DISCLAIMER:
Esta historia está basada en el cuento "EMBRUJO", que se publicó en la revista "ROMANCES", del mes de julio de 1951, escrito por la autora CARMEN G. GONZÁLEZ DE MENDOZA, conocida también, como MARIA DEL CARMEN GARRIDO (wikipedia)
Los personajes del manga y anime "INUYASHA" pertenecen a RUMIKO TAKAHASHI.
De la colección de revistas "ROMANCES" de mi Abuela, esta segunda adaptación, que espero que les guste...
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Los dia de tranquilidad habían invadido la Casa de la Luna, la Cacería Anual había concluido satisfactoriamente y los invitados se habían despedido a la mar de contentos, con promesas de triunfar el próximo año.
Los hermanos Yoshida habían partido, Renkotsu viajando a Macao, donde tenía negocios que atender, mientras Suikotsu pasaría unos días en Tokio antes de regresar a Inglaterra, donde tenía pacientes que atender.
Se habían despedido, quedando solo Bankotsu y Jakotsu en compañía de Kagome, pues estaban a punto de mudarse a la mansión de su familia en Sapporo, donde el plan era que ella se recuperara de la fractura de su pierna, pero al haber superado aquella contrariedad, había decidido que estuviera una temporada viviendo ahí y ensayando para su próximo espectáculo, pues había decidido que su próxima gira comenzará en Japon.
Amaba estar en aquella enorme mansión, donde su imaginación se disparaba, haciéndola imaginarse hermosas epocas de antaño, y donde su inspiración aumentaba cada noche al lado de Sesshomaru, con cada beso arrebatado.
Pero quería estar en Hokkaido, en la residencia de los padres de sus amigos, pues tenía deseos de sacar todo aquellos secretos que tenia guardados dentro de sí, pues sabia que si llegaba a decirle a Bankotsu sobre su embarazo dentro de aquellas paredes, corría el riesgo de que la noticia llegara a oídos de Sesshomaru, antes de que ella pudiera darle la noticia.
Además de que no habría necesidad de inventar una mentira a la hora que tuviera que ir con un Ginecologo.
Odiaba tener secretos con Sesshomaru, pero lo que más odiaba, era tener que tener secretos con Bankotsu y Jakotsu, y aquella situación con Kagura, la tenia en un borde entre molesta y preocupada, pues odiaba a aquella mujer, su forma de ser y todo lo que representaba, pero se preocupaba el haber notado en su amigo más interés del que había puesto en cualquier otra mujer en toda su vida de conocerlo.
Si al menos pudiera compartir su angustia con Jakotsu, sin tener que delatarlo.
_ ¡Imouto chan! ¿estás pensando en mi?...
Jakotsu había llegado justo en aquellos momentos, sorprendiendola mientras tomaba el té en aquel hermoso jardín de invernadero, salvaguardado del inclemente clima invernal de Hokkaido.
_ ¿Cómo adivinaste?...
Sonrió de inmediato tratando de que no se preocupara o intuyera algo más.
_ ¿Estás pensando en "ya sabes que"?...
_ No... y recuerda que no debemos mencionar NADA, así que guarda silencio…
Kagome bebió otro sorbo de té, mientras que inconscientemente desviaba la mirada hacia el punto extremo de aquel jardín, donde Bankotsu platicaba de manera casual con Kagura, muy conscientes de la presencia de ella, portándose como dos amables extraños, sin demostrar ni un gesto que levantara alguna sospecha.
Entonces Jakotsu se dio cuenta de que no estaban solos en aquel lugar, apretando los labios molesto, mientras se servía una taza de té para él, tratando de aparentar también.
Pero Kagome conocía demasiado bien a su alma gemela en aquella vida, y supo muy bien que no estaba para nada feliz al ver juntos a aquellos dos, entonces supo que debía ser directa con él.
_ La otra noche vi a Kagura salir de la habitación de Bank-nii...
Lo dijo en un tono normal y de manera casual, fingiendo indiferencia, como quien hablara del clima, dando a entender a Jakotsu que debía de guardar la compostura ante la bomba que acababa de arrojar…
_ Yo también me di cuenta de lo que sucede entre los dos.
_ Ven, vayamos a otro lado a platicar…
Kagura los había visto salir, claramente los había escuchado desde su posición, poniendo atención al escuchar decir su nombre, su oído youkai se lo había permitido perfectamente… pero estaba molesta y mucho, frustrada por no saber nada, pues aquel astuto par había estado hablando en francés todo el tiempo, un idioma que jamás se había molestado en aprender.
La fecha del aniversario de la muerte de Inuyasha estaba cerca, y aquello significaba que la tensión entre Izayoi y Sesshomaru aumentaba, pues él no quería visitar el altar de su hermano, negándose a participar en los ritos.
Pero aquella mañana, justo después del almuerzo, la Princesa Madre había llamado a Sesshomaru a su habitación, con la intención de rogar si era necesario, pero que estuviera a su lado en esa última ocasión.
Pero una vez más, este se había negado.
_ ¡¿Es que acaso cuando yo muera también será relegada al olvido?!...
Había explotado contra su hijo, indignada y extremadamente triste, pues después de ella, nadie encenderia incienso por su hijo y su esposo, ya ni decir que tampoco lo haría por ella.
_ Madre yo…
Sesshomaru, sabía que la había herido y se sentía bastante culpable al verla alzar la voz de aquella manera, pues para él siempre había existido tratos dulces y amorosos.
Pero cuando ella le dio la espalda, llorando angustiada, su frustración y su coraje pudo mas, y salio de ahi sintiendo que aquella sensacion de odio hacia el mundo, del rencor hacia Kagome que comenzaba a invadirlo, ahogando poco a poco, sumergiéndose de nuevo en la oscuridad.
Izayoi había llorado hasta el desahogo, y después, secando su rostro, caminando de manera casi autómata, avanzó la distancia que la separaba de aquella que había sido la habitación del menor de sus hijos, antes llena de vida y música, ahora triste y sumida en las penumbras del abandono y el olvido, pues aquella pesadas persianas de madera, impedían el paso de la luz.
No acciono el interruptor para encender la iluminación de la habitación, ni la calefacción; sola, como pudo, abrió las grandes ventanas, dejando el paso de la luz del dia y del frío congelante de aquel lacerante invierno.
Cada cierto tiempo hacía lo mismo, pero aunque la tristeza de la pérdida era la misma de siempre, aquella ocasión era mas grande, pues había discutido con Sesshomaru.
Se dedicó a recorrer aquel espacio congelado en el tiempo, donde la cama de su hijo seguía arreglada como cuando estaba vivo, sus cosas en su lugar, no habían sido movidas, incluso su chaqueta puesta en el perchero, esperando para ser usada por un dueño que jamás iba a regresar.
Ahí estaban guardados y colgados por todas las paredes, los cuadros familiares, donde estaba su imagen, las pinturas donde posaba Inuyasha o en las que salía acompañado de Sesshomaru, en distintas etapas de su vida, antiguos retratos de siglos pasados.
Sobre los muebles descansaban portaretratos de marcos de plata y de oro, donde fotografias daban evidencia de la vida de Inuyasha en aquella vida y que antes estuvieran distribuidas por toda aquella mansión, y que ahora permanecían escondidas de los ojos del mundo, para salvaguardar la salud mental del único hijo que le quedaba, que aunque no compartiera su sangre, no amaba menos.
Se detuvo frente a un retrato hecho en tinta sobre pergamino, donde se representaba a su hijo en los brazos de su padre…
_ Ya pronto estare con ambos…
Y entonces, sus lágrimas brotaban en silencio y comenzaba a limpiar cada adorno, a pesar de sus dedos casi congelados, dejando atrás el estatus de Princesa, siendo en esos instantes, solo una madre que sufría.
Luego cerraba de nuevo las ventanas y las persianas, salvaguardando de nueva cuenta aquel mausoleo, hasta que el dolor y la nostalgia la asaltaran de nuevo y regresará a sumergirse en aquellas imágenes de sus más preciados memorias.
Sesshomaru había estado dando vueltas en su habitación, tratando de contenerse, concentrado solo en el arrepentimiento que sentía por haber tratado a su madre de aquella manera, pero decidiendo al final, dejar de lado su orgullo y pedirle perdón, considerando incluso de participar en los ritos del aniversario luctuoso de su hermano.
Avanzó hasta los aposentos de su Madre, apretando un poco el paso, atraído y preocupado por el aroma de sus lágrimas y su tristeza, encontrandola justo antes de entrar a su habitación, sin que ella se diera cuenta de su presencia, notando la piel enrojecida de sus mejillas y nariz, además de sus labios apenas azulados, dándose cuenta de que había vuelto a estar en aquella habitación, donde ella de cierta manera se castigaba a sí misma por no haber prestado atención a los signos que pudieran alertarla de que su hermano pensaba en el suicidio.
Sin decir palabra, se dio vuelta y se dirigió hacia su Cuarto de Musica, decidido a tocar el piano hasta el cansancio, pues el dolor y el coraje, querían hacerlo cometer una locura en aquellos momentos… aquella esfera de cristal, de cordura y paz en la que se había refugiado, se había fracturado irremediablemente, y sus sentimientos por Kagome comenzaban poco a poco a ser aplastados por el dolor de aquel momento que invadía sus recuerdos, en que su hermano se quitaba la vida, y que se había grabado con fuego en su memoria.
Jaken, el fiel mayordomo de aquella Casa y siempre al pendiente de sus Señores, había sabido leer lo que estaba pasando en esos momentos, poniéndose en acción.
Había llevado un servicio de Whisky a su amo, pues era el único que tenía permitido entrar a aquella habitación, mientras él estuviera tocando el piano, sin morir en el intento.
Y para la Princesa madre, había enviado a sus Doncellas, para que estas le procuraran un baño caliente y lo que necesitara en esos momentos para sentirse confortada.
Y había enviado al resto de ellas, a la habitación de los huéspedes, a disculparse por la ausencia de sus señores durante la cena, alegando un compromiso ineludible por el que no pudieron estar presentes, rogando disculparlos por lo que restaba de la noche y por algún otro compromiso previo, comprendiendo Kagome que esa noche no se reuniría con Sesshomaru, pensando que era una lastima que su última noche en la Casa de la Luna, no la hubiera pasado con él.
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La Doncella, había entrado llevando un servicio de té, y justo cuando estaba por salir, Bankotsu entró a su habitación, sonriendo de manera alegre, con el rostro inocente de quien nadie conoce su secreto, sintiéndose Kagome un tanto molesta con él, pues lo quería demasiado como para estar contenta de que Kagura hubiera puesto sus garras sobre él, pues aquella youkai era una auténtica arpía.
_ Pense que ya te habías acostado, pero cuando vi a la Doncella con el servicio de té, decidí pasar a darte las buenas noches… siento que estos días no hemos tenido oportunidad de platicar…
_ ¡Oh Bankotsu! si supieras… tengo algo enorme que contarte, pero creo que lo mejor es que espere hasta mañana que estemos en la mansión de tus padres…
El rostro de Kagome resplandecía y su sonrisa adornaba su semblante, pensando Bankotsu que lucía realmente adorable.
_ Debe de ser algo realmente importante, tu rostro dice mucho… pero supongo que debe de ser relacionado con la gira, pues si quieres contarme sobre tu relación secreta con Sesshomaru, pues era algo que evidentemente sucedería tarde o temprano.
Kagome, dio un pequeño chillido, emocionada y cubriendo su cara con un pequeño almohadón.
_ ¡Uff! ¡un secreto menos que ocultar!...
Puso su taza de té entre sus labios, sonriendo ladina, dando a entender que no diría ni una palabra más.
_ ¡No es justo! estoy casi seguro de que Jakotsu sabe lo que me ocultas…
_ No seas infantil Bank nii…
_ ¡Ahhh! el amor… realmente te hace lucir diferente y ser tan feliz, siento envidia de ti...
Y entonces el rostro de Kagome se torno taciturno, ahí estaba la oportunidad que esperaba para hablar con Bankotsu sobre lo que estaba sucediendo con Kagura en esos momentos, dudando por un breve instante si debía esperar a Jakotsu primero.
Y el ambiente se torno un tanto pesado...
_ La otra mañana vi a Kagura salir de tu habitación… y no hay dudas de que habían pasado la noche juntos…
La sonrisa dudosa se borró del rostro de Bankotsu, mirándola seriamente, un tanto nervioso y a la defensiva, esperando lo que pudiera decir a continuación.
Kagome dejó la taza de té en la mesita, acercándose a él para tomar sus manos.
_ Bankotsu, lo tuyo con Kagura no puede ser, ella es una perfecta zorra, que te esta utilizando por alguna razón que no logro comprender, ya que había dejado bien claro sus intenciones la última vez que hablamos, y eso sin contar que fue la prometida de tu mejor amigo, ¿en que estas pensando?...
Él se dio cuenta de que Kagome no sabía su historia con ella aun, y molesto y frustrado, sintió su coraje crecer, pues sabía que tenía razón en cada una de sus palabras, pero, ¿no merecia algo "felicidad" él también?...
Chasqueo la lengua frustrado, al pensar esto último, pues sabía que lo suyo con Kagura solo era un estallido fugaz de un amor inexistente en ella.
_ No te sobrepases Kagome, lo que yo haga en mi intimidad jamás te ha importado, además ni siquiera sabes si lo mío con ella es una simple aventura…
_ Tú bien sabes que no... te conozco perfectamente bien y he notado como tus sentimientos son completamente distintos a lo que has sentido por cualquier otra "conquista", y tienes razon, jamas me he metido en tu vida sentimental, pero no por eso dejaré de interesarme al ver que estas errando el camino, Kagura no te conviene, ella no es como tu crees…
Bankotsu se puso de pie, y furioso salió de la habitación de aquella que consideraba su hermana, pues no quería llegar a decir algo cruel.
_ ¡Bankotsu…!
La puerta de su habitación se azotó con fuerza, mientras las lágrimas comenzaban a invadir sus ojos, sintiéndose terriblemente culpable y angustiada, pues jamas habian tenido una discusión de aquella magnitud.
Jakotsu entro en esos momentos, con el rostro preocupado, pues había visto a Bankotsu salir de aquella manera, pues a pesar de que le había hablado, no le había dado ni una mirada siquiera.
_ ¡¿Qué ha pasado?! vi a Bankotsu salir de aquí furioso…
Kagome se sentó en el diván, mientras Jakotsu iba a su lado, tomando sus manos preocupado.
_ Le comente que lo había visto con Kagura… se puso a la defensiva y le quise hacer entender que estaba preocupada por él… pero falle horriblemente y solo logre que se molestara conmigo… debi esperarte para platicar con él…
Jakotsu la abrazó contra sí, pues veía que estaba a punto de soltarse a llorar, angustiada por haber peleado por primera vez con uno de sus mejores amigos.
_ No dijiste nada que fuera incorrecto, pues estas preocupada por él, aquí el problema es que no conoces la historia de mi hermano con Kagura y lo susceptible que es al respecto…
_ ¿Acaso no es la primera vez que ellos dos están juntos?...
Jakotsu le acercó una nueva taza de té, pensado en que contarle y que no, de aquella historia que de cierto modo le concierne a ella también, tenía miedo a sus preguntas y a no saber qué respuestas dar.
_ No es ningún secreto que Sesshomaru estuvo comprometido con Kagura años atrás, fue algo que se anunció al mundo con bombo y platillo cuando Bankotsu tenía 19 años, pero que llevaba décadas de saberse solo entre la familia Taisho y la familia Onigumo, pues Kagura era casi una niña cuando su familia la propuso como futura esposa de Sesshomaru, y que Lady Izayoi aceptó, pues la madre de esta, había sido su Dama de compañía por muchos años.
Bankotsu creció al resguardo del Oeste, pues había sido tomado como discípulo de uno de los antiguos Generales de la Casa de la Luna, donde además de practicar Artes marciales, estudió y aprendió el protocolo para llegar a ser un Consejero humano en aquel mundo youkai o un Embajador que representará al gobierno de los Taisho en la política humana.
Pero tu conoces a Bankotsu, su personalidad alegre y desparpajada logró forjar una amistad no solo con el menor de los Taisho, si no también con Sesshomaru pues había logrado ganar su respeto.
Fue cuando Kagura se fijó en él, conquistando y seduciendolo, aprovechándose de su poca experiencia en el amor, logrando atrapar su corazón.
Bankotsu pensaba conocerla, creyéndose la historia de que tenían que mantener su relación en secreto, pues su familia no vería con buenos ojos que fuera amante de un humano.
Y entonces se anunció su compromiso, y a Bankotsu lo embargó una enorme culpa, pues sentía que traicionaba a Sesshomaru, que no tenía la más remota sospecha de sus sentimientos; pero al final Kagura logró convencerlo de dejar los remordimientos atrás, y continuar a escondidas por un tiempo más, usando ante el mundo la máscara de Prometida del Oeste, feliz y sumisa, mientras que en secreto sostenía una aventura con mi hermano.
Pero de alguna manera u otra su verdadero rostro se mostraba, y en eso tuvo mucho que ver el menor de los Taisho, pues para nadie era un secreto lo fría, egoísta y calculadora que era Kagura, ademas del bien disimulado desprecio que sentía por el hermano menor de Sesshomaru, solo por ser hanyou, además del primero en enterarse de aquella aventura, enfrentando a Kagura y pidiendole que no siguiera adelante con aquella relación y cancelara su compromiso, pues solo estaba jugando con los sentimientos de Bankotsu y el honor de su hermano.
Sintiéndose acorralada, Kagura mostró su verdadero rostro, despreciandolo con sus palabras, humillandolo y prometiendo apartarlo para siempre del lado de su hermano, haciéndolo quedar mal ante él.
Lo que no sabía, es que Bankotsu estaba en el momento y el lugar correcto, escuchando aquellas palabras a escondidas dándose cuenta del error en el que había estado viviendo, y tomando una decisión, terminó con todo aquello y se fue a vivir a Estados Unidos con el pretexto de haber sido aceptado en una prestigiosa universidad, y donde tiempo después fue alcanzado por él, que no quería ser motivo de problemas para su hermano.
Un par de años después, ya casi por graduarse, la noticia de la anulación del compromiso del Príncipe Youkai con Kagura Onigumo, fue noticia mundial, y nuevamente la culpa lo embargo, hasta que después se enteró, de que todo había acabado por la propia culpa de Kagura y el desprecio y la envidia que la corroía, por el cariño que Sesshomaru sentía por su hermano, pues por mucho tiempo, este espero que ella cambiara, colmando su paciencia cuando su hermano había decidido apartarse de su familia, culpandola a ella.
Kagome no podía creer todo aquello, comprendiendo que tal vez Bankotsu no había podido olvidarla, y tal vez creyera que en todo ese tiempo ella había cambiado
_ Creo que debemos decirle todo lo dijo del hermano de Sesshomaru en la biblioteca, esa infeliz no tiene derecho a enredarlo con sus mentiras nuevamente…
_ Entonces iré a hablar con él cuanto antes, pues conociéndolo bien, es capaz de partir mañana a primera hora.
Jakotsu le dio un beso de buenas noches, rogándole que se acostara a dormir sin preocupaciones, pues él haría todo por solucionar aquella situación.
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Sesshomaru iba por la segunda botella de whisky, logrando apenas sentirse adormecido, levantándose del banquillo y caminando por la habitación hasta aquel pequeño cofre, donde descansaba la última carta de Inuyasha, aquella que encontrarán entre las ropas destrozadas de su cuerpo maltrecho.
"Sesshomaru, hermano, perdóname:
Ya la vida venía siendo aborrecible para mí desde muchos años atrás… pero ella terminó de arruinarla para mi, pues mi amor por ella, lejos de brindarle paz y hacerme ver lo bello de la vida, solo ha logrado que la pasión me lleve al arrebato, que mi espíritu se contamine en sed de destrozarla… y al no poder domeñar estos sentimientos, he pecado en contra de lo único bueno que conservaba en mi vida, tus enseñanzas y ejemplos, convirtiéndome en el ser más ruin del universo.
Pero fue más fuerte aquel cariño ciego que me arrastraba por ella que mi propia voluntad… ¡Oh hermano!... me maldigo y la maldigo, pues a pesar de todo no sabré vivir sin las migajas de su amor, pues su amor completo jamás fue para mi… y bien lo supe un día, cuando "ellos" ignorando mi presencia, confesaban su cariño, desnudos, bajo las sábanas de mi propia cama.
Algo dentro se rompió, mi vista se torno roja y mis garras y colmillos crecieron con sed de sangre, asustandome de mi mismo, tratando de volver a la realidad, aunque mi corazón se hubiera quebrado como frágil cristal…
Y entonces ella me vio y lejos de sentir culpa (tal vez yo la hubiera perdonado de ser así), se burló de mi cariño, humillandome, arrojando a mi rostro frases hirientes de desprecio, sobre mi defecto e inferioridad física al haber nacido hanyou, y de la cual se avergonzaba, sobrellevando solo por el dinero que obtenía de mi.
¿Y de que podía culparla, si yo mismo me sentía igual?..."
¡No podía seguir leyendo mas!...
Y estrujando por milésima vez aquella carta, tomó de nuevo la botella de whisky, bebiendo de ella como si de agua se tratara, decidido a quedar inconsciente, pues era capaz de ir a matarla.
**O**
_ Bankotsu, abre por favor… es urgente que hablemos…
Jakotsu no escuchaba ni el menor ruido al otro lado de aquella puerta.
_ Bankotsu por favor, es sobre el juramento de sangre…
Espero, sintiendo un pequeño triunfo dentro de sí, al ver que su hermano abría la puerta.
_ Pasa…
Una maleta estaba a medio hacer sobre su cama, pensando que no se había equivocado al suponer que saldría huyendo a la menor oportunidad.
_ Me imagino que ya sabes sobre la relación de Kagome y Sesshomaru…
Ambos se sentaron en la pequeña salita de aquella lujosa habitación.
_ Sí lo sé, tenemos que hablar cuanto antes con Sesshomaru, pues aquello que tanto hemos guardado, puede salir a la luz y lastimar a Kagome, y quien sabe si esta vez podamos traerla de regreso…
Bankotsu maldecía internamente a Kikyo, cuando Jakotsu hablo:
_ Eso no es todo Bankotsu, Kagome está esperando un hijo de Sesshomaru, aun es un pequeño embrión de unas tres semanas cuando mucho y las hierbas que la Ookami sanadora nos dio, han ayudado a ocultarlo; pero tu sabes que es algo que no podrá permanecer en secreto también por mucho tiempo.
Bankotsu miró a su hermano con los ojos abiertos como platos, aquella "Caja de Pandora" estaba a punto de explotarle en las manos, y aunque no querian confiarse demasiado, pensaban que al menos había tiempo de calcular bien todo, sin saber que los engranajes del Destino, esa noche habían comenzado a trabajar, llevando a Kagome y a Sesshomaru, a aquella encrucijada que se formó desde que Inuyasha y Kikyo crearán aquel intrincado camino.
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Antes que nada… ¡Feliz Año Nuevo!, les deseo solo lo mejor en este nuevo año, asi que hechenle muchas ganas para que todas sus metas se cumplan.
Y ahora si, después de los saludos, una gran y enorme disculpa, no me gusta justificarme, pero los que me han leído hasta ahora saben por todo lo que pase el año pasado…
Pero bueno, luchó contra la depre, y escribir, hasta ahorita, a sido la mejor terapia…
Espero que les haya gustado este nuevo capitulo y les aviso que estamos entrando a la recta final, faltan pocos capitulos para terminar, asi que tratare ya no retrasarme por tanto tiempo…
Les mando un abrazo Supercalifragilisticoespialidoso hasta donde estén…
YOI MINO :3
