—¡Acheron!—chilló una voz desagradablemente conocida para el atlante.

Acheron gimió, solo pedía un tiempo más de paz pero de Artemisa no se libraba uno tan fácilmente, un ejemplo fueron los once mil años que pasó sufriendola hasta que Tory lo liberó.

Y le hizo ver que no era una prostituta sino un hombre.

—¿Que quieres Artemisa?—preguntó, viendo a la diosa se dio cuenta de algo, la mujer sudaba estaba pálida y con grandes ojeras.

Algo debió de ir terriblemente mal.

—Yo...te juro que no sé como pasó, estaban allí y al instante ya no—Artemisa no sabía cómo decírselo pero estaba segura de una cosa, cuando Acheron lo supiera el mundo entero hasta la sustancia misma que conformaba la existencia temblaría con su ira.

Acheron se acercó a Artemisa y la miró de forma amenazadora y temiéndose lo peor ¿que había pasado? Y lo peor ¿que nueva metedura de pata hizo Artemisa?

—Los medallones que contenían las almas de los cazadores oscuros están todos desaparecidos alguien los robó—

La respuesta no se hizo esperar el grito de Acheron resonó en Katoteros por un instante sus ojos se volvieron rojos y la piel azulada. Claro ¿como pudo confiarle a Artemisa las almas de los cazadores? ¿de sus compañeros? debería haber aprendido la lección.

Tory apareció en ese momento impidiendo que su esposo matara a la maldita diosa, en un momento Acheron volvió a la normalidad pero miraba con odio a la diosa.

—Te lo advierto si es uno de tus trucos de venganza esta vez has ido demasiado lejos—

—Yo no he sido lo juro, alguien se colo en mi templo y los robó, no sé como lo hizo los tenía bien escondidos y con muchas medidas de protección—paseó por la habitación bajo la mirada fulminante de Tory y la miró con burla—No me mires así jamás me había pasado algo así solo se me ocurre que fue Hermes, él es lo suficientemente hábil para hacer algo así y es el dios de los ladrones.

Ash negó con la cabeza—Hermes no haría algo así, no le veo haciendo eso—

Tory se acercó amenazante hacia la diosa quien en el fondo se encogió un poco pero no se amedrentaría ante una simple mortal a pesar del poder que la mujer dejaba escapar en oleadas—

—Más te vale encontrar esos medallones porque si les pasa algo Artemisa te cogeré de los pelos y te arrojaré a Kalosis. Seguro que Apollymi se divertiría mucho contigo sin tener que matarte—

La diosa sintió terror ante esa posibilidad, sabía que si acababa en manos de Apollymi sería peor que cualquier tortura, milenios de rabia y venganza acumulados. La Destructora se daría un festín con ella.

—Los he buscado por todas partes pero no consigo encontrarlos, tal vez tú puedas eres el que más tiempo pasa con los cazadores y puedas notar sus almas fuera del Olimpo—

No añadió más poderoso que ella por que eso sería una patada en el ego de Artemisa.

Ash la miró un momento—Vete me ocuparé de ello, largo—

En cuanto la diosa se fue Acheron se sentó en su trono tapándose la cara con las manos ¿como pudo pasar? Era imposible en once mil años nunca había pasado algo así y no lo había visto venir. En un instante todo era feliz y tranquilo, ahora este descontrol.

—No te preocupes los encontraremos—Tory lo besó suavemente.

—Akri ¿ya se ha ido la diosa vaca? A Simi le hubiera gustado comérsela con salsa de barbacoa—

—No creo que sea buena idea Simi eso es comida basura, seguro que te provocaría una indigestión—

—Seguro que Simi podría comer a la diosa vaca—

Mientras ambas discutían sobre dietética Ash no pudo evitar sonreír, tenía a Tory y a Simi junto a sus amigos, había pasado por muchas dificultades y resolvería esta también. Pero necesitaría toda la ayuda que pudiera para algo así.

—¡Alexion!—

En ese momento apareció su fiel amigo, el era el encargado de eliminar a Dark Hunters rebeldes y juzgarlos, tiempo atrás fue unos de los primeros cazadores oscuros que se crearon. Ash podía sentir su dolor y añoraba por la mujer que amaba su esposa Liora, le había ofrecido la oportunidad de volver a ser humano y estar con ella. Pero la mujer lo traicionó, resultó que ella amaba a otro hombre y soltó el medallón con el alma de Ian, furioso la mató y rescató a Alexion.

Incluso ahora tenía remordimientos, si lo hubiera investigado mejor el no hubiera sido una sombra aunque consiguió traerlo de vuelta, pero ahora era algo completamente diferente.

—¿Que ocurre?—a su lado estaba Danger la antigua cazadora Oscura francesa.

Katra y su esposo Sin, llegaron ante el mensaje urgente.

En ese momento apareció Urian el hijo de Stryker a quien salvó después de que su padre lo mató. Las cosas empeoraron cuando Urian los ayudó a rescatar a Soteria pero eso costó la vida de varios Daimons entre ellos la de Satara.

Seguramente Stryker quisiera destripar a su hijo para el día del padre.

Zarek también vino el hombre huraño junto a su esposa Astrid.

Cuando se reunieron todos les informó.

—Necesito vuestra ayuda—