Los tres hombres de la sala miraron a la mercenaria que no hizo ningún movimiento, se limitó a estar allí calmada como si fuera una simple reunión social.

—¿Que significa esto Reyne?—la interrogó Urian furioso, sabía que Reyne no era de fiar pero jamás imagino que estuviera detrás de todo esto.

—Significa exactamente lo que estáis pensando de mí—la mujer sacó una katana y atacó a Acheron,

El atlante todavía cogido por la sorpresa hizo aparecer su cetro y empezó a pelear contra ella, Urian y Zarek se unieron. Pero pronto descubrieron que Reyne era una guerrera lo bastante feroz y hábil como para mantener a raya a los tres hombres a la vez.

Acheron nunca se imaginó que fuera tan difícil combatirla.

Reyne empaló su katana en el hombro de Zarek a la vez que le deba una patada en la rodilla a Urian y a Ash le hizo un corte en la mejilla pero Acheron aprovechando la ocasión quitó su agarre de la espada y la golpeó en el estómago.

La mujer cayo de rodillas, mientras los demás se recuperaban.

—Mierda—dijo Zarek—Esta tía sabe pegar, me he tenido que emplear a fondo—

Ash pensaba lo mismo, hacía mucho tiempo que no peleaba en serio. Había oído hablar de esta mercenaria pero jamás se encontró con ella.

—Se acabó Reyne entréganos las piedras—

La mujer enmascarada se puso de pie ordenando su ropa con tranquilidad cosa que los alertó más.

—¿Sabes uno de los trucos para vencer en una guerra o batalla? no es sólo la fuerza sino la astucia—

—¿Que quieres decir? habla antes de que te arranquemos la yugular—dijo Zarek.

La mujer chasqueó los dedos y en el centro de la habitación apareció una figura arrugada y ensangrentada hecha un ovillo en el suelo, manchando de sangre la inmaculada habitación.

Los tres hicieron una mueca de compasión al ver el estado lamentable de la persona.

—No sientas pena por ella de todas formas siempre fue una idiota egoísta—

Ash palideció y miró a la persona sangrante y cubierta de mugre, su pelo rojo aunque manchado era inconfundible y cuando abrió un ojo verde tembloroso supieron al instante quién era.

—Artemisa—

Reyne se acercó a la figura y la agarró violentamente del pelo obligándola a estar sentada, le habían dado una paliza a Artemisa y estaba en un estado deplorable.

Urian miró en shock a su tía y aunque la odiaba, verla en ese estado lo enfadó.

—¿Artemisa? ¿como?—

—¿Que como? No fue muy difícil esta idiota es tan arrogante y se cree tan intocable que nunca imaginó que iría a por ella así como que alguien sería capaz de robar las almas de los cazadores oscuros bajo sus narices—

—Si ¿pero por que ir tras ella?—preguntó Zarek, no es que no le diera satisfacción ver a esa perra en ese estado pero le daba mala espina todo esto.

—Como dije con anterioridad las guerras y batallas se ganan también con astucia—dijo Reyne con sorna—¿Acaso creíais que no sabría que os presentaríais aquí? Así que preparé una moneda de cambio—Luego murmuró—Pero pensé que tardaríais un poco más en llegar—

Agarró a Artemisa por el cuello y sacó una daga que colocó en su cuello y clavó peligrosamente, sacando algo de sangre. La diosa si no tuviera la mandíbula rota habría gritado de dolor y miedo.

—Ahora vamos a negociar si me dais lo que pido y me dejáis irme yo os entregaré a esta víbora pero sino la mataré y a diferencia de ti Acheron a mi no me importa en absoluto que esta imbécil muera y el mundo se acabe—como haciendo mayor énfasis a sus palabras apretó la daga más fuerte en su cuello—Y no intentes nada esta daga esta hecha por el mismísimo Hefesto así que no deis ni un paso en falso—

Las dagas de Hefesto podían matar a un dios y vieron que era auténtica así que tenían que tener mucho cuidado y por lo que vieron Reyne era capaz de matarla.

Acheron se resigno pero intentaba buscar una solución, para su sorpresa cuando vio el futuro de Reyne no vio nada, eso sólo significaba que ella tendría un papel importante y estrecho su vida.

Aquello no eran más que malas noticias.

—¿Que es lo que quieres?—rezaba por que no fuera algo catastrófico.

—Tu bastón el que lleva tu símbolo en la parte superior y que usas para luchar—

Aquello los dejó sorprendidos no esperándose esa respuesta. Zarek pensaba que esa mujer estaba loca y lo mismo pensaba Urian.

—Mi bastón sólo lo puedo empuñar yo y además no te dará poder, es para canalizar mis poderes y no podrás obtenerlos—

—No es eso lo que busco atlante no me interesa tu poder sólo quiero una cosa de él y punto sino me lo dais la mato además—miró fijamente al dios— Sólo le he dado de su propia medicina después de todas las cosas terribles que hizo a los demás, tú incluido...—

El atlante se puso pálido ¿ella sabía lo que Artemisa le hizo? Reyne parecía saber mucho más de lo que Acheron quisiera.

Sin más opción se acercó con precaución a Reyne y le entregó el bastón, en cuanto Reyne lo agarró soltó a Artemisa, Ash se apresuró a cogerla y entregarla a Zarek.

—Llévala al Olimpo rápido—

Zarek asintió mirando a la mujer enmascarada con cuidado, antes de irse.

Reyne cogió el bastón con la mano derecha, un brillo salió de sus manos y se extendió por todo el bastón, luego para sorpresa de Acheron y Urian hundió la mano en el bastón como si fuera agua y lo saco, revelando en su mano una sfora.

—Por fin lo tengo—dijo para sí misma—Esto me facilitará las cosas—Luego pareció reparar en los dos que habían observado todo asombrados—Oh perdonad te lo devuelvo por cierto—

Le lanzó el bastón a Acheron y ella a continuación sacó una de las piedras.

—Ahora si no quieres que se convierta en sombra te irás de aquí con tu amigo ahora—

Ambos sin opción se retiraron y volvieron a Katoteros ya regresarían después pero ahora estaban demasiado confundidos de lo que había pasado.

Incluso Acheron no tenía ni idea de que pasaba.