Lejos de allí en medio de una fuerte ventisca había una mansión que destacaba y estaba fuera de lugar en ese paraje desolado y frío, como si fuera un diamante. La mansión era hermosa y algo lúgubre en ese paisaje, no era demasiado grande u ostentosa pero tampoco era pequeña.
En una de las habitaciones todo, excepto el suelo que era de mármol, las paredes y el techo eran completamente de cristal permitiendo ver el exterior, cualquiera se habría helado sin la protección de unas paredes de piedra o al menos de madera pero el ocupante que se encontraba allí no estaba molesto en absoluto.
La habitación de cristal era austera y no había nada excepto un piano que se encontraba tocando, en ese instante entró otra figura en la habitación sin hacer ruido pero quien tocaba el piano sabía perfectamente que estaba allí desde antes de que entrara.
—¿Y bien?—preguntó mientras dejó de tocar el piano y centró su atención en quien acababa de llegar.
—Todo está hecho—
Sonrió y asintió hacia el otro despidiéndolo.
Una vez a solas volvió tocar el piano, mientras en su mente veía que todo marchaba a la perfección y las piezas del tablero se colocaban como quería.
Y esto solo era el principio.
—Haber si lo entiendo ¿queréis que encuentre información sobre ese cofre?—
—Si—Katra llamó a la mercenaria y le contó los detalles además de hacerle jurar por el río Styx que no le diría esto a nadie por ningún medio posible—Necesitamos que encuentres el cofre con los medallones—
Reyne silbó asombrada.
—Vaya, vaya le han robado a su majestad pelirroja las almas de todos los cazadores—miró a Kat y Sin y les hablo en un tono inusualmente serio—Si se enteran de lo sucedido estallará en un caos sobre todo los Daimons, buscarán frenéticos a quien los haya robado—
Ambos asintieron imaginándoselo.
La mujer se cruzó de brazos—¿Os dais cuenta de que si los Daimons se enteran de esto y que tengo la información irán detrás de mí? Ya me quieren bastante muerta y con esto tendré una diana fluorescente con altavoces diciendo estoy aquí—
—Lo sabemos Reyne pero si alguien puede salir de esta eres tú además si nos ayudas te pagaremos sustanciosamente y el líder de los cazadores Oscuros te deberá una—
Reyne lo meditó un rato, dubitativa pero al final la idea de una buena recompensa y que Acheron Parthenopaeus estuviera en deuda con ella era bastante irresistible.
—De acuerdo en cuanto tenga la menor noticia autentica sobre los medallones os lo diré—se fue para irse pero se volvió hacía ellos—Y por cierto si me hieren o algo mio sufre daños quiero una compensación ¿vale?—
—De acuerdo Reyne—dijo Sin, en cuanto la mujer enmascarada se fue suspiró—Reyne no da su brazo a torcer con el dinero y un extra por si la hieren en acción. Según ella debería haber un sindicato de mercenarios sobrenaturales—
Katra se rió ante la idea—Me la veo pidiendo algo así y no me extrañaría que fuera la presidenta—
Sin, tembló ante la idea—Mejor que no, seguramente haría que todos ellos tuvieran vacaciones pagadas por nosotros—
Los dos se rieron a pesar de la situación era bueno que había humor aún.
Acheron estaba observando el paisaje nocturno de Nueva Orleans, nunca se cansaría de la vista, amaba esa ciudad. Allí tuvo momentos difíciles pero también buenos recuerdos. Había peleado allí muchas veces protegiéndola a ella y sus habitantes, era un segundo hogar para él.
—Precioso ¿no?—se volvió hacía su esposa, los dos se besaron un buen rato y se abrazaron, para ambos la presencia del otro era un bálsamo y por un momento se olvidaron de sus problemas y preocupaciones.
—Si—dijo sin apartar la vista de Tory—Pero no tanto como tú— ella se rió y volvieron a besarse, Pero en ese momento sonó el móvil de Ash rompiendo el momento, con un quejido lo cogió—¿Sí?—Sus ojos se abrieron desmesuradamente tras sus gafas de sol—Si ahora vamos para allá—
—¿Que ocurre?—
—Tenemos noticias sobre los medallones desaparecidos—por fin después de días de búsqueda tenían algo. Estaba desconcertado, había pocas cosas que escaparan del radar del atlante pero para su desconcierto los medallones escapaban de su omnisciencia, algo muy frustrante.
Se reunieron con Tory y los demás en Katoteros.
—¿Habéis conseguido algo?—
Alexion y Danger negaron con la cabeza, era la primera vez en milenios que se le escapaba algo al sirviente y amigo de Acheron. Zarek tampoco pudo encontrar nada al igual que Urian.
Katra dio un paso adelante—Yo tengo noticias pero no te va a gustar cómo las he encontrado—
Acheron frunció el ceño hacia su hija—¿Por que?—dijo ya temiéndose la respuesta.
—Contraté los servicios de Reyne para que los buscara y tiene algo—
Urian la miro boquiabierto—¿Que tú que? ¿tienes idea de a quien se lo has pedido?—
—Katra esto no debía saberlo nadie ¿y si ella se lo cuenta a alguien más? Además no sabemos si es de fiar—
Urian se rió—Por supuesto que no lo es, esa mujer siempre tiene su propia agenda, ni mi padre Stryker que es un maestro de la manipulación puede engañarla o manipularla más bien es al revés—los miró a todos mientras recordaba—En más de una ocasión sacaba de sus casillas a mi padre pero la perdonaba por que hacía bien su trabajo pero después de lo de Satara el ha puesto un precio muy alto por su cabeza—
Acheron enarcó una ceja comprendiéndolo—¿Así que ella es a quien contrató Satara y luego junto a Nick se volvieron contra ella?—el hombre alto lo meditó—He oído hablar de ella pero nunca nos hemos encontrado—
—No se atreverá contra ti amigo—dijo Alexion.
Danger se volvió hacía la pareja—¿Como podéis asegurar que no nos traicionara? ya lo ha hecho con otros antes—
—Conozco su reputación Danger por eso la hicimos jurar por el río Styx que jamás le diría a nadie esto por ningún medio posible—dijo Sin—Estamos en una situación desesperada y si alguien podría encontrar una pista era ella—
Ash se pasó la mano por la cara sintiéndose fatigado, comprendía que en estos momentos recurrieran a esto, no le gustaba pero no quedaba otra.
—Está bien, Katra dinos que es lo que ha averiguado—
