Hola, esta es la segunda parte de la cita de Lily con Creepy.


La noche perfecta de Lily (segunda parte)

Había pasado unos días y llegaba el día ansiado por Lily. Ya eran como las seis de la tarde y la dragona se estaba dando una ducha.

— ¡Lily! ¿¡Quieres que me cobre mucho por el agua!? ¡Haz estado ahí por una hora!— exclamaba Andros molesto frente a la puerta.

—¡Tengo que estar bien bañada, o sea tengo una cita y quiero verme bien, o sea deja de quejarte mucho Andros y déjame bañar tranquila!— exclamaba Lily molesta dentro del baño.

—Grrrr— gruñía molesto —Espero que estén juntos y se largue de mi departamento. Me dejará en quiebra hasta me multaran por el agua— pensaba el dragón enojado y se retiraba a su cuarto, pero antes de que llegara, escuchaba que tocaban la puerta — ¡Ya voy!— exclamaba caminando hacia la puerta molesto y cuando lo abría, se quedó impactado al ver a un dragón celeste con un esmoquin, aunque se notaba lo ajustado que estaba —…— estaba callado al verlo.

—Emmmmm— Creepy estaba incomodo de como el dragón lo veía — ¿Aquí vive, Lily?— preguntaba para asegurarse de que era el departamento correcto.

—Si… Entonces tú eres Creepy ¿no?— Andros todavía no quitaba su cara de sorpresa —Váyase a la broma ¿Éste es el dragón que tenía loquita a mi hermanita?— pensaba sin poder creer lo que veía.

—Sí. Soy Creepy y supongo que tú eres Andros, el hermano tacaño de Lily ¿verdad?— preguntaba el dragón un poco relajado, aunque seguía incomodo por como lo miraba.

¿¡Hermano tacaño!? ¿Qué cosas estaba contando Lily sobre mí?— pensaba molesto —Si… Soy Andros. Mucho gusto— saludaba extendiendo su garra a él.

—…— Creepy observaba su garra — ¿Estás seguro?— lo veía con una expresión muy obvia haciendo que Andros sonreía nervioso y alejaba su garra de él.

—… No sé porque, pero se me hace muy familiar. Creo que lo he visto… pero no me acuerdo en donde— se decía en su mente.

—Bueno. Emmmmm. La verdad, debí venir cerca de las 7. Había salido temprano, porque pensé que habría tráfico y eso, pero para desgracia, no lo hubo y estoy aquí… en una incómoda conversación contigo— decía el dragón celeste muy incómodo.

—Sí. Te entiendo. Bueno, pasa. Mi hermana todavía no se ha alistado— decía Andros con una sonrisa.

—Ok. Gracias— agradecía Creepy pasando al departamento y el aludido cerraba la puerta.

—Bueno, siéntete cómodo y le aviso de tu llegada— decía algo burlón como si fuera un mayordomo. Caminaba hacia la puerta del baño —Lily, adivina quien llegó— al decir eso, se escuchaba como se abría la puerta del baño y salía una dragona muy guapa solo teniendo una toalla tapándose lo necesario.

—Si es una de tus admiradoras que le gusta tu novelita, pues déjame decirte que… ¡Aaaaahhh!— pegó un grito de repente llamando la atención de Creepy que estaba de espalda observando el lugar. Él se volteaba, pero la dragona rápidamente, se metió de nuevo al baño y lo cerraba de un portazo.

— ¿Qué fue ese grito?— preguntaba el dragón celeste confundido.

—Eso fue…

—Hermano, si le dices algo, asesino tu cartera para que no vuelva a ser llenado nunca más— decía Lily con frialdad haciendo que le diera un escalofrío a su hermano.

—Esto… fui yo, solo que me golpee en la garrita chiquita— mentía con una sonrisa forzada.

—Oh. Ya veo. Sonaste como niña— decía Creepy con burla y el aludido rodaba sus ojos fastidiado.

Oh genial. El "cuñado" creerá que grito como niña— pensaba Andros molesto de encubrir a su hermana. En eso, Lily le hablaba desde el baño.

—Andros ¿ya no está viendo aquí?— preguntaba con un gran sonrojo.

—Emmmm. No. Ahora se sentó en el sofá viendo un comic que todavía no he terminado de leer— susurraba molesto.

—Ya veo…— la dragona abría lentamente la puerta y asomaba su cabeza para ver que estaba en el sofá distraído por el comic y miraba a su hermano — ¿Por qué lo dejaste entrar? Si sabes que estoy en el baño— murmuraba fastidiada.

—Pues quise ser un buen anfitrión, hermanita — Andros sonreía con burla haciendo que ella suspirara frustrada. Así que salía del baño sigilosa para ir a su cuarto, pero en eso, se resbaló y cayó al suelo de cara.

—Auch…

— ¿Eh?— Creepy giraba su cabeza en donde venía el sonido para solo ver una toalla en el suelo. Alzaba sus hombros y seguía viendo ese comic.

En el cuarto de Lily, estaba contra la puerta.

—Uf. Estuvo cerca. No quería darle una mala impresión de mí, o sea que me vea en paños menores o desnuda antes de la cita, ahí sí que necesitaría un pote de helado más grande— decía fastidiada la dragona para luego empezar a arreglarse mientras Andros se quedaba con el dragón musculoso que seguía viendo el comic.

—… Emmmmm. Entonces… ¿eres amigo de mi hermanita?— preguntaba, aunque era una pregunta tonta.

—Sí, algo así— hubo otro silencio incómodo.

—… Emmmmm ¿Te gustan los videojuegos?— preguntaba con una sonrisa nerviosa.

—Sí. La verdad, es que si— decía sin apartar la vista del comic.

— ¿En serio? ¿Qué tipo de juegos te gusta?— preguntaba Andros con una sonrisa.

—Me gusta los juegos RPG, Indie horror, peleas y juegos online— decía Creepy.

—Oh. Ya veo. A mí también me gusta jugar juegos online. Paso mucho tiempo en esos juegos— decía con una sonrisa —Dime ¿Cómo es tu nombre de usuario? Para así podamos jugar campañas o algo así. Mi usuario es MangekeoDragonEterno— agregaba con una sonrisa algo presumido.

—… Dijiste ¿MangekeoDragonEterno?— preguntaba el dragón musculoso poniéndose muy serio mientras apretaba el comic con fuerza.

—Emmmmm. Si ¿Por qué?— preguntaba confundido. En eso, Creepy con mucha calma, dejaba el comic en donde estaba, se levantaba del sofá y caminaba hacia el aludido hasta estar frente de él poniéndolo muy nervioso.

—Tu ¿Conoces por casualidad a un usuario llamado ElOsoGruñon500?— preguntaba con seriedad.

—Mmmmmmm. Creo que sí. Recuerdo que una vez lo maté, no una, sino como diez veces consecutivas. Je, je. Pero que idiota era ese jugador— decía con burla, pero en eso, sentía un escalofrío recorriendo su espalda, levantaba la vista para ver pálido como el dragón musculoso lo veía con una mirada asesina.

—Ese "idiota" era yo…

—Oh ¿En serio?... Esto, no lo sabía…— se ponía muy nervioso hasta sudaba a mares.

—Me llevó horas intentando obtener un objeto para que al final lo pierda por un idiota que tenía una manía con matarme, no una, sino varias veces— decía con un tono sombrío.

—Esto… Lo siento— sonreía nervioso sudando la gota gorda, pero antes de que dijera algo más, sintió la garra derecha de Creepy agarrando su pescuezo —… Nota mental: no insultar a usuarios del juego sin saber quién es primero— pensaba temiendo por su vida.

— ¡Te voy a matar, hijo de tu madre!— exclamaba empezando a estrangularlo. Iba a seguir con la tortura del pobre reptil ese hasta que el sonido de la puerta y una voz lo interrumpió.

— ¡Estoy lista!— exclamaba Lily saliendo de su habitación. Creepy y Andros giraban sus cabezas para ver a la dragona. El dragón celeste se quedó sorprendido a lo que observaba haciendo que su agarre sea flojo dándole la oportunidad al hermano de Lily para liberarse de su garra y se alejaba un poco de él.

Salvado por mí hermana… Quién lo diría— pensaba Andros aliviado mientras Creepy estaba aún sorprendido al ver como estaba vestida la dragona hasta se ruborizó.

Lily llevaba un hermoso vestido ajustado que le llegaba cerca de sus tobillos con un escote muy provocativo que le resaltaba mucho sus pechos. Tenía puesto un brazalete en cada muñeca hecho de diamante. Unos zarcillos en sus orejas de oro y un collar hecho de una cadena de metal sujetando a una preciosa joya con forma de corazón. Era el regalo que le dio Creepy y un bolso muy costo colgando de uno de sus brazos.

—… Desde aquí, escucho como grita de agonía mi cartera— pensaba Andros fastidiado.

— ¿Y bien? ¿Cómo me veo, Creepy?— preguntaba la dragona con timidez y muy sonrojada.

—…— el dragón celeste sacudía su cabeza —Te ves… hermosa, Lily— decía mirando a otro lado para ocultar su sonrojo. Al escuchar eso, hacía que Lily se pusiera contenta.

—B-Bueno, esto… creo que es mejor irnos ¿no crees?— la susodicha estaba algo nerviosa. El aludido asentía con la cabeza.

—Sí, vámonos. Ya hice una reservación en un restaurante— decía Creepy caminando a la salida.

— ¿En serio? Genial. Adiós hermano. No nos esperes despierto— se despedía la dragona con una sonrisa burlona mientras iba con el dragón musculoso y salían del departamento sin antes dejar que saliera primero Lily y después Creepy.

—… Pobre ingenuo. A ver si soporta los caprichos de mi hermana— decía Andros con una sonrisa maliciosa mientras iba a su cuarto para ponerse a jugar sus videojuegos.

Con los dos dragones

En la ciudad ya era de noche. Por una acerca, iban caminando los dos susodichos tranquilamente. Lily seguía a Creepy por un lado de él. La dragona caminaba tranquilamente, aunque miraba de reojo al dragón y se ruborizaba ya que le parecía muy apuesto con el esmoquin que usaba.

En eso, la aludida miraba un momento la garra de Creepy. Ella quería ir con él tomados de la garra como si fueran pareja, pero pensaba cosas negativas como que "y si se molesta" "no querrá hablar conmigo nunca más" y tantas cosas que la ponían hiperventilar hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos por el dragón.

—Ya llegamos— al decir eso, la dragona alzaba su vista y se quedaba impactada, y con una gran sonrisa de oreja a oreja. Era un restaurante muy lujoso por lo que se notaba.

— ¿Aquí comeremos?— preguntaba sin dejar de sonreír.

—Sí, o sea no quiero comer comida para pobres— decía Creepy con un tono bromista —Bueno, entremos— agregaba mientras de forma sorpresiva, tomaba la garra izquierda de Lily dejándola en shock al sentir su garra y sin poder evitarlo, caminaba de forma automática cuando el dragón entraba al restaurante con ella.

Creepy solicitó la reservación a la recepcionista, aunque para fastidio de él que le daba un coqueteo y para fastidio de Lily que le daba ganas de lanzarla por la ventana. La chica los llevaba a una mesa. El dragón movió una de las sillas para que se sentara la dragona, pero de forma tímida mientras el aludido se sentaba en el otro lado de la mesa y la recepcionista les daba un menú a cada uno, y se retiraba sin antes guiñarle un ojo al dragón que se fastidiaba un poco.

—Bueno Lily, puedes pedir lo que quieras, o sea lo que te guste— decía Creepy despreocupado mirando el menú dejándola sorprendida.

— ¿En serio? ¿Lo que quiera?— preguntaba Lily mirándolo aun con cara de sorpresa.

—Sí. Lo que quieras. Yo pago— decía sin importancia.

—Ok, pero ¿seguro que podrás pagarlo?— preguntaba de forma tímida e insegura.

—Sí. No te preocupes, o sea darte el lujo y todo eso— comentaba sin preocupación.

—…— la dragona sonreía alegre, pero a la vez sonrojada.

Cuando ya sabían que pedir, el dragón llamaba a un mesero para pedir lo que va a comer igual que Lily. Creepy pidió un plato de entrada y un postre, aunque la dragona pidió los platos más caros del menú, plato fuerte y un postre que le daría diabetes a cualquiera dejando impactado al mesero mientras el dragón solo le entregaba el menú al tipo para que se lo lleve. La verdad, ni se notaba preocupado, aunque por dentro, era otra historia.

Vaya, ésta chica sí que tira con todo… espero que me alcance lo suficiente para la cita… debí traer más dinero, pero bueno— pensaba Creepy sin quitar lo serio de su rostro.

Lily le daba el menú al mesero y se iba con sus órdenes anotados. En eso, se ponían a esperar sus pedidos. Los dos no decían nada, solo se quedaban observando el lugar o los que comían los demás.

—… ¿Estás seguro de poder pagar lo que comeré?— preguntaba la dragona aun dudosa. No quería que pensara que era una aprovechada.

—Sí. No te preocupes, en serio. Por eso es una cita, para comer bien y hablar… supongo— decía el aludido alzando sus hombros.

—Oh, ya veo…— Lily se quedaba pensativa un momento —… Dime ¿eres rico?— preguntaba curiosa.

—No exactamente. Solo que estoy en un trabajo que me pagan muy bien.

— ¿En serio? ¿Y en que trabajas?— preguntaba muy curiosa.

—Pues la verdad, no sé. Yo estoy a "prueba" de si podré estar en el trabajo de forma definitiva o no— decía con seriedad.

—Ya veo, pero ¿por qué?

—Pues, no confían en mí de tener ese trabajo, aunque tengo apoyo de algunos y pues no sé. Un vainero con eso— comentaba sin mucho entusiasmo.

—Oh, ya veo…— Lily estaba algo confundida.

En eso, llegaba el mesero con la comida que pidió los dos dragones dejándolo en la mesa. La dragona le hacía agua a la boca al ver toda esa comida que pidió mientras el dragón no tanto.

Cuando se fue el mesero, los dos empezaban a comer con tranquilidad. Había que cuidar los modales.

—Mmmmmm. Está rico ¿no crees, Creepy?— decía Lily con una gran sonrisa y tenía los ojos brillosos al probar el plato principal.

—Sí. Está delicioso. Mejor que la comida de Canterlot. Esa comida sabía horrible— mencionaba Creepy después de tragar lo que comía.

—…— la dragona alzaba su vista a él al escuchar eso —Tu ¿vienes de Equestria?

—No exactamente. Solo diré que he estado mucho de paso por Equestrias.

—… ya veo yyyyy ¿conoces a la princesa Celestia?— preguntaba curiosa.

—Pues algo así. Nuestra relación es pésima y si te dijera lo que pienso, terminaría la semana que viene— decía con un tono bromista.

— ¿En serio? Vaya, te pareces un poco a mi tío Night con respecto a la princesa Celestia ya que si me dijera lo que piensa, tardaría décadas en terminar. Ji, ji— daba una risita.

—Ya veo… Mmmmmm— masticaba Creepy y se lo tragaba —Dime ¿tu trabajas?

—Pueeees, bueno, trabajaba en un circo en un mundo donde hay humanos. Era sobreexplotada, pero conocí a una niña llamada Rebeca. Ella me sacó de ahí y…— Lily empezaba a hablar de forma alegre hasta nostálgica al recordar eso mientras comía. Creepy la escuchaba atentamente sin dejar de comer. Ella habló de más, o sea hasta habló cuando estuvo en una Equestria y sus tíos que trabajaban en un circo, y demás cosas.

—Vaya, sí que te pasó cosas muy interesantes— decía el dragón comiendo ahora el postre igual que ella.

—Sip. Ji, ji…

—… Pero no respondiste a mi pregunta, o sea ¿trabajas?— preguntaba con curiosidad.

—…— la dragona se ponía muy nerviosa al recordar una falla en su plan de su cita… No tenía trabajo —Oh no. Lily piensa en algo… No quiero que piense que soy una mantenida a costa de mi hermano— pensaba sudando mucho.

—Oye ¿estás bien?— preguntaba algo preocupado al mirar que sudaba mucho.

—S-sí, estoy bien. No te preocupes. Je, je— daba una risita nerviosa —Esto… con respecto a tu p-p-p-pregunta… yo…

—No trabajas ¿cierto?— al escuchar eso, la dejó de piedra. Con solo oír su silencio, asentía con la cabeza —Ya veo. Tiene sentido ya que si trabajaras, tendrías más dinero para comprarte tus cosas, o al menos una cosa de una tienda— comentaba siguiendo comiendo su postre.

—…— Lily bajaba la vista apenada de que la haya descubierto —Y supongo que piensas que soy una inútil ¿verdad?— decía deprimida.

—… ¿Por qué pensaría en eso? Si yo no tenía trabajo por mucho tiempo, o sea era un mantenido por mi amigo— decía mirando a otro lado ruborizado. La dragona alzaba la vista de golpe sorprendida.

— ¿E-es en serio?— no se podía creer lo que escuchaba. El dragón asentía con la cabeza —Yo pensé que un dragón tan fuerte como tú, tendrías un trabajo hace tiempo y todo eso.

—Sí. Difícil de creer ¿no crees? Pero al final, encontré un trabajo gracias a la madre de mi amigo. Así que puedo darme lujos, supongo— continuaba con el postre.

—…— Lily se quedaba callada un momento para luego continuar con su postre.

Cuando terminaban de comer, salían del restaurante tranquilamente.

—Bueno ¿Qué te pareció la comida, Lily?— preguntaba Creepy mirándola curioso.

—Pues, me gustó, Creepy. Estuvo deliciosa… Emmm. Gracias por traerme aquí— agradecía Lily con una sonrisa y se sonrojaba.

—De nada. Bueno… ¿A dónde quieres ir?— preguntaba el dragón tomando desprevenida a la susodicha.

— ¿Q-Que?

—O sea ¿A dónde quieres que te lleve? Si quieres ir a un lugar que te guste o algo así— decía Creepy con una pequeña sonrisa.

—Emmmm…— Lily no sabía que decir —Oh rayos. Seré estúpida. No he pensado en lugares al que ir si por casualidad me lo proponía— pensaba nerviosa —Emmmm. Bueno… ¿Qué tal ir al cine?— preguntaba con una sonrisa nerviosa.

—Sí, claro. Vamos— el dragón extendía su garra a ella. La aludida miraba su garra ruborizada y lo tomaba con una garra de forma tímida, y empezaban a caminar en dirección a un cine.

Al llegar, observaban las películas que había en carteleras y decidían ver de forma sorprendente que los dos eligieron la última película de los Avenger, y también que empezaba dentro de media hora. El dragón pedía los boletos y los dos entraban. Iban a comprar palomitas y refrescos para disfrutar mejor la película, y eso que ya habían comido en el restaurante.

—… ¿En serio debemos comprar palomitas y refrescos?— preguntaba Creepy extrañado.

—No me culpes, tengo hambre vieja— decía Lily mirando a otro lado avergonzada.

—Ok— alzaba sus hombros e iba a comprarlos, pero cuando lo pidió e iba a pagarlos, la dragona se adelantó.

—Espera— Lily abría su bolso y sacaba algo de ahí para dárselo al encargado.

— ¿Qué haces con una tarjeta de crédito?— preguntaba el dragón al ver eso muy confundido.

—Emmmmm. Se lo tomé "prestado" a mi hermano— decía la dragona con una sonrisa maliciosa.

— ¿En serio? ¿Y no se molestará si le falta su tarjeta de crédito?— preguntaba dudoso.

—No. No creo que lo necesite hoy— decía despreocupada.

En otro lugar con Andros

El susodicho también tenía una cita con una hermosa dragona por casualidad o era para aprovechar que su hermana salió y no haría ningún alboroto mientras no estaba. Iba a comprar algo para la chica, pero se daba cuenta de una cosa al abrir su billetera.

—…— no encontraba su tarjeta de crédito — ¡Lilyyyyyyyy!— exclamaba enojado.

Devuelta con los dos dragones

Lily había comprado las palomitas y los refrescos con la tarjeta de crédito "prestado" e iban hacia la sala antes de que empezara la película.

Un rato después

Los dos dragones ya estaban afuera del cine caminando por una acera de las calles.

— ¡Estuvo increíble! En serio, muy increíble ¿no lo crees, Creepy?— la dragona miraba al dragón con una sonrisa emocionada.

—Je, je. Sí. Estuvo increíble— decía Creepy con una pequeña sonrisa —Y bueno ¿A dónde quieres ir ahora?— preguntaba sin dejar de caminar al lado de ella.

—Emmmmm. No lo sé.

—Pues, solo dime ¿A dónde te gustaría ir o te llevo a casa?— Lily se quedaba pensativa

— ¿Qué tal si paseamos un poco? Porque no quiero regresar al departamento con mi hermano el tacaño— decía con burla la dragona —Y además que la noche está muy hermosa— agregaba mirando al dragón musculoso con una sonrisa.

—Ok. Pues, caminemos un poco, supongo— comentó Creepy sin importancia mientras se metía sus garras en los bolsillos.

—…— Lily lo miraba de reojo para luego abrazar uno de sus brazos sin temor alguno mientras veía a otro lado sonrojada sin dejar de caminar. El aludido se daba cuenta de eso, pero lo ignoró.

Estuvieron un rato caminando y llegaban a un parque. No había casi nadie por el lugar. Así que iban en dirección a una banca y se sentaban los dos para después mirar las estrellas que estaba en el cielo nocturno.

—…— la dragona ponía sus garras en sus rodillas, estaba nerviosa ya que quería preguntarle algo, pero no encontraba las palabras para decirlo —… … Es hermosa la noche ¿no lo crees?— preguntaba para iniciar una conversación.

—Sí, pero no se compara en el lugar de donde vivo. Esas noches son tan hermosas que te darán ganas de dormir en la intemperie— decía Creepy algo presumido. Eso captó la atención de Lily.

—Espera un momento ¿no vives en la ciudad?— preguntaba mirándolo confundida.

—No. La verdad, vivo en un planeta recién hecho… No creo que por aquí hayan oído sobre que un planeta apareció de repente por el cosmos o algo así ¿verdad?— comentaba el dragón viéndola curioso.

—Mmmmmmmm. Creo que he escuchado algo de eso. Mi hermano lo mencionó una vez que salió un planeta de la nada y que también dijo mi tacaño hermano que la Federación pensaban poner un cuartel en ese planeta o algo así— decía pensativa.

—Pues sí. Los rumores son ciertos por así decirlo.

—Pero ¿Cómo llegaste aquí? ¿Por vehículo o qué?— preguntaba Lily curiosa.

—Llegué por un portal y regreso por el mismo portal, o sea no es un misterio la verdad— se encogía de hombros.

—Aaaaaaa es por eso que vas al centro una vez a la semana— decía la dragona al descubrir eso.

—Sip. Eso y por mi trabajo que es una ladilla al tener a una gata negra gritándome en la oreja— comentaba con un tono bromista.

—A todo esto, no me dijiste en que trabajas. Solo me dijiste que estas a prueba o algo así— decía Lily con curiosidad.

—Pues, te aguantas. No te lo pienso decir— Creepy se cruzaba los brazos y miraba a otro lado.

—Ay, no seas malo y dime— decía la dragona agarrando su brazo y mirándolo de forma tierna. El dragón la veía de reojo.

—… Nop.

— ¿Por qué no?

—Porque todavía no considero que sea un trabajo hasta que me la de oficialmente— decía fastidiado.

—Owwww. Ok— soltaba su brazo y miraba el suelo algo deprimida. El dragón miraba eso y le acariciaba su cabeza sorprendiéndola hasta se sonrojaba mucho.

—No pienses que no lo quiera decir, pero lo diría cuando tenga de verdad ese puesto en ese trabajo— decía Creepy para que no se pusiera triste.

—…— Lily se quedaba pensativa un momento — ¿Trabajas en la Federación?

—… … …— se quedó mudo y tenía los ojos bien abiertos. Ella lo miraba de reojo y sonreía victoriosa.

—Tomaré eso como un si— alzaba sus garras alegre por haber adivinado.

— ¿Cómo supiste eso?— preguntaba sin poder quitar su asombro de su rostro.

—Ay lindo, debes saber que he jugado muchos juegos de puzzle y además que cuando mencionaste lo del cuartel de la Federación en ese planeta, até los cabos con una fuerza que los dejó inválidos. Ji, ji— daba una risita divertida.

—Oh rayos. Creo que no debí hablar de más— decía molesto con los brazos cruzados.

—Ji, ji. Ay, por favor, no te enojes— decía abrazándolo por un costado y restregaba un poco su cara en él.

—…— lanzaba un bufido molesto, aunque la dragona se daba cuenta de lo que hacía que tenía la cara roja haciendo que se separara lentamente de él.

—… La verdad ¿Qué estoy haciendo? Pareciera como si mis nervios desaparecieron y no me importa mostrarle mi cariño a él…— pensaba mirándolo de reojo. EL dragón miraba las estrellas haciendo que ella haga lo mismo, pero aun seguía pensativa —Mmmmm. La verdad, no sé porque estuve nerviosa en primer lugar. Ni que me fuera a comerme de un mordisco— decía en su mente burlona — ¿Hay tiendas en dónde vives?— preguntaba con curiosidad, pero sin quitar su vista del cielo.

—… Sí. Hay muchas tiendas y un centro comercial por ahí— decía Creepy con seriedad.

— ¿Y por qué vienes aquí? Si tienes un centro allá— Lily lo miraba confundida.

—… Porque no conseguía lo que quería al ser nuevo ya que no llevan mucho tiempo desde que lo inauguraron y pues quise ir a otra parte donde buscar cosas, y la casualidad que me topé con ésta ciudad.

—Oh. Ya veo— la dragona ya entendía del porque venía tanto ahí.

—… ¿Te digo algo? Hace semanas atrás, ya no iba a volver más a ese centro comercial— al escuchar eso, la aludida se sorprendía mucho.

— ¿En serio? Y ¿Por qué vas si pensaste no ir más?— preguntaba muy confundida.

—… Es por ti— miraba a otro lado para que no notara su sonrojo. La susodicha pestañeaba muchas veces y se sonrojaba.

— ¿P-Por mí?— preguntaba sin poder creerlo.

—Sí. Por ti… La verdad, me agradó mucho poder tener a alguien hablar conmigo haciendo que no sea tan aburrido el día en el centro comercial. Conversar, dar opiniones y todas esas cosas. Se podría decir que te consideré como una amiga… supongo— comentaba Creepy aun sonrojado por lo que dijo. Lily estaba impactada.

—… Vaya, yo… también te consideré un gran amigo cuando siempre paseamos en ese centro, Creepy— decía con una sonrisa —Aunque… quisiera ser algo más que una amiga— pensaba sin dejar de sonreír, pero a la vez, estaba algo triste, porque quería confesar sus sentimientos hacia él, pero no sabía cómo.

Los dos estaban callados mirando el cielo nocturno. No decían nada por un rato hasta que la dragona habló.

—Bueno, creo que ya debería volver a mi departamento— decía la dragona levantándose de la banca.

—Sí. Ya se está siendo muy tarde— el dragón se levantaba también —Vamos Lily, te llevaré a tu departamento— agregaba con una pequeña sonrisa.

—Ok, Creepy— la aludida sonreía agradecida y los dos se marchaban del lugar en dirección al departamento de Andros.

Los dos caminaban en silencio por una acera de esas desiertas calles. Solo pasaba uno o dos autos cada cierto tiempo por donde caminaban.

—… Creepy.

— ¿Si?

—Yo… no sabes cuánto te agradezco que me hayas regalado esto. En serio… nadie se había dado las molestias de hacerme este gesto— decía Lily ruborizada mostrando el collar donde estaba el corazón de Jade que le regaló el dragón.

—Je. La verdad, como te había dicho, lo hice, por hacerme siempre compañía y todo eso, y más que te gustan las joyas. Pensé en ti cuando veía un Jade por casualidad— comentaba mirando a otro lado ruborizado.

—Ya veo… La verdad, gracias. Es el mejor regalo que me han dado, después de…— la dragona se quedaba callada de golpe mirando el suelo deprimida dejándolo confundido.

— ¿Sucede algo?— preguntaba confundido.

—Es que… yo… antes tenía una pareja, o sea un novio. Vivía muy feliz con él en su mundo arcaico…— fue interrumpida por el dragón.

—Espera ¿Qué mundo es ese?

—Equestria.

—Aaaaaa ok… Déjame adivinar ¿Es Spike?— preguntaba curioso haciendo que ella se sorprendiera al oír eso y se detenía en eso igual que el aludido que esperaba una respuesta.

— ¿Conoces a Spike?— preguntaba sorprendida.

—Algo así, o sea ¿Quién no conoce a ese chaparro?— preguntaba con burla haciéndola reír un poco.

—Cierto, aunque ya no era tan chaparro. Ji, ji…— volvía a estar deprimida —Bueno, esto… estábamos bien, pero un día lo vi… besando a otra dragona…

—Oh, ya veo. Te metió los cuernos ¿verdad?— decía sabiendo lo que pasó y ella asentía con la cabeza lentamente.

—Yo… la verdad, no sé si hice algo mal. Algo que no le gustó o fui demasiada caprichosa con él… La verdad, no lo sé…— Lily tenía una aura depresiva, pero en eso, sentía que le acariciaba su cabeza haciendo que lo alzara para ver a Creepy.

—Oye, no te pongas así. Tú no hiciste nada malo. El que hizo algo mal, fue ese Spike, o sea perdió más él que tú, o sea perdió a una hermosa dragona— decía con una sonrisa sincero. La susodicha se sonrojaba mucho por escuchar eso —Y además, no te pongas así por esas cosas, o sea yo tuve también "relaciones" que terminé… creo— no estaba seguro de eso último.

— ¿En serio?— preguntaba sorprendida.

—Sí, seguro. O sea yo tenía a una dragona con una gran delantera, pero todo terminó y eso que nuestra relación, ni siquiera había empezado. Después estaba casado con una dragona de carácter fuerte y sin pechos, o sea una dragona del mundo de Equestria, pero lo nuestro no duró mucho, ni siquiera llegó a un año de casado, y por último, la madre de mi amigo… me violó— decía calmado y sin importancia dejándola sorprendida.

— ¿En serio te pasó eso?— preguntaba sin poder creérselo.

— ¿Qué cosa? ¿Qué mis relaciones no duraran mucho o que me violara una lunática?— preguntaba tranquilo.

—Las dos cosas.

—Pues sí. Eso pasó y bueno, no me ando deprimiéndome cada dos por tres. Eso ya pasó y hay que seguir adelante— decía alzando sus hombros.

—Ya veo… Ji, ji, ji— daba una risita de repente.

— ¿De qué te ríes?— preguntaba curioso.

—Pues, es algo gracioso, o sea a nosotros nos va mal en el amor— decía con una sonrisa apenada.

—Sí, lo se… Somos una cosa seria. Je, je— comentó el dragón con un tono bromista.

—Sip. Ji, ji— daba una risita divertida y los dos reanudaban su caminata, pero no duró mucho ya que alguien se interpuso en el camino.

—Vaya, vaya, mira que tenemos aquí— decía un lobo antropomórfico teniendo puesto una ropa fea, parecía malandro y tenía en una garra una barra de hierro.

—Dos tortolos teniendo una cita. Je, je— decía alguien detrás de los dos dragones que también era un lobo que los miraba con una sonrisa perversa y tenía un garrote.

—Je, je. Vaya, esa dragona sí que es sexy hasta le metería una garra en esos senos que tiene. Je, je— decía otro lobo a un lado de ellos con un tubo en garras y tenía una sonrisa pervertida. Creepy y Lily se daba cuenta que estaban rodeados por el grupo de malandros, aunque no se mostraban preocupados los dos ya que tenían una mirada seria.

—Je, je, je. Espero que no hayamos interrumpido nada— decía alguien más que aparecía entre dos lobos. Era un gran lobo antropomórfico más grandes que sus secuaces y también con unos grandes músculos, su pelaje era negro, tenía una cicatriz en un ojo y sus ojos eran grises. Estaba vestido con una camisa abierta y unos pantalones casi nuevos. Tenía sus garras en los bolsillos

—…— el dragón estaba inexpresivo, aunque miraba a la dragona con algo de preocupación en su interior. Estaba preocupado de que le pasara algo.

—Je, je. Lamentamos mucho interrumpir su cita, tortolos. Je, je. Pero quisimos charlar con ustedes como personas civilizadas— decía el gran lobo con educación.

—Quisiste decir como animales civilizados— mencionó Creepy con seriedad teniendo los brazos cruzados.

—Sí, sé que se dice así, pero es una expresión que…— fue interrumpido por el dragón.

—Sí. Somos animales, animales mitológicos, animales antropomórficos, pero no somos humanos, cabeza hueca— lo insultó sin cambiar su expresión haciéndolo enfurecer. Los secuaces del lobo se sorprendía de cómo le habló a su jefe y Lily se sorprendía por cómo le hablaba sin miedo, aunque la hacía preocuparse… por Creepy.

— ¿¡Cómo me llamaste!?— exclamaba enfurecido.

—Lo que escuchaste o ¿necesitas limpiarte los oídos?

—Grrr— el gran lobo gruñía, pero luego se tranquilizaba para no perder la compostura —Ok. Venimos como buena onda y ¿me vienes a insultarme?— se ofendía.

—Si ¿Qué esperabas? Estas interrumpiendo mi cita y la mejor charla con ésta linda dragona— decía el dragón haciendo que la dragona se ruborizaba por cómo le dijo, pero sacudía su cabeza para ponerse seria.

—Ok, ok. Entonces, no le interrumpiré más su "cita", si me entregan todo lo que tienen y no lo hagan difícil o saldrán mal parados— decía el gran lobo con una sonrisa perversa mientras los demás se mostraban amenazantes, aunque los dos dragones, no se mostraban asustados por esas amenazas hasta Lily rodaba sus ojos.

—Je, je. Así es. Entreguen todo lo que tienen y especialmente tu preciosa. Je, je. Pareciera que tú estuvieras regalando joyería. Je, je— se reía con malicia uno de los lobos que se acercaba un poco a la dragona. La susodicha lo miraba de reojo con seriedad y se cruzaba de brazos bajo sus pechos —Mira jefe. La sexy dragona tiene una preciosa joya en el cuello— agregaba refiriéndose al corazón de Jade que le hizo Creepy haciendo que Lily se pusiera muy tensa al mencionar su collar ya que apretó su garra contra su brazo.

—Je, je. Ya veo. Esa joya valdrá una fortuna. Je, je. Bueno, quítaselo y ustedes ni se atrevan ser valientes ni tu dragonzote. No te atrevas ser un héroe por tu damisela. Je, je— decía el gran lobo y sus secuaces estaban con sus armas al pendiente de cualquier movimiento de Creepy. El dragón se mostraba despreocupado. La verdad, si pusiera una garra encima a Lily, le arrancaría su garra. El lobo acercaba su garra al collar con la intención de quitárselo o pensaba hacer otra cosa, pero antes de que lo agarrara, pasó algo que todos se sorprendía hasta… Creepy.

Lily había agarrado la garra del lobo que estaba a centímetros del collar y lo miraba con una expresión de enojo total.

Ni se te ocurra agarrar mi collar, malnacido— decía de una forma sombría y sin poder reaccionar, recibió un puñetazo en toda la cara mandándolo a volar y se estrellaba con otro lobo que lo mandó contra la pared desde el otro lado de la calle desierta.

—…— Creepy se impactaba de lo que vio ya que no esperaba que tuviera esa fuerza.

Los lobos estaban con los ojos bien abiertos igual que sus hocicos al ver como sus dos compañeros salieron volando con un puñetazo de la dragona. En eso, la dragona con seriedad, se ponía frente a Creepy como protegiéndolo. Iba a decir algo, pero ella lo interrumpió.

—No te preocupes. No haré que te hagan daño— decía mirándolo de reojo con una sonrisa.

Emmmmmm. Yo puedo protegerme solo— pensaba el dragón apenado de que crea que necesita protección.

— ¡Serás una…! ¡Ustedes tres, vayan por ella y sométanla para que sepa cuál es su lugar!— ordenaba el gran lobo enojado mirando a tres lobos que estaban a su lado.

— ¡Si jefe!— exclamaban los tres aludidos e iban por la dragona con sus armas bien listas. Lily con una seriedad que daba miedo, los miraba acercarse.

Yo quería una cita tranquila y me viene estos pendejos a ladillarme la vida— pensaba con enojo y sin previo aviso, salió corriendo hacia los tres sorprendiéndolo haciendo que no les diera tiempo de frenar y uno fue recibido con un puñetazo en la cara, el otro recibió una patada en todo el hocico y el ultimo, un rodillazo en su estómago para luego darle un puñetazo en su quijada. Había noqueado a los tres lobos con facilidad.

Creepy tenía los ojos y la boca bien abierto, se shockeo al ver eso hasta parecía que su boca tocaría el suelo y no solo él, también los otros que una dragona bien vestida con adornos, noqueara a tres lobos sin ninguna dificultad.

— ¿Y bien?— Lily los miraba con seriedad — ¿Quién de los perritos sigue?— preguntaba con burla haciéndolos enojar.

— ¡Muchachos, a ella!— ordenaba el gran lobo y al captar su orden, todos son lanzaban hacia ella ignorando a Creepy que seguía mirando la escena en shock.

La chica empezaba a golpear a cualquier lobo que se acercaba a ella, con puñetazos, patadas, golpes bajos que eso lo sentían todo el mundo hasta al dragón y lanzaba bolas de fuego quemándoles el trasero. Algún lobo intentaba atacarla con un tubo, pero lo esquivaba y le daba un codazo en su estómago, y lo tiraba al suelo bien inconsciente.

Creepy observaba como Lily peleaba contra los lobos, la miraba estático sin poder creerlo hasta aparecía un sonrojo en su rostro.

—… Vaya, si es buena susurraba el dragón sonrojado sin dejar de verla pelear. En eso, escuchó una voz a su lado.

—Si… Nos están dando una tunda que nunca lo olvidaremos— decía un lobo que estaba a su lado algo adolorido ya que recibió un fuerte golpe en el pecho.

—Si… es asombrosa…— mencionaba Creepy aun sonrojado, pero en eso, observaba al lobo que estaba a su lado en silencio y el aludido lo veía también fijamente. Se quedaban unos segundos en silencio hasta que el dragón le daba un sorpresivo puñetazo a un lado de su cara que lo mandó a volar al otro lado de la calle.

El gran lobo que estaba impactado al ver como una dragona acababa con sus secuaces con facilidad. Se empezaba a enfurecerse al observar que ninguno le alcanzaba a darle ni siquiera un golpe.

— ¡Idiotas! Grrrrr. En estos días ya no se puede conseguir buenos secuaces… Buf. Por lo visto, tengo que encargarme del asunto yo mismo— decía el jefe con fastidio y sacaba de su bolsillo, un arma de fuego —Alivio que tengo balas para perforar escamas de dragones si me atrevía atracar a dragones ingenuos— revisaba primero las balas antes de sacarle el seguro y apuntaba a Lily que le daba un rodillazo a un último lobo, estaba dándole la espalda al líder. El gran lobo la apuntaba, pero Creepy se daba cuenta de eso.

—… Si se atreven a quitar mi tesoro ¡les daré un correctivo a todos ustedes, idiotas!— exclamaba la dragona enojada respirando algo agitada, pero en eso, se sobresaltaba, porque escuchó un disparó con un fuerte golpe haciendo que Lily se volteara con rapidez para ver a Creepy parado frente a un gran e inconsciente lobo que tenía un chichón en la cabeza y los ojos en espiral, su arma estaba a un lado de él. Por lo visto, le dio un coscorrón con tanta fuerza que lo mandó a dormir.

—Idiota— fue lo único que dijo el dragón fastidiado. En eso, Lily se acercaba a él preocupada.

—Creepy ¿estás bien?— preguntaba con preocupación.

—Sí, estoy bien. Solo fastidiado que vinieran a fastidiarnos la noche— decía enojado y miraba su garra que formaba un puño humeando por el golpe, y lo sacudía.

—Sí, yo también— también se molestaba —Bueno, debería…— se quedó callada al ver un hueco en su traje aterrándola —Oh no. Te disparó— decía al ver el hueco en su esmoquin en donde estaba su pecho.

— ¿Qué? ¿Esto?— señalaba su pecho —No es nada. Estoy bien. Creo que… no tuvo las balas correctas, o sea soy un dragón con escamas muy resistente. Así que no pasó nada— hablaba despreocupado.

— ¿Seguro?

—Sí, seguro. No te preocupes… Aunque eso debería preguntarlo yo, o sea tu ¿estás bien?— preguntaba Creepy, esta vez mirando preocupado a la dragona.

—Pues sí. Estoy bien. No te preocupes— decía mirándolo con una sonrisa teniendo un rubor en sus mejillas de que se preocupara por ella.

—Ok. Me alegro… Bueno, sigamos para llevarte a tu departamento— mencionaba el dragón con seriedad.

—Ok, pero ¿Qué hacemos con estos?— preguntaba Lily refiriéndose a los lobos noqueados que estaban regados en la calle —No podemos dejarlos aquí. Estarían estorbando el paso— agregaba con una sonrisa burlona.

—Pues sí. Tienes razón… — se quedaba pensativo un momento hasta que se le ocurrió algo.

Un rato después

En una calle de la ciudad, estaba una patrulla estacionada con policías sentados y comían rosquillas.

—Qué noche tan tranquila ¿no lo crees, compañero?— decía uno de los oficiales masticando con gusto.

—Pues sí. Al menos no hay alboroto por aquí— comentaba su compañero recostado en el asiento mientras mordía una rosquilla hasta que sin previo aviso, escuchaban una voz arriba.

— ¡Entrega a domicilio!— gritaba una voz masculina y caía algo de forma estrepitosa en la capota del vehículo haciendo que se sobresaltaran del susto por eso, pero lo que observaban los dejaban sorprendidos. Eran los lobos y su jefe, estaban inconscientes y atados con una cadena de hierro hasta tenía un nudo que no se sabía cómo lo hizo, unos bozales y tenía una nota que decía.

Aquí está su grupo de malandros y ¡dejen de comer rosquillas y pónganse a trabajar!

—…— uno de los oficiales, agarraba el comunicador —Necesito que envíen refuerzos. Cambio— decía sin quitar la cara de sorpresa.

Volviendo con Lily

La dragona estaba en la calle esperando a Creepy con los brazos cruzados hasta que lo veía volando en el cielo y aterrizaba al frente de ella.

—Listo. Las autoridades se encargaran, aunque los hubiera llevado a la estación de policía, pero está muy lejos— decía el dragón sin importancia.

—Ok. Bueno Creepy, vamos a seguir— decía Lily cogiendo una garra del susodicho que esta vez, se ruborizaba por eso y empezaban a caminar de nuevo para llegar a su departamento.

—…

—…— los dos estaban en silencio hasta que Creepy lo rompió.

—Lily.

— ¿Si?— la dragona lo miraba con una sonrisa.

— ¿Quién te enseñó a pelear así?— preguntaba curioso.

—Oh. Pues, me enseñó mi madre y mis tíos— respondía con una sonrisa.

—Ya veo… Te enseñaron bien ya que en serio, fuiste… increíble— decía Creepy mirando a otro lado ruborizado. La dragona pestañeaba muchas veces y se sonrojaba.

—G-Gracias Creepy— decía mirando también a otro lado muy sonrojada por el halago.

Estuvieron un rato en silencio hasta que llegaban frente a la puerta que conducía a su departamento.

—Bueno… esto, espero que pases unas buenas noches y todo eso— decía el dragón sin saber que decir.

—Si… igual tu— Lily tampoco no sabía que decir.

—Pues, bueno, nos vemos en el día de siempre— se despedía Creepy con una pequeña sonrisa y se empezaba a retirarse. La dragona lo veía irse, pero en eso, le exclamaba.

— ¡Espera!— el aludido se detenía y se volteaba para ver a Lily acercándose a él —Oye Creepy, esto… ¿Qué te parece si te quedas un poco más, conmigo? Todavía no tengo sueño y no quiero que acabe tan pronto, o sea esos lobos fastidiaron la buena cita que teníamos— decía molesta.

—Sí, lo sé. Aunque bueno, si tú quieres, no hay problema, pero ¿Qué haríamos para pasar la noche?— preguntaba curioso.

—Pues ¿Qué te parece si peleamos un poco?— preguntaba la dragona de forma tímida.

— ¿Pelear contigo?— estaba confundido. Lily se daba cuenta de su mirada y se reía un poco.

—Pues, entremos y verás a lo que me refiero— decía la dragona dando media vuelta en camino a su departamento.

—Ok— estaba confundido y la seguía por detrás.

Unos minutos después

—Aaaaaaaa te referías a pelear en este juego llamado King of Fighter— decía Creepy sentado en la cama de la aludida, pero tenía la parte superior de su cuerpo desnudo dejando ver sus músculos y sus pectorales ya que quería estar cómodo. Lily estaba sentada a su lado sin tener toda esa joyería y los dos jugaban al juego.

—Ji, ji. Si ¿Qué creías?— preguntaba algo burlona.

—Emmmmmmm. Nada— decía apenado mientras miraba la pantalla. La dragona no podía evitar mirar de reojo a Creepy, especialmente al ver sus músculos con mejor detenimiento haciéndola sonrojar, pero en eso, el dragón gritaba victorioso — ¡Siiiii! ¡Te gané!— alzaba sus brazos con emoción.

— ¡Oye! Eso es trampa. No estaba viendo— la dragona lo miraba molesta.

—Pues presta atención al juego y no a mí— decía el dragón con burla.

—No es mi culpa que tengas ese cuerpazo…— al darse cuenta de lo que dijo, se sonrojaba mucho.

—Ah sí. Ahora es mi culpa. Pues ve el juego— con una garra, giraba la cabeza de Lily al frente.

—…— la susodicha aun sonrojada seguía jugando con el aludido, aunque en un minuto, se daba cuenta que estaba perdiendo otra vez —…— sonreía maliciosa —Creepy…

— ¿Qué?— la miraba de reojo, pero en eso, se impactaba y se sonrojaba ya que la muy condenada se había bajado un poco su escote dejando resaltar mucho más sus pechos hasta una de las tiras de su vestido a un lado de su hombro como si se le fuera a caer. No podía quitar la vista de eso hasta que ella gritaba con victoria.

— ¡Oh siiiii! ¡Te gané!— exclamaba con los brazos arriba.

—Espera ¿Qué?— Creepy veía que perdió y ahora la miraba molesto —Pero si serás tramposa— se quejaba.

—Pues, presta atención al juego y no a mí— decía mirándolo con burla.

—No es mi culpa que tengas un vestido que resalta mucho tu sensual figura— al darse cuenta de lo que dijo, se sonrojaba mucho. La aludida lo miraba pestañeando muchas veces y se sonrojaba también.

—Ah sí. Ahora es mi culpa ¿no? Pues mira al juego, no a mí, aunque soy sexy y te agradezco mucho tu cumplido, pero así no se gana los juegos— decía casi lo mismo que dijo el dragón y lo miraba con los ojos entrecerrados.

—… Sigues siendo igual de tramposa— decía Creepy dejando el mando y desviaba la mirada a otro lado con los brazos cruzados.

—Yo no soy tramposa. Tu eres el tramposo— decía de forma acusadora dejando el mando al lado del otro.

— ¿Y yo por qué? ¿Por estar sin camisa? Así me siento cómodo ya que las camisas que siempre uso, aprietan y siempre estoy sin camisa, y sin remera ya que me incomoda, pero tú eres la tramposa ya que haces tus movimientos sensuales para distraerme— decía molesto.

—Ok, entiendo, pero éste es mi cuarto y yo puedo estar como yo quiera para estar muy cómoda hasta desnuda estaría— comentaba enojada, aunque se sonrojaba al máximo al darse cuenta lo último que dijo.

—Vaya, pensamos en lo mismo, pero sigues siendo una tramposa.

—No. Tú eres el tramposo.

—No. Tú.

—No. Tú.

—Tu.

—Tu.

—Tu— empezaban a discutir los dos como si fueran niños hasta que la dragona se abalanzaba al dragón abrazándolo con fuerza como si quisiera tirarlo al suelo, pero Creepy la agarraba con sus garras para tirarla contra la cama y él estaba encima de ella sin dejar de discutir, aunque la susodicha seguía abrazándolo y con una fuerza anormal, giraban sus cuerpos quedando ahora la dragona encima del dragón aprisionándolo con fuerza, pero el dragón no se dejaba y giraban en la cama quedando él encima de ella, pero la aludida tampoco se dejaba girando los dos en la cama hasta que se acabó y caían al suelo.

—Ay— Lily estaba algo aturdida por la caída, aunque en eso, al mirar en donde estaba, miraba fijamente unos ojos rojos. La dragona se impactaba ya que se daba cuenta que estaba encima de Creepy de nuevo, pero teniendo sus caras casi rozándose. El dragón también estaba impactado ya que sentía la respiración de Lily al estar muy cerca de ella. Los dos no podían evitar ver sus ojos.

—…

—… Tienes unos bonitos… ojos— fue lo que dijo la dragona sin dejar de ver los ojos rojos de Creepy.

—… Igual los tuyos…— se quedaban en silencio sin poder apartar la mirada del otro hasta que el dragón habló —Je, je. Está bien. Tú ganas. Soy un tramposo por distraerte con mi cuerpazo— decía con un tono bromista.

—Ji, ji. No. Yo soy la tramposa por estar exponiendo un poco mis sensuales pechos— daba una risita burlona.

—Ok. Entonces, nosotros dos somos tramposos y ya está.

—Sip… — los dos se quedaban en silencio nuevamente.

—Emmmmm. Creo que deberíamos levantarnos del suelo… y sentarnos… y seguir jugando…

—… Si… Creo que tienes razón, Creepy… pero creo que quiero jugar a otro juego…— decía Lily con un sonrojo pasando por su nariz y tenía los ojos entrecerrando, y acercaba su rostro más al de Creepy. La dragona no tenía miedo, ni nerviosismo al tenerlo ahí con sus rostros tan cerca del otro.

—Y… ¿Cómo se llama ese juego?— preguntaba teniendo también un sonrojo en su rostro.

—… Ya lo verás...— ya no siguió hablando debido a que Lily juntó sus labios con los de Creepy, quería demostrarle todos sus sentimientos con la acción y no con palabras, aunque el dragón no le correspondía el beso haciendo que la chica pensara que exageró y que se adelantó demasiado. Pensaba en separarse, pero en eso, sentía como el aludido la abrazaba pegándolo a su cuerpo para que no se separara, sentía los pechos de la dragona aplastándose en él y empezó a corresponder el beso de forma apasionada, y ella se dejó llevar por el momento besándolo con un poco de intensidad.

El beso duraba un rato sin querer separarse ni romperlo por nada en el mundo hasta que en unos minutos, rompían el beso para recuperar aire y se veían fijamente a los ojos.

—… Yo… — Lily quería confesar sus sentimientos para que le quede claro, pero Creepy la besó nuevamente a sus labios con un beso corto y se separaba para verla con una sonrisa.

—No hace falta decir nada… Lily…— la dragona al escuchar eso, sonreía con felicidad y sonrojada para luego volver a besarlo muy apasionada. El dragón aun abrazándola, se levantaba del suelo para después tirarse en la cama, acostándose sin soltar a la dragona aun estando debajo de ella. La susodicha rompía el beso para recuperar nuevamente el aire y en eso, empezó a acariciar los pectorales de Creepy con sus garras mientras el aludido la soltaba dejándola que se pusiera como arrodillada y no dejaba de acariciar el pecho o el abdomen del dragón.

—Nunca te lo dije… pero tienes un cuerpo muy dotado… eres muy apuesto…— decía con un tono seductora y sonrojada mientras le daba un beso al pecho del chico.

—… Lo se… y tu… eres muy hermosa— con una garra, le acariciaba la cabeza a la susodicha que lo aceptaba con gusto para luego ver como se arrodillaba en el abdomen de Creepy y miraba a otro lado de forma tímida.

—Bueno… yo… no tengo una gran delantera como tu ex novia… y eso— Lily se miraba sus pechos.

—Ni ex novia era, si no duró ni cinco minutos…— decía con burla y le acariciaba uno de los brazos de la dragona, y agarraba una de las tiras del vestido, y con la otra garra, agarraba la otra tira —No me importa si no la tienes de forma exagerada…— agregaba con una sonrisa haciéndola poner su cara muy roja.

—Ni siquiera ¿la loba esa que tiene unos pechos muy exagerados? Hasta pensaba a veces que te quedarías con ella…— decía aun con timidez.

—Sí. Admito que es linda, pero no salgo con locas, ni con acosadoras que me fastidia la vida desde tiempos inmemorables. Je, je.

—Ji, ji. Ya veo…

—Además, te seré sincero…— el dragón bajaba las tira de su vestido por sus antebrazos lentamente mientras la acariciaba. La chica con timidez lo dejaba hacerlo —… Eres muy asombrosa peleando. Nunca he visto a una dragona peleando así, con arrechera. Je, je.

—Pues claro. No dejaré que me quiten el regalo que tú me diste con mucho amor— confesaba con una sonrisa tímida.

—Ya veo… aunque yo sabía defenderme… No necesitaba protección… — bajaba las tiras de su vestido dejando por fin los pechos de la dragona al aire dejándola muy sonrojada por eso.

—Si… lo se… pero aun así… me preocupaba mucho por ti… y no quería que te pasara nada…— decía con sinceridad.

—Ya veo… Se agradece— agradecía con una sonrisa mientras soltaba el vestido dejando que aún le tapara de la cintura para abajo —La verdad, no los veo tan mal— agregaba al ver los pechos de la chica y con una garra, le agarraba uno de sus senos haciéndola gemir de forma leve.

—No seas… pervertido…— decía fingiendo estar fastidiada con un gran sonrojo dejando que le acaricie sus pechos.

—Mira quien lo dice al llevarse una revista muy caliente de un semental— mencionaba con burla.

—Y tú que te llevas la revista de una yegua muy ardiente—comentaba con un fingido puchero mientras se levantaba un poco quitándose el vestido y así quedarse completamente desnuda arrodillada encima del dragón.

—Touche. Je, je— se reía un poco Creepy haciendo que Lily también se riera y lo veía con una mirada lujuriosa.

—Ok. Viste mi cuerpo desnudo. Ji, ji. Ahora es hora del ver el tuyo— decía con una sonrisa seductora bajando hasta estar frente del pantalón del aludido.

—Pues adelante…— le daba una pequeña sonrisa. La dragona al escuchar eso, hizo lo que debía empezando a desabrochar su pantalón.

Afuera del cuarto

En el departamento, entraba un Andros enojado por muchas cosas como no tener una tarjeta de crédito y gastarse todos sus dólares, quedándose pelado.

—Estúpida noche. Estúpida cita. Estúpida hermana. Grrrr. Mejor me voy a dormir para olvidarme lo horrible de ésta noche y mañana le protestaré a mi hermanita por robarme mi tarjeta de crédito— caminaba con enojo hacia su cuarto, pero antes de que lo abriera, escuchó un grito del cuarto de Lily que lo dejó pasmado.

— ¡Por todos los dioses! ¿¡Esto es 100% real no fake!?— exclamaba con emoción, impactada, asombrada, de todo. El dragón gamer se acercaba con curiosidad a la puerta de su hermana.

—Si ¿Qué creías? ¿Qué era como de los equinos vagos eso?— preguntaba Creepy con burla.

—Pues no. La verdad, superas con creces a Spike y por mucho. Nohombre, tu si eres un hombre, por favor. Lo tienes muy grande— decía la dragona con felicidad. Andros se quedaba impactado de lo que dijo deteniéndose cerca de la puerta y se ruborizaba apenado. Esperaba que nadie oyera eso.

Lily, serás gritona— pensaba su hermano rodando sus ojos fastidiado —… Bueno, es mejor que deje jugar con su "amiguito". Yo me voy a jugar un rato— decía en su mente y se retiraba a su cuarto, pero en eso, se detenía en seco —Espera un momento… ¿Por qué dejaría que se divierta mientras yo la pasé mal? Ay no, eso sí que no. Le interrumpiré su "jueguito" para que sientan lo que yo pasé— pensaba con una sonrisa maliciosa. Se devolvía a la puerta del cuarto de Lily. Se escuchaba un ruido extraño al otro lado de la puerta para luego tocar dicha puerta con apresuro haciendo que no haya ruido.

— ¿Quién es?— preguntaba la dragona desde el otro lado de la puerta.

—Soy yo, hermanita ¿Quién más creías quién era?— preguntaba con sarcasmo.

—Ah ok… ¿Y qué quieres? Estoy algo ocupadita aquí metiendo el anillo en la manguera de incendio— decía Lily algo fastidiada de que la interrumpa en su mejor momento.

—Eso a mí que me importa. Están haciendo demasiado escándalo y los vecinos se molestarán con nosotros— comentaba Andros molesto.

—… Ok… Pero será uno y ya.

—Que uno ni que ocho cuarto. Solo duerman y ya— decía el dragón malhumorado.

—Mmmmmmm. Oye relájate ¿Por qué no te unes con nosotros? Y diviértete— decía Creepy haciendo que Andros se pusiera rojo.

—Espera ¿¡Que!?

—Sí, tiene razón Creepy. Entra a mi cuarto y únete a nosotros, hermano. Será divertido. Ji, ji— daba una risita la dragona.

—Sí. Únete, "cuñado". Hagamos un trio aquí mismo. Je, je— se reía burlón el dragón celeste. El hermano de Lily se ponía rojo por la "propuesta" extraña que le proponía.

— ¿Q-Q-Que?

—Mmmmmm. Un trio… pero ¿Cómo haríamos eso?— preguntaba Lily curiosa.

—Eso es fácil. Tú lo masturbas mientras yo le doy duro por detrás— mencionaba Creepy con malicia, pero eso fue lo que derramó el vaso ya que Andros salió corriendo y se metió de golpe en su cuarto cerrando la puerta de un portazo. Su plan le salió el tiro por la culata.

—… ¿Funcionó?— preguntaba la dragona abriendo la puerta de su cuarto y asomaba su cabeza para luego ver como el dragón celeste asomaba su cabeza arriba de ella.

—Sip. Creo que lo asustamos— decía con algo de malicia en su voz.

—Sí y mucho— los dos se reían del desafortunado y desgracia de Andros que se metían nuevamente para cerrar la puerta, y continuaban en su acto sexual.

Un rato después

En el cuarto de Lily, se observaba a los dos dragones acostados cómodamente en la cama. Creepy estaba acostado de espalda abrazando a una sonriente Lily que tenía su cabeza en el pecho del aludido mientras era acariciada un poco su cabeza con una garra del dragón. Estaban tapados por la sábana cubriendo a los dos un poco.

—Fue increíble— decía muy contenta la dragona mientras se acurrucaba mucho más en Creepy.

—Sí. Fuiste asombrosa, Lily— mencionaba Creepy con una sonrisa haciéndola sonrojar.

—Pero aun así, eres un tramposo— decía Lily con las mejillas infladas y lo miraba con los ojos entrecerrados.

—Y vuelve la burra al trigo— se fastidiaba haciendo que la dragona se riera por la actitud de su amante.

Después de eso, se quedaban callados. No necesitaban palabras para expresar lo que sienten ya que al estar abrazados, era más que suficiente.

—… Entonces ¿te irás de nuevo?— preguntaba Lily con tristeza ocultando su cara en el pecho del aludido.

—Pues sí. Tú sabes cómo es eso. La Federación es una ladilla, debo llegar temprano, aunque creo que mañana recibiré un grito de la gata esa— decía Creepy fastidiado.

—Ya veo… — la chica se quedaba más apegada al cuerpo del dragón — ¿Te puedo preguntar algo?

—Sí. Dime, linda— decía el susodicho con una sonrisa y le acariciaba su cabeza con ternura.

—Tu… ¿Te quedarías aquí conmigo si te lo pidiera?— preguntaba alzando su vista para ver a Creepy y el aludido bajó la mirada a ella, y sus ojos se encontraban.

—… Lo siento. No puedo quedarme aquí. Tengo responsabilidades en ese planeta que te dije. Mas lo del cuartel. Así que no. Lo siento, pero aun así, pasaría al centro comercial como siempre— decía algo serio, pero aun así, le acariciaba su cabeza.

—…— Lily se quedaba pensativa por un momento —… Entonces… llévame contigo— decía mirándolo con seguridad en su mirada sorprendiéndolo por lo que dijo.

— ¿Llevarte conmigo?... Pues, no lo sé… El lugar está muy alejado de la realidad… — estaba inseguro, pero en eso, fue recibido con un beso corto en sus labios.

—Por favor, quiero ir contigo… quiero pasar todos los días contigo y… no solo un día— sus ojos se humedecía. El dragón la escuchaba en silencio —Quiero estar a tu lado, conversar contigo todos los días, verte siempre… yo…— le costaba decirlo, pero se armó de valor decir esas palabras —Te amo mucho y no quiero alejarme de ti… quiero estar por siempre contigo, mi vida— sollozaba un poco mientras lo miraba con una mirada suplicante.

—…— Creepy se quedaba pensativo un momento. Estaba dudoso, pero al ver esa mirada, le acariciaba su cabeza —Yo tampoco quiero alejarme de ti y no quiero solo verte un día a la semana… yo… quiero verte todos los días. Ver tu lindo rostro, hablar contigo y siempre llegar a la casa alegre para poder ver a una linda dragona como tu…— Lily sonreía de alegría aun teniendo sus ojos vidriosos —Vaya, que cursi sonó eso— pensaba algo incómodo, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por un beso de la dragona en sus labios para luego separarse de él y lo abrazaba.

—Te amo, mi musculoso dragón— lo decía sin miedo, ni nerviosa. Estaba muy feliz de haber conseguido lo que quería.

—… Yo también te amo, mi sensual dragona— mencionó con una sonrisa y le daba un beso en la frente de la aludida —… Mmmmmmm ¿Pero estás segura? O sea dejarás a tu hermano y ésta ciudad— agregaba dudoso.

—Con mi hermano, no me preocupo. Él siempre ha vivido solo y lo otro ¿no puedo usar lo mismo que tú haces para venir aquí?— preguntaba curiosa.

—Pues sí. La verdad, es que hay muchos portales para ir por cualquier lado y todo eso— comentaba calmado.

—Ya veo— decía con una sonrisa, pero en eso, cambiaba su expresión algo determinada —Yo… intentaré conseguir un trabajo— eso le llamó la atención a su amante.

—No hace falta eso.

—Sí. Si hace falta… No quiero ser una mantenida. Quiero… ayudar en algo como… ser ama de casa— decía muy alegre.

—Emmmmmm. No hace falta eso. Tengo sirvientes que se encarga de limpiar la "casa" y todo eso— al oír eso, se quedaba impactada.

— ¿También tienes sirvientes?— preguntaba sin poder creerlo.

—Sip. Por eso no me preocupo mucho, o sea puedo salir solamente al trabajo y ya está— decía con seriedad.

—Owwwww— Lily se entristecía, pero en eso, sentía como le acariciaba su cabeza nuevamente haciendo que lo mirara.

—Oye, no te pongas triste. Puede ser que encuentres algo que hacer. Solo que primero tendríamos que ir y que tú te instales, y te acostumbres, y todo eso. Así que no te apresures con eso. Solo relájate ¿ok?— comentaba con una sonrisa sincero haciendo que sonriera.

—Ok, Creepy— le daba un besito para luego poner de nuevo su cabeza en el pecho del dragón mientras el susodicho seguía acariciando la cabeza de la chica hasta que finalmente, se quedaba dormida muy feliz sabiendo que había conseguido lo que quería y que no lo dejaría por nada en el mundo.

Había pasado un par de días, después de esa noche que fue muy especial para Lily.

La dragona estaba en su cuarto vestida con una blusa de tirantes con un escote, unos pantalones negros ajustado y un collar que tenía colgado una joya en forma de corazón que tenía su nombre en él, era el regalo de Creepy.

Estaba empacando mientras su hermano la ayudaba para que terminara más rápido.

— ¿Segura que piensas llevarte todo esto, hermanita? Son demasiado equipaje— decía Andros sorprendido al ver un montón de maletas que eran demasiadas y el cuarto, bueno, el ex cuarto de la dragona, estaba vacío como si no hubiera vivido nadie. Solo había puras maletas cubriendo la habitación.

—Sip. No quiero perder todo lo que compré, hermano— decía con una sonrisa guardando unas ropas en la maleta que aún le faltaba un poco.

—Será lo que YO compré— mencionaba el dragón fastidiado.

—Ay, no te pongas gruñoncito. Te pareces a Creepy. Ji, ji— daba una risita burlona y el aludido lanzaba un bufido molesto.

—Por cierto, tu novio ¿piensa llevar todo esto él solo?— preguntaba arqueando una ceja.

—Sip. Así me dijo. Me dijo que se iría, pero regresaría hoy para buscarme ya que primero tuvo que saber dónde instalarme y preparar unas cosas, más por el trabajo que tiene. Yo debía tener todo empacado para cuando él me venga a buscar, solo tenemos que irnos y ya— explicaba Lily cerrando la última maleta y se sentaba encima de él terminando de empacar.

—Ya veo… Mmmmmmm. Por cierto ¿En que trabaja… mi cuñado?— preguntaba algo costoso por lo último.

—Me dijo que trabaja en la Federación como tú— decía señalándolo. Andros se quedaba pensativo.

— ¿Trabaja en la Federación? Mmmmmmmm. Entonces si lo he visto, pero no se…— se quedaba pensando hasta que se escuchaba que tocaban la puerta.

— ¡Llegó!— exclamaba la dragona alegre y salía del cuarto con rapidez para abrir la puerta. Su hermano tenía una gota de sudor en la nuca ya que nunca la había visto tan feliz desde cuando terminó su antigua relación. La susodicha abría la puerta dejando ver a Creepy que usaba una chaqueta negra abierta y unos pantalones negros.

—Hola Lily— la saludaba con una sonrisa.

—Hola, mi musculoso dragón— saltaba hacia él abrazándolo para darle un beso en sus labios que duraban un minuto incomodando a Andros que ya estaba ahí. La dragona rompía el beso para luego bajarse del dragón para mirarlo con una sonrisa. En eso, Creepy miraba al hermano de su novia.

—Hola— lo saludaba con una garra.

—Hola wey— lo saludaba devuelta con una garra.

—Entonces Lily ¿Ya lo tienes todo listo?— preguntaba el dragón celeste curioso.

—Sí. Todo está listo y empacado— decía Lily con una sonrisa.

—Ok. Entonces, vamos— fue lo único que dijo Creepy antes de entrar al departamento, pero al pasar al lado de Andros ya que iba al cuarto de Lily, lo detenía diciéndole.

—Espera un momento, yo te conozco— decía el hermano de la dragona al descubrir quién era por fin llamándole la atención a los dos aludidos —Tu eres aquel dragón que me contó Maya cuando fue a visitar a su hijo ¿verdad?

—Sí. Por lo visto, esa gata está de chismosa— comentó rodando sus ojos.

—Pero también que eres aquel sujeto que está aprueba para ser el nuevo comandante de la Federación ¿verdad? Solo lo escuché de una que otra agente, de Maya, de Shaona, de otros agentes, pero a mí no me interesaba mucho eso de conocerte, porque estaba ocupado y no me gusta inmiscuirme por ahí— decía Andros con una sonrisa al recordar lo que quería.

—Espera un momento ¿comandante?— Lily miraba a su pareja sorprendida ya que esperaba que solo fuera un agente aprueba, pero no se esperaba que iba a ser comandante.

—Sip. Las dos gatitas sugirieron poner un cuartel de la Federación en el nuevo planeta que apareció y después me sugirieron para ser el encargado de ese cuartel de la Federación al ser que yo tengo más influencia en ese mundo por simples razones y todo eso— decía Creepy sin mucha importancia.

—Ya veo. Mmmmm. Vaya, tú y mi hermano trabajan en la Federación, aunque mi hermano es capitán y tu comandante. Que coincidencia. Ji, ji— daba una risita la dragona.

—Así que ¿eres capitán?— preguntaba el dragón celeste con los brazos cruzados.

—Sí, o sea ¿no me conoces?— preguntaba confundido.

—Mijo, yo estaba en mi hogar y además, me importa poco conocer a otros tipos, o sea yo estaba con lo mío. Más nada— decía con seriedad.

—Ya veo. Estamos iguales— mencionaba Andros con una sonrisa burlona.

—Bueno Creepy, vamos— Lily agarraba la garra de su pareja para que caminara a su cuarto y su hermano los veía meterse en la habitación.

—…— Andros sonreía un poco al ver a su hermanita muy feliz. Una felicidad que nunca había visto en ella.

Un rato después, afuera del edificio

Lily y Creepy estaban saliendo del edificio mientras éste último tenía cargando un gran baúl en su hombro derecho, y su garra izquierda, tenía agarrado la garra derecha de la dragona. Andros salía también.

—Déjame ver si entendí, en ese baúl ¿están todas las maletas de Lily?— preguntaba el dragón gamer sorprendido.

—Sip. Éste baúl se puede meter de todo, tiene un espacio infinito— decía el dragón celeste volteándose junto con su pareja.

—Wow… Necesito uno de esos— Andros estaba asombrado.

—No te lo recomendaría, ya que debes tener una gran fuerza para cargarlo, o sea sentirás el peso de todas las maletas, aunque cargues un baúl— explicaba Creepy con seriedad.

—Oh… Entonces, cambio de opinión— decía decepcionado.

—…— los hermanos se miraban fijamente. Estaban callados por un minuto hasta que Lily habló —Adiós hermano... Espero que no me extrañes o a mis panqueques. Ji, ji— daba una risita la dragona.

—Para nada. Esta vez, estaré tranquilo y mi billetera estará bien… y por favor, devuélveme mi tarjeta de crédito— decía Andros fastidiado.

—Oh, rayos. Casi lo tenía en mi poder— decía Lily fingiendo decepción para luego sacar la tarjeta de su bolso y se lo daba. Él lo agarraba molesto para guardarlo.

—Sí, pero ya no lo necesitas ya que mi cuñado te puede comprar lo que tú quieras— decía su hermano con una sonrisa maliciosa.

—Sí, lo sé y al menos, mi novio no es tacaño como tú— mencionaba Lily con una sonrisa orgullosa.

—…— el dragón celeste solo se rascó la nuca apenado.

—Que no soy tacaño— decía fastidiado Andros.

—Sí, sí, lo que tú digas. Ji, ji— daba una risita burlona. Su hermano solo rodaba sus ojos.

—Bueno, espero que al menos me vengas a visitar y que no sea para masacrar mi dinero— decía Andros con una sonrisa burlona.

—Claro hermano. Te visitaré cuando pueda— Lily se acercaba al dragón gamer y lo abrazaba. Su hermano le correspondió el abrazo y por unos segundos, lo rompían.

—Adiós hermanita.

—Adiós hermano— se despedían. En eso, Andros veía a Creepy que estaba serio.

—Adiós cuñado. Espero que la cuides— decía el dragón gamer con una sonrisa amistosa.

— ¿Cuidarla? Ella se puede cuidarse sola— comentaba el dragón musculoso con burla haciendo reír a Andros.

—Je, je, je. Tienes razón— el dragón extendía su garra a Creepy. El aludido lo veía por unos segundos para luego mirar a su cuñado.

— ¿Estás seguro?— solo vio que asentía con la cabeza —Ok— le estrechaba su garra, aunque lo apretaba haciendo que Andros resista el dolor y tenía un tic en sus labios ya que sonreía, pero era de dolor hasta que el dragón celeste lo soltó y el dragón gamer se sobaba su garra.

—Aprietas fuerte— se quejaba el hermano de Lily.

—Te lo dije— decía con burla para luego Lily tomar la garra libre de Creepy y a diferencia con ella, tomaba su garra con suavidad.

—Adiós. Nos veremos algún día, hermano— se despedía de nuevo la dragona y la nueva pareja se daba la media vuelta para empezar a marcharse en una dirección mientras extendían sus alas para empezar a emprender vuelo e irse volando por el cielo. Andros los veía alejarse poco a poco hasta que los perdía en la lejanía.

—… Se fue… Mi hermanita se fue… ¡Siiiiiiiiiiii, se fue, se fue! ¡Por fin se fue de mi departamento! ¡Mi dinero ya no será masacrado!— gritaba el dragón gamer con una emoción indescriptible mientras daba saltos como todo un lunático.

Mientras con la pareja

— ¿Escuchaste esos gritos?— preguntaba Lily sin dejar de volar mientras abrazaba el brazo de Creepy.

—Sí. Creo que es uno de esos lunáticos callejeros que gritan estupideces. Alivio que estamos aquí para no verlo— decía el dragón sin importancia volando con el baúl en su hombro cargándolo sin dificultad.

—Ji, ji. Sí. Debe de ser eso— comentó la dragona con una sonrisa.

Se observaba como los dos dragones se alejaban por el cielo.

—Algún día, te enseñaré una tribu donde vive mi tía, una prima para que te conozcan y conozcas parte de mi familia— decía con alegría.

—Claro, no hay problema. Solo dime el día y todo eso, pero por supuesto que esté libre— comentaba Creepy con sarcasmo.

—Ok ¿Qué te parece ese día de la semana que siempre vamos al centro? Porque supongo que ese es el día libre que tienes ¿no?— preguntaba curiosa.

—Sí. Me atrapaste. Je, je. Bueno, iremos y espero que no sean como tu hermano— decía rodando sus ojos.

—No creo hasta te encantará mi prima, es adorable— mencionaba con una gran sonrisa.

—… Ya veo… A ver si compite con la ternura de los amos Soul— pensaba el dragón con una sonrisa burlona mientras seguían conversando un poco por el cielo, donde Lily tendrá un nuevo hogar y una nueva vida en un mundo nuevo que será muy nuevo para ella, pero aun así, estará muy feliz de estar con el musculoso dragón que siempre ama.

FIN

Se observaba en una acera a una loba antropomórfica caminando en cuatro, estaba cansada con la ropa algo desarreglada, un poquito rotos y sus enormes pechos rozando el suelo. Mientras que detrás de ella, también estaban en cuatro dos chicas más, una zorra y una coneja con la ropa desarreglada, un poquito rotos también, y sudaban por el cansancio que tenían. Eran las tres chicas acosadoras de la otra vez.

—Por fin… lo encontramos… aunque fue difícil, pero conseguimos lo que nos pidió… ese apuesto dragón…— decía la loba con la lengua afuera, respiraba agitada.

—Si… — la zorra mostraba en una pata una canica brillante dorada que te dejaría ciego de por vida.

—No puedo creer que esa… cosa, estaba en el suelo… fue un golpe… de suerte— decía la coneja cansada.

—Si…— las tres chicas se levantaban con dificultad.

—Solo falta… encontrar a ese dotado dragón… y dárselo… …— comentaba la loba con dificultad.

—Si… aunque no se para que lo quiere— decía extrañada la zorra.

—A mí no me importa… con tal de estar cerca de él…es suficiente…— mencionaba la loba y sus dos amigas asentían con la cabeza. Iban a caminar por una calle, pero observaban a lo lejos, a la pareja de dragones volando por el cielo.

—... ¡Ahí está!— exclamaba la loba como desquiciada.

— ¡Rápido antes de que se escape!— exclamaba la zorra y las tres salían corriendo en su dirección o intentaban, porque cada vez era difícil de seguirlos hasta que las tres se caían al suelo por lo cansada que estaban y alzaba un poco sus vistas a la pareja de dragones alejándose tranquilamente.

— ¡Mi amor! ¡Vuelve!— exclamaba la coneja de forma dramática y lloraba al estilo anime.

— ¡Tenemos lo que pediste!— gritaba la zorra igual como su amiga.

— ¡No nos dejes!— la loba estaba igual que las otras dos. Estaban en el suelo lamentándose de haberlo perdido.

—Tranquila chicas. Solo tenemos que esperar el día de siempre y se lo entregamos en el centro comercial— decía la zorra con una sonrisa recuperándose de golpe. Sus dos amigas la miraban con una sonrisa.

—Sí. Tienes razón. Siempre va una vez a la semana. Así que solo debemos esperar— decía la coneja tranquila.

—Si… esperar… y esta vez, haré mi movimiento— comentaba la loba estando de rodillas y movía un poco sus grandes pechos, y las tres daban una risita.

—Mejor vamos a casa. Estoy cansada— decía la zorra agotada y sus dos amigas estaban de acuerdo con ella. Se levantaban para regresar a sus hogares e iban a esperar el día para ir al centro comercial y entregarle el objeto a Creepy, sin saber la desilusión que tendrán al ver que ya no volverá más a ese centro comercial.

The End


Recuerden esta historia fue escrita por Comet Galaxy y porque es mi fanfic sera canonica y sera la única que seria asi.