Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 17 Al menos dame diversión.

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Alibaba se acercó para liberar al pequeño, al hacerlo pudo ver heridas en sus muñecas. Intentó escapar, resulta evidente. Aunque la razón nada tiene que ver con los pensamientos del rubio.

«-Es un o una desgraciada quien te hizo esto. Lastimar a alguien tan puro, dulce, tierno y alegre. ¿Qué clase de mountruo hace algo así? No, es mi culpa. No debí dejarte solo.»

-¿Alibaba-san?

-Disculpa Morgiana, creo que estaba distraído. ¿Dijiste algo?

-No podemos llevarlo así.

-¿Eh?

Solo en ese instante el esgrimista se dió cuenta de que el infante estaba en sus brazos, apenas cubierto con la sábana manchada de sangre.

-¡¿Pero qué rayos?!

-Tranquilizate. Entiendo que es una situación complicada que nos supera por completo. Pero no por eso te alteres y le ocasiones más problemas de los que ya tiene.

-Cierto-respiró profundo-lo ideal será darle un baño-le tapó con otra tela sin que ella pudiese ver-Espera, ¿es algo que debe hacerse en esta situación? Mejor le avisaré a Sinbad-san.

Depositó al magi y corrió rápidamente en dirección a la puerta que abrió y por poco se estrella con alguien, pero este le evadió rápidamente, entrando y cerrando sin permitirle marcharse. Alibaba intentó cubrirle la visión de algún modo pero el tercer príncipe imperial le apartó con extrema seriedad y se aproximó a su amigo.

-¡Aladdin no es un espectáculo! ¡Deja de mirarlo!

-¿Por qué está así el niño mugriento?

-No te incumbe.

-Claro que lo hace.

-No tengo intención de gastar mi tiempo contigo. Hazte a un lado.

-¿Y luego qué? Con tu evidente histeria, ayudar será lo último que hagas.

-¡Eso es...!

-Verdad-Morgiana.

-Para empezar, ¿comprendes lo que ocurrió?

-B-bueno, alguien...abusó de él-frustrado.

-Que torpe.

-¡Oye!

-Malinterpretas la situación, pero no quiere decir que eso la haga menos complicada y difícil de superar.

-¿Qué quieres decir?

-Ah~ para empezar, la sábana que supongo le cubría en un principio tiene sangre aún fresca-la señaló.

-Si.

-Pero la de ahora no tiene ni un poco.

-No comprendo.

-¿Es enserio? ¿Cuánto tarda en cerrarte una herida?

-El tiempo varía.

-¿Alguna vez lo hizo instantáneamente?

-Ah.

-Exacto. Y más considerando la alarmante cantidad de sangre. Con el tamaño del niño mugriento me sorprende que no esté agonizando, aunque parece que tiene fiebre.

-¿Lo sabes con solo observarlo?

-Digamos que tengo conocimientos curiosos~.

-Si no le atacaron, ¿por qué?

-Alguien, bastante ingenuo por cierto. Quiere hacernos creer que lo hizo.

-¿Quién?

-Bueno-sonrió-ese es asunto entre el niño mugriento y la otra persona.

-Como sea, le llevaré con Sinbad-san.

-No.

-¡¿Quién te crees para...?!

-No me interesa la relación o concepto que tengas respecto a ese hombre. No es una buena persona. Tu mismo lo viste. Intentó sacar ventaja de la guerra. Bueno, tu también al salvarme, por lo mismo olvida mi agradecimiento.

-No lo quiero.

-Si claro, ¿entonces por qué se lo dijiste a En-nii?

-Bueno, eso es p-porque...por...

-¿Lo ves? Alguien con semejante grado de confusión es incapaz de dar apoyo alguno. Aladdin es mi amigo, no me interesa que creas en mis palabras. Pero no voy a permitir que reciba más daño. Así que, ¿podrían dejarnos a solas?

Alibaba separó los labios con intención de reclamar de nueva cuenta, pero Morgiana le cogió de la muñeca y negó con la cabeza.

«-¿Tu también? Parece que todos están en mi contra. No, soy yo quien ve enemigos en donde no los hay. Este sujeto no me agrada en lo más mínimo. Pero Aladdin cree en él, haré lo mismo. Solo espero no estar cometiendo un grave error, otro.»

-Más te vale no hacer algo extraño. Juro que si me entero te mato.

Kouha le ignoró deliberadamente. Razones para que no le agrade sobran. La principal su evidente negligencia y estupidez. Las que ponen al pequeño en situaciones como las de ahora. Alibaba y Morgiana se dieron la vuelta para retirarse. Cuando el de ojos miel cerraba la puerta alcanzó a escuchar algo:

-Piensa muy bien en lo que quieres hacer de tu vida. Y si la persona que escogiste es la adecuada.

Una vez le dieron privacidad al amo de Leraje. Este tomó asiento a un lado y pasó la mano por la frente ajena.

-Como lo imaginé, tiene fiebre. Es un magi. Mmm, ¿veneno? Recuerdo que a Judal le ocurrió algo similar varias veces, cuando Al Thamen le castigaba. Lo primero es estabilizar su condición, siendo un mago de la creación estoy seguro de que el rukh ya contrarresta el veneno. Pero las altas temperaturas pueden provocar un derrame cerebral y eventual fallecimiento.

Cogió el pantalón del pequeño y su chaleco del armario. Así si alguien le preguntaba, simplemente diría que le encontró dormido. Y en cuanto lo hizo se dirigió a uno de los muchos baños, el más alejado. Entre menos público mejor. Al llegar se alegró de ser siempre tan precavido. Apenas le dieron una habitación salió a inspeccionar el sitio buscando algo sospechoso. Nada, y por fortuna le fué de ayuda porque lo halló fácilmente.

-Mmm, aunque sería estupendo contar con una bañera.

Desnudó al niño de nueva cuenta, aunque el conservó la ropa y abrió la llave del agua fría. Se preocupó bastante cuando pasados cinco minutos Aladdin no volvía en si, aunque la temperatura en su cuerpo disminuía satisfactoriamente. Por el piso corre el líquido cristalino y otro escarlata, no solo el que cubre al magi, sino de algunas heridas que aún tiene Kouha en su cuerpo.

«-Que bueno que no tiene hipotermia, aunque con este método sería peligroso. No quiero ni imaginar lo que ardería. Seguro me quedaran cicatrices. Seré menos atractivo para En-nii.»

Sonrió con tristeza.

-Como si me viera de esa manera.

Una vez Aladdin respiró con normalidad le secó con una toalla y vistió.

«-Ojalá hubiese traído equipaje. Espero no mojarle en el trayecto de vuelta.»

Salió con sigilo, está vez sería un poco complicado porque escurre por todos lados mientras el niño va inconsciente.

«-Puedo decir que nos caímos, el se golpeó con el suelo y yo me hundíen el río.»

-Difícil de creer.

Pero la fortuna le sonríe el día de hoy. Por lo que regresa sin inconvenientes a la habitación de Aladdin. Le carga en un brazo y con el otro retira la tela sucia y la echa a un cesto. Siempre puede decir que tardó en vendar las heridas propias. Puso sábanas limpias y finalmente le recostó cubriendole.

-¡Ah~!

Cayó rendido en el suelo con la ropa aún mojada.

«-Si que debo estar bien mal de la cabeza para meterme en situaciones como esta.»

Cerró los ojos un momento.

-No me dejes...

La frase del otro le obligó a levantarse de golpe. Pronto advirtió las lágrimas de Aladdin.

-¿Quién te hace llorar?

-Encontraremos una solución juntos...no me dejes. No...no...

El magi puso una expresión curiosa que no pudo ser identificada por el príncipe, para luego removerse bruscamente.

«-¿Acaso tiene una pesadilla?»

-Niño mugriento, niño mugriento-articuló al tiempo que tocaba con suavidad su hombro.

-No, no...por favor...

-Aladdin-continuó la labor.

Con ello logró que los zafiros se mostraran con claras señas de agotamiento.

-Todo está bien niño mugriento.

Pero este parecía perdido en sus pensamientos.

-¿Aladdin?

Kouha acarició con suavidad su mejilla, los orbes del menor se abrieron desmesuradamente al igual que la boca a punto de gritar. Pero en un hábil movimiento el amo de Leraje se colocó encima y tapó con la mano los labios.

-No grites. Si lo haces, tendrás problemas.

Pero la situación le recordó al pequeño lo ocurrido con Judal y se puso histérico.

«-Te voy a violar enano.»

-¡Mmmm! ¡Mungh!

Aladdin se remueve, forcejea e intenta liberarse. El comentario se repite una y otra vez en su mente. Patalea y empuja al peli rosa tanto como le es posible. Al punto en que un mareo le invade en su frágil condición, pero ni así desiste. Es tal la fortaleza que la adrenalina le otorga que logra sacar de balance al príncipe y con ello le propina una patada en el pecho que le tira al piso. El mayor lleva sus brazos al torso para ocultar la sangre que escapa de las heridas abiertas.

-¡Kouha-kun!-volvió en si-¡Perdón!-se aproximó alterado.

-Je je je, estaré bien niño mugriento ay...enserio.

El magi cogió su mediador y realizó un conjuro básico de curación, el único que puede emplear en su actual condición pero que dió alivio al otro.

-Gracias. Se supone que sea quien te ayude y te causé problemas.

-¡No es verdad!-molesto-Me sonríes aún con lo que acabo de hacer.

-No tengo idea de lo que ocurrió pero estoy seguro de que no es tu culpa.

-Lo es porque no tengo los conocimientos o fuerza necesarios para liberar a la persona que amo.

-¿Tu novio?-asintió.

-Ya no tiene caso ocultarte mi identidad, aunque no es porque quisiera.

-Lo sé. Tienes muchas responsabilidades. Pero, ¿quién diría que eres un magi?

-Mi pareja también...es Judal-kun.

-¿Eh?-perplejo.

-¿Crees que somos muy opuestos?

-Para nada. Judal puede parecer hostil a primera vista, y quizá serlo un poco pero en el interior es muy dulce. Aunque tiene problemas para decir lo que piensa.

-Él-sus ojitos se aguaron-creo que terminó conmigo. No me quiere cerca.

-¿Lo dijo tal cual?

-No, pero teme que que Al Thamen o él me lastimen.

-Bueno, en mi opinión. Si no lo emitió abiertamente no cuenta.

-¿Entonces aún...?

-¿Son pareja? ¡Pero claro! Y si lo niega pon en su lugar a ese torpe~.

-Gracias Kouha-kun.

-Un placer~.

Aladdin sonrió con dulzura. El príncipe llevó su mano a la cabecita con suavidad.

-Eres un buen chico.

Al principio fué una sensación agradable para el magi, pero rápidamente se combinó con imágenes de Judal y el como amenazó con hacerlo suyo a la fuerza, comenzó a temblar y le apartó bruscamente con las palmas. Su rostro perdió color y un sudor frío recorrió su espina.

-N-no me toques...por favor.

-¿Eh?

-Judal-kun...yo...no...

-¿Niño mugriento?

-Tengo miedo...

-¿Te doy asco?

-¿Eh?

-¿Es así?

-N-no.

-No puedes poner una barrera entre los demás y tu. Confía en tu pareja. ¿Alguna vez te hizo daño?

-Mmm tiene unas maneras un poco extrañas de interactuar. Hicimos cosas muy raras je je-con timidez.

-Pero, ¿te obligó? ¿Hizo algo con lo que en realidad no estuvieras de acuerdo?

-No.

-Cierra los ojos.

-P-pero.

-Soy tu amigo. Si me pides detenerme lo haré.

-¿Por qué llegas tan lejos?

-Porque me gustas.

-Ah...

-No te preocupes. Solo quiero ayudar a que superes el trauma. Además ambos nos enamoramos de alguien más. Ya que me dijiste quien es tu novio, te diré el nombre de la persona que me interesa. En-nii.

-Vaya. Ojisan asusta un poco.

-Pero es muy lindo~. No me corresponde pero no pierdo la esperanza.

-Animo Kouha-kun.

-Cierra los ojos-repitió.

Aladdin hizo lo dicho, pronto advirtió una agradable calidez en los labios. Estuvo a punto de abofetarle por culpa del nerviosismo pero el mayor le cogió de las muñecas para impedirlo. El pequeño se remueve incómodo e incluso le muerde pero ni así recibe queja alguna.

«-Lo siento tanto Kouha-kun.»

Abrió los ojos, el otro le sonríe como si hubiese escuchado su pensamiento y dijera que todo estaba bien.

El conquistador beso su mentón y cuello lamiendo de vez en cuando. El magi encajó las uñas en sus propias palmas al cerrar las manos. Para evitar que se hiciese más daño el príncipe las entrelazó con las propias.

-Siente Aladdin. No estamos en medio de un campo de batalla. Nadie quiere hacerte daño.

-Kouha...kun...

El aludido recorrió los suaves hombros con elegancia al tiempo en que le depoja de toda prenda en la parte superior. Sus dedos se pasean por los pechitos, en su contorno. Descansa las manos a los costados y con los pulgares hace movimientos circulares sobre los pezones.

«-Que suaves.»

El peli rosa se sorprendió pero no se detuvo un segundo. Aladdin deja escapar sonidos curiosos, mitad gozo y la otra parte molestia. Como si tuviese la impresión de que las acciones de ambos representan más un pecado que otra cosa.

«-Enano...»

Rememoró la voz ronca de Judal y sintió un pinchazo en el corazón que le hizo olvidar la agradable sensación exterior.

-Judal-kun...

Emitió prácticamente llorando.

-Debes ser quien me toque, me bese, me quiera. Vuelve por favor...

Sus extremidades dejaron de luchar, entendió que la atención de Kouha está destinada a brindarle una sonrisa. Las que regaló sin problema a su pareja. Respiró profundo y miró a su amigo.

-Gracias Kouha-kun ah, me siento mucho mejor.

-Me da gusto.

El magi se sorprendió al ver múltiples golpes en el rostro del conquistador y el cabello desordenado además de muchos arañazos.

-¿Fui...yo?

-Je je je. No pongas mucha atención~. Estabas perdido en tus pensamientos y dolor. Si puedes levantarte y ver al futuro después, entonces valió la pena.

-¡No!

-¿Eh?-descolocado.

-¡Deja de hacer eso!

-¿El qué?

-Tienes una actitud de no me importa lo que ocurra conmigo siempre y cuando las personas a mi lado estén bien.

-En ese caso somos similares, ¿no crees?

-Uh.

-Je je je que cara tan curiosa. Bueno, supongo que es todo. La próxima vez asegurate de que Judal escuche todo lo que tienes que decir. Nos vemos~.

-Aún...no-se ruborizó.

-¿Necesitas de un abrazo hasta quedarte dormido?

-No.

-¿Entonces?

-Siento que te debo algo por salvarme.

-No lo hice esperando agradecimiento-molesto.

-Lo sé pero...

-De acuerdo.

-¿Eh?

-¿Tienes algo en mente?

-¿Platicar? ¿Un hechizo? ¿Comer algo juntos?

-Ah, que tierno. Pero temo que tomaré algo más. Quiero grabar en mi memoria tu carita excitada.

-¿Cómo?

-La que pones cuando te hacen el amor~.

-Pero yo solo podría...

-Entiendo. Llegados a este punto yo solo quiero recibir las caricias de En-nii.

-¿Entonces?

-Lo haremos sin tocarte, mucho. ¿Qué dices?

-No abusaras de mi. ¿Verdad?

-Un poquito, pero nada que logre traumarte, y si sale bien. Te gustará.

-Ah~ -dudoso.

-¿No querías darme las gracias?

-¿Por qué todas las personas que conozco son tan retorcidas?

-Lo provoca tu belleza~.

El niño se sonrojó y bajó la mirada para alzarla poco después.

-Está bien. Pero si considero que es demasiado raro.

-Puedes asesinarme si quieres. Ahora espera que voy por algo. Ah, y me ahorrarías mucho tiempo si te quitas el resto de la ropa.

-Uh...

Una vez Kouha se fué, Aladdin se retiró toda prenda en el cuerpo obedientemente. Frunció el ceño al recordar la palabra: masoquista. Debe serlo si accede cuando se muere de miedo. Al sentirse vulnerable y avergonzado, se metió a la cama y cubrió entre las sábanas. Poco después volvió el otro que puso seguro a la puerta.

-¿Listo?

-No.

-Je je le-tomó asiento a su lado mostrándole un objeto, el niño ladeó la cabeza con curiosidad.

-¿Qué es?

-Una herramienta mágica que me encontré por ahí. Se supone que sirve para dar alivio a los músculos adoloridos. La compré para En-nii, pero supongo que puedo darle un uso más divertido~.

-¿Uh?

-Esto hará todo el trabajo. Ahora mmm-se levantó y buscó en el closet de Aladdin hasta que encontró el sarashi, este sudó frío.

-¿Me vas a amarrar?

-Solo las manos, no quiero que te lo quites. Pero no las piernas, si te molesta basta con que me des una patada~.

-Kouha-kun...

-¿Y bien?

El magi asintió nervioso. El príncipe le cogió de las muñecas y las ató al respaldo de la cama. Se detuvo algunos segundos admirando el tierno rubor que se formó en sus mejillas. Y luego deslizó la sábana para adentrar su mano al igual que el objeto que fijó con algo de trabajo puesto que no se permitió mirar la intimidad del infante que pegó un brinco. Segundos después presionó un botón y este comenzó a vibrar.

-Mmm...

El oji zafiro bajó el rostro avergonzado, mientras mordía sus labios y cerraba con fuerza los labios.

-¡Funciona!-el otro emocionado.

El mayor tomó asiento comodamente, como si estuviese mirando la mejor película del mundo.

-¿Te gusta niño mugriento?

-Es un poco ah extraño e incómodo ah...

-Supongo que hace falta que te acostumbres.

El conquistador presionó otro botón y elevó la velocidad. Aladdin removía con ahínco las piernas en un intento de retirar el objeto, y no porque le hiciera daño alguno, sino que le resulta un tanto perturbador. Pero el placer dejó su mente en blanco, y derrotado se dejó hacer. Sus ojitos mostraban lindas lágrimas de gozo y de sus labios escaparon miles de gemidos y suspiros.

-Mmm ah ah ah ah Kouha ah mmm...

-Buena frase-sonrió.

-Si Judal ah ah kun se entera, nos mmmungh mata a los dos.

-Que sexy~.

-Je je je eres muy ah extraño.

-Me lo han dicho varias veces. Consideran que es un gran defecto de mi personalidad-con amargura.

-Es más una ah aaaahh virtud.

-Muchas gracias.

El peli rosa acercó la mano nuevamente.

-No, espera ya va lo suficiente...¡Ah!-y aumentó el ritmo.

El pequeño apretó las manos y comenzó a respirar rápido, prácticamente se ahoga en placer. Su miembro cobró firmeza y el elixir de la vida abandonó su cuerpo.

-¡Ah!

Metió aire a sus pulmones, pero perdió color cuando el otro no mostró interés en retirar el aparato que continúa funcionando.

-Kouha ah ah kun...

-No creas que me basta con una vez.

-¡¿Eh?! ¡AAAHH!

-Al menos unas tres.

-¡No! Mmm...

Solito se sirvió en charola de plata. Aunque si bien Kouha si es un tanto sádico y le fascina verlo "sufrir" también lo hace para que recuerde que el sexo es placentero y no algo que le haga sentir mal. Algo así como terapia de choque, nunca se dijo que el amo de Leraje fuese la sutileza en persona.

-¡Ungh!

Sonido que emitió el niño al correrse por quinta vez, y entonces si le dejaron en libertad. Estaba tan agotado que se tiró sin resistencia en el lecho importandole poco que su trasero estuviese expuesto al estar boca abajo, con el rostro de lado y por completo sonrojado.

-Gracias Aladdin.

-Ah ah ah-intentando regularizar su condición-siento que ungh hicimos algo muy malo...

-Y sucio~.

-Uh~.

-Asegurate de hacer algo peor la próxima vez que estés con Judal. Así tengas que golpearlo hazle escuchar. Si necesitas que te ayude solo dime.

-Gracias.

-¿Por?

-Ser tan ah buen amigo...creo...eres algo complicado de entender.

-Igual que tú~. Supongo que llegó la hora de dormir.

-Que descanses.

-Tu también-se metió a su lado-Hoy me quedo para hacerte compañía. No abuses de mi virginal ser porque me reservo para En-nii, eso si algún día me ve de esa manera.

-Estoy seguro de que lo hará...-se quedó dormido.

-Espero-le siguió poco después.

En algún punto se abrazaron. Es como si luego de compartir un momento de tal intimidad hubiesen formado un lindo vínculo. Al menos les ayuda a superar un poco la ausencia de Judal y Kouen de la manera en que lo desean.

...

Aladdin despertó de estupendo humor. No tiene idea de si se debe al agotamiento o alguna otra razón, pero las imágenes de Alma Toran no le torturaron está vez. Se puso el atuendo de la academia y lavó la sábana manchada con sangre. Lo curioso es que le embargó la felicidad en lugar de lo contrario.

«-Si no puedo hacerlo haré que otros lo piensen para que te protejan de mi.»

«-No necesito protección Judal-kun, eres tu quien me hace falta. Gracias por pensar en mi, tampoco dejaré de hacerlo. Kouha-kun hizo que me diera cuenta de lo mucho que te amo. No me importa el rumbo que tomen nuestras vidas o destinos. Porque prometo que al final estaremos juntos y seremos muy felices. Eres el único para mi.»

Colgó la tela y volvió a su habitación, donde el príncipe aún duerme.

-En-nii...

«-Animo, estoy seguro de que corresponde tus sentimientos, solo está algo confundido. Estoy seguro de que lograrán entenderlo. Si te lo digo podría arruinar el flujo del rey Solomon y eso podría traer graves consecuencias.»

-Mmm-el conquistador abrió los ojos de a poco-¿niño mugriento?

-Buenos días.

-Buenos, ¿Cómo te sientes?

-¡De maravilla!-sonrió sinceramente.

-Que bien.

-¿Y tú?

-Solo estoy un poco cansado. Me gustaría tener la energía de un magi. La batalla de ayer fué más de lo que puedo soportar. Pero algo de comida y buen sueño ayudaran.

-Sip.

-Ah~ será mejor que me aliste. Porque con los ánimos que tengo me voy a tardar.

-Por cierto...

-¿Si?

-¿Te devuelvo la herramienta mágica que...?-se sonrojó-Después de todo estaba destinado a otra persona.

-Ja ja ja oh no, ahora está lleno de pecado.

-¡Kouha-kun!

-No te preocupes. Al menos tendré un pretexto para pasar mis manos por la espalda de mi querido hermano. Conservalo como un regalo de mi parte. Si necesitas mmm ayuda puedes utilizarlo.

-Pero solo él puede...

-O podrías jugar con Judal~.

-¡Oh!

-¿Te imaginas la cara que pondrá? Sirve que aprovechas y le robas un beso.

-Je je je-con timidez.

-Eres un pillo.

Al finalizar la conversación cada uno se dispuso a realizar sus actividades.

...

Sinbad esta de muy mal humor sentado en el borde de la ventana de su habitación en uno de los pocos barcos de la alianza.

Ayer por fin se encontró con su novio luego de extrañarle por meses puesto que estuvo en Reim. Después de mucho insistir logró que le permitieran pasear por las instalaciones de la academia para hablar con el y cuando al fin le tuvo enfrente huyó en lugar de saltar a sus brazos.

«-¿Por qué?»

Un beso, un brazo, no pedía más. Pero nada. Ah, pero eso si. Se la pasa pegado al magi que no acepta ser su aliado la mayoría de las veces, no tiene idea de si anoche también.

«-¿Aún lo amas?»

La sola idea hizo hervir su sangre. El entrega el sentimento más puro en su alma y es pisoteado con crueldad. Sinbad pasa la mano por las hebras moradas de adelante hacia atrás.

«-No. Estoy pensando de más las cosas. Si fuera el caso no hubiese aceptado ser mi novio. No es el momento de arruinar nuestra relación por un estúpido ataque de celos. Soy el líder de un reino y de la alianza de los siete mares. Tener dudas de está índole no es algo propio de mi.»

-Su majestad, el desayuno está listo-un súbdito.

-Muchas gracias, enseguida voy.

«-Espero verte antes de partir. Soy un hombre con múltiples responsabilidades. Sería mejor si volvieras conmigo a Sindria.»

...

Por su parte, Alibaba no pudo pegar ojo en toda la noche. Luego de que dejaran a Aladdin, el y Morgiana se retiraron a sus respectivas alcobas. Mira frustrado el techo.

«-Soy un idiota. Sinbad-san debe creer que le odio o algo por el estilo. Pero no quería verlo. Estoy seguro de que terminaría contándole lo sucedido. Y bueno, no creo confiar del todo en él. Lo amo, o eso creo. Quizá solo pretendo huir de lo que aún siento por Aladdin. Ayer, cuando se ofreció de esa manera, me costó mucho controlarme, quería hacerlo mío, pero estoy seguro de que nunca me lo hubiese perdonado. Me gusta mucho más de lo que imaginaba pero ya tiene a Judal y sé que para el no habrá nadie más. Soy un asco, ¿cómo puedo verlo de esa manera? ¿Cómo estará? Que te lastimen de esa forma debe ser aterrador.»

-¡No puedo quedarme con las dudas!

Se puso en pie y salió rápidamente. Caminó por un pasillo y dió vuelta a la derecha, se detuvo a centímetros de chocar con alguien.

-¡Aladdin!

-Buenos días Alibaba-kun-sonrió radiante.

-¿Cómo te sientes?

-¿Uh? Bien, ¿por qué lo dices?

-Anoche fui a visitarte y te vi, bueno...quería ayudarte pero el chico de Kou dijo que solo estorbaba.

-Ya veo.

-¿Y? ¿Quién fué? No puede quedar impune. El que abusen de ti no...

-No te preocupes. Es solo uno de los muchos juegos de Judal-kun por decirlo de alguna manera.

El semblante de Alibaba se tornó sombrio.

-¿Un...juego?

-Así es.

El mayor le cogió de la muñeca y le arrastró consigo ante la sorpresa ajena. Una vez halló una recámara disponible le lanzó a la cama y se colocó encima, inmovilizandole.

-Así que una violación es un juego.

-¿Eh?

-Yo aquí, torturándome porque no puedo evitar desearte y Judal toma lo que se le da la gana sin consecuencias. Si tanto te gusta que te lastimen, no voy a contenerme.

-¿Eh? ¿Pero qué...? ¡Mmm!

El rubio tiró un poco de la prenda que cubre su torso, dejando a la vista los botones, rápidamente chupó uno y comenzó a succionar.

-No Alibaba-kun uh...detente.

-No-lo mordió con suavidad.

-¡Ah!

Desplazó la lengua por el contorno del pezón una y otra vez, provocando un intenso rubor en el niño del que ahora sujeta las muñecas.

-Ah ah Alibaba...ah ah no...

«-Su piel es deliciosa.»

Presionó con sus labios apretando el botón y retorciendole como le vino en gana.

-Ah mmmung aaaahh no...por favor...

-Quiero que grites mi nombre hasta quedarte sin voz.

-Alibaba...

-Si.

-¡He dicho que no!

En un hábil movimiento le tiró de sentón descolocandole por completo.

-¿Ala...din?

Este cubrió su pecho visiblemente molesto.

-¡No es justo! ¡¿Cuántas veces tengo que decir que solo hago estas cosas con Judal-kun?!

-P-pero...

-¡Estoy harto de que me toquen sin mi consentimiento!

-D-disculpa. No fué mi intención...

-¡¿Aún cuando te pedí detenerte?! "Si tanto te gusta que te lastimen."-sus ojitos se llenaron de lágrimas-¡Eres un tonto Alibaba-kun! Buuu...

El rubio sintió una punzada en su pecho, ahora entiende que obró de la peor manera. No solo intentó hacer algo que no tiene perdón, sino que le insulto e hizo revivir momentos dolorosos.

-Perdóname Aladdin. Yo, no sé que me ocurrió.

-Es por Sinbad-ojisan.

-¿Eh?

-Es tan brillante que seduce a las personas. Impone su voluntad y te insta a pensar de la misma manera que él. Siguendo sus métodos. Cuando salvaste a Kouha-kun, intentaste beneficiarte por salvar a alguien. Pero tu no eres así, ¿qué te está pasando?

-Yo...

-Quiero creer en ti porque eres mi candidato a rey, y más importante aún mi mejor amigo pero cuando haces cosas como esta me lo haces muy difícil. Si, Judal-kun tiene problemas, la gran mayoría culpa de Al Thamen. Le hicieron cosas horribles pero, intenta protegerme aún de él. Si te preocupa que me haya...tu sabes. Anoche no hicimos el amor...el quiere que lo alejen de mi. Le aterra hacerme daño. Es una buena persona atrapada en una difícil situación...Tengo miedo Alibaba-kun, si no hago algo al respecto perderá la razón. Le dije a Kouha-kun que la próxima vez le obligaría a escucharme pero...¿si no me reconoce? ¿Y si no sabe quién soy? La organización puede manipular su memoria. A lo mejor por eso se casa con Hakuryuu-onisan y me hace a un lado...su amante, ¿estaría bien con ello? ¿Asesinarlo? ¿Soy capaz? ¿Y si por ello caigo en la depravación? Va contra mi naturaleza de magi después de todo. Eso me convertiría en un hipócrita, ¿con qué derecho entonces destruiría el futuro de Judal...?

No completó la frase porque el mayor le propinó una increíble bofetada que dejó la palma marcada en la pequeña y delicada mejilla.

-¡Ay! ¡¿Por qué me pegas?!

-"¡Eres muy valiente! ¡Todo saldrá bien! ¡No me rendiré sin importar lo que suceda! ¡Tengo una gran responsabilidad! ¡Amo...a Judal-kun!" ¡¿No son estas frases que has dicho?!

-Ah.

-¡Tienes razón he cambiado debido a la influencia de Sinbad-san! Y todo por mi debilidad. Cuando creas vínculos y convives con la gente es algo que naturalmente ocurre. Siempre habrán rasgos de otras personalidades que terminen añadiendose a la propia de una u otra manera. Cuando es algo positivo es bueno, pero Sinbad-san y Judal no son precisamente los mejores ejemplos. Está en nosotros ayudarles a encontrar el futuro correcto.

-No está bien que quieras cambiar a alguien Alibaba-kun...

-¡No cambiar! ¡Apoyar! ¿Te parece que tu novio este satisfecho con su manera de ser?

-No.

-Opino lo mismo del mío. Por eso...¡dejaré de ser un imbécil y tu debes sonreír como siempre! Pero no te obligues. Debe nacer del fondo de tu corazón o no funcionará. Desde hoy somos socios, ¿qué te parece?

-Je-rió sutil.

-¿Uh?

-Es una idea muy curiosa.

-Ungh.

-Pero es el Alibaba-kun que me gusta...¡no de manera romántica!-se corrigió rápidamente.

-Supongo que es un si.

Como respuesta recibió la amplia y brillante sonrisa del magi.

-Y disculpa por todo lo que hice con-el conquistador ruborizado-tus pezones.

-¡Alibaba-kun!

Primero se ofendió pero luego le causó gracia al reconocer su característica torpeza. Su amigo ha vuelto a su lado con relativa facilidad, como solo lo haría él y es por ello que un pensamiento se repite constantemente.

«-¿Quién eres?»

Desde que le conoció le embarga un sentimiento de nostalgia, es como si no pudiera vivir sin el, aunque de manera distinta a como le ocurre con Judal y nunca ha logrado explicarse la razón. Solo le queda mantener la esperanza de que juntos vivirán miles de aventuras.

...

Morgiana se encontró al par poco después. Al verles de tan buen humor supuso que todo estaba arreglado. Para su tranquilidad le explicaron lo sucedido, omitiendo ciertos detalles. Como es costumbre la chica guardó los comentarios para si misma y sonrió con suavidad.

-Sería maravilloso comer algo-el esgrimista-quiero ayudar en lo que pueda. Pero sinceramente me muero de hambre~.

Las pancitas de los otros dos chillaron dándole la razón.

-¡Aladdin!-a lo lejos.

-¡¿Titus-kun?!

Este corrió veloz hasta casi llevárselo de cuernos y detenerse a centímetros. Sus rosadas mejillas indican que está de muy buen humor.

«-En verdad eres fuerte. Te sobrepones a la muerte de Sheherezade-san.»

-El idiota de Sphintus preparó el desayuno. No es lo mismo sin ti, ¿vienes?

-Ah, bueno es realidad-miró a los otros dos.

-No te preocupes Aladdin. Morgiana y yo podemos...

-Entre más, mejor. ¡Vamos!-el recién llegado.

-¿Y si se enoja?-su amigo.

-Lo corro. Que no se le olvide que es mi casa.

-¡Que horrible actitud!

-¿Y bien?-ansioso.

-Ja ja ja ja, nunca puedo contigo. Además quiero presentarlos a todos.

-¿Todos?

-Mis queridos e importantes compañeros-sonrió.

El trío le imitó feliz.

...

En casa de Titus.

El médico termina los preparativos y la niña se dispone a colocar los platos.

-Ese irresponsable se largó sin avisar.

-Siih-Kukulcán.

-Seguramente fué por Aladdin-onichan.

-También lo pienso.

-¿Estas preocupado?

-Anoche. Pero parece que es mucho más valiente de lo que pensé.

-Je je je.

Se escuchó un fuerte portazo que les hizo pegar un brinco.

-¡Bienvenidos al hogar de Marga y mío!

-¡¿Que maneras son esas de entrar?! ¡¿Pretendes matarnos de un susto?!-el moreno.

-¿No puedes pasar más de tres minutos sin quejarte?

-Lo haría si no hicieras tantas tonterías.

-¿Ya está el desayuno?

-¿Marga y yo somos tus esclavos?

-Ella no, tu si.

-¡Eres un...!

-Buenos días Sphintus-kun.

-¡Aladdin! ¡Que maravillosa sorpresa!

-Espero que no te moleste que haya invitado a unos amigos.

-En realidad fui yo-el de Reim-y si lo hace te aguantas.

El mayor guardó silencio, pero sus labios se movieron curiosamente en una mueca de intenso rencor.

-Titus-kun, Sphintus-kun, Marga-chan. Ellos son mis compañeros de aventuras y amigos Mor-san y Alibaba-kun.

-¿Tu eres Alibaba?-el médico perplejo.

-¿Uh? Si. Disculpa, ¿nos conocemos de algo?

-Aladdin no dejaba de hablar de ti.

-¿Enserio?

-Si.

-Y...-emocionado-¿como qué te platicó?

-Que te embriagas con facilidad, que no tienes suerte con las mujeres, que tienes un extraño cuerno en la cabeza, que utilizas las palabras a tu conveniencia.

-Creo que no quiero saber más-dolido.

-Que eres muy valiente, inteligente, imaginativo y demás.

-Oh.

-Hay algo que olvidé mencionar, Alibaba-kun es el tercer príncipe de Balbad.

-¡¿Eh?!-el de orbes esmeralda-Eso quiere decir que, ¿p-pertenece a la realeza?

-Sip~.

«-Uh, no sé porque pero siento que me derrotaron en todos los sentidos.»

-Mor-san es una fanalis increíblemente fuerte. Antes fuimos rivales, aún recuerdo cuando me dió una patada en Ámon. ¡Casi me mata!

Todos menos Aladdin y Alibaba le miraron con sorpresa. Ella se removió nerviosa y avergonzada. Pero entiende que el niño no actuó de mala fe.

-Sphintus-kun es buenísimo con la magia curativa.

-Ejem-orgulloso.

-Pero es la única que utiliza.

-Ungh.

-Kukulcán, su compañero; es muy agradable y al igual que a mi le encantan las manzanas.

-Siiih.

-¡¿Está vivo?!-el conquistador-¡Pensé que era alguna clase de adorno!

-¡Salvaje!-el de Heliohap.

-Marga-chan es muy inteligente y tiene el sueño de ser una erudita.

Ella sonrió tímida.

-Y Titus-kun también es...ah...

Se mareó un poco por lo que Alibaba le cogió en brazos.

-¿Te sientes bien?

-Je je je solo se me movieron un poco las cosas.

El moreno le cogió por la cintura y le colocó en su hombro cual costal.

-¡¿Eh?! ¿A dónde me llevas?

-No puedes engañarme. Algo te ocurre y seguramente no me dirás. Así que voy a revisarte.

Se puso pálido.

-¡Auxilio! ¡Sphintus-kun quiere tocar mi cuerpo otra ve...!-el mayor le cubrió la boca.

-Ja ja ja, parece que está alucinando. No se preocupen, no tardaremos. Pueden empezar con la comida. Dudo se sea algo grave, y Titus...

-¿Si?-desde la mesa y con una cuchara en la mano.

-¡No empieces por tu cuenta!

-Si ya me conoces, ¿para qué descuidas la comida?

-Tiene razón-Marga.

-Ah-el peli azulino le dió un patadón en el abdomen-¡Deja de golpearme! ¡Ya dije que no te haré nada!

-Oh, parece que entendió-la de cabello naranja.

-Por fin-disimuló el moreno, cuando en realidad se ha desmayado.

«-¿Veneno?»

El grupo fué rápidamente al comedor mientras el médico se dirigió a la alcoba de Titus. Le recostó en la cama y descubrió su pecho con fines únicamente terapéuticos. Empleó su magia y descendió por el abdomen donde se detuvo.

«-Mmm si, es veneno. Uno que jamás he visto. Parece que lo contrarrestó por si mismo. El desmayo fué provocado por el agotamiento de su cuerpo. Vaya, eres increíble. Lo pensé con anterioridad. Tienes cualidades distintas a las de un mago, y la cantidad de rukh que puedes utilizar es bastante superior. Eso quiere decir que...»

-Ungh-abrió los ojos de a poco-Ah, lo siento mucho Sphintus-kun.

-No tienes porque decirlo.

-¿Estas molesto?

-No, pero tengo curiosidad respecto a algo...¿eres un...magi?

Aladdin se reincorporó hasta quedar sentado. Le miró asustado pero guardó silencio por espacio de unos segundos.

-S-si. No es que no confiara en ti, pero no quería ponerte en peligro por...

El moreno le abrazó con fuerza.

-Eres un tonto. Siempre sufriendo solo. Somos amigos, la próxima vez que tengas un problema dime. No te lastimes de esa manera.

-S-Sphintus-kun-una calidez indescriptible invadió cada centímetro de su corazón-Gracias...

-A ti por confiar. ¿Sabes? Es como si al fin pudiésemos ser amigos de verdad.

-Je je je.

-¿Podrías decirme algo más?

-Claro.

-¿Quién te dió veneno? No pretendo obligarte, pero es un asunto delicado.

-Judal-kun.

-¿Tu novio?

-Planea alejarme de él. Está confundido y no quiere hacerme daño.

-Admito la derrota.

-¿Cómo?

-No tengo idea de como es ese sujeto. Pero si le importas tanto como para dejarte ir, tiene una increíble fuerza de voluntad y de verdad te ama.

-Yo también.

-Por eso, sé egoísta. No importa lo que suceda de aquí en adelante. Debes ser feliz. Si necesitas que te ayude a secuestrarlo me dices.

-Ja ja ja ja que gracioso.

-Lo digo enserio.

-Ungh.

-Será mejor que vayamos a desayunar-cogió el picaporte-o nos dejarán atrás-abrió y el grupo de metiches cayó directo al suelo, Marga encima de todos-¡¿Que aquí no hay privacidad?!

-¡Estábamos preocupados!-el rubio oji azul-Más importante aún, ¡está vez si somos compañeros magi Aladdin! ¡Y ya no es un secreto!

-¿Lo sabías?-el moreno.

-Me enteré luego del duelo que tuvimos.

-En el que casi lo matas.

-¡¿Que casi qué?!-Alibaba.

-¡Un simple examen!-el pequeño-No te alteres.

-P-pero...

-¡Sphintus-kun!

La ingesta de alimentos transcurrió entre bromas, insultos, miradas analíticas y muchas carcajadas.

Al finalizar Titus y Sphintus se quedaron en casa para asegurar que el de Reim no tuviese un colapso en su nuevo cuerpo. Mientras los otros echaron un vistazo a Magnostad para ver en que podían ayudar. Como es de esperar es imposible que se mantengan unidos todo el tiempo. Así que cada uno se fué por su lado.

-¿Puedes llevar más vendajes para allá?-le señaló un mago médico al esgrimista.

-¡Claro!

-Gracias por la ayuda.

-No hay porque.

Sonrió y emprendió carrera teniendo precaución de no herirse. Un paciente extra es lo que menos hace falta.

-¿Tienes tiempo para pasarlo con otros pero no conmigo?-a su lado, por lo que paró en seco.

-Sinbad-san...

-¿Sabes? Me esperaba una reacción mucho más...

El rubio se lanzó a sus brazos con entusiasmo.

-¡Te extrañe tanto!-sus mejillas se sonrojaron y dejó escapar algunas lágrimas que el otro limpió galante con su pulgar para sonreír.

-Eres un tontito. No me preocupes de esa manera.

El rey le tomó del mentón con gentileza para depositar un tierno beso que fué correspondido.

«-Tienes razón Aladdin, actuaba extraño. Desde hoy me aseguraré de ser yo mismo. Ahora me doy cuenta, aún siento algo por ti y dudo que este sentimiento abandone mi corazón. También entiendo que Sinbad-san no es un hombre en quien pueda depositar mi fe y definitivamente no confiaré ciegamente en este hombre. Aunque hay algo de lo que estoy completamente seguro, en verdad lo amo. Si tu luchas tanto por tu relación con Judal y tienes intención de salvarlo, haré lo mismo por Sinbad-san. No me quedaré sentado esperando a que las cosas pasen. Je, siempre me pones el ejemplo amigo mío.»

-Ah~ -el menor tiene una hermosa expresión avergonzada.

-Tengo que volver pronto a Sindria. Me gustaría mucho que también lo hicieras.

-Hay gente que necesita mi ayuda en Magnostad, por eso.

-Entiendo, ¿sabes? Creo que me esperaba esa respuesta. Siempre ayudando al prójimo, ese te convierte en una persona ingenua...supongo que es el rasgo de tu personalidad que me vuelve loco-le besó de nueva cuenta-No pienso obligarte a nada, pero asegurate de visitarme pronto. No quiero morir de soledad.

-Yo tampoco.

El monarca le cogió de la cintura con vehemencia. Y posó su boca en la contraria, haciéndose paso entre lamidas, succiones y sutiles mordiscos. Su lengua recorrió como amo y señor el interior despojando al otro del aliento. Bebió la dulce saliva del dueño de Ámon con locura y devoción para sonreír y acariciar el cabello dorado cuando le dejó en libertad.

-Te estaré esperando mi bello príncipe-se arrodilló y paseó sus labios por la mano de este-Es hora de irme.

Pero Alibaba no respondió, le contempló como en un sueño hasta que volvió en si y se dispuso a continuar con sus responsabilidades.

...

El rey camina confundido. Se desconoce completamente. Se dijo así mismo que una vez tuviese a su novio enfrente le llevaría a casa aunque fuese en contra de su voluntad. Pero cuando se presentó la oportunidad se vió imposibilitado de hacerlo. Y no por falta de medios, es más bien porque respeta su opinión.

«-Me pregunto que tan lejos puedo llegar por ti Alibaba-kun»

-Sinbad-ojisan...-tras de si.

-¿Qué ocurre Aladdin?

-Estaré un tiempo en Magnostad. Necesito asegurarme de que las cosas marchen bien. Pero me gustaría visitarte un día de estos.

-¿Por?-sorprendido.

-Organizar una cumbre. Justo como se lo prometí a Kouen-ojisan les contaré lo ocurrido en Alma Toran.

-¡¿Enserio?! ¿Eso quiere decir que confias en mi?

-No. Pero es indiscutible la influencia que tienes en el mundo. Pude darme cuenta con la batalla en contra del medium. Solo necesitas dar una orden y los países se movilizan sin dudar. De todas las personas que conozco eres el más peligroso.

-¿No es más sencillo dejarme fuera de todo? ¿Entonces por qué me incluyes en tus planes?

-Tengo la esperanza de que entiendas tu error. Que cambies de actitud porque no quiero que Alibaba-kun pase por el dolor de tener al ser que ama como enemigo.

-Eso significa que Judal y tu...-sonrió perverso.

-...

-Tu silencio solo demuestra que tengo razón.

-Je je je.

-¿Qué es tan gracioso?

-En verdad no lo comprendes. Mi relación con él puede ser mucho más intensa y peligrosa que con cualquier otra persona. Pero estoy seguro de que nos amamos.

-Solo quieres creerlo. Eres un mago de la creación, no está bien que te mientas de esa manera. Un corazón lleno de dudas es incapaz de guiar.

-Ese eres tu ojisan-sonrió-Quieres comprobar que los sentimientos pueden cambiar sin aviso pero cuando son sinceros no ocurre.

-Judal te dejó atrás. Seguramente me retiró la maldición, no gastaría valiosa energía en alguien que no vale la pena.

-¿Es lo que harías? Entonces, ¿por qué no intentas tocarme?

El hombre afiló la mirada y alargó el brazo en dirección al cuello del niño que de un tiempo para acá le desagrada tanto, pero sintió una onda eléctrica recorrer su ser estando a siete centímetros de la piel del otro.

-Tienes razón. Es una gran ventaja ser un magi, puedes darte cuenta de cosas como esta con solo mirar.

-El hechizo que empleó Judal-kun, hace imposible algo así. ¿Recuerdas que estuve a punto de abrazarte porque lo olvidé?

-¿Entonces cómo es que...?

-Él es lo más real en mi vida. Es igual a lo que te ocurre con Alibaba-kun, no pierdas la oportunidad de construir un magnífico futuro juntos por tus ambiciones.

Los orbes dorados casi hervían, Aladdin tuvo la impresión de que le quería muerto. Pero no tuvo manera de corroborarlo puesto que decenas de súbditos rodearon al monarca rápidamente.

-Es hora de irnos señor.

-Gracias-sonrió con falsedad.

-¡Visítanos pronto Aladdin-kun!-Yamuraiha grita desde la proa.

-¡Seguro Yam-san!

Las naves se fueron mientras el hijo de Solomon se quedaba en la costa pensativo.

«-Justo como lo imaginé, Sinbad-ojisan es muy peligroso. Ah~ Alibaba-kun, creo que no somos buenos escogiendo a la gente. Pero rendirnos no es una opción, ¿cierto? Ahora tengo que buscar a...»

Pasó saliva sonoramente.

-Kouen-ojisan.

Porque si hay alguien que le aterre más que el líder de la alianza de los siete mares, es el primer príncipe imperial. Sus ojos se centraron rápidamente en algunas mariposas doradas especialmente brillantes, pocos seres tienen de ese tipo.

«-Llegó la hora de enfrentar a mi destino. Deséame suerte Judal-kun.»

...

Aladdin llegó hasta una puerta y se detuvo antes de tocar. Lo que hizo segundos después.

-Adelante.

La característica y varonil voz del dueño de Phenex resonó con intensidad en sus oídos. Entró y le miró sentado en el borde de la cama leyendo algunos pergaminos. El pequeño advirtió su corazón latiendo sin control.

«-Me siento extraño.»

Colocó el seguro a la puerta y se acercó deteniéndose frente a la cama. El otro arqueó una ceja pero no emitió comentario alguno, hasta que el niño soltó su larga trenza, dejando en libertad el cabello.

-¿Qué pretendes? Si quieres jugar estoy demasiado ocupado para eso.

-Kouen-ojisan.

El tono le fué desconocido, es como si estuviese impregnado de deseo, es el mismo que emplea en la intimidad con Judal.

-Je, ¿vienes a contarme las verdades del mundo?

-Tal vez.

-En ese caso, te haré mío-sentenció.

El magi rió sutil y se aproximó hasta sentarse en el regazo del mayor.

-¿Y bien?-este.

-No sé. Tendrás que obligarme a hablar.

-Mocoso engreido-sonrió de lado.

Tomó las hermosas piernas del pequeño mientras besaba sus labios con desesperación. Las manos del pelirojo recorrieron el delgado cuerpo mientras le retiraba la ropa con cierto grado de salvajismo hasta dejarle desnudo. Kouen posó la palma en el pecho de este e hizo presión hasta que le recostó en la cama, sus ojos subieron y bajaron una y otra vez grabando la perfección y pureza del lienzo.

-Eres bello mocoso.

-Je je je.

El pelirojo besó los tiernos botones con delicados roces que le hicieron estremecer y que parecían agradar a su "víctima" que se removía gustoso arqueando la espalda para ofrecerse.

-Desvergonzado.

-Ah ah je je je.

El conquistador los chupó y tiró de ellos a la vez que los apretaba. Aladdin cerró los ojos perdido en el gozo, más cuando el príncipe le giró abruptamente para colocarle boca abajo. Besó su nuca, cuello y hombros para pasar a la espalda y continuar hasta el trasero en el que deja coquetas marcas rojizas y estruja con crueldad.

-Mmm...

Aunque nada parece molestar al niño que se inclina buscando más, separando su cuerpo de la tela. Gracias a ello el príncipe se da el lujo de tomar la inocente virilidad y masajearla en toda su longitud, la que no es mucha.

-¡Aaahhh! Kouen...ah ah ojisan.

El conquistador se ha vuelto poco sutil, es bastante rudo con las caricias. Como si tuviese la intención de someterle debajo de él, de quebrar cada una de sus quejas a base de gemidos. Los que escapan una y otra vez de sus labios, más aún cuando la lengua del mayor le penetra sin aviso.

-¡Ungh!

El magi estruja las sábanas entre sus manos y entierra el rostro lleno de confusión. Es extraño pero excitante, le derrite y encanta. Su miembro cobra firmeza y deja escapar un líquido color perla que resbala por sus piernas causándole cosquillas. Pero la atención ahora pasa a los compañeros, al par de linduras rosadas. Una sola mano del hombre aprieta ambas y las frota con nula consideración. El hijo de Solomon respira con dificultad, se ahoga entre lágrimas de placer y saliva. Entonces muerden su lóbulo y susurran con lujuria en su oído.

-Te mostraré lo que es un hombre de verdad.

-¡AAAAAAHHHMMM!

...

El oji zafiro mira a su alrededor consternado.

-¿Te quedarás parado todo el día?

-¿Uh?

Cuando logró reaccionar se dió cuenta de que estaba dentro de la alcoba de Kouen y su mano aún en el picaporte.

«-¿Qué fué lo de recién? ¿Un sueño, visión, premunición?»

La última opción le aterró de sobremanera, por lo que se vió imposibilitado a dar un solo paso más.

-Kouen-ojisan-su voz salió bastante aguda-Voy a preparar una cumbre para contarte lo sucedido en el otro mundo. ¡Luego te doy los detalles!-huyó.

No se quedaría a averiguar si aquel encuentro tenía o no futuro. El pelirojo suspiró cansado y molesto.

«-Es una buena noticia. Ojalá me la hubiese dado en otro momento.»

Porque aquella visión fué una fantasía del conquistador, aunque con otra persona. Curiosas maneras que tiene el rukh para comunicarse. Llamaron a la puerta nuevamente.

«-Ese mocoso es increíblemente inoportuno.»

-Adelante.

-Buenos días En-nii-sonrió-Mei-nii necesita hablar contigo. Si te interesa está en la biblioteca.

Por un segundo Kouha sintió que la mirada ajena quemaba su ser. Como si estuviese molesto o algo por el estilo.

-Apuesto a que el niño mugriento te interrumpió.

-Si.

-Ja ja ja me lo encontré, tenía una cara muy chistosa. Creo que en verdad lo asustas. Es de esperar, no muchos se dan cuenta de la maravillosa persona que eres. Me retiro, necesito arreglar unas cosas con las chicas y despedirme del niño mugriento. Nos iremos pronto, ¿verdad?

-Así es. Me preocupa la situación en Balbad, supongo que es lo que quiere tratar Koumei.

-A mi también, además de...

«-El traidor de Hakuryuu, pero cuando se trata de él no escuchas.»

-¿De?

-Nada importante-se giró en dirección a la puerta.

-¿Cómo van tus heridas?

-Bien gracias. Tu contenedor hace maravillas-dándole la espalda-¿Hay algo más que quieras decir?

-No.

-Ya veo. Nos vemos después-se marchó.

«-Pensé que te había perdido cuando ese monstruo te tomó entre sus manos, cuando no quedó de ti más que un despojo. Me hizo darme cuenta de la verdad que siempre tuve enfrente pero no quise ver. Fui tan estúpido como para confundirme con mis sentimientos pero no más. Te diré lo que siento pero no en este lugar que huele a muerte y sangre. Mereces algo mejor. Espero que no sea demasiado tarde.»

Sus ojos se pasean por infinidad de cálculos en el pergamino, anota, corrige y aprieta tan fuerte el instrumento de escritura que se lo carga.

«-No fué buena idea dar un paseo nocturno.»

Porque a sus oídos llegaron ciertos sonidos del pequeño magi entregado al placer. Preguntarle si tiene una relación con su hermano es sencillo, pero también le convierte en un cobarde que no puede enfrentar al involucrado. No, si ha de hacer las cosas será de la manera correcta, exponiendo su corazón al rechazo. Como el valiente guerrero que es. Si al final resulta que no es el elegido, sonrió de lado.

«-No me interesa. Robaré su corazón como lo hizo con el mío.»

Ren Kouen un sujeto al que la palabra paciencia no describe pero que cuenta con la inteligencia suficiente como para permitir que se enfrien las cosas y poder dialogar tranquilamente. Totalmente opuesto a Sinbad que la mayoría de las veces se deja guiar por su instinto y sueños.

«-Un idiota. Pero también un peligroso obstáculo.»

Cuando ve a ese sujeto no puede evitar pensar que le traerá la desgracia. Pero lo evitará tanto como le sea posible. Después de todo tiene a su preciada familia de su lado.

«-Hakuryuu es tu debilidad.»

«-Lo sé, pero dudo que haga algo estúpido. Entiendo que el rencor que le guarda a su madre no es normal pero el conjuro que le coloqué cuando niño impide que le haga daño. Además siempre vela por la seguridad de Hakuei. Si Hakuryuu asesina a un miembro de la familia real será considerado un traidor. No puedo permitir que llegué tan lejos porque me veré forzado a...eliminarlo.»

...

En el imperio Kou.

Judal mira el techo con gran alegría.

«-Estúpido algodón de azúcar, tenías que meter la narizota en donde no te llaman. Mi plan se fué a la mierda. Pero bien que te cobraste. Je je je enano menso, ¿cómo es que siempre te metes en situaciones con esas? Nah, hubieras dejado que tu estúpido candidato te cogiera, ya me lo imagino bien cerdo y a la hora de lo bueno sin saber que hacer. ¿Qué cara habrias puesto si te hubiese dejado con las ganas? Je le je eres increíblemente necio. Ya te dije que a mi lado no serás feliz y aún así te aferras. También eres cruel porque me obligas a mantener la esperanza en que las cosas pueden cambiar y no es así. ¿Qué necesito hacer para que entres en razón?»

Toc toc.

-¿Esperas una invitación o qué?

Hakuryuu se adentró cerrando tras de si.

-Tienes problemas con las normas mínimas de cortesía.

-Nah, no hay beneficios en actuar como un imbécil que pide permiso a todo. Gracias, por favor, puras estupideces.

-Eso te traerá problemas algún día. Me encantaría verlo para burlarme.

-¡Ja ja ja ja! ¡Tu ríes como loco! Así que eres tu quien terminará haciéndo el ridículo.

-Antipático.

-Llorón. Nah, ¿qué quieres?

-¿Por qué tienes las cortinas cerradas? Casi no te veo.

-Pues te jodes, se me dió la gana y punto.

-¿Será que estas llorando por Aladdin-dono?

-Si eso te deja dormir bien por ti.

-¿Por qué me evitas?

-Ideas tuyas.

-No lo son. Si bien no eres especialmente amable tampoco eres TAN patán.

-Como te gusta sufrir.

-¿Eh?

-Bien, te daré una gran noticia. Perdiste a Kouen para siempre, ya se dió cuenta de que está enamorado de Kouha.

-¿Y eso qué?

-¿Eh?

-Te lo dejé claro la última vez. Esto ocurriría tarde o temprano. Mejor para mi, ya no tengo excusa para detener mi venganza.

-Wah, lo tomaste mejor de lo que pensé.

-Maduré. Si algo no sirve lo desechas, y el amor es tan solo un lastre. Basta con ver todos los problemas que Aladdin-dono te causa, y aún así eres tan masoquista como para no dejarle atrás. Me dí cuenta de que volviste a salir, es obvio que fuiste con él.

-Je, nada se te escapa mi rey.

-¿Y bien? ¿Por qué me evitas?

-Ahg-hizo una mueca de disgusto-Digamos que tuve una visión.

-No es raro, eres un oráculo después de todo.

-Como sea, el punto es que en ese "futuro" tu y no estamos casados y el enano se convierte en una especie de juguete sexual.

-¿Tu amante?

-Es lo mismo-bufó.

-Y la idea no te gusta.

-¿A ti si?-molesto.

-No me parece tan repulsivo.

-¿Tan? Digo, no es por presumir pero tengo un hermoso cuerpo.

-Y gran trasero.

-¿Qué carajo me has estado viendo?

-Pues no soy yo el que contonea la cadera al caminar.

-¿Lo hago?

-Me sorprende que no lo hayas notado. Haces un movimiento similar al de Aladdin-dono, aunque en él luce tierno, en ti es algo mmmm retorcido. Como si buscaras corromper al mundo entero.

-Je je le soy condenadamente sensual, con razón el enano se pone...

-Omite detalles, ¿quieres? El punto al que quiero llegar es que tu y yo somos del tipo enfermizo por así decirlo. Una vez ponemos los ojos en alguien difícilmente cambiamos de objetivo. Dime, ¿en esa visión nosotros tuvimos sexo?

-No, solo con el enano.

-¿Lo ves?

-No entiendo.

-El que una pareja llegue al matrimonio no indica necesariamente amor. Quizá lo hicimos por aparentar. Puede ser otra de las horribles maneras que tienes de proteger a Aladdin-dono y yo, bueno Kouen-dono no sentirá nunca celos de mi, así que el resto me tiene sin cuidado.

-¿Lo crees?

-O podría ser una mentira.

-¿Lo que me acabas de contar?

-Todo. No me conoces tan bien como crees. Kouen-dono puede ser el distractor de mi gran objetivo.

-Tendrías que ser un gran actor para engañar a un magi como yo.

-No olvides quien es mi madre.

-Si fuese el caso, ¿quién se supone que te gusta?

-¿Quién crees?

-¿Yo?-arqueó una ceja.

-¡Ja ja ja ja! Si fuera el caso no te habría hecho rogarme tanto.

-Desgraciado-pasó saliva-¿el enano?

-Tu eres el depravado.

-¿La fanalis amiga de Aladdin?

-¿Morgiana-dono? No es mi tipo aunque tiene un lindo color de cabello.

El sacerdote meditó varias opciones, al final encontró la que a opinión suya continúa siendo la más lógica.

-¿Kouen?-una suave risa le dió una respuesta afirmativa-¡Tenía razón desde un principio! ¡¿Entonces para qué carajo tanto juego?!

-Porque las cosas no siempre son lo que parecen. Pensaste que estabas seguro de algo pero solo hicieron falta unas cuantas palabras para hacerte dudar.

-¿Y el punto es?

-No lo sé, supongo que ya lo sabremos algún día. Si esa visión es la realidad o solo lo que muestras a Aladdin-dono, sería curioso que fuese lo último porque con tu carácter no te imagino siendo fiel. Incluso si has mencionado que soy tu candidato favorito también apoyaste a los demás a tomar un laberinto. Podría decirse que eres fácil.

-La organización me obligó a ello. Jamás fué por gusto.

-¿Seguro?

-Te metes a mi habitación interrumpiendo mis asuntos y encima tengo que escuchar tus estupideces.

-Solo me aseguro de que en el momento decisivo no me traiciones.

-Los trucos mentales no funcionan conmigo. Si fuese el caso ni siquiera pensaría en asesinar a la bruja. Deja tus dramas y reclamos a Kouen.

-Entonces pasemos a temas importantes.

-Idiota.

-¿Ya puedes controlar la energía que robaste en Magnostad?

-Je, ¿quién te crees que soy? Ese anciano tiene muchos conocimientos. Y encontré algo que puede ser de ayuda.

-¿Qué?

-Una barrera de insolacion. Esa bruja no será capaz de utilizar su magia. Tardaré un poco en perfeccionarla. Asegurate de obtener la habilidad necesaria para cortar su horrible cabeza y exhibirla como trofeo.

-Grotesco.

-Aunque me pregunto si serás capaz de hacerlo.

-¿Por qué no podría?

-Je, no lo sé. Estoy cansado, déjame solo.

-Te advierto algo. Si llego a estar en peligro por tu culpa.

-Nah, dale el reclamo a tu amorcito, ustedes son los que me arrastran en sus tonterías.

Viendo que no obtendría más de Judal, el príncipe le dejó solo.

«-No te volverás más fuerte que yo enano. No debí tomar el punto oscuro. Un magi no debería poseer tantos conocimientos. Ahora no soy un monstruo, no tengo idea de que palabra puede describir a un engendro como yo.»

...

En Magnostad.

Los de Kou y Reim volvieron a sus respectivos lugares de origen por la tarde, aunque Yamuraiha se quedó por voluntad propia. Quiere ayudar en la reconstrucción del país en el que puso tanto empeño Mogamet. Ahora cose algunas prendas con nostalgia.

«-Y pensar que hasta me había despedido de Aladdin y subido al barco. Cambiar de opinión de un momento al otro no demuestra madurez. Pero conforme me alejaba de la costa me daba cuenta que dejaba atrás mi responsabilidad como la nieta de ese hombre. Ya no escaparé.»

Toc toc.

-Adelante.

-¿Me buscabas Yam-san?

-Ah si, te tengo un regalo-extendió la ropa-¿Qué tal? Es un nuevo traje de mago. El que usabas se destrozó. Y ningún alumno mío irá por la vida medio desnudo.

-P-pero yo-se sonrojó-tengo más...

-Oh, así que no lo quieres.

-¿Eh? No dije eso. ¡Muchas gracias!-sonrió.

La mujer se lo entregó y se giró para darle privacidad al pequeño que emocionado dió un par de giros con el.

-¡Eres fantástica! ¡Sabes hacer de todo!

-Ejem-orgullosa.

El niño alzó el faldon dejando algo expuestas las piernas sin intención para ver las costuras.

-Mmm, son un poco grandes.

-¡No es mi especialidad! ¡¿De acuerdo?!-con las mejillas rojas.

-Pero me gusta mucho.

-Ah~.

El magi tomó asiento en el piso a un lado de su profesora.

-¿Qué piensas hacer Aladdin-kun?

-Por ahora ayudar en lo que pueda en Magnostad. Siento que se lo debo al director porque no fui capaz de entenderle. No, también quiero que la gente pueda disfrutar de la vida que el pensaba brindarles. No puedo hacerlos felices a todos a la vez, pero poco a poco será menos complicado. No quiero que hayan más guerras.

-Ni yo.

-Ojalá que Sinbad-ojisan y Kouen-ojisan escuchen lo que tengo que decir.

-Lo harás bien.

Ambos sonrieron.

-Tu también Yam-san.

-P-pero que dices, si no estoy nerviosa.

-¿Ah no?-sorprendido.

-Bueno, tal vez un poco.

-¡Ja ja ja ja!-al unísono.

...

Toda la semana estuvo llena de trabajo para todos los que fuesen capaces de moverse. Aladdin se la pasó reparando casas con ayuda de su magia, al igual que otros, lo que no resultó sencillo considerando que el noventa y cinco por ciento de las construcciones se vinieron abajo. Por fortuna los fanalis de Reim impidieron que los djinn oscuros arrebataran la vida a los pobladores.

Los ciudadanos de quinto nivel ahora se pasean en la superficie puesto que decidieron romper sus cadenas y Myers e Irene que escucharon las últimas palabras del director de labios de Aladdin no vieron inconveniente para ello. Por lo que hace falta construir nuevas casas y harar el campo, cosa que también hacen a modo de pago de impuestos.

-¡Ugo-kun!

El magi continúa utilizando su flauta, puesto que no ha tenido tiempo para buscar otro mediador.

-Wah, ese gigante asusta-alguien tras el.

El niño se giró rápidamente, sus ojos se abrieron en demasía al encontrarse con el sujeto que le atacó en el quinto nivel, aquel que probara un poco su piel. Los zafiros se llenaron de lágrimas contenidas cuando advirtió que le faltaba una pierna. Es normal, ¿o no? Aconteció una guerra. Es evidente que no todo es miel sobre hojuelas, aunque odie admitirlo.

-No le prestes atención. Al menos estoy vivo-sonrió-Je, quién diría que eres un magi, me alegro mucho de no haberte violado en esa ocasión.

-¡Ojisan!-ruborizado.

-¡Ja ja ja ja! Te dejo tranquilo, tengo algunas cosas que hacer. Aún tengo las dos manos.

-Me alegra saber que lo estas tomando con optimismo.

-¿Bromeas? Tiene mucho que no veo el sol. Si esto no me inspira nada lo hará. Estar encerrado es lo peor que pude ocurrirle a alguien. Trastorna la mente.

-Lo sé.

-¿Eh?

-Que tengas un buen día. Cuando tengas hambre recuerda ir a la academia. Una amiga mía está ayudando con la comida. ¡Y es muy fuerte!

-¿Será la peliroja que carga sola como veinte costales de harina?

-¡Si! ¡Mor-san!

-Ung.

-¿Ocurre algo?

-Definitivamente me alegro de no haber tocado de más esa vez-sudando frío.

-¡Ojisan!

-Je je je-nervioso-será mejor que me vaya.

-Uh~.

-¡Antes de que se me olvide!-a lo lejos-¡Deja de soñar despierto es peligroso!

-¡No lo hago!

-¡La chica de la estrella de la mejilla dijo que ayer te vio suspirar y decir el nombre de alguien!

-¡¿Eh?!

-¡Un chico!

-¡Ungh!

-¡Judal-kun! ¡Ja ja ja ja ja!-y se fué.

«-Que cruel, no es divertido. Además, no es mi culpa, se aparece en mis sueños y todo parece volver a la normalidad. ¿Algún día me dirás al oído que me amas?»

-Je je je.

-¿Pensando en Judal?

-¿Uh? Alibaba-kun.

-Morgiana me dijo que es hora de comer. Se molestará si te saltas los alimentos.

-Lo lamento, no me di cuenta de que ya era tan tarde.

-Si, sueles concentrarte en tus deberes.

El hijo de Solomon negó tranquilamente con la cabeza.

-No soy solamente yo. ¿Te das cuenta? Ocurrió una gran tragedia y todos unieron esfuerzos. Incluso los ciudadanos de quinto nivel conviven con normalidad con los demás o los magos. Estoy seguro de que podrán romper las barreras y lograrán entenderse.

-Tienes razón. Es como si el mundo comenzara a moverse por el camino adecuado. Si Kou, Sindria y Reim dejan de lado sus diferencias...

-Dudo que sea tan fácil. Al Thamen aún existe, Sinbad-ojisan...bueno no termino de entenderlo y Muu-san...intenta ser fuerte pero me parece que a excepción de cuando va a la guerra es demasiado tímido para ser un líder.

-¿Te parece? Yo pienso que su aura brilla bastante.

-Ja ja ja, eres muy ingenuo Alibaba-kun.

-Ungh.

-Será mejor que vayamos con Mor-san, no quiero preocuparla.

-Tramposo.

-Je je je.

...

Marga ayuda en la cocina a Morgiana y al profesor que hizo los exámenes de admisión. Por lo que Titus y Sphintus tuvieron un tiempo a solas luego de ayudar a varios heridos. Ahora miran con seriedad las raíces de un árbol.

-Es raro-señaló por fin el más joven-Morí y la prueba de ello es, bueno tu sabes. Lo que descansa ahí. Pero también estoy aquí. Es demasiado extraño.

-¿Te arrepientes?

-Es curioso. Siempre me consideré un monstruo, pero ahora. Me doy cuenta de lo injusto que fui con mi cuerpo-se arrodilló presentando sus respetos-Gracias por acompañarme. Pasamos poco tiempo juntos pero pude encontrar cosas valiosas. Soy un poco más fuerte y adquirí confianza. Siempre vivirás en mi corazón. Je, siempre tuve miedo de que me dejaran atrás, no es tan sencillo, ¿verdad?-se puso de pie-¿Perturbador?

-N-no, ¿cómo decirlo? ¿Lindo?

-¿Eh?

-Ah. Aladdin me gusta, ¿sabes?

-¿Quieres algún tipo de consejo romántico? De una vez te digo que soy un asco para eso. Lo besé a la fuerza.

-¿Tu también?

-¡¿Como que también?!

-Me sorprende que aún nos dirija la palabra. Si estuviese en su lugar no volvería a confiar en chicos como nosotros.

-¿Y en todo caso para qué me lo dices?

-Porque-comenzó a jugar con las manos-lo quiero mucho y creo que eso me llevó a confundir mis sentimientos. Se puede decir que fué mi primer amor pero-se sonrojó-nació un sentimiento aún más grande, y bueno creo que me gusta otra persona.

-Eso solo significa que eres un fácil-molesto.

-¡Que horrible declaración!

-Siiih-Kukulcán que intentaba defender a su dueño sin encontrar como.

-¡¿Sabes qué?! ¡Me da igual!

El moreno cogió al otro de las muñecas y le recargó contra el árbol. El magi estaba a punto de decirle hasta lo que no cuando fué silenciado por una cálida sensación sobre sus labios. Se sonrojó y cerró los ojos algunos segundos para abrirlos de inmediato y morder al agresor.

-¡Aaaaahh!-se quejó este al tiempo que le suena a deja vú.

-¡Ayúdame Aladdin! ¡El estúpido de Sphintus quiere violarme!-se dió a la fuga.

-¡No es cierto!-el de orbes esmeralda cayó derrotado sobre sus rodillas-¿Por qué tengo que enamorarme de chicos tan problemáticos? ¿Sería mejor rendirme?

-Siiih.

-¡Tienes razón Kukulcán! ¡Titus no tiene novio! ¡Nada me impide luchar por el!

-Siih

-¡¿Qué quieres decir con que no me importó con Aladdin y me comporté como un degenerado?!

-Siih.

-Ah~ olvídalo. Da igual lo que el mundo piense-se puso en pie e inició un maratón-¡VEN ACÁ TITUS!

Pero el mencionado no sabe en que pensar. No tiene experiencia de situaciones de está índole. Pero al menos el terror si recorre con entusiasmo su cuerpo. ¿Por qué? A saber.

...

En el imperio Kou.

El regreso fué silencioso, se hizo una pequeña ceremonia luctuosa para el descanso de todos los soldados que murieron en la guerra.

Kouen le ha dado espacio a Kouha, respetando su dolor. Después de todo eran como una familia para el. Es un sentimiento que entiende perfectamente. Así, se la ha pasado leyendo algunos pergaminos con respecto a Balbad, primera vez en mucho tiempo que puede darse un lujo así. El dueño de Dantalion le contempla sin cambiar en lo más mínimo su eterno semblante cansado.

-¿Qué opinas?

-El golpe de estado dañó considerablemente su economía y el sistema social está hecho un lío sin un símbolo de poder.

-¿Aceptarás mi sugerencia?

-Eres el único que puede meter orden. Necesito que te conviertas en el gobernador general. Confío en ti plenamente, tienes poder absoluto. Harás buen uso de el.

-¿Puedo pedirte algo a cambio?

-Si.

-Arregla las cosas con Kouha-el otro sonrió perverso-Supongo que esta vez me preocupé sin razón. Partiré mañana, necesito dormir.

-Que descanses.

-Igualmente.

...

El tercer príncipe volvió a su alcoba luego de pasar con los familiares de los súbditos fallecidos ( los que tenían.) No podía simplemente enviar una carta. Y si bien ninguno le recriminó nada, contempló más rostros desfigurados por el dolor de los que podía soportar. Y decenas de rodillas caer al piso al dar la noticia que repitió una y otra y otra vez en cada hogar.

«-Lo siento chicos. Daré lo mejor de mi para ser un buen líder la próxima vez. Aunque ello no les devolverá la vida.»

Se tiró descuidadamente sobre el lecho cuando llamaron a la puerta.

-Adelante-con normalidad.

El dueño de Phenex entró con su característica elegancia cerrando tras de si.

-No es común que me hagas una visita de este tipo. ¿Es un asunto delicado? ¿Esa vieja ya hizo su movimiento?

-Es algo aún más importante.

-¡¿Qué?!-molesto-¡No permitiré que continúen destruyendo al imperio!

Se levantó para tomar su mediador pero Kouen le sujetó de la muñeca.

-¿Eh? ¿Qué ocurre En-nii?

-Esa mujer no tiene que ver en mi visita. Eres tu.

-¿Perderé mi título por mi error? No es que me interese realmente, pero sin el no podré ayudarte y las personas que creen en mi...

-Te amo-soltó brutalmente.

-Je je je, eres malo para hacer bromas.

-Jamás hablé más enserio.

-P-pero Hakuryuu...

-También lo quiero.

-Lo sé.

-Pero no de como crees. También yo lo pensé y estuve confundido. Pero para mi siempre será el niño que perdió a su familia en aquel incendio. No puedo quedarme encerrado en el pasado. Cuando estuve a punto de perderte...no puedo vivir sin ti.

-¿Es enserio?

-Si.

-En...-se giró para lanzase a sus brazos-Siempre soñé con el día en que me corresponderias. Estaba seguro de que te besaría y...pero...me siento tan mal por lo ocurrido...

-Soy consiente de que elegí el peor momento para confesarme. Pero en parte eres el responsable.

-¿Uh?

-Te escuché jugar con el mocoso.

-Ja ja ja no pude evitarlo, es muy lindo~. Me gusta, pero a ti...te amo.

-Yo también y ese magi me parece interesante.

-Deberíamos intentar un trío~ -bromeó.

-Tendrías que incluir a Judal porque es su novio.

-Oh, lo sabías.

-Abuse de sus servicios.

-Je je pobre.

-Me gusta cuando sonries-acarició sus labios.

-A mi cuando me tocas con tanta suavidad. Siempre imaginé que eras ese tipo de hombre.

-No estés tan seguro. Puede que contigo muestre mi verdadero yo.

-Destroza mi alma si es necesario, porque no estoy dispuesto a dejarte ir.

-Ni yo.

El mayor le recostó, cubrió con las sábanas y se colocó a su lado.

-Será en otra ocasión, una en la que solo puedas llorar de placer y no de tristeza.

-Eres demasiado directo En-nii-se ruborizó.

-Y tu más tímido que de costumbre-mordió el lóbulo.

-Mmm~.

...

En uno de los corredores camina el cuarto príncipe imperial.

«-Así que te quedarás con Kouha-dono. Bien, que lo disfrutes porque no durará mucho.»

Apretó con fuerza la lanza en su mano, enterrando las uñas en su piel.

«-Si el mundo toma lo que quiere, haré lo mismo.»

Abrió de golpe la puerta de la habitación del oráculo.

-¡¿Qué demonios...?! ¡Ungh!

Hakuryuu invocó el poder de Zagan y materializó una rama de increíble grosor que atrapó a Judal por el cuello y le elevó en el aire.

-Que dem...ung...no es gracioso bastardo, no puedo respirar...¡Ah!

-Tendremos relaciones.

-Cof cof...no...solo mi enano.

-Esta vez no acepto una negativa.

-Jódete...ung...

-Si no quieres lucha, pero al menos dame diversión ja ja ja ja ja.

El rukh más oscuro y grotesco que haya visto Judal jamás, revoloteó alrededor del príncipe.

«-Ahora si está completamente loco.»

Y aún en tan desventajosa situación, sonrió satisfecho.

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.

.

Notas finales.

Black soul99.-Oh y tu me haces MUY FELIZ con tus COMENTARIOS TAN LINDOS! :3 Oh yo también quiero mucho más JudAla en todos lados! Quiero ver un doujinshi pero la mayoría los tienes que comprar ;~; tan bonito que es ofrecer gratis el trabajo ;~; todos somos fans ;~; bueno, Ohtaka-sama si es la única que puede cobrar por su trabajo je je je. Y mientras pueda, haré mucho más de mi Otp, tu confía amiga! Gracias por siempre apoyar!

Je je je disculpen la tardanza, pero este capítulo lo escribí un buen de veces XD, no me convencía y al final quedó con mucho lime ;~; por qué? Parecerá que escribo puro porno ;~; algo debo hacer al respecto ja ja ja. Nos vemos en la conti :3 se cuidan compañeros de vicio~. Los amo~. Y si alguien quiere escribir un JudAla yop con mucho gusto me paso a leer~ por fis ;~; necesito más JudAla o moriré de abstinencia ;~;...;~;...;~;...un one shot? ;~;...bueno ya dejo mi drama, el chiste no es espantar a nadie (aunque lo parezca) je je je.