Sumario: La vida de adultos los estaba apartando... atrás habían quedado aquellos sueños de amor incondicional y felices por siempre...

Y como si fuera una cruel broma del destino, Sasuke dijo las temidas palabras

"Como amigos nos llevábamos mejor. Deberíamos intentar volver a esa etapa."


Capítulo 02: Estupideces

Sakura imaginaba que era aún la incredulidad.

Sasuke y ella terminaron. Quedaron como amigos.

Ser amigos... está bien.

Una lágrima cayó.

La tuvo que limpiar con rapidez, retocándose el maquillaje. Eso que no suele usar ni siquiera sombra de ojos, pero tuvo que hacer algo con la palidez de su rostro.

Atendió a sus pacientes, revisó a tres personas que estaban mal derivadas, lo que le provocó irritación por tener pacientes sin resolver su problema médico. También programó dos cirugías para el jueves y suspendió una intervención quirúrgica que estaba programada para mañana, porque un familiar no siguió las indicaciones e invitó al paciente a una parrillada donde el vino y cerveza fueron los protagonistas.

De algo hay que morirse. — Se había atrevido a decirle aquel hombre cuando ella les reprochó el por qué se presentaba a su consulta con resaca.

—Entonces no me haga perder el tiempo— respondió Sakura cortante.

Aquello impresionó al hombre. Tenía a la doctora Haruno como una médico siempre cordial y dulce.

Era el último paciente del día. Ya pasaban las tres de la tarde y ella no había comido algo, aparte de unas rosquillas y el café de la mañana.

Le dijo a su paciente que no necesita otra cita médica con ella y le dio la libertad de irse. La puerta fue golpeada suavemente y un acelerado latir la inundó al ver una alta figura cuyo vidrio delataba una melena negra.

—Uchiha — dijo emocionada, teniendo que mantener la emoción al descubrir que no era quien esperaba — Itachi.

—Sakura-chan — respondió el mayor, al parecer sin notar el ligero cambio en la voz de la doctora — Tengo algo de tiempo, me escapé de una junta, aprovechando que Sasuke me debía una por lo de ayer.

—Oh... sí, terminé la consulta, si me das unos momentos entonces podemos... — Lo que iba a decir Sakura, quedó cortado porque abruptamente fue abrazada por su último paciente.

—Perdón, no volveré a faltar sus indicaciones — el llanto profundo del hombre la perturbó — Es que... una operación así aterra, realmente no quiero morir... Pero uno siente que es el final y puede hacer estupideces cuando parece que ya no hay más que hacer.

Sakura se disculpó con la mirada pidiéndole a Itachi unos segundos más, segundos que se transformaron en casi veinte minutos mientras elaboraba las nuevas órdenes de laboratorio, electrocardiograma, hacía cambios en la dieta y lo citaba dentro de diez días.

El hombre se fue, aún pidiendo perdón y prometiendo cumplir todas las indicaciones.

Itachi esperó a que el hombre ingresara al ascensor para hablar.

—¿Salimos a almorzar? No tuve tiempo, entre llevar a Izumi a la consulta médica, la reunión de la empresa... Y necesito pedirte una asesoría médica.

Sakura no sabía si Sasuke le había mencionado que la relación de pareja ya no existía. Pensó que Itachi deberá enterarse, por si requiere considerar ser la madrina del bebé que tanto está esperando con su esposa.

Si se llega a alejar del matrimonio de Itachi e Izumi, definitivamente los echará tanto de menos.

—Claro, déjame ir por mi bolso — Sakura verificó que no existieran llamadas perdidas en su celular. Solo estaba el registro de las veinte llamadas que el día de ayer le había hecho Sasuke y no se atrevía a borrar aquello, aún sin saber si es por masoquista o nostalgia.

Itachi había ido en su automóvil por lo que abrió la puerta de copiloto. Sakura notó que el mayor Uchiha tamborileaba con los dedos el volante, algo que Sasuke alguna vez le había comentado que su hermano tenía ese tic cuando estaba nervioso.

—¿Todo bien con Izumi-san?

Itachi sonrió.

—Aún se enfurruña cuando debe estar acostada, pero en el fondo sabe que no puede arriesgarse. — Una capa de dolor siempre acompaña la mirada de Itachi cuando piensa en el primer embarazo fallido que sufrieron. Izumi ha sido de las que llevan embarazos de alto riesgo y aquello generó un quebranto en el matrimonio porque ella se sentía tan defectuosa para Itachi. — Pero ahora quedamos en que leería libros desde la tablet y si le gustaban demasiado entonces los compraba físicamente. Mientras, está encantada con la suscripción de prueba.

Al menos, si iba a estar recostada prácticamente 24/7, estaba bien que se distrajera para no generarle más preocupaciones a Itachi. Ya había probado con el dibujo, tejer, escritura... aún le faltaban cinco largos y ansiosos meses.

—Entonces todo bien con su ginecólogo— observó Sakura, sin entender cuál sería lo que él necesitaba, además la especialidad de Haruno es neurocirugía — ¿Izumi-san tiene problemas a nivel del sistema nervioso?

De ser así Sakura no se atrevía a enviarle una tomografía por miedo a afectar a su embarazo.

—¡Cielos, no! — Itachi lo analizó rápidamente —Aplicamos una nueva política en la empresa y ahora hacemos exámenes anuales, sin excepción, a todo el personal y pues... hay una persona bastante querida. Al parecer no acudió a su cita médica para informarse de los resultados y... creo que al ser el Gerente de la empresa... me llamaron del laboratorio.

Se detuvo ante el semáforo en rojo y también calló, pareciendo darle vueltas al asunto.

—¿De qué son los exámenes?

—Honestamente no tengo la más remota idea, yo solo veo manchas negras y blancas. Pero en el laboratorio me indicaron que fueron revisados por médicos generales... Y recomendaron el criterio de un especialista, sólo que no sé a quién acudir.

—¿Y si hablan con tu empleado? — Preguntó Sakura — Quizá ya conozca sobre su caso y esté haciendo su propio plan médico.

Itachi sacudió la cabeza, en señal negativa.

—Con la expansión de la sucursal, pienso que hemos abusado del tiempo de todo el personal. Y había olvidado del asunto hasta que Izumi notó los exámenes en mi portafolio de pendientes. El laboratorio los envió hace un mes, con una carta informando que nuestro colaborador no se acercó a recibir los resultados. — Itachi señaló el sobre que estaba en la cajuela. — Mi ignorancia radica en pedir a un cirujano general, urólogo, cardiotorácico... ya no sé cuántas más especialidades existen.

Sakura sacó el sobre amarillo con el logotipo de un prestigioso laboratorio, la empresa de Itachi no escatima en temas de salud porque hicieron varios exámenes y completos, no solo el típico examen de sangre y ya. La joven revisó los que tenían un separador rojo, notando que eran ecografías completas de sistema urinario. Aquello no era su especialidad pero tenía conocimientos básicos para interpretar ligeramente los resultados.

—El esposo de Ino, Sai, él es nefrólogo. Es su especialidad. — Sakura siguió observando y prefirió no decirle a Itachi del cuadro grave que notaba, con las anotaciones del laboratorista, un anormal abultamiento en el riñón derecho — Aunque también un urólogo debería ver esto por la parte quirúrgica, así que puedo pedirle a Kakashi-sensei que lo revise. Pero principalmente pienso que tu empleado debería ir para que tome las decisiones correspondientes.

Itachi pareció perderse por unos instantes, como si su vida estuviera en modo automático.

—A simple vista ¿es serio?

Sakura suspiró.

—No es mi especialidad, así que no podría decirte cuán fuerte es la decisión que deba tomarse, pero sí sé que es el paciente quien elige... si desea ser intervenido quirúrgicamente.

Itachi asimiló aquello, aprisionado el volante hasta que los nudillos se le hicieron blancos.

—Conversaré con él para que vaya a revisarse, y le recomendaré a Sai y Kakashi. — Soltó un profundo suspiro y trató de encaminar la conversación a temas más alegres — Por cierto, aún falta un par de meses para el cumpleaños de Sasuke, pero parece que la vida se me escapara entre los dedos. ¿Crees que él esté de ánimos para celebrar?

Sakura sintió un nudo en el estómago. Definitivamente Sasuke no le habló a Itachi sobre lo de ayer.

—Quizá sí — trató de analizarlo de la manera más sincera posible. Hasta ayer Sasuke estaba demasiado tranquilo.

La vida les había golpeado a aquellos hermanos, primero por el paro cardiaco fulminante de Fugaku, que a nadie le dio tiempo de siquiera reaccionar, y posterior a ello la profunda depresión de Mikoto, apagándose lentamente hasta morir a causa de una pulmonía que ella se negó a tratar.

Ya habían transcurrido tres y cuatro años de aquellos tristes acontecimientos y los dos primeros años Sasuke no tenía ganas ni de querer respirar. La única chispa de alegría que en aquel entonces lo había salpicado que era ser tío, había también acabado aceleradamente e Itachi había lidiado con una Izumi queriendo separarse para que él consiguiera a alguien mejor.

Sasuke trató de no hacer más dura la carga de Itachi, solo le pedía tiempo antes de querer festejar algo tan simple como cumplir otro año de vida. Sakura le había aconsejado a Itachi darse tiempo con su hermano y dedicarse a salvar su matrimonio.

Itachi se había sentido tan profundamente agradecido con Sakura por ser más que amiga, más que amante, la otra mitad de Sasuke.

Hace dos meses se enteraron que Izumi nuevamente estaba embarazada y una pequeña llama de esperanza e incertidumbre volvió a la vida de los hermanos Uchiha.

Sakura le recomendó al matrimonio que acudieran a Konan, una profesional especialista en embarazos de alto riesgo, y tanto Izumi como Itachi estaban tan optimistas en que todo saldría bien que le había pedido a Sakura ser la madrina de su futuro bebé.

De ahí su carrera de médico la había absorbido tanto... Sakura era honesta consigo misma. Le había fallado a Sasuke.

Tantas veces.

Para cuando llegaron al restaurante, el apetito de Sakura había desaparecido plenamente, pero se obligó a comer. No quería ser paciente, ella era muy mala estando del otro lado en el campo de la medicina.

Itachi, en cambio, parecía haber sincronizado sus síntomas con el embarazo de Izumi. Rechazó sus típicos dangos e incluso hizo una mueca de hastío ante la idea, en cambio pidió grandes porciones de mariscos y los condimentó con diferentes tipos de salsas.

—¿Qué contiene hierro en este menú?— preguntó Itachi, cuando iba a la mitad de su plato — No alcanzaré a cocinarle a Izumi y debe tomar sus vitaminas a las seis.

—Si quieres seguir con los mariscos, las almejas asadas.

Itachi rió.

—No sé qué me sucede, si es ansiedad o estrés, pero cada semana ando comiendo cosas extremas. La semana pasada fue "la etapa vegetariana" según Izumi y la anterior la de "carnes blancas"

—Al menos mantendrás una dieta equilibrada.

—Otro motivo por el cual te llamé... sabes que Sasuke andaba feliz con la idea de ser tío... Sé que lo que pasó la primera vez, nada lo compensará — Sakura pensó que Itachi ni siquiera tenía idea de cuánto afectó aquello a su hermano. Ella y Sasuke jamás le comentaron a Itachi que el menor había comprado una cama de plaza y media, para tener a su sobrino durante los fines de semana. Después del aborto involuntario, Sasuke embaló la cama y la mandó a una bodega. Itachi la sacó de sus pensamientos cuando soltó su siguiente frase — Pero no sé cómo tomar esto...

—¿Qué sucede? — preguntó Sakura, al ver tan dudoso a Itachi.

—Detectaron un segundo bebé en el último eco. Tendré gemelos, mellizos, no entiendo aún sobre eso.

—¿Qué? ¿Y Sasuke lo sabe? Eso lo podrá feliz.

Itachi soltó los cubiertos, temblando de la emoción.

—No sé cómo me he mantenido callado todo el día. El día de hoy nos preguntaron si deseábamos saber el sexo de nuestro bebé. Y dijimos que sí, entonces la ecografista dijo "Uno es varón... ¿Quieren saber del otro?" de ahí perdí el conocimiento. Izumi dice que se lo contará a Sasuke en el evento de este sábado, incluyendo que me desmayé.

Este sábado.

Sakura olvidó la fiesta de aniversario de la empresa. Después de la muerte de sus padres, Sasuke había logrado librarse de aquel acontecimiento. Primero por duelo, pues habían pasado poco tiempo lo de Fugaku y Mikoto, el segundo año Sasuke se excusó por la presentación de la especialidad en neurocirugía de Sakura. Y el tercero año usó como recurso nuevamente a Sakura y un congreso de especialidad celebrado en Italia, a lo cual Sasuke obviamente la acompañó, pero estando allá extendieron la estadía una semana más.

Sakura notó que desde entonces no ha vuelto a tener vacaciones.

Hace un año atrás ella y Sasuke habían estado mejor.

Ahora...

—No creo que Sasuke-kun tenga una razón para no asistir... Exceptuando a Indra-san, claro está.

El tío abuelo de los Uchiha andaba presionando a Sasuke para que forme una familia, siendo "el único" que no estaba debidamente comprometido. Así se le había cargado a Itachi hasta que se casó con Izumi.

Sasuke no se había sentido tan presionado a casarse con Sakura, a pesar de estar saliendo con ella desde la época colegial.

—No es que te esté presionando como el tío Indra — comentó Itachi — Sasuke y tú son lo suficientemente adultos y responsables para llevar la relación como mejor les parezca... Sólo que nuestro tío puede ser... intenso. Izumi llegó a pensar que me casaba con ella por disposición del tío.

Sakura sonrió forzosamente.

—Sasuke-kun y yo sabremos llevar la situación... Tu única preocupación debe ser Izumi-san.

—Sí, Izumi va a asistir pero solo un par de horas, y me prometió que si se siente incómoda, se irá cuanto antes. — Itachi la miró, suplicante — Sé que no es tu especialidad, pero si notas algo indebido en su salud...

—Sí, no te preocupes... Estaré pendiente.

Luego del almuerzo tardío, Itachi dejó a Sakura en su consultorio, porque ella había dejado ahí su vehículo y le dijo que tenía que ordenar unos documentos.

Itachi observó el reloj en la pantalla táctil de su auto, calculando que le falta hora y media para los medicamentos de su esposa. Aún así la llamó.

—Itachi-kun ¿Estás bien?

El joven no pudo evitar sonreír como un tonto enamorado al escuchar la voz de Izumi.

—Sí, hablé con Sakura sobre los exámenes que me diste. Me dio luces sobre a quién acudir. Necesitaremos a dos especialistas.

—Oh, amor, ojalá que no sea grave.

Itachi soltó un pequeño sonido de estar de acuerdo.

—Pasaré antes por el departamento de Sasuke. Si no llego a tiempo...

—Sí, tengo al alcance las vitaminas. Me saludas a Sasuke-kun.

—Lo haré. — Un poco tembloroso y emocionado, pensando en sus bebés, creyó adecuado recordarle a Izumi una clara verdad —Te amo, muchísimo.

La escuchó contener el aliento.

—También te amo, Itachi-kun.

Más feliz de lo que se ha sentido en mucho tiempo, Itachi llegó a la conclusión que la vida tiene esos altos y bajos emocionales.

Llegó al edificio donde Sasuke vivía y notó que su hermano ha llegado. Utilizó su duplicado de llave, ingresando silenciosamente.

El departamento estaba en una inusitada oscuridad, solo iluminado por la luz natural que entraba desde una ventana abierta. Casi parecía que Sasuke no estaba. Pero el mayor solo recorrió un par de habitaciones hasta encontrarlo dormido, boca abajo y con el entrecejo fruncido. Notó también que en la mesa de noche había una botella de whisky sin abrir y un vaso con hielo derritiéndose. A Sakura le dará un infarto por la marca de agua que quedará, así que Itachi ubicó un portavasos para minimizar el crimen.

Itachi aprisionó los dientes por el licor y se llevó la botella hacia la licorera, para guardarla.

Regresó al cuarto y Sasuke-kun seguía profundamente dormido pero lo notaba con sueño inquieto. Pasó una mano, peinando sus alborotados cabellos, provocando que abriera los cansados ojos.

—Itachi-ni...—apenas pudo murmurar Sasuke entre la somnolencia, antes de volver a cerrar los ojos.

Aquello llenó de nostalgia al aludido, porque desde la muerte de sus padres, su hermano menor se volvió un poco frío en mostrar su afecto y era más reacio a decirlo.

Por mucho que le doliera, Itachi no podía dejar que Sasuke escapara al mundo de los sueños.

—Sasuke — lo llamó, volviendo a acariciar sus cabellos rebeldes —Tenemos que hablar.

Continuará...


Mis capítulos rara vez son de relleno (huye a seguir escribiendo el tercer capítulo)