no es correcto!

-Por favor. ¡Despierta Alibaba-dono! ¡El mundo no es todo honestidad!

-¡Lo sé! ¡Tampoco soy un idiota! ¡Pero es solo una niña!

-¡¿Y eso qué?! ¡El mundo es igual para todos!

Los jóvenes se miraban con intensidad casi como si fueran a golpearse de un momento al otro.

-¡Alibaba-kun!/¡Hakuryuu-san!

Los menores les apartaban para evitar un conflicto, pero antes de poder decir algo les rodearon unas cuerdas multicol.

-¡Aaaaaaaaaaa!

Un grito unánime cuando se vieron arrastrados al interior de Zagan.

...

El peli azul miraba confundido a su alrededor. De inmediato se puso en alerta.

-Así que estamos dentro del calabozo. Parece que llegué antes que los demás, al igual que la otra vez. Mejor así, tengo tiempo para investigar el lugar.

Cogió su mediador y dio unos cuantos pasos decidido con un aura impresionante que recordaba su linaje como el gran príncipe de Alma Toran.

-Uh~

Un quejido bajo el. Miró en dicha dirección para saber de que se trataba.

-¡Alibaba-kun!

Estaba tan concentrado en otras cosas que no se dio cuenta de que ha pisado con ganas a su pobre candidato, para variar le ha enterrado en el piso que en esa zona parece muy frágil. El menor se inclinó para ponerlo en una posición más cómoda lo que le costó un poco de trabajo considerando el banquete que tomó por desayuno el esgrimista.

-Uf.

Luego de mucho trabajo logró ponerle boca arriba, y se sentó a un lado.

-Ojalá pudiera utilizar hechizos de viento, así seria más sencillo. Pero la magia es algo más complejo de lo que imaginé. Aunque tampoco es bueno abusar de ella. Debo ser cauteloso. No sé cuanto tiempo tardemos en completarlo. ¿Y si no puedo guiarlos correctamente? ¿Y si fracasan por mi culpa?

-¿Por qué siempre quieres hacerlo todo solo? ¿No sé supone que los amigos se apoyan cuando hay problemas?

-Así que estabas despierto.

-Porque escuche tu voz. Gracias por ayudarme. Esta vez creí que no la libraba. Pero no me cambies el tema. ¿Qué no me estas diciendo? Los genios te respetan y te han llamado encarnación de Solomon. ¿Qué es lo que te da miedo? Puedes confiar en mi.

-No es que no lo haga pero...

-¡Por favor Aladdin!-le tomó de los hombros con fuerza.

-Me lastimas Alibaba-kun...

-¡No puedo evitarlo! ¡Odio que sufras solo! ¡Dime!

El menor comenzó a ponerse nervioso. Jamás se esperó que le arrinconaran de esta manera. Con tanta facilidad. Incluso la mano que sostiene su mediador tiembla y lo deja caer. Se siente tan vulnerable. Esta mal. Esta mal ser así cuando es él. ¿Cómo se supone que cumpla con su deber si no puede hacer algo tan sencillo como convencer a su candidato de que todo está bien? Sonrió como de costumbre.

-No oculto nada. Te lo dije alguna vez. No sé quien soy. Por eso viajo por el mundo buscando a los amigos de Ugo-kun.

-Si los encuentras, ¿sabrás la verdad?

-No lo sé. Fue la única pista que me dio. Pero es algo que no puedo hacer solo, ¿me ayudaras?

El oji miel estaba conmovido hasta las lágrimas y sonrió como nunca al tiempo que le abrazaba, esta vez con sumo cuidado.

-¡Si! ¡Siempre voy a estar ahí para ti!

-Prometo ayudarte a que seas el mejor candidato.

-¡Lo sé! ¡Siempre he confiado en ti!

Aladdin entrecerró los ojos, quería llorar pero se contuvo. De hacerlo echaría a perder todo el esfuerzo anterior. Se sentía culpable de engañar a su mejor amigo tan descaradamente, pero tampoco es que tenga muchas opciones. No quiere ponerle en peligro. Sabe que tarde o temprano se encontrará con los miembros de Al Thamen, con los amigos de sus padres. Y lo más seguro es que vayan tras él. De contarle la verdad le estaría atando a un peligroso destino. No puede hacer algo tan egoísta. En primera porque Alibaba tiene ante si un futuro prometedor y brillante. Y es por sobre todas las cosas su primer y mejor amigo en este mundo. Se separaron y pusieron en marcha pues los otros dos no habían llegado con ellos.

-Vaya que estos lugares son enormes-el rubio.

-Si, por eso siempre están llenos de trampas.

-Afortunadamente no es el primero al que entramos, supongo que eso nos da un poco de experiencia.

-Oh, suenas tan confiable.

-¡Tengo que poner de mi parte para...! ¡Waaaa!

Acto seguido cayó por un agujero.

-¡Alibaba-kun!

-¡Me lleva! ¡¿Por qué siempre tengo tan mala suerte?! Justo cuando quería mostrarle que he madurado voy y me caigo. ¡¿Por qué el destino está en mi contra?!

El niño se lanzó tras de él, en caso de ser necesario usaría su turbante, solo era cuestión de tomarle de la ropa.

-¡Ya casi te alcanzó!-le gritaba con desesperación cuando lo cierto es que estaba muy lejos.

-¡No te preocupes por mi! ¡Seguro es peligroso!

Justo en ese momento el mayor recordó una situación similar en Amón, solo esperaba que al final del camino no hubiera un montón de lanzas porque a esa velocidad y posición no hay mucho que pueda hacer, terminara como brocheta sin remedio alguno.

-Soy un imbécil. Si me muero fue mi culpa. Pero no permitiré que Aladdin termine igual. Lo amo y odiaría pensar que se lastima por mi causa.

Como pudo se giró y sus piernas quedaron al frente. A estas alturas le daba igual quedar paralítico si con ello lograba proteger al tesoro que venía detrás. Un ligero aroma húmedo invadió sus sentidos, al igual que cierto sonido característico.

-¡Un río! Genial no hay de que temer. Solo debo tener cuidado al caer porque...

-¡Woaaaaaaa!

El camino se acabó antes de lo previsto sin que pudiera reaccionar a tiempo. Por fortuna algo suave evitó que se hiciera daño.

-¡Estoy bien Aladdin!

Exclamó para evitar más estrés al magi, se puso de pie y le cogió con suavidad en sus brazos cuando este llegó al final del camino.

-Me alegra que no te hayas lastimado-sonrió ligeramente sensual poniendo nervioso al niño que no supo muy bien como responder a esa actitud y se sonrojó por la vergüenza.

-¡Quitate de encima!-el cuarto príncipe.

-¡¿Hakuryuu?!

El rubio saltó y liberó al infante que extendió la mano al azabache para ayudarle a levantar. Este miró furioso al dueño del djinn de fuego.

-¡¿Cómo se te ocurre caerme encima?! ¡Por tu culpa casi me ahogo!

-¡No fue mi culpa!

-¡Claro que si!

-Esta vez Hakuryuu-san tiene razón-la fanalis.

-Oh Morgiana, no te había visto, lo siento.

-Como casi siempre-dijo un tanto molesta-pero no te culpo. Cuando estas con Aladdin te olvidas de los demás. Son pareja, ¿o no?

-¡¿Eh?! ¡¿Por qué lo dices?!

-Porque no te alejas y cuando lo haces no dejas de hablarme de el o preguntarme cosas extrañas.

-¿C-como qué Mor-san?

-Pues si sería muy atrevido besarte o...

El rubio cubrió su boca para evitar que dijera más.

-¡Está en el pasado! ¡No le prestes atención!

La pelirroja se zafó molesta.

-Justo ayer me preguntaste si era inapropiado espiarlo cuando se ducha.

-Uh-el pequeño con expresión indecifrable.

-¡Eres un cerdo Alibaba-dono!

Estaban a punto de iniciar una pelea. Lo que de cierta manera se ha vuelto común en ellos cuando un rugido les hizo recordar el lugar donde se encuentran. Un lobo gigante estuvo a punto de tragarse entero al azabache que se salvó al ser lanzado en la dirección contraria por Alibaba.

-¡No necesito tu ayuda!

-¡No es el mejor momento para estar de orgulloso!

La fanalis no se lo pensó mucho y dio una gran patada en el estómago del enemigo, y que le sacó de combate de manera efectiva.

-¡Esa es mi Morgiana!

-¡Eres increíble Mor-san!

Hakuryuu no dijo nada. Pero sintió algo corroer su interior. Nunca ha gustado de ser ayudado. Es del tipo de persona que cree firmemente en que todo se consigue con el esfuerzo propio. Pero no es eso lo que le incómoda. Es algo más, no entiende que. De pronto se siente patético y tiene la impresión de que no es la primera vez. Como si hubiera perdido algo muy importante porque no poseía la fuerza necesaria. Tiene la sensación de que le encomendaron una tarea muy importante. Pero no recuerda quien o lo que era. Se pierde por completo en sus pensamientos. El pequeño magi tiene rato mirándole preocupado.

-Un magi...mi magi...

Necesita alguien fuerte que sea su aliado. Le hace falta justo ahora. Sin entender lo que hace toma al menor del chaleco y le alza hasta robar un salvaje beso de sus labios, al que Aladdin intentó resistirse pero no pudo. Se sintió sucio, traidor, culpable. Todo al mismo tiempo.

-¡Hakuryuu!

Fuera de si el rubio liberó el pequeño que cayó sin resistencia al suelo sin dejar de llorar y dio un fuerte puñetazo al rostro del cuarto príncipe que dicho sea de paso le hizo reaccionar.

-¡¿Por qué me detienes?

-¡¿Qué no te das cuenta de que lo has herido?!

-¡No te hagas el santo que eres igual!

-¡No es cierto! No voy a negar que lo amo y que pienso en el de manera quizá no muy sana. Pero para eso hablo con Morgiana, es mi confidente. ¡Jamás le haría algo así de verdad! ¡¿Qué no te das cuenta de lo sensible que es?! ¡Por dios es solo un niño!

Esas palabras hicieron eco en Hakuryuu que desvío la mirada del rubio al pequeño que no dejaba de llorar, no reaccionaba, su mente estaba lejos, pensando en el dolor. Y no solo es por haber traicionado al hombre que ama o eso a opinión suya porque no es que hubiera querido algo así. Sino que el pasado de Alma Toran, la enorme responsabilidad que tiene, el sentir que no pertenece a este mundo y lo mucho que extraña a Judal son demasiado para un corazón tan pequeño y lastimado como lo es el suyo. Comienza a respirar cada vez más rápido, su vista se nubla al punto de no ver nada y solo escucha que alguien le llama alarmado, luego de eso nada.

...

Aladdin abre los ojos lentamente. El sol brilla con intensidad y el cielo es de un hermoso azul nunca antes visto. Cierra los ojos y los abre de nueva cuenta cuando algo le hace sombra. No emite comentario alguno pero se sonroja y sonríe.

-¿A qué viene esa cara tonta enano?

-Me hace muy feliz verte Judal-kun, no importa si es tan solo un sueño.

-No seas idiota, no lo es.

-¿Ah no?

-Claro que no. El rukh me dijo que algo malo te pasaba y estaba preocupado.

-¿Enserio?-sorprendido.

-¡¿Por qué la reacción?! Haces parecer que soy un jodido patán, y ya te dije un millón de veces que no soy como el rey idiota. Eres mi novio, claro que me interesa lo que ocurra contigo.

El niño comenzó a llorar, lo que sacó de onda al azabache.

-No creo haber dicho algo malo...¿oh si?

-J-Judal-kun...yo...¡Fui infiel!-exclamó para cubrir su rostro con las manos. No quería ver la expresión del sacerdote.

-¡¿Ah?!...¿Qué quieres decir?...¡No me digas que tu candidato y tú...!

-¡No!

-Más le vale, porque lo mato.

-F-fue con onisan...

-¿Hakuryuu?

El oji celeste asintío con la cabeza.

-¿Hicieron...el amor? ¿Te forzó?-angustiado.

-Me...

-¿Te?

-Me...

-¡¿Te qué enano?! ¡Me vas a matar de ansiedad!

-¡Me besó!-emitió para volver al llanto.

El oráculo le observó incrédulo para estallar en carcajadas.

-¡Ja ja ja ja ja ja!

-No...es gracioso Judal-kun...

-Oh claro que lo es. Se pasó de listo y en cuanto lo vea le haré pagar. Pero es muy divertido pensar que cree que puede llegar a algo contigo porque no tiene oportunidad tu ya eres mío.

El infante no dijo nada, se ruborizó con fuerza y cerró los ojos, acción que hizo sonreír al contrario que como siempre está de lo más divertido con su inocente víctima.

-Entonces hagamos algo que no podrías con alguien más.

El niño tenía la firme intención de preguntar pero sus labios fueron atacados de manera dulce. Siempre le ha sorprendido el hecho de que su pareja sea salvaje y gentil, apasionado y sutil, bruto y caballeroso, ¿cómo logra algo así? No lo sabe y poco importa. Luego de una larga espera puede verle. ¿Cuánto tiene de esa fiesta en Sindria? Alrededor de tres meses. El mismo separa sus labios para permitir la entrada de la lengua ajena.

-Vaya que estas ansioso, bueno yo también. Día y noche pienso en ti. Pero me gusta que seas tan transparente, tu eres el que provoca deseos poco sanos en mi, bueno más de los que normalmente hay.

Rodeó el pequeño músculo ajeno con el propio y le sujetó tirando un poco de él. Para luego recorrerle en toda su longitud; se sorprendió mucho al captar el agradable sabor de la saliva del pequeño, como si fuera el néctar de un delicioso durazno. Recorre cada sitio disponible queriendo llegar lo más lejos que le es posible como si quisiese meter toda su alma al menor, lastima que sea imposible. Se retira lamiendo sugestivamente la boquita y dejando a su paso un pequeño rastro del elixir que robó de su amado que miró avergonzado lo acontecido e incluso le pareció un tanto repulsivo. No es que acostumbre observar su saliva en otro, pero cuando el azabache acarició sus labios para impregnarlos no pudo evitar pensar que era increíblemente seductor. Solo él le convence de hacer ese tipo de cosas y desea aún más. De manera casi inconsciente el pequeño toma una de las manos del oji rubí y la lleva a uno de sus botones.

-¿Quieres que te toque?

No recibió respuesta, el escuchar abiertamente lo que hay en su mente le turbó. Judal lo sabe pero es muy divertido, además hay algo que quiere escuchar porque desde que le contó lo del beso con Hakuryuu se siente algo inseguro aunque no quiera admitirlo. Así que no movió ni un centímetro su mano y tampoco cedió a la ajena. Lo quería, en verdad que Aladdin casi rogaba que le hiciera lo de siempre. Sus ojos contemplaron expectantes a su amado.

-Quiero que digas que eres mío.

-¿Cómo si fuera un objeto?

-Claro que no idiota. Tu eres tu, yo soy yo. Pero quiero escuchar. Me parece muy sensual.

-Pero me da pena.

-Entonces supongo que tendrás que tocarte tu mismo porque no pienso hacer nada si no lo dices. No creo que tengas problema con ello. Ya lo has hecho.

El peli azul se debatía entre acceder y no. Sabe que Judal no es una mala persona y que si ve que en realidad sufre le dará alivio aún sin hacer lo que pidió, pero tiene la impresión de que lo dijo por una razón. Así que no debería tener nada de malo responder.

-Soy tuyo-luego de ello suspiró excitado, fue algo muy erótico el decirlo-soy tuyo Judal-kun.

El oji escarlata sonrió y acercó el rostro al sarashi que desató únicamente con ayuda de sus labios rozando de vez en vez los rosados pezones. Tirando un poco de ellos para gran deleite del infante. Se unió al ritual una de sus manos y jugó a conciencia con los dos. Haciendo patrones cotidianos y algunos bastante originales que no provocaban sino placer en el sonrojado niño. Era tal la atención del sol negro que Aladdin sentía un leve palpitar en su hombría que poco a poco despertaba. El oráculo que estaba sentado sobre el lo notó. Liberó los firmes rosados y descendió el camino entre dulces besos y traviesas lamidas hasta llegar a la intimidad del pequeño que dejó al descubierto luego de haber retirado el pantalón, sonrió.

-¿Alguna vez te he dicho lo lindo que es?-dijo entre verdad y con afán de molestar.

Consiguiendo su objetivo pues el menor sentía que todo le daba vueltas por la vergüenza y goze; demasiadas cosas en tan corto período de tiempo. Al no obtener una respuesta el perverso sacerdote deslizo la lengua en toda su longitud.

-Ung...J-Judal-kun...mmm...

El infante tiembla peor que si fuera gelatina. Justo cuando su amante le tiene en sus brazos y le hace pensar que ya sabe más o menos a lo que va. Le acaricia de una manera que le hace sentir aún más novato que la primera vez. ¿Es que acaso nunca aprenderá?

-¡Ah!

Tal vez, quizá no. Es algo que descubrirá con el pasar del tiempo. Ahora le toca "sufrir" con las mágicas atenciones de su pareja que se ha metido de jalón su delicado miembro a la boca. El peli azul coloca sus manitas en el cabello del mayor como si quisiera apartarlo cuando en realidad esta más que de acuerdo con lo que le hacen. Aún así su corazón late a una velocidad increíble, como si tuviese la intención de llevarle al más allá ahogado en felicidad. Asfixiado, es tal como se siente al ser incapaz de respirar con normalidad, ¿cómo podría cuando su mente ha quedado en blanco? De hecho ni siquiera está muy seguro de que Judal continúa con la labor, tanto así se perdió en el placer. Un abrupto movimiento de su miembro le trajo a la realidad y con ello la sensación de algo abandonando su cuerpo. Una cálida sustancia que el peli negro degustó agradecido para luego sonreír y besar los labios de Aladdin que captó a la perfección ese curioso sabor como a manzana, ¿acaso es suyo? Muerto de vergüenza volvió a cubrir su rostro con sus manitas casi a punto de llorar.

-¡¿Q-que...cosas...me...obligas...a...?!

-Gracias enano-dijo el oji rubí recostandose a su lado.-siempre estaremos juntos, ¿verdad? ¿No me cambiaras por otro?

-¿Sucede algo Judal-kun?

-...

-Prometo no decirle a nadie.

-Tuve una visión...del futuro...en ella...tuviste sexo con el rey idiota.

-¿Te engañé? Pero yo nunca...

-No. El...te forzó.

Aladdin trató de ser fuerte, desea que su novio confíe ciegamente en él, pero la noticia no le ha sentado para nada. Sus ojitos se llenan de lágrimas y se aferra al manto del azabache.

-No quiero hacer esto con nadie que no seas tu.

-Yo tampoco lo deseo y menos si te obligan. Para eso vine, debes ser cuidadoso cuando estés con él. Nunca te quedes solo en su presencia. Aunque estoy seguro de que encontrará la manera de que suceda, así que iré a Sindria, estoy a unas horas de llegar.

-No te metas en problemas por mi culpa. ¿Qué pasará si Al Thamen descubre que no estas en el imperio?

-Ya tengo un plan, por eso no te preocupes. Y tu bien vales la pena. Solo yo puedo meterme contigo.

-¿Hablas de lo que hacemos cuando...?

-¡No idiota!-apenado-yo me refería a cuando me da por molestarte y demás. En fin, creo que es hora de irme. Solo descansaba un rato pero tengo cosas que hacer. Se cauteloso enano, si te viola me vas a obligar a destruirlo.

-Puedes confiar en mi, gracias por avisarme-sonrió de forma bella, lo que provocó un suspiró en el sol negro.

-Aunque no lo culpo por no poder contenerse.-admitió en tono bajo.

-¿Dijiste algo Judal-kun?

El joven dio un pequeño golpe a la frente ajena que quedó ligeramente enrojecida.

-Que dejes de ser tan confiado. Nos vemos la próxima, espero que en la vida real.

Guiño de manera traviesa, el niño poco a poco se quedaba dormido. Pero intentó resistir lo más que pudo. En verdad le extraña pero al menos pudo tenerlo cerca algunos minutos.

...

En Zagan.

El dueño de Amón continúa moviendo al infante en un intento por despertarle. Mira con enojo al cuarto príncipe que se siente culpable. No entiende como una y otra vez hace cosas que solo provocan daño en un ser tan inocente. Morgiana no emite comentario o siquiera se mueve. Pero el azabache comprende que sus sentimientos no distan de los que tiene Alibaba.

-Mmm...-el peli azul que despertaba lentamente-¿Alibaba-kun?

-¡Aladdin!-se acerca y solloza en el pecho contrario-estaba asustado, creí que no despertarías.

-Lo siento Aladdin-dono-con la cabeza baja-no sé que estaba pensando.

-No te preocupes, me dijo que no hay problema-sonrió.

-¿Acaso hablaste con él?

-En un sueño.

-Oh eso explica...-el rubio que corto su comentario.

-¿Qué?-el infante nervioso.

-¡Nada! ¡No me hagas caso!

El menor no recibió una respuesta pero más o menos se dio cuenta de lo que era, porque el trío miraba en otra dirección con las mejillas teñidas de un intenso carmín. El magi solo podía pensar que algún extraño sonido escapó de sus labios. Y todo es culpa de su perverso novio, y también suya por no resistirse a sus caricias. Pero ni como evitarlo si le ama tanto.

Luego de un rato de convivencia amistosa decidieron continuar su camino por el laberinto. Encontraron criaturas de todo tipo que eran capaces de hablar, plantas que de la nada les atacaban y que incluso se los querían comer y por si fuera poco algunos eran magos.

-¡Harl-harl Rasas!

Y ahí estaba el más pequeño derrotando a algunos de ellos con un nuevo hechizo, el rubio le apapachó siempre manteniendo la distancia para que Judal no fuera a pensar que quiere robarle al novio. Nadie puede asegurar que no le vigila todo el tiempo. Eso o comienza a hacerse paranóico. Hakuryuu se siente frustrado como nunca pues le han salvado en más de una ocasión haciéndole saber lo inútil que puede llegar a ser en un peligro de la vida real. Cansado con la situación el genio decide separarlos en parejas: magi y candidato por un lado y príncipe y fanalis por otro. Estos últimos no contando con capacidad mágica alguna, fueron fácilmente superados por los guardianes del sitio. El peli negro sintió la máxima desesperación de su vida y les atacó con su propio magoi, algo que pone su vida en riesgo pero poco le importó si con ello podía conseguir sus objetivos. Para su desgracia es solo un humano y no posee contenedor alguno. Así, terminó agotado y protegido por Morgiana, claro que en contra de su voluntad. Para luego perder el sentido y tener un sueño.

...

Inicio del flash back.

El tercer príncipe del imperio Kou camina buscando a su querido primo pelirrojo. Lo quiere mucho y disfruta de los momentos en que este le coloca sobre sus piernas y le cuenta historias de otros mundos. Siempre son muy interesantes y su voz es como la más hermosa melodía que haya escuchado jamás. Incluso le obliga a dormir cuando el quiere pasar más tiempo con Kouen. Su corazoncito late emocionado pues casi llega a la biblioteca, lugar en el que suele estar su familiar normalmente. Abre la puerta y la decepción llega a él. Todos los días está en el sitio, es una rutina que no cambia porque sabe que Hakuryuu le busca para pasar un rato juntos. Pero no se aplica cuando Hakutoku le envía a realizar alguna misión, porque entonces si pueden pasar meses sin verse. Las lágrimas llenan los ojitos celestes y la boquita se curva en una mueca de dolor.

-¿Kouen-dono se fue sin despedirse de mi?

Apretó con fuerza la ropa que cubre su pecho. Cuando el mayor sale siempre le lleva una manzana y da un beso en su frente prometiendo que regresará lo más rápido que le sea posible. Eso quiere decir que...¿no volverá? Su pechito se llena de angustia y corre sin ningún destino en mente. Tiene la esperanza de que no tenga mucho tiempo que su primo se fue, a lo mejor aún le encuentra. De pronto empieza a sentir mucho calor, no entiende la razón pero es demasiado intenso como para ser ocasionado solo por un poco de ejercicio. Aún así no detiene su carrera, y menos aún cuando le pareció escuchar el grito de alguien, ¿acaso de Hakuren? Ruega porque no sea así y en esta ocasión vira hacia ahí. Se sorprende al notar que hay fuego.

-¡El palacio se incendia!

Mete velocidad a sus movimientos, la cual no es mucha considerando lo cortas que son sus piernas. Algo le hace tropezar y cae al suelo lastimando su rostro y manitas, se reincorpora para ver lo que provocó su accidente y...

-¡Aaaaaaaaaaaaaaa!

No podía enfocar del todo pues sus ojos miraban de aquí para allá incrédulos, pero eso que le hizo caer...una masa irreconocible de algo...pero el adorno en el piso...¿el segundo príncipe? ¿Es que acaso eso es humano? Porque lo mire como lo haga no le haya forma. Los gritos continúan por tiempo indefinido. Hakuryuu siente que de no detenerse pronto se volverá loco.

-¡Kouen-dono!

Pedía ayuda una y otra vez en su interior, a la única persona en la que confía ciegamente, tiembla violentamente y unas terribles náuseas le invaden. No puede ni ponerse en pie, su cara arde al igual que la mitad de su cuerpo. El fuego le ataca también, pero no es capaz de pensar que recibe un daño. Alguien le toma de los hombros para decirle algo, pero no logra reconocerlo apesar de que su voz le es familiar.

-...tuvo la culpa...debes hacerte fuerte para detener...

La frase le llega entrecortada, como si hubiese algún tipo de interrupción, un escalofrío recorre su espalda al darse cuenta de que ese hombre deformado por las llamas es su querido hermano Hakuyuu.

Fin del flash back

...

Alterado a más no poder, Hakuryuu despierta de golpe, aturdido y desorientado.

-¿Te sientes bien?-le interroga el esgrimista preocupado.

-¿Qué me...pasó?-es lo que recibe por respuesta.

-Vencieron a los hombres de Zagan, pero te desmayaste, así que Morgiana te sacó de ahí.

-Así que de nuevo me ayudaron-emitió con un deje de amargura.

-Oh, lo han hecho muy bien-el djinn-a excepción de uno, que se la pasa metiéndose en problemas y retrasando al resto del equipo. Mmm, ¿quién será?...¡Tú, el de la cicatriz en la cara!-con burla-no has dejado de actuar como una damisela en peligro, que vergonzoso.

Los otros tres estaban molestos con la actitud infantil del genio, pero antes de que pudieran decir algo, el cuarto príncipe comenzó a temblar provocando nerviosismo en ellos.

-¡¿Y crees que no lo sé?! ¡Estoy haciendo mi mejor esfuerzo! ¡Wuaaaaaaaaa!-a todo pulmón.

-¡¿Eh?!-el trío impactado.

-¿Así que ahora te pondrás a llorar?-Zagan que les hablaba desde una proyección.

-¡Tu cállate estúpido pervertido enmascarado!

-¡Jih!-herido en su amor propio.

-¡Calmate Hakuryuu!-el rubio tocando su hombro.

Acto seguido el peli negro le tomo bruscamente de la ropa al tiempo que le removía hasta las ideas.

-¡Tu cállate! ¿Cómo alguien tan irresponsable se hizo fuerte? Te la pasas pegado a Sinbad, ¿qué no tienes dignidad?

-Uh-decaído.

-Es suficiente Hakuryuu-san-la fanalis con tono severo.

-¡Ni digas nada mujer grotescamente fuerte!

-¡Uogh!

-¡Onisan!-el peli azul.

-¡Tu ni me hables enano!

-¡Uh!

Todos le miraban sin saber que decir, el príncipe se tiro melodramáticamente al suelo mientras lo golpeaba con su puño y lloraba.

-¡Idiotas! ¡Todos somos unos idiotas! ¡Wuaaaaaaaa!

Luego de varios minutos lamentando hasta su existencia por fin se calmó. Ahora solo suspira cansado.

-Deberían seguir y dejarme atrás-hecho bolita.

-Deja de decir esas cosas-el dueño de Amón-¿qué no entiendes que somos amigos?

-¡Eres tu quien no mira la realidad! ¡No me he desecho de mi odio y aún así me convertí en alguien débil! ¡Se supone que tengo una misión que cumplir!

-¡Pero no tienes porque hacerlo solo!

-¡¿Qué va a entender alguien como tú?!

-¡Me ocurrió en Balbad!...Si tan solo hubiera pedido ayuda antes. Más gente se hubiera salvado...a Kassim...yo lo maté.

-Vaya, no es la persona negligente que creí. ¿Cómo será en realidad? Tengo ganas de convivir más con él.

Recordó las palabras de Sinbad, sin duda le hace falta experiencia de todo tipo. Una vez hicieron las pases continuaron por el laberinto hasta que encontraron una falsa habitación del tesoro en donde estaba una copia del djinn y que de echo es el culpable de todos los secuestros. Zagan tiene tiempo que duerme, no es fácil vivir tantos años en la soledad. Le derrotaron con ayuda de Morgiana, que consiguió así el poder como familiar de Amón, pero que quedó debilitada a un nivel peligroso. El cuarto príncipe la tomó en brazos mientras buscaban al verdadero Zagan para pedirle ayuda pero antes de llegar fueron atacados, por fortuna el magi alcanzó a protegerlos con su borg.

-Así que nos volvemos a encontrar encarnación de Solomon.-dijo uno de los integrantes de Al Thamen.

-¡Ithnan!-el infante se puso pálido-¡Rápido, sigan adelante, yo me encargo de detenerle!-gritó casi histérico.

-Otra vez esa actitud. ¿Qué ocurre? Algo me oculta, no se puso así por nada.-Alibaba.

-Hakuryuu, lleva a Morgiana con Zagan. Aladdin y yo los detendremos.

-Es peligroso Alibaba-kun tu también...

-¡No! ¡Aún si te enojas me niego a abandonarte! ¡¿Cuándo entenderás lo importante que eres para mi?!

Comentario que dejó sin palabras al pequeño, el azabache se fue con la joven confiando en la fortaleza de sus amigos, además solo era un enemigo. Sin importar que sea de la organización podrán detenerle.

-Fue ingenuo dejarle ir. No podrán detenerme. Especialmente porque no vengo solo.

Ante el par apareció una chica de cabello aquamarina y un joven alto de piel bastante pálida.

-Mucho gusto-dijo la joven con educación-soy Dunya Must'asim, y él es mi caballero Isaac.

-¿Must'asim?-el rubio-¿el reino que fue destruido hace diez años?

-Oh, ¿así que has escuchado de él? Pero no te sientas importante solo por saberlo.

De las palabras pasaron rápidamente al combate. Alibaba se enfrentaba a Isaac que resultó ser un maravilloso espadachín y Aladdin a Dunya que tenía en su posesión un contenedor de metal oscuro. Ithnan miraba atento sin intervenir, analizando y recavando información que le será de gran ayuda en un futuro. El enfrentamiento se prolongó por tiempo indefinido, hasta que el rubio logró derrotar al mayor al punto de destruirlo. Lo que provocó un desequilibrio mental en la chica que fue tragada por su contenedor. El pequeño utilizó la sabiduría de Solomon para traerla de vuelta pues a este paso caería en la depravación. El hombre decidió aprovechar la oportunidad pero el oji miel no se lo permitió, sin embargo estaba siendo superado. Pero esto en lugar de disminuir su espíritu de lucha le hizo crecer. Si le derrotaban vería morir al ser amado, siendo algo que por nada del mundo puede permitirse. Las heridas comenzaban a hacerse presentes en su cuerpo, pero no cedería. Su esfuerzo rindió frutos cuando su contrincante fue partido por la mitad, para el rubio desapareció sin más, no fue capaz de ver una pequeña serpiente que se arrastraba y escondía dentro de su ropa esperando una oportunidad. Se acercó al peli azul que luego de unos minutos despertó llorando.

-¿Estas bien Aladdin?-angustiado.

-Si.

No podía decir mucho, lo que vio en el interior de Dunya fue cruel. Una pequeña princesa que perdió a su familia en un golpe de estado. Todos y cada uno de los miembros a excepción de ella fueron asesinados de manera más que innecesaria, siendo ella testigo de los hechos. Le esperaba el mismo futuro pero Isaac que era su caballero, súbdito y primer amor le protegió. Pero murió en su lugar de manera que le será imposible olvidar. Ahora solo dormía pues el niño le ayudó a verse de nuevo con su amado, el real. Que le dio ánimos para vivir. Alibaba le cogió en brazos y fueron en busca de sus compañeros. Llegaron algunos minutos después, la pelirroja estaba en mucho mejor condición, sin embargo el djinn no se había mostrado aún cuando ya habían encontrado el recipiente que le contenía, hecho que tenía furioso al azabache. El infante lo tomó e introdujo un poco de magoi, de inmediato apareció ante ellos Zagan.

-Bienvenidos jóvenes conquistadores, ¡Oh mi gran rey!-hizo una reverencia ante Aladdin.

-¿Estabas dormido Zagan-kun?

-Ah si, lo siento. Es que luego de tantos años yo...

-Te entiendo, pero me gustaría que liberarás a la gente que secuestró tu doble.

-Lo prometo. En verdad lamento haber causado molestias. Aceptaré cualquier castigo.

-No te preocupes, no vine por eso.

-Ya lo había pensado cuando estuvimos en Amón, pero los genios parecen ser muy respetuosos con él. ¿Se debe a que es un magi? ¿O él es distinto?

-Bueno, yo Zagan admito que han conquistado el laberinto. Así que habrá que ver quien de ustedes es el que obtendrá mi poder.

-¡Mucho gusto Zagan, soy Alibaba!-exclamó amablemente.

El ente le miró con desprecio para luego escupirle de lleno. Con su tamaño está de más decir que el pobre rubio quedó por completo empapado y pasmado. No lograba entender el por qué de la hostil actitud.

-No me gusta la gente como tú. Muestras una enorme sonrisa y cuando hay problemas son los primeros en abandonar a sus amigos. Nunca aceptaré a alguien que traiciona a la gente que confía en él. No quiero ver algo así de nuevo. Por lo tanto, tú-señalando al peli negro-serás mi amo. Te falta mucho pero tienes potencial, no me decepciones llorón.

Hakuryuu se sorprendió al ver como Zagan le escogía por voluntad y se mudaba a su lanza. Se giró sonriendo al magi pero se asustó cuando este le dirigió una mirada fría. Era evidente que no estaba ni un poco contento porque Zagan no eligiera a Alibaba, era algo que ya se esperaba, pero no esa actitud. Le intimidaba de una manera que ni Sinbad logró cuando discutió su alianza en Sindria.

...

En el reino del eterno verano.

El monarca revisaba algunos documentos en su despacho en compañía de su visir.

-¿Enviaste a Yamuraiha, Sharkan y Masrur a Zagan?-el mayor.

-Si, pero aún no entiendo por qué lo hiciste. Sabes que no podemos ayudarlos. Si tanto te preocupa no debiste pedir algo así.

-No es eso. Estoy seguro de que lo tomarán.

-¿Entonces?

-¿Crees que Al Thamen se quedará de brazos cruzados? Si fuera ellos esperaría a que se debilitaran y les emboscaría fuera cuando no tuvieran oportunidad alguna de protegerse.

-¿Por qué no les dijiste para que estuvieran prevenidos?

-Quiero evitar distracciones.

-O pretendes que te deban una.

-¿Por qué siempre piensas que todo lo hago con dobles intenciones?

-Así es, a mi no puedes engañarme.

-Pues bien que fuimos amantes por años. Así que dime tu.

El albino le miró con rabia. Si, hace mucho que no es el hombre del que se enamoró y para su desgracia todo cuanto ha hecho para traerle de regreso se ha convertido en un rotundo fracaso.

-No quiero pelear Jafar. Tal vez ya no tenemos una relación pero para mi fue muy importante. Lo creas o no estoy agradecido con todo lo que has hecho por mi.

-No voy a caer.

-Lo sé. No lo dije con mala intención-miró cansado los papeles-a veces yo también me fastidio de tener que fingir. Al menos podemos ser amigos.

-No estoy seguro de querer.

-¿Al menos darías un paseo conmigo? Me siento un tanto inquieto.

-¿Ocurrirá algo malo?

-Espero que no.

El oji esmeralda suspiró y decidió acompañarle en su caminata. Llegaron al jardín principal. El rey sentía su corazón pesado, esta harto de tener que hacer las cosas del peor modo, utilizando a la gente fingiendo que los sentimientos no importan. Odia haber lastimado a Jafar, pero era necesario poner distancia. No quiere destruirlo al inmiscuirlo en un destino que parece maldito. Una gran explosión se escucha a su espalda. Se gira y mira en dirección a la barrera. Su rostro pierde todo color y sus ojos se abren de par en par.

-¡Judal!-gritó alarmado.

De todos los momentos que el sol negro podía escoger para hacerle una visita tenía que escoger aquel en el que se siente más vulnerable. No cabe duda de que tiene un tino del demonio. El magi oscuro baja con elegancia y toca el piso con delicadeza, hasta pareciera que este no le merece.

-¡Hola rey idiota!-sonrió como de costumbre.

-¿Qué haces aquí? Si es para pedirme que sea tu candidato pierdes el tiempo, no quiero nada de ti.

El muchacho se tocó el pecho y bajó la mirada herido.

-Que frío eres Sinbad.

-No vengas con falsedades, ¿crees que puedo confiar en ti luego de todo lo que nos hiciste?

Tanto generales como soldados que acudieron por el ruido apuntaban sus armas al peli negro.

-Perteneces a la organización.

El menor le miró molesto.

-Como si no fueras igual que ellos. La regaste. No debiste involucrarlos.

-¿A quienes?

-No te hagas el idiota. Al enano y a su estúpido candidato. ¿Qué piensas de él?

-¿De quién?

-Aladdin pues. ¿No es extraño? Se supone que solo somos tres magis. Estoy yo, luego la anciana de Reim y el vago ese. Pero apareció y hasta donde se ninguno de los otros ha muerto, ¿entonces? Además posee una magia que ni yo tengo.-afiló la mirada-¿para qué le quieres?

-No es de tu incumbencia.

-¿Por qué siempre me tratas así?-se abrazó a si mismo-¡yo también soy una víctima!

-¿Eh?

-Yo era tan solo un bebé cuando me arrebataron de mis padres. ¡No sabía lo que estaba haciendo! ¡¿Aún así dirás que todo es mi culpa?!

No pudo contener más el llanto y cayó de rodillas al suelo. El oji miel se sintió genuinamente conmovido, así que se acercó para consolarle. Todos les miraban con recelo esperando el momento en que Judal iniciara una guerra pero para su sorpresa el magi se abrazó con fuerza al mayor. Claro, eso no era lo que en realidad ocurría.

Sinbad sintió un fuerte dolor en su abdomen, el joven le ha clavado una pequeña daga.

-Eres un maldito.-dijo el hombre.

-Ese eres tu. Cosechas lo que siembras.

-¿Entiendes que podríamos asesinarte por lo que acabas de hacer?

-Si claro, como si fueras a admitir que te equivocaste al bajar la guardia.

-Supongamos que tienes razón. ¿Con qué finalidad lo has hecho? Esto no va a matarme.

-No quiero hacerlo. La organización tiene algún tipo de interés en ti.

-Entonces no entiendo.

-Es una maldición.

-¿Eh?

-Sabes mucho de eso, ¿o no?

-No hice algo para merecerlo.

-Pero lo harás y quiero prevenirlo. Que te quede bien claro que el enano es mío y no permitiré que le hagas daño. Lastimalo o siquiera toca un cabello de él y esa magia te devorara desde dentro hasta ocasionarte la muerte más grotesca y dolorosa.

-Tienes un mal gusto como siempre.

-No debiste hacerme enojar.

-Aún cabe la posibilidad de que Yamuraiha o Yunan me ayuden a contrarrestarla.

-Oh-sonrió-¿me crees tan descuidado como para no estar al tanto de quienes son tus aliados? No Sinbad. Esa maldición está unida a tu vida. Reviertela e igual te mueres.

-Así que no puedo tocarle.

-A menos que quieras dejar inconclusos tus planes. Aunque a mi no me importa. Sería muy divertido ver como desapareces en la humillación.

-¡Eres un...!-exclamó en voz alta, con furia.

El visir al notar que algo no iba bien atacó al magi con su contenedor, pero este le detuvo fácilmente con su magia y le lanzó con violencia contra la pared. Ni una costilla fracturada le haría detenerse. Escupió un poco de sangre y tomo con más fuerza el contenedor.

-¡Jafar!

Le detuvo el monarca conocedor de que esto no acabaría bien. Judal y el tomaron distancia, mientras el mayor ocultaba la herida para conservar su dignidad.

-¿Entonces que planea Al Thamen?

-Guerra-dijo con emoción.

Sinbad estaba ansioso. Tanto sufrimiento y sacrificio serían en vano de ocurrir algo así.

-Deberías estar preparado, el Imperio tiene varios conquistadores de laberinto, no eres único: Ren Kougyoku, Ren Hakuei, Ren Kouha, Ren Koumei, Ren Kouen, de todos ellos es el mejor, aún más increíble que tu. Y todos son míos.

-¿Por qué me lo dices?

-Para que no puedas vivir tranquilo. Día y noche pensaras si al fin se dignaron a atacarte y nada me haría más feliz. También porque quiero que lo protejas. Sabes bien de que hablo. Si llega a tener un leve raspón ni tu vida será pago suficiente para compensarlo.

El magi se elevó para desaparecer en la inmensidad del cielo. Dejando al líder de la alianza de los siete mares con un mal sabor de boca. Le echo a perder todo en cuestión de minutos. Largos meses de planificación que se han ido a la basura sin más.

...

Justo como lo pensara Sinbad, el grupo fue atacado en cuanto salieron de Zagan, pero gracias a sus tutores lograron volver al barco que llevaría a los agotados jóvenes de regreso. Aún así tuvieron la energía suficiente para iniciar una conversación.

-Vaya que fue complicado, al menos Zagan-kun dejó ir a los aldeanos-el niño.

-Eso fue genial. Aunque me siento triste porque no le caí bien.

-Animate Alibaba-kun, quizá fue solo un malentendido.

-Si.

-Gracias por haberme ayudado Aladdin-dono. ¿Eso te convierte en mi magi?

-...

De nuevo esa fría mirada que solo vio el azabache. Este no pudo evitar sentir rabia. Un genio le aceptó como su maestro, pero ni así le reconoce él. ¿Qué más necesita hacer para tenerlo como su aliado?

-¡No es justo Aladdin-dono...! ¡Ah!

Los chicos se asustaron cuando vieron que una serpiente salió del ropaje del rubio y mordió al cuarto príncipe en el brazo, luego de ello se convirtió en cenizas.

-¡Onisan!

Aladdin que revisaba la herida de su amigo. Porque aún si no lo considera su candidato es una persona que quiere, respeta y aprecia.

-No se preocupen, estoy bien. No parece del tipo venenoso.

-¿Cómo se metió eso en su ropa Alibaba-san?

-Supongo que en Zagan, después de todo había cosas raras por aquí y por allá.

-Deberías ser más cuidadoso Alibaba-dono. Pudo ser peligroso.

-Lo siento.

-No te preocupes, de cualquier manera no fue nada grave.

Aún así el pequeño miraba con insistencia la pequeña casi invisible herida. Algo no esta bien. Pero no hay mucho que pueda hacer. Una vez más le molesta esa falta de conocimientos que tiene. Incluso el turbante que le regaló Ugo resultó severamente dañado por su inexperiencia, y aunque le ha restado importancia al asunto, no puede evitar sentirse mal. Es un vinculo que tenía con el amigo que ya no puede ver.

...

Una vez en Sindria todos toman un baño y merecido descanso.

Por la noche se llevó un gran banquete, ahora el magi, la fanalis y los dos príncipes platican bastante animados.

-Oh fue muy gracioso cuando gritaste porque te mordió esa tortuga-el rubio que molestaba al amo de Zagan.

-¡¿Qué querías?! ¡Me asusté! ¡Ese era mi primer...! ¡Ah!

-¿Estas bien?

-Si, es solo que me duele un poco la herida.

-¿Estas seguro de que no es venenoso?

-Pues no me siento mal.

-Mmm.

Luego de un rato volvieron a platicar olvidándose por completo del asunto e incluso se presentaba una obra que ilustraba como tomaron el laberinto. Aladdin se parodiaba a si mismo ante la atenta mirada de sus compañeros que casi se partían de risa. Hasta que llegó Sinbad a hablar con el pequeño.

Se sentaron en una mesa alejada para tratar un asunto serio. El rey le contó de los otros magi que habitan este mundo y le ofreció ser el de Sindria y ser el embajador con Reim. La mirada del mayor le hizo entender que las dudas de Judal con respecto a el tenían fundamentos y se negó. El oji miel se despidió con una sonrisa al tiempo que le invitaba a divertirse en la fiesta. Claramente alegría es lo último que siente ese hombre. Se ha enojado y el niño se ha dado cuenta, pero gracias a la maldición del sol negro no puede poner un solo dedo en Aladdin.

-Ojisan...-le mira con tristeza.

...

El rey se la pasó toda la noche por aquí y por allá haciendo aliados. Aceptó ayudar a Hakuryuu a cambio de la cooperación de este cuando le hiciera falta. Sedujo a la octava princesa para que velara por los intereses de su país en Kou. Y caminó fastidiado cuando acabó la labor. Aún le molesta haber perdido la gran oportunidad que le significa Aladdin.

El corredor está tan oscuro como su alma misma al igual que su estado de animo. De pronto escucha los pasos de alguien que se acerca en su dirección, este se detiene enfrente.

-¿Alibaba-kun?

-¡Oh Sinbad-san!

-¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en la fiesta?

-Es que Hakuryuu está ebrio, así que estuvo a punto de caer, lo evite pero me tiró todo el vino y tuve que cambiarme de ropa.

-¿Tu no bebiste?

-Oh no, Aladdin y Morgiana me lo tienen prohibido-movió sus manos nervioso-porque no me sienta muy bien.

-Ya veo.

-Pero fue genial encontrarme contigo. Casi nunca tenemos tiempo de platicar. Soy tu gran admirador.

-¿Enserio?

El joven asintío enérgicamente, el monarca sonrió con amplitud. Parece que su nueva víctima ha llegado por voluntad propia. Eso si es suerte. Quizá aún tenga manera de obligar al pequeño magi a ponerse de su parte, quiera o no.

.

.

.

Notas finales.

Mmm me siguen quedando más largos. Alguien amarreme las manos! No es que no me guste escribir tanto pero me preocupa la capacidad de los teléfonos. Cual es la cantidad máxima de palabras que agarran? Es que no quiero que deje a alguien a medio capítulo :( espero no pasar este limite, aunque es difícil porque me emocionó XD. Muchas de veras muchas gracias por su apoyo a esta historia, me hace mucha ilusión :).

Black soul99.-Oh que bueno que te gustó! ME HACES MUY FELIZ! Oh en serio me mataras con tan bellos comentarios, siento que no los merezco pero me animan como no tienes idea! (girando en el suelo) VIVA EL JUDALA! Gracias por el apoyo y espero que te guste la continuación, ya estoy escribiendo el que sigue. Cuídate mucho :)