Sumario: La vida de adultos los estaba apartando... atrás habían quedado aquellos sueños de amor incondicional y felices por siempre...

Y como si fuera una cruel broma del destino, Sasuke dijo las temidas palabras

"Como amigos nos llevábamos mejor. Deberíamos intentar volver a esa etapa."


Capítulo 03: Aquella ansiedad


Uchiha Sasuke revisó su celular algunos sitios, según algunos blog de viajes, que debían visitarse si se iba al continente europeo.

Podría hacer un rápido tour por Italia, luego irse al Vaticano, Francia... ¿Alcanzaría llegar a Alemania en una semana?

Sasuke acarició la aterciopelada caja rosada, del mismo tono de cabello de Sakura. Había memorizado cada detalle de la argolla que contenía. Para él fue una bendición haber ido a Italia, encontrando en sus caminatas la joya perfecta. Y con un maravilloso servicio de grabado, poniendo en japonés el nombre de ella, desde ya con su apellido.

Tuvo que enseñar exactamente cuáles eran los katakana y el encargado le indicó que podían escanear aquello, para que sea de su puño y letra lo que graben en el anillo. Aquello complació a Sasuke, aunque había un detalle primordial.

Tenía que preguntarle a Sakura.

Un día había solicitado el servicio de grabado y al día siguiente ya estaba listo, por lo que fue a retirar aquella joya. Lo que más destacó fue elegir el color de la caja de terciopelo y notó uno tan rosa como el singular cabello de Sakura. Lo eligió sin dudar. Guardó la pequeña caja en el bolsillo interno de su gabardina y salió de la joyería. Tenía el tiempo preciso para ir por ella, siendo el último día de su congreso de neurocirugía.

Aparcó en el hotel, al poco tiempo empezaron a salir tantos profesionales de medicina. Él se concentró en una cabellera rosada entre tantas nacionalidades que identificaba.

Se extrañó que hubieran transcurrido casi quince minutos aunque aún salieran más personas vestidas con batas de color blanco.

Bajó del vehículo de alquiler y consultó en inglés por el congreso de neurocirugía.
Un médico con claro acento latino le respondió que cambiaron la sala al otro extremo del edifico pero igual la mayoría había aparcado en el lado este.

Sasuke agradeció la información e ingresó al hotel, observando en la entrada el mensaje en varios idiomas del cambio de sala del congreso, con un pequeño croquis. Ventaja de la memoria del Uchiha era que aprendió el camino en aquel laberinto de salones.

La encontró en pocos minutos, su rosada cabellera resaltó en la casi vacía sala, estando algunos médicos intercambiando contactos. Sakura estaba sentada un poco apartada con otro médico, sentada y dándole la espalda a Sasuke, por lo que no detectó su llegada. Ella seguía mirando su celular y con su pierna izquierda temblando de ansiedad.

—Ya cargó al uno por ciento — Sakura soltó un profundo suspiro, en su natal japonés.

—Espera aunque sea que llegue al cinco por ciento, si no puedes estropear la batería. —aquel médico hablaba muy bien japonés. O era un compatriota, o había aprendido bien el idioma.

—No, Lee-san, ya he ocupado mucho de tu tiempo, y necesito comunicarme con Sasuke-kun para decirle que estamos en otro salón. —Sakura encendió su celular mientras refunfuñaba —Debieron poner un mapa o anuncio del cambio de lugar.

—Lo hicieron, y en varios idiomas. Seguramente porque te quejaste — replicó Sasuke acercándose a los dos.

La sonrisa que le dedicó la joven le calentó el alma.

—¡Sasuke-kun! —la voz emocionada de Sakura alertó a algunos médicos y hasta sacó sonrisas, avergonzando a Sakura. —Me quedé sin batería en el celular y de hecho no sé desde cuándo porque demoró en cargar. Por suerte Lee-san ha tenido un cargador portátil con múltiples entradas.

El aludido se levantó e hizo una pequeña reverencia.

—Rock Lee, especialista en neurocirugía, para servirle —se presentó el aludido.

—Uchiha Sasuke, especialista en finanzas, un gusto conocerte.

Sakura desconectó el celular del cargador y tomó su bolso con su MacAir, preparándose para irse con su acompañante. Hizo una reverencia más inclinada hacia Lee.

—Me disculpo por las molestias ocasionadas y deseo que te vaya bien en tu entrevista de trabajo.

—Gracias por tus buenos deseos, Sakura-san. Seguro que este congreso ayudará más. —Hizo reverencia hacia la pareja. Sasuke estaba tomando el bolso con la portátil de Sakura.

Ya fuera del salón, Sakura tomó la mano de Sasuke para dejar que él la guiara. Ella tenía ciertos problemas de orientación y en su defensa, antes de ir a la sala definitiva, estuvieron en tres salones diferentes.

Sasuke escuchó la pequeña aventura, a Sakura le avergonzaba admitir que podía perderse en un edificio sin tener una adecuada guía.

Fueron al restaurante reservado y Sasuke notó el cansancio en los verdes ojos aunque ella negara estar agotada.

Después de la pequeña merienda, Sasuke decidió llevarla al hotel, estaba pensando seriamente en pedir una copa de vino rosado y hablar con Sakura sobre el futuro, pero todo fue llegar a la habitación y una caricia sutil los llevó a dejarse guiar por el momento.

Cerca de dos horas después Sasuke acariciaba la desnudez de Sakura, quien dormitaba a su lado. La noche era cálida.

Él no pudo evitar la sonrisa al verla tan profundamente dormida. Se levantó, tan desnudo como vino al mundo, para asegurarse que la caja de terciopelo no se haya estropeado. La encontró fuera de su gabardina, quizá se salió del bolsillo en algún momento cuando se la quitó aceleradamente. Agarró la caja y la guardó en su equipaje, para que no vuelva a sufrir algún posible accidente.

Y fue lo mejor que pudo haber hecho.

Sasuke y Sakura no salieron de Paris en la siguiente semana.

Ya en la rutina diaria en Japón, las vacaciones le pasaron factura a Sasuke, sus subordinados admitieron que pondrían más atención y menos quejas porque se les ha presentado una propuesta de expansión e Itachi los ha presionado con informes y análisis de ventajas y desventajas.

De todo lo presentado, siempre hubo algo que arreglar, aumentar, quitar... Preferían el estrés de Sasuke a los sutiles cambios de Itachi.

Sasuke no sabía si ofenderse o sentirse halagado.

El Uchiha no se percató de cómo poco a poco la rutina empezó a absorberlo, mientras fueron sus pequeñas vacaciones hasta hicieron exámenes a todo el personal, requisito obligatorio sin excepción, esto agregando a los pendientes empresariales de Sasuke hacían que se mezclara toda su agenda.

Tomografías, ecografía, electrocardiograma, radiografías... Incluso algunos exámenes ni siquiera podía pronunciarlos.

A Sakura también se le presentó la propuesta de dejar las guardias hospitalarias para pasar a ser médico tratante, con consultorio e intervenciones quirúrgicas programadas. Lo que le decía adiós a sus jornadas de veinticuatro horas cada tres días.

Sasuke se alegró porque ahora podían organizar mejor vacaciones y pequeñas escapadas.

Quizá pueda pensar mejor en hablar con Sakura, pues ya empezaba a incomodarlo ver vacío el lado de su cama.

...

Hasta que recibió aquella llamada.

...

—Sakura... ¿Podemos vernos esta noche?

—Iba de salida, Sasuke-kun, parece ser que no han revisado a una señora en Emergencia, dejo dadas órdenes y nos vemos en una hora en tu departamento. ¿Te parece bien?

Sasuke soltó un murmullo de aceptación.

La hora pasó.

Sakura no llegó.

Sasuke dejó aquel sobre en el buró de su habitación mientras abría una botella de whisky. Necesitaba algo fuerte para quitar el frío de su cuerpo.

Se había servido dos copas e iba por una tercera cuando el sonido de las llaves lo alertaron que alguien ingresaba a su departamento.

Vio a Sakura, quien temblaba pidiendo perdón por haber faltado a la cita en la hora acordada.

La tomó del rostro, notando lo helada que estaba. La llevó hasta el sofá y le sirvió un poco de whisky.

Ella lo bebió de un trago y empezó a llorar.

—Estaba con un cuadro de dolor de cabeza... La vi mal, Sasuke-kun... Ordené los exámenes y esperé los resultados... Tuve que solicitar el consentimiento a su esposo para intervenirla y aceptó... Pero no resistió. — Sakura escondió el rostro entre sus manos dejando que las lágrimas hicieran acto de presencia — El esposo aún así me agradeció el esfuerzo y yo no pude hacer nada.

Sasuke escuchó silenciosamente cómo aquel matrimonio se había truncado ante la inevitable muerte.

...

Es doloroso ver cómo un ser querido parte. Su madre no resistió la partida de su padre, dejando simplemente que llegue lo inevitable.

Sasuke se preguntó si aquel hombre encontraría la fortaleza para seguir, o también perdería las ganas de continuar.

Acarició los cabellos rosados de Sakura. De tanto llorar se había quedado dormida.

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Sakura despertó en el sofá, en los brazos de Sasuke, encima de él.

Se sonrojó profundamente.

—Lo siento, me quedé dormida... Debe dolerte el cuerpo.

—No te preocupes por ello, seguro que mi doctora conocerá algún medicamento para calmar el dolor muscular... — aquello la hizo sonreír mientras asentía. — Eres increíble, Sakura.

Las lágrimas volvieron a salir aunque con menor intensidad.

—Vamos a desayunar, Sasuke-kun. — la joven trató de arreglar el alboroto de su cabello —Perdóname por no llamarte... Todo ocurrió tan pronto.

Sasuke analizó aquello.

Estaba saliendo con Sakura desde la secundaria. Más de una década de relación. Y lo sentía tan poco tiempo.

—Sí, comprendo eso. — Sasuke observó el reloj. Apenas pasaban de las seis de la mañana —Te prepararé un baño.

Sakura asintió.

Sasuke fue a su habitación. Tomó el sobre amarillo y lo ubicó al final de documentos de la expansión de la empresa.

Preparó la bañera con la esencia favorita de Sakura y le dejó al alcance la toalla de él porque es la que más le cubre el cuerpo aunque por él fuera Sakura saldría de la ducha sin nada.

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Sasuke no solía acobardarse ante cualquier situación.

En el mundo empresarial, curiosamente contrario a lo que pasa oficinas adentro, los proveedores e inversionistas prefieren hablar con Itachi, que suele tener una sonrisa en el rostro y cede en algunos puntos hasta llegar a un final feliz para ambas partes.

Sasuke es despiadado, no cede con facilidad y las veces que lo hace la contraparte ha tenido que entregar más de lo que habían pactado al inicio.

Entonces... ¿Por qué aquellos ojos verdes podían derretir todas sus firmes ideas?

Seis veces se dijo que iba a hablar con ella, algunos asuntos se estaban volviendo improrrogables. Cuatro de aquellas ocasiones Sakura faltó o llegó demasiado tarde, cuando él había perdido el valor de hablar. Una de esas ocasiones estuvo lamentándose por la pérdida de otro paciente y en otro estuvo demasiado eufórica que apenas les dio tiempo de cerrar la puerta, antes de tomarla contra la misma.

Acunando su rostro entre sus manos, pudiendo perderse toda una vida en la oscurecida mirada verde, Sasuke afrontó una intensa verdad emocional.

Sakura podría seguir sin él.

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Después de tantos meses de haber despachado todo lo que estaba tratando de dejar al día, el sobre amarillo volvió a aparecer.

Sasuke no quería tener asuntos pendientes.

Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta, encontrando la caja de terciopelo rosada.

Cuando más ponía en una balanza su vida, más parecía tener peso un camino que no había siquiera llegado a imaginar.

Había ido por Sakura a la hora del almuerzo. No le avisó, por querer darle una sorpresa. El sorprendido fue él, cuando le informaron que estaban en un Staff de Neurocirujanos por un complejo caso, un millonario con problemas de coordinación de su cuerpo. El dinero no era problema, solo querían al mejor profesional para mejorar su calidad de vida.

La enfermera que le informó de aquello continuó registrando dato en la computadora. Los ojos de Sasuke no pudieron evitar ver que en un salón de ventanales de vidrio se veía a varios médicos, exponiendo en un gráfico y señalando lo que parecía ser en una diapositiva un cerebro.

Entonces notó cómo Sakura se levantó y con un apuntador láser señaló algunos puntos y movía los labios. Sasuke notó que otro médico se levantó, reconociendo a Rock Lee, quien señaló a Sakura, lo que provocó una ola de aplausos, fácilmente audibles hasta fuera de la cerrada oficina.

Sasuke regresó a su empresa.

Casi al terminar la tarde Sakura le envió un largo email contándole que existió una reunión para una compleja operación a un paciente y fue designada para dirigir la misma, pero debía viajar a otra ciudad por aproximadamente una semana. Se alegró sinceramente por ella. Estaba triunfando tan joven en una rama tan compleja.

Sakura definitivamente podría seguir sin él.

Le respondió que se cuidara y le deseaba éxitos en su operación. La invitó al día siguiente de su retorno para ir a cenar a un restaurante.

Sakura le escribió que le parecía perfecto, pactando que se encontrarían en su restaurante favorito a las seis y media de la tarde.

Nueve de la noche de aquel lunes y Sasuke le daba vueltas a su té, esperando unos minutos más antes de volver a marcar. Estaba preocupado, aunque deseaba pensar que era otro paciente la causa del atraso y no que le hubiera sucedido algo.

Marcó nuevamente y casi de inmediato la llamada fue a buzón de voz.

Cerró sin dejar mensaje.

Iba a esperar otros diez minutos cuando que sintió que una ex compañera de clases se sentó en el sitio reservado para Sakura.

—Te he visto desde hace media hora, Sasuke-kun — indicó la mujer — ¿Estás esperando a Haruno? ¿Sigues con ella? — Sasuke le respondió con un monosílabo. — Puedo hacerte compañía hasta que ella llegue.

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Martes en la mañana, Sasuke estaba mirando su celular con el registro de llamadas.

Veinte llamadas.

Parecía un maldito acosador.

Sabía que era muy pronto para escribirle. Cuando repentinamente sonó su celular en el chip empresarial.

—Uchiha al habla— respondió, preguntándose quién lo llamaría a las siete de la mañana.

—¡Oh! ¡Sasuke-kun! ¡Sí es tu número! — La risa de Ami trató de ser ligera. — Le pedí a uno de nuestros compañeros de clase... Namikaze — Aquello hizo arquear una ceja a Sasuke. ¿Naruto estaba jugándole una broma a Ami al darle el número empresarial y no el personal? — No sé si lo recuerdas...

—Algo— respondió Sasuke, evitando decirle que Naruto era el relacionista público de la empresa.

—Sí, eran tan unidos en la secundaria — insistió ella, como si Sasuke hubiera tenido amnesia.

—Voy a entrar a una reunión — Se excusó Sasuke, notando que la muchacha empezaba a divagar y no había un asunto en concreto.

—¡Oh! ¡Tan temprano! Pensé que podíamos desayunar juntos — Sasuke no respondió a aquello. La voz de Ami bajó cuando dijo sus siguientes palabras —Este es mi número, puedes escribirme cuando desees. No mentí cuando te dije que estaba dispuesta a mostrarte cómo tú y yo encajamos muy bien.

No le dio tiempo a responder. Ami cerró la llamada.

Sasuke guardó su celular, sin prestarle mayor atención a aquel extraño suceso. Terminó de alistarse tomando quizá por costumbre aquella caja de terciopelo y guardándolo entre sus ropas.

Desayuno ejecutivo, para ir conociendo a los nuevos inversionistas, una reunión no programada con el Gerente de la Cuenta Bancaria, porque el préstamo que querían realizar tenía intereses más altos que los de hace cuatro años y Sasuke solicitó el retiro de todos los valores para ir a otro banco.

—Lamento mucho la confusión que se ha dado — replicó el hombre, entrado en años y con un traje impecable, sin una sola arruga — Su cuenta no ha sido actualizada y le asignaremos los beneficios de un empresarial vip, con mayor plazo y a menor interés.

Sasuke miró indisimuladamente el reloj.

—No deseo ser descortés, pero tengo pendiente una videoconferencia internacional. Realmente esperaba la visita de Akira-san para la liquidación de las cuentas, pensé que era solo de firmar documentos...

Un golpe en la puerta y asomó la cabeza un pelirrojo, amigo de Itachi. La puerta se abrió sin esperar siquiera una confirmación.

—Namikaze consiguió algo de tiempo preguntando el tipo de reservación que deseaban para observar las instalaciones, le calculo a lo mucho cinco minutos.

—Gracias Sasori— indicó Sasuke. El pelirrojo se marchó, dejando la puerta abierta. Sasuke le entregó su tarjeta empresarial al Gerente. —Envíeme su propuesta para analizarla... — él pareció darle vuelta a algo en su mente, una de sus últimas metas era no hacer planes a más allá de una semana — Una vez que la reciba, si no le respondo en tres días, seguramente lo hará mi hermano, Itachi.

Dio por terminada la conversación, el Gerente Bancario comprometiéndose a enviarle la propuesta esa misma tarde.

Sasuke llegó a la Sala de Videoconferencia apenas con el tiempo suficiente para hacer creer que la propuesta inicial de Naruto era una forma de iniciar cada plática. Sasuke asumió el mando de la reunión mientras tenía corriendo a su grupo de trabajo pasándole diapositivas y proyecciones.

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Itachi llegó cerca de la una de la tarde a la empresa. Había intercambiado horarios con su hermano por la consulta médica de Izumi. Su buen humor se opacó un poco al recordar otros pendientes médicos.

Se acercó a Karin, la pelirroja que lleva la agenda de Sasuke.

—¿Salió mi hermano a la verificación...

Karin tuvo el descaro de fulminarlo con la mirada. Itachi admitió que aquello era genética Uzumaki, pues la tía Kushina tampoco tenía reparos en mirar mal a quien decía absurdos.

—Sasuke-kun es muy responsable, tenías que llevar a tu esposa a la cita médica, y él se ha encargado de todo, incluso la visita inesperada del Gerente del Banco por el tema de las transferencias y de esa extraña chica de cabello lila.

—Sí supe de lo del Banco pero en la hora del almuerzo... — Itachi reparó en las palabras de Karin y notó algo extraño — ¿Qué chica de cabello lila?

Karin reorganizó las carpetas mientras recordaba las palabras exactas.

—Se presentó como "la futura señora Uchiha, más te vale portarte bien o haré que te boten" — Karin bufó exasperada. Obviamente no le creía nada a aquella, cuando media humanidad sabía quién sería la señora Uchiha, aparte de Izumi. — Luego exigió saber dónde estaba Sasuke, obviamente no le iba a decir que en una videoconferencia, le dije que ocupado y no le importó sentarse a esperarlo por casi tres horas. Aunque se puso nerviosa cada vez que vio pasar a Naruto, pero él no reparó en ella. Después Sasuke salió a decir que iba a almorzar y la tipa se le pegó como garrapata y dijo que lo acompañaba, toda tan dulce e inocente...

—¿Y Sasuke?— preguntó Itachi, extrañado por aquella situación.

—No dijo nada, solo dejó que lo acompañara.

Karin no pudo deducir más al respecto. Sakura siempre se comunica con Sasuke al número personal, así que no entiende qué rollo con esa mujer extraña. No le llama la atención la indiferencia de Sasuke, dándole lo mismo si se le pegaba o no. Él sabrá cómo despacharla, lástima que no estuviera viendo el espectáculo porque cuando lo haga, será mortífero con sus palabras.

—Bueno — observó Itachi, aún con una rara sensación de por qué aparece una chica que no se identifica adecuadamente —¿Y la agenda de Sasuke? ¿Algún movimiento?

—Igual que hace una semana, me informa solo de tres días en tres días . No hace planes más allá de ello y no, no hay la reunión que esperas.

Itachi miró la hora en su reloj. No almorzó en su afán de llegar pronto a la empresa, pero Sasuke pareció lidiar con todo.

Irá a hablar con Sakura, tiene un pendiente con aquellos exámenes médicos que Izumi le entregó.

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Sasuke estaba terminando su almuerzo, sintiendo un dolor agudo a la altura del...

Maldición.

Ignoró la simple plática de Ami, estaba totalmente arrepentido de haberla dejado colarse en su almuerzo, pero se sentía demasiado fatigado emocionalmente, para andar peleando. La chica se levantó en un momento con la excusa de irse lavando las manos y después se sentó, demasiado feliz en su papel de acompañante, que le ofreció un dulce de vainilla, colocando la cuchara delante de la boca de él.

Sasuke quedó inmóvil. Luego creyó ser benévolo con ella y le dijo una verdad que era conocida por todos sus íntimos amigos.

—No me gusta el dulce.

Ami no se sintió afectada por el rechazo, sonrió y lo miró, como si le hubiera hecho un halago, hasta rió un poco escandalosa.

Sasuke terminó de almorzar cuanto antes, escribiendo en su celular a Karin, para decirle que se marchaba a casa.

"¿Sólo?" preguntó su secretaria. Hasta entonces el Uchiha no había visto que una palabra encerrara tanto reproche.

Sasuke no se sintió en la obligación de responderle a Karin.

Ami aún estaba por el plato principal, cuando Sasuke se levantó.

—Una emergencia en la empresa. Pago la cuenta, no te apresures.

—No hay problema, obtuve lo que quería — sonrió ella, desconcertando a Sasuke. No quería que él tuviera esa expresión de desconfianza por lo que se apresuró a agregar — Me refiero a tu compañía, tontito.

Algo en las entrañas de él le daba una mala sensación sobre Ami.

Ella se atrevió a levantar una copa de vino y simular brindar a la salud de él.

Aquello le sacó una irónica sonrisa.

Ignoró todo lo referente a Ami y se fue a su vehículo. No pasó por ningún lado ni se encontró con nadie, por lo que llegó pronto al edificio donde vive, solo con la compañía de aquel malestar. Entró a su departamento sosteniéndose el abdomen.

Yamanaka le diría que se indigestó por la compañía.

Siseó un poco y buscó entre sus ropas la caja rosada, que se ha vuelto en su eterna compañía. La dejó en el escritorio. Sus manos yendo automáticamente a la botella vacía de whisky. Maldijo entre dientes mientras iba por una botella e hielo. Se sirvió en un vaso y lo colocó en la mesa de noche.

El dolor se agudizó, haciendo que tenga una respiración tensa, por lo que se recostó sin siquiera cambiarse de ropa. Le pareció que cerró los ojos un instante, cuando sintió una mano peinar sus alborotados cabellos.

—Itachi-ni...— alcanzó a decir, queriendo volver a dormitar. Su hermano no parecía estar de acuerdo con esa idea por lo cual siguió acariciando sus cabellos mientras lo regresaba al mundo real.

—Sasuke, tenemos que hablar.

Continuará...


Un poquito de esto, un poquito de aquello, siento que estoy dejando algunas cosas obvias pero otras sé que las estoy camuflando bien bonito.

Estoy agarrando cariño a este proyecto, me ha recordado mucho lo que disfrutaba escribir mis historias, diciendo todo y nada.

¿Tienen teorías de hacia dónde está yendo esto? Estaré feliz de leerlas. En el siguiente y sin falta, la plática entre Itachi y Sasuke.