Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores sin querer. Muchísimas gracias a todos los que leen por el apoyo :).
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Capítulo 32 Es por eso que esta vez
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Judal cae, contrae el cuerpo para esconderse del mundo. Se cubre los oídos con las manos, cierra los ojos con fuerza sin poder contener un par de lágrimas que escapan. Si pudiera maldecia su destino de nueva cuenta pero se encuentra en tal estado de agitación que ni eso le pasa por la cabeza. Es tan solo un niño asustado que ansía comerse al mundo y siempre es herido por el.
- Esa bruja...
Rememora las palabras de Gyokuen, sus maltratos e incluso torturas que sufrió desde muy corta edad. Los sentidos se le disparan acrecentando su pesar más cuando teme perder la razón una agradable calidez le rodea, como si alguien le abrazara.
- E-enano...
No es magia, tampoco está ahí, es misterioso. Bien podría jurar que le sonríe al tiempo que acaricia su cabeza con suavidad. Que le dice un tierno "siempre estoy a tu lado". Judal se levanta, curva los labios con crueldad y abofetea obligándose a entrar en razón.
«- ¿Qué soy idiota? Es un maldito juego que por un segundo me creí. Mendiga monja, después de esto me caes mucho peor. »
- Bueno, el perro ese tuvo la culpa. Matar a tanta gente es estúpido, si fuera yo...
- ¿Se te olvida la fundación de Sindria?
- ¡¿Pero qué... ?!
Se levanta de un salto, busca con la mirada en cuanta posición existe, nada.
- ¿Sería mi imaginación?
«- Primero siento al enano, luego esto. Por fin enloquecí. »
«- No es así. »
«- ¿Enano? »
«- Me parece familiar esa energía aunque se marchó demasiado rápido. »
«- Idiota, si usas magia se darán cuenta. »
«- Técnicamente no lo es. »
«- ¿Eh? ¿Qué otra cosa podría ser? »
«- Algo en lo que estoy estudiando, se lo prometí a alguien. Además tus cadenas bloquean al rukh, ¿se te olvidó? »
«- ¡Claro que no! »
«- De momento me tengo que ir... »
«- Si no interfiere en el plan, ¿qué te cuesta hacerme compañía? »
«- Mmm este método se encuentra en fase de investigación por lo que no es muy seguro pero, estaba preocupado por ti. »
«- Con no es MUY seguro, ¿te refieres a peligroso? »
«- Ahh... »
«- ¡Como te pongas mal... !»
«- ¡Perdón! ¡No fue mi intención angustiarte! ¡Ya me voy! »
«- ¡Espera! »
«- ¿Uh? ¿S-si? »
«- Cuídate. No te confíes porque se nota que nos enfrentamos a un verdadero idiota. »
«- También tú. Recuerda que no puedo vivir sin ti. »
«- ¡Ya lárgate! »
«- ¡Si! »
El oráculo vuelve a quedarse a solas, sin embargo tiene el corazón tan ligero que tiene la impresión de estar sentado en el jardín.
«- Si el enano se arriesga tanto no puedo ponerme a llorar por estupideces. »
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En la habitación de la pareja.
- Uh~.
Aladdin se desploma al perder fuerza en las piernas, respira agitado y la piel se le perla en sudor.
«- Es más agotador de lo que imaginé pero... si logro entenderlo podré cumplir el sueño de muchas personas, incluido el mío je je je. »
Trata de ponerse en pie sin lograrlo, suspira. Quiera o no es menester reposar un rato, menos mal que es un magi y el rukh ya le brinda energía. Una onda cálida se expande desde el corazón al resto del cuerpo. Este mundo aún esconde misterios increíbles.
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Horas más tarde, en los calabozos.
Judal se halla desparramado en el piso, empleando los antebrazos en una suerte de almohada, bosteza. Rasca el muslo izquierdo con ayuda del pie derecho.
- Que aburrido - se queja.
- ¿Confesarás? - le pregunta el dueño de Zagan apenas arriba al sitio.
- ¿El qué?
- Te extralimitaste, esta vez no podré ayudar.
- ¿Acaso te lo pedí?
- ¿En qué estabas pensando? ¿Y el futuro que anhelabas con Aladdin-dono?
- Se fue a la mierda.
- Lo harás llorar.
- No sería la primera vez.
- ¿En verdad asesinaste al visir de Sinbad? - silencio - ¿Por qué retrasas lo inevitable? - igual respuesta - Si crees que puedes escapar, te aseguro que no es el caso.
- ¿Qué no tienes cosas que hacer?
- Judal...
- Lárgate.
El mayor se queda a solas, disimula una sonrisa. No por nada Hakuryuu es su candidato, se le da el actuar. Bien podría jurar que la preocupación en sus ojos era real.
«- Está tan loco, nos parecemos mucho pero nadamás me gusta mi enano. Que igual no está muy bien de la cabeza. »
Cierra los ojos, dada la situación no hay mucho que pueda hacer. ¿Así que por qué no aprovechar el tiempo para fantasear con el inocente cuerpo de su futuro esposo, actual prometido y lo mejor de todo... ?
- Amante.
«- Aunque joder que no me lo he cogido. La próxima si que lo voy a destrozar. »
Ríe como si hubiese escapado de sus labios el mejor chiste del mundo.
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En Sindria.
Sinbad remueve varios documentos con nulo interés, suspira y de sus ojos parece que fueran a salir muchas lágrimas.
- ¿En verdad Judal fue capaz de asesinar a Jafar? - le interroga un Drakon sumamente serio.
- No quiero hablar de eso.
- Pues me parece extraño. Aún si es un magi, estabas para protegerle, ¿o me equivoco? Además Jafar cuenta con dotes increíbles.
- Drakon, ¿podrías dejarme solo?
- Yo... de acuerdo.
El general hace lo dicho. El rey se levanta para dar un breve paseo en el estudio que, finaliza con él sentado al borde de la ventana.
«- Ah Jafar, me sorprende que pretendieras llegar tan lejos. Si no fuera por Yamuraiha, Aladdin y odio admitir que Judal tú... Una vez que se halle al culpable, definitivamente no te dejaré ir. Estoy más seguro que nunca, eres el destinado para mi. »
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Una semana más tarde, Imperio Kou.
Judal bufa estirando el cuerpo con hastío. La paciencia hace mucho se agotó. ¿Qué se piensa ese desgraciado asesino? ¿Que tiene mucho tiempo libre, que no ansia tocar a su esposo, que es muy divertido burlarse a sus costillas o es de esos exhibicionistas que adoran aparecer llamando la atención de medio mundo?
- Ah~ pinche Hakuryuu, si van a cortarme la cabeza se están tardando.
Le gruñe el estómago, tan mal acostumbrado lo tiene que no puede adaptarse al horario de un prisionero, y eso que comió hace un par de horas.
«- Nah para lo horrible que sabe, prefiero mis duraznos. »
Cierra los ojos intentando conciliar el sueño pues carece de sentido darle vuelta a las cosas. Casi puede visualizar el hermoso cuerpo de su prometido bañado con la radiante luz del sol, deslumbra y atrae. Le sonríe al tiempo que pronuncia su nombre con dulzura sin igual. Judal se acerca hasta tomarlo entre sus brazos, estrujandole contra su pecho. Alza su mentón con rudeza y profana los labios, degustando tan espléndido manjar. Más, necesita mucho más.
- Abre la boca enano.
Aladdin libera un quejido que hace reír a los dos.
- Que bonito.
- ¡¿Eh?!
Una voz que no debiera estar ahí le saca abruptamente de sus ensoñaciones. Se reincorpora en cuestión de segundos para clavar los filosos rubíes.
- A estas alturas Sinbad seguramente perdió la razón y el pequeño Aladdin la fe en ti. Por fin has demostrado lo que eres, los que te rodean no pueden entenderte pero yo siempre lo hice. ¿Por qué no te unes a mi una vez más? Terminemos con este ridículo destino guiado por ese hombre.
- Lo siento Arba-san - interrumpe el hijo de Solomon que emerge de su círculo de transporte mágico - pero Judal-kun y yo tenemos otros planes, ¿verdad? - le sonríe al aludido.
- Nah, no vengas a hacerte el interesante enano - le regresa el gesto.
- Siempre supiste que fui la responsable de la masacre en Sindria.
- No pero lo sospeché. Sólo hay dos personas tan crueles en el mundo para hacer algo así.
- ¿Oh, te refieres al anciano David? - divertida - En todo caso da igual lo que hagas porque como puedes ver - sonríe maniáticamente - siempre volveré.
- Je je je, lo sé. Es por eso que esta vez tengo un plan.
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Notas finales.
Nos vemos en la conti :3.
