Nuevo capitulo amigos. Por cierto a quien no le guste las palabras fuertes es bienvenido a evitar leerlas pues en este y en los próximos capítulos los personajes las usaran mucho de ahora en adelante, claro no todo el tiempo, yo diría que solo cuando se enojen.


Capitulo Once: Guardaespaldas

En un cuarto de motel se encontraba Araam despertándose con un intenso dolor de cabeza.

—Creo que debo dejar de beber por un buen tiempo— se decía a sí mismo, volteo a ver al otro lado de la cama para toparse con una minotauro hembra dormida y completamente desnuda, Araam sonrió. En ese momento su celular comenzó a sonar y este lo tomo.

—Habla Araam— contesto.

—Araam soy Maya te hablo para una misión especial— le comunicaba la gata desde la otra línea.

—De acuerdo— acepto.

El minotauro anoto las indicaciones que le daba Maya a través del teléfono.

Termino de colgar y la hembra que se encontraba en la cama despertó mirando como el minotauro se vestía nuevamente.

—Cariño, ven a jugar un rato más que estoy caliente— le decía la hembra de forma seductora.

—Ahora no Miriam tengo trabajo que hacer— mientras se ponía sus pantalones Araam, tomo su playera sin mangas la cual se le pegaba a su cuerpo muy marcado y luego su arma una Long Colt .50, la cual enfundo en su pantalón, una camisa negra y tomo un par de lentes oscuros y abrió la puerta de la habitación, se volteo y miro a su amiga.

—Ahí te deje el dinero por tus servicios.

Se despidió de su acompañante nocturna y se dispuso hacer la misión que le encargaron. Araam caminaba por la ciudad dirigiéndose a los suburbios de esta, miro el papel donde tenía anota la dirección para recoger el paquete indicado, pero lo único que había enfrente era una escuela normal.

—Se supone que aquí me entregan el paquete a las ocho en punto y son las siete con cincuenta nueve— en un minuto sonó la campana del colegio y todos los niños comenzaron a salir, Araam extrañado por esta misión comenzaba a perder los estribos cuando algo jalo de su playera, el toro miro hacia abajo y miro a un pequeño cachorro de doberman de siete años, el cual sus ojos reflejaban inocencia, vestía con el uniforme del colegio el cual era un saco color azul con el emblema de la institución, dentro una camisa blanca, corbata roja un pequeño pantalón corto también azul y un bolso para hombre.

—Señor, ¿Usted será mi guardaespaldas?— le pregunto el cachorro.

Araam se encontraba confundido, cuando del cielo bajo Vasslik, eh hiso una reverencia ante el cachorro, el ave vestia con sus ropas de civil, la chaqueta celeste, pantalones grises y su bandana deportiva.

—Buenas tardes joven Seymour, soy el Sargento Vasslik y él es mi compañero el Capitán Araam, nosotros seremos sus guardaespaldas— se presentó el águila, en ese momento llego una limusina, la cual Vasslik abrió la puerta trasera.

—Adelante joven Seymour— ordeno amablemente el águila y el cachorro obedeció entrando primero. Luego Araam quien noto que Ayi se encontraba como el conductor del vehículo, portaba unos lentes oscuros, un traje negro y sus orejas se encontraban caídas hacia atrás. El minotauro ya no sabía que estaba pasando, pensaba que solo era una misión para él, pero resulto que había más de su equipo en el mismo caso.

—Joven Seymour su primera vuelta será su hogar, luego pasearemos por el parque Wunskong y después haremos lo que usted desee— le informaba Ayi desde el asiento del piloto al pequeño cachorro. La limusina donde viajaban era extensa tenía tres asientos en la parte trasera y un mini bar para gusto de los pasajeros, Vasslik abrió el mini bar y saco una cajita con jugo de manzana el cual entrego al cachorro. Al parecer todos sabían menos Araam el cual le susurro a Vasslik.

—Oye ¿Qué rayos pasa aquí? Maya me informo que esta misión seria solo para mí.

—Hubo un cambio de planes, originalmente solo tenías que cuidar al niño por un par de horas pero la cosa se agravó gracias a su padre Joseph Seymour presidente de los Laboratorios Seymour, los mayores fabricantes de tecnología de defensa, el mismo hombre se envolvió con una mafia y están buscando al niño para persuadir a su padre de pagar unas deudas en apuestas— le informaba el águila de manera seria.

— ¿Y la madre del niño?— volvió a preguntar Araam.

—Falleció al dar luz, al parecer el embarazo era muy arriesgado, la camada fueron de seis los cuales solo el niño sobrevivió— respondió seriamente en voz baja para que el niño no escuchara.

Araam miraba al cachorro el cual merendaba el jugo de manzana y galletas, su inocencia parece mantenerlo fuera de la verdad de su familia. Suspiro el minotauro. Llegaron al primer destino, el hogar del cachorro, una mansión impresionante de seiscientos metros cuadrados, Ayi bajo del vehículo y abrió la puerta, luego Vasslik quien le tendió la mano al cachorro para bajar, al final Araam bajo de esta, de su bolsillo saco una cajita el cual tenía varios puros envueltos en plástico, tomo uno guardo la cajita, corto un extremo del cigarro, luego con mechero encendió el otro extremo para comenzar a fumarlo.

—Creí que habías dejado de fumar Araam— le comentaba Ayi quien en verdad vestía como un guardaespaldas incluso tenía sus dos espadas con él.

—La verdad solo fumo cuando tengo ansiedad, pero nada más— le respondio.

—De acuerdo. Pajarraco y yo estaremos en el piso inferior vigilando, tú estarás con el mocoso— le ordenaba el conejo, mientras caminaba hacia la mansión.

El minotauro también entro y Vasslik con su garra le indico las escaleras, este hiso caso y subió al segundo piso. Camino hasta la puerta la cual tenía un letrero que decía "Nicholas" toco la puerta y la abrió mostrando al cachorro que se encontraba en ropa interior intentando cambiarse de ropa. Al mirar al minotauro comenzó a menar la cola el niño.

—Señor me ayuda— le suplico con sus ojos grandes. Araam no pudo siquiera responder. Abrió el armario y saco dos prendas uno era un overol y una playera de color rojo, con tranquilidad vistió al niño el cual se le miraba con una alegría desbordante cosa que le contagio al toro haciéndolo sonreír levemente. Lo levanto y se lo llevo en hombros al piso inferior en donde se encontraban Ayi y Vasslik esperando al toro y el cachorro.

Los cuatro salieron a caminar directo al parque, aunque Araam era el más apegado al niño, Ayi y Vasslik mantenían cierta distancia para no interrumpir.

Mientras tanto en otro lugar desconocido se encontraba Maya con un brazo herido, refugiada contra un muro evitando las interminables ráfagas de disparos que se dirigían contra ella, su comunicador se escuchaba la voz de Agatha.

—Maya, responde, me encuentro en punto Bravo dame tu ubicación.

—Trecientos metros para llegar a punto Delta, parece que burlarme de estos idiotas de la tecnounion fue mala idea je, je— se reía con algo de dificultad la gata.

—Resiste Maya, voy en camino— le comentaba su amiga.

Maya saco de su chaleco una granada de materia oscura y le comento a su amiga.

—Perdóname amiga, sé que siempre fui una idiota como líder pero aun así gracias por apoyarme.

— ¿De que estas hablando?— pregunto Agatha.

La gata tenía enfrente a Lancelot y un gran número de soldados de la tecnounion y con la granada en mano les dijo.

—Si yo muero ustedes me acompañaran cabroncetes.

En ese momento una enorme explosión ocurrió y Andros hablo por el comunicador.

—Agatha acabo de perder le señal de Maya justo en donde se realizó la explosión.

Agatha no podía creer lo que ocurrió su amiga, su mejor amiga se había suicidado para evitar el avance del enemigo.

—Agatha— se escuchó la voz de la gata en el comunicador de la humana.

La chica sorprendida contesto.

— ¡¿Maya?! ¿Sigues con vida? ¿Dónde estás?— preguntaba desesperadamente, pero la comunicación se interrumpió con otra voz.

—Maya ahora está descansando, ahora regresa al punto Alfa— le ordenaba la voz misteriosa. Y un helicóptero se acercaba, de la puerta lateral salió Jet el cual arrojo una escalera para su compañera. Esta tomo la escalera y subió, la chica miro a su compañero androide y lo abrazo con fuerza.

De regreso con Araam, Ayi y Vasslik quienes cuidaban a un cachorro hijo de un endeudado empresario. Araam era el más atento con el niño sin dejar de estar al tanto de su misión y observar sus alrededores los cuales se veían circulando vehículos constantemente por donde pasaba el toro con el niño. El minotauro cargo al infante y se lo llevo del lugar dejando igualmente a Vasslik y Ayi atrás. Araam corrió con el niño en brazos entre callejuelas que terminaron perdidos en el centro de la ciudad.

—Señor toro ¿Dónde estamos?— le pregunto el cachorro.

Araam recuperaba el aliento cuando volteo a su alrededor para asegurarse que los había perdido de vista.

—Señor, señor— le llamaba el cachorro.

Araam noto un parque de diversiones y sonrió.

—Oye niño, ¿Quieres ir a un parque de diversiones?— le pregunto, cosa que no hacía falta responder por el rostro lleno de ilusión de aquel infante. Ambos entraron al parque para no ser vistos. Entre atracción y atracción a los cuales se montaban los dos llego un momento donde al pequeño le gruño el estómago, cosa que hiso que se sonrojara, el toro rodo los ojos y fueron a comprar algo de comer, al terminar de almorzar al niño le dieron ganas di ir al baño, Araam le dijo que lo esperaría en la entrada y que le gritara si ocupaba ayuda. Los minutos pasaron y el mocoso no salía cosa que comenzaba a preocupar al minotauro, este se decidió entrar y al abrir la puerta lo único que encontró fue el overol y la ropa interior del cachorro.

—Puta vida— maldijo el minotauro. En ese momento llego Ayi y pregunto Araam.

— ¿Cómo nos encontraron?

—Gracias al rastreador que se encuentra en el cuello del niño… Hablando del niño ¿Dónde está?

Pregunto el conejo.

—Pues, lo acaban de secuestrar— le respondió tranquilamente el toro, cosa que hiso desenfundar ambas espadas el conejo y romper un lavamanos mientras gritaba.

— ¡ME LLEVA LA VERGA, COÑO DE LA MADRE!

—Cálmate Dross, dices que tiene un rastreador el mocoso verdad.

—Sí.

—Entonces podemos rastrear al niño y ya— sugería el minotauro.

Ayi quien se tranquilizaba le dio la razón.

—Bien, solo deja que contacte a Vasslik.

El conejo llamaba a su compañero águila pero este no respondía hasta que otra voz contesto.

—Si quieren ver al niño y su amigo, tráiganos al padre con el dinero de las deudas y unos pantalones porque ya se orino el cachorro, en el bulevar Curte, en el restaurante Piccole Di Dragone— le informaba la voz del extorsionador.

Ayi colgó y tranquilamente le dijo a su compañero.

—Voy a romperle las piernas al hijo de puta que secuestro al cachorro.

—Y ¿Cuáles son sus demandas?— pregunto el minotauro.

El conejo le explico todo al toro y no tenían más escapatoria que llamar logística para solicitar apoyo, aunque eso signifique soportar el regaño de su superior Amun.

Al llegar el punto de reunión ambos se encontraron con dos soldados clase nébula quienes escoltaban al padre de cachorro, un doberman color sepia de la misma estatura de Ayi, muy bien vestido, con traje oscuro y corbata, tenía consigo una maleta. Los soldados hicieron un saludo y se despidieron. Los tres entraron y lo primero en notar fue que el restaurante casi completamente solo, excepto por una mesa donde cenaba un viejo león vestido con un traje negro y capa roja, en ambas garras tenían dos anillos uno en anular y otro en el meñique, su rostro tenia cicatrices como un ojo cerrado y cenaba un filete de carne de buen tamaño.

—Don Galeóne— hablo el doberman.

— ¿Hai i soldi?— pregunto el león en italiano.

—Se— respondió el padre del cachorro, este le entrego la maleta a uno de los guarda espaldas del león los cuales eran osos grizzly; abrieron la maleta y miraron que está repleta de dinero.

—Entrégueme a mi hijo— demandaba el padre.

—No estás en posición de exigir amigo— le callo el león con fuerza.

— ¿Dónde está?— pregunto.

—Joseph, le entiendo usted haría cualquier cosa por su hijo, yo también soy hombre de familia, seamos machos de palabra, usted me trajo la deuda y yo le entrego a su hijo— le hablaba el león con marcado acento italiano al doberman.

—Hablando del niño, aquí está su ropa— comento el minotauro.

—A gracias— llévenselas a nuestro pequeño invitado— ordeno el león.

—Y Vasslik ¿Dónde está?— pregunto Ayi.

—Se, el águila se encuentra cenando junto con mi hija y nuestro invitado— le indicaba el león la mesa donde se encontraba el águila y junto a este una pequeña leoncita que tenía puesto un vestido rosa con encajes y junto a ella el cachorro quien se estaba poniendo el overol.

—Debería arrestarlo por esta extorsión— amenazaba el conejo al león el cual ni se inmuta.

— ¿Crees que puedes meterme a prisión a mí? Angelo Galeóne.

—Si puedo.

—Amigo, yo no extorsiono, yo hago tratos, tratos que se cumplen. Puede que mis métodos no sean los más honestos u amigables ante la ley, pero soy un león de palabra y si digo que se hará de esa manera, se hará de esa manera— afirmaba el león con mucha seguridad.

Al final el león en amabilidad invito a los tres a cenar y al regresar a la mansión Seymour y despedirse de aquellos padre e hijo el comunicador de Ayi sono.

—Aquí Ayi— contesto el conejo.

—Ayi, tengo una horrible noticia— hablo Andros desde el otro lado.

— ¿Qué ocurre?— pregunto.

—Solo no te alteres pero…

— ¡MAYA SE SACRIFICO!— grito el conejo a los cuatro vientos.

—Sé que se oye mal, pero ya no tenemos su señal y los investigadores han traído las pruebas que uso una granada de materia oscura— explico el pequeño dragón.

Ayi no podía creer que su mejor amiga, su hermana de la niñez había muerto para que el enemigo no avanzara más llevándoselos con una granada.