DISCLAIMER:

Esta historia está basada en el cuento "EMBRUJO", que se publicó en la revista "ROMANCES", del mes de julio de 1951, escrito por la autora CARMEN G. GONZÁLEZ DE MENDOZA, conocida también, como MARIA DEL CARMEN GARRIDO (wikipedia)

Los personajes del manga y anime "INUYASHA" pertenecen a RUMIKO TAKAHASHI.

De la colección de revistas "ROMANCES" de mi Abuela, esta segunda adaptación, que espero que les guste...

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Kagome no quiso salir de nuevo a aquella fiesta, hasta que no se hubo tomado el té que le había recomendado la Ookami sanadora, llamada Ayame, con quien había hecho buena migas, contenta de contar con una amiga mas en el mundo youkai.

Su mente trabajaba a mil por hora planeando en silencio mientras Jakotsu no dejaba de hablar, como un tic que salía a relucir cuando estaba nervioso.

Obviamente ella continuaría trabajando, al menos que su Ginecólogo, al que vería en cuanto pudiera, dictara lo contrario.

De cierto modo tenía tiempo, había terminado sus compromisos en la temporada de París y para la siguiente aun no estaba trabajando, debido a su accidente con su pierna, asi que tendria suficiente para dedicarse a su embarazo y a ensayar el nuevo repertorio que tenía en mente y los nuevos espectáculos que sus productores ya habían aprobado y que estarian listos justo a tiempo para la siguiente temporada de Ópera en Nueva York, Viena y París.

Pensaba que tal vez lo mejor sería vivir en Japón por el momento, arreglar la antigua casa de sus padres, para no depender siempre de la amabilidad de los Yoshida, por lo menos hasta que le dijera a Sesshomaru.

E intentaría viajar solo lo imprescindible, hasta que el embarazo se lo permitiera.

Fingio levantarse para caminar y sentir nuevamente sus pasos sin muletas, ocultando el sonrojo emocionado de su cuerpo, pues no quería escuchar de nuevo a Jakotsu decir que tenía que aprender a controlarse si quería que su secreto durará más de 24 horas.

Que más quería ella que gritarlo a los cuatro vientos, pero entendía sus razones: la presión mediática para él y para ella, el hecho de que aún no había sido checada por un médico y haya confirmado que todo estaba en perfectas condiciones y que además era de mala suerte mencionarlo antes del tercer mes.

Así que suspiro, se recompuso y tomando su vientre, se puso en su rol de madre que ya le correspondía, con la idea fija de que primero estaba la tranquilidad de aquel pequeño, que su propia emoción.

Lo que si, es que tenía que llamar a Kaede cuanto antes, pues jamás le perdonaría el que no le dijera antes que nadie, lo que estaba sucediendo.

Se escucharon vítores en el exterior y el sonido de los Taikos anunciando el triunfo de alguno de los competidores, que no tardarían en aparecer, si es que todo había terminado tan rápido.

Jakotsu se asomo por el enorme ventanal de la habitación de Kagome, pero desde aquel punto, no se podía ver en el cielo, el color de la Casa que había ganado.

_ Creo que deberíamos de regresar, yo tengo que estar cuando regrese mi prometido, y se lo importante que son ambos para sus respectivas casas…

Ayame, deliberadamente había ubicado a Kagome como parte de la Casa de Sesshomaru, pues aquel cachorro en su vientre solo lo venía a confirmar.

_ … El té ya hizo efecto, asi que no se preocupe, y en todo caso, si llegara a detectar el aroma de las plantas medicinales, puede decir que es parte del tratamiento que le di para que sanara su pierna a la perfección.

Kagome abrazo a Ayame, agradecida por toda su ayuda, sin saber que Jakotsu de cierto modo, respiraba tranquilo, pues todo aquello le daba un poco de tiempo para consultar con su hermano.

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Un par de kilómetros antes de llegar a la Casa de la Luna, Sesshomaru se cruzó con los hermanos Yoshida, que sonrientes y orgullosos, mostraron la pequeña jaula de bambú, donde el pequeño ruiseñor cantaba de lo más quitado de la pena.

_ Felicitaciones a los tres, el Clan Yoshida vuelve a estar a la cabeza, como hace cien años lo estuviera, gracias a sus antepasados, Sumito, Takaba y Arata Yoshida… ellos los considerarian dignos descendientes.

Sabía Bankotsu, que las palabras de Sesshomaru eran sinceras, pues bien conocía su "cortesía social" y la verdadera cortesía que solo usaba con los que consideraba de su confianza.

_ Muchas gracias Lord Sesshomaru, nos sentimos honrados de seguir siendo parte del trato que firmaran nuestros primeros familiares…

Pero como siempre, Renkotsu, que era más formal para todo, respondió con educación solemne, las palabras de Sesshomaru, mientras que Bankotsu y Suikotsu, intentaban contener la risa tras de él.

Estaban cerca de las elegantes carpas que se habían armado para la ocasión, y de inmediato Sesshomaru noto que algo había cambiado en el aroma de Kagome, desconfiando de su olfato por primera vez y buscándola con la mirada, para ver que ella estuviera bien.

Y ahí estaba, aplaudiendo y sonriendo, feliz de la llegada de los participantes y de que aquellos que consideraba sus hermanos, fueran los ganadores.

Y entonces se dio cuenta de que no cargaba muletas, ni yeso y que se sostenía perfectamente en ambas piernas.

La prometida de Kouga Takefumi, estaba a lado de ella y casi juraba que algo había tenido que ver con aquello, pues eran bien conocida la legendaria medicina ancestral que solo ellos conocían.

Definitivamente Kagome era bastante especial, si había conseguido que la sanarán sin ser parte del Clan, algo que ellos aun consideraban tabú.

Una grieta de amargura se quiso colar a sus pensamientos, intentando distraer aquellos pensamientos que amenazaban con romper la burbuja de falsa tranquilidad, en la que se había encerrado, tratando de ignorar todo lo malo que lo había atormentado los últimos años, pues no concebía que aquella mujer tuviera el poder de someter a todos a su voluntad.

El suave gesto de su madre, lo hizo volver a la realidad, espantando sus demonios, encaminado con ella del brazo hacia los competidores y los ganadores, para cerrar con broche de oro aquella ocasión.

Entre abrazos y risas, todos felicitaron a los hermanos Yoshida, admitiendo una derrota honrosa ante ellos, sin saber los detalles de su triunfo y como este había llegado por pura suerte.

Bankotsu no había perdido la oportunidad de abrazar a Kagome en el momento en que la vio caminando perfectamente, con su pie completamente sano, agradeciendo de manera formal a la sonrojada Ayame Novikov, que solo veia su acción como un servicio, ya que era una de las más grandes admiradoras de Kagome LeBlanc.

Jaken, a las puertas de la Casa de la Luna, anunciaba que la cena estaba servida, interrumpiendo los festejos y la camaradería.

Bankotsu busco a sus hermanos, pero solo frente a él, estaba Jakotsu que iba del brazo con Kagome; asi que seria responsabilidad de él, llevar los caballos a las cuadras y ponerlos a resguardo, pues no veía a ningún mozo disponible, seguramente ocupados también.

_ Llevaré los caballos a descansar, asi que entren sin mi, llegare justo a tiempo…

Sabía que Sesshomaru demoraria la cena hasta que todos estuvieran a la mesa, así que apretó el paso entre la nieve, jalando la rienda de los tres caballos, mientras pensaba en sus dos hermanos mayores y la "plática" que tendrían en cuanto pudieran estar en privado.

Iba concentrado en sus pensamientos, pues no había dejado de notar la mirada de preocupación de Jakotsu, que no dejaba a Kagome, ni a luz, ni a sombra, intuyendo que algo más estaba pasando.

Rodeaba los espesos jardines de aquella mansión, cuando se topó de frente con Kagura, que no parecía otra cosa, más que estarlo esperando, no había nadie alrededor, todos estaban a resguardo del frío.

Ella tomó la rienda de uno de los caballos y le ayudó en silencio a llevarlo a las cuadras, donde los tres caballos se dirigieron, entrenados por su dueño, hasta el pequeño corral, donde había pienso y agua para los tres, ya listo.

No había dicho palabra ninguno de los dos, y Bankotsu estaba a punto de hacerlo, cuando Kagura lo miro de frente.

_ Felicidades…

Ni una palabras mas, y solo se lanzó a sus brazos, besándolo con pasión, mientras Bankotsu atino a estrecharla contra sí, sumido en la sensación de placer que amenazaba con hacer estallar su cuerpo.

La empujo contra la pared de aquella caballeriza, deseando con todo su ser, tomarla ahí mismo, de pie y a prisas, entregados a lo que estaban sintiendo en esos momentos.

Pero Kagura tomo su rostro y lo miró de frente.

_ Aquí no… iré a tu habitación esta noche…

Lo besó de nuevo y se dio la vuelta, marchándose de ahí, sin esperar una respuesta de su parte, con la evidente certeza entre sus piernas, de que había caído nuevamente en las redes de Kagura y no estaba dispuesto a salir de ellas, hasta haber saciado su hambre.

Sesshomaru, intentaba no mirar fijamente a Kagome, pero era más que imposible, pues no podía negar que lucía radiante de felicidad por la recuperación de su pierna,

Había sido presentada a Kouga, por parte de su prometida y este había besado su pequeña mano de manera apasionada, sintiendo los celos hacer ebullición en su interior, pero sintiéndose satisfecho cuando ella, le arrebato su propia mano y la prometida de él, avergonzada por sus acciones, había golpeado su cabeza, disculpándose con ella y alejándose ambas de ahí.

Bien merecido se lo tenía.

Quería tener la oportunidad de abrazarla y borra de su mano el aroma de su Primo, y tratar de cubrir aquel que desprendía su cuerpo, a hierbas medicinales, que no era molesto, pues más bien olía al bosque en un dia de lluvia, pero no era el aroma de ella, sabia que tendria que aguantar lo que fuera necesario, para que la recuperación de ella fuera completa, sin saber que aquel aroma era para cubrir de su prodigioso olfato, algo más importante.

**O**

Kagura había entrado al comedor, seguida de Bankotsu, por escasos segundos, acompañado de otro invitado más con el que se habían topado después de que este bajara de sus habitaciones, tratando de cubrir las apariencias, aunque para Jakotsu, las alarmas se encendieron, ya que era el unico, ademas de Inuyasha, que había conocido lo suyo con aquella arpía.

Vio a su hermano de lo más tranquilo, sentarse al lado de Renkotsu y Suikotsu, que ya lo esperaban a la izquierda de Sesshomaru, pues era el lugar de honor de los ganadores; y no vio nada sospechoso en su rostro, ni una mirada de apreciación a Kagura, ni nada que lo inculpara o lo delatara.

Pero lo conocía demasiado bien y sabía lo bueno que era para esconder sus sentimientos, incluso del más grande youkai de sus tiempo, que jamas había dejado entrever si él había estado enterado de lo suyo con Kagura, en aquel entonces, muchos antes de que se comprometiera con él.

Suspiro resignado, antes de darle un trago a su copa de agua, definitivamente, demasiado estres traería serios problemas a su piel.

_ Jako- nii ¿estas bien?...

Kagome se preocupo por Jakotsu al escuchar aquel suspiro tan profundo, pensando que todavia seguia pensando en su embarazo, preguntando para ponerlo de nuevo en modo alerta y no se le fuera escapar nada.

_ ¿Viste quien entró junto con Bankotsu?...

Había ciertos secretos que no tenían porque ocultarse, y aquel era uno de ellos, Jakotsu sentía la necesidad de sacar aquello de su pecho.

_ No sé, uno de los invitados de Sesshomaru, y creo que también Kagura…

Uno de los invitados que estaba sentado al lado de Jakotsu, interrumpió aquella plática, quedando Kagome con la incógnita de lo que había mortificado a Jakotsu, o que había visto en Kagura para reaccionar de esa manera, sintiéndose incómoda ella también, pues lo poco que había conocido de ella era más que suficiente para ponerla asi.

El pequeño baile después de aquella cena, no se extendió hasta muy tarde, aun así Kagome se había retirado a su habitación temprano, despidiéndose de los Señores de la Casa, subiendo en compañía de Jakotsu, al que el jet-lag comenzaba a derrotarlo.

Había dejado a su amigo durmiendo tranquilamente en su cama, para tomar un merecido baño caliente en el ofuro, agradecida de ya no depender de las doncellas para poder bañarse bien sin mojar el yeso.

Cuando salía del lujoso cuarto de baño, una doncella llamó a la puerta, entrando después de diera permiso, entregando un sobre y saliendo justo despues.

De inmediato reconoció la letra de Sesshomaru, que había escrito su nombre en aquel sobre, que abrió de inmediato, mordiendo su labio, mientras sonreía emocionada, sospechando mas o menos que diría aquella nota.

" Como hay un intruso en tu cama, te espero en 15 minutos en la mía…

Sesshomaru Taisho."

Rápido corrió al vestidor, quitándose el calientito, pero cómodo camisón de franela que había planeado usar esa noche para dormir, lanzando por los aires las gruesas calcetas de lana, y tomando de su closet, sexy ropa de noche.

Iba por los apenas iluminados pasillos con un hermoso y largo negligé de seda color perla, cubierto con un salto de cama de tela translucida que daba la impresión de ir flotando por el aire, quien la viera caminando asi por la noche, bien podría creer que se trataba de un espíritu de belleza irreal.

Estaba a punto de tocar la puerta de Sesshomaru, cuando este abrió, pues estaba a la expectativa de su llegada, viéndola apenas, mudo por su sensualidad, tomándola entre sus brazos, jalandola hacia dentro, cerrando la puerta tras de él.

Y de igual forma en el ala Este de aquella mansión otra sombra femenina se deslizaba dentro de otra habitación, aquella que era de Bankotsu Yoshida.

**O**

Sesshomaru recostó a Kagome en los almohadones de su inmensa y lujosa cama, contemplando en silencio, mientras caminaba alrededor, quitándose lentamente la yukata que estaba usando en su habitación.

_ ¿Quieres una copa de vino?...

A Kagome se le hacía agua la boca solamente contemplando su irreal cuerpo y aquel sensual rostro de duras facciones, que en ese momento lucían arrolladoras, solo para ella.

Y por un momento deseo aquella copa de vino, que tal vez le ayudará a tranquilizar crepitar de su sangre, pero sin olvidar por un minuto, que en esos momentos tenía que ver por alguien más, desechando de inmediato la idea.

_ No gracias… con la vista es más que suficiente…

Mordió su labio y Sesshomaru casi quiso rugir, subiendo junto a ella, atacando su boca con la suya, repegando su cuerpo al suyo y sintiéndose atraído como imán al metal, mientras sus manos comenzaban a recorrer su cuerpo a través de la seda de aquel sensual negligé.

_ Me alegro de que tu pierna haya sanado, supongo que la prometida de mi primo tuvo algo que ver…

_ Así es, me siento agradecida de haberla conocido, ella resultó ser, además de una admiradora, una gran chica, creo que ya somos amigas.

Sesshomaru fue bajando por su cuerpo dando besos poco a poco, hasta llegar a la punta de su pierna recién sanada, a la que Kagome ya había acicalado, despues de que Ayame quitara aquel yeso.

Tomó su pequeño pie y besó cada dedo, provocando en ella un urgente calor en su centro, que requería su atención cuanto antes.

Subió por su tobillo, jugueteando con su pantorrilla y su rodilla reconociendo en ella, nuevas zona erógenas, subiendo con aquellos besos, por aquel camino invisible que lo guiaba hacia el interior de su pierna, hasta encontrar, la fuente de aquel sensual y húmedo aroma, que lo estaba volviendo loco con cada segundo que pasaba, mientras la erección de su miembro estaba como roca, apunto de explotar.

El aire se escapó de los pulmones de Kagome, resoplando con fuerza al sentir los labios de Sesshomaru, justo entre sus piernas, y su lengua lamer a conciencia cada erótico rincón de su feminidad, mientras ella estrujaba la suave sábana de fino algodón egipcio, entre sus blancas manos, arqueando su espalda en un intento instintivo de resguardarse de aquel sorpresivo "ataque" al que estaba siendo sometida, mientras los brazos de Sesshomaru, enredados en ambas piernas, la sostenían en su lugar.

Gemía en voz alta, abriendo por momentos sus ojos, deleitándose con la tensa musculatura de su espalda, que se movía al compás de los movimientos de su mandíbula.

Estaba a punto de estallar, sus caderas se estremecían, empujándose ella misma sobre aquellos voraces labios, buscando aún más placer del ya recibido.

Sesshomaru alzó su mirada, a ratos felina, a ratos depredadora, hambrienta de su éxtasis, dejando escapar una de sus piernas solo para atrapar uno de sus turgentes senos, que brillaban, obscenos, de transpiración, luciendo apetitoso, atrayentes, hechos solo para ser tocados por él.

Kagome no soporto mas y al momento de sentirse doblemente estimulada, se corrió sobre sus labios, tensandose de placer, mientras él se tomaba de sus redondas caderas y las alzaba para ponerla en otra posición, y que de esa manera fuera más fácil recibirlo.

La penetró sin miramientos, pues ella no paraba de mover sus caderas y restregarse en él, pidiendo entre gemidos apenas entendibles, ser llenada cuanto antes por su miembro.

Y Sesshomaru enardecido, se movió de adentro hacia afuera, seducido por la excitación de Kagome, que gozaba como nunca entre sus brazos, levantando por la espalda, haciendo que se abrazara a él, mientras besaba sus labios y seguía embistiendo, enredando ella sus piernas en sus estrechas caderas.

Aquello no iba a durar demasiado, él mismo estaba a punto de alcanzar el clímax, sumergido en el caliente embrujo de aquella mujer entre sus brazos, que se entregaba sin reservas a él.

El corazón de Kagome iba más aprisa, sus gemidos anunciaban lo inevitable, sosteniéndose cada vez más fuerte de su cuerpo.

Un estremecimiento recorrió el cuerpo de Sesshomaru cuando ella alcanzó el orgasmo, estrechando su interior alrededor de su miembro, apretandolo, succionando, mientras él también se abandonaba al placer y se derramaba dentro de ella.

El orgasmo de Kagome se extendió cuando sintio el bajo gruñido junto a su oído, estremeciéndose ella tambien, sintiendo que el placer la recorrió de arriba a abajo, desde la punta de sus dedos, hasta el último mechón de su cabello.

Cerró sus ojos, un poco desmayada, después de aquella ola de sensaciones, y Sesshomaru posó su cuerpo suavemente en aquella suave cama, mientras besaba nuevamente sus labios.

_ Te adoro… me tienes hechizado…

Aquella risa de pajarillo, salió de su garganta, mientras sonreía, inocente y enamorada, besando con suave ternura los labios de aquel hombre, que no dejaba de ser un enigma para ella.

Cuanto deseaba en aquellos momentos poder decirle aquella hermosa noticia que albergaba en su vientre, sin siquiera llegar a creer que él pudiera llegar a despreciar a aquel hijo engendrado por ellos dos.

Estaba segura de que se pondría tan feliz como ella…

Se amaron ardientemente aquella madrugada, y casi al amanecer, Kagome salió de la habitación de Sesshomaru, después de que este cayera rendido entre sus brazos.

Aún no estaba preparada para ser "sorprendidos" tan descaradamente, estaba segura de que todos los sirvientes de aquella mansión estaban más que enterados de su relación, que incluso Lady Izayoi podía o no, saber de ellos dos… pero aun asi, no habían hablado de darse a conocer, así que seguirán manteniendo aquello en privado.

Iba con una sonrisa boba en los labios, mientras meditaba todo aquello y se cubría con aquel liviano salto de cama, cuando alcanzo a ver que de una de las habitaciones, salía Jaken y una de las doncellas, seguramente atendiendo a alguno de los invitados; así que sin pensarlo demasiado, se pegó contra la pared, tratando de encontrar una puerta a la que entrar, topándose por suerte con un elevador, bajando un nivel y corriendo por el pasillo aprisa, hacia el ala Este y subir de nuevo las escaleras hasta su habitación.

Pero otra puerta se abrió de nuevo y ella apenas alcanzó a esconderse detrás de un enorme jarrón de fina porcelana china, asomándose apenas para vigilar cuando era el mejor momento para seguir avanzando, riéndose de si misma por aquella ridícula situación.

De pronto, cuál fue su sorpresa al ver a Kagura salir de aquella habitación, seguida de Bankotsu, que solo con pantalones de oscura seda, dejaba ver su bronceado y musculoso cuerpo, abrazando a aquella arpía por la cintura y besando sus labios en clara señal de despedida.

No podía creer lo que veían sus ojos, no creía a Bankotsu capaz de enredarse con una hembra como ella.

Se sentía asqueada presenciando aquella escena y recordando aquella tarde en la biblioteca en que ella narrara sin ápice de bondad, lo mucho que había aborrecido al fallecido hermano de Sesshomaru y como estaba interesada de nueva cuenta estar con él solo por estatus social.

¿Que pretendía entonces con su amigo? ¿acaso se había rendido en su búsqueda de posición social o veía a Bankotsu como un recurso más?.

Cuando Kagura se fue de ahí y que su amigo regresó de nuevo a su cama, ella salió de su escondite y caminó aprisa hasta su habitación, aunque en esa ocasión, sin la preocupación de ser vista, sino más bien de cómo abordar aquel tema con Bankotsu, estaba segura de que Kagura solo lo afectaria y ella no estaba dispuesta a que su amigo saliera herido por culpa de ella.

Pero para Kagome, aun había un mar de secretos que conocer…

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Hola… jeje… sigo viva…

Perdon por el hiatus en el que me sumergi, pero a decir verdad, fueron días muy difíciles para mi… pero ya estoy de regreso y Don Inspiración decido tocar mi imaginación e ingenio…

Espero que les guste este nuevo capítulo, el siguiente ya está en proceso, así que pronto, tal vez esta misma semana este publicandolo…

Les mando un abrazo Supercalifragilisticoespialidoso hasta donde estén…

YOI MINO :3