Los personajes de Sherrilyn Kenyon y la saga Dark Hunter no me pertenecen.

Hacía semanas que Ash y Tory habían vuelto de su luna de miel, que por cierto fue maravillosa Acheron nunca creyó que iba a ser tan feliz. Sobre todo con su maravillosa esposa, ahora estaban de nuevo con sus trabajos Ash liderando a los cazadores oscuros y Tory dando clases.

Acheron estaba tocando la guitarra cuando se dio cuenta de un paquete envuelto en regalo, en que él ponía una etiqueta que decía: para Acheron y Tory del abuelo Theo. Sonrió al recordar al niño que salvó. Decidió esperar a Tory para abrirlo, una hora después apareció Tory agotada y murmurando sobre exámenes y chuletas de alumnos.

—Te lo juro no sé cómo lo hacen pero sus métodos para copiar son cada vez más elaborados parecen de la CIA—se sentó en el sofá cansada murmurando vándalos.

Acheron se rió, por lo que le contó su esposa tener una clase entera de jóvenes recién salidos del instituto era peor que luchar contra Daimons o dioses.

—Por cierto tu abuelo nos envió un regalo tardío de bodas—

Tory lo miró con interés—¿En serio?—

El atlante asintió y sacó el regalo, para sorpresa de ambos, era una especie de cajita, cabía en la palma de la mano y tenía aspecto de ser muy antiguo. Tory miró la cajita con interés.

—¿Has visto eso? Nunca vi nada igual parece ser muy antiguo—

—Y si que lo es—en la cajita estaba escrito el nombre de Styxx en atlante a junto su símbolo un fénix ¿acaso era de su hermano?

Tory vio la inscripción y miró a su esposo como para confirmarlo.

—¿Ese no es el nombre de tu hermano?—

—Si...—la familia de Tory no dejaba de sorprenderle trayendo cosas de su propia familia.

Más tarde Theo les dijo que esa cajita la encontró el padre de Tory en una de sus expediciones y la guardó para intentar dar prueba de la existencia de atlantis pero los demás académicos se burlaron de él.

Tory miraba la cajita con interés—No debieron darle autenticidad y el abuelo decidió regalárnosla como regalo de bodas—

—Sí algo que perteneció a mi hermano—dijo con amargura Acheron, de todas las cosas que le podrían haber dado un objeto que perteneció a Styxx no estaba en lo que más quería, pero agradecía el gesto a Theo.

Tory miró la cajita como si fuera algo sucio y con desprecio la dejó caer al suelo—Sé que es algo que tiene once mil años pero si te va a traer recuerdos de quien te hizo sufrir tanto mejor nos deshacemos de ella—

Pero para sorpresa de ambos la cajita reaccionó al golpe y una especie de mecanismo se accionó. La tapa se levantó dando paso a una dulce melodía, las notas que sonaron por la habitación eran calmantes y armoniosas. Cuando terminó la música volvió a empezar pero Tory cerró suavemente la tapa mirándola asombrada.

—No sabía que era un caja de música, mi padre o mi abuelo debieron saberlo—

Acheron se acercó con interés a la cajita—Debe de estar forrada por dentro con algún metal así los estudios de los arqueólogos lo pasaron por alto.

Tory miró el objeto asombrada—En esa época ¿había esta tecnología?—

—No, pero en la atlantis sí y no sería precisamente barato esto lo podría pagar mi hermano pero es extraño nunca le vi con esto y la verdad él no es el tipo de persona que tendría algo así—

Tory estudiaba con curiosidad la cajita de música como si intentara desvelar sus misterios, era vieja pero en otra época debió de ser muy elaborada estaba hecha de nácar, oro y madera de muy buena calidad y por su peso también debían de ser por los engranajes para que hiciera música.

No había visto a Styxx desde que murió, creyó que lo vio cuando se enfrentó a Camulus y Dionisio pero resultó ser un esbirro de ambos dioses con su apariencia para que lo afectara. Según Artemisa cuando revivió él también lo hizo y lo había dejado en una isla para que no molestara a nadie.

Por el Styxx podía pudrirse allí para siempre.

Cogió la cajita y la puso en un cajón y la cerró. Pensó en un principio destruirla pero lo pensó mejor y decidió guardarla, su melodía era hermosa.