Capítulo 4:
Magic Storm

Canterlot, fábrica abandonada:

Una figura solitaria de una unicornio entró a aquel vestigio de una era más próspera. Iba vestida con una elegante gabardina gris, y un sombrero chato a juego. Miró a todas partes, asegurándose que no la siguieran, y luego entró a aquel enorme edificio.

Por todas partes había maquinaria oxidada, a punto de derrumbarse. Sin mencionar vigas sueltas y losas descolocadas.

Finalmente llegó a una enorme compactadora, con las prensas abiertas de par en par, al final de una banda transportadora. Ella caminó a través de la banda, entrando a las fauces de hierro de la máquina, y empujando una pared falsa, dándole paso al recinto oculto.

En dicho recinto, un unicornio blanco estaba haciendo flexiones con un solo casco y un peso sobre su lomo, al tiempo que estudiaba una serie de ejemplares de varios diarios pegados a lo largo de toda la pared, y un plano de Las Pegasus, Trottingham y ManeHattan. Ciudades de tamaño considerable.

El ruido llamó la atención del poni ejercitándose, que se volvió por unos segundos para luego poner una expresión de claro fastidio. ─ ¿De veras? ¿En qué estás pensando, vistiéndote así?

─ Vamos Blue Blood, ¿no te agrada mi indumentaria discreta? ─ Dijo Rarity.

─ Un poni envuelto en una gabardina está diciendo a gritos que trama algo.

─ No seas aguafiestas Blue Blood, además jugar a los disfraces es un gaje de nuestro oficio ─ bromeó Rarity. ─ Y tranquilo, solo estoy probando mi nueva línea invernal.

Blue Blood suspiró, mientras cambiaba a otro casco para seguir con su ejercicio.

Rarity soltó una risita, y miró los periódicos. ─ ¿Y a todo esto, ya tienes una pista?

─ No, este metaponi es especialmente habilidoso a la hora de ocultar sus huellas. No tengo ni la menor idea por dónde podemos empezar a contactarla.

Rarity asintió en silencio, estudiando los periódicos también. Al principio, al surgir los rumores de un nuevo metaponi que salvaba ponis de cuando en cuando, los miembros de la Liga acordaron que le darían tiempo para revelarse por sí mismo.

Pero después de la fuga del Payaso, y la confirmación que se había formado una alianza de villanos, quedaba claro que necesitaban de todo el apoyo que pudieran encontrar antes del siguiente ataque.

─ Y perdona mi indiscreción, ¿necesitabas algo? ─ Preguntó Blue Blood de pronto.

─ Oh, ¡sí! De hecho venía a comunicarte que un nuevo metaponi apareció. Todavía no controla sus poderes pero está muy entusiasmada por unirse a la Liga cuando aprenda.

Blue Blood frunció el entrecejo. ─ Eso está bien, pero, ¿podemos confiar en ella?

─ Ah, seguro. Es la hermanita de Applejack, ¿increíble, no? Parece que de algún modo u otro las tres se convirtieron en metaponis al final.

─ Cuando Sweetie Belle obtuvo sus poderes metaponis no estuviste nada contenta, y te apuesto lo que quieras a que lo que le pasó a esa niña la tuvo al borde de la muerte.

Rarity no supo qué responder, sabía que Blue Blood tenía razón.

─ A excepción de Marevel y Linterna Verde, parece que las experiencias cercanas a la muerte son la regla para obtener Poderes Metaponis. No es nada para alegrarse.

Rarity asintió. ─ Y solo Scootaloo contaría en ese caso. Después de todo recordemos que Spikey-Wikey no es un metaponi como tal, él es un metadragón.

─ Y luego está el reporte del mago Stygian sobre lo que pasó con el dragón llamado Garble y Star Swirl el Barbado. Ese es otro meta que necesitamos localizar y que también obtuvo sus habilidades de una experiencia cercana a la muerte.

Rarity asintió.

─ El problema es que este 'código Magic Storm' como lo llamó Stygian no quiere ser localizado. Los intentos que los demás pilares han hecho demostraron ser inútiles.

Blue Blood siguió ejercitándose.

─ No, será localizado cuando él quiera ser localizado. El verdadero problema es que no sabemos qué bando tomará.

─ Tenemos problemas, ¿verdad?

─ A veces extraño cuando solo eran tus amigas y tú. Era una época más simple.

─ Es verdad. Pero los tiempos actuales tampoco están tan mal.

El príncipe bajó de un salto de la viga donde estaba entrenando.

─ Dime algo que sea mejor ahora.

Rarity le sonrió y le dio un beso en la mejilla. ─ En primera, hay menos crimen en las calles. En segunda, ¿acaso tú y yo no nos hicimos amigos?

Blue Blood se sonrojó pero le sonrió a Rarity.

─ Es cierto, buenos amigos.

Bosque perdido:

Tirek, Chrysalis y Sombra regresaron a la guarida luego de varias horas. Y muy a su pesar, las irritantes risas del lunático seguían resonando el lugar, pero al menos se escuchaban atenuadas.

Entraron, donde vieron a su jefe tosiendo, recuperándose del veneno.

─ ¿Se encuentra bien? ─ Preguntó Chrysalis.

─ Maldito payaso, no debí subestimarlo ─ gruñó Grogar. Fijó su siniestra mirada en Cozy Glow. ─ Y tú, más te vale que des prisa con el plan de hacerte su amiga. A pesar que lo sellé con el hechizo más poderoso que tengo en mi repertorio, dudo mucho que pueda contenerlo por mucho más tiempo.

─ Veo por qué los ponis estaban tan entusiasmados de entregárnoslo a nosotros sin pelear ─ dijo Chrysalis.

Se escuchó una risita impertinente, seguida por el sonido de pasos.

Todos se prepararon para pelear, cuando la Hechicera se hizo presente, todavía deleitándose con el momento.

─ ¿Interesante tipo, no es así? Una mente completamente rota, y solamente un incontrolable deseo de destrucción.

─ Tú, tú fuiste la que nos hizo traer a este perturbado poni hasta aquí ─ dijo Tirek, tomando del cuello a la poni oscura. Ella se rio.

─ Pues sí, ¿no me digan que no pueden manejar a un simple lunático? ─ Ella se rio. ─ Además, no están entendiendo bien la situación. Lo sacaron de una celda para encerrarlo en otra, cualquiera se molestaría. Denle algo que hacer, o se la pasará fastidiando a los que tenga más cerca. Sin mencionar que ustedes son mucho más grandes y resistentes que un poni promedio, las probabilidades para llevar sus chistes más allá son infinitas.

─ No nos andemos con rodeos, ¿qué quiere ese maldito gusano que hagamos? ─ Preguntó Grogar.

La Hechicera proyectó con su cuerno la imagen de un dragón color rojo, con los ojos en blanco, vagando por los alrededores de las Tierras Dragón.

─ Su nombre es Garble. Sufrió un percance muy grave por culpa de uno de los miembros de la Liga.

─ ¿Qué tan grave?

─ Casi muere, pero ahora es uno de ellos. Un metadragón.

─ ¿Metadragón?

─ Así es, y su potencial es ilimitado. Sin embargo su mente se encuentra fragmentada e inestable.

─ ¿Quieres traer a otro maldito lunático aquí? ─ Preguntó Grogar.

─ No, quiero echárselos encima a ellos. El poder que guarda este metadragón dentro de él no tiene comparación. Pero mientras esté en este estado, no hay manera que lo use adecuadamente. Y para eso la necesito a ella.

Señaló hacia Chrysalis.

─ ¿Yo?

─ Sí, tú. Y el Payaso. De él me encargo yo, así que no te preocupes. No te hará daño.

Chrysalis rechinó los colmillos. ─ No tengo nada de qué preocuparme, es solo un estúpido poni.

─ ¡Entonces! ¿Dónde es la fiesta? ─ Saltó el Payaso por detrás de Chrysalis, haciendo que ella se cayera del susto. ─ ¿Dónde, dónde, dónde?

La Hechicera sonrió. ─ ManeHattan. La fiesta será grande, muy grande. Y necesito que me ayudes a repartir las invitaciones. ¿Te parece?

El Payaso soltó una escalofriante carcajada.

─ ¡¿Qué si me parece?! ¡JAJAJAJAJAJAJA! Prepara tus cosas Cozy Clown, esta será tu primera prueba para ver si puedes ser una poni de fiesta. Y con un poco de suerte te presentaré a mi mejor amiga en tooooodo el mundo… ¡la murciélaga!

Cozy forzó una sonrisa. ─ ¡Por supuesto Señor P! ¡Estaré lista en un segundo!

El Payaso la tomó del cogote y la arrastró.

─ Yo te ayudaré, todavía no conoces los preparativos necesarios.

Mientras la Hechicera miró a Chrysalis.

─ El Metadragón es una bomba de tiempo, tú vas a hacerla estallar. ¿Entiendes? Pero no intentes alimentarte de él.

─ Pero…

─ Es muy poderoso e inestable al mismo tiempo. Si lo intentas hay una buena probabilidad que te mate. Pero bueno, hazlo si quieres. Es tu vida.

Chrysalis se estremeció.

─ Entiendo, ¿qué tengo que hacer?

Ubicación desconocida:

En lo más alto de las montañas, en un punto donde ningún poni podría sobrevivir por el helado aire y la falta de oxígeno, un dragón rugía de desesperación, arañando su rostro, estrellando su cabeza contra las paredes, y golpeándolas con sus puños. Hacía todo el ruido que podía para acallar las dos voces en su cabeza, luchando por obtener el control.

Cada golpe, cada rasguño que se hacía a sí mismo era un desesperado intento de una de las dos mentes tratando de recuperar el control cuando la otra tomaba el mando.

En su furor él arrojaba grandes llamaradas de colores, cuyos efectos variaban desde crear vegetación, helar más el ambiente, o incluso lanzaba relámpagos.

Lloraba, gruñía, gritaba. Era una agonía sin precedentes.

En su desesperación se encontraba golpeando su cabeza contra el suelo, cuando una voz llegó desde la entrada de la cueva.

─ ¿Hermano? ¿De verdad eres tú?

Garble se quedó congelado por unos instantes. ─ ¿Smolder? ¿Smolder eres tú?

Se arrastró hacia la entrada hacia la entrada, donde lo esperaba una hermosa dragona de color naranja, ojos verdes y espinas color magenta.

Su mano derecha de pronto se aferró al piso.

─ No… no… no… ¡NO, CÁLLATE TÚ PONI!

Y se mordió su propia mano en un desesperado intento de retomar el control.

─ Smolder…

Pero la dragona ya no estaba.

Lágrimas corrieron por sus ojos mientras miraba hacia donde segundos atrás estaba su hermana.

─ ¡¿QUÉ HAS HECHO, MALDITO PONI?! ¡¿QUÉ HAS HECHO?! ¡ME HAS HECHO PERDER A SMOLDER!

Y con sus puños golpeó el suelo, haciendo temblar la montaña. Una tonelada de nieve bloqueó su camino, pero la ira había hecho que Garble lograra empujar la molesta voz del anciano a lo más profundo de su subconsciente. Rugió, un poderoso rugido seguido de una llamarada de color azul que liberó su camino.

Gritó de ira, mientras estiraba sus alas y volaba a gran velocidad mientras de sus garras abiertas emergían chispas de colores, era magia pura, que causaba una gran devastación mientras iba. Sin control, la magia era poco más que energía pura que sin un propósito solo explotaba.

Desde su escondite, una grieta en la pared en donde se mantenía transformada en un ratón, Chrysalis volvió a transformarse en Smolder y por último en ella misma.

─ Bien… lo admito, eso fue aterrador.

Tierras Dragón:

Una joven dragona se encontraba mirando al vacío, leyendo un viejo cuaderno con una serie de poemas. Lo último que su hermano dejó atrás antes de su muerte. Cuando se lo llevó ese monstruo alicornio, un extraño poni con el poder del bosque.

─ Garble…

Lloró de nuevo, como lo venía haciendo desde ese suceso, cuando escuchó una poderosa explosión detrás suyo.

Smolder se volvió, solo para ver un espectro de luz de colores arrastrarse hacia ella.

─ Smolder… ─ dijo el espectro.

La luz se disipó, revelando a su hermano, con sus ojos brillando con una extraña luz que cambiaba constantemente de color.

─ ¿Hermano? ¿Eres tú de verdad?

─ Smolder, ayúdame… ayúdame por favor…

─ ¿Hermano?

Ella le alargó su cuaderno de poemas. ─ Estos son tuyos, ¿recuerdas? ¿Recuerdas de verdad?

Garble tomó el cuaderno con manos temblorosas, cuando una se tensaron de repente, y trataron de romper el cuaderno.

─ NO… mi hermano jamás dañaría sus propias creaciones así ─ sollozó Smolder.

Eso fue suficiente para que Garble volviera a tomar el control. Soltó el cuaderno de golpe, y se agarró la cabeza mientras gritaba.

─ MALDITO PONI, ¡CIERRA TU MALDITA BOCA! ¡TE HE DICHO, QUE LA CIERRES!

Y escupió una llamarada de color violeta. Que explotó en el cielo como fuegos artificiales.

Cayó de rodillas golpeando el suelo con su puño.

─ Los quieres destruir porque sabes que son míos, que me darán el control… ¡CÁLLATE!

Soltó otra llamarada ante una Smolder cada vez más asustada.

─ Aléjate de mí, aléjate de mí ─ dijo ella, comenzando a volar alejándose lo más que podía.

─ No, espera… por favor no ─ dijo él con voz temblorosa. ─ Quédate Smolder… te necesito.

Ella voló lejos, suplicando ayuda.

─ No… Smolder… ¿YA VES LO QUE HACES MALDITO PONI?

Se golpeó la cabeza con ambos puños y extendió sus propias alas, siguiendo a Smolder, pero su hermana estaba demasiado lejos para alcanzarla. Él entonces abrió sus garras, liberando una gran cantidad de energía mágica pura, que lo hizo tomar una velocidad impresionante.

─ ¡SMOLDER VUELVE A MÍ!

La carrera y ese haz de luz multicolor llamó la atención de cientos de curiosos que de inmediato saltaron para ayudar a su compañera, volando de todas direcciones para tratar de controlar a aquel intruso.

Tres de ellos se posicionaron sobre él, y se dejaron caer sobre él, haciéndolo perder el balance, distrayéndole el tiempo suficiente para que el poni dentro de su cabeza retomara el control. Y él no podía volar como dragón.

Empezó a caer, mientras tres dragones más se unieron sobre él inmovilizándolo.

La Lord Dragón, Ember avanzó hacia él.

─ Basta ya, estás invadiendo nuestras tierras, y como Lord Dragón te ordeno que dejes ya este juego o… ¿un minuto, acaso tú no…?

Garble retomó el control, gritando de ira, disparando de nuevo energía mágica pura de su boca y sus garras, lanzando a sus captores hacia todos lados.

Ember a duras penas si pudo mantenerse en pie.

─ ¿Qué pasó contigo?

Garble se arañó su propia cara, y soltó una nueva llama de magia pura, alargando su garra hacia Smolder.

─ Por favor… ayúdame.

Ella retrocedió más, asustada de lo que veía.

Garble entonces saltó hacia ella, en un desesperado intento de hablarle.

─ ¡NO! ─ Gritó ella, tratan do de protegerse.

Una poderosa mano color verde apareció de la nada, deteniendo el desesperado intento de Garble de acercarse.

─ ¡Basta! ─ Gritó Linterna Verde, apuntando su Anillo hacia su enemigo. ─ Un minuto, ¿Garble?

─ ¡TÚ!

El dragón se congeló por unos momentos, para soltar otra vez una furiosa llamarada de colores de sus garras, rompiendo el agarre del sorprendido Linterna.

Con su energía al máximo se lanzó contra Linterna Verde listo para destruirlo con sus propias garras. En su cabeza, la debilitada voz de Star Swirl trataba de recuperar el control del cuerpo, pero la ira finalmente le habían dado el control total a Garble, y no se detendría hasta destruir al culpable de todo esto.
Linterna a duras penas si logró crear una pared de ladrillos para protegerse del ataque de su enemigo, pero éste irradiaba tal poder que la quebró sin lastimarse siquiera, y se abalanzó sobre el cuello del Guardián Esmeralda.

Ambos cayeron con violencia en el centro del círculo de dragones, creando un gran cráter.

─ Esto es culpa tuya. ¡TÚ ME ARROJASTE A ÉL!

Levantó su garra frente a Linterna y cargó la energía mágica sobre él.

─ Tu culpa, tu culpa…

Soltó el ataque, que Linterna a duras penas si tuvo tiempo de desviar creando un espejo con un anillo.

─ Garble, espera, fue un accidente.

─ Y yo tendré un accidente justo sobre tu miserable cara.

Extendió sus garras, lanzando un nuevo ataque de magia pura contra Linterna, que esta vez contraatacó con una resortera gigante que lanzó una serie de proyectiles contra Garble.

Buscaba incapacitarlo solamente.

─ ¡Garble, espera! ¡Esto no tiene que terminar así! No sé qué pasa contigo pero podemos solucionarlo, ¡JUNTOS!

El dragón rojo rugió y arrojó tres ráfagas de magia pura contra Linterna, dos de sus garras y otro de su boca.

Linterna trató de crear un campo de energía verde pero el poder puro del dragón era demasiado fuerte para él, y salió disparado hacia atrás.

Apuntó otra de sus garras hacia el héroe, listo para destruirlo de una vez por todas, cuando miró a Smolder, que lo miraba horrorizada.

Finalmente bajó su garra.

─ Tú tomaste todo de mí. Ahora yo te devolveré el favor, ¡DESTRUIRÉ TODO LO QUE AMAS, A TODOS LOS PONIS QUE PUEDA!

Y voló impulsado por su magia y sus alas.

Linterna se levantó como pudo, activando su comunicador.

─ ¡Llamando a todos los miembros de la Liga de la Justicia! Tenemos un metaproblema, y es muy poderoso. Necesito refuerzos.

El dragón voló en su loca carrera de la muerte, hasta que divisó la primera ciudad poni que encontró. Una enorme metrópoli, en la frontera de Equestria. ManeHattan.

Con un grito de furia asesina, soltó sus llamas con todo su poder destrozando cuanto edificio viera a su alrededor.

Los ponis corrían enloquecidos mientras que el dragón soltaba llamas, haciendo que los ponis intentaran refugiarse de ellas, pero a cambio morirían aplastados por los escombros.

Una voz retumbó en toda la ciudad:
─ ¡Aroha soicifide sol sodot araper!

Todos los daños que causó el enloquecido metadragón se repararon al instante.

─ ¡¿QUIÉN SE ATREVE?!

Una poni de color azul neutro y una melena celeste platinado avanzó por la calle, sin el menor atisbo de miedo. Iba vestida con una camisa blanca elegante, un elegante saco y un sombrero de copa.

─ ¿Le puedes explicar a la Gran y Poderosa Trixie qué diablos pasa contigo?


Perdón por la tardanza, pero me estanqué momentáneamente. Luego pues pensé en tomar más material de los nuevos episodios de MLP, y pues obtuve una buena idea para añadir el arco de Magic Storm. Espero que les guste y bueno,

Chao; nos leemos!