DISCLAIMER:
Esta historia está basada en el cuento "EMBRUJO", que se publicó en la revista "ROMANCES", del mes de julio de 1951, escrito por la autora CARMEN G. GONZÁLEZ DE MENDOZA, conocida también, como MARIA DEL CARMEN GARRIDO (wikipedia)
Los personajes del manga y anime "INUYASHA" pertenecen a RUMIKO TAKAHASHI.
De la colección de revistas "ROMANCES" de mi Abuela, esta segunda adaptación, que espero que les guste...
*O*O*O*O*O*O*O*O*O*OO**O*O*O*O*O*O*O*O
Algo muy oscuro en su interior, se había alzado, enervando sus instintos, exaltandose y actuando de una manera que en sus cincos sentidos no lo haría, sometiendo a Kagome a sus merced, intentando arrancarle la ropa y hacerla suya a como diera lugar.
Respiraba agitado, con los ojos abiertos y el rostro desencajado, recargado en la pared vacía, donde había tenido a Kagome entre sus brazos.
Estuvo a punto de perderse entre su nívea piel, sucumbiendo a su aroma, pero la ira de haberse descubierto deseando lo mismo que había tenido alguna vez su hermano, lo había sacado de sus cabales, deseando poseerla, devorarla, lastimarla y al mismo tiempo hacerla rogar por más, para ser él quien la despreciara, pues no sabía si era realidad o delirio el haberlo notado, aún tenue y efímero sobre su piel, escondido entre sus células, diminuto e inexistente, pero aun ahí la presencia de Inuyasha, riendo amargamente.
Acomodo su largo cabello que caía desordenado sobre su rostro, respirando con menos fuerza, secándose el sudor de su frente con la manga de su yukata, mientras salía del invernadero con cara de pocos amigos, avanzando hacía el chalet, entrando en su habitación, vistiéndose y saliendo de nuevo a la noche, perdiéndose en la oscuridad, avanzando hacía aquel viejo bosque en la montaña, alejandose del mundo moderno, intentando poner en orden sus pensamientos, cómo en cada excursión que hacía, que bien podía durar días , semanas o meses.
Solo Jaken, que lo había visto salir con rumbo a la nada, daría razón de él, para no preocupar a su madre.
Kagome había llegado a su habitación en silencio, tratando de que los youkais de la casa notaran su presencia, tratando de contener su corazón acelerado que amenazaba con salirse del pecho, asustada de todo lo que había sucedido minutos antes, pensando en que ya estaba harta de regresar a su habitación de esa manera.
No lo pensó dos veces y salio de nuevo, caminando por el pasillo entrando en la habitación de Jakotsu, metiendose a su cama y acurrucandose a su lado, mientras que él la apretaba más fuerte, al sentir el frío su cuerpo, murmurando más dormido que despierto.
_ Todo estará bien imouto chan…
Y en los brazos de su amigo, lloró en silencio, agradeciendo el cansancio que Jakotsu tenía y los sentidos poco desarrollados de los humanos.
Al día siguiente, Sesshomaru había desaparecido, dejando a sus invitados abandonados, sin saber qué había pasado para marcharse de imprevisto, a excepción de Kagome que a pesar de todo estaba decepcionada pues queria recibir al menos una explicación de su parte, regañandose a si misma en el instante por ser tan ilusa.
_ Bueno, seguramente debió de ser alguna cuestion de negocios urgente… no en balde es un Príncipe, debe de tener demasiadas responsabilidades.
Miroku, tal vez presintiendo el ambiente entre Kagome y los hermanos Yoshida, intentaba distender el ambiente, justificando la ausencia de su anfitrion.
Partieron hacía la mansión en Hokkaido, comentando lo hermoso del paisaje y lo genial que había sido el descenso de la montaña perfecta para esquiar, mientras Kagome, tratando de olvidar todo lo sucedido, mostraba las fotos de las esculturas de nieve del parque Odori, planeando una nueva salida, antes de que Sango Seeng Ho y Miroku Asami, partieran de nuevo hacia Corea del sur, concluyendo su visita en Japón.
Tres días pasaron sin saber de Sesshomaru, asegurandoles la Princesa Izayoi, que esas excursiones eran normales para él, en las que cazaba, acampaba o meditaba, tardando días, semanas o incluso meses, llegando a sentir tranquilidad Kagome, deseando no volverse a topar hasta que ella se marchara de Hokkaido, pues no sabía cómo lidiar con todos los sentimientos revueltos que había dejado en su alma.
Pero no había pasado una semana, cuando noto la presencia de Sesshomaru en la mansión, poniéndose nerviosa en un principio, tratando de no aparecerse por los jardines o los lugares que él podía estar, hasta que se dio cuenta de que ni por accidente se lo había topado, deseando de repente poder verlo y tratar de adivinar qué era lo que estaba pasando por su mente, después de aquel incidente.
Y después de estar todo el día pensando en él, la hora de la cena había llegado, tratando de evitarla, fingiendo un dolor de cabeza que de inmediato descartó Jakotsu, arrastrandola hasta el comedor, que había intentado en vano evitar
_ Me preocupa verte bastante dispersa, estos días has estado distraída y pensativa y ahora no quieres cenar, ¿seguras que estas bien?...
Kagome se sintió mal, al notar la mirada preocupada y atenta de Jakotsu, que intentaba adivinar a través de sus ojos el estado de su alma, así que recuperando la compostura y sacando a pecho todo el aplomo con el que iba por el mundo esos ultimos años, decidió dejar ese asunto por la paz, presentandose a cenar cómo si por su parte, nada hubiera sucedido.
_ Perdón por tardarnos…
Jakotsu saludo de manera formal a Izayoi y a Sesshomaru, mientras él y Kagome tomaban asiento.
_ ¿Esta todo bien?...
Kagome sonrió encantadora agradecida por la atención de la maternal princesa.
_ Por supuesto Izayoi sama, solo estaba atendiendo un correo electrónico que recibí con urgencia.
Su ojos se posaron también en Sesshomaru, encantadoramente indiferentes, sin cuestionar el proceder de aquella ocasión, ni siquiera con el pensamiento.
_ Bienvenido de nuevo Lord Sesshomaru, es una lastima que no se haya podido despedir de sus invitados Seeng Ho, ni de Asami san, que por cierto le dejan muchos recuerdos.
Bankotsu sonreía despreocupado, pues conocía a su amigo y sus manías, pero también agradecido al notar que el aire de pesar había desaparecido de Kagome.
_ Ha sido una lástima, pero ya me he comunicado con ellos agradeciéndoles su visita.
La cena era deliciosa y la plática amena, pero la voz de Kagome estaba ausente, dedicándose a escuchar, sintiendo en un su interior algo que comenzaba a doler cada vez más, cómo una espina que se clavaba poco a poco, al notar cómo Sesshomaru se portaba, distante, educado y hasta encantador, sin dedicarle una mínima mirada, ni por accidente, ¡después de todo!.
_ La noche es preciosa Sesshomaru, no ha nevado y la luna está en todo su esplendor, deberíamos de ir a pasear bajo el cielo estrellado.
Kagura, insinuante con la voz melosa, trataba de incitar a Sesshomaru a pasar un tiempo a solas con él, mientras el estómago de Kagome se torcía de coraje, bebiendo de su copa simulando no prestar atención, mientras sonreía a un comentario que Jakotsu había hecho a su hermano.
_ Es una buena idea, hijo, apuesto que los hermanos Yoshida y Kagome querrán ver el sendero junto al río, iluminado a la luz de la luna, es francamente hermoso y un paisaje que pocas veces se puede apreciar en invierno.
Sesshomaru asintió, pues nada podía negarle a su madre, viendo apenas por una fracción de segundo los sorprendidos ojos de Kagome, que jamás pensó que aceptaría.
Bankotsu había acompañado a Kagome hasta su habitación, pues aunque no nevaba, estaba haciendo bastante frío y necesitaba ropa correcta para soportar el paseo invernal al aire libre.
_ Kagome ¿esta todo bien?...
Ella lo miró a los ojos sonriendo sorprendida por su pregunta, pues estaba casi segura, que su rostro no había delatado su estado de ánimo.
_ Te conozco bastante bien… no quiero ver esa mirada en tus ojos, pues me trae tristes recuerdos.
Kagome sonrió esquivando el comentario, pues no quería recordar cosas tristes en ese momento.
_ Estoy bien Bankotsu, creo que no estoy acostumbrada a tener vacaciones.
Él se acercó y acomodo un mechón de su negro cabello detrás de su oreja.
_ Te haz enamorado de Sesshomaru, ¿verdad?.
Miró a su mejor amigo, con los ojos brillantes, tratando de contener las lagrimas, pues se había dado cuenta de lo que guardaba en su corazón en esos momentos.
_ No debería, de hecho, es algo que estoy tratando de evadir, él y yo somos de mundos muy diferentes y sinceramente soy poca cosa para siquiera pensar en desear su respeto, cariño y admiración.
Kagome estaba equivocada y Bankotsu lo sabía, su amigo simplemente era una bestia herida que aún aullaba de dolor, sin notar el cariño puro y honesto que le podía brindar su amiga, sin sospechar siquiera, que aquello que movía a Sesshomaru a rechazarla, era un secreto con el que él mismo se había topado sin querer, descartando y guardandolo muy profundo de sí, en memoria de Inuyasha.
Él conocía a Sesshomaru y reconocía el amor en su mirada, pues ni siquiera a Kagura, que llegó a ser su prometida había mirado así.
_ Solo ten paciencia, veras que cuando menos lo pienses, él se dará cuenta de la realidad.
Kagome se puso un lindo abrigo de fina imitación de piel, color rosa pálido y orejeras del mismo color que la bufanda y sonrió sorprendida, de ver que viajaban en Troika, pues pasear en un hermoso trineo tradicional, era algo que siempre deseó hacer las veces que le había tocado visitar Rusia.
La luna se reflejaba sobre la blanca nieve, creando un ambiente mágico, acompañado de los destellos que se reflejaban sobre el río a medio congelar, que arrastraba los pequeños pedazos de hielo que arrancaba de la orilla que si lo estaba.
_ Esto es realmente hermoso.
Kagome, por primera vez en días, tenía la mente y el alma absorta en el hermoso paisaje de luna y nieve, que invadian su alma en tonos azules y blancos, admitiendo sin vergüenza, lo bellamente parecido que era a Sesshomaru.
_ Te ha dejado sin habla el paisaje, Kagome…
Jakotsu tomó su mano emocionado, mientras se acurrucaba contra ella bajo el grueso cobertor de pieles.
_ La belleza siempre me inspira…
Y Kagome sonrió pues sentía exactamente lo mismo, solo quería cantar, y tarareaba la melodía de la canción "Casta Diva", sin prestar atención a la plática que Kagura intentaba sostener con Sesshomaru, involucrando a Bankotsu en el intento, mientras su amigo trataba de zafarse y prestarle atencion a ellos dos.
_ ¿Cual cancion es? me suena familiar…
Bankotsu, con una sonrisa traviesa, sacaba de su abrigo mientras preguntaba, una petaca de acero inoxidable llena de whisky, tomando un sorbo, fingiendo esconderse, cómo un chiquillo travieso.
Kagome y Jakotsu se reían, mientras este le arrebataba la pequeña licorera, bebiendo un traguito, después de limpiar algún resto de baba de hermano, pasándolo a Kagome después, que dejo de tararear, uniéndose a las travesuras de los hermanos Yoshida.
_ Yo quiero un trago también…
Sesshomaru había ignorado olímpicamente a Kagura todo el tiempo, al pendiente de cada gesto de Kagome, de su respiración, del brillo de sus ojos aún en la oscuridad, reflejando toda la luz de la luna.
En un principio se había sentido satisfecho al notar su aroma y la decepción que causaba al ignorarla, pero la moneda se le había volteado y ahora era él quien se molestaba al notar su semblante feliz al estar al aire libre, su voz dulce tratando de salir cómo un trino de su pecho, sintiendo celos nuevamente al ver cómo se reía traviesa, uniéndose a Jakotsu y Bankotsu en sus juegos de niños.
Kagome le paso el recipiente metálico, volteando a mirar a Bankotsu para responder su pregunta, sin darse cuenta que Sesshomaru bebió el whiskey sin limpiar el frasco, disfrutando el sabor de sus labios mezclado con el licor.
_ "Casta Diva" de "Norma", no sé porqué me vino a la mente en este momento…
_ ¡Ay cantala querida!...
Jakotsu, feliz después del sorbo de licor, trataba de alentarla mientras Kagome veía la cara de desagrado de Kagura, adivinando sus pensamientos, negándose, pues se sentía cansada anímicamente.
_ Creo que hoy no, el clima es muy frío, el whiskey a abrasado mi garganta y "Casta Diva" es una de las canciones más difíciles que hay… sería inútil, no quiero perder admiradores…
Y miraba a Sesshomaru con una sonrisa coqueta y una mirada inocente, solo por el placer de hacer revantar a Kagura, aunque no tenía intención de comenzar a "provocarlo" nuevamente.
_ Sesshomaru querido, yo también quiero tomar un trago de licor…
Y Kagura, quien se había dado cuenta del gesto de Sesshomaru al beber el sabor de Kagome, quiso hacer lo mismo, pero este, con un gesto casi despectivo limpio la petaca de metal y se la pasó sin ningún rastro de él.
Casi sintió pena Kagome, pues las dos hembras estaban subidas en el mismo bote, siendo ambas cruelmente humilladas por Sesshomaru.
E internamente bromeaba consigo misma, jurando que hasta podrían ser amigas si sus temperamentales personalidades no sé interpusieran en una posible amistad, sin sospechar por un minuto siquiera, que tal vez Kagura llevará menos las de perder con Sesshomaru que ella, pues aunque el príncipe Daiyoukai sintiera una fuertisima atracción por ella, intentaba luchar contra sus propios sentimientos, despreciandola a morir.
_ Regresemos a la mansión, ya quiero descansar…
Y aunque Kagura actuaba cómo una caprichosa, en esa ocasión Kagome la apoyo, burlándose nuevamente de ella misma, recordando sus pensamientos anteriores.
_ Yo también quisiera descansar, creo que fue contraproducente el whiskey para mí pues me ha comenzado a dar sueño.
Sé acomodo sobre el hombro de Bankotsu, mientras Jakotsu tomaba su pequeña mano protectoramente, a los ojos de Sesshomaru, parecía una princesa protegida mientras dormía.
"Nadie duerma, nadie duerma,
Ni siquiera tú, ¡oh! Princesa,
en tu fría habitación…
Mira las estrellas, que tiemblan
de Amor y de Esperanza…"(*)
Y por primera vez en mucho tiempo, la rabia no invadía su corazón al recordar a Inuyasha, las palabras de su canción favorita había invadido su mente al ver a Kagome perderse la belleza del paisaje pues el sueño poco a poco la vencía, mientras los hermanos Yoshida la velaban protectores, nadie dormía…
"Inuyasha"
Sé hundió su asiento y ahora él sé sé perdía en la noche viajando a aquella vez en que Inuyasha había decidido viajar por su cuenta por primera vez, escribiendole desde Italia, donde se había enclaustrado en una de sus mansiones, demasiado hastiado de la sociedad, que había logrado mermar su entereza y su fuerza tachandole de adefesio, de error, de mestizo, interrumpiendo aquel viaje que había planeado durante tanto tiempo.
"Eran los años 20's de un nuevo siglo y aun con los grandes avances de una nueva era, la estupidez de humanos y youkais por igual era algo difícil de evolucionar, siendo los hanyous rechazados en algunas sociedades aún.
Inuyasha había creído que el siglo XX traería cosas nuevas y experiencias distintas para él, embarcandose en la aventura de conocer el mundo más allá de Japón y Asia, sin compañía de su hermano.
Pero no había terminado de recorrer Europa, cuando se sintió harto y decidió esperar a su hermano para volver a Japón, pues había enfermado físicamente, de vergüenza hacía él mismo, de asco y frustración y no tenía las fuerzas para volver a Japón por él mismo.
Había sido comprensivo con su hermano, burlándose incluso de su actitud derrotista, intentando que la bravura de su carácter insolente saliera a relucir nuevamente y volviera a salir al mundo con la fuerza y la cabeza en alto, pues era un Taisho, aunque fuera un Hanyou, era un príncipe de la casa del Oeste en Japón, estaba muy por encima de cualquier otro youkai o humano.
_ La obra inconclusa de Puccini se estrenará mañana en Milán y creo que es la oportunidad perfecta para que salgas de tu encierro…
Inuyasha lo había mirado casi espantado, mientras él miraba el periódico, pues no sé sentía listo, estaba agusto en esa gran casa sobre los acantilados de la isla de Positano, compartiendo con su hermano cómo hacía mucho no sucedía.
_ No iré…
Sesshomaru se había levantado violentamente, con su youki alterado, pues su paciencia había llegado a su límite.
_ Te dejaras de idioteces Inuyasha Taisho, hermano de este Sesshomaru, pues si sigues menospreciando la sangre de nuestro Padre que corre por tus venas y no demuestras tu valía, yo renegaré de ti y te dejaré ahora mismo regodeandote en tu misera y compasión.
Inuyasha mostró su cuello, sometiéndose a su hermano, comprendiendo que tenía razón y prometiendo en ese momento que demostraria que seria un Taisho digno de su estirpe.
Pero no supo su Sesshomaru que aunque de ahí en adelante había sido un joven apuesto y arrogante ante la sociedad, tan parecido a su hermano mayor, por dentro seguía sufriendo de un espíritu pobre que diariamente lo atormentaba recordandole lo poca cosa que era, viviendo en constante amargura, aunque por fuera fingiera con una máscara de felicidad.
Después de llegar de la ópera, fumaban en silencio y a oscuras, iluminados solo por la luz de la luna, con el murmullo del las olas del mar cómo fondo.
_ Creo que ahora entiendo tu gusto por la Ópera y las bellas artes, hermano… ha sido hermosa e inspiradora, quisiera conocer a mí propia "princesa Turandot" (*)
Sesshomaru lo miro, sonriendo con burla, dándole un pequeño golpe en su cabeza.
_ Realmente tengo un hermano idiota, solo tu desearías una mujer asi…
Inuyasha soltó una pequeña carcajada, pues era vergonzoso decirle, que su palabras eran solo en admiración a él, pues sabía que si Sesshomaru llegara a conocer a una mujer así, sería dominante hasta el final, doblegandola a sus encantos; él solo causaba lástima o rechazo entre las damas, pues ni humanas, ni youkais estarían dispuestas a casarse con un hanyou por amor y ni siquiera uno como él, que a pesar de todo era un Lord muy importante, pues sólo podía aspirar a un matrimonio arreglado, solo en apariencias.
_ Bueno, bueno, en estos momentos solo me conformaria con una hembra que me quisiera, no quisiera correr la misma suerte que tú y tener que aceptar que mi Madre te busque una hembra para que te comprometas en un matrimonio sin amor…
Inuyasha servía una copa de vino, mientras Sesshomaru se desabrochaba el smoking y aflojaba la pajarita, sentando frente al mediterráneo disfrutando la fresca brisa de la noche, después de haber regresado de la ópera.
_ A diferencia de ti, no ando en busca de tanta cursilerias, sé cual es mí deber y no me importa cumplirlo, llegado el momento compartiré mi vida con la hembra que nuestra Madre elija y le daré nuevos herederos al Oeste.
Pero sabía Inuyasha, cuál era la verdadera personalidad de su hermano… no había secretos entre ellos".
En ese entonces, aún no…
*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O**O*O*O*O*O*O*O*
(*)"TURANDOT" Obra de Giaccomo Puccini
(*)fragmento de "Nessun Dorma"
Hola!
Perdon por no haber actualizado todo este tiempo, pero estos meses han sido de muchos cambios en mí vida, y gracias a Dios, todos para bien…
Aqui sigo, pues siempre me gusta terminar lo que comienzo, así que esta historia llegará a su final cómo debe ser…
Gracias por los reviews recibidos y por agregarme a sus favoritos y darle a "seguir"...
Les mando un abrazo Supercalifragilisticoespialidoso hasta donde esten, deseando con todo mí corazón que todo vaya bien en sus vidas…
YOI MINO ;)
(cargando)
