DISCLAIMER:
Esta historia está basada en el cuento "EMBRUJO", que se publicó en la revista "ROMANCES", del mes de julio de 1951, escrito por la autora CARMEN G. GONZÁLEZ DE MENDOZA, conocida también, como MARIA DEL CARMEN GARRIDO (wikipedia)
Los personajes del manga y anime "INUYASHA" pertenecen a RUMIKO TAKAHASHI.
De la colección de revistas "ROMANCES" de mi Abuela, esta segunda adaptación, que espero que les guste...
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La luz del sol pegaba de lleno en el rostro de aquel moreno, que en vano intentaba cubrir su rostro para seguir durmiendo.
Siente la vibración del tren que estaba en movimiento, calculando que faltaban, aún, treinta minutos para llegar a Chitose.
Tomo conciencia de que la noche anterior no había dormido solo, y sin abrir los ojos, busco el cuerpo suave y al mismo tiempo, salvaje, que había hecho suyo la noche anterior.
Pero la cama estaba vacía.
Bankotsu, despertó definitivamente, abriendo los ojos al mismo tiempo que lanzaba un suspiro resignado.
Había sido un idiota otra vez.
Escucho por las bocinas del tren, que este estaba a pocos minutos de arribar a su destino, así que no quiso pensar en nada más y levantándose, como si la noche anterior hubiera sido solo un sueño, se dispuso a darse un baño rápido y arreglarse para ser de los primeros en salir de ahí, con la esperanza de no toparse otra vez con Kagura.
Mientras se observaba en el espejo de aquel minúsculo baño, recordó la noche anterior, en los que apenas había pegado los ojos, salvajemente cabalgado, eróticamente sometido.
Y sonrió de lado, sintiéndose ligeramente estúpido, burlándose de sí mismo… él siempre había sido un hombre dominante, que sabía guiar a una mujer y hacerla desfallecer de placer, pero todo lo aprendido se quedaba en "nada" con Kagura, pues ella era la que llevaba la batuta en todo el acto sexual.
Y no se quejaba, pues sentía que era bueno dejar de lado el esfuerzo de "cazar la presa" y ser la presa de aquella youkai que seguramente era ella misma solo estando con él.
Bankotsu bien sabía lo hipócrita que podía ser, fingiendo obediencia y sumision con otros machos, cuando en realidad era una hembra salvaje con deseos propios.
Tomo su maleta cuando el Tren se detuvo y dieron la señal para salir, y camino derecho, sin mirar más que al frente, ajeno a las miradas de deseo de cuanta chica se topaba y de las de envidia de los hombres que consideraban a Bankotsu, un humano con un atractivo cercano a los youkais.
También Kagura, disimulada entre la multitud de la estación de trenes, no podía apartar la vista.
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En la Casa de la Luna todo estaba listo para el gran evento y desde muy temprano Sesshomaru había estado ultimando detalles juntos con sus Sirvientes y con Jaken, que estaba encargado de la logística y de la llegada de los invitados, que arribarian en cualquier momento.
Kagome y Jakotsu también se habian levantado y después de un rápido desayuno en compañía de Lady Izayoi y de un apresurado Sesshomaru, que no dejo de besar los labios de Kagome antes de salir de ahí y seguir en los suyo; partieron hacia el Aeropuerto de Chitose, donde se habían quedado de ver con Bankotsu para recibir a sus otros hermanos.
_ ¡Jamás había visto a Sesshomaru en esa faceta!... te juro que quería lanzar mi muffin al suelo y sacar mi celular para tomarle una foto y guardarla como recuerdo, es tan bello saber que ese youkai de alma de hielo es capaz de amar y demostrarlo…
Jakotsu no dejaba de chillar emocionado mientras abrazaba a Kagome, emocionado por el pequeño detalle que había tenido para con ella y que había dejado a la Princesa Izayoi y a Jakotsu, sonriendo estupefactos, mientras ella estaba toda roja, tratando de que no le temblaran los labios y sonreir tambien con ellos, al verlo partir.
_ Exagerado como siempre… no niego que es algo hosco y bastante directo, pero conmigo ha tenido muchos lindos detalles…
Se quedó en silencio recordando los paseos que habían tenido, sus palabras, sus gestos, sus detalles, aquellas noches de pasión en las que amanecieron desnudos y abrazados, huyendo antes de que su Doncella llegará para despertarla.
Y sonreía sonrojada, sintiendo su corazón emocionado ante aquellos recuerdos y Jakotsu, emocionado, no podía evitar abrazarla y confortarla, como anticipando el dolor que podía sufrir cuando toda la verdad saliera a la luz.
**O**
Habían llegado al Aeropuerto y después de caminar un poco, fueron sorprendidos por Bankotsu, que abrazo a ambos por la espalda, teniendo especial cuidado con Kagome, pues podía liarse con sus muletas.
_ Kagome, no debiste venir, se supone que debes guardar reposo…
Algo notaba en la mirada de su mejor amiga, sus ojos más brillantes o su semblante reluciente que en nada se parecía al que tenía días atrás, cuando él había tenido que marcharse de la Casa de la Luna, y sintiendo una punzada de celos, que descarto de inmediato, pues supo que aquel ligero albor en sus mejillas era gracias a Sesshomaru.
Sabia que tenia que hablar con él cuanto antes y evitar malos entendidos.
El anuncio de que el vuelo proveniente de Londres había arribado, lo sacó de sus pensamientos, relegandolos en el olvido desde el momento en que trato de ayudar a Kagome, que emocionada por ir a saludar al resto de la familia, había trastabillado un poco.
**O**
Sesshomaru se encontraba de pie en la entrada de su mansión, mientras de su brazo se sostenía su Madre, que estaba ahí para recibir a los invitados especiales que iban llegando.
Distintos Clanes presentaban sus respetos, dando inclusos significativos regalos para el Lord del Oeste y Príncipe de toda la raza Youkai.
El clan Ookami era el más apreciado de todos, pues habían sido sus aliados en batallas, negocios y uniones familiares.
Se podían considerar "primos" el actual Jefe del Clan y Lord Sesshomaru, así que este, sin mucho protocolo, se acercó a él y lo abrazó contento de verlo de regreso a la vida, después del autoexilio al que se había aferrado después de la muerte de su hermano.
_ Bienvenido Jefe Kouga Takefumi…
_ Gracias Lord Sesshomaru, como siempre es un honor estar en las tierras del oeste e intentar ser líderes durante la Cacería Anual…
Kouga sonreía engreído, pues bien sabía que eran excelentes rastreadores y siempre llevaban la delantera, ganando en ocasiones o en otras perdiendo contra el Lord en aquella competencia amistosa.
_ Le presento a mi prometida, Ayame Novikov del Clan de Lobos del Norte de Europa.
La dulce Pelirroja, se inclinó respetuosamente, mientras Sesshomaru pensaba en Kagome, que en esos momentos, imaginandola por un breve segundo, a su lado, siguiendo el protocolo como Lady del Oeste.
**O**
Los hermanos Yoshida y Kagome, habían llegado a la Casa de la Luna, justo a tiempo para ser presentados como Clan.
Kagome había querido apartarse, y ver todo desde algún otro punto, como mera espectadora y huésped de aquella casa.
Pero Bankotsu no la dejo, susurrandole al oido, que sus padres siempre habían dicho que era hermana de ellos por adopción, así que cruzo su brazo sobre el suyo, mientras Jakotsu hacia lo mismo con su otro brazo, mientras el resto de los hermanos Yoshida, asentian, dandole palmaditas en la espalda o en la cabeza como una niña pequeña.
_ ¿Acaso siempre vamos a tener la misma discusión?... eres muy terca Kagome…
Renkotsu, con sus aires de suficiencia, la hacía sentir avergonzada, sonrojándose, mientras asentía dándole la razón.
_ Ya, ya, aunque se ve adorable, no es justo que la avergüences justo en este momento Renkotsu…
Suikotsu, el Médico de la familia Yoshida, era el epítome de la serenidad y la paciencia, siempre con las palabras correctas para cada situación.
Pero antes de que Bankotsu y Jakotsu le echaran bronca también a Renkotsu, su turno había llegado presentándose en esos momentos, frente a Sesshomaru.
Kagome había aprendido, poco a poco, a leer los gestos imperceptibles en aquel rostro de gesto blanco, y sabía que había visto un breve destello de sorpresa en ellos, al verla presentarse junto con la familia Yoshida.
_ Lord youkai, Príncipe de su raza, se presenta ante usted el Clan Yoshida, respetando el pacto que firmaran con sangre nuestros antepasados, con la familia Taisho…
Los cuatros miembros de la familia Yoshida, pusieron rodilla en tierra, inclinándose respetuosamente, mientras que Kagome saludaba de manera formal, de rodillas, con las puntas de sus dedos uniéndose al frente e inclinando la cabeza brevemente, como en algunas ocasiones le había obligado la matriarca del Clan, en eventos en que era presentada como parte de su familia.
_ Bienvenidos Clan Yoshida…
No dejaba de mirar a Kagome, que lucía preciosa con un juvenil kimono formal, como esperando a que fuera presentada ante todos.
_ Este año, permítanos presentarle a Kagome LeBlanc- Higurashi, amiga de la familia y hermana por elección.
_ Bienvenida…
Muchos ahí sabían bien quién era ella, y los que no, no dejaban de comentar lo hermosa que era y como seguramente, en algún momento sería presentada como prometida de alguno de los Yoshida, aunque también corria el rumor de que Lord Taisho y ella estaban saliendo.
Kagura a espaldas de Lady Izayoi, intentaba no mostrar ningún gesto que delatara lo furiosa que estaba, pensando que Kagome era la peor advenediza del mundo, siendo presentada como parte del clan Yoshida, cuando solo era una cantante de ópera, sin raíces o familia, ni un lugar donde caerse muerta.
Tal vez si sus metas no fueran otras, Bankotsu sería su esposo, cediendo por fin a aquella pasión, que sabía bien ella, él había llevado más lejos, enamorandose.
Sentía celos, al ver cómo llevaba a Kagome colgada del brazo, pero algo más intenso que los celos cuando noto la mirada coqueta que ella le dedicó a Sesshomaru y como este había hecho un amago de sonrisa, correspondiendo con sutileza a lo que había entre ellos.
Estaba harta…
**O**
La Cacería había iniciado, adentrándose al espeso bosque que estaba al pie de la montaña.
Bankotsu y sus hermanos, iban a caballo, muy a pesar del odio de este por aquellos animales.
Renkotsu iba a la cabeza ya que era un excelente rastreador.
Kagome estaba junto a Jakotsu en las elegantes carpas climatizadas, que Lady Izayoi había dispuesto para que los invitados estuvieran al aire libre, disfrutando el evento, agradecida de que el clima los hubiera favorecido, pues hacia un esplendido dia.
_ ¿Señorita LeBlanc?... tiene una llamada de su Asistente.
Kagome entro a responder la llamada que diario le hiciera su querida Kaede, asegurando que estaba perfectamente bien y tranquilizandola como todos los días.
Después de colgar, avanzaba distraída, sonriendo contenta de tener amigos que la quisieran tanto, cuando de repente un par de brazos la jalaron detrás de una escondida pared, lejos de la vista de todos.
Casi estuvo a punto de gritar, por la brusquedad con la que fue sometida y pensando que Sesshomaru estaba dentro del Bosque en esos momentos.
Pero se contuvo a tiempo, al sentir sus conocidos labios sobre los suyos, y ver su hermoso cabello plateado, mientras la abrazaba contra de sí.
_ Sesshomaru, la Cacería ya inició… no deberías de estar aquí.
Un beso mas y ella se sujetaba a su cuerpo, emocionada por todo eso.
_ Me gusta darle ventaja a mi presa…
Eso sono tan malditamente sexi con su voz, que Kagome sintió su cuerpo reaccionar al escucharlo y sentir su voz bajar por su cuello, hasta sus senos.
Sesshomaru estaba atento a sus alrededores, que en cualquier momento Jakotsu podría entrar a buscarla, y sorprenderlos en esa situación.
Así que procurando no arrugar el kimono que usaba ese día Kagome, solo besaba su boca y cada milímetro de la piel expuesta de su cuello, dejándola al borde de la locura, jadeando excitada, antes de desaparecer de ahí y continuar su camino hacia el bosque y seguir con la cacería.
Kagome se recompuso como pudo, justo a tiempo para que su amigo la encontrara de camino a la fiesta, pendiente de ella y de que no tropezara con las muletas, aunque ella ya fuera experta caminando con ellas.
_ ¿Hace cuanto te fracturaste el pie?...
Jakotsu y Kagome voltearon al punto donde habian escuchado aquella feminina voz, que sin decir nada, había preguntado a bocajarro.
_ Eeh… hace tres semanas aproximadamente…
_ Mi gente tiene técnicas medicinales, propias de nuestra raza, que podrían ayudarte a sanar cuanto antes…
Kagome seguía congelada en su lugar sin saber qué decir, mientras miraba a Jako-nii intentando averiguar quien ella, pero percibiendo frustrada como el tampoco reconocía a la chica que tenían enfrente.
_ Disculpa… no quiero ser grosera, ni nada de eso… pero, ¿quien eres?...
La chica Ookami frente a ella, se sonrojo furiosamente, después de darse cuenta de que ni siquiera se había presentado, pues había sido una sorpresa ver en ese lugar a su Cantante favorita, y que además llevaba sobre ella el aroma del primo de su prometido.
Así que le había ofrecido sanar su pierna, pues aunque estaba prohibido que lo hiciera por alguien que no fuera de su manada, ya no era ese el caso.
_ Sumimasen… mi nombre el Ayame Novikov, del Clan de Lobos del Norte de Europa, y prometida del Jefe Kouga Takefumi…
Jakotsu sonrió, reconociendo el nombre de su prometido, ya que sabia que venia siendo "familia" de Sesshomaru Taisho.
_ Conozco bien a Kouga, felicidades a ambos por su compromiso y permítame presentarle a mi amiga, Kagome LeBlanc-Higurashi…
Ayame, sonrió, sonrojada y con una mirada de clara emoción.
_ Si, se muy bien quien es ella, yo soy soy su mas grande admiradora en toda Rusia, donde tuve el honor de conocerla.
Kagome sonrió feliz, pues tenía gratos de recuerdos de cuando estuvo en Rusia trabajando y conocer una fan tan distinguida era para ella un gran honor.
_ Bueno querida, ¿que decias sobre curar la pierna de Kagome?...
**O**
Bankotsu y sus hermanos iban en silencio a la busca de un petirrojo con un pequeño listón dorado amarrado en su patita.
El bosque era grande y solo habían recorrido una parte, perdiendo de vista en dos ocasiones su presa.
Renkotsu estaba decidido a ganar ese año, pues los dos anteriores no había podido participar, ya que era turno del resto de sus hermanos.
Más los otros no lo tomaban muy en serio, más concentrados en disfrutar el evento en sí.
_ Kagome luce cada dia mas linda…
Suikotsu había hablado despacio, pero con una sonrisa orgullosa en el rostro.
_ Dime hermano, ¿ya haz podido conquistarla?...
Bankotsu casi lanza una expresión en voz alta y se suelta a reír a carcajadas, si en ese momento Renkotsu no les había hecho una seña de que se detuvieran y guardaran silencio.
Pero cuando vieron que había sido una falsa alarma y continuaron andando, Bankotsu respondió.
_ Ese tren partió casi desde el dia que la conocí… entre Kagome y yo solo existe la amistad… además, ¿cómo diablos iba a conquistarla, si Madre desde el primer momento la adoptó como una hija? es malo ir detrás de tu hermana.
Suikotsu sonreía, algo enternecido, comprendiendo que definitivamente jamás había sentido algo por ella, tratando de salvar su orgullo de conquistador con aquella ridícula justificación.
_ Pues si yo fuera diez años más joven y no estuviera casado le hubiera rogado a nuestra Madre porque mejor la convirtiera en su nuera y me la diera como esposa.
Renkotsu no había abierto la boca hasta ese momento, hablando de manera soberbia, intentando molestar a su hermano menor, y Bankotsu, que iba a pie sujetando las riendas de su caballo, pues no era muy fan de montar, cogio una bola de nieve y se la lanzó al rostro, sonriendo maliciosamente, mientras Renkotsu, respondiendo al duelo, se lanzó sobre él a pelear entre bromas, rodando por la nieve, como cuando eran niños.
_ Ya, tranquilos, van a salir lastimados…
Con la serenidad y una sonrisa reflejada en su rostro, Suikotsu, intentaba calmar los ánimos, cuando de pronto un trino llamó la atención de aquellos dos que rodaban sobre la nieve, congelándose en el acto, viendo con sorpresa como el petirrojo que estaban buscando, se había posado justo en la cabeza de su hermano.
Este, se dio cuenta y suavemente lo sostuvo en sus brazos, dejándose agarrar la pequeña avecilla, que por instinto sabía bien del alma noble de aquel sujeto que sonreía tiernamente, mientras acariciaba sus plumas.
_ Chicos, creo que hemos ganado…
Bankotsu y Renkotsu se miraron incrédulos, y tomando la pequeña jaula de bambú, de la silla del caballo de Renkotsu, lo metieron en ella y emprendieron el camino de regreso a la Casa de la Luna, no sin antes disparar una bengala que despedía humo de color azul y el rojo, representativos de su Casa, dando por concluida la Cacería.
_ Algunas hembras Okamis nos entrenamos para ser sanadoras, usamos nuestra energía youkai, para diagnosticar el cuerpo, sanar algunas heridas o empleamos conocimientos en plantas medicinales heredados de generación en generación, por nuestro Clan.
Aquella bonita pelirroja de verdes ojos irreales, emitía a través de sus manos una cálida energía que pasaba por la pierna de Kagome, que estaba recostada en el Diván de su habitación.
_ El hueso está soldando perfectamente, asi que esto sera facil…
Jakotsu tomaba la mano de su amiga, sonriendo feliz ante aquella noticia, pues sabía lo inquieta que era Kagome y lo limitada que se podía sentir andando con aquel par de muletas.
La Ookami Rusa había movido sus manos solo un poco hacia arriba, sintiendo un leve tirón, que la hizo mirar a Kagome un poco sorprendida y pedirle permiso de revisar más allá de su pierna, pues quería comprobar algo.
La alegría que había sentido unos segundos atrás por su amiga, se había esfumado de inmediato, ante el brillo de preocupada sorpresa, que noto en el rostro de Ayame.
_ Señorita Kagome, ¿sabía usted que había posibilidades de quedar embarazada?...
No podían creer lo que estaban escuchando, ¿acaso había mencionado la palabra embarazo?.
_ Es muy pequeño, apena un embrión…
Y seguí pasando las manos por su vientre.
_ Máximo una semana… y es un hanyou.
Kagome se sonrojo furiosamente, intentando sonreír, asustada y emocionada al mismo tiempo por lo que estaba escuchando.
El hijo de Sesshomaru y ella, estaba comenzando a formarse en su vientre.
Jakotsu, sintió un helado frío recorrerle la columna vertebral, asustado por lo que acaba de escuchar y por todo lo que estaba oculto de ella y de Sesshomaru, para evitar romper ese frágil romance que apenas nacía entre los dos y que en esos momentos peligraba a causa de aquel pequeño inocente que nada de culpa tenia.
Tenía que hacer algo.
_ Kagome, ¡por Dios! no puedes decirle nada a Sesshomaru aun, es demasiado pronto…
Por fortuna ella pensaba lo mismo, recordando lo accidentada que había sido el inicio de su relación, y que aunque estaban pasando un dulce momento de luna de miel, aun no podía decirse que era el momento de lanzar una bomba de tal magnitud.
Ayame solo veía el ir y venir de las reacciones de aquellos dos.
_ Lord Sesshomaru es un macho honorable que estoy segura que responderá por su hijo aun sea un hanyou, esos prejuicios quedaron hace mucho tiempo atras, asi que estara feliz de tener un heredero… pero si aun asi, quiere tomarse un tiempo antes de darle la noticia, le puedo recomendar un té, que ocultara el aroma de su embarazo y que deberá comenzar a beber de inmediato, pues no tiene mucho antes de que el aroma la delate ante él.
Jakotsu se levanto y abrazo a la hermosa Ayame, feliz de que les hubiera dado tiempo para poder hablar con su hermano y ver qué podía hacer para que Kagome pudiera ser feliz al lado del padre de su hijo.
Ella por su parte, solo pensaba en que asi tendrian mas tiempo de enamorarse y tal vez en un par de meses decirle lo que estaba pasando.
Se cubrió la boca para no dejar escapar la carcajada de emoción y felicidad que estaba sintiendo en esos momentos, sin saber todo la tristeza que venía de la mano de aquella bella noticia.
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Otra vez tarde mas de lo que hubiera querido, pero mi corazón está roto en estos momentos, sufriendo la perdida de mi mejor amigo…
Este capítulo se lo dedico a él, pues justo lo estaba escribiendo al enterarme de la noticia de su muerte…
Descansa en paz Ikal Balam, mi "Espíritu Jaguar"...
*-EVERGLOW- Coldplay*
YOI MINO
