Hola ¿Me extrañaron? Porque yo no XD, es broma ya que saben que siempre hablamos por mensaje privado, aunque seria genial que esta página tuviera algún tipo de chat para poder hablar
Capítulo Veintisiete: El Retorno de los Caballeros Astrales
Hace mucho tiempo atrás, existieron siete grandes caballeros reyes, estos fueron seleccionados por los dioses para cumplir la paz en el cosmos como sus Caballeros Astrales, estos fueron el Rey Arla señor de los cielos, Rey Melgis amo del fuego, Pricia la princesa del bosque de sagrado, Lord Rezzard señor de la oscuridad, Reyna Alice gobernante de los sueños y las hadas, Machinna soberano de la mecánica y la robótica y su líder la Emperatriz Faria quien gobernaba con benevolencia a su pueblo el Imperio de la Luz y puño de hierro en la batalla, con su arma predilecta Excalibur otorgada por los mismos dioses.
Estos siete grandes héroes fueron los más poderosos, destruyeron a grandes adversarios
Estos fueron enviados para detener a un conquistador pero nunca más se supo de estos siete grandes héroes.
—Señor ¿Pero esa no es solo una leyenda?— pregunto una pequeña niña zorra roja antropomórfica.
—Mi padre dice que los actuales Caballeros Astrales no podrán contra el oscuro— comento un potro antropomórfico.
—Me hubiera encantando conocerlos— hablo un oso de peluche.
—Je, je, solo son leyendas nada más, pero las leyendas tienen un poco de veracidad, espero que hayan disfrutado del recorrido por estas instalaciones, nos veremos mañana o nunca— se despedía Dimentio del grupo de niños escolares que hacían un recorrido por los salones históricos de la Federación.
El errante se tele transportó a su oficina donde se encontraba una mujer ninja bajita, usaba una mascada que le cubría parte del rostro un sujetador verde y unos pantalones, como un gran tatuaje de un dragón por toda su espalda y brazo derecho.
—Aún sigues haciéndote el tonto eh Dimentio.
—Zephyr, gusto en verte, vayamos al grano ¿Tienes lo que te pedí? — pregunto este.
La ninja sacó un objeto esférico y se lo mostro al errante.
—Aquí esta, fue fácil encontrarlo, pero las keepers son molestas y sabes cuánto las odio.
—Lo se, no dejan de molestar con sus visiones del tiempo…
—Oye, debo advertirte, que ese objeto puede que no funcione— le advertía la ninja.
—¿Qué tanto estas segura? — pregunto serio.
—Como un 25%, y ¿Los primigenios? — ahora ella le pregunto al errante.
—Esos sujetos no moverían un dedo a menos que sea realmente importante.
—Ya, bueno me retiro— se despidió la ninja.
—Espera, solo una pregunta más.
—¿Cuál? —arqueo una ceja la ninja.
—¿Cómo esta mi otro yo de tu multiverso? — pregunto Dimentio.
—Como siempre, encerrada en lo mas profundo de nexo, sus crímenes jamás serán perdonados— la ninja desapareció con una bomba de humo.
Dimentio miraba la esfera dorada, un artefacto del Observador, un habitante del cosmos que se encarga de escribir y resguardar los eventos más importantes del cosmos, este ya había predicho la guerra contra Arek tres siglos antes que Mike y su grupo se embarcaran en su aventura para detenerlo.
El errante decidió ir a caminar un poco, el pueblo donde se encontraba el nuevo cuartel era administrado por un viejo amigo suyo Dark Soul, al principio pareció que se le había perdonado sin más, pero realmente Dimentio le dio dos opciones, o trabajar para el o ir preso sin derecho a un juzgado, realmente el errante se jugo su posición de líder para que los oficiales mayores y Anum le dieran la oportunidad, después de todo el y su hermana fueron en parte clave durante la segunda guerra cosmológica.
Muchos de los peluches, juguetes policías como soldados de la Federación le tenían un importante respeto, los civiles y juguetes más pequeños una gran admiración, no por ser el más fuerte, sino por ser alguien bastante amable incluso con muchos villanos, entro en un bar/restaurante y encontró a un gato negro tomando licor en pleno día.
—Tomando en horas de trabajo ¿Quién te crees? Araam— bromeo el errante.
—No molestes ahora Dimentio.
—Vamos, relájate amigo, no me dirás que ahora estás peor que antes.
—Haber como lo explico, me engañaste, dijiste que habías cancelado esa orden de captura, que los entes cósmicos no pueden ser juzgados y lo primero que me pasa es que soy arrestado por tu cachorro sabueso ese y me ponen en uno de esos confesionarios para comenzar a ser disparado de miles de preguntas por Anum esperando encontrar algo que me lleve preso de manera permanente— se quejó el felino.
—Si, puede que haya mentido, pero era por tu bien, preferirías estar encerrado en una cámara de alta seguridad donde no se puede hacer magia y pasar tus días ahí hasta cumplir una sentencia de dieciocho milenios y solamente poder ver a tu familia una vez cada siglo por solamente 2 horas— expuso el errante.
—Tienes razón, al menos así puedo patearle el trasero a los verdaderos villanos, are sufrir a ese desgraciado de Arek— se ánimo un poco el felino negro y le dio un trago a la botella. En ese momento se acerca la bartender, una dragona de escamas verdes, usaba una camisa de cuadros escoltada, como un pantalón de mezclilla teñido, al igual que un mandil negro.
—Buenas tardes Almirante— saludo con ánimo la dragona.
—Lo mismo para ti Lily— regreso el saludo.
—Oye, cantinera, sírveme otra botella— ordeno el gato, cosa que la dragona asintió y con su garra contó desde el cinco hasta llegar al uno y Dark Soul cayó al suelo ebrio.
—Se murió el gato— comento el errante divertido.
—Al menos ya no deja la botella a la mitad, está vez si la termino.
—¿Suele beber seguido?
—No, solamente después de caer en depresión por las sesiones de terapia que le obligo tomar.
—Esa era otra condición para que tuviera su libertad condicional.
El errante toma de la cola al gato y se lo hecha al hombro.
—Bueno me despido.
Se retiró el errante con el felino y ambos paseaban por el centro del pueblo llegando a las barracas, dejo al felino durmiendo en una cama y este le hablo.
—Te lo agradezco amigo— hablo entre sueños.
—¿Estas despierto? — se pregunto este.
—Sabed, antes eras un tío molón que no dudaba en masacrar sin piedad a quienes se lo merecían— hablo el felino con un acento diferente.
—¿De que hablas? Sigo siendo el mismo errante lunático de siempre y estas hablando en castellano.
—Realmente has cambiado desde la guerra cosmológica que encerró a ese desgraciado de Arek en su prisión oscura.
—No te creas, realmente pensé que la única manera sería acabando con tu vida amigo.
—Pero no lo hiciste.
El errante no dejo pasar esas últimas palabras del gato y luego escucho roncar al felino.
Dimentio nuevamente desapareció y llegó al Ether, el mundo de los dioses, Galaxandria cuidaba de sus pequeños hijos, quienes el errante le recordaban a Queen Galaxy y compañía, saludo tranquilamente y una pequeña potra alicornio de pelaje celeste, de crin plateada con algunos mechones lilas se acercó.
—Tío Dimentio ¿Juegas con nosotros?
El errante sonrió y miró a Galaxandria.
—Platinum Star*, ya es hora que estudien.
—Por favor mami, deja que el tío juegue con nosotros.
—Yo no tengo problema alguno Galy.
—De acuerdo, pero solo un rato más y luego van con su abuelo para que tomen sus lecciones— sentencio la yegua y la potra encantada acepto.
Dimentio jugaba con cada uno de los hijos de Orion y Galaxandria de la misma manera que lo hacía cuando aún vivían Golden Soul y sus hermanos, la nostalgia de verlos nuevamente vivos y hiso brotar una lágrima de su ojo. En ese momento apareció Lumius y los potros se despidieron del errante. Este regreso a donde se encontraba su amiga.
—Dime ¿Cuánto te tardaste para descubrir que aquel humano y Orion eran el mismo ser? — le pregunto Dimentio.
—Solo promete que no te reirás— se avergonzó la yegua.
—De acuerdo.
—Una semana— le respondió con el rostro sonrojado.
Dimentio comenzó a reír y la alicornio le golpeó varias veces en el hombro.
—Te dije que no te rieras idiota— se molesto esta e infló sus mejillas.
Dimentio continuo riendo y luego callo súbitamente.
—¿Te ocurre algo? — pregunto la yegua notando el cambio de humor.
—No, solo tengo una duda ¿Eh cambiado desde que termino la guerra?
—Nos conocimos hace mucho tiempo, desde que recuerdo, eras un salvaje que destruía planetas enemigos, aniquilabas oponentes sin miramiento y ejercías un absoluto control de tus subordinados.
—Recuerdo que todos me temían.
—El hecho que el universo haya estado en paz por mucho tiempo puede que te haya ablandado de cierta manera.
—…— se quedo pensativo el errante.
—Dimentio, ¿Esto tiene que ver con tu amigo Dark Soul?
—De cierta manera, es cierto que en el pasado lo hubiera destruido sin titubeo para preservar la paz que nos costó obtener, pero le di la oportunidad de cambiar y este acepto sin más, entonces yo también e cambiado, me eh vuelto más blando y permisivo.
—Oh, hermano, tu siempre serás el mismo lunático de siempre.
—Gracias Galy, pero tengo que irme, debo de reencontrarme.
El errante desapareció nuevamente perdiéndose en basto e infinito universo. Mientras en la Gran Comandancia Anum monitorea las misiones de las nuevas adquisiciones de Dimentio, Lunar y Brodeck.
—Sigo pensando que esos tres deberían estar en un foso anti magico, para nunca escapen— comento el errante humanoide.
—Señor, no es por molestar, pero Lunar es una combatiente experimentada y todas sus misiones hasta ahora han tenido saldo blanco, sabe controlarse— le respondió un soldado raso que trabaja en administración.
—Bha…
Iba a comentar algo cuando una frecuencia no autorizada es interceptada.
—Señor Anum, una frecuencia desconocida quiere entrar en comunicación.
—Acepten— ordeno.
La pantalla se volvió negra, y luego dos fuegos violetas iluminaron toda la escena, se trataba de un adolescente de cabello rebelde y blanco como la nieve, ojos rojos carmesí, vestía muy elegante, de color morado y plata ornamentada, usa una capa blanca con ornamentos plateados, su sonrisa diabólica y su semblante lo hacían parecer una amenaza latente.
—Hola Anum, tiempo sin vernos, doce mil millones de años sin vernos— hizo énfasis en el tiempo.
—¿Tu? Creímos haberte desterrado de la continuidad tiempo espacio— hablo sin titubeo el errante.
—Bueno, bueno, bueno, es grandioso que después de tanto tiempo sigas con tu misma cara de amargado, je, je, no importa, mis esclavos están deseosos se volver a experimentar el combate y ya los mande a cazar a su primera victima sonrío el adolecente y la transmisión se cortó.
Anum se desplomó en su asiento, su mirada demostraba terror, incluso para el volver a encontrarse con ese sujeto, solo atrajo un horrendo augurio sombrío.
—Señor ¿Quién era el? — pregunto confundido el soldado.
—Solo han existido dos seres con el propósito de destruir el cosmos, Arek quien sigue en su prisión oscura y el, se le conoce con varios nombres, El Monarca Interdimensional, Conquistador de la Luna Oscura y El Primogénito, Gill Lapiz.
—Y yo me imaginé un nombre más poderoso, Gill Lapiz se nota que sus padres no lo querían— bromeó el soldado.
—El nombre es lo de menos, el mismo asesino a la hija de Mariel, Kaguya— anunció el errante.
—Pero, la historia cuenta, que ella misma se sacrificó.
—Es correcto, pero fue el quien la obligó, sobre todo con sus bestias, incluso Nidhogg estuvo ante su merced. Esto no le gustará a Dimentio.
Volviendo con Dimentio el errante caminaba tranquilamente por un planeta deshabitado, sumido ante sus pensamientos completamente una flecha le roza el rostro y se clava en el tronco de un árbol, cosa que al errante le pareció insignificante.
—Y yo que pensé que los había hecho los mejores, siempre te lo dije, apunta a matar ¿No es así? — le cuestionó el errante al arquero, quien este era un ángel de alas blancas manchadas de sangre, usaba una pechera de cuero y debajo una cazadora de larga blanca, unos pantalones azules y botas negras, sus ojos eran rojos y una larga cabellera rubia. En su mano derecha portaba un arco compuesto, su arma astral Artemis.
—Siempre tan serio maestro— tomo otra flecha de su carcaj apunto al rostro del errante.
Un potente estruendo sacudió la tierra y pilares de fuego el cual Dimentio esquivó con facilidad. Un hombre muy corpulento de cabellera roja, ojos rojos, tenía todo su pecho descubierto, salvo por un gran cinturón metálico que le cubría el torso, pantalones negros y botas, en su mano derecha blandía su arma astral Lævatein.
—Arla, Melgis, van dos dos— mencionó el errante.
Dimentio solamente se defendía de los ataques del usuario de fuego, mientras bloqueaba las flechas del arquero. Con facilidad se burlaba de ambos.
—¡Flecha Demoniaca! — disparo una de sus técnicas Arla, la flecha consumida en oscuridad.
—¡Explosión Ígnea! — de un puñetazo al suelo una serie de explosiones iban dirigidas hacia el errante quien estaba por esquivarla, pero por un momento su percepción lo hizo desorientarse y ambas técnicas le dieron de lleno mandándolo lejos, este se repuso en el aire y recobró su postura, mirará atentamente a todos lados.
—Alteración de realidad, ¡Schrödinger! ¿Dónde está ese puto gato? Alice debe estar cerca— Dimentio parecía nervioso.
Melgis atacan con su arma en el aire, pero Dimentio se prepara para bloquearlo, un maullido se escucha a lo lejos y la realidad cambió Melgis se encontraba a un lado y Arla estaba por golpearlo con una espada. El zorro dimensional fue golpeado por el arma de Melgis dañándolo considerablemente, unas risas y nuevamente el maullido de un gato alteró la realidad, unos potentes puñetazos contra el arlequín quien se protegió debidamente, miró a su nueva oponente, una chica de cabello azul profundo atado en dos coletas rebeldes, usaba un vestido que le cubría lo necesario de color azul marino, con unos pantalones negros que le cubrían lo necesario una cola atigrada, con guantes negros y estaba descalza.
—Gusto en verte maestro— saludo animada la joven quien metió un par de jabs que el errante esquivo sin dificultad y luego una patada alta que bloqueo con su mano.
—Pricia, siempre tan animada verdad.
—Ya me conoces.
Dimentio se movió a la velocidad de la luz esquivando una salva de balas, a lo lejos una pequeña niña rubia ojos rojos, usaba un traje de científica de color azul claro, una corbata roja, como una falda del mismo color, como medias largas negras y zapatos escolares, usaba un par de pistolas.
—Mariabell, la pequeña robot astral está aquí también— comentó el arlequín.
—Mo me olvides— una voz más grave, de un hombre de cabello oscuro, usaba una bata científica, sus ojos negros y donde eran atravesados por una línea negra, sus brazos se habían fusionado en un gran cañón de fotones que disparó un potente rayo que bloqueó el zorro.
—Machinna, siempre me sorprendieron tus inventos— halago el errante.
Normalmente Dimentio no tendría problemas en enfrentar a cuatro oponentes al mismo tiempo, pero estos no eran enemigos comunes eran cuatro caballeros astrales que el mismo entrenó, pero además tenían un aura violáceo oscura que amplificada sus habilidades. Dimentio tuvo que liberar algo de su indumentaria que le restringía sus facultades, de combate, como su mascara y sus ropas de bufón, adquiriendo más su forma zorruna, un haz de oscuridad impactó en el errante y todo a su alrededor se volvió oscuro, nada más que sus propia nariz era lo que podía ver.
Susurros atenuantes, susurros malditos, decían cosas sobre el errante y una guadaña arremetió contra este cortándole el brazo derecho completamente, el errante se mantuvo impasible y esta se volvió a reformar, pero sabía que más temprano que tarde podría estar en graves consecuencias si no actuaba rápido.
—¿Qué pasa maestro? — una voz de un joven adulto, que vestía con un estilo victoriano, de piel pálida, cabello plateado atado en una cola de caballo y usaba una guadaña de hueso, un ojo demoniaco que parecía ser sostenido por una calavera y una larga hoja violeta su arma astral la Reaper's Life.
—Rezzard, siempre el más aventajado— comento el errante con una sonrisa.
Lo que no esperaba este fue un rayo de luz que le dejó un hoyo en todo el estomago que traspasó todo su cuerpo, este le generó un dolor tan inmenso que se arrodilló mientras se sujetaba la herida, a lo lejos dos mujeres se acercaban, una usaba un vestido Violeta, con un mandil negro, calcetas negras y largas con zapatos negros, sobre su hombro izquierdo un pequeño felino que parecía estar hecho de oscuridad con un par de ojos totalmente blancos, la segunda usa una armadura oscura con ornamentos dorados de estilo gótico con calaveras que le adornaban algunas partes de su armadura, pero lo más importante era la arma que sujetaba con en su mano derecha, una espada con su empuñadura dorada, su hoja plateada llena con líneas rojas que desprendían un poder oscuro, donde en medio tenía grabado una serie de runas sagradas era la legendaria espada Excalibur.
A lo lejos apareció Gill Lapiz con su sonrisa lunática.
—Sabia que estabas detrás de este ataque lunático— le confrontó el errante al adolecente.
—No creo que estés en condiciones de continuar eh, Dimentio— se burló este.
Dimentio concentro su poder en curar su herida.
—Habla todo lo que quieras, pero ahora existe una nueva generación de Caballeros Astrales, mucho más fuertes y se que podrán acabar contigo.
—¿Eh? ¿Nuevos Caballeros? Dices, será interesante combatir contra estos, Faria termina con la basura— ordeno el adolecente y la mujer asintió, blandió su arma elevando la para ejecutar al errante, este como última carta, sacó de su ropa el objeto que le había traído Zephyr, la esfera brilló con un resplandor rojizo, cosa que Gill Lapiz notó y luego los nueve se encontraban nuevamente en la dimensión donde los tenían encerrados.
—Amo, estamos…— hablo Arla quien fue interrumpido.
—Ya, ya, está vez no nos tomará tanto tiempo como la primera vez, bien jugado usaste el Ifrit Glass para exiliarnos nuevamente, pero te aseguro que tu y tus tontos caballeros no podrán contra mis Caballeros de la Muerte— sonreía marcadamente el adolecente.
Regresando al Ether, Dimentio caminaba muy malherido y Galaxandria se horrorizó por el estado de su amigo, que fue de inmediato a socorrer lo.
—¡DIMENTIO! ¿Qué te ocurrió?
—El ha vuelto.
—¿El? ¿Arek está libre?
—No, Arek no, sino el Gill Lapiz.
El escuchar ese nombre, Mariel le llegaron recuerdo agrios y volteó con Dimentio.
—Dimentio ¿Estas seguro? — preguntó seriamente.
—Nunca le mentiría mi señora.
Galaxandria usando su magia curativa intentaba regenerar el cuerpo de su amigo sin éxito.
—Dy, no puedo ayudarte a sanar tus heridas.
—Je, je tanto tiempo y hasta ahora te das cuenta que tus hechizos curativos solo son efectivos en seres orgánicos, soy energía, necesito una gran cantidad de polvo cósmico para poder reformar mi cuerpo y eso no es todo, este daño no fue hecho por una simple arma anti materia, sino por Excalibur.
—¿Excalibur? Eso es imposible, se supone Brimir protege esa arma— estaba confundida y asustada.
—Calma querida, existe una lógica para eso y es que Excalibur es tan poderosa que posee un alma propia que elije a su portador, ni siquiera nosotros somos capaces de blandir la sin que seamos dignos de ella— explico Mariel.
—Entonces ¿Por qué la está usando una villana? — preguntó Galy ahora enojada.
—No sabemos, pero puede ser que hasta la misma espada haya sido corrompida, lo que importa es averiguar si la que usan es la legendaria o la copia.
—¿Copia? ¿Existe una copia de la Excalibur? — preguntó Dimentio.
—Nosotros creamos la copia tan poderosa como la original, pero sin voluntad propia, para nosotros entregársela a quien sea merecedor de esta.
—Entonces Brimir…
—Puede o tener la auténtica o la copia y si tiene la copia, solo nos queda esperar un milagro.
—¿Dimentio? Amigo ¿Que ocurrió? — se acercó Orión.
—Ellos han vuelto, los que te antecedieron cuando eras aprendiz de caballero astral.
Orión se quedó petrificado, conocía a los siete, fueron ellos quienes lo eligieron como sucesor de mando de los Caballeros Astales cuando se retirarían, pero en una guerra ellos desaparecieron sin dejar rastro alguno.
—Tengo que ir por ellos, son mis camaradas caídos, tengo que salvarlos.
—Orión, ¿¡Estas loco!? Recuerda que no puedes salir de este mundo por tanto tiempo, sin tu eternidad, morirás y tu alma se desintegrará en el cosmos.
—Lo sé, pero ellos son como mi familia, lamenté mucho el día que cayeron en combate, ahora se que fueron exiliados ya que están bajo la oscuridad del Conquistador de la Luna Negra.
—Orión, por favor, si lo harás, entonces será mejor que lleves esto te ayudará a estar más tiempo en el plano físico, pero solo por un par de horas, luego tienes que volver de inmediato— Mariel le entrego un medallón dorado con el símbolo de la llama eterna.
—Gracias mi diosa.
—Tampoco seas tan cabezota y uses tu forma avanzada del trance la resurrección dragón o podría acortar seriamente tu estadía— advertía Mariel.
—Lo tendré en cuenta— Orión miró a su esposa y su amigo.
—Je, o ¿Prefieres cerrar nuestro trato? — preguntó Dimentio con algo de dolor.
—Aún no es el momento amigo mío, ¡Garunix! — llamó a su fenix, el primer fénix celeste, de plumaje rojo escarlata, sus alas eran de un fuego azul real que adornaban el fuego carmesí, portaba una armadura dorada con azul y su larga cola estaba hecha de fuego de todos los colores ávidos.
—Tendremos acción después de tanto tiempo.
—Así es mi buen compañero— Orion también tomo una espada con el mango negro, una hoja platina y el filo dorado del baúl de Mariel. Su arma Astral La Eternal, de esta se transformó en un pequeño espíritu astral con la forma de un leoncito, de melena negra, ojos dorados y pelaje platinado.
—A sus ordenes mi Emperador.
Mientras tanto en la dimensión oscura de Arek.
—Gill Lapiz, volvió, ese gusano no interferirá en mis planes para destruir todo el multiverso
En el mismo punto donde fue la pelea contra Dimentio, se abría un agujero de gusano negro donde salían nuevamente los nueve.
—Ven, ahora destruyan a esos nuevos caballeros y algún lacayo de Arek si se los topan— ordeno el Monarca Interdimensional.
*Platinum Star es una de los tres nuevos hijos que tuvo Galaxandria con Orion y que me dejó crear Draizen lo cual gracias y esta en este capítulo en plan cameo
