DISCLAIMER:

Esta historia está basada en el cuento "EMBRUJO", que se publicó en la revista "ROMANCES", del mes de julio de 1951, escrito por la autora CARMEN G. GONZÁLEZ DE MENDOZA, conocida también, como MARIA DEL CARMEN GARRIDO (wikipedia)

Los personajes del manga y anime "INUYASHA" pertenecen a RUMIKO TAKAHASHI.

De la colección de revistas "ROMANCES" de mi Abuela, esta segunda adaptación, que espero que les guste…

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Había llorado cerca de una hora después de que Sesshomaru saliera de la habitación, sin darse cuenta de que estaba a oscuras, pues el sol se había ocultado y poco a poco la noche, afuera, hacía su aparición.

Su cuerpo entero dolia, y agachándose para recoger sus muletas, salió de la biblioteca a prisa, rogando con no toparse con nadie.

Cuando entró a su habitación, sé dio cuenta de que su baño estaba preparado, y que no tardaba en llegar la doncella que había dispuesto Lady Izayoi para su cuidado, así que tomando un pañuelo de tela, lo mojo y limpio los restos de sangre que quedaban en su ropa y su cuerpo, pues en su piel no quedaba ni el menor rastro, después de que Sesshomaru sanara sus heridas.

Sabía que el olfato de cualquier youkai se daría cuenta de el olor de la sangre en su cuerpo, pero su doncella al notar que ella había tratado de limpiar su cuerpo por sí sola, no comentaria nada al respecto, siendo discreta y respetando su intimidad.

En esos momentos deseo que Jakotsu o Bankotsu estuvieran ahí y pudieran sacarla de aquel lugar cuanto antes, pero de inmediato se arrepintió de sus pensamientos, ya que sabía el cariño fraternal que los unía a aquella familia, y no podría ser capaz de interponerse.

*O*O*

Sesshomaru se había encerrado de nueva cuenta en su cuarto de música, tocando el piano incansablemente, evadiendo aquella rabia y aquellos sentimientos de culpa que amenazaban con volverlo loco, pues aunque sintiera un odio descomunal hacía aquella mujer, jamás había sido capaz de herir a alguna.

Y sé sentía despreciable, peor que cualquier bastardo de poca monta sin honor, ni sentido comun.

Escucho los tímidos golpes en la puerta de aquella habitación, y su youki sé alzó furioso, pues conocían las reglas y en ese momento no estaba para que lo desobedecieran.

Una de las sirvientas de su madre, entró pálida, arrodillándose y poniendo el rostro casi en el suelo, temerosa del Príncipe.

Sesshomaru se sintió conmocionado y culpable, pues esa actitud de temor, era algo que había sembrado el mismo y que en esos momentos lo atormentaba.

_ Mí Señor, disculpe la interrupción, pero Lady Izayoi solicita su presencia en su saloncito.

Sesshomaru respiro tratando de no alterarse, modulando su voz para que aquella sirvienta no sé desmayará en su presencia, pues bien sabía de lo que era capaz si alguien se atrevía a desobedecer sus órdenes y ya estaba lo suficientemente alterada.

_ En un momento voy para allá…

La sirvienta sé levantó a prisa, sé inclinó nuevamente y salió de ahí a prisa, tratando de no verse demasiado obvia y fallando en el intento.

Camino en silencio hasta la habitación de su madre, tratando de adivinar para que lo quería, pues solo para ser amonestado, era llamado a sus habitaciones.

¿Los habría escuchado? ¿Kagome le habría dicho algo?... la culpa de nuevo retorció su interior, y aceptó enfrentar sus errores con entereza, pues bien merecido se lo tenía.

Toco suavemente la puerta de la habitación de Lady Izayoi entrando inmediatamente después.

_ ¿Me haz mandado llamar, Madre?...

Izayoi estaba sentada, preparando el té. y lo invitó a sentarse frente a ella.

_ Si hijo, hay algo que realmente me preocupa y quiero hablarte.

Nuevamente la imagen de Kagome sobre aquel diván, llorando y con su sangre manchando sus ropas, aparecio nuevamente.

_ Sesshomaru, si aun no estabas preparado para volver a la sociedad, me lo hubieras hecho saber… entiendo que actualmente nuestros invitados, han sido por iniciativa mía, pero jamás lo hubiera hecho si no me hubieras asegurado en París, que te encontrabas en mejores condiciones… Tus modales se han vuelto oscos, y cómo Señor de esta casa, estas dando un mal ejemplo.

Sesshomaru se removía incómodo en su asiento, pues jamás había esperado que su madre lo regañara por ese insignificante motivo, el no haber sido el "correcto" anfitrión para sus invitados.

_ Los hermanos Yoshida te conocen, y sé que ni Bankotsu y Jakotsu han tomado a mal tu carácter, pues ellos más que ninguno te comprenden, pero en lo que respecta a…

Sesshomaru se puso de pie, caminando impaciente por la habitación.

_ ¿Que deseas que haga? los atiendo cómo puedo, todo esta a su disposición, y procuro ser lo más amable y correcto posible..._ y la culpa nuevamente se removió en su interior_ … más de lo que estoy acostumbrado a dar, y si lo dices por ella, tú más que nadie sabe lo mucho que aborrezco al resto de las mujeres.

Izayoi lo miro con pena, pues creía saber el motivo de sus palabras, y aunque el hecho de mencionar a Inuyasha frente a él, estaba prohibido, necesitaba hablar, pues estaba realmente preocupada por él…

_ Es una tonteria lo que dices, Sesshomaru, y aunque te molestes hablaré de aquel tema que tanto nos apena a los dos pues creo que es necesario en este momento… Sesshomaru, si Inuyasha no tuvo suerte en el amor, con las mujeres, es por no saber elegir, no por que todas fueran asi; eso no significa que pueda sucederte a ti.

Sesshomaru dejo de avanzar por aquella habitación, congelándose, sorprendido con la guardia baja por aquellas palabras, que salían de la boca de aquella que amaba cómo su madre, sentándose a su lado, anonadado.

_ Calla madre, te lo ruego, no quiero recordar aquello que con tanto esfuerzo trato de olvidar.

Izayoi sé sintió mal al verlo tan desvalido y vulnerable cómo en esos momentos, y acarició aquel largo, suave y brillante cabello, que caía sobre su espalda y que tanto le recordaba a su amado.

_ ¿Cuanto más pretendes querer engañarme?... ¿crees que no sé lo que sufres?, intentas ocultar tus sentimientos con la intención de no lastimarme y hacer mi carga más pesada, cuando la realidad es otra y si decidieras abrirte a mí, tal vez encontrarías aquel consuelo que tu alma desesperadamente necesita… por que yo, Sesshomaru, lo sé todo.

Sé levantó de manera violenta con el rostro desencajado de dolor y sorpresa, ante las palabras de su madre.

_ ¿Que dices…? ¿Que es lo que sabes?...

Izayoi lo interrumpió, antes de que se negara a dejarla a hablar.

_ Si hijo, lo sé todo… sé que lo de Inuyasha no fue un accidente de esquí en la cima de aquella montaña y que en cambio decidió quitarse la vida, por aquella que no lo supo apreciar, que no lo supo amar, haciéndolo desgraciado y aprovechándose de él y de sus sentimientos… y que también es culpable de tu odio hacia las mujeres…

Ella sentía el youki de su hijo, alzarse lentamente, oscuro y lleno de rabia.

_ ¿Quien ha sido el alma "bondadosa" que se atrevió a decirte todo aquello?

Su voz podría inspirar un verdadero terror a sus enemigos, pero a su madre no, pues ella lo comprendía y lo amaba aunque no hubiera salido de su vientre.

_ Si, Sesshomaru, Kagura me lo ha contado todo, conoció en Nueva York a una amiga que tenía en común a la que era mujer de tu hermano, y aunque no la conoció ni siquiera de vista, por medio de ella se enteró de la vida que llevaba tu hermano con ella, y aunque quiso advertirnos Kagura, para cuando pudo regresar a Japón, se enteró de Inuyasha se había separado de ella y dejó el asunto por la paz, sin sospechar lo que podía suceder después.

Las palabras de su madre lo hicieron comprender, que sé había equivocado con aquello que había supuesto desde un principio, y que no había sido "ella" la que había puesto al tanto de todo a su madre, tal vez intentando suavizar las cosas o pidiéndole falsas disculpas, ¡si no que había sido Kagura! aquella entrometida, frívola y prejuiciosa mujer, con la que alguna vez estuvo comprometido y con la que había tenido intención de llevar un matrimonio en paz, y que al final había rechazado, al enterarse del desprecio y la antipatía que sentía hacía su hermano por ser Hanyou.

Algo que tampoco su madre sabía.

_ Lo que no acabo de entender cómo es que, a pesar de que sientes una muy obvia aversión por las mujeres y por la Señorita LeBlanc, al mismo tiempo tratas de enamorarla, seria todo tan sencillo si admitieras lo que sientes en realidad.

Sesshomaru ahora si sé había quedado sin palabras, sorprendido por cómo su madre había cambiado de un tema a otro y al mismo tiempo lo había dejado en evidencia de esa manera, ¿acaso aún no sabía a qué sé debía? ¿no por eso le estaba llamando la atención y contandole todo aquello?... su madre aun no sabía…

_ La odio…

Fu apenas un susurro, pero bastante cargado de rabia y pasión al mismo tiempo.

_ ¿Entonces a que estas jugando? ¿que pretendes al amarla y odiarla al mismo tiempo?

_ Dejalo asi madre, es mejor que sigas en la ignorancia y no trates de indagar dentro de mí, pues puedo ser acreedor a tu desprecio y eso si no lo soportaría… solo ten por segura que ellas merecen ser tratadas asi, Kagome, Kagura, ¡todas! por ser hipocritas, malas y el haberse atrevido a mirar a mí hermano y no ver en él más allá de ser solo un Hanyou…

_ ¡Sesshomaru por Dios! me asustas…

Él caminaba cómo animal enjaulado por la habitación, furioso…

_ A Kagura la rechace justo antes de casarnos, humillandola y dejándola en vergüenza ante la sociedad, poniéndola en evidencia, aunque nadie sospeche porque y con Kagome hare lo mismo, la seduciré, la llevaré a amarme con locura y desesperación, arrebatandole aquel falso corazón y luego le daré la espalda tambien dejándola sumida en sus asquerosos sentimientos…

Izayoi no podía creer las palabras que salían de aquel hijo que siempre había sido sensato y sabio, y que en esos momentos se encontraba sumido en la furia y el rencor que habían dejado atrás la muerte de Inuyasha, y que eran sus palabras fruto de aquellos sentimientos, mortificandola intencionalmente, intentando con toda su alma, hacerlo entrar en razón.

_ ¿Que mal te ha hecho esa pobre mujer? vuelve en ti, hijo mio, serenate y no digas esos disparates, de los que te puedes arrepentir después, recuerda tu educación, tus principios... _ pero una idea algo imposible cruzo por la mente de Izayoi _ … ¿acaso ella es…?

_ No…

_ No puedo creerlo yo tampoco, pero si ha sido Kagome, solo Dios puede juzgarla y nosotros no tenemos por qué aplicar justicia por nuestras propias manos… seguro fue sin intencion, Inuyasha tenía un alma sensible y ella es una buena persona en esencia… olvida esa venganza, ninguna mujer merece ser tratada de esa manera.

Sesshomaru sonrió irónico en su mente, pues a veces creía lo mismo, a veces Kagome le hacía creer eso… y dudaba de si mismo.

_ ¡Ella no fue la culpable!... ya dejalo asi por favor y perdoname si esta vez no puedo hacerte caso, ahora no puedo prometerte nada, esto es superior a mi y me volveré loco si no llego hasta el final con lo que me he propuesto.

Aquellas últimas palabras mostraban pesar, y lo vio salir de aquella habitación caminando de manera lenta y algo errática, cómo si estuviera tomado, cuando solo era el exceso de dolor en su alma, algo que no dejaba mostrar muy seguido ante nadie.

¡¿Que había sido todo aquello?!... Izayoi lloraba de tristeza ente la herida que había dejado Inuyasha en su hermano e hincándose frente al altar de él que estaba en su habitación, rezo rogándole que le ayudará encontrar la paz y a su querido Inu no Taisho, que lo guiara desde el más allá, pues Kagome no era una mala mujer ella lo sabía, jamás se había equivocado con una persona y no merecía ser arrastrada al oscuro mundo del que no podía salir su amado hijo.

_ Cuidalos por favor…

*O*O*O*

Un par de días habían pasado y aunque en un principio, Kagome se había negado a salir de su habitación, había decidido regresar a la biblioteca, pues se negaba a preocupar a Lady Izayoi, ya que ella no tenía la culpa de nada y no le daría mortificaciones por su hijo.

Estaban en medio de una tormenta invernal y Kagura, sin poder salir de aquella mansión, ni siquiera a montar a caballo o pedir que la llevaran a la ciudad más cercana en el helicóptero, entró también a aquella silenciosa biblioteca con el pretexto de buscar un libro para leer, pues ni siquiera la televisión ofrecía ese día, distracción para su aburrimiento.

Kagome solo la saludo con un ligero movimiento de cabeza, dedicando más atención a la novela que leía, que a su llegada.

_ No quise interrumpir tu lectura, solo venia por un libro… ¿me puedo sentar aqui? aprovechando que estas, podemos platicar un poco, el día no da para más…

Kagome se sentó derecha, recomponiendo su postura relajada frente a ella.

No valía la pena negarse, pues a pesar de que había una evidente fricción entre ellas, por su parte, estaba dispuesta a llevar las cosas en paz, ya que por el momento ambas convivian bajo el mismo techo… además Kagura tenía el defecto de hablar de más, y tal vez podría lograr averiguar a través de ella, que había convertido a Sesshomaru en aquel ser frio que en nada se parecía a los relatos que había escuchado de Bankotsu, antes de conocerlo.

Kagura encendió un cigarrillo y le ofreció uno a ella, que aceptó, encendiendolo por su cuenta, con la elegancia y distinción que solía imprimirle a todos sus actos, mientras Kagura, cruzaba las piernas y lanzaba el humo por la boca, mientras sonreía, analizandola… y Kagome sabía que algo estaba tramando, y no caería, pues ella también tenía marcado su objetivo.

_ ¿Vaz estar mucho tiempo aqui, Kagome?... ¿o solo hasta que tu pierna sane?...

Kagome exhalo el humo por sus labios mirando con una sonrisa.

_ No, Kagura san, de hecho cuando Bankotsu y Jakotsu regresen me iré a la mansión que tienen sus padres en Hokkaido…

Noto una leve turbación en los gestos de ella, que supo ocultar muy bien, preguntandose que sé había significado.

_ Pero al menos estaras para la cacería tradicional de la familia Taisho, no es una gran fiesta cómo la del cumpleaños de Lady Izayoi, pero familias importantes cercanas a los Taisho, se reunen aqui y realizan una cacería, empoderandose simbólicamente, unos sobre otros… estoy segura de que a Sesshomaru le hace mucha ilusión que llegue ese día…

Kagome rodó los ojos inconscientemente, antes de responder sarcastica.

_ ¿Es que acaso al Príncipe le hace ilusión algo?, pense que su apatia e indiferencia eran generales, pues desde que lo conozco no he visto ninguna reacción de ese tipo, ni reír de manera sincera… es más, creo que no sabe sonreir.

Trataba de expresarse, cómo si no le importara, siendo irónica, mientras Kagura la miraba con interés, preguntandose, tal vez si era actuacion o realidad lo que veía en ella.

_ Antes de morir su hermano, la sonrisa de Sesshomaru era algo más común de ver, y algo imposible de olvidar.

_ Debió de quererlo mucho… Jako nii me contó que murió de manera algo trágica, ¿no?.

Kagura siguió dando bocanadas de humo antes de hablar, recordando el pasado.

_ Sesshomaru era cómo un padre para el muchacho, siempre al pendiente, siempre atento protegiéndolo de todo y todos, ¡cómo odiaba al bastardo!...

Kagome se quedó helada ante las palabras de Kagura, que furiosa, exhalaba la última bocanada de humo, de su ya extinto cigarrillo.

_ ¿Pero que daño te hizo para que te expreses de esta manera?...

Le replico, con un tono escandalizado, en desacuerdo con ella.

_ ¿Daño?... Por su culpa, Sesshomaru rompió nuestro compromiso, por su culpa me quede yo sin aquel que me gustaba, a Sesshomaru no le importaron mis ilusiones, ni el que fuera rechazada socialmente después de que no respeto la palabra dada de casamiento, un día simplemente no quizo saber de mí y sé que aquel hanyou tuvo algo que ver.

Kagura aplastó la colilla en el cenicero, y la miro a los ojos, notando Kagome, aquel brillo de amargura que la invadía internamente.

_ Lo unico que agradezco, es que yo no le quería lo suficiente cómo para volverme loca y dejarme vencer, y aquí estoy de nuevo saliendo adelante por mis propios méritos… ¿y de que sirvio todo aquel capricho de hermano menor? ¡Para nada! ninguno de los tres fuimos felices, y aquel por el que Sesshomaru sacrificara mi amor, menos que ninguno, ¡y me alegro!...

_ ¡Oh Kagura! ¿cómo puedes expresarte así de un pobre que ya no esta entre nosotros?

Kagome estaba horrorizada, arrepentida de siquiera haber pensado en propiciar una conversación con ella.

_ Y agradezco por eso, asi no me estorbara cuando me comprometa de nuevo con Sesshomaru… pues he decidido que después de que pase lo de Lady Izayoi, aceptar de nueva cuenta un matrimonio por conveniencia con él, ya que a mí no me importa su carácter hosco y sus malos tratos, lo mio solo es conseguir estatus… ya sabre yo domerle con mi belleza y someterle con mis caricias…

Hizo un esfuerzo sobrehumano para no demostrar en su rostro, o en su mirada, cuanto le habían molestado las palabras de Kagura; ¡la odiaba!, en verdad odiaba a esa hembra.

_ ¿Aun lo quieres?...

_ ¿Quererle haz dicho? No, no le quiero, jamás lo he hecho, ni con él ni con nadie, y si alguna vez ese tipo de "sentimiento" cruzo por mi mente murió en el momento en que supe lo mucho que podria lograr si cumplia mí objetivo de casarme con él.

En ese momento palideció, estaba que reventaba de furia y ya no podía ocultarlo, y tuvo que sujetarse mentalmente y morderse la lengua para no gritarle en el rostro lo que pensaba de ella… era mala, hipócrita y egoísta, ¡¿y así quería conquistar a Sesshomaru?! ¡No!, no mientras ella pudiera evitarlo…

Y la sorpresa por el último pensamiento la congelo de nuevo, pues no podía creer lo que había asegurado, ¿acaso ya lo había perdonado?... si, definitivamente si, él había sufrido mucho…

_ Odia a las mujeres, ¿no te haz dado cuenta?...

Kagome insinuó aquello que tanto le había demostrado el Principe , para ver cómo Kagura reaccionaba.

_ Te equivocas, querida… Sesshomaru no odia a las mujeres, odia solo a una… él a lo mejor no sabe que yo conozco toda la historia, pero lo se… estuve una pequeña temporada en Nueva York con una familia amiga, y mi amiga era parte del círculo social de aquella mujer que tan desgraciado hizo al hermano de Sesshomaru, enterandome de los hechos vergonzosos que llevaron a su fracaso matrimonial…

Sintió una extraña sensación crecer dentro de ella, cuando la ciudad de Nueva York fue mencionada, cómo un presentimiento, que intentó descartar, ya que no recordaba haber conocido al hermano de Sesshomaru a través de Bankotsu y Jakotsu.

_ ¿Tan feo fue…?

Kagura se removió en su asiento, encendiendo un nuevo cigarrillo…

_ Imaginate… tanto así que no lo resistio y se suicidó…

Kagome cubrió su boca y sintió un dolor en el pecho, imaginando el dolor de aquel del que se había enamorado.

_ Sesshomaru intento cubrir el hecho con mentiras, pero los pocos que somos cercanos a la familia Taisho sabemos la verdad, ¡ambos son demasiado buenos esquiadores cómo para sufrir un accidente! y eso sin mencionar el hecho obvio de la herencia youkai de ambos, y un hanyou, aunque más débil que un youkai, no deja de ser fuerte… él hizo algo para morir en aquella montaña.

Sintió sus ojos llenarse de lagrimas, pues era demasiado impactante el saber cómo alguien en la plenitud de la vida, sea capaz de perder la vida por culpa de alguien más… y sentía sus fantasmas despertarse y estrujar su alma.

_ Pero tú no puedes asegura lo que no haz visto, Kagura, nadie esta exento de la desgracia y los accidentes pueden pasar seas Youkai, Hanyou o Humano.

_ Pues yo lo aseguro, él se suicidó, pues estaba demasiado amargado y habían matado sus ilusiones, cómo para seguir arrastrando una vida que le era demasiado odiosa, por su condición de Hanyou y lo grotesco de su presencia… ¡es estupido amar a alguien cómo lo hizo él con aquella mujer!, ahí demostró lo absurdo y patético que era…

Kagome la miraba a los ojos, evidentemente molesta, asqueada de sus palabras, de su actitud, le sostenía la mirada de manera cínica, mientras seguía fumando su cigarro…

Tan ensimismadas estaban en la platica, que ninguna de las dos sé había dado cuenta de cuando Sesshomaru llego a la biblioteca, abriendo la puerta en silencio al escuchar la plática entre aquellas dos…

Tenía rato ahí, junto al marco de la puerta, escuchando las ponzoñosas palabras de Kagura, mientras su alma se desangra de dolor, encerrándose en sí mismo y en sus dolorosos recuerdos.

Una palidez enfermiza cubría su rostro, y sus manos, fuertemente apretadas, comenzaban a sangrar…

_ Perdonen que interrumpa, pero mi madre esta buscando a Kagura…

Ambas se quedaron congeladas en sus asientos.

Kagura, con los ojos abiertos cómo platos y el corazón en la garganta sé preguntaba ¿cuanto de aquella plática había escuchado? ¿desde cuando estaba ahí?

Y Kagome, con los ojos húmedos de las lagrimas de indignación que se negaba a dejar salir enfrente de aquella arpía, solo quería levantarse y correr abrazarlo y calmar con caricias y palabras de ternura, aquel sufrimiento que no sé esforzaba en ocultar.

Kagura, decidió que al no decir ninguna palabra y no reaccionar de manera violenta, era porque no sé había enterado de aquella platica.

Y sonriendo despreocupada, sé levantó de su asiento, acercándose de manera coqueta y seductora.

Sesshomaru, aparte del aquel dolor sordo que amenazaba con someterlo, sintió una rabia extrema, al notar aquella cínica sonrisa en labios de aquella asquerosa hembra, y sin darse cuenta, el mismo látigo de energía que había salido de sus dedos y con el que había lastimado a Kagome, salio de su mano derecha agitándose peligrosamente, ante la mirada de terror de Kagura…

_ ¿No me lastimaras, verdad?...

Pregunto con osado temor…

_ ¿Porque piensas que puedo hacerlo? quedate tranquila, Kagura Onigumo, no me gusta hacer el papel, ni de verdugo, ni de justiciero, aunque supiera que te lo merecieras… mí madre reclama tu presencia…

Se hizo aun lado y Kagura salió de aquella habitación sin mirar atrás, aterrorizada por la fría maldad en el youki de Sesshomaru, temiendo por su bienestar o su vida, en esos momentos.

Al escuchar que las puertas de la biblioteca sé habían cerrado, Sesshomaru cerró sus ojos también, apretandolos con fuerza, recargándose sobre ellas con una pesadumbre infinitas, sintiendo unas enormes ganas de llorar, conteniendose solo por estar Kagome ahí, pero sin evitar el resto de los sentimientos que sentía.

Ella en silencio, se acercó abrazándose a él con fuerza, tratando de transmitirle aquello que su alma sentía en esos momentos, consolandolo…

_ Aquí estoy para ti…

Y abrazándose a ella, se deslizó, recargado en la madera, cayendo sentado en el suelo con ella en brazos, aferrándose a aquella paz que el cuerpo suave y fragante de Kagome, le ofrecía en esos momentos.

Y se besaron con suavidad, alargando aquella sensación, mientras sus bocas sé saboreaban, olvidando al dolor de sus corazones, estaban hartos de cargar tanto peso, en esos momentos solo querían disfrutar ese amor recién descubierto… y respondiendo a aquella confesión que él le había hecho en esa misma biblioteca, le dijo:

_ Yo también te amo, Sesshomaru…

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¡Sigo viva!...

¿Les gusto este capitulo? a mí sí, porque aunque en la versión original el drama es un poco más light, trate de elevarlo de nivel, tipeando en mí computadora emocionada con las escenas que mi cabeza creaba, pues este es el punto de quiebre y donde todo la acción y el drama comienza, pero antes, un poco de dulce, dulce amor, ya que no puede ser drama y más drama…

Agradezco sus comentarios y pues esta vez también comenten para saber sus opiniones…

Les mando un abrazo supercalifragilisticoespialidoso hasta donde estén…

YOI MINO :3