EL RUGIDO DE LAS BESTIAS

Por: Escarlata

Precure pertenece a Toei, el plot es mío

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Parte 26

El León sintió esa oleada de energía que conocía de memoria, Nagisa también reaccionó y miró ligeramente hacia atrás por encima de su hombro. Sonrió por lo bajo al escuchar al León decirle qué era lo que estaba pasando, casi se echaba a reír, pero en ese momento estaba pescando y debía concentrarse, tampoco quería parecer loca hablando consigo misma. Aunque técnicamente así fuera. Además necesitaban algunos peces más si querían una buena cena para cinco personas, debía poner atención a su caña que hizo en menos de cinco minutos con una rama y un trozo de cordón que Fergie le prestó.

"Ese idiota salió para mostrarse en persona", informó el León con una carcajada. "No sé quiere presumir o quiere amedrentar a la soldado, quizá intente ambas cosas", agregó mientras se volvía a tumbar cual costal de papas en su espacio. "Pero no se siente agresivo, estarán bien mientras no estamos".

Nagisa asintió de manera discreta antes de volver su atención al estanque.

La sensación de volver a estar junto a Fergie era agradable, se sentía contenta pero no a punto de estallar como antes. Con su corazón en su sitio, su amor declarado y correspondido y el haberse despedido de Fergie de buena manera, ayudaba mucho a su ánimo en general. Eso y que el soldado quería ayudarla a volver a casa. ¡Fergie en serio era grandioso! Un pez picó y de inmediato lo sacó. Para que el pobre no la pasara mal, usó su poder en él y éste simplemente dejó de moverse en menos de un segundo. Nagisa lo puso con los otros.

─Has mejorado mucho ─dijo Fergie con una sonrisa. Recordaba bien lo reticente que estaba Nagisa para cazar y pescar, pero seguramente viajar por su cuenta y enfrentarse a más cosas la ayudó mucho─. Me siento orgulloso de ti ─agregó mientras le daba un cariñoso y amistoso cariño en el cabello. Se sintió con la confianza de hacerlo a sabiendas que Nagisa estaba donde debía estar. En serio se sentía contento por ella.

Nagisa recibió el cariño de buena gana, sin que nada raro se alborotara en su pecho, sólo una infantil alegría. Se sentía tan bien ahora que ya podía hablar como una persona normal frente al soldado. Tenía mucho por agradecerle, desde luego. Rió de alegre manera y le miró con su gesto animado.

─Ha sido un viaje largo y tengo que comer ─dijo, contenta. Al principio, luego de despedirse de él y antes de reencontrarse con Honoka, tuvo que conseguir su propia comida y estrujarse el corazón en el proceso. El León le ayudó mucho pero luego ella misma comenzó a pescar, prefería pescar a cazar algo de cuatro patas a decir verdad. Pescó lo suficiente como para aprender muchos trucos por su cuenta y volverse buena en lo que hacía─. No pude pescar mucho en el otro reino, es muy frío y la estaba pasando mal pero aquí me es un poco más cómodo ─y aún no se adentraban lo suficiente como para sentir el calor que seguramente le caería mal a Honoka, donde estaban aún soplaba una brisa fría.

─Me alegra escucharlo ─el soldado suspiró hondo. No había tenido oportunidad de hablar con ella y al fin podía, sonrió mientras lograba su propia captura─. Y me alegra mucho ver que estás con tu compañera, te ves más contenta que cuando nos conocimos ─iba a decir que "cuando nos despedimos" pero recordó que eso fue después de rechazar amablemente su declaración.

─¡Por supuesto que estoy contenta! ¡Estoy con Honoka y las dos podremos volver a casa luego de todo esto! ─exclamó Nagisa con alegría─. Y ayudaremos a éste mundo a ser como era antes, me gusta el sitio a pesar de que me trajeron aquí contra mi voluntad ─agregó pero sin el ánimo de ser ofensiva, fue sólo por comentarlo.

─Me alegra escuchar eso ─dijo Fergie con su gesto calmado de costumbre─. Emma y yo les ayudaremos en todo lo posible, no somos tan fuertes como ustedes, pero haremos todo lo que esté en nuestras manos.

─Gracias ─respondió Nagisa con una inmensa sonrisa.

No hubo ni dos minutos de silencio, la sonrisa de Fergie se amplió de manera notoria, había algo entre Nagisa y la guerrera del Tigre, pudo notarlo por la manera en que se comportaban apenas ésta última se presentó ante ellos. Nagisa no la soltaba, no se le despegaba, no lo hizo sino hasta ese momento seguramente porque así lo desearon ambas. Además había otros síntomas que pudo notar desde antes. Rió de manera suave y eso llamó la atención de Nagisa.

─¿Quieres mucho a la Guerrera del Tigre, verdad? ─preguntó Fergie.

Nagisa se sonrojó pero no por ello dejó de sonreír. Sus nervios eran más controlables a esas alturas, le gustaba sonrojarse por Honoka, sobretodo porque todas las sensaciones que la asaltaban eran fuertes pero no la dejaban fuera de servicio como le sucedió en su momento con Fujipi, o con el mismo Fergie. Asintió.

─Por supuesto que la quiero ─respondió con un tono de voz emocionado pero suave, casi íntimo─. Primero que nada es mi mejor amiga ─su alma gemela, literalmente, su compañera de batallas, pero eso se lo guardó para sí misma, ese asunto de las almas gemelas era algo que pensaban quedarse para ellas mismas, esos detalles no eran necesarios para salvar al mundo en el que estaban─, es la persona con la que he compartido muchas cosas ─la persona con la que ha visto el fin del mundo, la desesperación y la esperanza, la más perfecta oscuridad y la luz. Pensar en todo eso hizo que su corazón se acelerara más y sus mejillas se ruborizaran de manera visible. Su sonrisa de oreja a oreja terminó de delatar todo lo que pasaba por la cabeza─. Es la persona a la que amo.

Tal declaración hizo sonreír bastante a Fergie. Algo le decía que ella ni siquiera percató lo que acababa de decir, simplemente lo dijo. Ahora entendía por qué parecía mirar a la nada durante sus viajes, por qué le daba la sensación de buscar a alguien y decepcionarse al no encontrar lo que buscaba. La persona a la que buscaba al fin estaba a su lado y el cambio era notorio.

─Tu gesto lo confirma, en serio la amas ─comentó Fergie con una sonrisa suave.

Nagisa respingó, finalmente percató sus propias palabras pero su reacción no pasó de un intenso sonrojo y una sonrisa aún más grande que apenas si le cabía en el rostro. Asintió varias veces. De pronto la asaltó la curiosidad, miró al chico con interés.

─¿Tú amas a alguien? ─preguntó con el mismo tono curioso de una niña pequeña.

─Por supuesto, amo a Emma ─respondió el soldado sin sonrojarse siquiera, sólo sonrió un poco más, el cambio apenas si se notó.

La Elegida del León abrió más los ojos. Según recordaba, nada en el juego confirmaba ni negaba una relación entre los dos "personajes", pero luego se metió en la cabeza que ellos eran personas de verdad y lo que vieron en el juego sólo fue lo que esos sujetos quisieron mostrarles. Sonrió.

─¿Son novios? ─preguntó enseguida, confiada en que sus curiosas preguntas no le eran incómodas al caballero.

─No. Y no es necesario que lo seamos, simplemente la amo y ella a mi ─respondió Fergie con mucha seguridad, no dejaba de mirar su caña─. Quizá suene raro y por eso no lo decimos mucho, pero quiero estar a su lado toda la vida. No deseo besarla o llegar a más, ella siente lo mismo que yo, sólo queremos estar juntos y así.

Nagisa pareció confundida. No podía imaginarse del todo una relación donde no hubiera muestras físicas de afecto, ella misma dependía mucho de esas muestras, sobre todo de sentir la mano de Honoka en la suya. El contacto físico entre ambas era importante prácticamente desde que se conocieron, así que saber que había personas que se amaban pero que no necesitaban tocarse demasiado o siquiera besarse era curioso. De todos modos sonrió, si ellos estaban bien así, entonces nadie más debía meterse, ¿verdad? Sonrió de manera amplia.

─Eso es genial ─asintió varias veces─. Yo creo que Emma es muy bonita.

─Oh, claro que lo es, la más bonita de éste y seguramente el otro reino ─completó Fergie con una sonrisa amplia─. Por cierto, Nagisa ─su gesto cambio ligeramente─, me encantaría seguir halagando a la chica que tanto amo pero hay algo que quiero preguntarte a ti ─sacó y volvió a lanzar su anzuelo más lejos─. Disculpa que me salga del tema.

─¿Uh? Por supuesto, adelante.

Fergie se aclaró la garganta ante la atenta mirada de la guerrera. Nagisa notó el gesto un tanto más serio en el caballero. No pasó mucho antes de que él soltara su pregunta, la miró de reojo.

─¿No sientes miedo por pelear por un mundo que no es tuyo? ─preguntó, repasando mentalmente todas esas veces durante su primer viaje donde ella claramente callaba sus pensamientos para responder algo neutral o simplemente evadir la pregunta. Había muchas cosas que callaba y apenas estaba comprendiendo el por qué─. Siempre me dijiste que querías volver a casa, a veces te notaba nerviosa, a veces preferías callar y yo sabía que eso era algo en lo que no debía meterme, pero ahora ─le miró─… Justo ahora me recuerdas más a los soldados más grandes que yo que han pasado por muchas batallas.

Nagisa abrió más los ojos, el León en el interior de la chica simplemente levantó las orejas y sonrió. El caballero era alguien con muy buena vista. Además era obvio que ellas dos sabían lo que estaban haciendo, nadie que nunca haya levantado un puño tendría esa seguridad, nadie que no sabe a lo que se va a enfrentar caminaría con tanta seguridad a su destino. El felino quedó atento a la respuesta de Nagisa, la sintió nerviosa.

"Dile lo que creas conveniente, mocosa, el chico intenta comprender mejor para ser de más ayuda", dijo el León con tono paternal.

Nagisa asintió de manera discreta y luego soltó un inmenso y profundo suspiro. Miró su caña y decidió lanzarla más lejos mientras acomodaba las palabras en su cabeza.

─Estoy muy nerviosa, no miento ─contestó Nagisa con una sonrisa nerviosa─, estoy aterrada desde que llegué aquí, pero también sabía que Honoka estaba aquí y eso me animó a mí a dar lo mejor para poder buscarla ─eso lo dijo con algo más de calma─. Hay cosas que no te puedo contar porque eso sólo nos pertenece a Honoka y a mí, pero sí puedo decirte que he enfrentado muchas cosas con ella a mi lado, de la mano, sabemos lo que hacemos ─porque no era la primera vez que no hacían, salvar un mundo, pero eso sólo lo agregó en su cabeza─, y sabemos que lo lograremos.

Fergie estaba un poco confundido por toda la seguridad con la que hablaba Nagisa, era sincera en sus palabras, totalmente sincera, podía percibirlo. No era como antes, que callaba y cambiaba el tema, ahora le hacía saber lo que no quería decir y le decía lo que sí era necesario expresar. ¿Acaso era una guerrera en su mundo? Podría ser, no sabía nada del sitio de donde ella venía, tampoco sabía la razón por la que ella conocía ese mundo al que fue arrastrada junto con su compañera, pero tampoco necesitaba saberlo si ella no lo consideraba necesario. Podía respetar eso.

─Ella es todo para ti, ¿verdad? ─preguntó el caballero de manera suave.

─Sin ella, no estaría viva justo ahora ─fue la solemne y enamorada respuesta de Nagisa, por ella pudo pelear y golpearle la cara a un dios oscuro para poder ver juntas un día más, para vivir un día más─. Estoy aterrada, ella también, pero si estamos juntas, todo estará bien. Y ahora que ustedes nos están ayudando, podremos salvar a éste mundo y volver al nuestro.

Fergie no pudo resistirlo, simplemente no pudo. Le dio un brusco cariño en cabello mientras reía, Nagisa también rió de sincera alegría. ¿Así se sentía tener un hermano mayor? Quizá debería aprender a ser más cariñosa con su hermano, lo consideraría apenas regresara a casa.

─Las ayudaremos en todo lo que podamos, tienes mi palabra, Nagisa ─dijo el animado caballero y enseguida la soltó para seguir pescando. Justo picó otro pez─. Un par más y tendremos suficientes.

Nagisa asintió y puso atención a su caña. Definitivamente era mucho mejor hablar con él en esas circunstancias. La conversación siguió, Fergie era bastante hablador y eso le hizo sonreír, mentalmente se disculpó con él por todo lo que seguramente debió contenerse durante su primer viaje, ella no era la única que debía mantener ciertas apariencias y acababa de comprobarlo.

─Una última pregunta, Nagisa.

─Adelante.

─Ésta sonará un poco más extraña, pero a veces me da la sensación de que hablas con alguien que no es tu compañera Honoka y tampoco Lilia ─dijo y notó de inmediato el sobresalto en la chica, era claro que estaba en pánico pero de una manera más bien cómica, sólo sonrió de manera nerviosa ante la siguiente escena─. ¿Nagisa?

─Un momento, por favor ─dijo una nerviosa Nagisa y se giró un poco, pudo sentir de inmediato cómo ese gato pulgoso se puso de pie con todas las intenciones de salir. Comenzó a reñirle en voz baja─. ¡No, tonto, no te dejaré salir a presumir!

"Él quiere saber con quién hablas, no pasa nada con que lo sepa", respondió el muy descarado mientras se sacudía, su hermosa melena negra incluso se esponjó. "Así ya no tendrás que esconderte cuando hables conmigo".

─¡Lo pides porque el Tigre ahora mismo está haciendo lo mismo! ─ese gato tonto era tan presumido como su compañera. Eso era algo que agradecía que ni Honoka ni ella tuvieran, eran más humildes en ese aspecto, pero era normal que dos bestias cazadoras como los felinos debieran mostrarse tanto.

"También. Anda, déjame salir".

─De acuerdo, pero no hagas tonterías ─dijo finalmente y enseguida encaró a Fergie con un rostro de anticipado cansancio─. Sí hablo con alguien más, enseguida te lo presento, dame un momento ─dejó su caña para colocarse la piel completa.

Fergie abrió un poco más los ojos. La piel de león estaba cobrando vida por completo, escuchó un gruño y tuvo que dejar la caña extra a un lado para ver bien lo que ahora se sentaba a su lado. Esa sonrisa con colmillos, los ojos con pupilas felinas, las garras a la vista, esos gruñidos de baja frecuencia que pese a todo eran audibles. La cola se movía.

─¿Y tú eres? ─preguntó Fergie en estado de confusión.

─El mismísimo León ─respondió el felino con su masculina voz en mezcla con la de Nagisa─. Y tú eres un hombre de principios, de no ser así, te habría devorado desde hace mucho ─eso lo quería decir desde hace tanto.

"¡Idiota!" Reclamó Nagisa desde el interior. Sabía de qué hablaba ese gato tonto, de la vez que Fergie la rechazó y el León dijo que él era demasiad mayor para ella y que de haberla aceptado, lo habría devorado en el acto.

El León la ignoró. Fergie de inmediato supo a qué se refería e hizo una educada inclinación, dándole a saber que no era un tonto y encaraba todo como hombre.

─Soy un hombre fiel y de principios ─fue la única respuesta de Fergie. Con eso zanjó el tema y supo que el León lo comprendió, ambos sonrieron. Era raro hablar con el felino, se notaba muy masculino y las diferencias eran claras entre Nagisa y ese ser que… Un momento─. Todas esas veces que Nagisa decía que era tu voluntad hacer algo, era cierto.

El León se cruzó de brazos, en realidad esas primeras veces se trataba del Sistema, pero ese era un tema demasiado complicado que sus acompañantes no tenían necesidad de saber. Sólo asintió.

─Soy el León al que toda tu gente adora, y soy al que tienen sellado por medio de mi primer guerrero y es todo lo que diré ─dijo el León con seriedad, sonrió por dentro al ver a Fergie asentir─. Nagisa es mi guerrera ahora, mi fuerza es la suya y su fuerza es la mía ─los asuntos de las reencarnaciones también era un tema complicado, lo evitó.

─Comprendo ─disculparse por el daño que hicieron sus ancestros quizá estaba de más, pero algo sí podía decir con seguridad─. Y les ayudaremos a que sean libres, haremos todo lo que esté en nuestras manos, León ─dijo y extendió su mano.

El felino sonrió y le dio un varonil apretón de manos. Fue con fuerza a pesar de que en ese momento su mano, la mano de Nagisa, era más pequeña que la de Fergie, pero en cuestión de fuerza, el León se sabía superior y se lo dio a saber con un buen apretón. Se echó a reír apenas se soltaron, Fergie hizo lo mismo y ambos siguieron conversando de temas menos serios mientras terminaban de conseguir la comida.

Ahora que todas las partes habían dado la cara, el viaje prometía ser mucho más interesante.

===o===

Nagisa, Honoka y Lilia quedaron asombradas al ver de cerca el famoso carguero de viento, tenía forma de barco. Nagisa y Honoka rápidamente relacionaron a ese aparato con los globos aerostáticos de su mundo, pero éste en especial era más pequeño, tenía el tamaño de un autobús compacto, mucho más grande a como los vieron en el juego la primera vez, pero debían recordarse constantemente que las escalas mostradas en el juego no eran reales, el carguero lo confirmó.

Las tres se acercaron a verlo más de cerca, emocionadas cual niñas pequeñas. Fergie y Emma se mostraban orgullosos.

─Pedimos víveres y tendremos suficiente para viajar por varios días sin necesidad de aterrizar ─dijo Emma mientras palmeaba la proa del carguero. Se notaban los sellos de viento repartidos a manera que la nave se moviera de manera estable y sin ganar demasiada altura como para quedar a merced de corrientes peligrosas.

─Además, el carguero tiene todos los servicios básicos dentro, aunque tendremos que ahorrar el agua lo que podamos ─lo que quería decir que no tendrían oportunidad de ducharse ahí dentro, solamente limpiarse con un paño y agua─. Con esto llegaremos pronto a la Capital ─agregó el caballero.

─Y será más rápido aún si ustedes hacen su magia con los Espíritus ─anotó Emma con una sonrisa enorme. Ya a esas alturas estaban al tanto de todo, incluso sabían a más detalle del asunto de los Espíritus y, al igual que Lilia, estaban trabajando en comunicarse mejor con los suyos.

A mencionar que también envió informe de que ya tenían el carguero y pronto partirían con la Elegida camino a la Capital. Tenían que llegar pronto, en su breve camino al Lago Cristal avisó a sus superiores que estaban en camino y justamente acababa de informar que tenían el carguero de viento y saldrían pronto. Ninguno podía asegurar si su plan estaba funcionando o no, o si ellos ya sabían todo y los estaban esperando con una trampa.

Lo de la trampa tendida era un hecho seguro incluso si no sabían (o sospechaban) que las Elegidas fueron las culpables de la destrucción del Sello del Tigre, por obviedad, el culpable debía tener en planes ir por el otro sello para destruirlo y ellos sólo estaban esperando por dicho maleante. Era obvio si lo pensaban un poco más.

La situación era tensa pero al menos se mantenían con los ánimos en alto, las Elegidas y esa envidiable capacidad suya de encontrar el lado bueno incluso en las situaciones más estresantes era de mucha ayuda. Demasiado jóvenes para preocuparse, o bien ellas sabían algo que los demás no. Un poco de ambos casos.

─¿Le gusta? ─preguntó Emma luego de que las tres chicas se cansaron de admirar el carguero. Admitía sentirse orgullosa de los avances de su reino, y enseguida recordó que eso se hacía a costa de forzar el poder de los espíritus al máximo. Tenía una duda al respecto todavía, algo no acababa de encajar, pero preguntaría en el viaje.

─Es un invento maravilloso, sería de mucha ayuda en mi reino, para los pueblos que están más alejados de las ciudades grandes ─comentó Lilia con una sonrisa amplia.

─Si logran entenderse mejor con los Espíritus luego de que terminemos nuestra misión, seguro que podrán seguir usando ésta tecnología ─dijo Honoka mientras se secaba el sudor del cuello. Era su turno de sentir los embistes de un ambiente que naturalmente le iba a ser hostil desde el momento en que llegó a ese mundo.

Nagisa notó ese detalle en su compañera pero lo mejor era apresurar su partida, estaría fresca dentro del carguero y lo mejor era salir pronto. Puso sus manos sobre uno de los sellos y pudo escuchar a los Espíritus de viento quejarse bastante. Sonrió cuando Honoka se colocó a su lado para hacer lo mismo, ambas rieron.

─Sabemos que esto no les es cómodo, así que pueden alimentarse de nuestra energía para el viaje, ¿de acuerdo? ─dijo Honoka con tono dulce. En respuesta, una brisa sopló a su alrededor. Suspiró con alivio. Tomar la mano de Nagisa ayudaba a minimizar los síntomas, pero debía aguantar un poco más. No la pasaría bien conforme se adentraran al reino y lo último que quería era sufrir un choque de calor.

─Creo que ya podemos partir ─Nagisa miró a sus acompañantes y asintió─. Arriba todos, hora de irnos.

Y eso hicieron, todos subieron. El carguero requería de una persona para manejarse, no era complicado en realidad, siempre avanzaba hacia el frente y podía moverse de derecha a izquierda para evadir obstáculos, podía elevarse hasta un máximo de unos veinte metros y en cuanto a velocidad, Nagisa y Honoka encontrarían la velocidad similar a la de, precisamente, un autobús urbano de su mundo. Y cual si fueran niñas pequeñas, las Elegidas pidieron el primer turno para dirigir el carguero y los mayores presentes se los concedieron. Iban en una sola dirección después de todo.

Lilia, Fergie y Emma entraron al carguero para descansar un rato, a comparación de las Elegidas, ellos se cansaban como personas normales y una siesta les caería bien. Mientras, el par fue a la parte frontal, un banco y una palanca al frente, nada más. Se sentaron una al lado de la otra y fue Nagisa la que quedó en control de la palanca, Honoka se recargó en su hombro y se sujetó de su brazo para permitir un contacto cómodo. Ambas se sentían contentas en ese momento.

─¿Ya no sientes tanto calor? ─preguntó Nagisa sin dejar de mirar al frente, le gustaba esa vista y le encantaba sentir a Honoka pegada a su brazo, lo que más la hacía sonreír era esto último.

─No mientras no te suelte, procuraré no hacerlo mientras nos adentramos más ─respondió Honoka con el mismo gesto de emoción y contento. Miraba los alrededores, la vista era espectacular y le hubiera gustado ir a pie, pero quedaron en pasear antes de volver a casa si tenían oportunidad─. No puedo creer que estos sean los mismos paisajes en los que jugábamos.

─Lo sé, yo tampoco lo creía cuando los vi por primera vez ─respondió Nagisa con un suspiro─. Quería ver todos estos paisajes contigo ─enseguida sonrió más, una sonrisa de oreja a oreja y un tonto gesto de alegría que no le cabía en la cara─. Al fin pude hacerlo, al fin podemos pasar por éste sitio juntas.

─Sería lindo recorrerlo a pie ─agregó Honoka.

─Hagámoslo cuando terminemos con todo esto.

─Es una cita entonces.

─Sí, una cita.

Suspiraron al mismo tiempo y miraron el paisaje en silencio un poco más. Los felinos de momento estaban tumbados uno junto al otro, aún tenían esa barrera entre sus pseudo-espacios que no les permitía más contacto, pero eso pronto acabaría, podían esperar un poco más. Y alrededor de las chicas, los Espíritus de Viento soplaban con ánimos y regalando sus mejores brisas para que la nave mantuviera una velocidad constante. Ambas sabían que iban directamente a otro lío de tamaño monumental, pero mientras estuvieran juntas, confiaban en al menos salir enteras.

─Lo lograremos, ¿verdad, Nagisa? ─preguntó Honoka de repente.

Nagisa apretó sus manos en la palanca y asintió. Ambas seguían nerviosas por todo ese asunto, muy normal pero sólo entre ellas podían permitirse mostrarse vulnerables. Y sólo entre ellas podían animarse la una a la otra como mejor sabían hacerlo.

─Tenemos que, quedamos en salir a pasear y comer, no lo lograremos si no salvamos éste mundo antes ─respondió Nagisa con voz tensa.

Ninguna quería pensar en la otra posibilidad que evadían a propósito. ¿Qué tal si cuando regresaban a casa había pasado ya mucho tiempo? ¿Qué tal si era como cuando viajaban al Jardín de la Luz y un día ahí equivalía a cien años en la Tierra? ¿Qué tal si cuando regresaran a casa las cosas no eran como antes? Ambas lo estaban pensando justo en ese momento, lo sabían, podían percibir la ansiedad de la otra incluso sin mirarse, simplemente lo sentían.

─¿Todo estará bien cuando volvamos, verdad? ─fue el turno de Nagisa de preguntar.

─Sí, lo estará, tiene que estarlo ─fue la firme respuesta de Honoka. Y como si quisiera llenarse y llenarla de seguridad, besó la mejilla de Nagisa.

Nagisa sintió esos labios y giró su rostro lo suficiente para poder besarla de manera apropiada. Pudieron sentir el calor mutuo, la energía, el amor y todo lo que compartían desde hace mucho. Los besos eran nuevos aún, pero esa sensación no, y todo lo que las abrazaba les repetía esas mismas palabras que más de una vez las había sacado adelante en los peores momentos.

─Sí mantenemos la esperanza…

Esas fueron las palabras dichas en un suspiro de Nagisa.

─Mañana será un buen día.

Completó Honoka con la fuerza que le regresaba al cuerpo gracias a Nagisa.

Dijeron entre labios y volvieron a besarse. Tenían esperanza porque se tenían la una a la otra, sólo les quedaba seguir adelante y pelear con todo. No sería la primera vez, podrían hacerlo.

Por dentro, los felinos escuchaban. Podían sentirlas temerosas pero sin ninguna intención de dar un paso atrás. A manera de ayudarlas, ambos encendieron sus energías como cuando iban a tomar control de los cuerpos de sus chicas, pero sin hacerlo, simplemente sus energías conectadas.

Nagisa y Honoka suspiraron de alivio entre el beso.

CONTINUARÁ…