DISCLAIMER:

Esta historia está basada en el cuento "EMBRUJO", que se publicó en la revista "ROMANCES", del mes de julio de 1951, escrito por la autora CARMEN G. GONZÁLEZ DE MENDOZA, conocida también, como MARIA DEL CARMEN GARRIDO (wikipedia)

Los personajes del manga y anime "INUYASHA" pertenecen a RUMIKO TAKAHASHI.

De la colección de revistas "ROMANCES" de mi Abuela, esta segunda adaptación, que espero que les guste...

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En pocas horas, el hospital en el que estaba internada Kagome se había llenado de reporteros, corresponsales de todo el mundo queriendo cubrir la noticia.

Bankotsu y Kaede no habían dejado de responder llamadas de parte de productores, directores y demás, queriendo saber que iba a pasar con ella, esperando que su accidente no hubiera pasado a mayores, sintiéndose tranquilos después de que les dijeran que solo se había fracturado una pierna y que necesitaría descansar un par de meses.

Cómo la temporada de Ópera en París había terminado, no había problema, Kagome no había aceptado otros compromisos desde su viaje a Japón, en parte porque no había decidido nada y en parte por la necesidad de unas vacaciones.

Sesshomaru se había cansado de escuchar el celular sonar, y aprovechando un descuido entró en la habitacion de Kagome, donde estaba ella acostada bajos las sábanas blancas, contrastando solo su negro cabello en medio de la blanca habitación.

Sé había sentido tan angustiado y aunque quería descartar el sentimiento que se empeñaba en alojarse en su estómago, los recuerdos de la muerte de su hermano menor lo habían llevado a intensificar la experiencia de haber encontrado a Kagome inconsciente y malherida.

Sé inclinó hasta estar frente a su rostro, memorizando cada pequeño detalle, saboreando los labios vulnerables ante él.

Y un pequeño movimiento le dio a entender que ella estaba teniendo una pesadilla, cambiando el rictus pacífico de su rostro, por uno lleno de angustia, gimiendo de dolor, atrapada sin poder despertar.

Y quiso dejarla asi, sufriendo, pero él mismo había vivido sumido en pesadillas desde la muerte de Inuyasha, y la desesperación de encontrarse atrapado dentro de su mente, no sé lo deseaba ni a su peor enemigo.

Acaricio su mejilla.

_ Kagome, despierta…

Pero nada pasaba…

_ Kagome… despierta por favor…

Y beso sus labios, demorando unos segundos, dándoles calor con los suyos, sin cerrar los ojos para no perder detalle, sintiendo su corazón desbordarse de algo que aun no quería aceptar de sí mismo, cuando vio los ojos azules de ella, asomarse entre sus largas pestañas.

_ ¿Estas bien?...

No sabía si Kagome se había dado cuenta de su cercanía, pues aun lucía confundida por los medicamentos.

_ Sesshomaru… ¿donde estoy?...

_ Te caiste mientras montabas y te quebraste una pierna...

En ese momento entró Jakotsu, seguido de Kaede, que en cuanto se dio cuenta de que había recuperado la conciencia, lanzó un gritillo exagerado y bastante más agudo de lo normal, corriendo a su lado y abrazándola con fuerza.

_ Kagome, hermanita… ¡Por Dios! ¡pense lo peor!...

Sabía Kagome, lo susceptible que era Jakotsu a ese tipo de situaciones, así que sonriendo con tranquilidad, lo abrazo también, acariciando sus cabellos para que intentara recuperar la compostura.

_ Tranquilo, tranquilo, me veo peor de lo que me siento…

Y en ese momento también recibía en sus brazos a Bankotsu, que acababa de entrar a la habitacion, con el rostro lleno de preocupación.

Sesshomaru, solo observaba la escena en silencio, sintiéndose algo confundido por dentro, pues por una parte estaba contento de ver su sonrisa tranquila, cómo estaba consternado por las muestras tan sinceras de cariño, de parte de sus amigos y de su empleada, no podía creer que una persona cómo èl imaginaba que era, pudiera ser tan querida cómo lo estaba siendo ella.

¡No!, definitivamente solo se trataba de las artimañas de una mujer con excelentes dotes de actriz.

Y nuevamente volvía a poner a Kagome en el lugar que debía estar dentro de èl, en ese lugar oscuro en que se encontraba sumergido también.

El medico que había atendido a Kagome, entró en esos momentos acompañado de la enfermera en turno que de inmediato comenzó a desconectar el suero de su brazo.

_ La señorita Kagome sera dada de alta de inmediato, sufrió una fractura leve en el peroné y con la férula ya puesta podra descansar en casa, recomiendo movimiento moderado y no viajar por una temporada en avión para una más pronta recuperación.

Kagome miro a Kaede un poco contrariada, pues ya tenía planes de viajar en una semana a Estados Unidos.

_ ¿Todo bien, Kagome?...

Bankotsu noto su mirada preocupada, tomando su mano de inmediato.

_ Bueno, es que tenía pensado regresar a Nueva York esta semana, a mí departamento y comenzar a trabajar en un nuevo proyecto…

El médico intervino de inmediato.

_ Un viaje de tanta horas puede ser contraproducente, le sugiero que al menos deje pasar un mes.

_ La Casa de la Luna esta a tu entera disposición, por el momento no debe preocuparte nada al respecto…

Sesshomaru reaccionó demasiado pronto para su propia sorpresa, ofreciéndole de nuevo su hogar, justificándose a sí mismo con la idea de querer tenerla cerca para poder llevar a cabo sus planes, pero su reacción casi había demostrado otra cosa.

Kagome lo miro un poco avergonzada, desde aquel día en el chalet, no habían cruzado más de las palabras necesarias.

_ No sería justo seguir abusando de su hospitalidad Lord Sesshomaru…

_ No es ningun abuso…

Bankotsu salió en auxilio de Kagome después de adivinar la desazón en la mirada de su amiga y la mirada casi predadora de Sesshomaru.

_ Dentro de 15 días estaran terminadas las remodelaciones de la casa de nuestros padres aqui en Hokkaido, entonces si te sientes más cómoda podrias estar ahi o en mi departamento en Tokio, hasta que puedas viajar…

Y Kagome se sintió más tranquila, aceptando de inmediato las opciones que le ofrecía Bankotsu, para molestia de Sesshomaru, que quería mantenerla cerca aun, pero que fingía la más fría indiferencia.

Bankotsu y Sesshomaru salieron detras del médico para las ultimas recomendaciones, mientras Jakotsu y Kaede, ayudaban a Kagome a cambiarse de ropa.

_ Hay demasiados reporteros fuera, sugiero que te veas linda para que no piense que ha sido grave el accidente que has sufrido.

_ No ha sido grave… en verdad me encuentro bien…

Pero ambos conocían a Kagome, y sabían que habría que obligarla a descansar de ser necesario.

_ ¿Pero cómo es que te haz caido del caballo?... en Nueva York ya montaba perfectamente bien…

Kaede no sé quería escuchar cómo una madre regañona y preocupada, pero había sentido su alma estrujarse cuando la vio inconsciente, siendo trasladada en el helicoptero.

_ Sé ha atravesado un zorro que perseguia a un conejo y asustaron a la yegua…

Y entonces comprendieron que pudo haber sido mucho peor, y que tal vez todo lo que había entrenado Kagome en el campo ecuestre había servido de algo.

_ De todas maneras, Kaede, viajaras junto con Olga a Nueva York, necesitan visitar a sus familias y yo solo he causado contratiempos…

_ ¡Pero…!

Kaede quiso replicar, pues aunque extrañara a su hija, sabía que no podría dejarla en esos momentos.

_ No hay "pero" que valga… yo estare unos días más en la Casa de la Princesa Izayoi y después de eso me trasladare a la casa de los Yoshida…

Jakotsu escuchaba en silencio, leyendo entre líneas las palabras de su pequeña hermana, comprendiendo que solo quería salir huyendo cuanto antes del lado de Sesshomaru, pues su corazón estaba en juego en esos momentos, si no es que ya lo había perdido a causa de ese Daiyoukai tanto hermoso, cómo letal.

_ Vamos Kaede, Kagome tiene razón, tu hija debe estarte extrañando, ella no estará sola, pues Bankotsu o yo estaremos siempre con ella, además la servidumbre de la casa de mi padre es muy eficiente y atenta.

Y a regañadientes, Kaede acepto, siendo abrazada por ambos bribones a los que quería mucho.

Kagome había sido dada de alta días después del accidente y se había instalado en la mansion de Sesshomaru, por invitación de él e insistencia de la Princesa Izayoi, que había estado al pendiente de ella desde que Kaede y Olga sé habían marchado por un mes, de vacaciones, pues hacía tiempo que no estaban con sus respectivas familias.

Durante el tiempo que ella estuviera ahí, sé sentiria sola, pues Bankotsu y Jakotsu, en su afán de cuidarla, trasladarian sus respectivas oficina y taller a la ciudad de Hokkaido, para estar con ella el tiempo que le llevará recuperarse cuando estuviera en casa de sus padres.

La quieta biblioteca se había convertido en su refugio, pasando las horas, sumergida en los variados libros que ahí reposaban, trabajando en su computadora, respondiendo e-mails o escuchando música clásica y óperas antiguas en el hermoso fonógrafo que reproducía los sonidos de antaño, transportandola al pasado.

Solo en algunas ocasiones había interrumpido aquellos momentos, Sesshomaru, cuando necesitaba algun libro o algún documento, sin sospechar que fueran simples pretexto para verla, sin pasar solo de los saludos corteses.

Una barrera había crecido entre ellos y algo en Sesshomaru le hacía dificil cruzarla, pues ya no estaba seguro de su venganza, logrando solamente, que la tensión y la frustración crecieran dentro de él.

Kagura también continuaba en la Casa de la Luna, pues se había convertido en la Dama de compañia de Lady Izayoi, y que la asistiera cómo su madre la había asistido antaño, solo que en esta ocasión sería con todo lo referente a la Ceremonia de la Luna Oscura.

Con lo enorme de la mansión apenas durante las cenas, que eran obligatorias, se veían las caras ella y Kagome, y al notar que había cierta friccion entre ella y Sesshomaru, dejo incluso, de intentar un acercamiento con él.

Kagome seguia trabajando en el proyecto que había estado planeando antes del accidente.

Había encontrado toda la musica que necesitaba, disponible en los discos que estaban en la biblioteca, pero también podía obtenerlas de Internet si asi lo lo deseara.

Pero había algo con escucharla del antiguo fonógrafo, que la inspiraba, sacando el potencial de su voz al maximo.

Lady Izayoi en ocasiones la acompañaba en sus ensayos, pero la mayoría de las veces estaba sola, disponiendo de aquel espacio que Izayoi le había brindado para su arte sin preocupaciones.

Desde el accidente de Kagome, Sesshomaru había visto sus noches plagadas de extraños sueños y pesadillas acerca del pasado, aquel en el que su hermano aún estaba a su lado.

"_ No te preocupes Sesshomaru…

_ ¿Quien se preocupa por ti?

_ Conozco todos tus gestos, ya son muchas décadas e incluso siglos viviendo a tu lado, obviamente te conozco, Aniki…

Pronto se marchará a Estados Unidos y el unico pensamiento que venia a su mente, había sido aquella tristeza que tanto tardó en desaparecer cuando se aventuró a viajar por el mundo por primera vez sin su compañía.

_ Esta vez sera distinto, tengo sueños y metas, además contaré con Bankotsu en todo momento… ¿porque insistes en tratarme cómo un cachorro?...

Inuyasha había crecido y madurado todos esos años, se había convertido en columnista independiente y ocasionalmente hacía viajes cortos cómo corresponsal.

Pero en esa ocasión había decidido irse a vivir a Estados Unidos, lejos de su Madre y de él, con la firme idea de escribir un libro y ser reconocido cómo escritor.

_ Lo tuyo es la Musica, lo mio las letras…

Pero sospechaba que no era la verdadera razón y que algo tenía que ver el que se hubiera comprometido para casarse, meses antes.

_ No puedo evitar preocuparme…

Solo lo había dicho cómo un susurro, pero Inuyasha se sintió henchido de orgullo por el gran hermano que los Dioses le habían dado para enfrentar su dura vida.

_ Y pensar que te mereces el mundo y una bella mujer que sé merecedor de ese gran corazón de dices no tener…

_ Bueno, es que a diferencia de ti, yo no…

_ "aspiro a ese tipo de cursilerías…" ¡ya sé! ¡ya se! solo que el amor haría más soportable el deber.

Definitivamente su pequeño hermano había comenzado a madurar... pero los años seguían pasando y aunque aun era joven entre los de su especie, aquella que tendría que ser su pareja no había aparecido.

Hacía mucho tiempo que había dejado de creer en la pareja destinada y sé había propuesto amar a aquella con quien se había comprometido, después de la convivencia del matrimonio.

Pero había algo por lo que su hermano no la aceptaba y eso lo mantenía inquieto.

No tardaria mucho en descubrirlo."

Aquellos recuerdos que no lo abandonaban lo tenian puesto de malas, y para relajarse, pasaba horas encerrado en el cuarto de música, tocando el piano, con las ordenes, que todo mundo acataba de no ser molestado bajo ningún pretexto mientras estuviera encerrado en esa habitacion.

Todos sentian el youki exaltado de aquel príncipe atormentado, cumpliendo con sus deberes en silencio, sintiendo la tensión en el ambiente, mientras él, encerrado en el salon de musica, tocaba el piano de manera apasionada, dolida, tal cómo su interior se sentía en esos momentos.

Kagome estaba aburrida y sin encontrar la cancion que cerrara con su repertorio, cerró su computadora y se rindió, buscando en aquella grande y quieta biblioteca que hacer, para no tener la necesidad de salir y andar curioseando por el palacio, pues no tenía gana de toparse con Sesshomaru.

Subió a la segunda sección, donde se encontraban los libros más viejos que conservaba en perfecto estado la familia Taisho, maravilla por la innumerables obras que ahí había, primeros tirajes, primeras ediciones, de pronto dio cuenta que entre ellos estaba un disco de la Ópera "Turandot" de Puccini, que alteraba el orden, puesto ahí seguramente por Sesshomaru o Lady Izayoi y dejado en el olvido por descuido de los sirvientes.

Reviso que estuviera en perfectas condiciones, mientras iba bajando por la escalienta, tarareando "Nessum Dorma" en su mente, recordando cuanto amaba escucharla de la voz de Luciano Pavarotti, decidiendo que esa seria la cancion perfecta para el climax.

Busco la letra por internet y poniendo la canción después de varios intentos con la aguja del fonógrafo, comenzó a aprenderse la canción, repitiendola una y otra vez, hasta que le salio completa.

Sesshomaru había decidido salir de su habitación y marcharse del Palacio en una de sus excursiones, pues sentía ahogarse y no quería terminar de echar todo a perder, necesitaba recuperar su tranquilidad y sangre fría para continuar con su plan.

En cuanto termino de bajar las escaleras, su corazón comenzó a latir con fuerza y su frente a sudar, mientras un escalofrio recorria su espalda al escuchar la musica que salia de la biblioteca, sintiendo por un breve instante, que era su hermano el que estaba escuchando sus discos de nuevo.

Pero fue un instante que se ahogó en la furia que comenzó a crecer en su interior, ¡lo había prohibido! ¿quien había osado a desobedecer la única prohibicion en esa biblioteca?.

Su juicio se encontraba nublado, pero a pesar de eso, fue un shock ver a Kagome junto al gran ventanal, con los pálidos rayos de sol, nimbando su belleza, concentrada y con los ojos cerrados, cantando con pasión aquella canción que tanto le gustaba imitar a su hermano, después de que juntos fueran al estreno de aquella obra.

Entró cerrando la puerta en silencio detrás de él sintiendo mil emociones revolver su cabeza, ¿cómo podía ser tan perversa que había sido capaz de olvidar a su hermano?...

_ ¡Basta!...

Su voz retumbo en la habitacion, sin presagiar nada bueno.

El cuerpo de Kagome saltó de la impresión, al tiempo que enmudecia su voz ante aquella interrupción tan violenta e inesperada, sorprendiendose aún más al leer en los ojos de él, una mezcla de sentimientos tan encontrados que no podía descifrar.

_ ¿Porque has desobedecido mis ordenes? ¿No sabes que tengo prohibido que esa música suene en esta casa?...

Ella parpadeó varias veces, confundida en extremo, sin reconocer al ser que tenía enfrente de lo irascible que actuaba, y recuperando la compostura, lo miro, al fin, clavando su mirada en la de Sesshomaru que la miraba colérico.

_ Lo ignoraba Sesshomaru, de lo contrario no lo habría hecho…

Hablo de manera dulce, tratando de que los ánimos se calmaran, intentando demostrarle que no había sido su intencion.

_ O tal vez… he notado que eres engreida al imponer tu "arte", aun a quien cómo yo, no lo desea admirar…

Sesshomaru estaba fuera de sí, intentando humillarla e insultarla con lo que fuera.

_ No te he dado motivos para que me ofendas de este modo, Sesshomaru, ya te he pedido una disculpa…

_ ¿Quien te crees tú, para hablarme de manera tan informal?...

Kagome estaba lívida, su rostro palido ante semejante escena.

_ Si porque estoy en su casa, "PRÍNCIPE", se cree con derechos para tratarme de manera tan injusta, dejeme decirle que esta muy equivocado…

Sesshomaru la interrumpio de manera hosca, sin dejarla hablar.

_ Tengo prohibido, repito, ¡tengo prohibido! que esta musica suene aqui, y haz sido ¡tú! precisamente quien ha venido a romper las reglas… más vale que obedezcas Kagome o lo pasaras mal…

Ella se sintió hervir de furia…

_ Haz debido primero averiguar si estaba enterada de tus estúpidas reglas o no, y ahora, para demostrarte que no te temo y que no me importa un comino tus palabras, continuare ensayando, pues esta "Nessum Dorma" me gusta y la usare en mi próxima actuación.

Sé acerco a la chica evitando tocarla, mirando con furia sus singulares ojos azules, mientras Kagome, desafiante, no apartaba la mirada.

_ Te aconsejo que no desobedezca, no sabes de lo que soy capaz…

Kagome se acerco aun más a su rostro, sintiendo el magnetismo que los bellos labios de Sesshomaru irradiaban, pero aun asi, no se dejaria amilanar.

_ No me acobardan tus amenazas, Sesshomaru, y si fueses más galante, te sentarias a verme para después aplaudirme, porque voy a seguir cantando y solo para ti, y esto, es un privilegio que no concedo a todo mundo…

Sé dio la vuelta con el cuerpo vibrando de rabia, orgullosa, sin dejar que se notara la turbación que sentía en ese momento, volviendo a bajar la clavija del fonógrafo y sonando de nuevo la música en la biblioteca.

No necesitaba tener sangre de sacerdotisa en sus venas para notar cómo su youki sé había elevado peligrosamente, sintiendo su seguridad y su propia vida, pender de un hilo.

_ ¡¿Porque me desafias?! ¡Vete de aqui si no quieres que cometa una locura!.

A pesar del miedo que podía sentir, el orgullo de Kagome inflamaba su alma de manera insólita, obligandola a actuar de manera irracional, deseando hacerlo rabiar, pues si de otra manera le hubiera pedido las cosas le hubiera obedecido, ¡pero asi no!, asi nunca conseguiria nada de ella.

Lo miro con los ojos llenos de reproche y dándole la espalda desafiante, ajusto el volumen del fonógrafo, ignorándolo.

Sesshomaru sintió su cuerpo hervir de furia, las venas de su cuello se inflamaron de rabia, a punto de estallar con el semblante serio, casi diabólico del coraje que le embargaba.

¡¿Es que acaso esa mujer se había propuesto burlarse de él?!

Cerró los puños rabioso, no conseguiría vencerle aquella mujer perversa y frivola, ¡No lo conseguiria!...

Cómo poseído, avanzó hacia ella, con los ojos inyectados de un color rojo sangre y su poder haciendo revolotear sus cabellos, mientras una especie de latigo brotaba de sus manos, haciendolo chasquear en el aire, antes de aterrizar sobre el fonógrafo y destruirlo por completo haciendolo estallar en mil pedazos.

Kagome soltó las muletas, avanzando hacia él tratando de contener aquel arranque que amenazaba con destruir aquella valiosa biblioteca.

_ ¡Sesshomaru no lo hagas! ¡detente!...

Pero él no la escucho, lanzandola aun lado, lastimandola por accidente, con aquel misterioso latigo imbuido de acido veneno, haciendola gritar de dolor ante su carne lacerada, por la que comenzaba a brotar sangre.

Él ni siquiera sé había dado cuenta de su presencia, y cuando noto que la música había cesado, sé sintió agusto con su obra, hasta que sintió el olor de la sangre y las lagrimas de Kagome, que estaba encogida sobre el diván en el que había aterrizado, herida por su latigo.

_ ¡Por Dios! Kagome, perdóname, no ha sido mi intención…

Sé sentía profundamente avergonzado, pues a pesar de odiarla, le dolia verla tan desvalida y frágil, con la piel de su brazo sangrando.

La tomó entre sus brazos mientras ella lloraba con más fuerza, temblando de miedo entre ellos.

_ He actuado de manera irracional dejando que mi Bestia interna explotara… te he lastimado y me siento avergonzado por eso… dejame limpiar tu herida antes de que pase a mayores.

Kagome no comprendio sus palabras, y continuaba llorando, esquivando su rostro.

_ Dejeme, Príncipe, me ha hecho mucho daño…

Una amargura en el interior de aquel Daiyoukai, crecio, invadiendolo y por más que intentaba aferrarse al odio que sentía por ella, solo un completo aturdimiento en su alma, pues sentimientos "inexplicables" se empeñaban en desplazar aquellos con los que había sobrevivido todo ese tiempo.

Sesshomaru acerco su boca a la herida, infectada por su veneno y comenzó a la lamerla, limpiando la sangre que escurría, inyectando con las propiedades curativas de su saliva, aquel antídoto que sanaría el veneno que había depositado el latigo en su cuerpo.

Kagome estaba estupefacta, no podía creer lo que veían sus ojos, aun asi su mente se negaba a tomar aquella acción cómo una ofrenda de paz, se había equivocado en esperar algo más de Sesshomaru hacía ella, ¿tan dolido estaba que aquella amargura había envenenado su corazón? ¿acaso sus amores rotos con Kagura habían provocado tanto rencor hacía cada mujer?.

_ Kagome, si supieras cuanto te amo en verdad…

Ella se quedó quieta sin demostrar que había escuchado sus palabras, pues ni ella misma comprendia lo que había pasado en ese instante en que el mundo había dejado de girar.

Quería escuchar una respuesta de ella, sentía una inquietante desesperacion, pues nada de lo que dijera podría remediar aquel acto salvaje que le provocaba una deprimente sensación de desprecio hacia sí mismo.

El príncipe se enderezo lentamente, sin pronunciar una palabra más y giró sobre sus talones para salir silenciosamente de aquella biblioteca, donde había hecho sufrir a Kagome, lo que él creía la peor pesadilla de su vida.

Kagome se dio cuenta que la herida de su brazo había desaparecido y buscando sus muletas para irse a refugiar a su habitación, no pudo evitarse preguntar, tristemente, porque ella también sé había enamorado de un hombre sin corazón, aunque este dijera amarla...

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Hola! ¿les gusto?...

Gracias por su hermosos reviews y por todas las lindas palabras y buenos deseos… en serio mil gracias…

Saludos a aquellas que me leen por primeras y también a las que me vienen siguiendo a pesar de todo…

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Les mando un abrazo supercalifragilisticoespialidoso hasta donde esten….

YOI MINO :3