Hola amores, aquí su coneja con el nuevo capitulo.


Capítulo Ocho: Búsqueda.

Continuando con el capítulo anterior, nuestro dragón quiso aventurarse en la búsqueda de volver a encontrar a su familia. Llegaron a la Central Espacial Universal, la cual era la base más grande de toda la Federación, lugar donde se encontraban los altos mandos de dicha organización. Andros y Shaona fueron hasta la cámara de archivos para investigar sobre los avistamientos de los Dragones Kiryanos, mientras que Maya llamaba a su grupo para explicar la situación. Pero en el momento que Andros quiso entrar dos guardias le bloquearon el paso.

—Acceso denegado a los civiles— le dijo uno de los guardias.

—Soy parte de la Federación— decía Andros mostrando su placa, el guardia la tomo e inspecciono en la base de datos.

—Andros, parte del Equipo Alquimia, Rango: Oficial Técnico— hablo el guardia.

—Ven, ahora déjenme entrar— les pidió el dragón, pero los soldados aún se negaron.

—Denegado, rango insuficiente— ahora decía el soldado.

Eso solo hacia enfurecer más al pequeño dragón, cuando Shaona lo intento, el soldado tomo la placa y analizo en la base de datos.

—Shaona, Jefa de Seguridad de la Estación Vulpina, Rango: Alférez.

Al entregarle su placa también le denegaron la entrada.

—Oye— se quejó la gata blanca.

—Denegado, rango insuficiente.

Ambos se dieron la vuelta para marcharse cuando se toparon con Maya.

— ¿Qué paso?— pregunto la gata gris.

—No nos dejan entrar porque no tenemos el rango suficiente— le explico Andros.

—Déjenme que me encargue— le aseguro la gata.

A los pocos segundos los soldados habían abierto las compuertas de la cámara de Archivos, la gata les sonreía triunfal a sus amigos, mientras que los guardias tenían rostros de horror.

Los tres accedieron a la cámara de archivos y se separaron para buscar sobre el tema, paso al menos dos horas y volvieron a reunirse.

— ¿Encontraron algo?— pregunto Maya.

—No— le contesto Andros.

—Nada encontré— contesto Shaona.

Los tres suspiraron casi como derrotados cuando una voz se alzó.

—Vaya, si es la gatita de Amun.

Hablaba de forma burlesca aquella voz, los tres voltearon y miraron a una humana de piel morena, ojos avellana, cabello de rastras de cuatro colores, siendo el rojo el predominante y en los mechones habían celeste, amarillo y morado, vestía como una típica secretaria solo que su escote mostrara más de lo que debiera pero sin llegar a ser indecente, al igual que la falda mostraba mucho de sus contorneadas y fuertes piernas.

—Ah, hola Zuri— le saludo Maya.

— ¡AH PERO QUE HERMOSO DRAGONCITO TIENES AQUÍ!— grito la humana mientras abrazaba a Andros efusivamente.

—Ayuda, su amor me estrangu…— se quedó sin aire Andros.

—Podrás bajarlo, lo matas— le ordenó Maya a la humana.

—Malvada— refunfuño la humana mientras liberaba al dragón de su abrazo.

—Oye Zuri, ¿Podrías ayudarnos con una información?— le pregunto Shaona algo apenada.

—Pero, más que por supuesto, mi querida gatita— aceptaba la humana.

—Gracias— le agradecían los tres.

Zuri los guio hasta el centro la base central de archivos, se colocó frente al ordenador y les pregunto.

—Bien ¿Qué clase de información ocupan, mis amores?

—Buscamos sobre avistamientos de dragones Kiryanos— le contesto Andros apresuradamente, subiéndose en la mujer.

—Andros, compórtate— le regaño Maya, el dragón se bajó de la mujer y se puso a lado de la felina.

—Que buen niño— comento Zuri.

Comenzó con la búsqueda por todo el sistema y a los pocos minutos ya tenía toda la información necesaria, anoto en una hoja y se lo entregó a Maya.

—Aquí tienen la ubicación de todos los planetas que en los que se han visto dragones Kiryanos.

—Gracias Zuri, te la debo— le agradecía Maya.

—No te preocupes querida, que para eso somos las amigas.

Los tres se despidieron y salieron de la cámara donde se encontraba los guardias, Maya volteo a verlos y les lanzo una mirada maligna, la cual hiso que se asustaran.

Los tres regresaron al Seraph y dieron marcha primer planeta el cual se encontraba a treinta mil años luz, durante el viaje Maya quien conducía tenía a lado a Shaona quien no paraba de coquetear y juguetear con la gata.

—Ya Shaona, necesito concentrarme en pilotear por favor— le pedía a su amante que la dejara.

—Ñop— se negaba juguetonamente Shaona —Oye Maya ¿Ya viste esa abeja?— le pregunto con una sonrisa tonta.

— ¿Cuál abeja?— le pregunto Maya extrañada.

—La que te muerde la oreja— le respondió Shaona al mismo tiempo que le comenzó a darle mordiditas en la oreja a Maya, mientras el dragoncito tenía que aguantar sus jueguecitos.

—Gatita, por favor necesito centrarme, además aquí esta Andros— le seguía suplicando Maya.

—Vamos amiga, no creo que a tu hijo le moleste— le respondió.

Ambos se sonrojaron por lo dicho de Shaona.

— ¿HIJO? No ¿Qué dices? Andros solo es mi compañero— se excusaba la felina.

—SÍ, Maya solo es mi jefa de equipo— también se excusaba el dragón.

—Aja— sin creerse lo que decían ellos dos.

Aunque puede que solo sean compañeros de equipo, Maya si se preocupaba mucho por cada uno de ellos, pues los consideraba su única familia y al igual que con Andros, ella se preocupó por el dragoncito, contratándole un profesor particular para sus estudios, también se preocupaba mucho por él; literalmente se comportaba como una madre para Andros, lo cuidaba, le limpiaba el rostro cuando se manchaba el rostro al comer o hasta le bloqueaba la programación para adultos que pasaban por el cable, sumida en sus pensamientos que se distrajo en mirar, cuando Andros grito.

— ¡CUIDADO!— haciendo que reaccionara justo cuando un asteroide se acercaba frente a ellos, Maya con agilidad maniobro el Seraph esquivando la gran roca espacial.

—De acuerdo, mejor quedémonos quietos hasta llegar— sugirió Shaona y ambos asintieron.

El primer planeta al que llegaron tenía las condiciones terrestres, estaba habitado por Kripters. Estos eran una especie de humanoides de cuatro brazos y piel gris. Los tres entraron a un mercado alienígena donde se podía ver a diferentes razas coexistir y comerciar.

Maya se acercó a un tendero nativo y le hablo.

—Disculpe buen hombre, estamos buscando una raza en particular.

— Y ¿De qué raza se trata pequeña niña?— le pregunto el tendero, cosa que molesto un poco a Maya que le dijeran niña por su estatura pequeña.

—Dragones, dragones kiryanos, tenemos información que han sido avistados en este planeta— le respondió.

—Sí… Hemos visto algunos especímenes de esa raza por la montaña Tarauh, se encuentra a unos doscientos kilómetros al este— el tendero le dio la dirección de la montaña y regresaron al vehículo que tenían. Avanzaban rápidamente por los terrenos escarpados del lugar, hasta que llegaron a las faldas de la montaña, se podían observar dragones iguales a Andros, algunos variaban en color y estética pero la morfología era idéntica. Comenzaron a escalar la montaña llegando a un nido donde se encontraba una dragona de tres metros de altura cuidando de sus huevos. El trio mostró sus placas para identificarse ante la dragona.

—Lamentamos molestarla, pero estamos buscando a los familiares de mi amigo quienes perdió durante el cataclismo de su planeta— hablo Maya de manera autoritaria. La dragona cubría sus huevos de algún ataque posible, les respondió.

—Lo lamento, pero nunca había visto a este niño— le comento la dragona.

—De acuerdo, que tenga buenas tardes— se despedía Maya, los tres iba a continuar su camino, cuando la dragona los detuvo.

—Esperen, tal vez el líder del clan les pueda ayudar, si dicen que su amigo estuvo durante el gran cataclismo, tal vez el líder sepa algo, él se encuentra en la caverna más grande— les comento la dragona.

—Gracias por la información— agradeció Andros.

Continuaron subiendo hasta llegar a la susodicha caverna la cual era bastante amplia, en ese lugar se podía resonar los pasos de un dragón de muy avanzada edad ya que por lo visto se movía en cuatro patas en lugar de las dos traseras como los demás del clan.

Este los miro, como si los estuviera juzgando, Andros se acercó algo temeroso mientras mostraba su placa.

—Disculpe líder del clan, estoy buscando a mi familia, la perdí durante el gran cataclismo de nuestro planeta natal.

El dragón no dijo alguna palabra, pero respiro profundamente como si quisiera aspirar a los tres de golpe, cuando exhalo abrió sus ojos completamente.

—Conozco tu aroma muchacho, eres el hijo de Skull, mi exlíder de clan— respondió de manera lenta y clara el gran dragón.

—Sabe, donde lo puedo encontrar.

—Lo lamento, después de la explosión ya no supe nada de nada.

—Gracias señor, le agradezco la información— le agradecía el pequeño dragoncito mientras se marchaba para regresar con sus amigas que lo esperaba fuera. El dragón anciano lo detuvo.

—Espera, si estas en la búsqueda de tus padres, lo mejor que puedes hacer es preguntar a los líderes de clan, mientras les muestras esto— le recomendaba y le entregaba un emblema.

—Este emblema le perteneció a tu padre y era el símbolo de su estatus como líder.

El emblema era un rombo con la imagen de un cráneo de dragón con dos espadas cruzadas detrás y dos serpientes. De esta manera el dragoncito se despidió y volvió con sus amigas. Volvieron al Seraph, pero sin antes de entregar el vehículo alquilado. Viajaron hasta el siguiente planeta buscando al líder de clan, pero como el anterior no tenía información sobre el paradero de los padres de Andros: Continuaron planeta por planeta donde hubiera dragones Kiryanos, pero todos decían lo mismo.

Ya estaban algo cansados así que llegaron a un pequeño planeta artificial que se usan como moteles.

—Una habitación para tres, por favor— pedía Maya al encargado, pero este al verla le dijo.

—Lo siento niña, pero no puedo darle a tres menores una habitación.

Maya, frunció el ceño y le mostro su identificación como placa policiaca.

—Escuche amigo, yo soy mayor de edad y mi amiga también es mayor de edad, somos policías y podemos buscar sus antecedentes penales— le hablaba enojada la gata al alíen que tomo unas llaves y se las entrego.

—De acuerdo, pero solo me queda una habitación para una persona— le comentaba asustado.

Maya tomo las llaves y se fue con Shaona y Andros. Los tres entraron al cuarto y vieron la cama matrimonial que se encontraba en la habitación sencilla del motel.

Subieron a la cama y tanto como Maya como Shaona se quitaban su uniforme hasta quedar solamente con prendas como la camisa y su ropa interior. Andros solo se quitaba sus pocas partes de armadura. Volteo y noto que ambas gatas jugueteaban nuevamente entre ellas, con una cara de no creerse lo que ocurría, les pregunto.

— ¿Cómo se conocieron ustedes dos?

Ambas voltearon a verlo y sonrieron.

—Bueno, nos conocimos en un mercado de esclavos— le respondió Shaona directamente.

— ¿Qué?— pregunto sorprendido Andros.

—Je, je, bueno, se trataba de una misión de infiltración para capturar a un traficante de personas y pues con sabrás, muchos nos confunde con infantes, puesto que creen que somos de la raza Mrrshan los cuales puede crecer hasta el metro setenta, nosotras somos de la raza Prrshan que somos más pequeños, de hecho llegando a la edad de los quince es cuando dejamos de crecer y parecemos infantes de por vida. Así que solo alguien de nuestra raza sabe exactamente sobre nosotros— le explico Maya al dragón quien escuchaba atentamente.

—Y pues usualmente muchos comerciantes venden a los infantes con mayor precio, siguiendo estándares que ellos consideren mejores pueden variar el precio, pero usualmente oscilan entre los ochenta millones y diez millones de BTC*, y pues con nuestro pequeño tamaño me había colocado con los demás niños, entre ellos Shaona quien estaba consolando a un pequeño grupo. Me le acerque y supimos que ambas éramos las únicas adultas actuando como infantes, después de en un mes tenía la información necesaria para capturar al hijo de puta— terminaba de relatar Maya su historia, Shaona agrego.

—Durante esos días hubo alguna especie de química entre nosotras, la cual despertó en amor.

—Eso o fue por el beso que nos dimos durante ese baile stripper que nos obligaron a realizar juntas— agrego Maya pensativa.

—Interesante— dijo sorprendido Andros.

—Al final de toda esa locura, me uní a la Federación para que nadie volviera a pasar esta o cualquier tipo de desgracia— agrego Shaona con una sonrisa tímida.

—Sera mejor dormir de una vez— dijo Maya recostándose, Shaona se le arrimo para continuar con sus juegos, mientras Andros se recostaba mirando al otro lado.

Al despertar de su siesta, se vistieron rápidamente y volvieron a su nave para continuar con la búsqueda. Llegaron a un planeta el cual parecía que acabada de sufrir alguna clase de enfrentamiento, pues algunos de los pueblos que visitaban parecían haber sido destruidos recientemente.

El trío siguió su camino cuando un soldado de la Tecnounion lanzó una alerta, Shaona con par de volteretas callo al centinela y se ocultaron dentro de un contenedor de basura.

—Esto apesta— se quejaba Andros, Maya le hiso seña para que callara.

Observaba como los demás soldados miraron a su compañero dormir; uno lo golpeo para que despertara. Los cuatro enemigos se retiraron del lugar dando una falsa alarma. Los tres salieron apestosos del contenedor.

—Ocupo urgente un baño— comento Andros.

—Desde hace una semana que lo necesitas niño— le respondía asqueada Maya.

Continuaron su camino con mucha más cautela y se toparon con una gran muralla, la cual escalaron y al ver el otro lado de la muralla lo que se había en aquel complejo. Todos los dragones Kiryanos estaban encadenados, tanto garras, piernas hasta incluso el hocico tenía un bozal para que no fuesen capaces de lanzar su fuego.

Bajaron de la muralla y Andros dijo.

—Tenemos que rescatarlos.

—Y estoy de acuerdo, pero ocuparemos ayuda— agrego Maya.

—No, nosotros podemos— hablo seriamente el dragón.

Maya y Shaona le miraron decidido.


BTC: coin, es la moneda que se usa en Internet