DISCLAIMER:

Esta historia está basada en el cuento "EMBRUJO", que se publicó en la revista "ROMANCES", del mes de julio de 1951, escrito por la autora CARMEN G. GONZÁLEZ DE MENDOZA, conocida también, como MARIA DEL CARMEN GARRIDO (wikipedia)

Los personajes del manga y anime "INUYASHA" pertenecen a RUMIKO TAKAHASHI.

De la colección de revistas "ROMANCES" de mi Abuela, esta segunda adaptación, que espero que les guste…

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Sesshomaru estaba congelado en su lugar, sentado sobre el suelo en el que se había derrumbado, sintiendo una remolino de emociones que lo elevaban hasta el cielo y lo estrellaban contra el infierno, mientras ella estaba entre sus brazos, con el rostro sonrojado y los ojos cerrados, mientras besaba sus labios.

Quería odiarla, destrozarla en ese mismo instante y hacerla sentir la mujer más despreciable del planeta, pero el suave peso de su cuerpo contra el suyo, lo tenía anclado a la realidad.

Y sé sentía pleno… cómo si de repente hubiera llegado al oasis que ansiaba con toda su alma.

Y decidió que disfrutaría eso, estaba tan cansado de sentir el peso del mundo sobre sus hombros, solo quería abandonarse a lo que sentía y dejar el dolor atrás.

Sé apropio de sus labios cuando ella le dijo "Te amo", besandolos con hambre, lamiendolos hasta se rindieron ante los suyos y se abrieron para dar paso a su lengua, adentrándose, adueñándose, probando el dulce sabor de su boca, mientras se abrazan con fuerza, sintiendo la necesidad de fundirse uno, en el otro.

Con mucho cuidado la recostó sobre el suelo, pensando en la férula que protegía su pierna fracturada.

Y soltando sus labios de los de ella, continuó besando cada centímetro de piel que sé atravesaba frente a él, dejando un camino de piel sensible, sintiendo Kagome, cómo su cuerpo se erizaba cuando el beso su cuello, lamió sus orejas y hundió su nariz en su escote, embriagándose de su aroma.

Y ahí, sobre ella, sin recargar todo su peso, se quedó quieto, sintiéndose en paz, sin decir una sola palabra.

El dorado y el azul de sus miradas, chocaron, quedando ambos hipnotizados, mientras los latidos acelerados de sus corazones intentaban volver a la normalidad.

_ ¿Estás bien?...

Kagome preguntaba acomodando un mechón de su cabello plateado tras su singular oreja, mientras él continuaba clavado en su mirada.

_ Si, desde hace tiempo se que Kagura es una autentica perra, solo me afectaron los venenosos comentarios sobre la muerte de mi hermano… no merece ni siquiera estar en esta casa, si no fuera por mí madre… ella no debe sufrir por una araña ponzoñosa cómo Kagura.

Kagome le dio un pequeño beso en su mejilla, dándole a entender que comprendía sus palabras.

Y él, con una ternura desconocida para el mundo, dio un casto beso en los labios y se apartó de ella, ayudándola a sentarse y luego levantarse, después de que arrimara la muleta que le servía de apoyo.

_ Kagome, perdoname…

Había recordado la última vez que ambos habían estado solos en esa misma habitación y nuevamente se sintió culpable.

_ Ahora sé que no ha sido tu intencion, asi que no hay nada que perdonar de mí parte…

Sesshomaru la abrazó, besando su coronilla, mientras Kagome no podía creer tanta felicidad.

Se abrazaron nuevamente antes de salir de la Biblioteca con rumbo al comedor pues había llegado la hora de cenar.

*O*O*

Izayoi se sorprendió al verlos llegar a los dos juntos, y una terrible congoja nació en su interior, pues no dejaba de pensar en las palabras que le había dicho Sesshomaru, y cómo pretendía solo jugar y burlarse de ella.

Él notó la mirada de su madre y olió la preocupación en ella, y después de ayudar caballerosamente a Kagome con su silla, se acercó a su Madre para besar su mano y susurrarle una pequeñas palabras.

_ Perdoname Madre, fui un necio y un ingrato…

Izayoi sintió que volvía a respirar y que la tranquilidad invadía su cuerpo nuevamente, pues con esa simple frase ella sintió que había regresado desde el pozo oscuro en el que se había sumergido su alma.

Y podía sentirse tranquila, pues todas aquellas palabras solo habían sido un arranque de furia, en ese momento… si, eso tenía que ser…

Sesshomaru se sentó a la cabeza de aquel vacío comedor, donde habían echado en falta a Kagura, que seguramente estaba en sus habitaciones, huyendo de la presencia de su antiguo prometido, tratando de llevar las cosas en paz.

Kagome echaba de menos a los hermanos Yoshida, Bankotsu y Jakotsu, que habían tenido que arreglar unos asuntos, antes de poder trasladarse a Hokkaido para llevar a Kagome a la mansión de sus padres en lo que sanaba su pierna.

Pero esa cena había sido especialmente adorable, pues en esa ocasión, no solo participaron de la conversación Lady Izayoi y Kagome, si no también Sesshomaru, que aportaba sus conocimientos sobre las bellas artes.

_ Es increíble el hecho de que hubieras podido conocer de primera manos a tan grandes artistas…

El rostro de Kagome brillaba, después de que le Izayoi y Sesshomaru le contaran acerca de las puestas en escenas que habían tenido la fortuna de presenciar.

_ En verdad, es una envidia sana, la que siento en estos momentos, y me sorprende que tengamos gustos en común, pues también admiro a Enrico Caruso, a Renata Tebaldi, a Maria Callas, Joan Sutherland… y bueno sin mencionar a los más contemporáneos Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y Andrea Bocelli, con el que he tenido el gusto de cantar en un par de presentaciones.

Uno de los sirvientes había servido copas de vino, que Izayoi rechazo, retirándose a dormir y dejando a aquel par, conociéndose, contenta de que Sesshomaru hubiera admitido sus sentimientos y sé hubiera dado la oportunidad de compartir con ella y darse cuenta de que no todas eran cómo aquella que había sido la causante de todas sus desgracias.

*O*O*

_ Este vino es delicioso…

Sesshomaru servía de nuevo el vino en sus copas.

_ Es una botella que estaba en la mansión que tenemos en Francia, esta ocasión que estuve ahí, la he traído conmigo y me alegro de compartirla contigo pues coincide con el momento de haberte conocido.

Un cálido bochorno cubrió el rostro de Kagome, ignorando si era por el vino tinto o por las palabras de Sesshomaru y aquella mirada apasionada que parecía querer devorarla.

_ Pues entonces brindemos por eso…

Alcanzó a darle un pequeño trago a su copa, cuando él la quitó de sus labios y se apoderó de ellos, bebiendo de su boca.

_ Es una gran cosecha y definitivamente sabe mejor de tus labios…

Kagome sabía responder sus comentarios mordaces, pero no estaba preparada ante aquellos dulces elogios y palabras, que amenazaban con volverla loca de amor.

Sé abrazó a su cuello y tomando la delantera, volvió a juntar sus labios con los de él, iniciando un beso apasionado, que amenazaba con incinerarlos si no se separaban y se iban cada uno a su habitación.

_ Creo que es hora de que me vaya a dormir…

Sesshomaru, sentía su corazón latir acelerado y el aroma suave y elegante de el perfume de ella, lo enardecía al grado de querer tomarla ahí mismo, en el comedor, a la vista de cualquiera, no importaba…

Suspiro tratando de recuperar la cordura y acomodo su negro cabello tras de su pequeña oreja, la cual se atrevió a mordisquear, casi, juguetonamente.

_ Te acompañó a la puerta de tu habitación.

Iban en silencio por las escaleras, Sesshomaru al paso de ella, que tenía que subir con cuidado los escalones para no trabarse con las muletas.

Una vez más, frente a la puerta de ella, abrazó su breve cintura y la besó de manera dulce, ya sin el arrebato hormonal de hacía un momento.

_ ¿Te gustaria ir a Hakodate, mañana, solo conmigo?...

Kagome sonrió aceptando, mientras que en su mente, lanzaba un chillido de emoción y comenzaba a saltar cómo loca.

_ Entonces es una cita… buenas noches Kagome san…

Tomó su mano y le dio un beso de manera caballerosa, mientras que Kagome no pudo evitar sentirse la princesa de un cuento de hadas.

Ya en su habitación y después de que su doncella le ayudará a prepararse para dormir, tomó su celular y le envió un mensaje a Jakotsu…

"Jako nii-chan, ¡ya te extraño! tengo tantas cosas que contarte…"

Eran las 23:42 de la noches y sabía que aun era temprano en París y que seguramente Jakotsu aún estaba en el quinto sueño.

Así que puso su celular en la mesita de noche y acomodándose lo mejor que pudo, abrazo la suave almohada, sonriendo mientras pensaba en los labios de Sesshomaru.

*O*O*

Jakotsu escuchó entre sueños el sonido de la notificación en su celular, y al notar que no era la alarma y aun con los ojos cerrados, lo tomó de su mesita de noche revisando el mensaje que Kagome le acaba de dejar, y sin animos de escribir, prefirió marcar.

_ Mmm… buenos días Imouto chan

Su voz sonaba ronca y Kagome sonrió, pues sabía que serían las únicas horas del día en que ella escucharía ese tono tan masculino de parte de él.

_ Jako-nii, no quería despertarte, me hubieras respondido más tarde…

Estaban ambos enredados entre sus suaves edredones, cada uno en un extremo del mundo.

_ Quedé intrigado, no me puedo perder ninguna suculenta novedad, sentí muy animoso tu mensaje…

Ella volvió a sonreír de nueva cuenta, pues la conocía demasiado bien.

_ Sesshomaru me beso y me dijo que estaba enamorado de mí… mañana tenemos una cita…

Un grito bastante agudo la hizo quitarse el aparato de su oído, ya que corria el riesgo de perder la audición por la sorpresa de su amigo.

_ ¡Kagome, ¿que es lo que ha pasado en mi ausencia?! ¡quiero todos los detalles!...

Lo imaginaba sentado en su cama, ya bien despierto, con el cabello alborotado y abrazando su almohada en espera de los jugosos detalles.

_ Ha sido una semana de lo más extraña… él me sorprendió escuchando un disco en la Biblioteca, que creo era de su hermano, discutimos por qué reaccionó de manera explosiva y no nos hablamos por varios días… pero justo hoy volvi a entrar de nuevo a la biblioteca y Kagura se topó conmigo, ella sola sacó el tema de cuando Sesshomaru estaba comprometido consigo, y cómo de un día para otro sé dejaron… no vayas a contar a nadie lo que voy a decir por favor Jakotsu, ni siquiera a Bankotsu, pero ella habló pestes de aquel desdichado, incluso mencionó que sé había suicidado y la muy ¡perra! sé alegraba por ello…

Jakotsu al otro lado estaba congelado escuchando las palabras de Kagome, cubriéndose la boca, sintiendo su corazón acelerado esperando escuchar el nombre de Inuyasha en su labios… pero el momento no llegó.

_ Sesshomaru entró a la biblioteca justo cuando ella estaba despotricando contra él y ella huyo despavorida… jamás hubiera imaginado ver a Sesshomaru tan acongojado, fue doloroso… pero él se refugió en mis brazos, me beso y después de calmarse dijo que me quería, incluso mañana tenemos una cita…

Cuando Jakotsu escuchó que el tema de Inuyasha había quedado atrás, respiro tranquilo, tratando de alejarla de ese tema y pasar al tema de la confesión.

_ Definitivamente Kagura es una auténtica zorra, pero no te preocupes, de mis labios no saldrá nada de lo que me has contado… pero dejando eso atrás, ¡lo sabía! sabía que Sesshomaru y tu están destinados a estar juntos, mí radar casamentero nunca falla…

Su "radar casamentero" era su versión propia, y Kagome siempre soltaba la carcajada ante su mención, pues según él, muchas veces había unido a parejas gracias a su "radar".

_ Mañana tendremos una cita en Hakodate, no creo que sé pueda hacer mucho con la pierna cómo la tengo, pero muero por estar otra vez con él…

Jakotsu sonreía al escuchar las palabras llenas de inocente felicidad de parte de Kagome, a pesar de su edad ella era todavía una niña en cuestiones de amor, pues siempre lo había pospuesto debido a malos recuerdos que tardó mucho en superar.

Pero ahí estaba de nuevo aquella bella ilusión creciendo en su interior…

_ No olvides abrigarte bien, pero aun asi, usa ropa preciosa, deje muchos outfits seleccionados para ti…

_ Ya te extraño… ¿cuando piensas regresar?...

Kagome ponía una voz empalagosa que siempre sacaba de quicio a Jakotsu, pero en esa ocasión lo había logrado enternecer pues él también ya la extrañaba.

_ Llegaré un día antes de la Cacería Anual, ya me ha llegado la invitacion, asi que tengo la fecha… Bankotsu me ha dicho que llegará un día antes directo a la mansión.

Después de platicar por unos minutos más, Kagome se despidió y se recostó a dormir con una sonrisa en el rostro, pues no podía creer cómo había cambiado todo en poco tiempo y sus sentimientos por Sesshomaru habían sido correspondidos.

A una cuantas habitaciones de distancia, Sesshomaru bebía Whisky y miraba hacía afuera, viendo la blanca nieve cubrir todo, en exquisita paz, después de la tormenta.

Él mismo se sentía así, en medio del silencio y la quietud, después del "ruido" de aquellos tristes recuerdos, aquellos sentimientos de venganza.

Sentía su interior querer resquebrajarse, cómo el sonido que hacían los lagos congelados, cuando amenazaban con romperse.

Pero se negaba a eso, estaba cansado de sentir "ruido", estaba cansado de estar sumergido en tanto dolor, quería disfrutar la sensación arrolladora de bienestar que había sentido en los brazos de Kagome, cuando las palabras de Kagura taladraban su cerebro.

Sus labios habían sido un anhelado trago de agua después del aplastante sequía.

Sabía que estaba evadiendo su dolor, pero realmente no quería pensar en eso.

*O*O*

Al día siguiente, Kagome se había levantado un poco más de lo normal, sintiendo un optimismo inusualmente cursi, en su interior, mientras su Doncella entraba a la habitación dándole los buenos días y llevando el desayuno consigo, pues los Señores ya sé habían adelantado.

Acomodo sus alimentos en la mesita de té, dentro de la habitación, donde también acomodo un jarrón con una bella rosa roja, de las que había en el paradisiaco invernadero de aquella mansión.

Se sentó y vio la nota junto a la flor, de puño y letra de Sesshomaru.

" Te veo en una hora… Lord S. Taisho"

Su corazón comenzó a latir con fuerza, sonriendo cómo boba mientras veía con detenimiento los trazos de la caligrafía de Sesshomaru.

Apuro el desayuno y con ayuda, entró a bañarse y vestirse.

_ Bueno ¿y a donde iremos?...

Ambos iban vestidos con un look casual pero elegante y abrigador, a pesar del frío que estaba haciendo.

Ella había hecho lo posible por parecer natural y no tartamudear nerviosa al verlo nuevamente después de lo sucedido un día anterior, mientras que él solo quería volver a besarla apasionadamente y ver a donde los llevaba todo eso…

Cuando subieron al helicóptero, de inmediato Kagome se concentró en el exterior, sumergida en el paisaje, aunque a la expectativa de cada breve movimiento por parte de él, un poco desilusionada pues había querido que la recibiera con otro beso.

Sesshomaru había notado el distanciamiento que amenazaba con apagar el delicado fuego que había nacido entre ellos, y con la punta de sus garras, tocó su mano, atrapando sus delgados y elegantes dedos, guiandolos hasta sus labios y besandolos con suavidad, divertido al notar el sonrojo evidente en el rostro de ella.

Y con su otra mano tomó su rostro, acercándose para besar sus labios, cerrando ambos los ojos, deleitándose nuevamente con sus cercania.

_ Amaneciste más bella el día de hoy…

Kagome quería gritar de la emoción, pero supo agradecer tiernamente, volviendo a besar sus labios.

Llegaron al helipuerto del hotel más importante de la ciudad de Hakodate, donde habían hecho reservaciones para cenar.

Pasearon por toda la ciudad, aceptando Kagome ir en silla de ruedas en ciertos lugares para no cansarse, conociendo distintos puntos de interés, saliendo incluso con rumbos a las montañas y otras ciudades, donde visitaron un templo al que Kagome subió en muletas y rezo por un momento, además de varios pozos termales y fosas volcánicas.

Almorzaron en un pequeño restaurante, pequeño y escondido donde entre cerveza y sake, disfrutaron comiendo yakitori, mientras Kagome le contaba sobre su padre.

_ ¿Entonces haz vivido en Japón?, pensé que te habías criado en Estados Unidos o Francia toda tu vida…

_ No, aquí nací, mi padre y mí madre eran japoneses, aunque mi abuela materna era francesa, cómo sabes, mi apellido es Higurashi por mí padre, pero LeBlanc por mí madre, el cual adopte por insistencia de mi abuela después de que fuera a vivir con ella, cuando mi Padre murió.

_ ¿Y cómo fue que terminaste en Estados Unidos?

Sesshomaru bebía sake, después de que Kagome le sirviera una copa más.

_ A los 18 años, la Academia de Bellas Artes donde estaba estudiado en París, tramitó una beca para mí y fue cómo comencé a estudiar en Julliard y donde conocí a Jakotsu y después a Bankotsu…

Ambos quedaron en silencio, bebiendo lentamente, sumergidos en sus recuerdos.

Aquella plática era peligrosa, pues podría derivar en temas escabrosos que ambos querían evitar, pues no querían empañar la felicidad que sentían en ese momento.

_ ¿Te gustaria ir a una función de teatro Kabuki?...

La mirada triste de Kagome, que Sesshomaru había notado, desapareció después de que aquella pregunta, opacada por la sonrisa de su rostro.

_ Me encantaría… no he tenido oportunidad de ver una desde que llegué a Japón…

Pero desde ese momento, Kagome se encontraba retraida en sus pensamientos, aunque contestara de manera automática, agradecida del momento en que las luces de aquel teatro tradicional se apagaron, dejándose llevar por sus recuerdos.

"Kagome solo era una niña de cinco años cuando su mundo cambió de manera drástica, pues aunque hasta entonces no había comprendido el concepto de la muerte, desde el momento en que su Padre les dio la terrible noticia de que su madre los había dejado, supo que era algo irremediable e irreparable.

Había visto llorar por primera vez a aquel hombre risueño y de sangre noble, que solo tenía palabras de cariño para su familia, y eso la había conmocionado.

Su casa había estado llena de gente que apenas conocia y que no tenían ninguna consideración al cuchichear a espaldas de los dolientes, sin enterarse siquiera de que aquella pequeña niña los escuchaba.

Pero días después, las cosas no sé tranquilizaron y un nuevo cambio vino a voltear sus vidas de cabeza.

Ella y su hermana, siempre estaban juntas y más desde que Kagome había decidido guardar silencio, protegida por su hermana de carácter más fuerte y decidido, pero al mismo tiempo exigente y berrinchudo.

Su abuela materna había llegado de París, demasiado tarde para el funeral de su hija, triste y llorosa, pues lo único que le quedaba de su difunto esposo, había muerto también.

_ Takahiro, deja que lleve a las niñas conmigo, asi podras rehacer tu vida… si se quedan contigo ellas pasarán solas las mayor parte del tiempo y serán un lastre para ti a la hora que decidas conocer a una nueva mujer y casarse… Yo las cuidaré de la mejor manera y serán buenas mujeres de las que podrás sentirte orgulloso en la distancia…

Ambas estaban escondidas donde no podían ser vistas por su padre y su abuela, mientras Kagome cubría su boca con los ojos abiertos, pues jamás permitiría que la separaran de su padre.

_ Yo pienso que seria lo mejor, Kagome, deberíamos irnos con la Abuela para que nuestro padre pueda ser feliz…

_ ¿Pero que dices? él no sería feliz sin nosotras, tu solo quieres irte porque tienes ilusión de viajar a otro país y sabes que la abuela es rica…

Kikyo desde pequeña siempre había sido ambiciosa, buscando su propia satisfacción, antes que la de los demás, y aun desde pequeña sabía que viviendo con su padre les esperaba una vida aburrida, llena de responsabilidades y ninguna diversión…

_ Pero madame Collette, yo no podría hacerle eso a las niñas…

_ Deja que elijan entonces Takahiro, estoy segura de que ellas también quieren lo mejor para ti…

Desde su posición había alcanzado a escuchar las palabras de Kikyo y sé sintió segura, pues sabía que Kagome iría a donde su hermana estuviera.

_ Kikyo, Kagome, mes chers (queridas), necesito que vengan aquí, tenemos algo muy importante que preguntarles…

La expresión de Takahiro, era de sorpresa, pálido y enmudecido, pues no podía creer que aquella plática hubiera llegado hasta esos extremos.

_ Niñas, estaba platicando con su padre acerca de la posibilidad de llevarlas conmigo a París… su padre es ahora un hombre solo que no podrá con la responsabilidad de dos niñas pequeñas y yo quiero ayudarle, además él es joven y podría volver a rehacer su vida al lado de otra mujer y ser feliz nuevamente, aunque con ustedes a su lado puede que eso no suceda jamás…

Takahiro seguía estupefacto, viendo cómo su suegra les hablaba en francés a sus hijas, con la excusa de no poder expresarse correctamente en Japonés, él entendía muy poco de lo que decía, pero aun asi lo suficiente, para comprender de que las estaba intentando convencer con los mismo argumentos que había utilizado con él.

_ ¿Que dicen pequeñas?...

Ambas niñas, que continuaban tomadas de la mano, se quedaron en silencio por unos momentos, hasta que Kikyo hablo.

_ Yo te quiero mucho papá y en verdad quiero lo mejor para ti, por eso iremos a vivir con la abuela.

Había tomado la decisión por ambas y Kagome, solo la miro con lagrimas en los ojos, porque bien sabía ella que no se atrevería a romper aquel silencio autoimpuesto frente a nadie que no fuera ella.

Takahiro solo cayó sentado en el tatami, con los hombros caídos y la mirada perdida, pensando que ni siquiera la promesa de cuidar a sus hijas había podido cumplir.

_ No te pongas así Takahiro, entiende que es por tu bien, estoy segura que a la larga lo agradecerás…

No supo en qué momento se había ido, solo que había escuchado que al día siguiente pasaría por ellas temprano, pues su vuelo salía a medio día y ocupaba que estuvieran preparadas.

Apenas había salido, Kikyo subió a su habitación, sacando la maleta que utilizaban para viajar y llenándola de su ropa, zapatos, accesorios y algunos juguetes.

Toda la tarde estuvo trajinando por su habitación, mientras Kagome permaneció al lado de su padre, que se había quedado dormido de tanto llorar, frente al altar de su madre."

_ ¿Kagome?...

Escucho la voz de Sesshomaru a lo lejos, tratando de llamar su atención, sacandola de sus pensamientos.

_ Perdon, me distraje…

_ Creo que más bien te haz perdido la obra, ¿te ha aburrido? disculpa por haberte traído…

_ No es eso, solo me quede soñando despierta…

Sesshomaru tomó su mano y la acercó a él besándola en los labios nuevamente, apropiándose de sus pensamientos en ese instante.

_ Vayamos al hotel…

Kagome respingo en sus brazos, provocando una sonrisa divertida en él, pues hasta que lo dijo sé dio cuenta del significado que podía tomar sus palabras.

_ No pongas esa cara, rente una suite con dos habitaciones, en la tuya podrás refrescarte y vestirte para la cena y no te preocupes, he dejado un regalo que me gustaría que usaras esta noche.

Kagome volvió a sonreír, mientras su rostro lucía sonrojado y con los ojos brillantes, sintiendo Sesshomaru que de esa manera era mil veces más bella.

Ya en la habitación, Kagome se decidió por un baño caliente, pues el transcurso al hotel había sido helado pues la noche ya había caído.

Soltó sus negros cabellos y después de lavar su cuerpo, entró en la tina con mucho cuidado de no mojar la férula, lanzando un suspiro de satisfacción, al sentir el agua caliente en su cuerpo.

El aroma a vainilla y azúcar de los aceites esenciales, la volvió a transportar en sus recuerdos, retomandolos en aquella mañana en que los caminos de su hermana y ella se separaron.

"Su padre se había despertado en la madrugada, encontrándose con ella a su lado, acurrucada por el frío, abrazando a su muñeco de peluche.

Nuevamente el dolor había invadido su corazón, pues en pocas horas ya no la tendría a su lado, a ninguna de las dos.

La levantó en brazos y la llevó a su habitación, donde Kikyo dormía con una sonrisa en el rostro, completamente despreocupada, mientras su maleta y su pequeña mochila estaba en un rincón, ya preparadas.

Abrió el closet de ambas y se dió cuentas que el lado de Kikyo estaba vacío a expecion de las pequeñas getas, yukatas y kimonos que su madre les había comprado a ambas y con los que las vestía primorosamente cada festival.

Sacó la maleta de Kagome y guardo con amor su ropa, poniendo en ella fotos de su madre y él, y también una donde estaba toda la familia.

También puso sus ropas tradicionales, para que no se olvidara de su tierra de origen y un kanzashi que había pertenecido a su madre.

Cuando terminó se dio cuenta de que el sol había salido, así que bajó a prepararles el desayuno para que no viajaran al aeropuerto con el estómago vacío.

Ambas niñas bajaron cuando ya se habían bañado y alistado, pero justo en el momento en que ambas se sentaron a la mesa, su abuela Collette había llegado por ellas.

No perdieron el tiempo en palabras inútiles, pues Colette no quería hacer más larga la despedida, así que después de que Takahiro firmara unos papeles en los que le permitía sacar a sus hijas del país y de recibir ambas carpetas con todos los papeles oficiales de las niñas, solo sé dieron la mano, deseandose lo mejor.

_ Niñas, despidanse de su padre porque ya nos tenemos que ir…

Kikyo le dio un rápido abrazo a su padre y un beso fugaz en la mejilla, antes de salir corriendo hacía el auto negro que estaba fuera de su casa, donde un chofer le abrió la puerta para que subiera, después de recibir su maleta.

Pero Kagome fue diferente, se abrazó a él y aquel gesto se alargó más de la cuenta, mientras ella permanecía con el rostro oculto en el cuello de su padre.

Colette estaba impaciente así que la quiso sujetar con suavidad para separarla de Takahiro y poder irse de ahí cuanto antes.

Pero ella comenzó a llorar a todo volumen, gritando y pataleando en los brazos de su abuela, mientras las lagrimas de Takahiro escurría por su rostro.

_ ¡Papá, yo no me quiero ir! ¡son mentiras de Kikyo, yo jamás le dije que me quería ir!...

Takahiro la arrebato de brazos de su abuela y la protegió entre sus brazos, mientras ambos lloraban…

_ Madame Colette, no puedo permitir que se lleve a mis hijas… Kagome no quiere irse…

Pero ella agarro sus palabras en el aire.

_ Solamente Kagome, Kikyo cómo ves, ya está en el auto y de lo más feliz… al menos permite entonces que la lleve a ella.

Takahiro fue hasta el auto y abrió la puerta para poder hablar con Kikyo y rogarle que lo considerara, pero Kikyo, con aquel fuerte carácter que desde que había nacido le caracterizo, dijo:

_ ¡No!... yo no quiero vivir contigo, ni con Kagome, yo quiero ir a vivir con mi abuela ella me quiere a mí por quien soy y no porque soy hermana de la buena de Kagome…

Justo en el rostro de su padre y con Kagome aun en sus brazos, le cerró la puerta, negándose a salir del auto.

_ Dejala, te prometo que hablare con ella y la hare recapacitar, pues a pesar de que este conmigo, ella no dejará de quererlos a ustedes.

Así que su padre la dejó ir, con el corazón roto después de que su hija lo rechazara de aquella manera.

Pocas cartas llegaron con el pasar de los meses y las llamadas que Takahiro le hacía a su hija cada semana, se fueron espaciando cada vez más conforme pasaban los años, pues Kikyo siempre estaba ocupada con la escuela o sus amistades, poniendo pretextos para no hablar con ellos, sintiendo la ausencia de su hermana, todo ese tiempo...

Hasta que su padre murió cuando Kagome tenía 13 años y sé tuvo que mudar a París."

Se había vestido con un hermoso vestido color de color nude, con cristales bordados en el corpiño que dejaba lucir un escote profundo, con una falda de tela primorosa que caía suelta por sus piernas hastas sus pies, un vestido que enmarcaba su cuerpo de manera elegante y al mismo tiempo sensual.

Llevaba el cabello suelto y lustroso, con un raya al lado con un broche que sujetaba una de las partes, que al igual que su cabello, combinaba perfectamente con el bello vestido.

Había llorado mientras estaba en la tina, pensando en su padre, pero después de que estuvo lista y sé vio al espejo, decidio que disfrutaria lo que quedaba de ese día, pues Sesshomaru sé había portado de lo más galante, dejando aquellos recuerdos de lado.

Salió de la habitación hacía la estancia, donde ya la estaba esperando Sesshomaru, vestido con un traje negro y camisa negra que le quedaba de ensueño, mientras su cabello lo llevaba sujeto en una coleta alta, luciendo endiabladamente sensual.

_ Kagome, te ves bellisima...

Se acercó a ella y paso una de sus manos por la estrecha cintura, mientras que la otra se escondía en su cabello, sosteniendola para besarla de manera casi voraz, sintiendo su cuerpo reaccionar de una manera candente, juntándose a él, mientras intentaba contener un gemido de placer.

_ Creo que tenemos que dejarlo aquí, si no perderemos nuestra reservación y yo no te dejaré salir de tu habitación…

Un escalofrio recorrio su cuerpo, mientras trataba de recomponerse, sintiendo su rostro arder, ante lo arrebatador de ese beso.

*O*O*

_ ¿Entonces cómo fue que conocistes a Jakotsu y a Bankotsu?

_ Durante una puesta en escena, donde calificarian distintos géneros… Jakotsu, junto con otro de sus compañeros, fueron los encargados de diseñar el vestuario… obviamente, él tomó el mando y fue una cosa asombrosa, donde los "Cuentos de Hoffman" lucieron de maravilla y de manera mágica, gracias a los diseños de él y la participación de todos los demás, fue ahí, durante los ensayos y las pruebas de vestuario, que ambos nos convertimos en los mejores amigos…

Sesshomaru sonrió, pues conocía perfectamente bien al menor de los hermanos Yoshida, una flor de pétalos de color y aroma extravagante y cautivador, nacido en cuerpo de hombre, que no le impedía explotar todo su talento e ingenio, posicionándose en uno de los mejores diseñadores de Moda del mundo.

_ … Y a Bankotsu lo conocí en el after-party el evento se había convertido en algo épico, Jakotsu había invitado a toda la familia Yoshida, que viajó desde distinta partes del mundo; Bankotsu vivía también en Nueva York y fue al primero que conocí, ya sabrás, intentando conquistarme, pero recibiendo solo de mí parte calabazas… toda la familia se burló de él y me adoptaron como parte de la familia, pues solo una hermana Yoshida podría rechazar al insistente de Bankotsu… de ahí en adelante, comenzamos a convivir los tres, y con el resto de la familia cada que había oportunidad… ¿y tu, Sesshomaru? ¿cómo los conociste?...

Sesshomaru esperaba que mencionara a su hermano también, sintiendo una leve molestia en su interior, que hizo todo lo posible por sofocar, pues no quería hundirse de nuevo en el dolor, pues en esos momentos se sentía perfectamente bien.

_ Llevó conociendo a la familia Yoshida desde muchas generaciones atrás, siempre ha sido aliados de mí casa… a Bankotsu lo conocí siendo un niño, pues entrenaba con uno de mis subalternos, cuando comenzó a crecer nuestra amistad comenzó a fortalecerse, pues siempre mostró lealtad pero sin ser servil y eso me agrado.

Las luces bajaron su intensidad, hasta casi la oscuridad, y en medio del escenario de aquel elegante restaurante, una bella mulata de blanca sonrisa, se acercó al micrófono, siguiendo la bella música de la banda que tocaba detrás de ella, al dulce estilo del Bossa Nova.

"Fly me to the moon and

Let me play among the stars

Let me see what spring is like

On Jupiter and Mars

In other words, hold my hand

In other words, baby, kiss me…"

("Llévame a la luna

déjame jugar entre las estrellas

déjame ver como es la primavera

en Júpiter y Marte

En otras palabras, sujeta mi mano

En otras palabras, cariño, bésame…")

_ ¿Bailamos?

Sesshomaru se había puesto de pie, al notar la sonrisa de Kagome al escuchar aquella canción que a él mismo le encantaba.

_ Me encantaria, aunque con esta pierna, creo que es imposible…

_ Nada es imposible esta noche…

La ayudó a ponerse de pie y sujetándola de la cintura, la alzó por encima del suelo, lo suficiente para que no necesitará apoyarse en él.

Kagome cruzó sus brazos por su cuello, viéndolo a los ojos, con la mirada enamorada, mientras él bailaba suavemente al ritmo de la música, con ella entre sus brazos…

"Fill my heart with song and

Let me sing for ever more

You are all I long for

All I worship and adore

In other words, please, be true

In other words, I love you…"

(Llena mi corazón con canciones

déjame cantar para siempre

tu eres todo lo que deseo

todo lo que admiro y adoro

En otras palabras, por favor se sincera

En otras palabras, te quiero…)

_ Amo esa canción, y en estilo Bossa Nova es perfecta…

Ella había escondido su rostro en el cuello de Sesshomaru, y este sintió su cuerpo reaccionar con placer, al sentir su tibio aliento, colarse y tocar su piel.

"Fill my heart with song and

Let me sing for ever more

You are all I long for

All I worship and adore

In other words, please, be true

In other words

In other words

I, I love, I love you…"

("Llena mi corazón con canciones

déjame cantar para siempre

tu eres todo lo que deseo

todo lo que admiro y adoro

En otras palabras, por favor se sincera

En otras palabras, en otras palabras

Te quiero…")

La música se iba apagando y Sesshomaru, la ayudó a sentarse en su mesa, poniéndose justo al lado de ella, tomando su rostro y besando sus labios, justo cuando la última nota se extingue, paseando sus manos deseosas de tocar su piel, por su espalda, sintiendola reaccionar bajo su suaves caricias.

Un gemido salió de la garganta de Kagome y quedó atrapado en aquel beso que estaba subiendo de intensidad, a pesar de estar en medio de un lugar lleno de personas.

_ Creo que lo mejor es salir de aquí…

_ ¿Quieres ir a mi habitación?...

Sesshomaru fue directo con ella, ambos estaban excitados y el aroma en ella lo estaba volviendo loco de deseo.

_ Si, si quiero Sesshomaru…

*O*O*O*OO*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*

¿Les ha gustado?... disculpen la tardanza, pero cómo ya lo he dicho antes, no dejare abandonada la historia al menos que existan causas ajenas a mí control… asi que esten sin cuidado.

Estoy tratando de estirar la historia lo más que se pueda, pues solo eran pocas páginas en la historia original, parte del contenido de una revista, así que ya sabrán el largo.

He tratado de respetar el concepto original, pues una adaptación no consisten en copiar y pegar, si no más bien, en agarrar la idea, voltearla, cortarla, sazonarla, exprimirla, zarandearla, acunarla, mercerla, bailarla, etc, pero que aun así, su esencia se deje ver a través de una historia completamente distinta… bueno, ya me alargue mucho con los comentarios de autor…

Gracias por sus hermosos reviews y a las que son de Mexico disfruten sus vacaciones…

*Cancion "Fly me to the moon" escrita por Bart Howard e interpretada por Frank Sinatra y muchos artistas más… adoro el arreglo en estilo Bossa Nova, así que sé las recomiendo.

Un abrazo supercalifragilisticoespialidoso hasta donde estén…

YOI MINO :3