Hola a todos, comenzando una semana más o menos productiva, ahora tengo cuatro capítulos en desarrollo a la vez, así que... no tengo nada más.

bay bay.


Capitulo Trece: Un interés romántico.

Era el día de descanso del equipo Alquimia, así todos decidieron salir en un día de campo para poder relajarse. Todo el equipo fueron a un lago para divertirse en este día caluroso. Los pequeños jugaban con la pelota, mientras que los adultos preparaban la mesa. Maya estaba con Shaona jugando románticamente mientras preparaban la ensalada, mientras que Ramsés correteaba a Rapter por darle un balonazo en la cara, Frederick descansaba en una hamaca que improviso. Araam se encontraba cocinando en la parrilla, Ayi sobre la una rama de árbol recostado, parecía triste mirando su relicario, más concretamente la foto de su antigua prometida.

—Triste Ayi— le comento Andros quien subía a la misma rama.

—Ya han pasado cuatro años desde que Amelia murió, tres desde que supe que era una Necron infiltrada en nuestras filas.

—Debe ser difícil mantener ese dolor y más con esas dos dándose cariñitos todo el tiempo.

Dijo el dragón de doce años mientras señalaba a la par de gatas besándose

—Si, sabes cuando conocí a Amy fue ella misma quien dijo que no se podía, en verdad tenia celos que tuviese una novia.

—Je, je. Tal vez a Maya no quería hacerse la idea de perderte.

—Es ridículo, soy su mejor amigo, hemos compartido muchas cosas, desde nuestro gustos, hasta nuestro primer beso...

—Espera ¿Acaso tu y Maya se besaron?— pregunto asombrado el dragón.

—Si, muchas cosas hemos compartido, como mi ropa, juguetes, comida, incluso nuestra primera vez...— Al decir eso ultimo el conejo se sonrojo.

—Olvida eso ultimo.

— ¿En serio lo hicieron?— pregunto ahora sorprendido e incomodo.

—Ella tenia quince y yo diecisiete, éramos jóvenes. Estábamos experimentando cambios y las hormonas estaban como locas...

—No quiero saber, era una pregunta retorica— se levanto el dragón abochornado, este extendió sus alas.

—Solo digo que debes dejar de lamentarte tanto y buscar a alguien nuevo, quien sabe tal vez el destino te tiene algo preparado— agrego el dragón quien salió volando.

—Lo dice el dragón que confía completamente en sus planes— comento el conejo para si mismo

Mirando por ultima vez el relicario, tomo la foto de su antigua prometida y esta salió volando por el viento. Bajo de un salto y camino hacia la mesa donde se encontraba sus amigos.

Mientras ellos disfrutaban, otros dos caminaban por los alrededores del lago, este era una coneja de pelaje amarillo quien llevaba un vestido de color verde y blanco, mangas cortas y abombadas con guantes largos blancos de encaje, un paraguas amarillo y el otro era un gato del mismo tamaño que la coneja, de pelaje amarillo atigrado de negro, vestía de uniforme galardonado negro bastante elegante. Atravesando el puente ambos notaron al grupo quienes se divertían en el lago nadando. La coneja sonrió al verlos divertirse mientras que el gato solo hiso una mueca.

—Mira como se divierten Lois— señalo la coneja.

—Mi Lady, ignórelos solo son simples plebeyos— asesto el gato con mucha indiferencia.

—Vamos Lois, hay que conversar con ellos, los simples plebeyos no tendrían una nave como esa.

—Plebeyos con dinero o es algún terrateniente y su familia— se limito el gato.

La coneja camino directo hacia el grupo y su guardaespaldas la siguió. Steven, Rapter, Andros, Ramsés y Frederick jugaban en el agua, mientras que Ayi junto con Vasslik disfrutaban el día lanzando rocas al lago. Shaona y Maya se encontraban dormidas en el suelo abrazadas y Araam leía un libro mientras bebía una cerveza. Ambos extraños se acercaron y los primeros en notarlos fueron Ayi y Vasslik quienes se levantaron rápidamente, luego Araam noto la presencia de los extraños y también se acerco.

—Buenas tardes caballeros. Qué agradable día es hoy como para divertirse en familia— saludo cortésmente la coneja. Su guardaespaldas solamente volteo la mirada.

—Je, je, je. Bueno hoy decidimos pasar un rato agradable en familia, soy Ayi y el es Vasslik— se presento el conejo y el águila.

—Un placer en conocerla señorita, mi nombre es Araam — respondió el minotauro con amabilidad.

—Sip, nuestro amigo ebrio favorito. ¿Cuál es su nombre bella dama?— pregunto Vasslik de manera picara.

—Ji, ji es un placer conocerlos, pero ¿Dónde esta mis modales? Soy Elizabeth Vallheart y mi compañero y guardaespaldas Lois.

—Es un nombre exquisito para una hermosa dama— se acerco Ayi quien tomo su mano y se arrodillo para besar, gesto que hiso sonreír a la coneja. Mientras el gato, al ver eso aparto de una patada al conejo, el gato desenvaino su rapier a modo de protección.

—Atrás insolente, ¿Cómo te atreves a tocar a la señorita Elizabeth?— pregunto enojado el

—Lois relajate, solo es un caballero quien ofrece su amabilidad.

—O un aprovechado que quera sacar provecho que su padre le ha dado carta blanca para que eligiera con quien casarse— comento Lois aun molesto. Al escuchar eso Ayi se levanto y se rasco la cabeza mientras miraba al suelo.

—Perdón pero no eran las intenciones que trataba de dar, la verdad no estoy interesado en el matrimonio por el momento— se excuso el conejo.

Este se alejo del grupo, hacia donde se encontraban sus amigas gatitas quienes eran victimas de una broma por parte de los infantes mientras estas seguían dormidas.

—Eso fue curioso— comento la coneja Elizabeth quien mostraba interés por Ayi. Esta dio un par de pasos pero fue detenida por Lois.

—Señorita Elizabeth, es hora de volver no debe perder más tiempo con esto.

La coneja asintió y con una ligera reverencia ante el grupo de amigos, esta se retiro. Estos volvieron con los demás para divertirse. Después de retirarse del dia del campo para volver a sus actividades regulares. Al día siguiente Maya y Ayi corrían de la lluvia, llegando a la entrada de un centro comercial.

—Rayos, no se había pronosticado una lluvia el día de hoy— comento Ayi.

—Esos idiotas de las noticias siempre están errando en el pronostico— siguió insultando Maya.

Una larga limosina se estaciono frente al par de amigos y las puertas del centro comercial se abrieron mostrando a la coneja Elizabeth y su guardaespaldas Lois.

—Ara, que grato reencuentro señor Ayi y compañía— saludo educadamente la coneja.

—Vaya, que coincidencia y eso que solo buscábamos refugio para la lluvia— comento el conejo.

—Me llamo Maya y es un…

—Señorita Eliza, tenemos que marcharnos que le espera su padre— le recordó su guardaespaldas interrumpiendo a la gata

— ¿Gustan de acompañarnos?— les pregunto la coneja, sorprendiendo al par de amigos.

—No creo que a su padre le agrade acoger desconocidos— le advirtió Lois.

—No son desconocidos Lois, el es señor Ayi y su amiga— le reclamo la coneja.

—Que además es una simplona gata enana— comento despectivo el guardaespaldas, cosa que molesto a Maya.

— ¿Qué dijiste gato estúpido?— pregunto algo enojada Maya.

—Vamos sin peleas, entren con nosotros al automovil, les prestaremos algo para que puedan cambiarse— ofreció la coneja con mucha amabilidad cosa que tuvieron que aceptar el conejo y la gata. El trayecto fue bastante rápido, llegando a una mansión de lo más pintoresca, Ayi y Maya fueron atendidos por las criadas, removiéndose de las ropas empapadas y cambiándolas por unas más limpias y secas. Ayi usaba unos pantalones negros largos y una playera que le quedaba algo grande, de color gris con una estrella roja en el centro, mientras que Maya por su pequeño tamaño, era difícil encontrar ropa para, así directamente le confeccionaron un atuendo del cual se trataba de una camisa rosa debajo una chaqueta azul, la cual ocultaba las funda para pistolas y unos pantalones pesqueros negros, además del par de espadas que tenia guardadas.

—Síganme, que alguien quiere hablar con ustedes— ordeno Louis, ambos se miraron entre si sin saber que seria.

Los tres llegaron a la entrada de una habitación, el guardaespaldas abrió una de las puerta, mostrando a un conejo de mayor edad de pelaje negro, su cabello y barba eran grises. Este hiso el ademan de pasar y que se sentaran en el sofá que se encontraba frente a el. Ambos obedecieron y se sentaron.

—Lamento estas presentaciones. Me llamo Aron, y mi preciada hija me hablo bien de ustedes dos— inicio la conversación el conejo mayor.

—Señor Vallheart no es lo que piensa realmente— se intento defender Ayi.

—No hacen faltan las excusas muchacho, pero los estuve investigando y me sorprende que hayan podido llegar bastante lejos, comodoros— tajo el anciano sorprendiendo a ambos amigos.

—Sabe que somos paramilitares— comento sorprendida Maya.

—Claro, las placas en sus ropas húmedas, también son un buen delator— se burlo el conejo mayor sacando una sonrisa a los dos.

—Y ¿Qué los trae a mi hogar?— pregunto el conejo.

—Realmente, son frutos de la casualidad— respondió Ayi.

—Por favor, explique porque casualidad.

—Bien, la verdad estábamos escapando de la lluvia y al llegar al centro comercial, nos encontramos con su hija— respondió ahora Maya, el padre escucho atentamente y se levanto de su lugar. Este camino hacia el librero que se encontraba detrás y tomo un viejo álbum familiar el cual comenzó a hojear.

—Puede que les parezca sobreprotector, pero amo a mi hija y nunca dejaría que algo le pasara, no después aquel accidente— comentaba nostálgico mientras miraba las paginas llenas de fotos viejas.

—Lamentamos su perdida, pero ni mi amiga ni yo estamos en búsqueda de algún mal hacia su entorno— hablo Ayi de manera respetuosa.

—Por su puesto. Miren, la Corporación Vallheart fue fundada por mi bisabuelo y mi familia se a encargado de mantenerla como una de las mejores con su tecnología medica y militar de punta.

—Y la Federación le esta agradecida con su colaboración, sin la antigua tecnología de los iluminados, ustedes han sido de gran ayuda— agradecía Ayi por la ayuda.

—Sin rodeos, señor Ayi si usted esta enamorado de mi hija seria un honor darle mi bendición.

—Gracias, pero la verdad no estoy tan interesado en su hija— respondió Ayi quien luego salió rápidamente de la habitación.

—Discúlpelo, pero el también perdió alguien que amaba— comento Maya.

—Así que el también perdió alguien que le importaba. No lo molestare.

Ayi caminaba por los pasillos de la mansión, volteando a ver a una venta donde el cielo se encontraba totalmente despejado cuando es llamado por Araam por teléfono.

—Aquí Ayi— contesto el conejo.

—Ayi ¿Dónde se encuentran?— pregunto el minotauro.

—Je, je si te digo no me lo creerías.

—Estas el la mansión de la coneja que conocimos ayer— adivino el toro rápidamente sorprendiendo al conejo.

—Cabrón, ¿Eres adivino?

—No, solo se que tienes mucha suerte. Pero no te llamo por eso Romeo, sino que nos acaban de mandar unas coordenadas y están cerca de tu posición…— explico el toro al conejo todo lo que tenia que saber.

—Bien, envíamelas y estaremos hay en unos minutos.

El minotauro le paso las coordenadas, y Ayi fue directamente a buscar a su compañera. Cruzando algunos pasillo regreso a la habitación donde se encontraba el padre de la coneja y su amiga.

—Maya, tenemos trabajo, hay que irnos ahora. Hay una situación de rehenes y los captores se niega hablar— comento el conejo.

—De acuerdo.

Ambos compañeros salieron rápido de la mansión y fueron directamente hacia el lugar indicado. En un banco se encontraban varias patrullas e unidades de la federación rodeando el lugar, al igual que equipo Alquimia se encontraba, Ayi y Maya recién llegaba, estos se equiparon con un chaleco antibalas.

—De acuerdo, ¿Cómo vamos con el rescate?— pregunto Maya.

—Los desgraciados, liberaron a las mujeres, pero aun se encuentra al menos veinte hombres con tres niños y más el personal de treinta empleados— respondió el minotauro.

—Vasslik ¿Lo tienes en la mira al cabrán?— pregunto Ayi al ver que su compañero

—Si, lo tengo en la mira a un hijo de puta y al parecer se esta molestando a una linda señorita del personal— comentaba el águila mientras observaba.

—Ayi, Maya, Shaona, irán a rescatar a los rehenes, mientras Andros intentara convencerlo a que renuncie su tonto atraco— ordenaba Araam, los tres se prepararon para entrar. Subiendo por la parte de atrás, hasta llegar al techo, el cual tenia una tubería de ventilación, la cual entraron rápidamente, estos en los conductos caminaban rápidamente. Estos usando rastreadores descubrieron a cinco agresores, dos estaban con los rehenes, mientras que el resto estaba guardando grandes cantidades de dinero en maletas deportivas.

—Esto es lo que aremos, yo me encárgare de los dos que tienen a los rehenes, Shaona y tu se enfrentaran a los de la bóveda— decía Ayi, las dos gatas se sonrieron y se dieron un beso.

—Ve por ellos tigresita— le apoyaba Shaona.

—Igualmente ustedes.

Los tres se separaron. Ayi directamente dio con los que se encontraban enfrente reteniendo la entrada con una barricada. Este se había colado entre los rehenes sin ser detectado.

—Señor Ayi, ¿Qué esta haciendo aquí?— le pregunto la coneja Elizabeth en voz baja para no ser escuchada, cosa que sorprendió al conejo.

—Señorita Elizabeth, ¿No se supone que usted debería estar aquí?— le decía asustado.

—Ustedes dos cállense o les vuelo los putos sesos— amenazaba el maleante el cual era un perro de raza doberman. Uno de los infantes que se encontraba comenzó a llorar, desesperando a lo otro quien se tuvo que tapar los oídos para aguantar. Cosa que aprovecho Ayi para escabullirse entre los muebles y llegar por atrás. Con un movimiento rápido desarmo al doberman dejándolo en el suelo, el otro rápidamente disparo su arma al conejo este sin tiempo de reaccionar, hiso despertar su habilidad ocular, la cual su ojo izquierdo se prendió en una pequeña llama morada, logrando ver todo en cámara lenta.

Se levanto y la bala que iba dirigida hacia el, la tomo con su mano y la lanzo hacia otro lado, su ojos perdió la llama morada regresando el tiempo a la normalidad, sorprendiendo al agresor, Ayi rápidamente lo deja inconsciente, liberando a todos los rehenes. Mientras que Maya y Shaona se enfrentaban al resto de perros, ambas combatían contra tres animales más altos y más fuertes ambas gatas sincronizadas, entre movimientos, uno de los perros usando su colmillos ataco a Shaona, pero el ataque fue detenido por Maya usando su brazo de paladio estelar.

—Protocolo del Brazo Fantasma, activación al veinticinco porciento— menciono Maya, y su brazo comenzó a brillar de un color azul oscuro.

Los tres perros se sorprendieron ante la arma de la gata. Pero estos comenzaron a disparar. Maya usando la energía de las runas proyecto un escudo para proteger a su novia y a ella misma.

—Gracias Maya— le agradecía Shaona.

Maya y Shaona se acercaron a una mesa de acero que estaba tirada para protegerse de los disparos y tener algo para poder seguir disparando. Shaona se estaba quedando sin balas, así que le pregunto.

— ¿Tienes alguna sorpresa más?

—Claro que si, gatita y me alegro que Jet se ofreciera en mejorar el brazo que el señor Wright fabrico. Modalidad cañón activado.

El brazo de Maya se transformo en un cañón de plasma parecido al de Samus Aran, esta salió del escondite y con un rayo cargado disparo a los tres perros haciendo que estos salieran volando. Al poco tiempo llegaron el resto de miembros de la federación para arrestar a los bandidos. Ambas gatas salieron de la bóveda y notaron que Ayi se encontraba junto con Vasslik charlando, tambien notaron al guardaespaldas de la coneja, que parecía estar pidiendo disculpas.

Maya dejo a su novia para ir con Ayi.

—Ayi ¿Puedo hablar contigo?— pregunto la gata.

—Claro— accedió este, Vasslik notando que seria algo serio decidió irse con los demas.

Maya y Ayi comenzaron a caminar lentamente mientras el ocaso comenzaba.

— ¿Y bien de que quieres hablar?— pregunto el conejo.

—Es sobre Amy y ahora la coneja Elizabeth— contesto la gata.

—Si es sobre mis amoríos, mejor olvídalo minina. Ya no tengo interés en buscar un amor, y si, supere a Amelia— se escuchaba algo dolido, como si aun conservara recuerdo de su amor.

—Ayi no tienes que seguir así, puedo sentir tu dolor.

—Maya, por favor deja de ser tan convaleciente conmigo. Ya paso hace mucho tiempo.

—Señor Ayi, agracias por lo que hiso hace un momento en el banco— le agradecía la coneja, dándole un beso en la mejilla al conejo haciendo sonrojar. El gato guardaespaldas, de manera indiferente comento.

—Le agradezco el que haya salvado a mi protegida, en un error que se debí haber evitado acompañándola. Es hora de irnos señorita Elizabeth.

—De acuerdo, adiós, señor Ayi, señorita Maya.

Ayi se agarro la mejilla donde la coneja le había dado un beso y su amiga lo noto.

—Vamos campeón, conquístala— incitaba Maya.

—De que hablas, ella será la próxima cabeza de las industrias Vallheart y yo solo soy un paramilitar— deprimido se encontraba el conejo.

—Vamos amigo, te invito un helado supremo de zarzamora— le continuaba animando la gata.

—De acuerdo— acepto gustos el conejo. Ambos amigos se fueron a la heladería tomados de las manos.