Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 20 El espejo del alma.
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La emperatriz se acerca de a poco a Judal que se estremece.
«-Tengo miedo enano...»
Tiembla como el mocoso que era hace años, al que le aterraba la idea de ser herido. El que sufrió daños incontables en el cuerpo. Se congela y ella se hinca para cogerle del mentón, ejerciendo tal presión que delgados hilos carmesí escapan por las comisuras.
-Eres un niño muy malo-articuló con voz diabólica-Te cuide tantos años para que siguieras las enseñanzas de nuestro padre. Pero no, te descarriaste, has extraviado el camino. Debes volver a la organización, somos los únicos que pueden aceptar tu alma. Nadie más, ¿quién querría a alguien con las manos tan manchadas de sangre?
El sacerdote desvió la mirada nervioso y Gyokuen encajó las uñas en su carne.
-Es una gran falta de respeto desoír mis palabras.
Los rubíes y zafiros se cruzaron de nuevo. Él está casi seguro de que puede leer su alma, e intenta no pensar en su enano. Pero ella le sonríe divertida.
-¿Acaso encontraste algo interesante?
-No.
-Vamos. Tarde o temprano lo sabré. Será mejor que lo digas de manera voluntaria.
-No.
-Je, ¿mi hijo acaso?
Judal cerró los ojos y respiró profundo para encararle con todo el orgullo y valentía que hay en su ser.
-Nah. Hakuryuu está bien amargado. Sinceramente no entiendo para qué lo quieres. Un día lo mandarás a una misión importante y se pondrá a llorar o peor aún se quejará hasta porque pasó la mosca.
-No pretendas distraerme. Exijo una respuesta.
-Estarás tan...¡Ua!
Ella hizo presión con su brazo y le estampó contra el suelo. La nuca de Judal se impactó de tal manera que si bien no sangró, se escuchó claramente el crujir de su craneo. Cerró un ojo por el dolor pero sonrió divertido.
-Eres una bruta, por eso estas sola. Se me hace que eres una frustrada sexual.
-Tonterías como esa no me hacen falta.
-Oh~ ¿segura? ¿No será que te has tirado a todos los viejos de la organización? Que asco, cuando intentaron violarme vi sus cosas y vaya que estaban arrugadas. ¿Les secaste? Lo haces con cada cosa que tocas.
-Estas muy lejos de hacerme enojar. Mmm, además supongo que mi pequeño Hakuryuu y tu son más de mi tipo.
-Depravada-le asesinó con la mirada.
-¡Ja ja ja ja! ¡Es tan gracioso que seas tu quien lo dice!
-Ah si-irónico-Ya me duele el trasero, mátame o déjame ir.
-¿Por qué?
-Tengo una vida por si no te has dado cuenta.
-No tienes nada. Si te mueres, nadie te va a extrañar.
-A que si.
El rostro de la mujer se contrajo grotescamente.
-Así que hay alguien que te dió un poco de amor. Lo sabía, aún cuando intentas disimular se nota. No es mi hijo según lo has dicho, ¿entonces quién?
«-Mierda, que estúpido.»
-¿Quién más? Aunque da igual porque ni me pela. Pero no me rindo, será mi candidato tanto si lo quiere como si no.
-Sinbad.
-Ese hombre es maravilloso. Te derrotará algún día. No eres rival para él, incluso si fueras en este momento a su país.
-¿Te parece que soy tonta?
-¿Es una pregunta capciosa?
-Oh-con auténtica sorpresa-No esperaba que conocieras una palabra como esa.
-Graciosa.
-He sido testigo de las miradas que le diriges a ese hombre. Anhelo, aceptación, protección, son cosas que esperas conseguir a su lado pero dudo que estés enamorado de él.
-¿Y tú que vas a saber?
-Mucho más de lo que imaginas. No es por nada pero la persona que te soporte debe ser increíblemente masoquista y Sinbad está en el rango contrario. Te creería que fuese el mocoso ese que conquistó Ámon o el pequeño...-sonrió-¿cómo no me dí cuenta antes? ¡Tu amante es Aladdin ja ja ja ja ja!
-¿El enano? Si, como no. Con el no podría hacer nada. Soy un hombre con necesidades y con la pulga que es lo mato al primer intento de hacerlo mío.
-Ah-decepcionada-supongo...
«-Solomon y Sheba tampoco eran muy altos. Pero David si, ¿no se supone que esto de la genética se salta una generación? Más parece clon del rey arrogante que otra cosa.»
-¿Entonces quién?
Se encogió de hombros.
-Tienes razón, aún cuando pido amor nadie está dispuesto a dármelo.
-Que triste existencia.
-Ay por favor. Bien que te vale madres.
-Mi pequeño Judal, has algo respecto a ese lenguaje. Da pena. Eres un sacerdote, tu lengua solo debe expresar palabras llenas de amor para nuestro padre.
-Jódete. Será lo último que haga porque estoy harto. No seré más tu marioneta.
-Entonces húndete en el lodo.
Le cogió del cabello a los costados de la cabeza y le azotó en repetidas ocasiones, sin heridas externas pero el interior es una historia distinta, su craneo se hace papilla con cada impacto. Él forcejea para liberarse pero es poco lo que puede hacer sin magia. Sin embargo se niega a rendirse porque quiere ver a su enano, tomarlo en sus brazos y hacerle sonrojar cuando susurre cosas inapropiadas sobre sus labios. Pero la emperatriz está enloquecida, más pareciera que juega con masa moldeable.
«-Mendiga, me has de querer lavar el cerebro a golpes.»
Alguna vez leyó que los traumatismos pueden ocasionar amnesia. Esta en ocasiones es irreversible, si tiene suerte será la selectiva y en una de esas "resetea" todo lo que tenga que ver con la organización. En el peor de los casos, aquella en que se crea un "bucle" y a tu mente solo acuden los recuerdos del día vivido o unas cuantas horas, entonces si que sería un muñeco. Esto no sería tan terrible puesto que ha vivido encerrado repitiendo su rutina una y otra vez a no ser porque...de pronto una linda sonrisa aparece ante él, los bellos ojos azules que parecen contener todo el amor del mundo, la delgada voz que le regala un hermoso canto de ángel cuando lo hace suyo.
«-¡Perdería al enano! ¿Cómo se sentirá si me ve y no lo reconozco? ¿Y si lo asesino porque no sé quien es? Con las manos que deberían provocarle placer. ¡Acabaría con lo más valioso en este jodido mundo!»
-Ah ahhhh...
Judal apenas si se queja, se ha quedado sin aire luego de tanto gritar aunque no se percatara del hecho. Gyokuen le dejó caer considerando cumplida su tarea y se levantó en busca de su hijo. Apenas le dió la espalda al oráculo este le propinó la más potente patada en la rótula que le sacó de su eje y la hizo caer. Ella se viró con expresión maniaca.
-Eso fué lo menos inteligente que has hecho en la...¡Ungh!
El magi le atacó con la espada de uno de los caídos y la clavó en la pierna sana, para girarla al instante. Se escuchó un sonido húmedo al retorcerse la piel, y luego tiró de ella separando la mitad que quedó unida al resto del cuerpo por un trozo de carne.
-Esto si me lo pagarás.
Gyokuen apoyó las manos en el suelo buscando movilidad, pues sus extremidades inferiores no obedecen las órdenes que les da. Hizo fuerza pero volvió a caer cuando Judal le dió una patada en la espalda haciéndole girar un par de veces.
-¡Uang!
-No más desgraciada. Has hecho conmigo más que suficiente, ¿cuántos años me tuviste en tu poder privadome de los derechos básicos?-dió otro golpe-Quedarte días sin comer, ser golpeado hasta desmayarte, abofetearte por estar cansado o enfermo, torturarte porque no has querido asesinar a alguien y más no son cosas que tengan que ocurrirle a un niño. Te hice una pregunta, ¿cuántos años?-sin respuesta-Refrescaré tu memoria. ¡Uno!-la pateó-¡Dos!-repitió la acción-¡Tres!-lo mismo-¡Cuatro!-ella giró-¡cinco!-se contrajo de dolor-¡Seis!-llevó la mano a su abdomen-¡Siete!-y continuó castigando su cuerpo al tiempo que enumeraba hasta llegar al...-¡Veinte! ¡Veinte asquerosos años en que me consideré un desperdicio de ser humano! ¡Un monstruo! ¡Quizá lo soy, una aberración que nunca debió nacer y es tu culpa! ¡TUYA, SOLO TU ME HICISTE LO QUE SOY! ¡TE OÍDO!
Siguió golpeandole hasta el cansancio, su mente se nubló. No es consiente de lo que hace, solo de lo mucho que quema y asfixia el sentimiento en su pecho. Del asco y repulsión que le da. La pierna colgante terminó por caer y la otra le siguió poco después cuando el magi la cortó de tajo con la espada que solo entonces lanzó a lo lejos. Quedó clavado al suelo algunos segundos y limpió el sudor que ahora perla su frente.
-¿Eh? ¿Qué estaba diciendo?-todo comenzó a darle vueltas por múltiples razones pero sus ojos alcanzaron a ver el brillante rukh de su candidato. Sonrió-Je, el destino está del lado de Hakuryuu, podrá cobrar su tan esperada...vengan...za-se desmayó.
...
En la actualidad.
El cuarto príncipe aún le remueve pero no le hace reaccionar.
-Judal, Judal, Judal, Judal...
Este abre los ojos de a poco.
-¿Quieres callarte? Es molesto. Con que lo digas una vez es suficiente.
-Ah-suspiró-por un momento pensé que estabas muestro.
-Pues no fué a mi al que atravesaron como brocheta. ¿Y la bruja?
-Bien muerta.
-Je-miró el torso contrario-salgamos de aquí, necesitas tratamiento y sin magia de veras que te vas a morir.
-No soy tan débil. Aún tengo muchos pendientes.
-Y por eso lo mejor es no tentar a la suerte.
-Supongo.
El más joven se puso en pie y ofreció la mano al otro para lo mismo pero salvo sentarse no pudo más.
-¿Qué ocurre?
-Me siento terrible. Esa bruja casi me hizo mierda el cerebro. La cabeza me estalla. Soy un magi estaré bien pero necesito que el rukh haga su trabajo...y...¡maldición quiero matar a alguien!
El menor se inclinó para que subiera a su espalda.
-¿Qué pretendes?
-Sacarte antes de que quieras pelear conmigo.
-Y no sería mala...¡Uh joder! Bien, tu ganas que se me perfora la...uh...
El oráculo subió como pudo, pasó los brazos por el cuello de Hakuryuu y este le tomó de los muslos. Iban por los pasillos con total calma cuando el príncipe se tambaleó, estando a nada de caer, pero recuperó la compostura. Judal le amenazó con la varita frente a su rostro.
-Juro que si me tiras te saco los ojos.
-Si que debe doler para que estés tan preocupado. Ya ni yo que me estoy muriendo.
-Ya vas a empezar con tus quejas.
-Ese eres tu.
-¿Sabes qué...? O-olvídalo.
Recargó el rostro en el hombro de su candidato sin emitir comentario alguno. Al otro le recorrió un escalofrío, tener a Judal tan dócil es todo menos sinónimo de buenas noticias.
«-Resiste, estamos cerca. Si te mueres nunca te perdonaré. Eres mi magi, has tu trabajo.»
La visión de Hakuryuu comenzó a tornarse borrosa, al grado que le era difícil ver el camino, pero se las arregló para salir del palacio. Apenas puso un pie fuera de la barrera se desplomó pero no se hizo daño porque la magia de levitacion del sol negro les depositó con suavidad en el suelo. El oji zafiro advirtió una agradable onda de calor recorrer su cuerpo, y su corazón dejó de torturarle con crueldad. Se dejó absorber por la comodidad hasta que se sintió más o menos recuperado.
-Gracias.
-No te esperes que haya hecho milagros. No soy especialmente hábil en la magia de octavo tipo, hacemos corto.
-De esperar.
-Ah, que odioso. Ahora...llévame a mi habitación que me siento terrible. Y encima tuve que emplear mis habilidades para curarte.
-Con esa actitud dificultas el agradecimiento.
-Ya enserio. Me duele mucho la cabeza, esa desgraciada me golpeó muy fuerte.
-Ah~ -suspiró.
Hakuryuu le tomó en brazos, el otro se dejó hacer y cerró los ojos, seguramente dormido; su pecho sube y baja en un vaivén relajado, sereno muy distinto a su personalidad. Al llegar a su destino el menor le depositó con suavidad en la cama y cubrió con las sábanas. Le miró algunos segundos para acercar su pulgar y cariciar sus suaves y ya no tan virginales labios.
«-¿Sabrán a durazno? ¿El resto de su cuerpo también?»
Se aproxima hasta sentir la respiración ajena en su rostro, cuando los orbes escarlata se clavan con crueldad hasta el fondo de su alma.
-Un movimiento más y te castro, lo juro. Solo mi enano tiene permitido tocarme. Eres mi candidato a rey pero eso no te convierte en mi dueño. Toma tu distancia si no quieres terminar como Al Thamen. Y que te sepas que no soy plato de segunda mesa. Estas enamorado de Kouen, no intentes consolarte conmigo. Ahora hazme el favor de ¡largarte! ¡Me duele la puta cabeza con un demonio!
-Imaginé desde un principio que no llegaríamos más lejos, al menos quería intentarlo.
-Si, como digas.
El príncipe se retiró y Judal cogió su varita para congelar la entrada y ventana.
«-No me siento bien pero pasará en un rato. Por nada del mundo permitiré que Hakuryuu se pase de listo. Es recto y educado en ciertos aspectos pero también es un completo imbécil. Ah~ ¿cómo la llevas enano? ¿El estúpido unicornio intentó violarte otra vez o ya lo dejó por la paz?»
«-¡Dejamos ir!»-la voz suplicante en su interior.
-¡Con un demonio! ¡Dejen de fregar! ¡¿Qué parte de duele no entienden?!
«-¡Todo sería más sencillo si nos liberaras!»
-No.
«-¡WAAAAAAAAAHHH!»
Llevó las manos a las cienes, se contrajo en posición fetal y apretó los ojos con mucha fuerza.
«-Dejen de torturarme...ya no lo soporto.»
«-No.»
«-Esta me la vas a pagar viejo.»
Luego de varios minutos se hizo el silencio y Judal pudo tomar un merecido descanso.
-Enano...
Sonrió con la dulzura que solo él le inspira, como si arrebatar la vida de decenas de humanos y encarcelar en su interior a otros tantos no significara nada.
...
En Balbad.
Olba llevó en su espalda al dueño de Ámon con cautela para no provocarle más daño. Llegaron a la posada en que se hospedan y pidieron algunas cosas a la dueña del establecimiento. Limpiaron dentro de sus posibilidades la sangre de las múltiples cortadas que también desinfectaron para finalmente colocarle algunas vendas.
-Ah, es todo-una castaña que limpió el sudor de su frente-Estará bien, espero. Seguí el tratamiento que empleamos en nosotros. Mmm, ¿será efectivo? Tuvimos una vida distinta y...
-Alibaba-san no es alguien débil, saldrá adelante-el peli negro.
-¿Qué le habrá ocurrido?
-No tengo idea pero supongo que nos lo dirá cuando despierte.
-A esperar entonces.
...
Toto invitó a Morgiana a quedarse con ella en el cuarto que renta. Ambas estaban preocupadas porque el chico no volvió después de la audiencia con el primer príncipe. Cuando le pidieron una explicación a este, prácticamente les asesinó con la mirada, pasa suspirar y encojerse de hombros.
-Si es tan cobarde como para huir cuando las cosas no salen como quiere...
-Alibaba-san no es un cobarde-dijo la peliroja con gran seriedad.
El mayor sonrió de lado y tocó su hombro un segundo.
-Infunde un poco de ese coraje a ese cabeza hueca.
Y les dejó con miles de interrogantes.
-Alibaba no ser un cobarde-emitió Toto sentada al borde de la ventana-Pero ya está muy oscuro y no saber nada de él.
-Deberíamos buscarlo. No creo que Ren Kouen tenga la intención.
-Yo ver guardias del imperio haciendolo por la tarde pero ellos rendirse muy rápido. No ser confiables.
-Si queremos algo, tendremos que tomarlo en nuestras manos.
La mayor sonrió, cogió su espada y salieron para encontrar el paradero del muchacho.
...
En la posada.
-Aún no despierta, ¿no sería mejor llamar a un médico?
-Mmm-el peli negro-lo cierto es que no tenemos tanto dinero. Desde que Um Madaura murió no ha sido fácil, para ninguno. Necesitamos un trabajo de verdad pero...
La puerta se abrió de golpe haciendo que todos se pusieran a la defensiva, pero la expresión del grupo se suavizó al reconocer a la fanalis.
-¿Morgiana?
-¿Olba-san?-miró al lecho-¿Qué le ocurrió?
-No tengo idea. Le encontramos flotando en el río. Sanamos lo más que nos fué posible sus heridas pero no desperta.
-Yo hacer algo al respecto, maestro enseñarme muchas técnicas que servir en esta situación.
-¿Quién eres?-el joven.
-Toto, gladiadora de coliseo en Reim.
-¿Gladiadora?-arqueó una ceja.
-Tu ser un mocoso que desconcer mundo.
-Ungh.
Fué humillante y molesto admitir que tiene razón. Pero viviendo bajo el yugo de la que consideró su madre tampoco es que tuviese muchas opciones. La ignoro y recargó en la pared cruzadose de brazos. Permitiendo que la chica pusiera en práctica sus supuestas habilidades. Las que brillaron poco después para incomodidad del muchacho.
-Es todo. Alibaba despertar cuando disminuya la fatiga.
-¿Cuándo?-Olba.
-Yo usar ki para ayudar no ser médico.
-Eres irritante.
-Muchos decirme eso porque ser inmaduros.
La peliroja tomó asiento al lado, sosteniendo su mano.
«-Debes recuperarte. Estoy segura de que tienes muchas cosas de las cuales hablar con Sinbad-san y Aladdin. Por ellos no te rindas.»
-Cuidaré de él, si necesitan descansar, háganlo con confianza.
«-¿Por qué siento que estas dos llegaron para mandar?»
-Olba-san.
-¿Si?
-Gracias.
-No fué nada. No fui el que le encontró. Además si al día de hoy continuo con vida es porque el me dió motivos para seguir cuando lo creí todo perdido.
-Tiene esa facultad.
El grupo tomó asiento en distintos puntos de la habitación.
-También nos quedamos.
«-Has deslumbrado a otros con tu calidez. El hombre que me liberó de la esclavitud no se rendirá con tan poco.»-Morgiana.
...
Al otro día.
Todos los jóvenes estaban desperdigados en algo más similar a un campo de batalla, entregados en algún momento de la madrugada al domino de Morfeo, a excepción de:
-Chicos-articulo la peliroja alto pero con tranquilidad.
Todos se reincorporaron al instante y corrieron al encuentro. Alibaba aprieta los ojos, como si tuviera una pesadilla. Tomó asiento rápidamente al despertar sobresaltado.
-¡Sinbad-san! Uh-llevó las manos a la cabeza.
-Se cuidadoso, estas herido-la fanalis que le sostuvo por los hombros.
-¿Morgiana?-confuso.
-Si.
-¿Qué ocurrió?
-¿No lo recuerdas?
-Hablaba con Ren Kouen y...ah si, el puente.
-¿Hiciste algo imprudente otra vez?-la de Reim.
-¿Toto?
-¿Quién más? Tu no preguntar a todos su nombre, ¿cierto?
-¿Todos?
Solo entonces sus ojos se desplazaron por el recinto.
-Olba, chicos. Tanto sin verlos, han crecido mucho.
-Y tu te vez igual.
-Ungh, ¿por qué será que todos me dicen lo mismo?
-Porque ser verdad.
-Ah si.
-No responder mi pregunta. ¿Hiciste algo peligroso?
-Juro que en el momento no lo parecía pero...
-Tu habitual mala suerte.
-¡Ya te dije que eso no existe!...creo.
-No alterarte, te hará mal.
-Cierto, lo lamento. ¿quién me encontró?
-Nosotros-la castaña.
-Muchas gracias.
-Oh, no fué nada-se sonrojó.
-¿Volverás al palacio?-Morgiana.
-No por el momento.
-¿No piensas hablar con Ren Kouen?
-Lo hicimos y me hizo una propuesta pero...aún estoy considerando si tomarla o no. Soy consiente de que las oportunidades no se dan dos veces en la vida pero tampoco me gusta la idea de someterme a ese hombre. Si no puedo vivir en libertad, ¿cómo espero que lo haga la gente que quiero ayudar?
-Ser muy ingenuo.
-Uh~.
-Pero en tu caso ser más cualidad que defecto.
-No sé si sentirme halagado o insultado.
-¿Qué plazo te dió?
-Hasta finalizar la cumbre. Así que pienso quedarme en Balbad hasta ese día. El tiempo es demasiado justo para volver a Sindria y luego a la cede de la cumbre, estamos más cerca ahora. Además no tengo ganas de ver a Sinbad-san-su rostro se ensombreció.
-¿Discutieron?
-Más que eso...yo...-apretó la sábana entre las manos.
-Entiendo.
-¿No creen que nos apartan de la conversación?-Olba.
-No ser espectáculo-la gladiadora.
-No me agradas.
-Tu tampoco.
-Lo siento chicos-el rubio-estoy un poco cansado. Necesito dormir.
-Ah si claro-la castaña.
Todos fueron a desayunar puesto que se han saltado varias comidas y el cuerpo reclama. Alibaba se tiró sobre el colchón de lado y cerró los ojos pero las gotas saladas escaparon de igual manera.
«-Cuando Sinbad-san y Kouen me hablan de esa manera me hacen sentir como un muñeco que pueden utilizar. Y fácilmente desechar. Supongo que me enamoré de un hombre que jamás será mi caballero. Nunca lo dejaría todo por salvarme...salvarme, ¿de quién era la mano que evitó que me hundiera? Por esa persona es que no morí. ¿Ocurrió en realidad o es una ilusión que mi mente mostró en un instante de desesperación? Si, eso debe ser. Espero que la estés pasando mejor en Sindria querido amigo.»
...
En Rakushou.
Por la mañana el oráculo se sintió como nuevo, se levantó y fué en busca de algo para comer. En su camino encontró cuerpos desmenbrados por todos lados pero no le inspiraron ni un poco de pena. Ellos son los inútiles que se dejaron manipular aún en sus últimos momentos. Llegó a la cocina y cogió un par de sus amados duraznos.
«-¿Y Hakuryuu? Supongo que sería bueno hacerle una visita. En una de esas se arrepintió de haber asesinado a la bruja y se suicidó. Uh, espero que no. Arriesgué demasiado para que ese idiota hiciera algo así. Ahora que lo pienso, soy libre ¿no? Si en este momento se me pegara la gana largarme, secuestrar al enano e irnos lejos nadie podría impedirlo, ¿cierto? Ah no, aún está el asunto de cual de nuestros candidatos tomará la cima del mundo. Y ya invertí demasiado tiempo en el mío como para botarlo a la primera oportunidad.»
Se paseó con elegancia y sensualidad por los corredores hasta llegar al patio de armas. Lo que ahí vió le dejó perplejo por lo que abrió y cerró los ojos al menos unas seis veces pensando que era una alusinacion, cuando comprobó que no era el caso se acercó con una sonrisa divertida.
-Buenos días mi rey.
-Buenos días-neutral.
-Ah, ¿es enserio? ¿No piensas festejar que esa mujer está muchos metros bajo tierra?
-Estoy ocupado.
-Me doy cuenta, no soy un imbécil. ¿Qué haces?
-¿No es obvio?
-Por algo pregunto.
-Ah~. Uno los cuerpos de aquellos que murieron en batalla con la habilidad de Zagan.
-Así que al final te dió remordimiento, quieres que se vayan a la tumba completos.
-¿Remordimiento? Y no, que desperdicio.
-¿Entonces?
-Son mi ejército personal. Nos hará falta si queremos derrotar a Kouen.
-Yo soy más que suficiente, ¿olvidas que soy un magi?
-No, pero nuestro oponente tiene a más de un candidato a rey. Incluso para ti será complicado.
-Tchi-entrecerró los ojos-Bien, supongamos que los "coses". ¿En qué te ayuda? Salvo que los uses de costal no me parecen muy funcionales.
El rostro de Hakuryuu se tornó siniestro, como el de su madre cuando no fingía abnegación, al mayor se le heló la sangre.
-Jamás mencioné que no pudieran moverse.
-Debes estar bromendo. Están bien muertos, algunos ni cabeza tienen, ¿cómo piensas revivirlos?
-El que no la tengan es culpa tuya. Exageraste. ¿Tienes idea del tiempo que me tomó limpiar tanta sangre?
-Nah.
-Y no los revivo. No tengo conocimientos tan avanzados, suponiendo que ese tipo de magia exista.
-¿Entonces?
-Es aún más interesante, ¿quieres ver?-asintió curioso.
«-A veces en verdad pienso que estuviera viendo a un niño inocente, ingenuo y lleno de afán por aprender. Supongo que por eso Aladdin y tu se atraen con tanta fuerza, sus espíritus son compatibles.»
-¿Y bien?
La estrella de ocho puntas en la lanza emitió un leve brillo púrpura que rodeó a unos cinco soldados. Para sorpresa del magi, se pusieron en pie; de manera torpe pero lo hicieron.
-¡Fiu!-silbó entusiasmado-Si que te luciste. Aunque igual dudo que con esos movimientos puedan hacer mucho. Kouha bien puede cortarles en pedazos antes de que le pongan un dedo encima.
-No estés tan seguro.
-¿Eh?
El fruto rodó por el piso al caer de las manos del magi que fué cogido de cuanta extremidad tiene por los soldados y el último tiraba con fuerza de su cabello obligandole a mantener la cabeza hacia atrás en una posición forzada.
-¿A qué rayos estas jugando?-molesto.
-Eres mi magi. Te prohibó desobedecer cualquier orden mía, claro está.
-Ya veo, sigues con tus tonterías de tener relaciones conmigo a la fuerza-suspiró-Anda pues, que te aproveche.
-No lo dices enserio.
-Nah~.
Hakuryuu frunció el ceño confuso.
-¿Es uno de tus juegos?
-Uy si, no tienes idea. Obligué a estos idiotas para que me tuvieran en esta posición, por cierto, diles que suelten mi trenza o cuando me libere los haré picadillo.
El menor movió su contenedor y el aludido se desplomó convirtiéndose en desecho.
-Wah, eso es grotesco hasta para ti.
-¿En verdad permitirás que...?
-Me queda claro que eres una de las personas más obstinadas que conozco. No te detendrás hasta poseerme-sonrió de lado-eso suponiendo que seas tan valiente como imaginas. Te lo dije antes, lo quieres todo fácil y hacer algo así con alguien de quien no estas enamorado no es sencillo. Al menos para personas como tu y yo, que conocemos de sobra la soledad.
-Vaya que Aladdin-dono te ha cambiado.
-Salvó mi vida en muchos sentidos.
-No quiero quejas después.
-Ni que fuera tu para ponerme a lloriquear.
-Hablas demasiado, me irritas.
-Todo te enoja. Además, ¿qué esperabas? Oh si jódeme hasta que no pueda ah~ -se le escapó un gemido cuando el menor apresó su pezón con la mano humana-Que vil, me tomaste por sorpresa.
-Jamás consideré pedir permiso.
-Je.
La mano de Hakuryuu se desplazó por el pecho hasta el abdomen, delineando cada perfecto músculo y bajando hasta rozar apenas el bajo vientre. Para entonces Judal tenía los ojos cerrados y mordía sus labios para no acrecentar el ego ajeno. Sus mejillas tienen un lindo rosado, su respiración se vuelve errática. Cuando el miedo de que en verdad su candidato se atreva a llegar más lejos se hace presente, este se congela.
-Eres muy injusto-el oji azulino recargó el rostro en pecho del magi-Siempre lo supiste. Solo Kouen-dono.
-En realidad pensé que está vez estaba perdido. Parecías tan decidido...
-Sin embargo lo nuestro no es más que una ilusión. Ama a Kouha y nada de lo que haga le hará cambiar de opinión.
-¿Y por qué no lo obligamos?
-¿Eh?
-Pero antes ¡que estas cosas me quiten las manos de encima se siente horrible!
-No exageres.
-Si como no. Quiero ver que les des un beso.
-No es lo que haces.
-Si pero están muertos...eres un enfermo.
-Si me lo dice alguien como tu en verdad estoy mal.
-Ni que lo digas y yo por continuar a tu lado.
-Siempre me preguntaré que ve Aladdin-dono en ti.
-Con el enano no te metas o te incrusto una lanza de hielo en cada pulmón.
-Ah~ sería más sencillo de esa manera. Así no me vería obligado a continuar caminando por este asqueroso camino.
-¿Me vas a liberar o qué?
-Cierto.
Disolvió la magia, el sacerdote pisó el mosaico con elegancia y le propinó el golpe más potente que pudo dar (no tanto como para hacerle perder el sentido pero si para doblarse puesto que tiene mala condición).
-Ungh, ¿y eso?
-Grandísimo descarado. Solo mi enano tiene permitido violarme.
-¿Lo dejarías?
-Claro~ pero eso-sonrió inocente-nunca va a pasar.
-Le tienes en muy alta estima.
-Después de todo no es una basura como tu y yo.
-Gracias por lo que me toca-recuperó la compostura-¿Y?
-Llevó pensando un buen rato que no tienes lo suficiente para derrotar al candidato inútil de Aladdin.
-¿Te cambiaras de bando?-entrecerró los ojos.
-Me niego a permitir que el barco se hunda. Amo a Aladdin pero el vivirá en el mundo que yo cree y no al revés.
-¿Y qué clase de lugar es?
-Esa respuesta, la tiene mi estimado rey. Necesitas la habilidad necesaria para que nadie te lleve la contra. ¿Qué te parece tomar un nuevo laberinto?
-¿Lo dices enserio?
-Si. Jamás me diste la oportunidad de guiarte por uno, aceptar mi ayuda no es tan malo, ¿cierto?
-¿Y cuál es?
-Uno muy especial. El que estuve reservando para ti: Belial-sonrió ampliamente con un gesto que se antojó cruel.
«-¿Qué es lo que tienes en mente Judal? Supongo que siempre y cuando pueda llegar a mis objetivos no tengo razones para negarme.»
-De acuerdo, está vez seremos un equipo.
-Ni más ni menos ¡ja ja ja ja ja! ¡Que divertido! ¡Y después a destruirlo todo! ¡Quiero iniciar una guerra increíble donde mi lindo enano brille como nunca!
-Dudo que sea algo que le haga feliz.
-Ya lo sé~ pero no solo es el gran amor de mi vida, sino un magi con el atributo contrario de magoi. Pienso que se vería más hermoso teñido de negro.
-O que el logré limpiar tu rukh.
-Eso si que es imposible-afiló la mirada en actitud amenazante.
-Miente cuanto quieras. Te conozco hace mucho. Si por ti fuera te marchabas a un pueblo abandonado y lejos de todo para estar a solas con él.
-Ah, muy tentador; pero irreal. No, situaciones como esas no ocurren a tipos como nosotros. Kouen no te corresponde y el enano se cansará tarde o temprano de mi.
-¿Cuál es tu objetivo en realidad?
-Quién sabe.
-¿Tanto te cuesta decirlo?
-Si.
-¿Por? ¿Algo muy personal?
-Me da flojera.
-Toma enserio las cosas.
-Lo hago, más de lo que crees, mucho más.
-Ah~ -suspiró-mejor pongámonos en marcha. Tomar un laberinto toma demasiado tiempo. Bien podríamos volver y aparecer en un momento distinto de la historia.
-No sería divertido.
-¿Verdad?
-¿Te imaginas a Kouen anciano?
-¿O Alibaba-dono casado con tu novio?
Se contemplaron con gran coraje.
-Es increíble que seas mi magi.
-Estamos hechos el uno para el otro. Pero no te emociones, solo en cuestión de genios y eso.
-Ya me rendí con la idea de hacerte mío.
-Si, eres más del tipo que ansia que le den.
-Que vulgar.
-Nah.
-Nos vamos, ¿o qué?
-Hasta el fin del mundo mi rey-besó con sensualidad su mano.
-¿Por qué coquetear tan de pronto?
-No lo hice.
-¿Ah no?
-No. Solo corrompo tu alma. Es natural en mi, como beber agua. Seducir es muy distinto y solo lo hago con mi enano.
-Pobre Aladdin-dono, seguro le has metido en apuros.
-Y muchas cosas más ¡ja ja ja ja!
-Demasiada información que no es de mi agrado.
-¿Algo lo es?
-Como me sigas provocando te abandono en Belial.
-Por favor, soy un mago de la creación. Esos sujetos son mis esclavos. Estaría más preocupado de estar en tu lugar.
-No soy el niño llorón que entró a Zagan y fué un lastre para sus compañeros. Ahora tengo el poder para tomar al mundo entre mis manos.
-Y no espero menos. Basta de tanta platica y pasemos directo a la acción.
-Eres tu el que no puede concentrarse.
-Nah.
-Ungh-llevó la mano a su pecho-Creo que aún no me recupero de la pelea con mi madre. Me sobreesforzé. Iré a dormir.
-¡Que idiota! Más te vale sanar pronto que me aburro.
El menor movió la mano sin interés y se marchó, para algo tan importante debe recuperar toda su vitalidad.
...
En Balbad.
Alibaba se mantuvo en cama por cuatro días, más que nada por el golpe en la cabeza. Cuando se sintió mejor se puso en marcha al palacio para tener una nueva audiencia con Ren Kouen. Aún no tiene una respuesta pero debe recuperar un poco del honor dañado. Al llegar, le dijeron que estaba ocupado y le entregaron una carta:
«-Para Alibaba Saluja, tercer ex príncipe del Reino de Balbad.
¿Has dejado de lloriquear? Me sorprende lo quejumbroso que eres considerando que perteneciste a la nobleza. ¿No tienes orgullo? Da igual, no tengo tu tiempo. Te di un límite y hasta entonces no quiero que me molestes. ¿Quedó claro? Tienes prohibido dar vueltas en el palacio porque no quiero que metas tu nariz en mis asuntos. Al menos hasta que no estés dispuesto a pagar el precio por opinar. No es tan malo, bien podría convertirte en mi esclavo. Más te vale acompañarme a la cumbre, respecto a eso no acepto una negativa.
Atte. Ren Kouen, primer príncipe del Imperio Kou.»
«-Wah, que antipático es ese sujeto, además de mandón. Según el me da muchas opciones pero no me parece que sea el caso. De una u otra manera pretende atarme a Balbad, pero sus métodos son tan curiosos. Si en verdad estuviese interesado, ¿no sería mejor un método poco sutil? Es como dijo, bien podría convertirme en su esclavo empleando alguna artimaña. Pero no, al final deja la elección en mi. ¿Será un buen hombre? Ah~ es lo que pensaba de Sinbad-san y el solo quiso utilizarme. Es probable que nunca se haya enamorado de mi. ¿volverá con Jafar-san? No creo que sea justo para el. Ese hombre juega con los sentimientos de todos. Es muy cruel.»
-¿Todo en orden Alibaba-san?-la fanalis.
-¿Uh? Si, no me recibirá; es un hombre demasiado ocupado. Así que disponemos de mucho tiempo libre-sonrió.
-¿Qué hacer?-la de Reim.
-Mmm-pensativo-Descubrir la verdad detrás de Balbad. ¿Y qué mejor que pasear por sus calles?
-¿Ren Kouen lo permite?-Olba incrédulo.
-Respecto a eso no tiene razones para negarse, es el país en el que nací después de todo. Además me dejó claro que solo no quiere que me acerque al palacio.
-¡Que injusto!-el peli negro.
-En realidad es obvio. Mi presencia aquí puede desembocar en muchas cosas, una nueva guerra civil por decir lo menos. Y con todo lo que el pueblo ha pasado...le daré un voto de confianza, por ahora. De momento iré a casa de Zainab y Hasan, son mis amigos; seguramente de ellos escucharé la verdad.
Se puso en marcha deteniendose poco después, mirando con curiosidad al numeroso grupo, pues los "hermanos" de Olba se unieron poco después.
-Ah chicos, ¿no tienen nada que hacer?
-¿Bromeas?-el menor-Puede haber trampas o asesinos encubiertos. ¡Te protegeremos!
-Tu ser niño inmaduro.
-¿Quieres dejar de insultarme por un segundo?
-Imposible si no ganar respeto.
-¿Somos una molestia?-la peliroja.
Todos miraron al dueño de Ámon con expectativa.
-No, es solo que...-rascó su nuca nervioso-Me sentía solo y perdido pero me doy cuenta de que esas cosas solo estaban en mi mente. Tengo amigos valiosos dispuestos a luchar a mi lado aún cuando no se los pido...soy tan afortunado-se inclinó-Gracias.
Todos se sonrojaron sin saber que decir, hasta que la castaña le tomó de los hombros para mirarle con dulzura.
-Ya nos salvaste una vez, es nuestro turno para protegerte, estoy segura de que Aladdin haría lo mismo de estar aquí.
-Je je je, en verdad gracias.
-Si no hay más que agregar-Olba-¡En marcha!
-¡Si!-al unísono.
...
Recorrer las calles fué como caminar dentro de un sueño. Todo está tan limpio y ordenado. No hay basura, enfermedad, moribundos o vestigio alguno que le recuerde a Balbad, es como estar de visita en el Imperio Kou, deja un extraño sentimiento en su pecho. Luego de mucho preguntar llegó al hogar de sus amigos, para nada le reconoció.
«-Parece que les ha ido muy bien. Nada que ver con la casa que tenían. ¿A todos en Balbad les ocurre algo similar?»
Llamó a la puerta, esperó algunos segundos cuando se encontró a un mujer con rastas. Está abrió los ojos en demasía.
-¡Alibaba! ¡Que sorpresa!
-¡Lo mismo digo Zainab! ¡No has cambiado nada!
-¡Tu tampoco!
-Ungh...
Ella miró al grupo y sonrió.
-Parece que vienes bien acompañado.
-Son amigos.
-Pasen, estoy segura de que quieres hablar.
-Si no es molestia.
-Nunca.
Cerraron la puerta y tomaron asiento en el comedor, donde ella les ofreció jugo de fruta.
-Gracias-el rubio.
-¿Y bien?
-Mmm, ¿por dónde empezar?
-No eres de los que le den rodeos a las cosas, ¿qué necesitas saber?
-¿Eres feliz?
-¿Eh?
-Ya sabes, ¿estas a gusto con tu vida?
-Si-sonrió sincera-Pasamos por mucho sacrificio y penurias. Como sabes, Hasan y yo perdimos un hijo pero ahora-miró en dirección a una cuna.
-Oh...¡felicidades!
-Gracias. Estoy segura de que esta vez podrá crecer en un ambiente tranquilo y fuera de peligro. Será grande y fuerte como su padre pero inteligente como yo.
-Es muy cierto je je je.
-El que Kou lleve las cuerdas de todo no es tan malo como lo imaginas. Son estrictos pero se preocupan por el bienestar de los que menos tienen.
-Vaya.
-La gran mayoría piensa lo mismo y estoy segura de que los demás entenderán con el tiempo.
Se escuchó la puerta abrirse, dando paso al marido.
-¿Alibaba?
-¡Hasan!
-¡Que sorpresa! ¡Creí que tenías prohibido pisar Balbad porque te habían exiliado!
-¡Ungh!
-¡Oh se hace tarde!-Zainab-Te encargo a los chicos, iré a comprar lo que hace falta para la comida.
-¿No quieres que te ayude amor?
-No, privilegios como este no se tienen todos los días. Volveré pronto-sonrió y se fué.
El hombre tomó asiento donde estuviera su esposa y bebió un poco de jugo.
-Zainab me dijo lo del bebé. ¡Muchas felicidades!
-Ja ja ja ja-se sonrojó-gracias.
-Está vez todo saldrá bien. Parece que tienes un buen trabajo.
-¡Oh si gano muy bien!-entrelazó sus manos-La jornada no es muy extenuante e incluso tengo tiempo para ver a mi adorada familia.
-¡Es magnífico!
-¡¿Verdad?!-apretó sus manos con fuerza, lo que advirtió todo el grupo-Pero no me gusta, es repetitivo y tedioso.
-¿Cuál es tu labor?
-Me avergüenza decirlo, ¿puedes creerlo? No me quejo porque tengo una familia que mantener. Además es posible que si en diez años no comento un error me permitan cambiar mi profesión.
-Es mucho.
-Pero es el sistema al que nos tiene sometido el imperio-se levantó y dió un golpe a la mesa con las palmas, provocando un ligero temblor-¡Todo está mal Alibaba! ¡Kassim no sacrificó su vida para que los demás bajáramos la cabeza y nos sometieramos! ¡Balbad perderá su identidad!-negó-Ya lo hizo, ¿te parece que sea el país donde viviste cuando niño?
-N-no.
-Es más una copia del Imperio. ¿Qué será de sus pobladores en el futuro? ¿Dobles de aquellos que viven en Kou? Al menos yo me niego a ser uno de esos pero...un simple hombre no puede contra un sistema-cerró los ojos frustrado-Que humillante.
El esgrimista guardó silencio, no tiene derecho de opinar sobre un país al que no pertenece, al que le fallo y que abandonó por segunda vez, aunque en contra de su voluntad, claro está. Bajó la mirada y fué entonces que Toto y Morgiana posaron una mano en cada hombro para infundirle coraje.
«-Gracias.»
Se levantó y miró con severidad a su amigo.
-¡Quita esa cara!
-¿Eh?
-¡Aún estas vivo! ¡Y mientras sea así no se acaban las posibilidades!
-P-pero...
-¡Hay más formas de seguir peleando! ¡No tienen porque quedarse con tu alma! ¡Además soy Alibaba Saluja, hijo del rey Rashid y tercer príncipe del Reino de Balbad! ¡No todo está perdido! ¡Juró que les devolveré la libertad que merecen!
-¿L-lo dices enserio?-esperanzado.
-Si.
-Oh Alibaba...¡Es cierto! ¡No puedo darme por vencido! ¡Kassim nos mira desde el cielo!
-Así es.
La puerta se abre de nueva cuenta y entra Zainab para buscar la bolsa de mandado que olvido por las prisas, su marido la coge de la cintura en un abrazo que la alzó del suelo.
-¡La vida es maravillosa mi amor!-él.
-¿Y ahora? ¿No estas más entusiasta que de costumbre?
-¿Cómo no estarlo si estas junto a mi?
-Ah-se ruborizó.
-Bueno chicos-el rubio-fué agradable platicar con ustedes pero temo que tengo cosas que hacer.
-¿Eh?-desilusionados a la vez.
-¿No quieren comer?-la mujer.
-Gracias, pero voy corto de tiempo.
-Visitanos algún día. Recuerda que en nuestra casa siempre tendrás un hogar-Hasan.
-Lo sé-sonrió con dulzura.
El grupo se marchó para seguir con su recorrido en múltiples calles, locales, casas y demás hasta llegar a un sitio desolado.
-No hay nada-emitió Olba arqueando una ceja.
-No ahora, pero en el pasado estaban los barrios bajos, aquí nací.
-Ah...
Toto le dió un sutil golpe en la cabeza pero este no reclamó porque entendió que sus palabras le hirieron.
Movieron de nueva cuenta sus pies hasta llegar a un árbol, debajo una lápida. Alibaba se arrodilló.
«-¿Cuánto tiempo sin vernos Kassim? Sería extraño preguntar cómo haz estado, ¿cierto? Me gustaría creer que al fin has encontrado la paz, la parte de tu alma que continúa a mi lado ayuda a que no me sienta tan mal. En fin, no vine para quejarme. La vida como siempre da muchas vueltas, a veces me aturde y eso, pero considero que soy alguien de increíble fortuna, en mi vida estuvo mi madre, Mariam y tu, son los que me llenan de animo para no rendirme, además de mi mejor amigo y...diría que mi novio pero je je je creo que terminamos. No sé lo que Sinbad-san opina pero...tal vez me dejé cegar por nuestro héroe de infancia, o puede que en verdad lo ame. Esto de los sentimientos es demasiado complicado. Si estuvieses frente a mi estoy seguro de que te reirías, me han hecho burla de ser virgen y no tener experiencia por mucho tiempo. Es algo que odiaba y avergonzaba por igual. Hoy no lo soy y me pregunto si fué la elección correcta. ¿Ese hombre es el indicado? Por más que lo analizo no puedo evitar sentir que me está utilizando. Mi madre y tu no me cuidaron para que por idiota me fuera a enredar con un sujeto asi. Continuo indeciso respecto a él pero decidí hacer lo que esté a mi alcance para proteger lo que en verdad importa. Balbad brillará por si mismo de nueva cuenta, eso te lo juro hermano. Por eso, descansa en paz. Duerme bien y nos veremos algún día, en mucho; mucho tiempo. No quiero que la primer reacción que tengas al verme sea golpearme.»
Sonrió sutil y se puso en pie.
-Es todo chicos.
-¿Eh?
Olba miró confuso a su alrededor, con la intención de preguntar lo que ocurre en sus entrañas; pero Morgiana y Toto adoptaron una posición ofensiva, puede que contra la más grande pueda defenderse, pero la fanalis es asunto aparte, le quedó bien claro hace mucho.
-Mmmmmaaaaaahh~.
El rubio estiró los brazos en dirección al cielo, el alivio invadió su ser, un gran peso abandonó su alma.
-¡Vamos a comer algo muy rico!
-¡Si!-al unísono.
«-Nos veremos en la cumbre Aladdin, suerte con los preparativos.»
...
Durante dos semanas el hijo de Solomon se la pasó corriendo de un lado a otro, casi nunca se le veía en su habitación porque estaba buscando información, arreglando detalles, evadiendo a Sinbad y sus múltiples interrogantes queriendo sacarle ventaja a Kouen o suspirando por Judal.
-Ah~.
Se detiene en un pasillo para respirar hondo y limpia el sudor de su frente.
«-Vaya, es más difícil de lo que espere pero no importa, si todo sale bien la gente arreglara sus conflictos, podrán ser amigos. Nada me haría más feliz.»
-Je je je.
Se aproximó a la ventana y apoyó las manos en la barandilla.
«-Espero que estés muy bien Judal-kun. ¿Has dejado tu adición por los duraznos o aún te gustan tanto como a mi las manzanas? Ojalá nuestra fruta favorita fuera la misma, je je je supongo que es un tanto perturbador pensar de esa manera pero no puedo evitarlo ¡me gustas mucho! Y aunque intenté comer duraznos por tres días, mmm no es lo mismo je je je. Oh mejor dejo de distraerme o no terminaré a tiempo. Ah, necesitaré la ayuda de Yunan-onisan. Lastima que me asuste un poco, no dejó una impresión del todo positiva cuando vino a Sindria pero entiendo su situación. Es frustrante tener los conocimientos y no poder hacer nada. Por eso tengo que compartirles la historia de Alma Toran. Nadie con un poco de sentido común buscaría por voluntad un destino como ese.»
Se puso en marcha nuevamente en dirección a la biblioteca.
...
En Reim.
Titus toma un baño para descansar de las múltiples audiencias que tuvo con el senado. Vaya que hablar de política es peligroso. Él solo quería disminuir un poco los impuestos, y estos más parecían tener intención de clavarle un cuchillo por la espalda, aunque terminaron por aceptar su presupuesto porque es bastante eficiente. Al menos Muu se puso de su lado y vaya que le tomó por sorpresa, incluso le llamó por su nombre por primera vez. Sonríe mientras el agua remueve su largo cabello. Cierra los ojos algunos segundos y se relaja, a tal grando que de a poco le invade el sueño. Incluso cabecea.
-Y luego dices que el idiota soy yo.
Los parpados del menor se separan de a poco y los zafiros admiran al médico con pereza.
-Es atrevido entrar al baño cuando alguien lo está ocupando.
-No lo haría si no tardaras tanto.
-Podrías tomar otro, no es el único.
-Pero si terminas ahogandote por perezoso habré fallado en mi labor.
-En todo caso mi idiotez nada tiene que ver mi salud. Ah~ debí suponer que tu estupidez era contagiosa-silencio-¿no comenzaras a gritar?
-¿Para qué? Nuca se te quitará la maña de ponerme ese espantoso sobrenombre.
El rubio salió de la tina dando la espalda, el otro desvió la mirada.
-Eres un cínico Titus.
-Gracias a mi cabello no ves nada.
-Pero de ocurrir un accidente te enojaras.
-Je je je.
-No es gracioso-molesto.
El magi se vistió con propiedad.
-Acabé-anunció.
-Bien por ti.
-Estúpido Sphintus.
-¿Qué?-con seriedad.
-Estoy demasiado agotado. No quiero usar magia y dudo llegar por mi pie a mi habitación. Llevame~.
-¡No soy tu esclavo!
-Tarde o temprano ibas a estallar-sonrió.
-Eres desquiciante. En verdad debo ser masoquista para enamorarme de alguien que no me corresponde y me trata mal.
-Deja de quejarte.
-¿Ves? No tienes remedio.
Se acercó y lo cogió en brazos, este pasó los propios por su cuello dejando a centímetros del rostro ajeno el suyo.
-No estas borracho, ¿verdad Titus?
-Que torpe-divertido.
-No entiendo.
-Creo que al fin comprendo del todo el sentimiento en mi pecho.
-¿Ah si?
-Sip. Pero para estar seguro-se sonrojó-¿me das un beso?
-¡¿EH?!
-¡Me dejarás sordo!
-¡P-pero...! ¿Es enserio?
-Si.
El moreno posó sus labios en los contrarios en un contacto superficial y cálido, su respiración se vuelve pesada y recurrente, provocando cosquillas en el magi que sonrió un poco. Quería llegar más lejos, ardía por ello pero hizo acopio de su fuerza de voluntad y tomó distancia, mínima en realidad.
-¿Y bien?-el de ojos esmeralda.
-Besas horrible.
-¡Oye!
-Incluso el que le di a Aladdin era más mmm ¿rico?
-Cuando te lo propones en verdad eres un idiota. Entonces supongo que aquí terminó lo nuestro.
-¿Siquiera empezó?
-Uh~.
-Además tampoco dije que no me fuese agradable, pero te hace falta experiencia.
-Tampoco es que pueda propasarme contigo. ¡No tienes ni cinco años!
-Je je je.
-¡Nada de risitas! ¡¿Tienes idea de lo difícil que será esperar?!
-Podríamos preguntarle a Aladdin que tan lejos llegó con su novio.
-Se llevan menos que nosotros.
-Mmm, el tiempo lo dirá.
-¿Te das cuenta de que eres un coqueto?
-Estuve encerrado en la oscuridad ¡quiero vivir!
Su expresión es tan inocente y llena me vida que remueve con crueldad el corazón de Sphintus que fué incapaz de encerrar las hormonas que recorren su cuerpo y besó su cuello. Para el más joven fué extraño e incómodo, pero debía aceptar que en comparación al beso anterior era mucho más gratificante. Eso al menos hasta que comenzó a succionar y le hizo una marca rojiza. Al no entender el rubio se entregó al pánico, gritó y le dió un rodillazo en pleno rostro para echarse a correr. Sphintus cayó al suelo de cuclillas, limpió la sangre en la nariz producida por el ataque y le dejó ir.
«-Tan problemático como siempre. Aunque tampoco es como que no le haya aterrado antes, ya se acostumbrará.»
Movió la cabeza y su cuello tronó un poco.
«-Sospecho que cada día me pega más fuerte. Si no soy cuidadoso me asesinará antes de que formalizemos una relación. Pero me gusta mucho.»
Una mariposa dorada revoloteó a su alrededor para detenerse en su cabello y prácticamente anidó ahí.
«-Te amo estúpido Sphintus.»
Fué lo único que hizo falta para que se pusiera en marcha a la habitación del magi. Una vez ahí cogió el picaporte.
-Cerrado.
-Te amo-el menor al otro lado con suavidad, casi un susurro-Pero aún es demasiado pronto para mi...¡no quiero que me violes!
-¡Que manera de arruinar el momento!-recargó su espalda en la madera-Prometo controlar mis impulsos. Te amo Titus...¿quieres ser mi novio?
-...
-¿Titus?
-S-si.
«-Así que también puede ser tímido. Como me hubiera gustado ver su cara, seguro está ruborizado.»
-¿Sphintus-onisan?
-Hola Marga.
-Gracias por dejarme pasear con Kukulcán.
-No fui yo, se escapó por la mañana. Es un gran y fiel compañero pero supongo que es normal que le entren ganas de conocer el mundo.
-Mmm, dando vueltas por el jardín no llegará muy lejos.
-¿Eso hizo? A veces no lo entiendo.
El aludido llegó arrastrandose por el suelo para ascender por el cuerpo del moreno y enredarse en su cuello como de costumbre.
-Siih-siceó.
-¿Qué crees que haya dicho?-la niña.
-Que soy muy torpe.
Este asintió un poco y se durmió. ¿Qué sería de Sphintus si Kukulcán no le diera privacidad? Y consejos románticos que por desgracia no llegan a ningún lado, o a lo mejor si porque Sphintus parece entender aunque no le pueda hablar. Le enorgullece tener un amo tan brillante aunque en otros aspectos, los más importantes no dé una.
...
En Rakushou.
Han pasado unas tres semanas, durante las cuales la poca sino que nula paciencia del oráculo se esfumó. Luego de asesinar a Gyokuen Hakuryuu le habló tan lleno de confianza que imaginó que irían en conquista de Belial inmediatamente, no contó el pequeño e insignificante detalle de que estaba gravemente herido y que Judal no es el mejor enfermero, si sabe algunos conjuros básicos como los que empleó en Aladdin. Pero reconstruir gran parte de un corazón está fuera de su alcance. Afortunadamente el cuarto príncipe es un experto a la hora de emplear la habilidad de Zagan. El sacerdote mira el jardín sentado en el borde de la ventana, en la habitación de su candidato.
-¿Han notado que mi madre está muerta?
-No. Kouha y Hakuei fueron a la frontera para algunas negociaciones, Kouen y Koumei están en Balbad al igual que Kougyoku. Además utilicé mi magia para que piensen que hay movimiento en la capital.
-¿Algo así te era posible?
-Es complejo, no lo niego. Pero los conocimientos que adquirí del anciano de Magnostad son mucho más útiles de lo que me esperé. Pero tus hermanos no son estúpidos, se darán cuenta tarde o temprano. No podemos perder más tiempo.
-Es hora de ir a Belial.
Judal le contempló dudoso. En la cama yace sentado el otro, sin piernas y un brazo. ¿Acaso no es una misión suicida?
-¿Necesitas que te eche una mano?
-Muy gracioso.
«-Ah~ ¿Por qué mis comentarios son fácilmente malinterpretados? ¿Tan difícil es creer que me preocupa? Supongo, pero gracias al enano soy una persona distinta. Je, no del todo.»
El príncipe empuñó su lanza y empleó la habilidad de su djinn en sus extremidades que de inmediato fueron complementadas con prótesis fabricadas a base de plantas. Se puso en pie con su habitual porte, el mayor le sonrió perverso.
-Vaya, eres tan distinto. Ya no te pones a llorar o lamentas de tus desgracias.
-Entendí que no tiene sentido. Las cosas no vuelven a ti por echarlas de menos.
«-Wah, es severo y frío que me pregunto si la bruja le robó por completo el corazón. Bueno, será el líder del Imperio Kou, es mejor si tiene carácter.»
-En marcha.
-Como ordene mi rey.
El sacerdote empleó su círculo de transporte mágico y en segundos ya estaban en la entrada del laberinto. El menor lo admiró con desprecio, como si no le significase un obstáculo.
-Aún puedes arrepentirte-Judal.
-He llegado demasiado lejos para acobardarme a la primera oportunidad, además estoy contigo.
-No te confies por el hecho de tener a un magi como aliado. Si a Belial se le da la gana podría separarnos. Y cada quien tendría que valerse de su habilidad. Yo tengo suministro de magoi ilimitado pero, ¿tú?
-Lo sé. Zagan nos hizo lo mismo. Sin embargo me niego a fallar, está no es más que una prueba para llegar a mi objetivo real: asesinar al traidor de Ren Kouen.
-Un hombre despechado si que da miedo.
-Eso lo dices porque Aladdin-dono está perdidamente enamorado de ti. Si no fuera el caso puedo asegurar que estarías peor que yo.
-Je.
-Menos charla y más acción.
Dirigieron sus pies al calabozo, donde enfrentarán a su destino, algo que para ellos parece ser cosa de todos los días.
...
Judal mueve el rostro de izquierda a derecha con lentitud pero un número considerable de ocasiones. Está confundido con el proceder del genio. Al principio todo se desarrolló con relativa normalidad. Resolver ciertos acertijos, gracias a los cuales agradecia la inteligencia y temple de Hakuryuu, además de enfrentar cuantiosos enemigos que le hacían lo que una brisa a un muro: nada. Justo como lo contemplara, el djinn les dividió, hasta ahí todo bien pero...
«-¿Qué rayos se trae entre manos? Este lugar es jodidamente blanco y no hay nada. ¿Se supone que me mate de aburrimiento? Porque es justo lo que está logrando.»
Cierra los ojos durante tres segundos para meditar y los abre de golpe al advertir un aroma familiar.
«-¿Enano? No, debe ser mi imaginación.»
-Judal-kun...
Viró a su izquierda encontrándose con el pequeño vestido con su pantalón blanco, el chaleco azul y ese sarashi que adora arrancar con sus labios. Estuvo a punto de correr y tomarle entre sus brazos cuando cayó en cuenta de que no es más que una ilusión.
«-¿Es porque lo extraño o es una jugarreta de Belial? Nah, nunca fui muy hábil para el control mental y esas cosas.»
-Judal-kun-emitió en un tono dulzón e inocente a la vez que acorta la distancia entre ambos para detenerse a medio metro.
-¿Qué?-con desconfianza.
-En verdad me agradas. No, yo te amo y lo sabes.
-¿Qué con eso?
-Me preocupa el hecho de ser tu rival. Entiendo que eres un magi caído en la depravación a diferencia mía y que ambos tenemos una concepción distinta del mundo. Pero, no tenemos que pelear. Eres una muy buena persona que ha enfrentado situaciones difíciles y mucho dolor. A pesar de eso me niego a pensar que seas un hombre que se regocije con el dolor ajeno. Tus acciones no tienen porque llevar todo a su ruina-extendió su mano al mayor y sonrió hermosamente-Únete a mi. Formemos juntos un nuevo y maravilloso país.
Judal bajó el rostro. Le dan la oportunidad de desempeñar su papel, de obtener un lugar en el mundo que le ha rechazado ya en múltiples ocasiones, del destino que le dió la espalda y escupió en su rostro. Alzó la mirada y clavó los rubíes en el niño.
-Te lo dije antes. Me niego a someterme a un futuro en este asqueroso planeta. Me torturaron tantas veces que incluso perdí la cuenta, asesinaron a mi familia, me hicieron creer que nunca fui amado entre muchas cosas. ¿Piensas que es fácil olvidar? ¿Se supone que me trague el odio y sonria como estúpido fingiendo ser alguien más?
-¡Eso no es lo que quise decir!
-Si. Lo que ofreces bien vale la pena. Eso claro considerando que no tenga dignidad. ¿Convertirme en una marioneta de tu candidato? No gracias. Hakuryuu será un imbécil explotador, pero no ata mis manos. Me da plena voluntad mmm a excepción de las ocasiones en que intentó violarme, pero obviemos eso.
-¡Alibaba-kun no...!
-Si de la noche a la mañana me dieran ganas de extinguir la vida de todos los habitantes en Sindria, ¿me dejaría?
-No.
-Si provocara un conflicto entre Reim y Kou, ¿se cruzaría de brazos?
-No.
-Si te convirtiera en mi juguete sexual...¿lo permitiría?
-Ju-dal...kun...-sus ojitos se llenaron de lágrimas.
-¡No quieras chantajearme con mis sentimientos por ti!
-¿Eh? Yo no.
-¿Te resulta divertido?
-¿Eh? No comprendo.
-Eres el bueno, el que todos quieren y en quien confían. Mientras soy al que todos repudian. Les valió lo que Al Thamen me hizo, fué más sencillo desviar la mirada que hacerse cargo del problema. Puedo asegurar que si hubieses estado en mi lugar no serías distinto.
-¿Me odias?
-Nunca, pero a veces me invade el insano deseo de teñirte de mi color favorito.
Disminuyó la distancia y le cogió por la cintura para pegarle a su cuerpo. Las mejillas infantiles tomaron un inocente color rosado que se intensificó cuando su novio le besó y frotó su pecho sobre la ropa.
-Mmmm~.
Aladdin cerró los ojos dejando que una onda eléctrica surcara su alma, mientras pasaba por la garganta el elixir que le es entregado por su pareja y que sabe a durazno, cuando su lengua se enreda en la invasora y provoca que la saliva escape por la comisura de su boca y recorra el largo trayecto hasta el pezón derecho que ha quedado al descubierto. El oráculo sonríe malicioso.
-Vaya que eres torpe enano, mira que humedecer tu propio pezón.
-Ah~ -se puso aún más rojo.
-Pero no es malo, puedo mojarlo aún más, ¿qué te parece?-asintió tímidamente.
El mayor deslizó la mano y la introdujo en el pantalón del pequeño para tomar su intimidad, este brincó sorprendido pero se dejó hacer. Aladdin intentó ocultar el rostro en el pecho de su amante pero se desvaneció por el gozo y el intenso palpitar en el vientre bajo que a cada segundo parece arder mas. Los dedos de Judal hacen magia sobre su piel. Le roba encantadores suspiros y quejidos. Si no fuese por la mano que le sostiene por la espalda se abría ido al suelo hace mucho al perder la fortaleza en sus piernas. Sus ojitos brillan llenos de placer y excitacion. La fricción que ejerce el sol negro es realmente deliciosa, en realidad no hace gran cosa para que Aladdin se corra en su palma, la que delinea su figura desde la zona baja hasta llegar al pecho y adornarle con el líquido perlado, una sensación extraña que sin embargo provoca que Aladdin se corra de nueva cuenta.
-Aguanta un poco enano, aún no llegamos al final-el otro asintió avergonzado.
Una vez su pecho fué "pintado" el contrario le lamió para captar ese sabor a manzana al tiempo que lubricó los botones con gran cantidad de saliva que une su lengua al infante. Judal presiona con su índice un pezón y se felicita al notar que está más firme que nunca. Seguro Aladdin está al borde del éxtasis. Este lleva su manita a la intimidad propia que de nuevo le causa molestias.
-Ju...dal...kun...
Su voz está impresa con deseo, lujuria y necesidad.
-Te amo Judal-kun.
-Yo también, pero me niego a jugar más con una copia de ti. Solamente cogere contigo, por eso espérame.
-¿Eh?
El pecho del pequeño fué atravesado por una hermosa daga de hielo. Aladdin se desplomó en el suelo una vez le soltaron.
-Es imposible-el timbre de alguien resonó en el lugar.
-Oh, hasta que te dignas a dar la cara. Je, me gustaría decir pero ni eso puedes hacer.
-¿Cómo es posible que hayas eliminado a la persona más importante en tu vida?
-Fácil, porque no soy un imbécil que se deje llevar por una ilusión.
-Pero si estuviste a punto de hacerle el amor.
-Oh, así que eres un mirón.
-Es mi obligación.
-Nah, si como no. Y para que no te quedes con la duda, solo le disfrutaba para evaporar un poco de la abstinencia que tengo por mi enano. No te confundas, si aquí alguien se excitó fué él, no yo.
-Aún así, mi habilidad afecta tu psique. La temperatura, aroma, textura, voz y todo lo demás debió ser idéntico al original.
-Wah, no tengo ni idea de qué en todo lo que me dijiste me dió más asco, pero estoy seguro de que eres un pervertido.
«-¿Por qué a Hakuryuu le toca este tipo de djinn?
-Eres un monstruo.
-Uno que te obligará a convertirte en esclavo de mi rey-sonrió seguro de si mismo.
...
Al mismo tiempo con el conquistador de Zagan.
Este analiza a fondo la situación, alerta para evitar las sorpresas. Es entonces que se detiene, ante él:
-Hermana-con cierto desazón.
-Hakuryuu, por favor. Deten tu venganza en contra de nuestra madre.
-Me temo que es muy tarde para eso.
-¿Qué...hiciste?-horrorizada.
-Justo lo que imaginas.
-Yo...
-¿Soy una basura, una abominación?
-Es de humanos cometer errores-insegura.
-Ambos sabemos que no lo fué. Mis acciones me llevaran a ser enemigo del Imperio, de Ren Kouen. Ese hombre debe morir en mis manos al igual que su amante.
-No permitas que se envenene tu alma.
-Ya no hay nada que salvar, se pudrió hasta el último gramo de ella. ¿Lo peor? Es que no me interesa.
-Hakuryuu.
Una voz varonil, seductora y severa sonó tras de si. Solo con eso el aludido se estremeció y tembló un poco negándose a voltear.
-Hakuryuu.
Le llamó de nueva cuenta pero el menor se negó a obedecer a sus instintos repitiéndose una y otra vez que era una ilusión. Pero nada pudo hacer cuando este le abrazó galante e inspiró el aroma en su nuca provocando un delicioso cosquilleo que el más joven pretendió ignorar.
-Me gusta Kouha y no puedo negarlo. Sin embargo es una realidad que eres alguien importante. El será mi esposo pero puedes convertirte en mi amante, el sistema del Imperio lo permite.
-¿Es acaso un premio de consolación? ¿Sexo ocasional para mitigar tus culpas?
-No, nunca te pondré un dedo encima. Estas confundido, encaprichado. Ves en mi la sombra de alguien más. No me equivoco al decir que eres un niño. Ingenuo y temeroso de elegir un camino, de ser lastimado.
El muchacho se liberó rápidamente y le encaró con rabia.
-¡No es verdad! ¡No te regocijes de entender a mi corazón mejor que yo! ¡¿Cuánto más tengo que humillarme y rogar para conseguir las migajas de lo que Kouha obtiene sin un mínimo esfuerzo?!
-Cálmate por favor-Hakuei-alterarte puede resultar negativo para tu salud. Además, no me parece que Kouen-dono haya dicho una mentira.
-Puedo esperarlo de cualquiera pero que tu, mi hermana me de la espalda por segunda vez, ¿qué soy para ti?
-¿De que hablas? Siempre pienso en tu felicidad, es por eso que...
-¡CÁLLATE!
-No son maneras de hablarle-el pelirojo.
-¡SILENCIO! ¡LOS DOS...!-me están volviendo loco.
-Hakuryuu, abre los ojos-la chica.
-Vuelve a nuestro lado, construyamos un gran imperio juntos.
-No-en un susurro.
-Estas a tiempo-la chica.
-Seremos el país más poderoso. Tus hermanos estarán muy orgullosos.
-No, no, no...
-Hakuryuu.
-Hermano...
-¡NO!
-Das pena, cuando te rebasan los problemas, ¿te pones a llorar?-el recién llegado.
-Ju...dal...
-Está tontería no significa nada, no es más que una ilusión de Belial. Y aún si no lo fuera, ¿no decidiste vengarte de aquellos que te dieron la espalda? ¿O has olvidado el sufrimiento y horrible muerte de tus hermanos?
-Eso nunca.
-Si no te decides ahora, terminaras atravesado por la espada de Kouen, y este se largará con Kouha.
El oji celeste giró la lanza en su mano, atravesó el corazón de la conquistadora y antes de que su hermanastro pudiese reaccionar le partió a la mitad. Una gran cantidad de rukh negro emanó de su alma, el otro sonrió.
«-Ha caído completamente en la depravación.»
-¿Por qué no tomar lo que desean? Lo que mostré no son mentiras, es un reflejo de lo que habita en ustedes, su mayor deseo. ¿Por qué destruir lo que añoran?
-¡Porque el destino no nos ata más!-al unísono.
-Ahora cállate y entra al contenedor de Hakuryuu.
-Me niego a aceptarle como mi candidato. Mi habilidad supondrá un enorme peligro al mundo.
-Je, no te estoy preguntando.
El oráculo creó una distorsión en el espacio-tiempo, cerraba el laberinto. Belial entró en pánico e intentó detenerle, pero al igual que cuando tomaron a Ámon, nada pudo hacer.
-¡Thalg Al Salos! ¡Thalg Hajar! ¡Garufor Kirestal! ¡Ill-Ramz Al-Salos! ¡Al-flash Habaheb!
Por si fuese poco, Judal le atacó con un llamativo combo de habilidad mágica. Para finalmente encerrarle en una de las hombreras metálicas de su candidato.
-¡Han cometido un crimen imperdonable!-gritó con lo último que le queda de energía.
-Je, estamos preparados para cualquier castigo, es evidente si luchas contra aquello llamado destino.
...
En Sindria.
Aladdin tomó asiento de golpe en la cama. Miró en dirección a la ventana notando que es de noche. Colocó las manos sobre sus muslos y apretó la tela.
«-Por un momento me dió la impresión de que Judal-kun maldijo su destino nuevamente. ¿Ocurrió? No, se veía muy contento la última vez. Pero...este sentimiento no se va...»
Salió del lecho y se aproximó a la ventana para admirar la luna.
-Judal-kun-murmuró.
-¿Qué quieres enano?-expresó a milímetros de sus labios.
-¿Eh?
-Me llamaste y aquí estoy. ¿Qué ocurre?
-¡Me da tanto gusto saber que estas bien!
Sus ojitos se llenaron de lágrimas, sus mejillas se sonrosaron y se abrazó al cuello del mayor.
-¿Por qué no lo estaría? Las cosas no han podido salirme mejor.
El pequeño rompió el contacto y le miró consternado.
-¿Acaso hiciste algo?
-Mmm...no lo sé, tal vez, quizá no.
-No es un juego. Si fué grave...¡no quiero que te ocurra nada! ¡¿Por qué no entiendes que tengo miedo de perderte?!
-Yo también.
-¿Eh?
-Aladdin. Únete a Hakuryuu y a mi, creemos un nuevo mundo.
El peli azulino retrocedió un par de pasos.
-¿Lo dices enserio? ¿Que hay de Alibaba-kun?
-Ese idiota no me agrada. Si perece me da igual.
-Pero es mi mejor amigo.
-¿Lo prefieres sobre mi?
-¡No! Sabes que te amo.
-¡Y yo a ti! ¡Con locura! ¡¿Por qué no aceptas mi propuesta?!
-Tengo un deber que cumplir.
-¡Mandalo al carajo! Es más, estoy dispuesto a olvidarlo todo, solo quédate a mi lado. Huyamos a un sitio en el que podamos vivir tranquilamente.
-No existirá un lugar así mientras la guerra no llegue a su fin.
-¡Entonces acompañame a Kou!
-No puedo-entrecortado-Podrías quedarte en Sindria.
-Odio al rey idiota y todo lo que tenga que ver con él. Entonces, ¿es un no?-contrajo las pupilas con rabia.
El niño tiembla al igual que su boquita debatiéndose entre huir con él y el deber que le encomendaron Ugo y Solomon. Negó sutil mientras las gotas saladas escapaban por montones de sus hermosos ojos.
-¿Estas de acuerdo en ser mi enemigo enano?
-No...yo te amo...pero...
-Estoy harto, respeté tu voluntad tanto como me fué posible. No más. Te quedarás junto a mi así tenga que obligarte.
-No podemos pelear, se darán cuenta, tendrás problemas.
-¿No te parece que de ser el caso alguien ya habría intentado detenerme? No soy una visita grata para Sinbad o cualquiera de sus perros falderos. Supuse que discutiríamos, aún si destruimos esta parte del palacio nadie lo escuchara.
-Tu...
El peli azulino corrió hasta tomar su mediador entre las manos pero en ningún momento lo apuntó contra su novio.
-Así es enano. Lucha, porque está será la única oportunidad que tendrás para escapar. Te llevaré conmigo así tenga que medio matarte.
-Por favor Judal-kun, no me obligues, te amo.
-Yo también, ese es el problema. No quiero que te conviertas en mi enemigo.
-¿Aún si termino odiandote por ello?
-Al menos podré besar tus labios todos los días.
-Nada me gustaría más, pero el futuro que ofreces...
-Y al que me invitas tu...
-...es el equivocado-los dos.
-Sin importar lo que suceda de ahora en adelante-el hijo de Solomon-en verdad te amo.
-Yo también Aladdin, te amo con todo mi corazón.
-¡Ungh!
El peli azulino aún de pie, fué tomado del cuello por una especie de rama flexible fabricada en hielo, otra más por la cintura y dos más de las muñecas, así que soltó el bastón.
-Eso fué trampa Judal...kun...
-No quiero lastimarte.
-Pero me duele...
-Menos que una pelea.
-Ah...Ju-Judal-kun...no puedo respirar.
-Lo sé. Lo lamento pero no te soltaré hasta que te desmayes.
-Y jamás veré a mis ah ah amigos...
-...
Las manitas temblaron, el mayor sostuvo una entre las propias a modo de consuelo.
-Resiste enano.
-Déjame ir...
-No...
-Ungh...me lastimas...
-Las heridas sanaran.
-No es lo que me preocupa...yo...
Guarda silencio algunos minutos porque comienza a ver borroso.
-...mi corazón...se está rompiendo...ah aaaahhh, si me secuestras estoy seguro de que morirá...
-¡No! ¡¿Por qué tienes que ser tan difícil?! ¡Dijiste que me odiarias entonces hazlo! Ya me encargaré que enamorarte otra vez.
-Je je je, es imposible.
-¡¿Por qué?!
-Lo que siento por ti ah ya no es amor...es más fuerte, grande, no lo entiendo, pero el rey Solomon, Ugo-kun, Alibaba-kun, también por ti es que peleo...ungh cof cof...
Judal, un ser que es descrito por muchos como un bastardo insensible. Y ahí está, desgarrando el alma del único ser que en verdad le importa en el universo. Al que privaria incluso de ver la luz del sol para tenerle en su poder. El que le enseñó y entregó el cariño más puro. A él un hombre perverso, sádico, corrupto y voluntarioso. El que no sacrificaría un durazno aún si su vida dependiera de ello.
-¡Ja ja ja ja ja ja!
Liberó al pequeño que confuso y mareado le contemplaba desde el suelo donde cayó de rodillas.
-Ah enano. Ya no eres interesante. ¿Te ibas a rendir sin más?
-¿Eh?
-Quédate en Sindria y continúa con esa cumbre que ni sé de que va, para lo que me interesa.
-P-pero...
-¿Te digo algo interesante? Ayudé a Hakuryuu y conquistamos un nuevo laberinto-el niño no supo como reaccionar-Vaya que soy un maravilloso oráculo, el sueño que tuve resultó ser verdad. El y yo somos amantes, no me interesas más, ni para jugar. Y no, no es una de mis bromas, la próxima vez que nos veamos seremos enemigos, de verdad. Adiós.
Le dió la espalda y salió por la ventana para usar el círculo de transporte mágico y desaparecer del sitio.
Aladdin se puso de pie y llevó las manos a su cuello, se miró al espejo y pudo advertir una franja rojiza que se formó en su piel. Sus ojos perdieron todo brillo, estaba ido, todo pensamiento se esfumó de su mente porque no logra procesar lo ocurrido...las lágrimas no decoran sus mejillas pero su corazón se rompió. No es más que el cascarón de un pobre y deprimido niño que no tiene quien le consuele porque sus amigos están muy lejos.
-¡Ah! Todavía tengo que preparar la cumbre je je je-sonrió natural.
Pero su voz y rostro no pueden ocultar lo que revela "el espejo del alma" los zafiros perdieron toda su luz.
...
Tres días después en una isla que se encuentra cerca de Reim.
Ren Kouen, Ren Koumei, Alibaba y todos sus amigos llegaron a la cumbre. Pronto se encontraron a Jafar que les pidió todo contenedor para evitar sorpresas. Llegaron a un gran recinto al aire libre donde ya les esperaba el rey de Sindria, Masrur y el albino, detrás de ellos los Yambala. El pelirojo le miró con seriedad.
-Oh, no lo tomes a mal. Realicé algunos viajes para invitar a unos cuantos colegas, nada de que preocuparse.
-Entonces supongo que mi presencia no te molestará en absoluto-Muu.
El monarca casi le fulminó con la mirada pero pudo disimular con eficacia.
-Que curioso, pensaba que Reim era aliado de Sindria.
-Así es, pero soy amigo de Ren Kouen.
-¿Enserio? Espero que algún día se dé la oportunidad de tomar un buen vino mientras platicamos.
-Ah bueno-rascó nervioso su nuca-en realidad no bebo.
-¿Quieren dejar de perder el tiempo?-el primer príncipe.
Muu se acercó a los del imperio Kou y se situó estratégicamente junto a Alibaba a quien ofreció una linda sonrisa que fué correspondida con timidez a modo de saludo.
Pronto varias mariposas doradas llenaron el campo de visión de todos.
-Agradezco su presencia-Yunan-hoy tendrá lugar un evento sumamente importante que cambiará la historia. Pero no soy a quien deben poner atención. Aquí está el invitado de honor.
El hijo de Solomon llegó en compañía de Titus, caminando con extrema seriedad y con una vasija en sus manos.
-Agradezco a los representantes de Kou, Sindria y Reim su asistencia-con frialdad.
Alibaba y Morgiana se miraron entre si.
-¿No te parece que actúa extraño?-él susurrando, ella asintió.
-Gracias Yunan-onisan, es magia muy compleja para que pueda utilizarla solo.
-No hay de que. Es un honor.
-Permitan que les muestre la historia de otro mundo, Alma Toran, mi hogar. ¡Sabiduría de Solomon!
Pronto se formó una suerte de pantalla, en ella se proyectó el rostro de alguien idéntico a Aladdin pero como de unos cinco años que a pesar de ello tenía un aura impresionante.
-¡Joven amo!-una mujer castaña llegó corriendo a él.
-¿Qué sucede Arba?
-Hay problemas entre los manticoras.
-Da igual. De cualquier manera son seres inferiores...
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Notas finales.
Je, como seguro adivinan con el final del capítulo me voy a dar varias libertades con la saga de Alma Toran, siempre me dió curiosidad el pasado de Solomon, antes de conocer a Mamá Dragón, y pues no sé, me parece sexy (?. Ja ja ja y bueno, aunque me duele Judal y Aladdin tenían que pelear por lo que ocurre después ;~; pero no se preocupen, es la OTP (?.
black soul99.-Hola! Je je je es que no puedo evitar meter drama en mis fics largos, aún cuando luego yo misma ando chillando je je je. Oh, lamento mucho la tardanza, pero...mmm digamos que pasé por unos muy malos momentos je je je, pero todo con optimismo! :). ;~; oh me has dejado sin palabras por milésima vez, no sé que decir. Es todo un honor que la consideres de esa manera. Muchas gracias! Espero no defraudar con la continuación :). Oh que bueno que los capítulos te dejen así, a mi me encanta escribirlos! Y claro que subiré más, tu confía que me falta un montón ja ja ja ja...ya enserio, me pregunto que tan largo es el fic, jamás me esperé que sobrepasara las cien mil palabras, no sé si has leído algún otro fic mío de los anteriores, jamás fueron tan largos, así que con este y tu único rey estoy aprendiendo :). Siempre fué mi sueño hacer uno así de largo, antes a duras penas pasaban los veinte mil, y aún así...hace falta tanto JudAla, pero los amamos! Verdad? Cuídate mucho y nos vemos en la conti! TE QUIERO UN MONTÓN!
Nos vemos la próxima compañeros de vicio! Y para que no os digan que no han leído un libro (? Ya vamos por ahí de la página quinientos de todo sentimiento O.O muchas gracias! En verdad hacen realidad uno de mis sueños! El JudAla más largo en español, ya en otro idioma no sé XD. Hasta otra! Y viva para siempre está pareja! Mucha emoción? Es que llegamos al capítulo veinte y estoy que reviento de alegría ja ja ja ja! :). Los ama blue/dark kirito :) y UN MONTÓN!
