Una cosa que comprobó Zarek era que esa perra de Zephyra, su hija y el tipo enorme del garrote eran unos bastardos muy hábiles y peligrosos.
El demonio Caronte se movía a una velocidad inusual para su tamaño era incluso más rápido que un Gallu, Zephyra era una guerrera feroz y despiadada que le hizo sudar la gota gorda a Julián y Medea ponía en grandes dificultades a Danger pero la otra no se lo puso tampoco fácil.
Alexion liberó a Xirena y el demonio se quedó en shock cuando vio a Xundra.
—¿Xundra?—dijo sin creérselo.
El demonio paró un momento mientras la miraba.
—Me alegro de verte hermana pero ahora estamos en bandos opuestos como comprenderás—
Xirena asintió, era la guerra y pudo ver que su hermano estaba vinculado a alguien y luchaba de su lado al igual que ella del lado de Alexion y Dunger, pero se alegraba de ver a su hermano perdido.
Apollymi mientras estaba de frente a Katra que después de vencer a unos Daimons se aproximó a ella.
—Lo siento abuela pero no podemos permitir que Stryker tenga las piedras los Cazadores Oscuros significan mucho para padre—Katra no quería luchar contra su abuela pero lo haría y ella era más poderosa que su padre y no se lo pondría fácil a Apollymi.
—Lo sé querida pero también he de pensar en esta gente sus vidas están malditas y no lo merecen—
Katra entendía la injusta maldición de Apolo sobre la especie que creó y sus propios hijos pero no podía permitir que los humanos pagaran las consecuencias.
—Lo que Apolo hizo fue horrible, pero los humanos no van a pagar por ello, serian esclavizados y subyugados junto a las otras especies—y Katra no lo podía permitir.
En ese momento hubo una gran explosión de fuego que aturdió a todos Zarek, Kyrian, Tabitha y Valerius los cuatro luchaban a la vez con el demonio Caronte mientras Urian luchaba contra su padre y Medea contra Dunger.
En ese momento Alexion que estaban acabando con los restantes Daimons vio que venían más refuerzos.
—¡Ahora!—dijo Alexion.
Formó un escudo alrededor de sus compañeros y Urian creo un portal, Stryker intentó detenerlo pero no pudo.
—¡Adiós padre!—le dijo con una sonrisa irónica.
Stryker rugió.
Alexion fue hacía la caja pero poco antes de que el grupo se fuera de allí por el portal Xundra salió de la nada y se pegó al cofre fulminándolos con la mirada.
Cuando aparecieron en Katoteros Xundra tocó el cofre con la mano y desapareció.
—¡Devuélvenos ese cofre demonio!—dijo Alexion.
El demonio Caronte negó con la cabeza—Habéis estropeado nuestros planes no os los entregaré—
—Si lo harás de lo contrario olvidaré que eres hermano de Simi y Xirena y te destruiré—dijo una voz fría.
Xundra se volvió hacia Acheron quien se le veía furioso, aunque habían impedido que las piedras estuvieran en posesión de Stryker aún no las habían recuperado. El Caronte no se mostró intimidado por Acheron ni cuando vio sus remolinos de plata tornarse rojos.
—Apostolos, el amado hijo de Apollymi, es un honor conocerte he oído hablar mucho de ti—
Tory miró al demonio, se veía de unos veintitantos años y aunque se veía más calmado y civilizado que sus congéneres había un aura a su alrededor que mostraba que él era mucho más fuerte y mortal que Simi, Xirena y Xedrix.
—No estoy para juegos Xundra entrégame esas piedras—
El demonio negó con la cabeza—No puedo, mi amo fue el que las robó y me encargó cuidarlas hasta que se las entregara a Stryker algo que vosotros habéis frustrado—
—Y menos mal que lo hicimos—Acheron tenía escalofríos solo de imaginar lo que podría haber pasado.
Xirena se adelantó pero Alexion y Dunger se lo impidieron, Simi que había salido de su forma tatuada miraba al hombre.
—Hermano—dijo con lágrimas.
Xundra miró a sus hermanas con pena—Lo siento pero tú sabes mejor que nadie que debemos obedecer a quienes estamos vinculados—y con una ráfaga de fuego se fue.
Ash intentó impedirlo pero fue inútil, maldijo mientras Tory intentaba calmarlo. Los demás fueron a curarse sus heridas e intentaban idear algo.
Alexion le entregó la piedra a Ash.
—Toma es lo único que pude conseguir—
Ash asintió mientras miraba la piedra, el alma era de una amazona, al menos habían recuperado uno, ese y la piedra de Nick eran los únicos que tenían, debían recuperar el resto.
Xundra caminaba por unos elegantes pasillos, cuyas paredes estaban adornadas con cuadros, hasta llegar a la habitación acristalada donde se encontraba el amo del Caronte quien observaba las montañas nevadas.
—Fui a hacer el intercambio pero aparecieron ellos—dijo Xundra.
—Humm lo que sospechaba, Acheron y los demás no se quedarían de brazos cruzados mientras entregábamos las piedras a alguno de sus enemigos—dijo con seriedad.
Xundra asintió.
—Xundra vuelve a mí—
El demonio Caronte adopto una forma amorfa para formar el de un tatuaje.
A continuación la persona se acercó al cofre que Xundra había dejado antes y observo una las piedras que había en su mano.
Los Dark Hunters vendían su alma a Artemisa a cambio de poder vengarse ¿pero llegar a los extremos de dar su propia alma aun sabiendo que algún día podrías acabar convertido en sombra? Si no mira ahora estaban en su posesión y si quisiera podría condenarlos para siempre.
Pero también lo entendía y sabía lo que era la necesidad ardiente de vengarse, de no hacerlo es como si te matara por dentro.
Sonrió de forma siniestra, su venganza se aproximaba.
